Alhambra Monkey Week, un festival de verdad


“Somos un festival urbano que trata de mostrar las bandas y el talento emergente”

Por: Javier González

Nació como poco menos que una locura y gracias a la constancia, pasión y a la lucha contra viento y marea se ha convertido en un festival distinto, de verdad, convertido en referencia en el sector. Evidentemente, estamos hablando del “Monkey”, que en la edición de este año recupera su formato más habitual tras los años pandémicos, mostrando al público y a los profesionales del sector a esas bandas y propuestas hoy minoritarias pero que en muchos casos mañana formarán parte de los carteles en recintos de mediano y gran tamaño. 

Una idea hija de unos cuantos aventureros entre los que se encuentra el genial Tali Carreto, co-director del festival y ligado estrechamente a la comunicación cultural en La Mota Comunicación, desde donde maneja el cotarro de las bandas más interesantes del sur estatal; un tipo carismático, de alegre conversación y más que atento a los talentos emergentes del underground, dotado de un olfato afinadísimo que para sí quisieran muchas multinacionales discográficas. 

Nos pusimos en contacto con él, días antes de la fiesta de presentación de la edición de 2021 y apenas unas semanas antes de viajar a Sevilla para vivir la experiencia de primera mano, descolgó el teléfono desde su privilegiado despacho en El Puerto de Santa María. No se le puedo negar tener un estilo de vida cojonudo al bueno de Tali.

Trece años de “Monkey Week”, ¿debemos tomarlo como locura o afán de resistencia? 

Tali: Ambas cosas a la vez, pero sobre todo una carrera de fondo y más en los últimos dos años, con el tema de la reconversión en un formato on-line, y este de la vuelta al formato presencial, aunque con un montón de novedades. Todo se complica y hace que sea una resistencia continua en la que hay un componente romántico porque al final el “Monkey” como decía Paco Loco: “es un festival que no tiene backstage porque en sí mismo es un backstage”. Tiene ese sentido romántico de pasión por la música en el sentido que se destruyen las barreras entre artistas, profesionales, prensa y público. Al final se crea una sensación de familia que lleva al enamoramiento del festival, que es lo que ocurre con todo el que viene, se les mete un veneno que hace querer volver una y otra vez. Le ocurre al público y a nosotros también. En las primeras ediciones recuerdo decir aquello de uno y no más, pero volvías al bucle eterno. Volviendo a la pregunta en cuestión, creo que tiene las dos partes, su parte romántica y por supuestísimo su parte de resistencia.

“La música ha sido el sector más estigmatizado durante la pandemia” 

¿Cómo se vive desde la organización todo el proceso del Covid-19? 

Tali: Lo más difícil es trabajar con incertidumbre, es lo más complicado. También lo es creer que el mundo de la cultura, y sobre todo el de la música, ha sido el más estigmatizado de esta pandemia. Finalmente hemos demostrado pasito a pasito, con pruebas, que se puede hacer cultura segura, aunque digamos que me gustaría que se dijera que se puede hacer cultura, sin necesidad de ponerle el adjetivo de segura, creo que debería sobrar. Ahora volvemos a ver nuevas normas, pero nadie sabe qué pasará con las salas de conciertos, si pueden mantener barra o no, por citar un ejemplo. Ese tipo de incertidumbres que continua las hemos tenido desde el minuto cero como organizadores. Trabajar en esa ceguera, hacía no tener un plan concreto. Recuerdo que el año pasado llegamos a tener hasta dieciocho modelos distintos de festival, hasta que al final no quedó otra opción que irnos por el formato on-line. Resultó un éxito y nos ha abierto un montón de puertas, pero fue una decisión a la que te avocaron, no la que querías de entrada. Se ha vivido de una manera harto complicada, teniendo que reinventarnos cada día. Espero que desde ahora vuelva la normalidad de entonces. 

¿De qué manera se prepara un festival con la incertidumbre de fondo? 

Tali: Con multitud de planes… Nosotros por las fechas del festival, que antes era en Octubre y desde hace años en Noviembre, contamos con el problema de la lluvia, ya que te puede llover en cualquier momento, así que es habitual tener un “Monkey” A, B y hasta C. Hay escenarios al aire libre o en la calle que se pueden complicar, me refiero a los que hay en la zona profesional, en el espacio Santa Clara, aquellos que están en la torre de Don Fadrique y en el Claustro, allí puede llover y que no arranquen. Lo que solemos hacer es mover el escenario a una sala o a una zona de interior. Hay otro plan C que conlleva los trueques. Tú imagínate pensar en todo eso y también en función de las noticias de la pandemia: Sentados, con aforo reducido, con mascarillas… al final ha sido una lucha continua y debates exhaustivos a nivel organizativo. Llegaban días que todo lo construido se iba al garete en un día. Ha sido una tarea tan ardua como cansina. 

Y encima a vosotros se os exige edición a edición sorprender no solo con el cartel sino también con el formato. 

Tali: Nos gusta mucho exprimirnos la cabeza y tratar que el festival no sea una réplica igual año a año. Hay constantes dentro del mismo, ya que hay varios “leiv motiv” que nos gusta cumplir uno es: “descubre hoy la música del mañana”, tratamos que cada año sea así. El grueso de la programación son showcase, con objeto de descubrir valores y bandas. Y luego el concepto de festival es urbano: “la ciudad de la música”. Dar la vuelta al concepto de pensar como verías tú un sitio como turista y que después pase el “Monkey” y lo veas con otros. Hemos hecho conciertos en iglesias y en bodegas subterráneas, hemos metido una pista de coches de choque en la Alameda de Hércules, algo se ha convertido en “highlights”, ya que todo el mundo quiere tocar allí. Nos mueve eso y hacer cosas especiales, tanto en el “Monkey Week” como en el “Monkey Weekend”. Hace unos años en el “Weekend” hicimos el homenaje a Camarón en el cuarenta aniversario de “La Leyenda del Tiempo”, juntamos a Derby Motoreta´s Burrito Kachimba con Soleá Morente, Antonio Arias, Rocío Márquez con Bronquio, Alvaro Romero, Lorena Alvarez con miembros de Napoleón Solo, fue algo explosivo y la gente quedó encantada. Este año en el “Alhambra Monkey Week” vamos a hacer algo similar con el 50 aniversario de “Mediterráneo”. Los Estanques serán la banda base con más músicos añadidos como Raúl Rodríguez, un virtuoso de la guitarra e hijo de Martirio, va a haber invitados como Anni B Sweet, Carlangas, Dani Llamas, Miguelito García alias “Daddy Piranha”, María Rodés, Luis Reguidor y Rebe, es una forma de ofrecer algo distinto al público que para nosotros algo emocionante. Es no repetir y no hacer fotocopias. Nos gusta hacer locuras. Es algo que lo tenemos dentro, desde los tiempos de la revista “Freek”, nos gusta meternos en embolaos y todo el que nos conoce bien, lo sabe. 

El “Alhambra Monkey Week” es un festival más que asentado en Sevilla, sin embargo no sé si tú como nacido allí echas de menos El Puerto de Santa María. 

Tali: No se echa de menos porque cuando el “Alhambra Monkey Week” se pasó a Sevilla, aquí dejamos el “Weekend”, que ahora será “Alhambra Weekend”. Nos fuimos diciendo que el festival había crecido demasiado, ya que llegó un momento en que teníamos que alojar a artistas y profesionales que venían a la feria en Jerez, esto se quedaba sin alojamiento. Era complicado seguir manteniéndolo aquí de no ir a un recinto y no queríamos eso. Necesitamos una ciudad más grande, el paso lógico era irse a Sevilla, una ciudad más grande, capital de Andalucía, y que nos facilitaba mucho la logística. Ten en cuenta que a muchos de los profesionales que venían los teníamos que ir a recoger allí. Era el paso lógico, teníamos buena relación con la gente de cultura del ayuntamiento, hubo un acercamiento y se dio. Desde el minuto cero en que comunicamos que el “Monkey” se iba a Sevilla, dijimos que no dejábamos a la ciudad huérfana, íbamos a seguir con una pata. Ahora hay mucha gente que conoció El Puerto de Santa María a raíz del “Monkey” y son visitantes asiduos al “Monkey Weekend”, cada uno tiene su encanto. Los dos mantienen esa constante que te he dicho, tratan de descubrir bandas y el talento emergente, los dos son urbanos que buscan convertir espacios no habituales en escenarios. No echamos de menos El Puerto, más que nada porque nunca nos hemos ido. Aquí está la oficina, a la espalda del catillo de San Marcos, que era otro escenario. También hacemos otros eventos en Sevilla y también hacemos la producción del festival de Flamenco del 16-N, mantenemos puentes en la ciudad. Hemos hecho eventos en otras ciudades, en Madrid hacíamos la programación de “Par en Par” en la sala Berlanga, ahí tocó Rosalía, así que no tenemos mal ojo. La idea que manejamos es estar en cualquier lado y trabajar en cualquier lado, “La Freak”, fue nuestro primer hijo y ya tenía distribución nacional, la podías encontrar en festivales de música y cine, íbamos a Sitges, San Sebastían, al Sonar y al Fib. La gente creía que se hacía en Madrid o Barcelona y se hacía aquí. La descentralización es muy normal en nosotros, podemos hacer eventos en Madrid, Barcelona o Berlín. 

Algún que otro vídeo hemos visto en lugares singulares. 

Tali: En el “Monkey Weekend” hacemos el karaoke en un callejón donde estaba el karaoke de la ciudad. Ya en el “Monkey” intentamos montar tres años un escenario en el muelle del Vaporcito y fue imposible, nunca arrancaba por lluvias. Hemos hecho cosas en bodegas y en el monasterio de la Victoria, antiguo penal. No buscamos un público cautivo, es fundamental. Este año si hay algo complicado en el “Alhambra Monkey Week” de Sevilla es que por primera vez vamos al Cartuja Center Cite, pero lo vamos a dar la vuelta. 

Cuenta, cuenta… 

Tali: Al llegar allí van a encontrarse por una invasión del “Monkey”. Va a ser un sarao de la leche, con una visión distinta del espacio, gente tocando en rincones no habituales. Os va a atrapar. 

“El Monkey es el sitio donde ver por primera vez a las bandas que el año que viene coparán los carteles de los festivales” 

Hablamos de un festival que no es solo rock, ni pop, que da cabidas a bandas emergentes que serán el futuro de nuestra música, pero también es un punto de encuentro entre gente del mundillo. 

Tali: Fíjate nos gusta mucho sacudir etiquetas en todos los sentidos. Se dice que el rock ha muerto, mentira, aquí hay chavales de 17 con la guitarra colgada. La gente creía que era un festival indie y luego veían a Rocío Márquez cantando, o iban a un concierto de folk. Intentamos que el abanico se grande. Si comparto tu visión de punto de encuentro y de escaparte para los que amamos la música, para los que nos dedicamos a ella y de nuevas tendencias. La idea original era ir al festival para ver estrenos, era lo que pretendíamos. Mostrar las bandas que al año siguiente estarán en los carteles. Es un pre-estreno de bandas, hay fijación por encontrar bandas emergentes. 

Y este año os marcáis el lujo de traer a The Black Lips. 

Tali: Siempre hemos tenido gente veterana en los carteles, el “Monkey” es una continuación espiritual en formato festival de rock and roll del proyecto que comenzamos con la revista. En el primero trajimos a The Undertones, luego en una de las primeras ediciones tocaron The Buzzcocks y The Damned, tenemos fijación por las estrellas del rock. Nos apetecía mucho traer a The Black Lips desde hace años, el año prepandémico pudimos contar con ellos, aunque todo se fue al garete, pero este año cuadraba de nuevo ya que ellos andaban de gira por Europa en las fechas del festival. Es un grupo heredado del año anterior y es un lujazo. También lo fue haber tenido a Neneh Cherry. En el primer “Monkey” tuvimos a Heavy Trash, banda paralela de Jon Spencer. Es que ese año fue muy rockero, lo recuerdo con Howe Gelb y Kitty, Daisy and Lewis. Ahora la gente va más a descubrir bandas, incluso los profesionales, antes no, teníamos que meter reclamos para que la gente dijera “conozco alguna cosita”. Tratamos de traer artistas de renombre y veteranos que te acerquen al cartel para que te animes en conocer los nombres de los que están en camino. En esta edición en cartel están también Mujeres y alguna que otra banda conocida, pero el resto son emergentes o al alza, y otros directamente desconocidos. 

¿Cuál es el proceso de selección de esas bandas emergentes y qué os hace decantaros por ellas? 

Tali: No deja de ser una selección personal. Cada año abrimos convocatoria, este año se han apuntado 1227 artistas de 54 países distintos. En esta edición la selección final la ganan los nacionales porque al hacer la misma había muchos problemas todavía con los viajes y las cuarentenas. En condiciones normales, cada vez hay más artistas internacionales y colaboramos con entidades de fuera. La selección corre a cargo de Jesús y César Guisado, que son dos hermanos, mis socios y fundadores del “Monkey”, también está Miguel, jefe de producción, y más gente del equipo, entre todos escuchamos las bandas y las seleccionamos acorde a la idea que tenemos. Tratamos que el “Monkey” sea interesante de cara a los profesionales. Se juega con esos baremos, aunque como digo, no deja de ser algo personal. Este año nos hemos ganado la bronca de muchos colegas músicos al quedarse fuera. Ha sido complicado. Otros años hemos tenido más de 200 conciertos a lo largo del festival, este año de momento y a la espera de ver si se cierra el grifo para incorporar salas a la programación, solo tenemos 67. Una tercera parte de la oferta habitual, eso hace que todo sea más reducido. Normalmente cogemos 150 bandas, algunos de los cuales tocan dos veces. Esperamos que en 2022 volvamos a la normalidad de antes, como nos dejen, meteremos 250 conciertos. 

Mójate, ¿qué bandas hay que seguir bien de cerca? 

Tali: Uf… Hay algunas que van lanzadas a las que tocar en el “Monkey” les irá bien: Shego, Trashi… Internacionales como La Chica, francovenezolana, que va a ser una voz que va a cautivar. Hay tanto… me lío a decir nombres y no paro. Nacho Sarria está siendo una revelación del rock nacional. Si abro la lista y te digo, acabo antes. Otros que están lanzados ya son Hnos Munoz. Debilidades mías están Paco Moreno, Oki Moki, Rosín de Palo y otros que me gustan mucho son Morreo y Depresión Sonora. De los que te van a gustar a ti, citaría a Sarria y Rata Negra, ex Juanita y los Feos, son brutales. También metería en tu lista a Viuda, Adiós Amores, Las Dianas y Tiburona, otra banda que está creciendo a un nivel que alucino. Ten en cuenta que a muchas las gestiono la comunicación, queda feo hablar de ellas, así que trato de mirar a otras bandas con las que no trabajo de momento… más que nada porque no se ha dado el caso. (Risas) 

¿Qué es un buen resultado final para vosotros? 

Tali: Realmente nunca hemos dado nunca un pelotazo económico, es decir, montar un festival y hacer tres o cuatro veces más caja de lo estimado. Lo he visto en otros compañeros y me alegro que haya sucedido. Nosotros jugamos en otra liga. Un buen resultado es estar satisfecho con lo que hago y trabajar con lo que me gusta. A partir de ahí, todo lo que sea para bien, bienvenido. Para nosotros el buen resultado no es meter veinte mil personas, es que acabe el festival y ver a Pájaro hacer una canción con La BIG Rabia que es parte del trailer de la banda sonora de “Hernán” de Amazon. Un día se sentaron juntos Niño de Elche y Esteban de Toundra y montaron Exquirla. El roce hace el cariño y surge que Rocío Márquez y Bronquio hagan un disco conjunto. De pronto viene Carter Smith ve a Guadalupe Plata y mete una de sus canciones en HBO. Todo son historias de éxitos ajenos que vives como propios, eso es un buen resultado para mí. Al final no dejamos de ser un vehículo. Recuerdo una frase que decía el productor de Top Gun y Superdetective en Hollywood, hablaba de transportar a la gente de un sitio a otro. Nosotros los llevamos de un estado a otro. Sales de un concierto distinto a como has entrado. Al hacer feria profesional, también lo hacemos con artistas, eso es lo que nos gusta. Las historias de éxito y evolución de un artista y profesional nos hacen darnos por satisfechos.

Nos queda alrededor de mes para la cita, ¿qué desearías ver en el “Alhambra Monkey Week”? 

Tali: El deseo es ver a mi hija botando en el “Monkey”, disfrutando de un concierto. Tengo bastante optimismo al respecto. A veces salen las normativas nuevas y con tantos matices no sabes qué hacer. Creo que vamos a estar viendo los conciertos con mascarilla, pero oliendo el sobaco al de al lado que es lo que queremos.

Entrevista: Los Eternos


"Disfrutamos al máximo pensando cada detalle del disco"

Por: Kepa Arbizu

Fotografías: Martín Prada

Casi una década tuvo que pasar para que la formación gallega regresara a la actualidad musical. Lo hicieron a través de "Vientos Solitarios", un trabajo que se presentaba bajo la novedad de ser interpretado en castellano y apoyado en un sonido siempre fiel a la tradición americana pero abierta a diversas influencias y sobre todo abrazado a un tono melódico con trazas casi pop.

La continuación a esa llamativa reaparición llega de la mano de "Sonora", un álbum que perfecciona y ahonda en las mencionadas tesituras convirtiéndolas en lo que ya es sin duda una seña claramente identificativa. Manteniendo unos textos de inspiración lírica, e inevitable halo nostálgico, el quinteto confirma de la mejor manera su imparable camino a convertirse en uno de los puntales dentro de la escena de raíces. Sobre todo ello hablamos con su guitarrista Chewis.

Este es vuestro segundo disco tras el regreso que después de casi una década supuso “Vientos solitarios”, ¿habéis afrontado el álbum actual como la confirmación y continuación de las bases que impusisteis con aquel?

Chewis: Sí, desde el principio teníamos claro hacia dónde queríamos ir, nos sentimos cómodos en esta línea y muy satisfechos además con los resultados. Ya durante la presentación de "Vientos Solitarios" estábamos trabajando en temas nuevos que ahora están en el disco, por lo que podemos decir que tiene una continuidad, seguimos cantando en castellano, con sonidos cercanos a la americana y sin abandonar el country, pero también hay una evolución natural porque siempre hay pequeños cambios que hacen que el trabajo  sea diferente, sonidos más californianos mezclados con el country más clásico; quizás en este nuevo álbum nos acerquemos un poco más al rock, y al folk, pasando por el Western y pop.

Y el hecho de que para este nuevo trabajo no haya transcurrido tanto tiempo, ¿se ha reflejado de alguna forma en un disco ideado bajo un concepto más unitario y definido?

Chewis: A nosotros nos ha parecido una eternidad y encima sin poder tocar en directo… Nuestra idea era sacar un nuevo disco en el año 2020 en el que ya habíamos empezado a trabajar y que estaba bastante perfilado, de hecho, en noviembre del 19, presentamos un adelanto, "Dioses en la pared", pero con el tema de la pandemia todo quedó paralizado. 

Aun así, seguimos trabajando, las circunstancias eran otras, aparecieron temas nuevos, alguno de los que teníamos sufrieron modificaciones - en tiempos, melodías - y otros han quedado para futuros proyectos pues no tenían cabida en el álbum que iba transformándose y tomando nueva vida. El parón obligado nos regaló más tiempo para que todo se fuera asentando, se fue cocinando a fuego muy lento, lo masticamos hasta la saciedad, y disfrutamos al máximo pensando cada detalle hasta que el grupo al completo tuvimos claro cuál sería el resultado que finalmente presentaríamos después de este tiempo tan convulso. 

Dentro de esa faceta roquera destacan arranques de electricidad como el rock sureño de “Árbol de boj” o el rockabilly de “El rey de tus dudas”, la demostración de que Los Eternos es también una banda de guitarras...

Chewis: "Sonora" nos transporta desde la música de la costa oeste americana hasta el rock sureño más tejano, es un disco un poco más árido y duro que el anterior, en el que las guitarras cobran más presencia, pero siempre sin restar protagonismo a la maravillosa Steel del maestro Álvaro Lamas. 

Quizás sea también por el hambre de directo que teníamos cuando por fin pudimos entrar a grabar en el estudio, y, además, los orígenes están ahí, nosotros empezamos haciendo garage y punk, e irremediablemente eso trasciende, tenemos un alma punk que reivindicamos en los directos, más potentes que el disco.   

Siendo las referencias americanas parte esencial de vuestro ADN, tampoco son ajenas las españolas, que pueden ir de Los Madison a Más Birras,  incluso a veces me suenan ecos a bandas de los sesenta de la escena más pop como Los Brincos, no sé si es parte de vuestra gama de referencias también...

Chewis: Somos cinco en el grupo por lo que nuestros referentes son muchísimos y de lo más variado. Que en nuestro trabajo se vislumbren ecos de bandas como los Brincos es un gran honor, y claro que los hemos escuchado ya desde pequeños en casa, pero como buenos gallegos tiramos más para “a terriña” y nuestro Andrés do Barro, que es para nosotros un importantísimo referente, que llevó su música a cotas altísimas, teniendo la valentía de cantar en nuestro idioma y alcanzando nada más y nada menos que cuatro números uno en el panorama musical nacional de su época. 

Hace poco de hecho tuvimos el placer de versionar uno de sus temas en un trabajo en el que han participado varias bandas gallegas en un merecido homenaje a ese gran artista, que se llevó a cabo gracias a la intervención de Fernando Fernández Rego, de Ferror Records, discográfica que junto a Milanamusica Records ha contribuido también a que podamos presentar "Sonora". 

¿Fichar por Milana Música, un sello de reciente creación, pero que se ha hecho con una lista con lo mejor del rock que se está haciendo en nuestras fronteras, motiva a la hora de impulsar un proyecto?

Chewis: Por supuesto que sí, que una discográfica como Milanamúsica Records haya confiado en nosotros es un gran honor y tener como compañeros a las grandísimas bandas que están fichando es de lo mejor que nos ha podido pasar. Sentirse arropados en todo momento es muy de agradecer. La libertad y las facilidades que nos han dado en todo momento, apoyando nuestro trabajo, ayuda y anima a seguir. 

Queremos agradecer desde aquí a Milanamusica y a Ferror Records, todo su trabajo por hacernos sentir como en casa y ayudarnos a darle vida a este trabajo que ahora presentamos, y que ojalá sigan contando con nosotros para futuros trabajos. 

Si en el anterior disco versionabais a Ian Tyson ahora el elegido es Gram Parsons, ¿se ha convertido en un sello de la banda incluir una adaptación; cuál es el trasfondo de esta nueva elección?

Chewis: Para nosotros es un guiño que nos apetecía hacer en estos dos trabajos, es nuestro pequeño homenaje a aquellos grandes que de algún u otro modo nos han influido, quién sabe si para el próximo disco repetiremos y acaba convirtiéndose así en un sello de identidad del grupo. 

Gran Parsons es uno de nuestros grandes referentes, y teníamos claro que en este disco iba a ser él. Gram era un enamorado del desierto, hasta el punto de que había pedido a sus compañeros que, llegado el momento, debían celebrar su muerte emborrachándose y que era su deseo ser “quemado” en su lugar mágico de Josua Tree. Sus colegas, cumpliendo su voluntad, robaron su cadáver y lo quemaron en el desierto, evidentemente en estado de total embriaguez. El tema que adaptamos lleva por título “Inexorable” y comienza invocando a ese inexorable tiempo, que irremediablemente pasa por nosotros sin que podamos hacer absolutamente nada por detenerlo y que nos hace conscientes de lo pequeños que somos dentro de la inmensidad de los desiertos.

Aunque no hablaría de un disco conceptual, sí percibo esa reflexión sobre el paso del tiempo y la descripción de ese inestable camino que supone avanzar en la vida de una manera casi constante...

Chewis: Siempre intentamos presentar un trabajo en el que todos los temas tengan una conexión, que exista un equilibrio entre ellos y que configuren “un todo”. El paso del tiempo, las dudas, las inseguridades, la búsqueda de la propia identidad escapando de miedos e imposiciones, las drogas, la muerte como celebración del amor, pivotan en el disco como parte de esa inestabilidad que conlleva el intento de avanzar en la vida. 

La pandemia hizo además que todos nos parásemos a reflexionar sobre lo insignificantes que somos, y que aprendiéramos a valorar nuestro tiempo para dedicarlo a lo verdaderamente importante. A nosotros nos falta lo que al tiempo le sobra… Tiempo.

En un tema como “Dioses en la pared” sin embargo atacáis al uso de la religión y su irracionalidad como método para superar las adversidades….

Chewis: En “Dioses en la pared" atacamos más bien a quienes pretenden imponer sus creencias, y a quienes se aprovechan de ellas para su propio beneficio. La reflexión que hacemos con esta canción es extrapolable a lo que hoy en día estamos viviendo, y la religión aparece aquí como una metáfora, el poder, la manipulación  subyacen en el tema. Hay muchos vendedores de humo que pretenden hacernos comulgar con sus ideas, haciéndonos creer que eso es lo único correcto, por eso decimos que no “existen Dioses en la pared”. 

Con un título como “Sonora” para nombrar el disco lo primero que me viene a la mente es el gran desierto americano que divide ese paso fronterizo entre dos países y dos realidades muy diferentes, ¿hay que ver en ese título un simbolismo sobre el contenido del álbum que refleja ese duro camino a través de la vida? 

Chewis: "Sonora" está lleno de simbolismos. Como bien dices, el desierto de Sonora divide dos realidades más que diferenciadas pero que claramente influyen en nuestra música. La influencia americana es inequívoca, y como se puede comprobar en el corte “El Vals de los Quebrantos” hablamos de la muerte como la viven en la cultura mejicana, como una celebración de la vida y del amor que trasciende a la eternidad. Esta manera de verlo está también muy arraigada en nuestra cultura gallega que obviamente influye en todos los integrantes de la banda.

Muchos de nuestros temas comparten la aridez y dureza del desierto, lugar que evoca soledad, a donde vamos huyendo de nuestros propios miedos, cuestionando nuestras creencias, y luchando contra nuestros dioses y demonios en la búsqueda de nosotros mismos. Es la inmensidad del desierto la que hace que nos demos cuenta de la absoluta insignificancia de nuestra existencia, y de ese inexorable paso del tiempo.

En el desierto, además, hay música, las dunas del desierto “cantan” al ser peinadas por el viento que, cuando sopla muy fuerte, provoca pequeñas avalanchas que hace que se escuche como una especie de coro. Como hablamos de continuidad con nuestro trabajo anterior, los "Vientos Solitarios" soplan ahora sobre las dunas de nuestro desierto, "Sonora".

De hecho cerráis el disco con el tema homónimo instrumental y con un claro sonido a western, entiendo que es una decisión lo suficientemente significativa como para que no sea una casualidad...

Chewis: Sí, fue una decisión que tuvimos clara todo el grupo. Era el tema que sin duda debía ir al final, era como cerrar el círculo, el punto final del trabajo. Pensamos que era adecuado que el último tema fuera instrumental, sin ningún tipo de interferencias, solo música para que cada cual imagine lo que quiera, con total libertad para interpretar el trabajo que ahí termina y que deja camino abierto para el próximo.

Tomando como ejemplo una canción muy explicita como “Borracho”, ¿sois de alimentar vuestras letras de vivencias propias o más de tomar personajes ajenos o inventados que os ayuden a expresar ciertas ideas?

Chewis: Como buenos gallegos te diremos que "depende”. Nos consideramos “cantadores de historias”, y aunque en principio la mayor parte de las composiciones no parten de vivencias propias, sí es cierto que nuestros sentimientos y manera de ver la vida están ahí de alguna u otra manera. Pero hablando de “Borracho”, hemos de decir que se trata de una adaptación de un viejo tema nuestro, al que le hemos dado una gran vuelta de tuerca porque era una canción punk que se escribió hace más de 20 años, y sí puede ser que sea algo autobiográfica… pero será mejor dejarlo ahí… 

Una vez más las letras están compuestas entre la banda y Arantza Navarrete, un binomio que parece irrompible, ¿de qué manera se lleva a cabo esa colaboración a la hora de escribir y cuál destacarías que es su aportación máxima en ellas?

Chewis: Nuestra colaboración con Arantza a la hora de poner letra a los temas viene ya de tiempo atrás, desde el "Back on the Road", y nuestra intención es que ese “binomio” continúe por muchos discos más, el buen rollo y la complicidad con ella se ve en el resultado final de los temas y eso nos gusta.

A Arantza le pasamos la melodía, le comentamos lo que nos gustaría que se reflejara en la canción, a veces le pasamos estrofas, estribillos o algunas frases sueltas y, a partir de ahí, ella les da forma a los textos. Después de tantos años de convivencia, no son necesarias muchas indicaciones, sabe exactamente lo que buscamos. Si son necesarios cambios lo vamos viendo, hasta que llegamos a un consenso, aunque a veces se planta y si está convencida de una palabra o una frase pelea porque no se modifique, y diremos a su favor que las veces que eso ha pasado, tenía razón. 

Tanto ella como nosotros tratamos de cuidar al máximo la letra intentando no cerrar del todo la historia para que cada uno la pueda sentir de un modo diferente.

En este disco os habéis hecho cargo de la producción tras haber trabajado en el pasado con Hendrik Röver, ¿ha sido una decisión en busca de controlar del todo vuestro propio sonido?

Chewis: Todo vino un poco condicionado por la pandemia. Como nos gusta estar pendientes de todo el proceso del disco, para "Vientos Solitarios" nos desplazamos al estudio de Hendrik, en Muriedas, y esta vez teníamos miedo de que por el tema de las restricciones y si surgían problemas para poder trasladarnos, todo se pudiera retrasar más, así que decidimos llevarla a cabo nosotros mismos y el resultado nos ha resultado satisfactorio. 

Quique González: "Sur En El Valle"


Por: Txema Mañeru 

Somos muchos los que admiramos la música pausada y las historias humanas que nos lleva cantando Quique desde hace ya más de dos décadas. Para todos nosotros se hace largo cualquier tiempo sin sus canciones. Ahora ya había transcurrido demasiado desde su anterior disco totalmente en solitario. Por eso ha sido una gozada reencontrarse con su habitual calidez y templanza en este hermoso, y rotundo a un tiempo, “Sur En El Valle” (Varsovia Records!! / Cultura Rock Records).

En este trabajo ha vuelto a repetir con la producción y la mano derecha (¡qué guitarras mete a lo largo de todo el disco y también en su gran banda de directo!) de Toni Brunet. Juntos se han vuelto a internar en los misteriosos valles pasiegos y han trazado mapas con su corazón e imaginación para dar a luz su disco número 13. ¡Nada de mala suerte! Se han cascado un disco a la altura de los más destacados de esta larga trayectoria. Sigue habiendo referencias a amigos como Lapido y a otros nombres más populares como Tom Petty, Antonio Vega, Neil Young, J.J. Cale (algunas guitarras de Toni), Van Morrison o John Mellencamp, pero cada vez más todo suena y todo nos conduce a Quique y a sus queridos parajes. 

Un  disco que comenzamos a gozar con adelantos tan jugosos como los de la extensa y hermosa "Puede Que Me Mueva". Tema, por cierto, que tuvo una edición especial y limitada en 7” que será pieza de coleccionismo. Toques hipnóticos en sus guitarras y mágico piano Wurlitzer. Buena la colaboración de los miembros de Morgan (Nina con los coros y Chuches con el Hammond). Una pena que en el disco no haya entrado la buena cara B, "La Balastrera", por lo que tendrás que intentar conseguir ese 7”. Hemos vuelto a disfrutar con la más reciente "Jade", uno de sus característicos medio tiempos nostálgicos, algo que aumentan las cálidas notas del Hammond y que supone un fantástico cierre de la cara A del vinilo. 

Pero hay más temas que nos aportan sobre todo naturalidad, además de su habitual calidez y templanza. Tienes el disco en cuidado digipack (con libreto y letras, claro) pero hay una edición muy cuidada en vinilo con el compacto añadido que te recomendamos. La gira ya está en marcha y tienes más información en www.blackizar.com y en www.culturarock.net. Si tienes la oportunidad de verle en vivo disfrutarás con otros destacados nuevos de este disco como la lógica y acertada apertura con el tema titular, de reseñables guitarras, y sus marcadas pausas al cantar y ese Hammond de “Chuches”. Precioso lento con toques hasta a Eagles titulado "Lo Perdiste En Casa", con la seis cuerdas de Toni sonando como una auténtica pedal steel guitar. Gran estribillo contiene "Te Tiras A Matar", con guapas guitarras de aire crepuscular y aromas a Costa Oeste de los 60. "Tornado" es un precioso lento acústico con guitarra española y hasta contrabajo. Abre la cara B otro lento bastante desnudo con preciosa historia como "Luna De Trueno". Me encanta "Los Amigos Se Van", por su historia y su ritmo gélido que se acerca la sad-core o slow-core de grandes como Slint o Low. Buen final desnudo con una "No Es Verdad" con la gran letra del escrito Kirmen Uribe. ¡Claramente a la altura de sus mejores discos!

Mikel Erentxun: “Amigos de Guardia”


Por: Javier González 

Qué bonita forma la de Mikel Erentxun de celebrar treinta y cinco años sobre los escenarios con este “Amigos de Guardia”, rodeado de parte de la vieja guardia de la música estatal y de algunos de los nombres más interesantes de una “nueva generación” cada vez más asentada en nuestro ideario sentimental, remozando algunos de los mejores cortes de toda su trayectoria a los que dota de un refrescante enfoque. 

Sinceramente a estas alturas de la película creo que no hace falta decir quién es hoy nuestro protagonista ni glosar su trayectoria musical, tanto Duncan Dhu como sus trabajos en solitario hablan por sí solos. Es cierto que como buen corredor de fondo a veces el donostiarra ha contado con más suerte comercial, etapa que ciertos críticos estúpido aprovechan para ningunear su obra, y durante otras ha sabido refugiarse en los cuarteles de invierno, confiando en que el talento y la sinceridad creativa de la que ha hecho bandera siempre acabarían por devolverle al estatus que merece, el de un mito viviente de nuestra música. 

No conozco mucho a Mikel, pero sé algunas cosas sobre él escuchadas de viva voz, contadas por conocidos en común o leídas en libros y entrevistas que muestran a las claras cómo es. Entre ellas que es un buen tipo, atento, detallista y educado, esto lo sé de primera mano. Profundas escuchas a sus canciones me han hecho darme cuenta que es un amante del pop británico elegantemente facturado y fiel creyente de la religión del rock and roll desde los primeros temas que firmó, lejanos quedan ya los tiempos de “Por Tierras Escocesas” donde se presentaba en formato trio-acústico junto a Diego Vasallo y Juan Ramón Viles, por lo que es un ejercicio de coherencia que su obra se sitúe a mitad de camino entre ambos polos, con ramificaciones y etapas cambiantes que le han permitido encarar repleto de decisión una etapa final donde bien se podría afirmar que está facturando algunos de sus mejores trabajos de siempre. 

Ahora entrega este álbum de duetos y tríos en un marco arriesgado, ya que las colaboraciones en estos últimos tiempos han traspasado los límites de lo tolerable, en muchos casos debido a la artificialidad de las mismas y a su ausencia de aporte real; un hecho que nos asustaba de antemano en este “Amigos de Guardia”, pero que tanto los cortes de adelanto como el álbum rematado en su totalidad se han encargado de disipar, al confirmar que el asunto funciona de principio a fin sin artificios, con naturalidad, en gran medida debido a ciertos cambios en los arreglos que reman a favor de obra y una acertada producción de Ricky Falkner, que ayudan a empastar voces de registros cuanto menos dispares. 

La cosa comienza con un guiño claro que te hace sentir el calor del hogar y la familiaridad, arrancando con “Veneno”, sustentada en una acústica y la voz de Mikel, recordando al ausente, a la figura que más sobrevuela a lo largo de esta obra, evidentemente estamos hablando de Rafael Berrio, autor conjunto de esta maravilla, redimensionada y engrandecida por una sobrecogedora interpretación repleta de altura en la que Enrique Bunbury otorga la réplica en esta canción de amor que honestamente podemos afirmar está entre lo mejor de nuestra literatura rock. 

Volver la vista a la atrás, a la infancia, es cosa de unos pocos acordes y es lo que ocurre cuando uno se encuentra frente a la intro de “A un minuto de Ti”, la voz de Coque Malla es la que se hace cargo de una canción mítica, con casi treinta años de historia, que nos hace girar la mirada hasta ese “Naufragios”, cuyo vinilo giraba sin cesar en el equipo de casa de mis padres… “Llegaré solo hasta el umbral, qué puedo perder, me atreveré, cuento un paso más…no soy cómo tú”. Brutal como en la primera escucha siendo solo un niño. 

Una más que correcta “Mañana”, rodeado de Leiva y Zahara, da paso al primer clásico de los Duncan, un “A Tientas” donde la voz de Andrés Calamaro nos roba una sonrisa, en una revisión más liviana y de tintes sureños; la sorpresa llega con “Esos Ojos Negros”, donde es Amaia la que brinda su fragilidad, quizás excesiva, a una canción anterior a su propio nacimiento, y ahí llegan los aires épicos, dotados de maravillosas teclas amables propios de la factoría Víctor Cabezuelo, para que Santi Balmes se cante a medias con Mikel “En Algún Lugar”, otro trallazo eterno, patentado desde las tierras vascas para poner “El Grito del Tiempo” otra vez de actualidad. 

Y precisamente desde un triángulo maravilloso que une San Sebastián y Fuenterrabía, llega el temazo del disco, “Sé Libre Sé Mía”, otro texto firmado por el maestro Berrio, en el que Miren Iza nos eriza de arriba abajo con ese fraseo tan suyo, ante una letra que es puro Rafael, con una base trepidante y unos arreglos que son pura delicadeza. Sin duda la catedral del disco. Tampoco se queda atrás “Ángel en Llamas”, con esas guitarras cercanas al blanco de The Beatles, donde Anni B Sweet muestra porque todo el mundo quiere que colabore en sus discos, cerrando la terna femenina “Entre Salitre y Sudor”, acompañado por Eva Amaral, en un corte más sucio que el original. 

“Intacto” vuelve a demostrar que Rafael Berrio jugaba en otra categoría, gracias a ello y entregados a otra letra mayúscula Quique González y Mikel, dan naturalidad a un corte brutal de por sí. Maika Makovski se vuelve a llenar el cuerpo de “Cicatrices”, reeditando colaboración, eso sí con nuevos arreglos y mayor prestancia, aumentando la grandeza de otro temazo de nuevo cuño del maestro. 

Si hay un clásico que lo es por partida doble es este, tanto en boca de The Smiths como en la de Mikel, se trata de “Esta Luz Nunca se Apagará”, brutal una vez más, con la Fender de doce cuerdas de Juan Aguirre y la voz de Marc Ros, atacando la adaptación al castellano de Jesús Mari Corman, incluida en última instancia en “Naufragios” y que para sorpresa mayúscula del personal es del gusto hasta del mismísimo Morrissey, tal y como el artista de Manchester le comentó a Mikel en Los Ángeles, donde tras ver acercarse a ver una actuación de Mikel, compartieron dos gin tonics que quedarán en la mitómana memoria del donostiarra para siempre. 

En “Quién se Acuerda de Ti” una voz familiar, cercana a una lija, rompe el silencio… “Te conformabas con la Luna”… es sobrecogedor escuchar al maestro Diego Vasallo acercar a su imaginario una de las canciones más íntimas de su compañero en Duncan Dhu, sonando naturales, reposados y brillantes, como en los viejos tiempos o quién sabe si mucho mejor. Y algo similar ocurre con “Si te Vas”, donde Xoel López se viste una vez más con su traje de Deluxe para firmar otro de los cortes notables del disco. 

“El Mejor de mis Días” es puro dramatismo de toques románticos, donde la voz de súper Nina de Morgan, estremece en otro de los cortes de la factoría Corman, genial anticipo a otro de los estelares de la colección, “De Espaldas a Mí”, ahí otro viejo amigo, Iván Ferreiro, vuelve a mostrar una antigua veneración por Mikel, en otra interpretación soberbia; a Izaro le toca la patata calienta de hacer “A Tientas”, brutal en su original, mejorada en el directo del “Teatro Victoria Eugenia”, redimensionada esta vez, salen ilesos del trance aunque es imposible repetir la perfección y menos hacerlo tres veces. 

Debo confesar que explorar el libreto y ver que “Rozando la Eternidad” era cosa de mi admirado Ángel Stanich me generaba dudas, más que nada por ver cómo se podía empastar su voz junto a la Mikel. Pues bien, la cosa resulta y diría que de manera más que notable. No hay escalones que diferencien ambas voces y lo mejor es que suenan reconocibles, también lo hace el corte, y eso que pese a algún arreglo de teclado distinto se respetan relativamente las bases del original. 

“Con el Tiempo a Favor” supone toda una sorpresa al ver como Abraham Boba se aleja de los postulados de León Benavente, algo similar sucede con los Viva Suecia, Alberto Cantúa y Rafa Val, quienes cierran el álbum con “Llamas de Hielo”, en un corte más limpio que la versión que conocimos en “El Hombre sin Sombra”. 

Retomando lo que decíamos al comienzo, este disco es una celebración de una magnífica carrera, pero no lo es desde la autocomplacencia y la colaboración fácil. Es una apuesta no exenta de riesgo por muchos motivos. Entre ellos porque en este tipo de trabajos uno siempre echará a faltar nombres que perfectamente podrían haber encajado -Lapido y Loquillo, por citar dos ejemplos- y probablemente desecharía otros de los aparecidos. Tampoco faltará quien prefiera recordar las canciones como en su versión original, sonando inmaculadas en el vinilo de casa con la juventud por bandera. De lo que no cabe la menor duda es que objetivamente se trata de una obra ganadora, con grandes aciertos en los arreglos y en el sonido, repleta de unidad, tan difícil de encontrar en este tipo de álbumes, y que además muestra la coherencia y el grado de forma de Mikel, ya que tanto los temas antiguos y más conocidos como otros mucho más recientes no desentonan, mostrando que son parte de un mismo viaje vital, donde el talento sigue aflorando como un manantial infinito. 

Mirar atrás es mucho menos costoso si se tiene la certeza de que el futuro deparará cosas interesantes, en ese sentido Mikel puede estar tranquilo, creo que le quedan melodías en mente con las que firmar algún que otro disco mayúsculo. Brindamos por muchos años más siguiendo esta línea que nos lleva acompañando toda una vida, algo que se dice pronto pero que pocos pueden presumir de poder decir.

Jorge Drexler: Movimiento solo apto para valientes

Jardín de Invierno, Zaragoza. Miércoles, 13 de octubre del 2021.

Por: Javier Capapé 

Fotografías: Ana Benito 

Los “Pilares” nos dejaron algunas sorpresas en forma de conciertos más que interesantes, a pesar de que los actos festivos iban a ser más comedidos. Ese fue el caso de la reconversión de la “Gira Silente” de Jorge Drexler (que tuvo que pararse de forma abrupta el año pasado debido a la pandemia), que puso su broche final en Zaragoza el miércoles 13 de octubre.

La última gira del músico uruguayo le ha tenido ocupado por los escenarios españoles entre junio y octubre de este año, antes de que el artista vuelva a recluirse para grabar nuevo material con el que dar forma a su próximo disco, tal y como comentó al publico zaragozano que llenaba el recinto al aire libre del Jardín de Invierno del Parque José Antonio Labordeta en la capital del cierzo.

La noche era fresca, pero las canciones nos transportaron e hicieron que el ambiente se caldeara rápidamente. A pesar de haber pasado varios años sin escuchar su música en directo, volver a verle fue reconectar con unas canciones eternas, siempre infalibles y encaradas con mucho gusto. Escuchar “Milonga del moro judío”, con la que arrancó el concierto, o “Al otro lado del río” (que dedicó a Mercedes Sosa, confesando que le hubiera encantado que ella la hubiese cantado) hacen que nos sintamos en casa, al calor del fuego. Seguros y reconfortados.

De la misma manera que las canciones de Drexler son una conexión directa con la tierra y la tradición, el músico asume riesgos, no se queda quieto, y verle en directo de una gira a otra cambia por completo su perspectiva. Tan pronto podemos encontrarle solo con su guitarra como con una numerosa banda o en este caso en formato trío, junto a Borja Barrueta a las percusiones y Meritxell Neddermann a los teclados. Una formación que encaró con gusto canciones clásicas del músico dándoles algún nuevo toque pasado por un poco de funky, como ocurrió con “Inoportuna”, o acercándose al RnB al interpretar “Guitarra y vos”, en la que Drexler se atrevió con el bajo, algo que también hizo para afrontar “La trama y el desenlace” y “La edad del cielo”, que estremeció enormemente bajo los suaves coros de los asistentes.

No se olvidó Drexler de que lo suyo es la canción de autor y los aires latinoamericanos al cantar la grácil “Asilo”, la balsámica “Sanar” (que dedicó a los sanitarios) o la jubilosa “Los transeúntes”, donde se dejó notar el virtuosismo a los teclados de la joven Neddermann, que también nos conquistó con su delicadeza a los coros en “Toque de queda”, canción con un doble sentido evidente tras los últimos veinte meses. El mismo que se consiguió con “Polvo de Estrellas”, con la que inevitablemente nos vinieron a la cabeza todos aquellos que nos han dejado en este tiempo (“Una vida lo que un sol vale”). A pesar de que pueda parecer que lo suyo es la guitarra de palo, como demostró por ejemplo en “Pongamos que hablo de Martínez”, predominó en escena el uso de la eléctrica para dotar a las canciones de mayor versatilidad. Se acordó de todo su equipo y les dedicó la maravillosa “Salvapantallas” (uno de los rescates de sus primeros discos más celebrados) así como el concierto de despedida de esta gira tan especial que le ha devuelto a los escenarios tras un parón que se estaba haciendo demasiado largo. Para celebrar este final allí estaba en los controles su amigo y productor Carles “Campi” Campón, cada día más presente en discos tan populares como los últimos de Vetusta Morla o Xoel López, que nos brindó un sonido claro y brillante, dando espacio a los silencios y los detalles.

Uno de los puntales de la filosofía de este músico es lo que reza su canción “Movimiento”. La premisa de no dejar nada quieto, el gusto por el riesgo y los desafíos o la satisfacción que pueden generar los cambios. Y eso es lo que ha definido siempre su música, que no ha parado de estar en movimiento, que no se ha conformado con una fórmula que le haya dado cierto éxito, que ha exigido a aquellos que le siguen, pero que igualmente les ha regalado el gusto por descubrir siempre algo nuevo. Porque su música no es estática, valora los silencios al igual que la innovación, se regodea en lo clásico a la vez que abraza la modernidad. Y es que mucho de eso desprenden canciones como “Bolivia”, “Silencio” y por supuesto “Movimiento”, que también sonaron el pasado miércoles, al igual que “Telefonía” o “Sea”, felizmente coreadas por todo el público.

Hubo risas, concesiones y sorpresas en un repertorio que terminó derivando más hacia sus primeros discos que a centrarse en los dos últimos más experimentales. Por supuesto que hubo tiempo para sus imprescindibles (pocas canciones pueden suponer un mejor broche final de comunión con el público que “Todo se transforma”) e incluso para presentar su más reciente creación, esa “Guerrilla de la Concordia” a modo de góspel que bordaron sus escuderos y que nos dejó su consistente poso con una de sus letras más acertadas y que más invitan a la acción de su extensa discografía: “Armémonos de valor hasta los dientes, amar es cosa de valientes”. Y es que eso es lo que demuestra siempre nuestro uruguayo más universal: ser un valiente. Porque pone por delante de todos sus proyectos el amor y la pasión por lo que hace. Los vive intensamente y es capaz de transmitirlo como pocos saben hacer con su público. Un acierto volver a apostar por el directo de Jorge Drexler, que siempre sorprende, que siempre transforma y que siempre invita a permanecer atentos y en movimiento porque “si no quieres que algo se muera no lo dejes quieto”.


Popi González: “Sentado En El Filo Del Mundo”

Por: Txema Mañeru

Este “Sentado En El Filo Del Mundo” y su creador, Popi González, están íntimamente ligados a la historia de un grupo básico y seminal de la música granadina como son Los Ángeles. De hecho coincide con la aparición de una joyita de dicho grupo como es “En Concierto y Otras Grabaciones Inéditas” (Rama Lama Music), pudiendo conseguir los dos de manera conjunta, aunque también por separado, y siendo el 21 de octubre -cómo no, en Granada- la presentación en directo de ambos discos. Seguro que el ambiente es de los que hacen afición.

Pues bien, Popi es hijo del histórico Poncho González, batería, voz solista y líder de la banda y que falleció en accidente en 1976 junto a José Luis Avellaneda. Este especial álbum en solitario está dedicado a ambos y aparece 45 años después de su muerte, conteniendo de hecho 3 destacados temas de Los Ángeles compuestos por su padre. Se trata de su tema más Crosby, Stills & Nash, el genial "Ven a Granada", el éxito romántico y entrañable aún hoy en día, "Mónica", o la preciosa y cálida "Amanecer", que recuerda mucho  a America o a Simon & Garfunkel. Por extensión, si te gusta la música española de los años 60 y primeros 70, fundamentalmente, tienes que conocer ya el sello Rama Lama, ya que si te pasas por www.ramalamamusic.com verás miles de discos de artistas como Lone Star, Los Pekenikes, Los Puntos, Patxi Andión, Los Íberos, Mike Kennedy, Micky, Los Relámpagos, Los Sírex, Vainica Doble o Cecilia. Y ahora esta joya inédita con más de 100 minutos de Los Ángeles titulada “En Concierto y Otras Grabaciones Inéditas”. En este disco doble de más 10º minutos de duración tenemos sus fantásticas versiones de Bee Gees, The Rolling Stones o The Easybeats. Además de todos sus mayores éxitos comenzando por "98.6" o la inolvidable "Momentos". Buen sonido en ambos conciertos y en las rarezas auténticas perlas como una versión acústica del "The Boxer", de Simon & Garfunkel. No es raro que algunos vieran, y vemos, en ellos a The Beatles y CS&N, pero en castellano.

Pero regresando al gran disco de Popi, te diremos que se abre con un tema propio que suena mucho a la banda de su padre y a los Beatles, pero suena actual al mismo tiempo. Está hecho especialmente para él y solo se podía titular "El Héroe" y destacan unas deliciosas guitarras y teclados con matices psicodélicos. Siguen maravillas con el título de "Como Antes" o "El Cielo Y La Luz", que a mí me han recordado a los geniales e injustamente olvidaos Los Auténticos, pero también a The Yellow Melodies, sobre todo ahora que cantan más en castellano, e incluso a Neil Finn y sus Crowded House o Prefab Sprout. Pero hay otras joyas de Popi a descubrir como la acogedora "Un Buen Lugar", la rítmica "Algo Nuevo" o el estupendo cierre con "Mensajes", que nos trae también emotiva y especial historia en su letra y que cuenta con la trompeta y el fliscorno de Jimmi García. Por cierto, que el acompañamiento vocal e instrumental de Popi es de lujo, siendo Miguel Martín y José Antonio Sánchez quienes aportan bajo, guitarra, teclados y coros. A ellos se suman lao voz y los coros de Pablo González y de Eva Penélope en la citada y radiante "El Cielo Y La Luz". 

El libreto con el que cuenta este trabajo vuelve a ser una gozada de 20 páginas cono todo lo que quieres saber del autor, del disco y de la historia de Los Ángeles con la firma de Fernando Díaz de la Guardia y redactado en agosto de 2021 bajo el título “Popi González o El Legado de una Esperanza”. Yo tengo la esperanza de que nos siga entregando discos como éste en los próximos años sin que sea necesario esperar a la recuperación de esas joyas de Los Ángeles, aunque tampoco le haríamos ascos a algunas más. Pop inmortal y atemporal.

Morgan: Primer acercamiento a “The River and the Stone”


Madrid, Sala El Sol, 13 de Octubre de 2021. 

Por: Javier González 
Fotos: Iván González

Emociones de sabor añejo se agolpaban ayer Miércoles en la madrileña sala “El Sol”, para muchos de los allí congregados era el retorno más esperado, el instante de volver a una sala mítica del foro en una noche de concierto grande, aunque en esta ocasión la actuación tuviera lugar en el marco de un pase privado para medios que tuvimos la oportunidad de escuchar en vivo las canciones de “The River and the Stone”, el esperadísimo nuevo trabajo de Morgan

Había  ganas de escuchar las nuevas canciones de la banda en directo, una de las más potentes en cuanto a repercusión del panorama actual, y descubrir de paso en qué se había traducido el silencio musical de estos meses y si esa anunciada experimentación con los ambientes, conceptos y sonidos era real.

Sobre las nueve de la noche comenzamos a salir de dudas, justo en el instante en que los músicos aparecieron en escena para abordar las diez composiciones de “The River and the Stone”, aparentemente relajados en sus gestos, salvo en el caso de Nina, quien a pesar de aguantar el tipo de manera fenomenal durante los tres cuartos de hora de actuación, confesó sufrir de afonía, culpando de ellos a los nervios propios de un reencuentro sobre el que comentó que “se le agolpaban demasiados recuerdos en la cabeza”. 

En lo puramente musical cabe destacar lo compacto de su sonido, interiorizando y mostrando una vez más en una puesta en escena lo que es un banda, un conjunto de personas con el objetivo común de hacer que las canciones crezcan y en Morgan los roles están claros; Ekain es el metrónomo, Paco ataca en el momento justo para mostrar su templanza, garra y talento en la guitarra, David mueve el sentido de las ambientaciones como un péndulo y Nina, la frágil Nina de voz entrecortada sin música de fondo, se convierte en la gran voz y el alma intensa de unas composiciones asentadas en su celebrados medios tiempos; aceleradas en tempo en esta ocasión en par de temas nada más y que escuchadas tan solo en una primera toma de contacto apostamos a que volverán a ser del agrado de su fiel público.

A las ya conocidas “Alone” y “River”, donde la profundidad de su “rock calmado” -permítasenos la licencia- vuelve a ser patente, las han complementadas con otros temas que ya estamos deseando volver a escuchar como “On and On”, “Paranoid Fall”, impresionante en su crecimiento y llamada a ser un nuevo himno y que como curiosidad diremos que fue la primera de toda la velada en la que Nina ha confesado su nombre en voz alta, imaginamos que por el calor y el asombro con que ha sido recibida, y “Un Recuerdo y su Rey”, que invitan a pensar que este será otro trabajo para tararear de principio a fin, del modo habitual: muy a oscuras, dejando las emociones brotar y sintiendo. 

A modo de regalo Morgan cerraron la velada con “Another Road” para regocijo y alegría de unos asistentes que aprovecharon para mover las caderas antes de brindar una sincera y calurosa ovación a una banda que se despedía entre sonrisas, abrazos de felicidad entre ellos, mostrando su alegría, plenitud y unidad a pocos días de que “The River and the Stone” los vuelva a lanzar a una carretera tan ansiada como merecida para un cuarteto que decidieron elegir un camino distinto al del resto con el que han logrado alcanzar un merecido éxito al que estamos seguros le van a escribir otro nuevo capítulo con este "The River and the Stone".

Enrique Bunbury: "Exilio Topanga"

 

Por: Juanjo Ordás

"Exilio Topanga" es el primer poemario de Bunbury. Que nadie espere letras de canciones, entrevistas o cualquier otra cosa relacionada con su faceta musical. Esto es poesía pura y dura, en la que a ratos se aprecia la influencia de colosos como Allen Ginsberg. Pero lo curioso es que en este libro Bunbury se muestra más desnudo que nunca, jamás se ha mostrado tan directo como en "Exilio Topanga", nunca ha enviado un mensaje tan claro. Tenemos a un creador, a su visión de la realidad y lo que ocurre cuando la pasa por el filtro poético moderno, de versos libres cargados de información, figuras e ideas. Bunbury muestra un muy buen manejo de la cadencia de la palabra, consigue equilibrio y tensión.

Precisamente, esa tensión es una constante a lo largo del libro. En resumen tenemos a un hombre y su familia que han decidido mudarse a una nueva casa y mientras lo hace salvaguarda en las páginas sus impresiones del mundo que le rodea. ¿Quiere el autor escapar de ese mundo? Casi que se contenta con estar alejado de él más que fuera de él, quizá consciente de que aún quedan vestigios de un pasado que estuvo bien pero al que tampoco echa de menos y de que el futuro algo bueno traerá. Gracias a su postura, mirando de frente pero desde esa distancia que pretende encontrar. En "Exilio Topanga" hay grito e ironía, dolor y humor, serenidad y cierta sana locura. La cuestión es que atrapa y deseas saber cuál será la reflexión del autor sobre lo siguiente que se cruce en su existencia diaria. ¿Un boletín de noticias? ¿Un programa de televisión? ¿El panorama urbano? ¿Una colina sin rastro indígena? ¿Un felino que busca hogar? Una escaparate constante de lo divino y lo humano, porque aunque parece que lo primero, lo divino, no tiene lugar en el libro, lo cierto es que se filtra en forma del amor y la ilusión. Con todo lo distópico que encierra, "Exilio Topanga" es un intento de encontrar el interruptor de la luz en una habitación que se ha ido quedando a oscuras a lo largo de una tarde lluviosa. Los poemas son las manos de un autor palpando la pared, seguro de que en algún lugar se halla el botón que vuelva a iluminar la estancia, porque no es momento de esperar al nuevo día, sino de crear el confort de uno y los suyos.

Al final, uno se queda con la sensación de que las piedras en el camino no eran más que eso, piedras. Y que de alguna manera, el autor ha triunfado aunque haya sido por el mero hecho de observar qué es lo que socialmente está ocurriendo, saberse afectado y ponerse en movimiento para en encontrar remedio o algo que se le parezca. ¿Merece la pena acompañarle en la gesta? Claro que sí. Sin duda, al elegir un enfoque moderno y un tanto ácrata a la hora de escribir, Bunbury ha conseguido zambullirse en el medio con una facilidad que quizá no ha sido tal, pero que le sienta muy bien.