Entrevista: Copernicus Dreams

"Me siento cómodo desnudando mis sentimientos en mis canciones"

Por: Kepa Arbizu

Desde la bella, costera y luminosa localidad cántabra de Castro Urdiales llegan Copernicus Dreams, banda que acaba de editar su segundo trabajo "The Honeymoon". Un álbum que reafirma su auténtico talento para, no solo pero sí principalmente, las radiantes melodías surgidas de la influencia del folk-rock americano (Tom Petty, Big Star..) pero que en este nuevo capítulo trae consigo un paso adelante a la hora de presentarlas bajo una vestimenta mucho mejor acabada y de mayor empaque. Chus González, alma máter del grupo, nos explica los detalles de esta nueva publicación, de su historia colectiva y de otras cuantas cosas... 

Para quien no conozca a Copernicus Dreams creo que la propia imagen de la portada de este segundo disco podría servir para orientarles sobre el ambiente musical genérico que transmitís, ese luminoso pero nostálgico folk-rock americano, que parece ser vuestro núcleo central... 

Chus González: Estamos encantados con el trabajo de Virginia Alonso y las fotos de Aitor Abio. En el diseño del álbum quisimos plasmar ese espíritu de banda hippy en la carretera, disfrutando del viaje, de nuestra luna de miel. Es cierto que en “The Honeymoon” bebemos de las fuentes del folk-rock americano, aunque no son las únicas, en el disco hay espacio para el soul, rock sureño o incluso mi vena mas floydiana. 

Por cierto, ¿crees que el lugar donde uno reside, en tu caso Castro, una localidad con unas características geográficas que encajan en parte con las de vuestra música, llega a influir en alguna medida o resulta propicio para desarrollar un tipo de sonido? 

Chus González:  Pues podría ocurrir, pero no ha sido así en mi caso. El sonido de Copernicus parte de todas esas bandas que desde pequeño me han emocionado. En este proyecto fueron las canciones las que me llevaron a crear Copernicus, no fue nada premeditado. Tras cerrar mi etapa en Gramophone Man guarde la Telecaster y empecé a tocar con la acústica, dejé a un lado composiciones de hard rock progresivo para buscar la sencillez. Me puse ante un micro cosa que antes nunca había ocurrido y luego llegó Luis. Lo que si realmente influyó fue un momento de cambio total en mi vida. 

Este “The Honeymoon” estilísticamente es continuista respecto a vuestro debut, pero sí que hay un paso adelante en la producción del sonido, mucho más perfeccionada y detallista. ¿Era un aspecto que teníais claro en el que queráis avanzar? 

Chus González: Sí, lo tenía muy presente. He querido seguir el camino iniciado con "Sunrise" pero quería ir más lejos. Si al escuchar el disco me dijeras que era más de lo mismo sería una muy mala noticia para mi. He producido todas las canciones en mi casa, algunas surgieron más fáciles que otras. Luis se encargó de enseñarme a grabar y eso ha sido para mi una gozada, he pasado largas horas en mi habitación grabando y probando. Cuando llegue a Gaua tenía muy claro todo. 

En ese proceso habéis confiado de nuevo en Jon Asier Zubelzuy y los Gaua estudios, ¿tenias claro que ese paso se debía de dar en su compañía? 

Sí, porque Gaua es nuestro sello y allí somos felices. Asier se ha convertido en alguien muy importante para nosotros. Antes de grabar le mandé mis demos, hablamos de cómo quería enfocar el disco y su respuesta fue "Yo seré las manos que hagan lo que tú me pidas", y así ha sido. Técnicamente Gaua es un estudio de diez, que cuenta con todo lo necesario para grabar un gran disco, pero por encima de todo eso destacaría el aspecto humano.

Escuchando esa detallista producción, ¿la grabación es como uno se la podría imaginar, muy meticulosa y larga ? 

Chus González: Afortunadamente no ha sido así, fuimos al estudio con todos los deberes aprendidos. El trabajo sucio le hice en mi casa y luego con la banda en el local, cada uno sabía su cometido. Las sesiones de grabación fueron muy rápidas. Luego para las mezclas que son un poco más delicadas estuvimos Asier y yo mano a mano. Ha sido un proceso rápido y divertido. Los dos fines de semana de grabación dormíamos en Gaua y nos lo pasamos muy bien.

También ese engrosamiento de la formación, en la que influye la trágica desaparición de Luis, y que ahora consta de cinco componentes, ¿se ha notado en la consecución de este sonido más complejo?

Chus González: La pérdida de Luis fue un autentico mazazo. Durante gran parte de la gira de "Sunrise" Txan, Pablo y yo tocamos sin bajista, disparábamos lo bajos grabados por Luis a modo homenaje. Cuando te enfrentas a algo tan duro se crean vínculos brutales y así ocurrió entre nosotros. Pero la banda debía seguir adelante así que convencí a Maki para que se uniese al proyecto. Ese fue un gran paso porque a parte de ser una gran persona y músico de diez, es una de las mejores voces que conozco. El último en llegar fue Igotz. Con las demos ya terminadas me di cuenta que si queríamos sacar todo el jugo al disco en directo era necesario tener otro guitarrista. Igotz tiene un gusto brutal y es un gran tipo. 

También es cierto que en el nuevo trabajo parece que hay un paso adelante emprendido respecto a la mayor presencia de las guitarras eléctricas, como se ve en “For You From You” o “Run Baby Run!”. ¿Había ganas de afilar ese aspecto? 

 Chus González: Es cierto, tienen mucho más peso que en "Sunrise". He querido dar a cada canción lo que demandaba. "For you from you" es un tema que tiene una clara influencia del sonido Floydiano al que antes te hacia referencia, y el "Run Baby Run!" fue el último tema que hice para el disco, lo terminé a pocas semanas de entrar en el estudio y en este caso si que fui a por él ya que sentí que una pieza más movidita nivelaría los medios tiempos del disco. Algo diferente y que también ha dado un toque especial al sonido han sido los steel guitars. Es un instrumento que siempre me ha apasionado y está muy presente. 


Si me permites retomar el tema, hay una canción en el disco dedicada a Luis (“How We Miss You”), ¿es un tema que hacerlo resultó más doloroso o reconfortante a la hora de brindarle el homenaje? 

Chus González: Creo que ambas cosas. El dolor por la pérdida siempre está. Pero no recuerdo escribir la canción de bajón, sino contándole todo lo que nos quedaba por hacer juntos. Quizás porque detrás de una canción me cuesta menos trasladar esos sentimientos dolorosos. Y a la vez porque no se me ocurre mejor homenaje para alguien que amaba tanto la música que hacerlo con música. Nada más acabar la canción se la mandé a Mayte su mujer. 

Tomando como ejemplo lo comentado, las letras parece que tienen un poso muy personal e íntimo, no sé si lo son tanto como parecen.. 

Chus González: Al 100% todas las canciones de Copernicus hablan de cosas que me ocurren. Me siento cómodo desnudando mis sentimientos en mis canciones. Por poner algún ejemplo "Cheers to those days" es la forma de decir gracias a mis padres por una gran vida y "The Wedding Day" y "The Honeymoon Song" hablan de mi boda y viaje de novios. 

Siguiendo con ejemplos en “Run Baby Run!” se habla de la música como superador de ciertos encontronazos con la realidad que a uno le rodea, ¿tiene ese poder el rock para ti? 

Chus González: Un día vino mi sobrino de 7 años triste del colegio porque en los partidos del recreo solo jugaban a fútbol "los buenos". Con la canción le invito a que busque su camino, que el tiempo pasa rápido y que no espera por nadie. El mensaje podría valer para cualquier chico o chica de su edad que por del mero hecho de ser diferente sufre mofas o desplantes. Que no pasa nada si no te gusta el fútbol, o no se te da bien. Si te gusta vestir de una manera u otra. Que se agarre a lo que le guste, en este caso a la música, pero podría ser a la pintura, la literatura o al ajedrez. Cuando yo era pequeño hicieron una convocatoria para jugar un torneo de fútbol en Lezama, escogieron a todos mis amigos y yo me quede fuera. Aquel día fue horrible. Afortunadamente encontré una guitarra que tenía mi padre debajo de la cama. 

En “Big Star” evidentemente hay un homenaje a la banda de igual nombre, pero además, parece también un recordatorio a todos esos grupos de gran nivel que nunca acaban de triunfar... 

 Chus González: Es un homenaje a Big Star, especialmente a la figura de Chris Bell, su historia me impactó. Y por su puesto a todas esas bandas de nivel que de forma ilógica se vuelven invisibles para el gran público, los festivales, la crítica, los sellos, la industria... Como soy un tío optimista por naturaleza quiero pensar que quizás en el futuro alguien les descubra como a Big Star y aunque sea tarde puedan tener el reconocimiento que merecen. 

Y precisamente, ¿cómo vivís vosotros o de qué manera aceptáis la posición en la que muchas bandas, como es vuestro caso, al margen de su calidad están casi obligados a moverse en ambientes minoritarios?

Chus González: Lo aceptamos, pero no lo comprendemos. Esa tristeza y frustración la describo en "Like I do". Mucha gente pensará que hablo de una chica, pero en realidad le hablo cara a cara a la situación musical de este país. No es normal que haya bandas brutales marchitándose en el local, no es normal que en los grandes escaparates siempre estén los mismos. Tampoco que alguien pague una pasta por ver una banda tributo y no vaya ni si quiera a ver a una con temas propios gratis. Pero intentamos por encima de todo dejar esas cosas a un lado y centrarnos en hacer buena música. Vivir el momento y disfrutar. 

Presentasteis el disco en Castro justo recién publicado, ¿porqué ese riego de enfrentarse al directo sin que se conozcan las canciones? y ¿se vive de manera diferente un tipo de concierto así a uno en plena gira con el público ya más conocedor y metido en la dinámica del disco? 

 Chus González:  Alguno tenía que ser el primero y que mejor que en casita. Fue un día de nervios, especial. Salió todo de maravilla. Ahora lo que queremos es tener muchos conciertos y que la gente conozca nuestras canciones, tenemos el 18 de mayo marcado en rojo porque presentar en el Kafe Antzokia de Bilbao es una auténtica gozada. Queremos dar un salto en todos los sentidos y ojalá podamos llevar nuestra luna de miel a Madrid y Barcelona.