Por: Àlex Guimerà.
Si una cosa tenemos clara a estas alturas es que los Sidonie siempre han hecho lo que les ha dado la gana. Y eso tiene un gran mérito ya que el próximo 2027 -si nada se tuerce- llegarán hasta los 30 años de exitosa carrera musical. Una trayectoria en la que comenzaron cantando en inglés con discos como el formidable "Shell Kids", de 2003, y que han ido consagrando interpretando en castellano con nueve álbumes, algunos de los cuales han marcado el indie en el idioma de Cervantes. Pero ellos son de Barcelona y catalanoparlantes, por lo que ahora se han tirado de lleno a la piscina cantando en su lengua materna, en una época en la que la música en catalán va por otros derroteros distintos al rock o pop-rock que ellos suelen manufacturar. Ahora lo que se lleva en aquel idioma son los sonidos urbanos, la pachanga, la rumba catalana o en algún caso el folk-pop. Lejos quedan los años dorados del denominado "Rock català" con nombres como Sopa de Cabra, Sau, Lax' n Busto o Els Pets, banda ésta última que aún da de qué hablar y que en cierto modo está emparentada musicalmente con nuestros protagonistas.
Por todo eso, el salto del duodécimo disco de la banda es con doble mortal. Algunos incluso les han tildado de que su giro ha sido motivado por subvenciones de la Generalitat. Nada más lejos de la realidad: simplemente Sidonie ha sacado este disco en catalán porqué les apetecía. Que es lo que siempre han hecho, desde saltarse las limitaciones de escenario en el concierto de los Stones en el Wanda Metropolitano, hasta titular sus discos con nombres como "La peor banda del mundo" o "El regreso de Abba" . Y su enésima versión ha sido muy bien acogida por los que no viven en Catalunya y no entienden el catalán pero que demuestran mente abierta y entienden que el arte está por encima de lenguas y de fronteras.
Pero al margen de todo, me atrevería a decir que el trío ha publicado si no su mejor, si el que es uno de sus mejores álbumes de toda su amplia carrera. Finos en composición y esmerados en el estudio, el disco es un maravilloso tratado pop-rock de melodías infalibles, letras inspiradas e instrumentación detallista. Por si fuera poco, el título hace referencia a la película de George Lucas "American Graffiti", con la que recreó la escena rockabilly de los años cincuenta, y la portada es un guiño a la Velvet Undergorund.
Todo eso lo podemos observar de inicio con esa guitarra afilada de "Et puc odiar molt més" y su tono post-punk en el que la letra de desamor convive con una melodía vitalista. "Cançons que maten", "Sé" o "Ovni 84" me recuerdan a lo que suele hacer uno de los grandes compositores tapados del rock en catalán, Joan Masdéu, lo digo sobre todo por el pop colorido y luminoso al puro estilo Teenage Fanclub.
"Ets Itàlia" arranca muy a lo Echo & The Bunymen, melancolía y triunfalismo de la mano de esas guitarras sensacionales que marcan el tono de la canción. "Sismología" es otra pieza pop pluscuamperfecta que bebe del pop británico de los ochenta (Smiths, Jesus & Mary Chain...)
Pero si hablamos de referencias al pop inglés del disco, no podemos dejar de hablar del maravilloso homenaje a la mejor banda de la historia, con esa letra divertida rubricada con el estribillo de "no puedo estar contigo porque no te gustan los Beatles" adornada con el juego de voces al puro estilo de los Fab 4, las palmas de "I Want I Hold Your Hand" y los "yeah Yeah Yeah" de "She Loves You".
La balada retro llega con la pegadiza "Boda" con toda la delicadeza vocal y la letra ingeniosa. "Mentida" es puro power pop con arranque muy fifties. Encontramos más guiños al pasado con la final "Baby, Baby" cuyo crescendo nos lleva directos hacia Phil Spector , demostrándonos de nuevo el poder hipnótico del pop. En cambio la triunfal "Aquesta nit es la nit" es quizás la canción que mejor encaja con el anterior trabajo del combo, "Marc, Axl y Jes" (2023).
En cualquier caso, si no entiendes el catalán, o bien nunca has sido fan de la banda, te recomiendo que te quites de encima los prejuicios y abraces este "Catalan Grafitti" ya que sus notas se te pegarán a los oídos divinamente. Estamos ante un gran disco en el que la madurez de sus autores, sus influencias musicales y su actitud rockera (que parece que nunca se va a acabar) han dado lo mejor de sí para quedar plasmado en los surcos de un vinilo que es puro pop atemporal.



