Arizona Baby: “Salvation”


Por: Javier González 

Hay una serie de nombres en nuestra música rock que son sinónimo de eficiencia y calidad, bastantes para fortuna de los que nos consideramos amantes del género en su más amplia denominación, aunque siempre son menos de los que nos gustaría, todo sea dicho; de lo que no cabe duda es que en dicho selecto grupo se encuentran Arizona Baby, el trio de barbudos vallisoletanos que cumplían veinte años de andadura profesional en el recientemente abandonado 2023, por lo que parece que la mejor fórmula que se les ocurrió para celebrar la efeméride fue la publicación de “Salvation”, un nuevo trabajo donde fieles a sus coordenadas acústicas vuelven a regalarnos un interesante puñado de canciones polvorientas, situadas en la encrucijada de un mundo en ruinas y con un innegable regusto a “road movie” americana. 

Una vez más vienen a mirar a los ojos al respetable, sin estridencias ni falsos trucos de trileros, parapetados tras bases marciales y guitarras plagadas de arreglos de raigambre sureña que son las encargadas de marcar las reglas de su juego, condimentadas por unas letras cristalinas que retan al oyente, presentándole la realidad como una tormenta que va a estallar, a la que a ratos se enfrentan con la rabia propia de pastores de un culto moderno convencidos que el apocalipsis es inminente, combatiendo al miedo con fe, determinación y un rock inquebrantable. 

Y ahí, en el siempre complicado punto de fusionar la rabia setentera con los aromas primigenios, aparecen los rayos divinos que emanan de quien enfrenta su destino sin afectación en maravillas como “Lonely Road”, las querencias blues de “IOU Nothing” y “Boldly Goin´ Nowhere”, letanías para continuar al estilo “Ride On” y la calidez presente en “Hit the Spot”; el bombazo casi bailable “Streets of Babylon” y los aires solitarios de “Sundown”, el rockabilly vacilón con aroma a pesadilla que relatan en “Nightmare in Suburbia”, con homenaje a Freddie Krueger incluido, la mayúscula “Strings”, una de las mejores de todo el álbum y el cierre con aromas sesentero de “Every Gun Makes its Own Tune”, con ese punteo final que es una delicia. 

No sonarán trompetas ni serán cuatro los jinetes que nos anuncien el apocalipsis en este “Salvation”, debe ser que la versión moderna se presenta en formato trio y plagada de rabia enlatada con sonoridad acústica, algo que nos encanta; llegará el momento de saber quiénes serán condenados al infierno y quiénes recibirán la gloria eterna; por nuestra parte, esperaremos la resolución escuchando y moviendo la patita al ritmo que marcan unos ya imprescindibles de nuestro rock como Arizona Baby. Su credo y fe, marcan el camino, las acústicas que portan son nuestra cruz de redención y sus barbas el signo de distinción para la comunidad, porque claro, a ver quién es el guapo que dice no a esta secta después de haber grabado el que quizás sea el mejor álbum de toda su trayectoria.