Anna Dukke: “Reborn Wild”


Por: Àlex Guimerà. 

A mediados de la década de los cincuenta, cuando surgió el rock and roll, parecía que era un coto reservado a los hombres, salvo alguna excepción como Patsy Cline, Brenda Lee, y sobre todo Wanda Jackson. Afortunadamente los tiempos han cambiado mucho y no dejan de surgir mujeres en el panorama musical de todo el mundo y en todos los géneros. Así, en nuestro país, y en el terreno del rock and roll primario, han emergido talentos femeninos como La Perra Blanco o Jodie Cash, aunque esta última en su magnífico último álbum haya virado hacia sonoridades country. A ellas se ha añadido la cantante y músico manchega Anna Dukke, quien debuta con un larga duración, "Reborn Wild", que hará las delicias de los amantes del mejor rockabilly.

Si bien debutó en 2022 con el EP "Broken Chains", al que le siguieron los cuatro cortes de "Black Honey" de 2024, es ahora cuando pone toda la carne en el asador con unas nuevas diez canciones que apenas alcanzan los 24 minutos de duración. ¡Pero menudos 24 minutos! Y es que el rock and roll es justo eso: inmediatez, energía fugaz e impaciencia. 

Nacida en A Coruña, Anna se crió en la Mancha lugar en el que comenzó a cantar y a tocar la guitarra formando parte de distintas bandas a la vez que se interesaba por la música americana de raíces (country, rythm' n blues, delta, ...). Con largas estancias en EEUU, absorbe lo mejor de la música añeja para acabar montando una banda con su nombre que pudiera interpretar sus propias composiciones. Así es como nos llega este "Reborn Wild" que fue grabado en Primitiv Studios de la Ciudad de México y producido por Crunchy (de la banda Lost Acapulco).

Las puertas del álbum se abren con la frenética “I Belong To Me”, una declaración de intenciones de este disco tan apasionado como gamberro. Las baterías y las guitarras aceleradas se repiten en las irresistibles "Burn" y "New Roll", piezas ideales para el baile mas rockanrollero. Pero hay más en el disco, desgarradores blues ("My Honey One"), rock' n roll de carretera ("Honky Tonk Gal"), medios tiempos ("Wait For Me") o una pieza instrumental surf ("Nasty Pox").

Pero de toda la escucha del fabuloso paquete nos quedan, sobre todo, las sensaciones de esa voz prodigiosa que se eleva ante una instrumentación compacta que suena como si la estuviésemos escuchando en directo. Es "Reborn Wild", el esperado y maravilloso debut que encumbra a Anna Dukke como una de las grandes voces de la escena rockabilly, de momento nacional, y veremos si también internacional. Tiene méritos para lograrlo.