The Pretenders: "Relentless"


Por: J.J. Caballero

Con “Relentless” parece creer Chrissie Hynde y su legendaria banda en la idea de un viaje eterno en el que el movimiento sea constante y la evolución –la revolución, por desgracia, quedó atrás hace demasiado tiempo- el leit motiv principal que mueva los resortes internos de una marca, la de Pretenders, que ya es historia por derecho y obra propios. En esa idea de avance continuo hacia no se sabe bien dónde pero sí se sabe cómo, entrega un duodécimo disco oficial en colaboración estrecha con el que ya es guitarrista residente de la última etapa del grupo, un James Walbourne de poderes sobradamente demostrados en sus aventuras con el mismísimo Ray Davies –para más inri, el ex más conocido de la lideresa- o Jerry Lee Lewis. Ahí es nada. El lugarteniente cumple con creces sus funciones compositivas en el sonido clásico y furioso de “Losing my sense of taste” y la base del sonido Pretenders, plenamente asimilada en “A love”. Nada nuevo, pero tampoco viejo, lo cual ya es mucho.

La heterodoxia del sonido new wave del que salieron para sorprender al mundo hace ya varias décadas se preserva en la radiante “Your house is on fire” y en la más previsible “Let the sun come in”, momentos ambos de plácido asentamiento en unas bases ya recorridas y probadas de mil maneras, todas ellas válidas, incluso si el sonido actual parece acomodarse en un camino baladístico y de medios tiempos tal vez más transitado que en los trabajos inmediatamente anteriores. Aparte del final, más grandilocuente que efectivo, con las cuerdas del 12 Ensemble dirigido por el gran Jonny Greenwood en “I think about you daily” (un velado homenaje a uno de las deidades del olimpo personal de la Hynde, el indómito Scott Walker), el disco se recrea en ritmos densos y arrastrados y  medios tiempos más o menos olvidables y se deja atravesar por un pulso baladístico, esta vez sí, con cierta brillantez, como una “Domestic violence” a la que los deliciosos teclados hacen atractiva. Se desmarca en la declaración de identidad a pecho descubierto de “Merry widow”, donde la lírica se hace más explícita, y en los apuntes latinos de “The copa”, sin perjuicio de que ello represente un horizonte novedoso en el que el riesgo brille por su presencia. Más bien es el arrojo y la persistencia implacable de una artista aún en plenas facultades que se empeña en no desaparecer por las rendijas de la inmediatez.

Si no olvidamos lo que significaron y aún significan para mucha gente, y obviamos las varias desgracias que jalonan su trayectoria, muchas veces soberbia, los Pretenders de 2023 no son sino un noble ejemplo de entereza, resistencia y plena madurez. En este caso bien entendida por el productor David Wrench, en los créditos de Talking Heads o Goldfrapp entre otros, y encaminada a una readaptación más que digna sin signos momentáneos de desfallecimiento. Lo que viene siendo una demostración de clase.