Por: Juanjo Frontera.
Cualquiera que se pare a observar a Alba Blanco (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1995), sobre todo cuando se encuentra subida a un escenario, lo que encuentra es una mujer tremendamente fuerte -de hecho, boxea- , una jefa que dirige a sus músicos, mayores que ella y hombres, con mano firme y que no titubea ni un segundo en su actuación sentida, precisa y absolutamente brillante. Lo que no sabe mucha gente es que, a lo largo de los últimos años, la líder de La Perra Blanco en muchas de esas ocasiones en que subía a escena sufría ataques de pánico. De lo único que tenía ganas era de meterse en su cama y, sin embargo, tenía que dar un concierto a un nivel estratosférico de adrenalina. Y lo hacía.
Algo que la hace aparecer todavía más fuerte a nuestros ojos, pero eso no quita para que sea especialmente importante apreciar y visibilizar que los problemas emocionales o de salud mental están ahí, acechando en cada esquina, incluso a personas tremendamente fuertes que tocan rock and roll como si no hubiera un mañana sobre un escenario. Es esencial saber esto, y más de cara a hablar del disco que es objeto de estas líneas, en cuya creación, ha comentado su autora, han tenido una poderosa presencia todos estos problemas.
El tercer álbum de La Perra Blanco se titula "Lovers & Fears" y es, como todo tercer álbum que se precie, el que debe confirmar el proyecto como lo que es: un éxito a nivel internacional que se rifan en festivales de todo el mundo y cuya lista de fans es cada vez más grande. Quizás por eso, entre otras cosas, la vida de Alba ha dado tal vuelco que ahora necesita ahogar esos fantasmas y ansiedades en un disco grabado en Valencia (Estudios RPM), sí, pero mezclado y masterizado en USA bajo la producción nada menos que de Jimmy Sutton. Un disco cuyo título, además, lo dice todo: amantes y miedos.
No hay duda de que Alba y sus compañeros (Jesús López a la batería, Guillermo González al contrabajo y otros) han echado toda la carne en el asador. Como decía, el disco se ha grabado en los estudios que en las afueras de Paterna, ciudad contigua a Valencia, tiene el ingeniero Roger García, pero la postproducción y mezclas se han hecho en Chicago bajo la batuta de Sutton, contrabajista, colaborador de JD McPherson (que también se pasa por aquí, colaborando en “Sin amor”) y reputado productor, un hombre con un toque midas en el mundo del rockabilly.
Su experta mano se deja notar desde que empieza a sonar el primer tema: “Number one fool” posee un sonido orgánico, endiabladamente rítmico y Alba está impresionante en su interpretación vocal, arropada por el saxo de Gerard Vercher, otro de sus habituales. Fue el primer single del disco y es ahora una excelente puerta de entrada al mismo junto a los otros dos adelantos, que además han supuesto la gran novedad. Tanto “Devil in my bed” como “Sin amor” cincelan la primera incursión en álbum de La Perra Blanco en la lengua castellana y su resultado, hay que decirlo, es excelente.
Ya quisieran muchos artistas tener un comienzo de disco como este. El mencionado trío de ases en formato canción funciona como infalible reclamo para que uno se quede pegado como una lapa a un disco que en ningún momento cesa en su empeño de dejarte sin respiración. La paleta de estilos se ha ampliado en el sonido de la banda y ahora está todo mucho más influido por la música afroamericana, sin abandonar el rock and roll, claro. “Barracuda” explora la pureza rockabilly, pero después llega el blues al más puro estilo Freddy King con un “I feel fine” en el que Alba despliega su pericia guitarrera explicando a manos llenas por qué es una de las mejores en este negociado.
Y lo mejor es que lo mismo hace esto, que canta un tema como “Hold me”, en una clave deep soul que recuerda a Etta James, Irma Thomas o Lorraine Ellison. Pasando incluso por mambos sabrosones al estilo Nick Waterhouse (“Raining love”), instrumentales electrizantes a lo Link Wray (“La furia”) o escarceos con el rhythm and blues (“In need your lovin’”) que, efectivamente, sirven para certificar que lo de esta mujer no era broma ni espejismo: ha llegado para quedarse, reclamar su trono y gobernar a su propio ritmo en el imperio del rock and roll. Y eso no hay ataque de pánico ni crisis emocional que lo pare ¡A por todas, Alba!



