“Haz ruido mientras puedas”, de Drugos. "Hijos del trueno" y del rock.


Por: Guillermo García Domingo.

No podíamos pasar por alto el gran aldabonazo con el que llamó nuestra atención Drugos en el mes de enero, bajo el título “Haz ruido mientras puedas”. Drugos es una banda de rock formada en Gijón y asentada en Madrid, integrada por Jano (voz y guitarra), Luis (guitarra), Nacho (bajo) y Ale (batería). Hace aproximadamente un año, en la sala madrileña en la que actuaba Bendita Calamidad, quedé hechizado bajo el influjo de Jano Diaz y su guitarra, que por aquel entonces se pusieron al servicio de las bellas canciones de la cantautora Fátima Fuster.

Drugos representa el rock sin disimulo, faltaría más. Por una doble vía, la de las letras desprejuiciadas de las que hace gala el rock juvenil (y el protopunk), y en la otra vertiente, la predominancia de las guitarras eléctricas y la rítmica a todo gas.

La pervivencia del rock resulta extraordinaria después de 75 años. ¿Alguien conoce el secreto? Es algo probablemente visceral, todavía sin dilucidar definitivamente. Pero el rocanrol conserva su esplendor “en la hierba” (y en el escenario), aunque su edad ya no es la de los adolescentes que lo encumbraron, sino la de un provecto anciano. 

El protagonismo de la guitarra solista de Jano está presente, por fortuna, en todas las canciones. Sobre todo en aquellas en que la banda avanza con toda la artillería eléctrica: “Dejarlo estar”, “M. Pombo”, en la que destaca su letra mordaz, muy apegada a la realidad social madrileña y su “alta suciedad”, como diría Calamaro, y“Treinta monedas”, realmente atronadora e irresistible. “No queda tiempo” flirtea con el funk con sobrado éxito, la voz de Jano francamente reconocible sale victoriosa del reto melódico. 

En los mejores discos de rock siempre hay una balada destacable, y en éste tampoco podía faltar, con ella empieza la cara B y se denomina “Las amapolas”; la “pedal steel guitar” de acompañamiento está espléndida en manos de Nacho Mur (de La M.O.D.A .), quien además es el productor de este disco que cuenta con una portada fantástica, psicodélica. “Como el trigo” es un oscuro tema verdaderamente bizarro, en el que la fuerza de la letra y la propia música se retroalimentan. Es uno de los temas imprescindibles del segundo disco de Drugos. El siguiente corte sigue la misma estela fluvial del vapor del blues: “Me han cortado la luz”, es un sobresaliente manifiesto vital en el que las heridas emocionales y la vulnerabilidad se convierten en un motivo suficiente de autoafirmación. A ver si toman nota los matones fascistas que andan por ahí, fuera de control. A tenor del carácter del mensaje, éste sólo podía abrirse paso a través del género más desgarrador y verdadero que existe. Se hace demasiado corta. “Ya no hay nadie” convoca al espíritu de Springsteen y esos temas vibrantes que con tanto acierto adopta el de Nueva Jersey. Mientras que la particularidad de “No hay prisa” es precisamente su lentitud y que, en su primera parte, el piano, en lugar que las omnipresentes guitarras, guía el recorrido inicial de la canción. Durante la segunda parte a Drugos le puede su ineludible inclinación por las guitarras. El coro final es lo más apropiado para cerrar este excelente trabajo, con el que seguro que esta banda convence a los que todavía no se han enterado de quiénes son Drugos y qué son capaces de hacer. 

Al contrario que el dios bifronte Jano (así se llama el proteico guitarrista y vocalista de la banda), Drugos no debería mirar en dos direcciones: solamente debería dirigirse decididamente hacia el horizonte del rock, quien escuche este disco entenderá a qué nos referimos.