Tachenko: "El amor y las Mayorías"

Los zaragozanos Tachenko están de vuelta con “El Amor y las Mayorías”, el quinto álbum de una carrera que desde fuera da la impresión que se ha ido consolidando de manera pausada, a través de pasos lentos pero firmes, hasta llegar a convertirles por derecho propio en una de las grandes bandas del siempre maltrecho panorama pop patrio. 

Porque sí hay un elemento característico dentro del sonido de la banda capitaneada por Sergio Vinadé y Sebas Puente, ese no es otro que su amor incondicional por todo lo que huela a pop en su más amplia extensión. Un hecho que llevan tiempo demostrando al consagrar cada una de sus composiciones a la eterna lucha por encontrar la melodía pop perfecta; un ideal que a buen seguro es cercano al concepto de las canciones que ellos han vuelto incluido en éste fenomenal “El Amor y las Mayorías”. 

Un trabajo repleto de letras de amor, pero que esconden un claro carácter crítico respecto a la situación actual, que resulta brillante e inmediato desde el primer instante. Y que a la vez se nos muestra repleto de estilo y belleza, gracias en buena medida a una imponente carga vitalista que invita a pensar que el sol saldrá mucho más pronto que tarde, convirtiendo la escucha de sus canciones en un ejercicio de optimismo contagioso, algo muy necesario en estos días. 

Y es que a ver quién es el guapo que no cae rendido irremediablemente ante el poder de evocación de las instantáneas “Campos de Marte”, sobresaliente su barniz literario, “Suerte y Relámpago”, un temazo lleno de fuerza que huele a hipotético himno de la revolución juvenil por los cuatro costados, de la misma forma que podría serlo la marcial y muy seria “Levántate”, o de la rompepistas “Dame una Pista” y la enorme “Vendaval”; he ahí un breve muestrario, casi aleatorio, que desde ya anticipamos que no hace justicia al contenido total del minutaje, pues perfectamente podríamos haber resaltado la totalidad de canciones que componen “El Amor y las Mayorías”. 

Con “El Amor y las Mayorías”, Tachenko nos entrega un disco cinco estrellas, cercano en sus postulados a lo que han sido sus señas de identidad durante sus trabajos de los últimos años, pero con la particularidad de que quizás ésta colección represente el momento cumbre de una carrera condenada de antemano a seguir creciendo; siempre y cuando, en lo musical, eso sea posible, porque si algo malo tiene la perfección es que es casi imposible de superar. 

Por: Javier González
javi@elgiradiscos.com