Muñeca Rusa publicó el pasado 19 de junio “Año Soviético”, su primer álbum y, si la primera impresión es la que cuenta, el grupo asturiano apunta maneras para estar en primera fila de la nueva ola indie nacional. Formado en Gijón a finales de 2023, el nombre del grupo y el título del disco juguetean con el origen ruso de Andrey Fomchenko, cantante, compositor, guitarrista e ideólogo principal. Avezado en mil batallas musicales, ha sabido construir en poco tiempo una identidad reconocible: guitarras al frente, pulso punk, estribillos inmediatos y una mirada irónica sobre las contradicciones de una generación marcada por la precariedad, la ansiedad, el ego, la frustración y la necesidad constante de aparentar que todo va bien.
Las doce canciones que componen “Año Soviético” combinan actitud punk y vocación pop, rabia y melodía, crítica y celebración. Esa dicotomía constante funciona como un retrato generacional, que muestra jóvenes que viven realidades que prometen bienestar, éxito y pertenencia; pero a menudo reciben cansancio, ruido y desencanto. La tesis de Muñeca Rusa no plantea respuestas cerradas, porque asumen que quizá no las hay, pero ofrecen las canciones como salida a través del baile, el jolgorio y el pensamiento crítico.
En el álbum conviven temas de impacto frontal como “El club de los hipócritas”, “SHOCK” o “MASIVO”, canciones tarareables como “Tu tema de pop” o “Qué pasaría”, y piezas con carga emocional como “Viernes sin ti”, “Vivir esperando” o “El día que vi llover”. Además, “Un buen momento” es la canción menos representativa del disco, porque suena un poco a Tigre y Diamante gracias a la colaboración de estos. Y no puede faltar tampoco la intervención del productor Igor Paskual, que pone su voz en “El último brindis del año” y también su autoría, pues se trata de una canción de su antiguo grupo, Babylon Chat.
“Año Soviético” suena como un cañón gracias a los buenos oficios de Igor Paskual como productor y de Sergio “Firu” Díaz como ingeniero de sonido, desde OVNI Estudio. El resultado es un debut que no lo parece: directo y con personalidad, maduro sin perder frescura y esa peculiar mezcla soviético-pop, indie rock y actitud punk que son la seña de identidad de Muñeca Rusa.


