Jero Romero: “Cabeza de León”

Tras el final de The Sunday Drivers, Jero Romero tomó la decisión de crear un proyecto nuevo, personal, exigente y ante todo independiente. Aquí es donde podríamos situar el nacimiento de “Cabeza de León”, pues esos adjetivos (nuevo, personal, exigente e independiente) le definen mejor que cualquier otros.

Para llevarlo a cabo, Jero Romero utilizó como forma de autofinanciación la plataforma online Verkami, pues requería de 10.500 euros que le permitieran “grabar y mezclar durante 15 días, masterizar, pagar el sueldo a los técnicos y a algún músico adicional, así como a fabricar 1.000 cedés y 500 vinilos” (según nos decía el artista en su mensaje de video).


El apoyo fue sorprendente y con este mecenazgo, Jero Romero y Charlie Bautista (colaborador en proyectos como Tulsa, Russian Red, Christina Rosenvinge, The Cabriolets…) se pusieron a la voz y a los instrumentos respectivamente (así como a la producción), creando un producto de una calidad sobresaliente.

Cabeza de León” se nos presenta así como un disco original compuesto por 12 canciones donde hay pop, ritmo y mucho sonido acústico. Así mismo, encontramos a un Jero Romero cantando en castellano, que aprovecha el idioma para componer de una forma diferente a la que nos tenía acostumbrados en The Sunday Drivers (aunque a menudo nos suene a ellos, pues Jero Romero fue compositor y cantante de la banda durante 10 años, lo cual inunda todo). La carga puesta así en el apartado vocal y literario de las letras es obvio, desde la primera canción hasta la última (requiriendo la escucha repetida del disco una y otra vez).

Así mismo los instrumentos marcan mucho cada canción, pues podemos encontrar un sonido de pop simple y elitista, donde la guitarra acústica coge el protagonismo (“Correcto”, “As”, “Devolver”), así como un sonido a grupo de pop-rock (batería, guitarra eléctrica y bajo) de un corte muy similar a The Sunday Drivers (“Las Leves”, “Devolver”, “Nadie te ha tocado”, “Cabeza de león”), canciones íntimas, oscuras y complejas que introducen instrumentos de cuerda como el violín, la viola y el contrabajo (“Ya te lo decía yo”, “Túmbate”, “Desinhibida”), hasta incluso verdaderos alegatos de música triunfal, onírica y alegre (“Señor gigante”).

En definitiva, un disco más que notable (pese a que muestra un potencial que podría estar aún más explotado), que significa un disco de debut ilusionante, que promete darnos muchas alegrías tanto en sus posteriores escuchas como en los directos que nos esperan por delante.

Por: Rubén López