Benoit Clerc: “Prince: la historia detrás de sus 684 canciones” y otras maravillas de BLUME


Por: Javier González. 

Juntar los nombres de Benoit Clerc y BLUME es sinónimo de tener entre manos algo realmente ambicioso, un axioma que hemos ido aprendiendo a fuerza de ver cómo funcionaba esta maravillosa unión en anteriores obras que, bajo similar título, abordaban el cancionero de bandas y solistas de gran calado internacional del estilo de Queen, Metallica y David Bowie, cuyo último capítulo tiene como protagonista a Prince, en lo que parece ser una suerte de órdago en toda regla, dada la capacidad compositiva que siempre mostró el genio de Minneapolis al que ahora se disecciona a las mil maravillas en éste maravilloso volumen de excepcional presentación y pretensiones enciclopédicas sobre una de las figuras más personales de la música contemporánea. 

Ante un trabajo de tal magnitud y ambición, la labor de tratar de aportar un mínimo de luz sobre un libro indispensable para fans de Prince se torna casi imposible, puesto que se trata de un extenso repaso a toda su trayectoria, atendiendo a las labores compositivas de temas míticos, obras mayúsculas y joyas ocultas que riegan una trayectoria que nació a finales de los setenta, cuando firmó su primer contrato discográfico con Warner Bros hasta su trágica muerte acaecida en 2016. Año a año, canción a canción, trazando un listado de colaboraciones y atendiendo a la amplia paletas de sonoridades que con sumo gusto siempre supo colar en sus composiciones el alumno más aventajado de Little Richard

Casi 650 páginas repletas de información detallada que ayudarán a comprender una de las mentes creativas más intrépidas, personales e interesantes de nuestra historia musical reciente, un festín para los sentidos digno de melómanos con tiempo libre y ganas de sumergirse en una historia simplemente apasionante. 

Y en otro ámbito que va más allá de lo estrictamente relacionado con la música, conviene no pasar de largo sobre otras de las novedades que semanas atrás han dejado en las librerías de todo el país desde BLUME, puesto que libros tan recomendables como “Cultura Skateboard”, firmado por Morgan Bouvant y Sébastien Carayol, y la novela gráfica “1984”, creada a partir del original del siempre reivindicable George Orwell, adaptada e ilustrada por Matyás Namai, bien merecen hacer una pequeña parada sobre las mismas. 

La primera vuelve a tratarse de un volumen enciclopédico de fenomenal factura que aborda distintos aspectos del “mundo skate”, desde su nacimiento y evolución, pasando por la importancia de diversas figuras y marcas de ropa que han ayudado a configurar una filosofía de vida netamente urbana, callejera y contemporánea, en el marco de una obra atemporal y desenfada que mucho nos tememos servirá como disfrutar para algún que otro rockero, a la cabeza se nos vienen sin ir más lejos los nombres de Fernando Pardo de Sex Museum y Los Coronas, o del mismísimo Javier Corcobado, quien en sus años mozos fue una de las primeras figuras de éste deporte en nuestro país.

Por el contrario, la adaptación de “1984” parte de un clásico de nuestra literatura que describe a la perfección una sociedad totalitaria que ya no nos parece propia del futuro, ni de una distopia alejada de la realidad, sino propia de un presente donde los políticos juegan con las cartas marcadas buscando socavar las libertades del pueblo, ejerciendo el poder desde la atalaya propia de su casta, bajo la defensa de ideales tan altos como falsos y con el apoyo de militantes borregos tanto en las mal llamadas izquierdas como en las derechas. Esta nueva adaptación, se nos presenta arropada por unas ilustraciones plenas de crudeza y belleza, que dotan al emotivo texto de un cierto regusto siniestro, que le sienta como anillo al dado en su cometido de recordarnos que hoy más que nunca “El Gran Hermano” nos vigila bajo un cada vez más dubitativo manto democrático. Ojalá esta reivindicación de alguien que vivió en sus carnes la falta de libertad de los regímenes soviéticos como Orwell tenga su continuidad en otras obras adaptables como bien podría ser “Homenaje a Cataluña”, un canto de libertad anarquista con el que muchos seguimos emocionándonos años después de haberlo leído por primera vez, pese a saber de antemano que la historia, como tantas otras, acabaría en tragedia.