The Fixed Trio: "Hemos preferido una toma con sentimiento que una demasiado perfecta"


Por: Kepa Arbizu.
Fotografías: Claudia Lakoree.

Convertida, por méritos propios, casi en una localización mítica por su alta concentración de reputadas biografías musicales, Granada vuelve a ser el origen de una muy recomendable banda joven, que en este caso responde al nombre de The Fixed Trio. Constituidos como un power trio, su nuevo disco largo, "Our Guilty Pleasure", asume con perfección el destino de un proceso consistente en fortalecer un sonido blues-rock que se despliega en el calendario, abarcando desde Grand Funk Railroad a Black Keys en un espacio inspiracional que se posa también en el rock noventero o incluso el stoner, huellas que delatan tanto su pulsión actual como un fervor por la contundencia y la crudeza. 

Por si fueran pocos elementos dignos de generar interés, la lírica de este actual trabajo también sufre un exponencial enriquecimiento, construyendo todo un relato conceptual sobre la incontrolable manifestación que oficia la búsqueda de saciar nuestros instintos primarios. Porque si William Blake  hablaba de los excesos como camino al palacio de la sabiduría, la banda andaluza abre una travesía alternativa llena de frustración y vacío. Un itinerario, en forma y fondo, arrebatador y corpulento sobre el que hablamos con el batería del grupo, Sergio Flores.

“Our Guilty Pleasure” amplia vuestro desarrollo en busca de un sonido más rocoso y directo donde el blues-rock se encuentra con el grunge o el stoner,, ¿se trata de un camino que persigue alcanzar la forma de sonar que tenéis en mente desde los inicios o responde a la lógica evolución de una banda? 

Sergio Flores: Creo que hay un poco de ambas cosas. Siempre hemos querido sonar naturales y directos, como una banda tocando de verdad, y con este disco sentimos que nos hemos acercado bastante a esa idea. Todo tiene que ver con el hecho de que escuchamos música muy variada y nunca hemos querido cerrarnos mucho. “Talladega” y “Our guilty pleasure” son dos mundos diferentes, como habrás podido comprobar, tanto de estilos como de sonoridad, porque al final todo lo que nos gusta lo acabamos reflejando de una manera u otra. 

Pese a vuestra juventud, acumuláis ya cuatro lanzamientos, ¿sentís la necesidad de estar en un constante proceso de composición y grabación? 

Sergio Flores: Sí, porque es la forma que tenemos de seguir para adelante, no sabemos estar parados, aparte de tratarse de un trabajo, hacer música con una banda supone también en muchas ocasiones una vía de escape para los problemas personales que podamos llegar a tener cada uno de los tres miembros, y juntarnos y tocar nos da mucha paz. 

Junto a la contundencia que manejáis, dais mucha importancia al aspecto melódico, como demuestra la pegadiza “Intelectual”, o incluso a dejar respirar a las canciones, ahí está por ejemplo “Sacred Cross”... 

Sergio Flores: Nos gusta mucho la crudeza, como se observa en las canciones, pero también nos interesa que éstas tengan una melodía y algo especial que se te quede dentro después de escucharlas. En ese sentido, por ejemplo, creemos que el juego de contrastes es importante. Muchas veces emociona más una parte contenida que estar todo el rato al máximo. Además, para poder lograr todo eso, pudimos contar con la magnifica voz y manos de Mario Andreu, desde Burgos, que aportó muchísimo en el tema “Sacred Cross”, le estamos muy agradecidos. 

¿El hecho de ser un trío, dificulta manejar esos cambios de velocidad y no saturar el acelerador constantemente? 

Sergio Flores: Creo que sí, porque siendo solo tres todo se nota mucho más, pero también hace que cuando algo funciona, se sienta muy real. 

“Intelectual” parece ironizar sobre la impostura que muchas veces veces define a ciertas bandas… 

Sergio Flores: Más que tratarse de criticar algo concreto, la canción habla un poco de esa sensación de cuando las cosas pierden naturalidad por intentar aparentar demasiado. O mejor dicho, hace mucho que perdieron esa naturalidad y hay un poco de refríto ya… 

 En vuestro caso, la forma de grabación, incluso hay pasajes donde se os oye en el estudio, denota que ha habido una forma de trabajar orgánica y directa.

Sergio Flores: Eso era exactamente lo que queríamos. Preferíamos una toma con sentimiento, pese a sus posibles errores, antes que una que sonara demasiado perfecta. En ese trabajo, tanto los técnicos de estudio, José Ibáñez, Marcos Muñiz, como el técnico de los videos en directo, Alberto Morillas comprendieron muy bien esa idea y ayudaron muchísimo a mantenerla y obtenerla en el resultado final. 

Incluso en los pasajes más psicodélicos os mostráis contenidos, lo que no siempre es fácil... 

Sergio Flores: Es verdad que nos gusta tocar con libertad y desarrollar ideas instrumentales, pero siempre intentamos que sea la canción quien esté por delante de cualquier lucimiento personal. 

Líricamente es también un trabaje rocoso, incluso conceptual, sobre la forma que tenemos de relacionarnos con nuestros instintos más primarios y el desgaste que eso produce... 

Sergio Flores: Sí, ahí Juan, el encargado de las letras, la verdad es que les dedicó muchísimo tiempo y trabajo, puso mucho esfuerzo en darle una conexión completa al disco, y la verdad es que lo consiguió. Al final habla un poco de eso que comentas, de cuando algo que parece bueno termina siendo excesivo o vacío. 

 Os atrevéis con la versión de “War Pigs”, de Black Sabbath, ¿da cierto vértigo acercarse a un tema tan icónico? 

Sergio Flores: Pues la verdad es que sí, muchísimo. Es una canción enorme y por supuesto la hicimos desde el respeto total, por eso tampoco quisimos intentar reinventarla demasiado. Eso sí, le dimos nuestro toque personal, y creo que hemos conseguido un buen resultado con la realización de esa versión 

Cerráis el disco con un tema acústico y relajado, “Place To Die”, que además ejerce de desencantada conclusión sobre ese recorrido por los excesos. 

Sergio Flores: Nos gustaba mucho la idea de terminar el disco de una manera más desnuda y tranquila, casi como ofreciendo un respiro después de haber pasado todo lo anterior. También en el plano personal puede ser de las canciones más importantes del disco para nosotros, ya que va dedicado a un amigo nuestro al cual la suerte no le sonrió. 

El disco de momento está editado en forma físico, ¿era una forma de enfrentarse a la inmediatez de las plataformas online?

Sergio Flores: Este disco lo hemos querido sacar respetando la idea con que fue grabado, es decir, de una forma natural, la de toda la vida, en físico. Queríamos de algún modo recordar a la gente lo que significa de verdad escuchar música: tomarte tu tiempo buscando el vinilo, poniéndolo y parándose para poder disfrutar con detenimiento de un trabajo en el que se ha puesto mucho esfuerzo y dedicación. De todas formas en unos meses lo subiremos, pero por ahora nos mantenemos en ese romanticismo de tenerlo en la mano, porque las plataformas digitales están muy bien, pero muchas veces, eso se pierde. 

La manera de acercarse a esa forma de escuchar música tiene cosas buenas y malas. A veces parece que todo dura muy poco, pero también es verdad que gracias a eso nuestra música puede llegar a gente que de otra forma no nos habría encontrado. Intentamos ofrecer algo menos cotidiano, algo con mas calma, pero algo lejos del concepto “Fast Food”. 

Empieza a existir ya un comentario generalizado que alerta de que hay que tener mucho cuidado con Fixed Trio que son ya una realidad, ¿uno se deja influir por esos comentarios y le da alas o preferís no hacerles demasiado caso? 

Sergio Flores: La verdad es que nos hace mucha ilusión y estamos muy agradecidos por cómo está recibiendo o hablando la gente sobre el disco, pero al mismo tiempo intentamos mantener los pies en la tierra y seguir trabajando y divirtiéndonos igual que siempre. Al fin y al cabo, seguimos siendo esos tres amigos que se conocieron en el colegio; The Fixed Trio nos ha unido mucho como músicos, nos ha enseñado como personas y como amigos, queremos que eso siga siendo así muchos discos más.