Duke Robillard: "Duke’s Mood–Live In Bremen 1985 / 2008"


Por: Txema Mañeru

Siempre es excitante reencontrarse con la habilidad y el sentimiento a las seis cuerdas Duke Robillard. Considerado por muchos como uno de los más finos, versátiles y mejores guitarristas de todos los tiempos, su currículo es realmente impresionante y entre los que le tienen en un altar está hasta el mismísimo Bob Dylan. De hecho recurrió a él para el legendario y ahora recuperado “Time Out Of Mind”. También ha hecho lo propio con otros grandes como Tom Waits o Muddy Waters.

Por si fuera poco fundó Roomful Of Blues hace más de 50 años. En 1990 reemplazó a Jimmie Vaughan en los esenciales The Fabulous Thunderbirds. A todo ello puedes sumar producciones y colaboraciones con Ruth Brown, Eddie Clearwater, Billy Boy Arnold y Jimmy Whiterspoon como haber sido galardonado con el Grammy al mejor guitarrista de blues hasta en cuatro ocasiones. Eso sí, además del blues clásico, le ha encantado siempre el jump blues y hasta el jazz y swing de los años veinte y treinta del pasado siglo.

Hace más de una década tuvimos la posibilidad de conocer una gran panorámica sobre su obra gracias a Karonte. Se trataba de “Duke’s Box: The Blues And More…”, un recopilatorio triple de casi cuatro horas sin desperdicio. Todo lo mejor de su extensa trayectoria, unos cuantos inéditos, buenas versiones y algunas joyas en directo. Pues bien, ahora nos traen otro artefacto triple genial con casi tres horas y dos buenos y muy variados conciertos. Variados en formación, año y sonidos, claro. Para él, como nos dice en las buenas notas del libreto que trae la caja, todo es blues. Hank Williams, Chuck Berry, Fats Domino, Muddy Waters y hasta Count Basie. Con los Roomful Of Blues ya acompañó a otro de sus ídolos, Big Joe Turner, de quien hace una genial versión de su "Honey Hush" en este “Duke’s Mood–Live In Bremen 1985 / 2008 (MIG Music / Karonte). Tras esta aventura estuvo haciendo rockabilly con Robert Gordon, además de ingresar en The Legendary Blues Band. 

Por supuesto que ha sacado tiempo para liderar sus propias bandas. Así, aquí le tenemos en el primer compacto al frente del trío The Pleasure Kings. La más de una hora de concierto es del año 85 y la sección de ritmo la formaban Thomas Enright y Tom DeQuattro. Comienzan con "Anything It Takes", ya con ritmo imparable y con esos punteos precisos y cargados de sensibilidad. Él siempre ha dicho que quienes más le han inspirado han sido T-Bone Walker y Les Paul, y  eso se nota al oírlo tocar. Al mismo tiempo reconoce la influencia de trompetistas y saxofonistas como Lester Young, Louis Armstrong, Cootie Williams, Johnny Hodges o Ben Webster. Conyinúa con el pegadizo rythm and blues de "It’s My Own Business" y su clásico y precioso blues lento "Dukes Mood", que es el primero de los cuatro  temas que supera los siete minutos. Más rhythm and blues trotón vamos a encontrar  con "Too Hot To Handle" y destacados punteos en las extensas "Long Gone Baby"  y en ese "T-Bone Boogie" cuyo título habla por sí solo. Buen tributo a Walker pero usando también el reverb o el delay de Les Paul. Excitante y sexy suena un "Tramp" lleno de swing para acabar con "Closing Theme".

Los otros dos compactos son para una actuación del 2008 y ya con The Duke Robillard Band y formación de quinteto, en la destaca en muchos momentos su muy habitual pianista y organista Bruce Bears, que se hace con el protagonismo de muchos momentos y temas del disco. Es el caso del órgano de los más de once minutos de "Do The Memphis Grind" o del piano de la viva y bailable "Gee I Wish". Brilla aquí también el potente saxo de Doug James. Antes comienzan con un "Jump The Blues For You" cuyo título también nos remite a ese jump blues que tanto le gusta. Su forma de cantar con esa voz ronca apropiada nos recuerda mucho y para bien a Dr. John. Sublime lento con geniales punteos y cálido piano en un "My Tears" de nombre más que explícito.

El tercer compacto tiene un arranque estelar cargado de swing con la pegadiza "Swingin’ With Lucy Mae", con gran pelea entre saxo, órgano y su guitarra. Otra vez más de once minutos que se pasan en un santiamén. La extensa y arrastrada "Goodtime Charlie" recrea una excitante pelea entre piano y saxo mientras canta Duke como nunca. Ya te hemos hablado de su buena, animada y bailable versión del "Honey Hush" de Big Joe Turner, con genial piano de nuevo. Eso es antes de meter el arreón final con los glamourosa y relajada ‘Glamour Girl’ o  con la dedicatoria de "Bounce For Bill", con amplios pasajes instrumentales para su guitarra y para el órgano de Bears. El final es rock’n’roll a tope de la mano de un clásico como "Hard Way",  que lleva la esencia de los mejores Blasters, otra gran banda que le encanta a este todo-terreno que siempre es buen momento para oír.