Palau Sant Jordi, Barcelona. Domingo, 10 de Mayo de 2026
Texto y fotografías: Àlex Guimerà.
No era fácil competir contra el Clásico del fútbol español y un nuevo título de Liga para el Barça en Barcelona. Pero, de hecho, las entradas se habían vendido a un ritmo bastante rápido desde hacía meses, a un precio medio de 120 euros, y la expectación de ver el regreso a la ciudad de “Mano Lenta” después de más de 22 años era máxima. Aunque la llegada del rockero vino precedida por su “accidentado” paso por Madrid en el que por culpa de un insensato que le lanzó un vinilo desde el público el concierto terminó sin bises.
Como preámbulo del evento, el galés Andy Fairweather-Low & The Lowriders, que incluía un contrabajo y una sección de viento, nos ofreció una espera amenizada por un breve set blues soul que incluyó algunas versiones como “Peter Gunn” de Henry Manchini junto a temas propios del músico, como la fabulosa “Hymn 4 My Soul”.
Y pocos segundos antes de tocar las 21 h en los relojes, salió humildemente al escenario el guitar hero acompañado de una súper banda formada por Doyle Bramhall (guitarra), Nathan East (bajo), Sonny Emory (batería), Chris Stainton (teclados), Tim Carmon (órgano Hammond) y Sharon White y Katie Kisson (coros). Con tal formación la cosa no podía ir mal, lo que comprobamos pronto al escuchar la entrada con una pieza de Cream, “Badge”, que no es para mí la mas representativa de la época de la súper banda – sí lo serían otras como “Sunshine Of Your Love”, “Strange Brew” o “I Feel Free”- , pero que fue escrita por el propio Clapton junto a su amigo George Harrison.
Acto seguido “Slowhand” abordó los tremendos acordes Blues de “Key To The Highway”, a la que la siguió la majestuosa “I’ m Your Hochie Coochie Man”, del gran Willie Dixon, transportándonos a un garito cualquiera de Chicago. Y es que el concierto, en momentos, logró crear el clima de los bolos íntimos en sala, haciéndonos olvidar que nos encontrábamos en un Palau Sant Jordi junto a miles de personas. El set eléctrico lo acabó a modo de reggae con esa “I Shot The Sheriff” de Bob Marley que el inglés gravó en 1974 en Miami para su disco “461 Ocean Boulevard”.
La parte acústica arrancó del mejor modo imposible, con Clapton sentado solo con la guitarra y sin acompañamiento de la banda para demostrarnos que el Blues no necesita de grandes parafernalias y con una guitarra, la habilidad del fingerpicking y el espíritu adecuado, se puede llegar a su esencia. Cómo no, la pieza elegida fue del mito Robert Johnson, “Kind Hearted Woman Blues”. La siguió, esta vez junto a la banda, con otra versión clásica (en este caso de Jimi Coxy popularizada por Bessie Smith) como es “Nobody Knows You When You're Down and Out” y que se incluyó en “Layla and Other Assorted Love Songs”, de Dereck and The Dominos. La canción que titula ese álbum también apareció en este set, muy romántica, etérea y algo lánguida, pero bonita y melancólica a la vez. Fue uno de los momentos mas aclamados por el público, pues “Layla” es una de sus piezas más icónicas. Recordemos que Eric la compuso en 1970 pensando en la esposa de su íntimo amigo George Harrison, Patti Boyd, de quien estaba perdidamente enamorado.
La pincelada country llegó con la balada “Golden Ring”, del álbum “Recless” de 1978, con los teclados haciendo las veces de acordeón. Y el momento esperado llegó con el fervor del público con una de las más bellas canciones jamás compuestas, aunque surgida del dolor y la desgracia. Hablamos de “Tears In Heaven”, publicada como BSO pero popularizada con el álbum “Unplugged”. Aunque a decir verdad llegó algo descafeinada debido a las limitaciones vocales del músico, quien en los tonos altos y potentes lució bastante bien pero en los bajos y cálidos no acabó de funcionar.
Para la recta final, de nuevo Clapton abordando su Stratocaster para lucirse a lo máximo con el Blues. Fue en esta fase cuando pudimos gozar de su destreza a las seis cuerdas y el porqué a principios de los sesenta apareció esa pintada en Londres de “Clapton is God”. En esa fase sus músicos también se lucieron de lo lindo en largos solos de teclados, guitarra, batería e incluso bajo. Era la fiesta Blues que habíamos venido a disfrutar, con el fondo de muro de ladrillos, con un aroma musical humeante y nocturno, al son de otras piezas de Mr. Johnson (“Cross Road Blues” y “Little Queen Of Spades”) pintadas por uno de los reyes del blues blanco. Finalmente “Cocaine” de su amigo JJ Cale puso el colofón con todo el público ya del todo entregado a la causa.
Afortunadamente la banda pudo marcharse sin ningún percance por lo que volvió de nuevo con fuerza con “Before You Acuse Me” de Bo Diddley, cerrando un directo que apenas alcanzó la hora y media de duración pero que nos dejó un gran sabor de boca por haber gozado de uno de los grandes rockeros de todos los tiempos, quien a pesar de no tener que demostrar nada a sus 81 años, sigue dando muestras de grandeza y elegancia.

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