Por: Guillermo García Domingo.
En el último disco de estudio de Lucinda Williams, “Stories From A Rock N Roll Heart” (2023), está incluida una canción extraordinaria, “Hum´s Liquor”, dedicada a Bob Stinson, que fue guitarrista solista de The Replacements. Su hermano Tommy Stinson, bajista del mismo grupo, canta junto a Lucinda. La caída en desgracia del guitarrista tiene que ver con lo que se vende en la licorería a la que alude la canción. Es una tienda de Mineápolis, que existe, igual que existió el malogrado Bob Stinson, fallecido en 1995. Si queda alguna duda, la reedición de “Let It Be” las despejará. La salida del grupo del genial guitarrista en 1986 supuso el principio del fin de la banda, aunque, dos años antes, grabaron “Let It Be”, el disco que recientemente Rhino/Warner ha remasterizado y renovado con el mismo resultado exitoso que lograron al hacer lo mismo el año pasado con “Tim”, el disco que grabaron, en realidad, un año después de aquel, en 1985.
La visibilidad omnipresente de los grupos que han triunfado internacionalmente puede inducirnos al error. Solamente un puñado de bandas han disfrutado de un perdurable reconocimiento que ha traspasado varias generaciones. Algunas de las mejores bandas que han existido no han tenido el éxito que tal vez merecían. Una de ellas es esta banda de Mineápolis. Esta remasterización de “Let It Be” contribuirá a que no se los trague el tiempo, al mismo tiempo que este disco reclama su lugar entre los mejores de las últimas dos décadas del siglo XX.
La nueva producción libera el poder de sus guitarras, a las que se había adherido algo indefinible que las sofocaba. Algo similar le sucedía a la voz de Paul Westerberg. La base rítmica no ha sufrido cambios significativos, sigue siendo una bestia de dos cabezas: el citado Tommy Stinson al bajo (su etapa en Guns N' Roses es ineludible) y Chris Mars a la batería. Si ya se trataba de un disco merecedor de estar en la lista de los “1001 Albums You Must Hear Before You Die”, ahora tal vez esté entre los 50 mejores. 11 contundentes razones apuntalan esta apuesta. El corte más popular, “I Will Dare”, tal vez sea la punta del iceberg. Las diez restantes son todavía mejores. La reedición incluye muchos más canciones, 53, nada menos, distribuidas en tres partes, la primera es el álbum en sí, despojado de ese ruido que le impedía despegar; tomas y descartes de la grabación en la segunda parte, y alguna rareza que no hay que perderse como la versión de “Heartbeat, It's A Lovebeat”, y para el final un concierto en Chicago, que si bien se escucha con cierta sensación de lejanía, impidiendo que lo disfrutemos en su esplendor sí que contribuye a poner en entredicho la mala fama de sus intervenciones en directo.
La experiencia juvenil ha sido evocada una y otra vez por la música que surgió para nombrarla, el rocanrol. Sin embargo, no tantos han sido capaces de dar con el secreto de ese período de la vida que resulta desconcertante para los adultos. Uno de los que sí que lo hizo con notable acierto fue Paul Westerberg, el vocalista y compositor de esta banda de Minneápolis. Había motivos para estar enfadados, además. ¡gobernaba Reagan! No lo olvidemos. Musicalmente The Replacements están en la esquina en la que desemboca la calle de Los Ramones, Johnny Thunders y los Stones, que dejan de ser tan influyentes y dejan paso al pospunk de Pixies y la pujanza del grunge. En este disco hay de todo un poco, desde su “corner” los “sustitutos” controlan ambas calles.
El análisis individual del disco es todavía más favorable que la visión conjunta. La rítmica de “Favourite Thing” es apabullante, las notas respiran sin atropellarse, al contrario de lo que sucede en “We´re coming out”, donde la dicción atropellada, el grito perentorio y liberador son muy reconocibles, al igual que “Tommy Gets His Tonsils Out”, es el punk rock acelerado que no tiene rival. En “Androgynous” vuelven a expandir las notas gracias al piano que toca Westerberg en este tema formidable, una enmienda formidable al conservadurismo intolerante y el binarismo estrecho. En “Black Diamond” demuestran que ni el heavy se les resiste. “Gary´s Got a Boner” es un rocanrol clásico, desinhibido como su título, durante el cual vuelve a brillar Bob Stinson. El dúo formado por “Unsatisfied” y “Seen Your Video” encumbra a este disco, las dos disponen de sendas introducciones maravillosas, protagonizadas ambas por Bob Stinson, quién si no, la voz de Westerberg es inconmensurable en la primera. La segunda está llena de sorpresas y bucles insospechados en cada escucha. “Sixteen Blue”, no sabría decir por qué, recuerda a nuestros castizos Burning y ese vínculo resulta tan alentador. Es un tema grandioso, que pone de manifiesto que la banda sabía conducirse en todos los ámbitos, no eran una panda de jóvenes atribulados. “Answering Machine” convoca de nuevo a las guitarras dirigidas con determinación y a la voz llevada al límite para decir adiós en este disco del que nadie puede despedirse del todo.
Un año después estos chavales continuaron asombrando a otros chavales con “Tim”. A comienzos de la siguiente década de los noventa, como si ya hubieran cumplido su función, los “Mats”, como les llaman sus fans, desaparecieron discretamente. Pese a ello, “Los sustitutos” no han dejado de ser, en realidad, insustituibles.



