Entrevista: Jorge Martí (La Habitación Roja)


“Este libro es un canto a la vida lleno de matices” 

Por: Javier González 

De sorprendente debemos calificar la lectura de “Canción de Amor Definitiva”, la primera novela autobiográfica escrita por Jorge Martí, letrista y vocalista de La Habitación Roja. Decimos que sorprende porque es una oda a la vida sustentada entre canciones y vivencias, relacionadas con la familia y los amigos, su banda y el mundillo musical repletas de viajes de ida y vuelta, donde el artista valenciano demuestra que es un jugador nato, capaz de apostar a fondo por aquello en lo que cree y cuya experiencia refleja que la victoria no tiene el color que todo el mundo se ha empeñado en darle. 

Para él la victoria se basa en acumular vivencias, no siempre positivas ni satisfactorias, pero siempre mostradas desde la vertiente del amor y la candidez, mostradas desde la primera persona con una desnudez y cercanía capaces de conseguir que cualquier desconocido pueda fundirse en un intenso abrazo con su autor. 

Nos ponemos en contacto con Jorge para entrar más a fondo, si es que eso es posible, en esta “Canción de Amor Definitiva”. 

¿Cómo se está portando este 2022 contigo? 

Jorge: Estoy relativamente bien dentro de lo que cabe, ten en cuenta que me estoy acercando peligrosamente a los cincuenta, hay cosas buenas como que tengo a mis padres y suegros vivos, algo que no suele pasar. Todos vamos cumpliendo años y están algo regular de salud. Es una época dura en ese aspecto, todo se hace pesado ya que hay bastantes visitas al hospital. Obviamente condiciona y te hace pensar mucho en ciertas cosas. En lo musical intentando salir de esta pesadilla, proyectando conciertos de cara al mes de Mayo y Junio, también tenemos un mes de Julio apretado. La intención después del verano es hacer una gira de salas para presentar los dos discos que hemos sacado. Y personalmente liado con el tema del libro que está siendo bastante intenso puesto que es un proceso de creación que se ha dilatado dos años. Creo que está teniendo buena repercusión y bastantes comentarios bonitos. Al final escribir un libro es un trabajo que lleva mucho tiempo. Es algo muy intenso emocionalmente y ver que le está sirviendo a otra gente por lo que me dicen en los comentarios, le da sentido. Alucino que un libro tarde tanto en escribirse y luego se lo lean en un fin de semana, al menos los discos duran más los escuchas y escuchas muchas veces. 

¿De qué forma surgió la posibilidad de escribir esta biografía apasionada que es “Canción de Amor Definitiva”? 

Jorge: A raíz del documental se vieron a la luz cosas de mi vida que supongo que le daban ciertos matices y aristas a mi historia, que ya de por sí es singular. Recuerdo que cuando salió “In the Middle of Norway”, hice cosas promocionales y una fue una entrevista en el suplemento de El País. Cristina Lomba, mi editora, que está siempre a la caza de historias dignas de ser escritas, habló con Eric de Los Planetas para que le pasara mi teléfono, me contactó en seguida, vino a verme a Valencia y me planteó la posibilidad de hacerlo. Le comenté que podría ser interesante, pero nunca me había planteado la opción de escribir un libro como algo factible. Estudié la oferta, era un proyecto serio y con una editorial grande. Me pareció un reto personal y artístico, una oportunidad para crecer como persona. Me vi metido en esto. Tenía la historia y la trayectoria. El documental visto con perspectiva para ahora un trailer del libro. 

Se habla de que es tu debut, pero hace años tuve la oportunidad de entrevista con “Espacio Interior”, un libro peculiar que llevaba tu firma. ¿Qué diferencias has encontrado entre este y aquel que editaste de la mano de Chelsea Ediciones? 

Jorge: “Espacio Interior” era un libro que se hizo de forma inconsciente, es parte de una colección de Chelsea Ediciones, llamada Mis Documentos, que lleva Alex Díez. Se trataba de recopilar textos que han aparecido a lo largo de los años de gente relevante en el mundo musical y que se pierden en el limbo de la red. Los recopiló y me lo enseñó. Posteriormente escribí un par de capítulos y le ayudé a sacarlo adelante, pero el libro ya estaba hecho. No me di cuenta del proceso. Recuerdo que la entrega fue algo estresante porque andaba en México, casi sin internet, me hubiera gustado hacerlo con más calma. Esto sí que ha sido un debut, no había nada, papel en blanco. Esto es un debut en toda regla. Todo ha sido de nuevo, he hecho hasta trabajo de campo para verificar datos, que con el anterior me vino dado. Veo que entre ambos hay diferencias sustanciales. 

El libro es sorprendente, sobrecogedor y doloroso por momentos. ¿Hasta qué punto a uno le asaltan las dudas de cuánto desnudarse? 

Jorge: Siempre hay dudas. Todo lo que está es, pero no es todo lo que podría ser. Me dejo cosas fuera. No puedes poner todo por muchos motivos. Desde idoneidad, tiempo hasta espacio. Hay cosas que interpelan a terceras personas. Respecto a lo que está y lo que hay, hay un conflicto en el momento en que escribes en primera persona de tu vida y tocas tangencialmente a terceras personas que han tenido protagonismo en la misma. Tienes muchos dilemas. Siempre he tenido claro que si escribo debo hacerlo como con en una canción, sin límites ni trabas. Eres tú, tus sentimientos. Lo que toca es intentar llegar al fondo de uno mismo. Es el camino para llegar al lector y al fondo de todo. Al final he intentado escribir con honestidad, sin rencor, y sí desde la experiencia. Dar fe de las luces y sombras de todo lo que significa vivir y estar vivo. Vivimos en un mundo donde solo se enseña lo bueno. He intentado mostrar todos los momentos que hacen lo que soy. Cuando hay conflicto, contrastes y vida dual, creo que el texto funciona más allá de las anécdotas. Los contrastes hacen que la gente se sienta identificada, todos tenemos subidas y bajadas. Es complicado ser objetivo, trato de dar mi visión de las experiencias acumuladas. Es un viaje que va desde la inocencia de la infancia y juventud hasta la vida en serio, la de verdad, cuando vas cumpliendo años y te enfrentas a cosas que de joven ni te has imaginado. Me han pasado cosas extraordinarias que hemos intentando normalizar y cosas normales que he intentado hacer extraordinarias. Me siento identificado en el libro. Es mi versión de la historia. Tiene momentos chocantes y otros que son muy buenos. Lo que más me gusta es que me están diciendo que hay gente a la que le ha ocurrido lo mismo. He descubierto que hay gente de mi familia que tiene la mente más abierta de lo que en teoría pensaba. Creo que está siendo una experiencia muy enriquecedora. 

¿Crees que ahora con tanto material junto podremos entender de una vez todas tus canciones y discos? 

Jorge: Totalmente. He intentado hacer un viaje en el libro que vaya en paralelo con los discos editados con el grupo. Hasta yo mismo he reflexionado para saber de dónde vienen las canciones. Cada disco responde a un momento vital. Hay otras formas de afrontar la composición y el arte. Hay quien tiene alter egos y quien crea personajes. Mi forma de hacerlo siempre ha sido personal e introspectiva. He hecho una observación participante. Hay mucho de mí y de la gente que me rodea. Todo se va entrelazando y creo que el libro puede ser una suerte de guía para saber de dónde salen las canciones que he escrito. En mi ánimo estaba que el libro funcionara más allá de mi carrera musical y creo que se ha conseguido. Si cambiara la profesión de músico por otra creo que funcionaria. Habla de la condición humana, el amor, los fracasos, la muerte, la vida y la enfermedad. La música es un marco en el que se desarrolla la historia. Al final es una historia de amor por una profesión, compañeros, pareja y familia. También es un canto a la vida, aunque haya matices y grises. Vivimos en un mundo donde los matices se van perdiendo, todo funciona a través de extremos, incluso la gente muestra solo la vis de éxito arrollador. Me parecía importante recalcar la gama de grises que trufan la vida de cualquier persona. Es importante relativizar y no hablar solo de lo bueno y malo. También hay momentos regulares. Hay que huir de los extremos. 

Hablas de la vez que acompañaste a una de tus hijas a ver a Ariana Grande. Musicalmente hablando… ¿Compartes algún gusto con tus hijas? 

Jorge: No soy muy intervencionista. Me gustaría adoctrinarlas más, pero no lo hago demasiado. Deciden su camino. Coincidimos en algunas cosas. Les gusta La Habitación Roja, no sé si porque soy su padre o porque los temas les suenan desde la gestación. Intento dejarme adoctrinar por ellas. Una de las formas de rejuvenecerse y tomar el pulso a la actualidad es hacerlo a través de los ojos y oídos de mis hijas. Me recomiendan cosas y conozco cosas de ahora que sin ellas no hubiera conocido. Uno va perdiendo el pulso de la actividad con los años. Y más en estos días con tanta avalancha. Me dejo aconsejar y escucho por curiosidad lo que ellas me recomiendan. 

Dices que te gusta que ellas te vean tocando en directo en España porque es entonces cuando entienden todo lo que haces. 

Jorge: El hecho de vivir en Noruega y la enfermedad de mi mujer, que le ha limitado bastante en sus salidas, ha limitado el hecho que mis hijas sepan a qué me dedico realmente. Cuando eres pequeño no entiendes bien las cosas que se salen de la normalidad y el estándar de las profesiones. La gente trabaja ocho horas y vuelve a casa. Yo no. He trabajado sin horarios, yendo y viniendo, sobre cosas intangibles como una canción, manejando sentimientos que se materializan cuando grabas un disco. Imagino que para ellas era algo abstracto. Me ha parecido bonito que vean todo lo que hago, cuando me encierro en el sótano de casa, que vean que hay una plasmación física y trasladarlo a algo práctico que puede llegar a la gente y ser importante. Los músicos siempre hemos sido vistos como… no sé si locos, pero cuesta que te tomen en serio. La gente lo ve como hobby no como profesión, algo muy extendido en España. Para mí la música ha sido trascendental tanto como mi familia. Me lo he tomado en serio. Nunca lo he hecho por dinero, aunque haya ganado dinero con ello. Lo he hecho por necesidad vital, daba sentido a mi vida. Desde fuera muchas veces no se comprende, se asocia al divertimento y se banaliza. Lo que es divertido y produce placer, no es trabajo. Uno de los súperpoderes que tiene dedicarte a lo que te gusta es que no lo sientes como un sacrificio, pero hay mucho esfuerzo detrás. El hecho de que alguien haga algo porque le gusta, no deja de ser un trabajo. Pienso que es algo que ocurre a nivel gremial, el no sentirnos mal por dedicarnos a lo que nos gusta. A mí me ha pasado. Lo cuento en el libro, a veces me iba de gira y me lo pasaba bien, sintiéndome mal. Cuando he trabajado de enfermero tenía la sensación que era más serio y digno. He aprendido en estos últimos años cómo de importante es la música, la labor de acompañamiento que lleva a cabo, creo que la gente la ama porque nos sitúa en el mundo y nos reconforta. La música también cuida a la gente. 

¿Crees que por fin la banda está gozando del estatus que merece a nivel de público? 

Jorge: Siempre piensas que te podía ir mejor, pero también lo contrario que podía ir peor. Es una sensación que la gente tiene con los artistas de los que es fan. Creo que es un sentimiento generalizado. En general, en la vida, está muy bien merecer algo y conseguir cosas porque las mereces, pero merecer algo no es suficiente. El mundo está lleno de gente que tiene reconocimiento y dinero y quizás no lo merecen. También hay que ver cómo medimos el éxito, para mí es dedicarme a lo que me gusta. Si lo medimos en cifras, hay gente que merecería más y otras menos, pero así es la vida. Mi impresión con el grupo es que hay un sentimiento de bipolaridad como me pasa con otras cosas. Es complicado salir adelante, destacar y vivir de lo que haces. A veces ves vídeos que te gustan en internet y te fijas en los comentarios donde la gente dice que son bandas poco valoradas. Que estemos aquí hablando después de 27 años de carrera dice mucho. Veo al grupo en un momento bueno, muy sereno, sabemos que hemos puesto música a la vida de mucha gente. En ese sentido creo que lo importante al final es ir madurando, cumpliendo años, dedicándose a lo que nos gusta. No es que me conforme, pero tengo la sensación de poder mejorar y hacer cosas relevantes. Es lo realmente bonito, seguir adelante y no hacerlo como rutina. Personalmente es lo más importante para mí. Hacer las cosas con ilusión y pasión. Mientras mantengamos eso, lo demás no lo puedes controlar. 

Me parece bonito que hables del gesto que Loquillo tuvo contigo en un concierto en Valencia, donde te invitó a cantar y te arropó en directo diciendo “He tenido suerte de llegarte a conocer” al comienzo de “Rock and Roll Star”. 

Jorge: Fue bonito. Más allá de haber sido más o menos fan de Loquillo, es una figura legendaria del rock español. La conexión viene con José Lapuente que había sido nuestro mánager, cantante de Los Proscritos y ahora trabaja con Loquillo. Hemos tenido la ocasión de cenar algunas veces juntos, charlar y tomar algo. Escuchaba mucho esa canción de adolescente, me dejaba llevar por esos sueños de juventud. De pronto estar ahí fue un momento chocante y precioso. Una persona que has visto en la tele y que te parece un personaje cinematográfico y está ahí en carne y hueso junto a ti. Fue bastante gracioso, bonito y chocante. Pensaba que quién me iba a decir a mí que el mismo chaval que escuchaba en el Spiral de La Eliana aquella canción la iba a cantar con el intérprete. 

¿Crees que habrá una segunda obra dedicada a los próximos treinta años de carrera? 

Jorge: Ojalá. Si la hay es que llegaré casi a los ochenta. Ya veremos. Me han quedado cosas por escribir y contar. Estoy seguro que cuando me recupere del esfuerzo de este libro me entrarán ganas de contar más cosas. No sé si autobiográficas o ficción. Pasará, no sé cuándo, porque me he vaciado bastante, pero pasará. Tras un libro y dos discos en tres años me siento bastante vacío. Ahora estoy escribiendo una canción a cada capítulo del libro. Es una cosa que hago con ambición artística. Cada letra está inspirada en un capítulo, una banda sonora del libro. Lo voy a hacer como Jorge Martí, será muy intimista, con piano y voz. Quiero que a nivel de concepto sea distinto a las canciones de La Habitación Roja. Me gustaría que fuera hecho de una forma más pequeña sin la presión de tener un público y un catálogo detrás. Música de buhardilla. Va muy a mi rollo, por mi cuenta y sin presión ni tiempos. Puro disfrute personal. 

Tras dos libros, un buen puñado de discos, un documental que te muestra en tu día a día y mil millones de viajes largos a cuestas para unificar tu labor como enfermero y como padre de una familia que vive a tiempo completo en Noruega. ¿Es Jorge Martí un luchador o un músico loco que diría El Último de la Fila? 

Jorge: Un músico loco. Me gusta El Último de la Fila, sus canciones, y también me gusta Manolo García. Para mí lo importante es el camino. Ha habido varios momentos de hacer balance, como el documental o el libro, y creo que puedo decir que mi vida ha sido intensa. Hay que tener un punto de locura para hacer todas estas cosas. Lo que más me gusta es esa ternura, candidez e inocencia necesaria para desarrollar esta aventura artística. Ese creer que se puede creer. Ver a una persona vulnerable que ha sido capaz de proponerse cosas y vivirlas con intensidad e ilusión, independientemente del resultado. Ha sido importante vivir para la música, siempre pensé que me iba a entregar a ella porque era uno de los amores de mi vida. Si me devolvía lo que me daba, genial, si no, no pasa nada. Amo por encima de lo que se me vaya a devolver. El amor no tiene porqué ser correspondido. El hecho de amar te lleva a lugares increíbles y te hace que hagas cosas muy bonitas que requieren de una gran dosis de energía. Si encima el amor es correspondido es increíble, cosa que a veces me ha ocurrido.