Antonio Jesús García y Ramón García: “Fantasía Occidental: Silvio y Sacramento, rock bajo palio”


Por: Javier González. 

El pasado 1 de octubre se cumplieron 25 años de la muerte de Silvio Fernández Melgarejo. Figura sin par dentro de la escena musical estatal, venerado y amado sobre todo en Andalucía, la tierra que le vio nacer, donde su peculiar forma de ser le granjeó la condición de mito mucho tiempo antes de elevarse a los cielos para ocupar lugar en el panteón de rockeros ilustres, título otorgado por aclamación popular, sin la necesidad de que sus anárquicas giras visitaran lugares recónditos ni fueran dejando a su paso rimbombantes “sold outs”, demostrando que la autenticidad y el carisma natural pueden tener más peso en el imaginario popular que un puñado de frías cifras. 

Era por ello necesario acercarse en las últimas semanas al fenomenal libro firmado por Antonio Jesús García y Ramón García, “Fantasía Occidental: Silvio y Sacramento, rock bajo palio”, editado por Efe Eme, donde con acierto y un innegable toque de gracejo, se repasa la biografía del músico sevillano, centrándose en la génesis, desarrollo y posterior gira de la obra cumbre de su discografía, a la que se alude en el título del libro, perfecto complemento de aquel otro volumen, lejano en el tiempo, que rezaba, “Silvio, Vengo buscando Pelea”, escrito por Alfredo Valenzuela, que ya hiciera las delicias de todos lo que profesamos la fe de nuestro rockero más italianizante y cofrade. 

La obra no pierde la oportunidad de enfocarnos al grandioso Silvio en toda su andadura, desde los tiempos de los X-5, con los que atacaba versiones de The Shadows, una de sus grandes referencias, pasando por Los 5 Mercury, donde se referían a él como “un grandísimo batería, elegante y contundente”, con los que tuvo la oportunidad de hacer una estancia prolongada en el Hotel Carihuela Palace de Torremolinos, el Hamburgo español que posibilitó que muchos nombres míticos comenzaran a foguearse en actuaciones noche tras noche; tampoco deja de lado el posterior paso por los Murciélagos, donde coincidió con otra figura seminal como la de Gualberto García, rematando con su aparición en otros dos proyectos, estos sí más reconocidos históricamente como Gong y Smash, ejerciendo como bajista en los primeros y convertido en una suerte de percusionista/showman en los segundos, dando muestras de estar dejando atrás una supuesta timidez que jamás volvería a aparecer en escena y de un notable pulso cargado de swing de sangre ardiente. 

Ni tampoco mirará a otro lado a la hora de citar los grandes abismos que estuvieron a punto de acabar con su carrera, como cuando tras contraer matrimonio con Carolyn William, una aristócrata británica, y asentado en Marbella, comenzará a dilapidar el dinero de la asignación de esta, sonada es la anécdota de aquel viaje en compañía de un buen amigo donde se dedicó a coger vuelos sin abandonar los aeropuertos, conducta que acabaría provocando su divorcio y lo más doloroso para él, tener que alejarse para siempre de su hijo Samy, un golpe que sumado al posterior suicidio de su hermana en 1973 a punto estaría de acabar con la trayectoria musical de Silvio, hechos que bien podrían servir para dar respuesta al motivo de su carácter taciturno, depresivo y a ratos melancólico. 

Por suerte en su camino se cruzará con la figura de Pive Amador, quien organizará un homenaje a Silvio, donde éste ejercerá por primera vez como frontman, mientras va ganando confianza tocando junto a Luzbel hasta el punto de abandonar las baquetas, a las que pasaría el recientemente fallecido Antonio Smash y posteriormente el citado Pive, naciendo así Silvio y Luzbel con quienes grabaría “Al Este del Edén”, producido por el recientemente fallecido Ricardo Pachón, comenzando a engrandecer su leyenda en el marco de la “Gira Histórica”, en la que trabaría buena amistad con Kiko Veneno y María Jiménez, anticipando lo que vendría después con proyectos como Barra Libre, donde comenzó a ser mitificado en Sevilla, mientras en el horizonte aparecían unos Brigada Ligera que serían el germen ideológico y musical de los posteriores Sacramento, donde al genial olfato de Pive Amador, Juanjo Pizarro y Miguel Ángel Suárez, acabaría por sumarse Andrés Herrera “Pájaro”, en sustitución de Manolo Luzbel, convertido desde entonces en pieza capital de la ecuación. 

Y aquí es donde el libro adquiere una velocidad imparable, recogiendo la química de las sesiones, establecida a partir de las propias relaciones personales involucradas en dar cuerpo a “Fantasía Occidental”, así como un exhaustivo desglose de cada una de las fantásticas canciones que dieron cuerpo doctrinal a tan atemporal, magnifica y colosal obra, donde lo místico y lo profano se funden a las mil maravillas con un pie en la tradición y la vanguardia más anárquica con el innegable sabor de una Sevilla que actúa casi como parte indisociable de la grabación, pues se ve plenamente reflejada en cada fraseo y acorde, aportando tanto talento como chispa, desparrame y absoluta genialidad en una obra sin parangón dentro del rock patrio que solamente podría haberse gestado en la capital andaluza. 

¿Quién en su sano juicio sería capaz de juntar hoy en día a The Platters mientras se entonan los versos del místico San Juan de la Cruz? ¿Quién recogería la rivalidad histórica entre los dos clubes de la ciudad entendida con el desenfado y la ausencia de odios de Silvio a través de los ecos del rockabilly clásico de “His Latest Flame”? ¿Cuántos se atreverían a citar a “La Pura Concepción” en un tema? ¿Cuántas personas osarían adaptar un clásico a la manera más sevillana y cofrade posible, reconvirtiendo el “Stand By Me” en un “Rezaré” que eriza los sentidos y nos pone al borde de las lágrimas tanto a creyentes como a ateos? ¿Cuántos fotógrafos hubieran deseado tomar la instantánea de Silvio en blanco y negro de espaldas, mientras a su pies se congrega una multitud que parece aclamarlo como si fuera directamente “el Santo Padre” recién elegido tras un cónclave vaticano? 

Entre todo lo mencionado, todavía quedará tiempo para pasear el relato por las siempre rocambolescas, inclasificables y espontáneas presentaciones en vivo del imprevisible Silvio, rescatando también declaraciones y palabras de grandes nombres que conocieron al de Los Remedios, de entre las que destaca el bello y sincero texto que aporta el carismático Alberto García-Alix, a colación de su primer encuentro y la posterior gestación del corto “No Hables Más de Mí”, que recomendamos encarecidamente vuelva a ser visionado para comprender la grandeza e ingobernabilidad del nombre que hoy nos ocupa. 

Un maravilloso y preciso relato, un precioso y sentido homenaje en toda regla a uno de nuestros grandes nombres y por encima de todo a una obra sin igual, a la que solamente se nos ocurre calificar, en la mejor tradición del mítico Silvio, robando unas frases que viene al pelo para definir a éste disco… ¿cómo era aquello? “Que estando la voluntad/ de divinidad tocada/ no puede quedar pagada/ sino con divinidad”. Izquierda atrás, todos por igual, vámonos a por una copita de coñac… ¡y a la diestra del cielo con Silvio! Eterno, inclasificable y único. Rey de reyes.