Sala El Sol, Madrid y Rock & Blues, Zaragoza. Miércoles y jueves, 6 y 7 de mayo de 2026.
Texto y fotografías: Guillermo García Domingo y Javier Capapé.
Dentro de la minigira de siete fechas que está realizando en España el músico escocés Calum Beattie, su propuesta recaló en la sala El Sol de Madrid, así como en la incombustible Rock & Blues de Zaragoza, con una banda reducida, aunque sumamente capacitada, formada únicamente por un teclista y un batería. El telón de terciopelo rojo de la histórica sala El Sol, abierta desde 1979, arropó de la mejor manera posible al joven cantante y compositor, a pesar de contar con un público no demasiado numeroso. Por mucho que la ciudad madrileña apueste por conciertos masivos, y a nuestro juicio grandilocuentes, no hay nada como disfrutar de un concierto íntimo brindado por un artista auténtico. En Zaragoza el concepto fue el mismo, aunque nuestra sorpresa fue ver que la sala reunió a bastantes más seguidores del escocés, que no tuvieron reparo en corear muchas de sus potentes canciones.
La voz poderosísima de Callum está hecha para locales así, a los que está acostumbrado, pese a su juventud, ya que conoce el calor de los pubs y los pequeños recintos (como confesó en una reciente entrevista que concedió a nuestra revista), y se sintió como en casa en España, aunque aquí todavía no goce del éxito y reconocimiento que ya ha alcanzado en UK. Será cuestión de tiempo que ocurra en nuestro país si sigue entregando discos como “INDI”, publicado recientemente.
En los conciertos que presenciamos, más de la mitad de las canciones interpretadas pertenecían a este brillante disco, aunque el anterior, “Vandals”, tuvo similar protagonismo. Aunque esté mal comparar, la tremenda voz de Beattie recuerda a Bryan Adams, y también detenta esa fuerza creíble de Springsteen, pero es más versátil que la del estadounidense. Merece la pena, de veras, escucharla en vivo.
El trío parecía una legión de músicos con la irrupción de los primeros temas, exudando energía por todos los lados. Ayudaron las potentes programaciones que lanzaba el teclista Gus Harrower, que también destacó por sus enérgicos coros. “Two pretenders” abrió cada una de las noches, seguida de “War on the Streets” (con cierto aire a The Jam), “Let Me Fall” (más acelerada que en el estudio y el primero de los temas pensados para estadios que nos regaló) y “Pins and Needles”, himno convincente como esos que nos suelen ofrecer algunas bandas británicas. Algunos problemas técnicos con la guitarra de Callum permitieron que en Zaragoza escucháramos “Always Rains In Glasgow”, que brilló en su sentida interpretación a piano y voz. Sin embargo éste fue uno de los pocos momentos que bajaron la intensidad, ya que el resto de los shows se movieron con mucha más energía, apoyados en las programaciones mencionadas y el pulso de la batería de Nair Milne, al que Callum se refirió como el mayor fan de Ringo Starr.
“Eyes of you”, con sus tintes más pop aunque sin perder su rugido bronco, o “Fireproof”, una canción con arreglos orquestales en su versión de estudio, y quizá la más cercana a Springsteen en actitud, resultaron igual de excitantes, en contra de lo previsto, con versiones diferentes adaptadas a las circunstancias. “25 seconds” es un formidable tema rockero, que merece una mención aparte, aunque no dispusiera de las ráfagas de la guitarra eléctrica, porque Callum no se deshizo de la acústica en ningún momento del concierto. Concretamente fue en esta canción en la que quiso mencionar la historia detrás de Laura, la promotora que se empeñó con todo su esfuerzo en traerle de gira a España después de verlo en su Escocia natal.
La voz de Callum, en lugar de amilanarse se empoderó todavía más en la segunda parte de sus conciertos. “Sound of Sirens” (él mismo dijo que es lo más cerca que ha llegado a estar de Fleetwood Mac) o “Daddy's Eyes”, siguieron en la buena estela de las anteriores. “Red” una de nuestras favoritas del escocés, no decepcionó en el concierto. Es un medio tiempo, para el que Callum adoptó el estilo de Richard Hawley dejando de lado las bases programadas y yendo a la esencia. En ella, el baterista Nair Milne, tan joven y talentoso como el cantante, estuvo espléndido, emulando la cadencia militar de algunos temas de U2.
Sentimos que Beattie estaba realmente cómodo sobre las tablas cuando en Zaragoza se atrevió a interpretar “You Got It” de Roy Orbison y, a decir verdad, le sentó como un guante, desatando a la vez la interacción más cercana con su público. La balada “Something in My Eye” fue otro de los momentos destacables de ambas veladas, haciendo referencia a las campañas que emprendió en su país recaudando fondos para obras benéficas que dan sentido a su composición.00
El final del concierto lo protagonizaron “Salamander Street” y la energética, con apariencia de bis (tras la foto de marras para subir a las redes), “Heart Stops Beating”. Tras ella irrumpió una grata sorpresa para el público de Madrid, la canción folk “Caledonia”, que Callum Beattie hizo suya de forma inolvidable para regocijo del público escocés que, junto con el autóctono, disfrutó del concierto por igual. De hecho, el propio Callum la ofreció como un presente desde las bellísimas Tierras Altas escocesas. El contrapunto de “Caledonia” fue “Vandals”, canción con la que se despidió en ambos conciertos, idónea para terminar por todo lo alto.
¡Qué gran descubrimiento ha supuesto Callum Beattie en las últimas semanas! Y auguramos que dará mucho que hablar en los próximos meses y años. La culpa la tiene su padre, según nos contó. Se crió con él, y se pasaban las noches escuchando música de la buena. Aquellos momentos de relación paterno filial han dado sus frutos y han convertido a Callum Beattie en nuestro último flechazo. Hemos sido testigos, antes de que su fama crezca por estos lares (deseamos que así sea), de la versión más cercana del músico escocés. Ha sido un privilegio verle en las distancias cortas que nos ofrecen estas salas, algo que en su país ya es imposible (el pasado mes de noviembre llenó el enorme OVO Hydro en Glasgow) debido al incontenible crecimiento de su popularidad en las Islas Británicas. Ojalá podamos seguir viendo crecer su estela desde la más absoluta independencia adquirida con este “INDI” que servía de excusa para su gira española. Un disco tan impulsivo como adictivo que en directo nos reveló a la joven alternativa del pop-rock vibrante cargado de alma.





