Mikel Erentxun: "El Último Vuelo del Hombre Bala"

Por: Javier González

Vaya por delante que no deja de resultar paradigmático que Mikel Erentxun haya decidido llamar a su nuevo disco "El Último Vuelo del Hombre Bala", un título poético, proveniente del mundo circense, tan cercano por momentos al ambiente musical, que sin lugar a dudas invita a evocar un final cercano, pero que encierra en su interior una auténtica falacia, puesto que dudo se trate de una última apuesta, ni tan siquiera que anuncie un cambio de rumbo radical, sobre todo cuando últimamente se le escucha cantar, tocar y escribir con un acierto, sensibilidad y una sensación de libertad inusitada en toda su carrera. 

Una colección de canciones que marca el final de la trilogía iniciada años atrás en compañía de Paco Loco dejando en el recuerdo dos obras como "Corazones" y "El Hombre sin Sombra", en un maravilloso binomio que nos ha legado al Mikel más experimental, liberado y vehemente al que uno recuerda; pero dejemos la palabrería y vayamos al disco que es lo realmente interesante, ya que en él disfrutaremos de un artista reencontrando el equilibrio en su voz, que defiende una colección temas inconmensurables entre ecos de Johnny Cash, Velvet Underground, Beatles, los del álbum blanco, y de un Marc Bolan tamizado de modernidad, además de la habitual cuota de personalidad del genial Erentxun, a la que debemos sumar las genialidades, juguetitos psicodélicos y delirios de un Paco Loco que tras la mesa de mezclas, continua rompiendo esquemas y llenan los recovecos de maravillosas trampas. 

Desde la inicial jugada onírica de "Tu amor es un Nudo", con emboscada sonora muy Velvet en "Muchacha de Ojos Tristes" y "Tiempo de Descuento", que recuerda a "Loco de Atar" en su línea vocal; hasta ese ramalazo folkie de "Círculos", que le emparenta con los Duncan Dhu de "El Duelo", un trallazo en toda regla como es "Déjalo Estar", la emocional y me temo que autobiográfica "Gigante". También cabe destacar el arranque social y crítico de "Animales Heridos", acelerada y vitamínica, el aire fresco de base potente de "Amor Círcular" con su buen latigazo eléctrico, enlazada genialmente con "La Vereda", con otro arranque crítico de refugio en el amor, enfilando el final con la genial "Donde estabas tú ahora estoy yo", el aspecto lo-fi de "Tengo ganas de Ti", "Ángel en Llamas" y "Corazón de Mil Inviernos", fenomenal punto final a un minutaje intenso que bien merece cada segundo del mismo. 

Al hombre bala del corazón de acero aún le quedan muchos vuelos que realizar, respaldados por letras que nacen de las entrañas y envueltos en melodías que se mueven entre texturas cristalinas y rugosas, en los que seguir regalándonos algunos de los capítulos más disfrutables del pop-rock estatal, volando quizás no muy alto, cosa discutible si se quiere, aunque seguro que en un camino libre y solitario, renunciando a cadenas y protocolo, a la manera de un Cyrano de Bergerac moderno, quien a buen seguro podría haberle dedicado dicha frase si hubiera atendido a los geniales trabajos que anda entregando últimamente el donostiarra.

Entrevista: Anaheim

"Tenemos un concepto de banda en el que cada uno puede decir lo que le parece"

Por: David Marsé

La banda madrileña Anaheim es lo que comúnmente se suele denominar como un "supergrupo", o podemos llamarlo también una serie de talentosos amigos, procedentes de proyectos como Morgan, Wiilie B. Planas o Los Lebowski,  que se juntan para hacer lo que mejor saben: buena música. Sea como sea, tras cinco años de silencio, por fin dan continuidad a su debut, "Inertia", por medio de un trabajo homónimo que recoge otra vez de la mejor manera las raíces del sonido estadounidense, lo que va desde el rock al blues pasando por el soul o el folk. Una amalgama sonora servida con brillantez, energía y sentimiento, sobre la que hablamos con su guitarra y cantante -labor que comparte junto a Carolina de Juan- Paco López, poco tiempo antes de su presentación oficial en la sala El Sol de Madrid el jueves día 20 de junio, entradas que se pueden obtener en este link.

Habéis dicho en broma que de no estar cogido, podrías haber titulado este disco “Chinese Democracy”, ¿qué ha sucedido durante todo este trayecto hasta que ha visto la luz definitivamente? 

Paco López: Ha sido la mezcla entre los problemas de agenda que hemos tenido algunos miembros de la banda y el hecho de no tener prisa, ni fechas de entrega, ni presiones de ningún tipo. Todo eso ha hecho que se alargue de esta manera. Lo bueno es que te da tiempo a escuchar los temas en frío y eso te da perspectiva, un lujo que la mayoría de los grupos no tienen. Pero sí, dos años hemos tardado, a lo Axl.

Tituláis este segundo disco con el nombre de la propia banda, ¿significa que estamos ante lo que consideráis una representación mas clara y personal de vuestra identidad? 

Paco López: Exactamente, creo que en esta ocasión hemos conseguido representar fielmente cuál es nuestra identidad y qué es lo que queremos contar.

Siendo, en lo musical, claramente continuista respecto al anterior, creo que hayun paso adelante a la hora de haceros sonar más compactos, haciendo resaltar todas vuestras virtudes, ¿ha habido una especial dedicación en trabajar dicho aspecto? 

Paco López: En el disco anterior nos dedicamos a grabar e ir opinando, pero no se contrató un productor "per se". Para este hemos contado con Jose Nortes, que se ha encargado de cuidar todas esos detalles y hemos disfrutado mucho de ir probando cosas hasta quedarnos con aquella que considerábamos hacía crecer la canción y el disco en general.

Detalles como, por ejemplo, los potentes metales en “Take the Money”, ¿era un tema ya pensado desde un primer momento de esa manera?

Paco López: Qué va, esas son las cosas que precisamente ha aportado Nortes, de ahí su importancia. Una vez que los escuchamos, con los magníficos arreglos de Alejandro Serrano, todos lo vimos claro.

Es justo lo que buscabais en él cuando le elegisteis como productor...

Paco López: Conozco a Jose desde hace diez años y he grabado con él varios discos, teníamos muchas ganas de poder hacer algo con él con este proyecto. Su aportación es tremenda. Generalmente nos cansamos nosotros antes que él de darle vueltas a las canciones, y siempre está abierto a todo lo que pueda surgir. Es una gozada.

Aparece en este trabajo una canción, “El día”, interpretada en castellano, ¿cuál es el motivo de la utilización de ese idioma? 

Paco López: No lo pensamos en términos de idioma. La canción es de Tino, guitarrista de la banda, y él compone en español, así que un día en el local le dimos unas vueltas y nos gustó cómo sonaba. Decidimos incluirla simplemente por el hecho de que nos parecía una gran canción. Si hubiese sido en francés, también la habríamos hecho, pero obviamente el español está más presente en nuestras vidas.

Uno de vuestros puntos fuertes es el empaste entre las dos voces, la masculina y femenina. Aunque estés acostumbrado a trabajar con Carolina de Juan, ¿cómo fluye esa relación aquí?

Paco López: Hemos hecho muchas cosas a dos voces, nos lo pasamos muy bien y nos entendemos guay. En el fondo yo no hago nada, canto normal y cuando ella entra hace que parezcamos muy buenos los dos. Es lo que tiene Nina.


Vuestro sonido tiene mucho de la música negra pero también está plagado de toda la influencia del sonido americano tradicional (folk, country, rock..), ¿dirías que hay alguna de esas dos sensibilidades que se impone?

Paco López: Mmmm… Nos gustan mucho las dos, pero considero que vamos más por la parte blanca. Somos más rock que blues, sí.

Son muchos los proyectos en paralelo que sumáis los miembros de la banda, ¿los entendéis como realidades muy diferenciadaso todas ellas acaban sumando y teniendo una influencia en el resultado final que ofrece Anaheim? 

Paco López: Inevitablemente cada uno pone lo que sabe en todo lo que hace, en ese sentido habrá cosas en común. Pero cada banda es un mundo y lo vivimos como cosas distintas, de hecho nos da la oportunidad de hacer cosas diferentes, y eso es divertido.

A la hora de componer, ¿cómo se lleva ser un sexteto, es difícil llegar a un entendimiento o hay una distribución muy clara de los roles de cada uno? 

Paco López: Tenemos un concepto de banda en el que cada uno puede decir lo que le parezca, tanto de su instrumento como de cualquier otro, de la canción o de la ropa que lleva el de al lado. No es fácil llegar a ese punto, por eso sabemos que somos afortunados y lo disfrutamos mucho.

Precisamente creo que la banda transmite esa sensación de ser amigos haciendo la música que os gusta,

Paco López: Un amigo me dijo el otro día: Si hacemos música para pasarlo bien, lo peor que nos puede pasar es que lo pasemos bien. Así que sí, esa es la idea. Somos colegas, básicamente.

Una de las escenas que creo más y mejor ha crecido en España es aquella entorno a la música de raíces y de los sonidos negros, ¿sentís que cada vez estáis más y mejor acompañados tanto por compañeros como por espectadores? 

Paco López: Desde luego, hay un nivel muy alto ahora mismo, un montón de grupos haciendo cosas increíbles. Es lo mejor que nos puede pasar, se está enriqueciendo mucho esa escena y creo que estamos viviendo una época apasionante en la que se están abriendo las puertas para que en el resto del mundo se fije en lo que se hace aquí. No me cabe duda de que ese momento va a llegar.

Tal y como está hoy en día la difícil situación para los músicos a la hora de poder girar y tocar en unas condiciones dignas, ¿es todavía más complicado cuando se trata de una banda con tantos integrantes?

Paco López: Claro, girar es muy caro y cuantos más hoteles y cenas, pues más ruinoso. Pero bueno, es un oficio que no se puede medir por eso, porque entonces se extinguiría… o aún peor, solo girarían los que empiezan desde arriba por haber ganado un concurso. Creo que mucha de la música que nos ha acompañado a lo largo de nuestras vidas empezó con un grupo de cuatro o cinco personas que tenía más ganas de tocar sus temas que dinero en sus carteras.

Entrevista: Kiko Veneno

“Siempre intento reflejar asuntos universales y profundos que preocupan a la humanidad y que mueven el arte”

Por: Sergio Iglesias


"Sombrero roto" es el título del último trabajo de Kiko Veneno, un libro - disco en el que el músico demuestra que, tras más de 40 años de carrera y como decía la canción de Veneno, “los rayos pueden entrar en su cabeza”. En este caso, los rayos son los nuevos sonidos contemporáneos y la electrónica, que Kiko Veneno ha sabido adaptar perfectamente a su repertorio. El libro que acompaña este trabajo discográfico está realizado por su hijo Adán López y en él encontramos diversos escritos y reflexiones del veterano músico en torno a la música y la creatividad.

En este disco, sorprende la presencia que has dado a la electrónica, aunque ya estaba presente anteriormente en temas como “Babú”, del disco “Sensación térmica”, que grabaste con Refree… 

Kiko Veneno: Sí, de hecho en “Sensación térmica” incluso había más cosas de electrónica, lo que pasa que en este la apuesta es más radical, está más trabajado en temas como, por ejemplo, “Chamariz”, una especie de cuplé electrónico en el que se ve que la melodía es clásica y la letra tiene esa épica de la canción folclórica con un acompañamiento más actual, usando los sonidos contemporáneos. 

¿Y por qué te decides a hacer ahora esta apuesta? 

Kiko Veneno:  Simplemente me meto en el estudio a grabar mis maquetas y ahora, con el Protools, el Ableton y todo esto, te encuentras sonidos con los que te vas familiarizando y me tomo la libertad de utilizarlos. Yo intento escuchar la música de hoy y estar al día y todo eso ya estaba presente en mis maquetas. 

¿Sueles escuchar este tipo de música electrónica? 

Kiko Veneno: No mucho, pero cuando voy en el coche, que es mi sitio favorito para escuchar la radio, cuando suena algo de esto lo escucho con atención. Hay una música electrónica que me interesa, no sé decirte el estilo, pero es una música que va creciendo todo el rato; en cambio, hay otras músicas en las que, la cuarta vez que escuchas una secuencia, ya sabes lo que va a venir a continuación y eso me aburre porque, desde el punto de vista humano, las máquinas no pueden competir con las personas, porque nosotros tenemos matices y habría que humanizar mucho a las máquinas para que hagan algo parecido a la música que hacemos las personas. Eso se puede hacer, y hay gente que lo hace con mucho arte y hay que escucharlo con detenimiento para percibir los sutiles cambios que van apareciendo en la música, de forma que el asunto no se convierta en rutina. 

Después, también los hay que son muy groseros y que te machacan con la misma estructura desde el principio hasta el final… lo que yo llamo “música para gimnasio” o “música para robots”, porque los robots también tienen su corazoncito (risas). 

Pero la gente tiene que entender que, entre un ritmo hecho por una máquina, que es perfecto, y el ritmo hecho por un ser humano, hay una gran diferencia que es la emoción y el acento que transmite la persona. Hay ciertos grupos con los que disfruto mucho porque ves en su música un desarrollo con la misma calidad e interacción que un grupo de rock, de pop o de la música clásica. Las tecnologías pueden ser diferentes, pero lo común es la emoción humana de hacer y sentir música, de crear sonidos, melodías y armonías. 

¿Por qué has tardado tanto en sacar material nuevo esta vez? 

Kiko Veneno:  La verdad es que llevo trabajando en este disco prácticamente desde que saqué el anterior. Yo iba componiendo las canciones en el estudio según se me iban ocurriendo cosas y, en este tiempo, yo habría hecho tres o cuatro discos, porque soy de disparo fácil; pero en este país necesitas estar muy seguro de lo que haces y tener grandes equipos que te respalden porque, tecnológicamente, yo no habría sido capaz de hacer esto solo. Por eso necesitábamos equipos grandes a todos los niveles: producción, sonido, gente para hacer el libro, el disco… hemos tenido que optar por esperar e ir poco a poco para hacer las cosas bien, dada la estrechez del mercado. 

El disco, en realidad, estaba terminado en agosto del año pasado, pero teníamos la incertidumbre de cómo sacarlo y distribuirlo y por eso se ha demorado hasta primavera, que tampoco es mala fecha para sacar un disco. 

Realmente siento mucho tener que esperar porque, como te decía, yo haría un par de discos cada año y esto no es de ahora, sino desde que empecé; es decir, si llevo 40 años en la música, yo habría hecho ya 80 discos… si estuviera en América o si las circunstancias fueran diferentes; pero las cosas aquí están como están y no vale la pena quejarse, así que hay que acomodarse a los tiempos porque, además, es autoproducido, no trabajamos con ninguna compañía que nos lo financie. Todo es mucho más artesanal, y por eso también es todo más agradecido… sobre todo, se agradece el esfuerzo de crear un equipo, que es lo más bonito de todo esto y valoras mucho más el esfuerzo individual y la artesanía de este proyecto. A la vez, te da mucha pena que no exista una industria cultural o que exista cada vez menos y que se desentiendan de las demandas más humanistas de la gente. 

  ¿Es complicado sacar discos en este país? 

Kiko Veneno:  Tú sabes que la vida cultural pesa mucho con las nuevas políticas, el capitalismo no está por la labor de redistribuir y pagar a la gente buenos sueldos para que consuman y para que compren arte, cultura, casa y coche, que es lo que pasaba en los 60 y 70. Esa dinámica se rompe y el capitalismo ahora tiene una estructura monopolista, es una guerra de tiburones que consiste en empobrecer lo máximo, pagar lo menos posible para que circule la menor cantidad de dinero, excepto en los paraísos fiscales que ellos controlan. Desde ese punto de vista, tampoco les interesa la cultura, porque con eso la gente se vuelve más humana, más crítica, más razonable, mas empática, se comunican mejor entre ellos, se vuelve más comprensiva… 

¿…Y más peligrosa? 

Kiko Veneno: Sí, claro, para ellos sí. 

Me hablabas antes de lo agradecido que es el hecho de crear equipos, ¿Te gusta variar de gente a la hora de trabajar? 

Kiko Veneno: No me gusta variar de equipo, a mí me gusta variar de música, intentar descubrir cosas y explorar caminos nuevos. Pero, por ejemplo, con mi equipo de músicos o con mi equipo de management llevo muchos años trabajando. Crear equipos sólidos de trabajo es la única garantía que, hoy en día, tenemos los artesanos independientes para poder hacer algo que tenga un cierto peso y una cierta importancia. 

Centrándonos en las canciones, en este disco encontramos letras muy “made in Kiko Veneno” pero, como dices en el libro, “La vida es más desbordante que el arte y hay una historia a cada paso que damos”, ¿tan fácil te resulta encontrar la temática para esas letras tan cotidianas? 

Kiko Veneno: Yo no hablaría tanto de cotidianas… sino que es una historia general de las cosas que pasan. La apariencia de las canciones pueden decir que hablo de cosas cotidianas porque la contemporaneidad del asunto es palpable, pero siempre intento reflejar asuntos universales y profundos que preocupan a la humanidad y que mueven el arte: la emoción, el alma del mundo y de las personas, la comunicación, el drama, la tragedia, la alegría, la soledad… yo intento ser fiel a esos grandes temas. Lo de “cotidiano”, a veces, lo veo como querer reducirlo a algo anecdótico, es como la crítica que me han hecho en una revista en la que definen el disco como “pop populachero”… yo no sé qué han querido decir, o si han querido ser graciosos, pero a mí me ha molestado muchísimo, porque, para mí el término “populachero” es peor que populista, es hortera y desagradable y va dirigido a sentimientos muy groseros… el populachero es el “Viva España” de Manolo Escobar, tiene un aspecto despectivo y no me ha gustado esa definición. 

Siguiendo con las letras, también abordas temas sociales como en “Yo quería ser español”, donde cuentas cómo, con la complicidad de grandes empresas multinacionales, nos hemos dejado robar la libertad a cambio de una supuesta seguridad… 

Kiko Veneno: Ese es el tema, el estado y los gobiernos capitalistas no quieren que la policía se dedique a proteger a la gente, sino que dedican esos cuerpos policiales a cosas que son intolerables como a perseguir y a eliminar competidores políticos, a robar, a lucrarse en los bajos fondos y en las cloacas… Eso permite que empresas como Securitas Direct quieran tener el monopolio de la seguridad en España porque el estado no quiere darnos la seguridad que merecemos. Parece ser que los ciudadanos que no tenemos dinero para poner una alarma en casa somos ciudadanos de segunda y ese es el mensaje que el gobierno permite que se transmita. 

Hablando de esa misma canción, ¿sigues queriendo ser español? 

Kiko Veneno: (Risas) Pues esto es una frase de mi hijo Adán de cuando era chico, que es bastante absurda pero bastante graciosa. Yo la cogí, precisamente, porque era la frase de un crío de tres años que está ahí con sus juguetes investigando el lenguaje… tampoco quiere decir nada, es una forma de poner el lenguaje a un nivel más inocente y quitar un poco de drama a la expresión “español”. Yo siempre digo que me siento muy español… hasta Portugal (risas), me encanta la Península Ibérica con delirio y lo único que quería era desdramatizar todo eso de “ser español”. 

También se puede ser español sin poner banderas enormes en el balcón ¿verdad?

Kiko Veneno: Hay un refrán que dice “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces” y eso, aplicado a la política banderil, sería “Dime de qué tamaño es la bandera que tú propones y te diré cuanto estas robando”, cuanto más grande sea la bandera, más grande es el robo y el desfalco que se hace. 

¿Con el título de “Sombrero roto” intentabas conectar estos nuevos sonidos con aquellas primeras canciones que hacías con Veneno?

Kiko Veneno: El título alude precisamente a eso, a ver si, más de 40 años después, todavía el sombrero sigue roto, si sigo abierto a las nuevas tendencias… yo creo que sólo hay una forma de estar abierto y ser empático, que es procurar entender a la gente y entender algo tan básico como que, si fueras de Níger, estarías loco por atravesar el desierto o por coger una patera para irte a buscarte la vida porque no aguantarías más la miseria en la que vives… eso es para mí en lo que consiste tener el sombrero roto. 

El libro que conforma el pack “Sombrero roto” ha sido realizado por tu hijo, recopilando ideas de ambos sobre diversos temas relacionados con la música, ¿ha sido muy especial trabajar mano a mano con tu hijo? 

Kiko Veneno:  Es un regalo maravilloso que mi hijo me ha hecho y que viene acompañado por el trabajo de extraordinarias artistas plásticas como Marta Lafuente y Carmela Alvarado y se lo agradeceré toda la vida. Esto lo ha trabajado desde que empecé con las maquetas del disco y me planteó desarrollar alguna obra gráfica o algún libro que fuera paralela al proceso de grabación del disco. También me pareció muy buena idea hablar sobre el proceso creativo de toda mi vida y estoy muy contento y orgulloso de que la idea haya ido para adelante, porque es una obra de arte muy completa. 

En un pasaje del libro hablas sobre la creatividad diciendo que “a hacer canciones se aprende haciéndolas, sólo se necesita tiempo”… ¿Sólo tiempo o es necesario algo más? 

Kiko Veneno:  Mira, la canción de “Yo quería ser español” de la que hablábamos antes, era un recuerdo que yo tenía de hace años y de aquellas experiencias con el lenguaje de mi hijo y hasta ahora no se había convertido en canción… ya ves, esto es sólo un ejemplo de como las obras de arte pueden tardar mucho tiempo en desarrollarse; a las cosas hay que darles esa sazón, aliñarlas y dejar que cojan ese sabor. 00 Hay cosas muy inmediatas, pero hay otras que tardan más en prosperar y en ver hacia dónde van; hay que tener paciencia, tranquilidad y fe en la humanidad, en el arte y en la naturaleza para ver que eso, aunque sea despacio, puede ir hacia adelante. 

Ya, ¿pero cómo le dices a un chaval que está empezando que esto es cuestión de tiempo y que tiene que esperar cinco años para ver su disco publicado? 

Kiko Veneno: Sí, la verdad es que es duro, sobre todo para la gente joven que es la que se está comiendo el marrón de este callejón tan estrecho en el que nos ha metido el capitalismo. No voy a ahondar más en lo que es el mundo actual… que cada uno lo defina como lo vea pero, indudablemente, se puede definir de una manera sencilla diciendo que el dinero es lo único que importa, que las personas están muy atrás en la escala de valores, y eso se ve de manera palpable en la gente joven, que se encuentra con un futuro muy negro en el que no van a poder tener una casa o posibilidad de tener dinero para poder viajar sin tener que dormir en los aeropuertos, que no van a tener un trabajo estable con un sueldo digno y que se encuentran con 40 sin haber cotizado nada en la seguridad social… pero bueno, para lo que han conseguido sus padres y sus abuelos que ha sido llegar a los 70 años y que les hayan robado la bolsa de las pensiones… porque esa es otra, lo que ha hecho el estado con los trabajadores es innombrable. 

¿Decidir dedicarse al arte en esta situación se ha convertido casi un deporte de riesgo?

Kiko Veneno: Indudablemente. Hoy en día, lo que ellos te quieren decir es que te metas a policía o a guardia de seguridad, o a la industria de las apuestas o que te metas en política o en el aparato administrativo del estado a través de las redes clientelares… esas son las únicas posibilidades que hay para la gente joven y son posibilidades muy cerradas. En España, los temas realmente importantes no se hablan y todas las instituciones y las grandes empresas son fraudulentas, tanto las estatales, que ya hemos visto cómo roban los políticos dentro de ellas, como los bancos o las grandes empresas. Dime un nombre de una gran empresa que sea honrada ¡No hay! 

Para terminar ¿cuándo empezarás a presentar “Sombrero roto”? 

Kiko Veneno: Yo creo que, después del verano, ya estaré en disposición de armar la banda para poder reproducir estos sonidos y actualizar el repertorio. 

¿Cómo vas a llevar al directo estos sonidos? 

Kiko Veneno: Lo haremos con aparatos que disparan esos sonidos, sincronizando las bases electrónicas para tocar por encima los instrumentos y los sonidos reales… va a ser una experiencia bonita.

Stray Cats: "40"

Por: Txema Mañeru 

¡Ni los más optimistas y recalcitrantes fans pudieran haber soñado un regreso como este de los Stray Cats! Celebración doble por tanto. Regresan a los escenarios celebrando su 40 Aniversario y sacan un disco totalmente nuevo y con canciones compuestas recientemente, 26 años después de su despedida discográfica. Además tenemos al trío mágico y original compuesto por Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom, con sus respectivos instrumentos de siempre: la amplia guitarra de cuerpo hueco, el vetusto contrabajo de madera y la minimal batería con el desatado Slim Jim tocando de pie. El título del disco estaba claro, “40”,  (Surfdog / Mascot / Top Artist) y el precioso dibujo, con su gato en la portada, también. Como guinda tendremos la suerte de poderlos ver como cabeza de cartel en el Azkena

Seguro que, además de todos sus clásicos, en su actuación caerán muchas canciones de este nuevo trabajo porque valen realmente la pena. Canciones como el veloz y guitarrero arranque con "Cat Fight (Over a Dog Like Me)", con historia marca de la casa y esos contagiosos coros. ¡Todo como en los viejos tiempos! En "Rock It Off" ya queda claro que la voz de Setzer no es la misma ni de lejos. Ahora suena mucho más grave, pero lo que sí resuena de miedo es su hueca guitarra y ese ritmo básico y contundente. Brian se sale con sus punteos en "That’s Messed Up" sobre un ritmo algo más reposado de lo habitual. 

Esta bomba, que todavía araña, ha sido grabada en Nashville con la producción de Peter Collins, que ya había trabajado con la Brian Setzer Orchestra, al igual que con Rush o Bon Jovi. Las labores de ingeniero fueron para otro reputado profesional como Vance Powell ,que tiene en su currículo a Jack White o los Artic Monkeys

Otros temas que pueden caer perfectamente en Mendizabala son el instrumental "Desperado",con la exhibición guitarrera de surf de Brian a lo Link Wray o Dick Dale, o los aullidos-maullidos marca de la casa presentes en "Mean Pickin’ Mama". El final con "Devil Train" es una gozada con guitarras de aromas western cabalgando sobre un tren del diablo con aires a Ennio Morricone. ¡Gran reencuentro discográfico que esperemos corroboren en directo!

Kitty, Daisy and Lewis: Rock 'n' Roll en familia

Teatro Fernán Gómez, Madrid. Jueves, 13 de junio del 2019

Texto: Oky Aguirre 
Fotografías: Martín Larroque 

Aunque unos problemas operativos me impidieron acudir al maravilloso concierto que por lo visto dieron la Bantastic Fand en el recién creado Festival Americana Music Madrid, por donde también han pasado Steve Forbert, Phosphorescent, Frank Turner, Ryan Bingham o Scott H. Biram, mantenía intactas las ganas de volver a encontrarme con los Hermanos Durham, después del gran recuerdo dejado el pasado año en la Joy Slava, con esa mezcla y actitud tan peculiar hacia todos los estilos musicales, sobre todo americanos. 000 Kitty, Daisy & Lewis volvieron a hacer exactamente el mismo concierto que vimos hace doce meses en la famosa discoteca madrileña, presentando entonces su cuarto y último disco, "Superscope", clavando prácticamente el repertorio con las mismas ganas y sensaciones, trasladando al público esas buenas vibraciones que transmiten con sus canciones. Pero esta vez en un entorno totalmente diferente y muy acertado, el Teatro Fernán Gómez, frecuentemente utilizado para espectáculos y músicas más acordes a la comodidad de las butacas, y raramente imaginado para la Americana Music, que nos aproximó aún más a esta familia que vive de la música y para la música –recordar que su padre, que los acompañó a la guitarra, es además un gran ingeniero de sonido y su madre fue bajista en el grupo punk The Raincoats-.

De esta forma, y con uno más por venir en la familia, visto el evidente bombo que lucía Daisy, se fueron sucediendo todos esos temas que les han hecho girar sin parar –el día anterior en Escocia, de la que maldijeron su clima, dejando claro Kitty su amor por nuestro sol, y posteriormente irían hacia Madrid Bilbao, allí junto a cracks como Little Steven o Ben Harper. "Slave", "Baby, Bye Bye", "Black Van", "You´re So Fine", "The Game is On", alternándose en los instrumentos y voces con una maestría con la que desde luego han nacido. De nuevo, volvimos a ser hechizados por esta música del diablo, con los solos de guitarra del elegante Lewis, cercanos a los maravillosos años cincuenta y sesenta, el desparpajo de Daisy a la batería, siempre risueña y arrebatada, y la exuberancia de Kitty, muy al estilo de Peggy Jones "Lady Bo", la gran dama guitarrista acompañante de Bo Diddley, que nos volvió a regalar su "Just One Kiss", con ese ambiente tan "Albatross" de Peter Green.

Además de rockabilly, blues, soul, southern, funky, boggie o sonido Nueva Orleans, tuvimos otra vez ración de "positive vibrations" con la presencia del trompetista jamaicano Eddie “Tan Tan” Thornton, que con sus 88 añitos nos puso tiernos a todos, contando sus recuerdos de infancia en Spanish Town, Jamaica, levantándonos de nuestros asientos ya hasta el cierre con sus dos temazos ska, "Tomorrow" y "Turkish Delight", con sonidos de toro bravo incluido, dejando para el final la dulce "No Action", con la futura mamá en teclados y voz y un "Mean Son Of A Gun" como explosivo bis, con Kitty endemoniada a la armónica, cuya imagen y sonido nos será difícil olvidar.

Aunque estaba claro que no podía faltar el "Going Up The Country", ese clasicazo de Canned Heat que sonaba hace medio siglo allá por Woodstock y que ya han hecho suyo –y nuestro- en su particular y “pelos de punta” versión, con batería y chicas en pie, lo que se podría considerar como un himno a la Americana Music, perfecto para casi poner cierre a este Festival excelentemente gestionado, que esperemos mantenga ubicación, y que no ha hecho más que plantar su semilla, ofreciéndonos tardes tan gloriosas como tantos días ha durado.

El Cuarteto de Nos arranca el 5 de julio una gira por varias de nuestras ciudades


Como anticipo a la salida de su nuevo disco el próximo agosto y dentro de su gira europea, El Cuarteto Nos visita, a partir del 5 de julio y hasta el 14 del mismo mes, diferentes ciudades de nuestra geografía. Este cuarteto de cinco, ganador de varios Grammys Awards y otros premios importantes dentro de la música, lleva más de 30 años de carrera y se ha convertido en una de las bandas referente dentro de pop-rock y uno de los repertorios más importantes en América Latina. Con 16 discos a sus espaldas, la banda uruguaya prepara el avance de algunos singles de una nueva entrega que verá la luz el próximo agosto

Un nuevo trabajo que será muy diferente del anterior, que fue muy conceptual en cuanto a la lírica y los personajes que encerraba detrás del emblema "Apocalipsis Zombi". No hay aquí un concepto medular: las canciones son piezas únicas, que no están vinculadas unas con otras. Goza de una total libertad de composición para cada obra, tanto en lo musical como en las letras. El cantante, guitarrista y compositor Roberto Musso se liberó de ciertas presiones y dejo fluir, lo que concluyó en canciones totalmente disímiles. El siguiente paso fue tener distintas miradas para este conjunto heterogéneo de temas. El grupo uruguayo trabajó entonces con cuatro productores distintos: Héctor Castillo, Eduardo Cabra, Juan Campodónico y Camilo Lara. Cada canción tiene así su “padrino productor”, y fueron especialmente elegidas por ellos (los productores) y la banda, apostando a potenciarlas de la mejor manera, reuniéndola con quien mejor “calzaban”. Por eso, no son casuales las canciones que tendrán el sello de Cabra@vistante o el de Campódonico: todo cierra a la perfección.

Los procesos creativos con cada productor fueron muy diferentes y renovadores. La experiencia de grabación en Sonic Ranch (Texas, USA) fue muy inspiradora y está muy presente en el correlato audiovisual del disco, que increíblemente coincidió en paisajes reales respecto a los contextos de algunas de las composiciones: esas cosas cósmicas y mágicas que a veces se dan. 

Fechas de la gira: 

Viernes 5 Festival Portamérica Caldas de Reis, Pontevedra, España 

Sábado 6 Festival Río Babel Madrid, España 

Miércoles 10 Sala La (2) de Apolo Barcelona, España  

Jueves 11 Sala 16 Toneladas Valencia, España 

Sábado 13 Centro Cultural Las Cigarreras Alicante, España 

Domingo 14 Secret Show España



Frank Turner And The Sleeping Souls: Para los que aún creen en la música

Teatro Fernán Gómez, Madrid. Martes, 11 de junio del 2019.

Texto y fotografías: Clara López Vallejo

Esta semana la capital española ha albergado por primera la vez el Americana Music Madrid, festival dedicado a todos los géneros descendientes, a grandes rasgos, de la música folk y jazz americana. Aunque reunir bajo un título tan sumamente amplio a unos artistas de tan diversas procedencias es un propósito algo ambicioso, lo cierto es que el festival ha contado con una programación interesante y variada con artistas como Suzanne Vega, Track Dogs o Elsanto. Digno de destacar fue especialmente el concierto de Frank Turner and The Sleeping Souls, que pusieron patas arriba la sala Guirau, en el Teatro Fernán Gómez, el pasado martes 11 de junio. Con siete álbumes a sus espaldas y un octavo a punto de salir a la luz, la banda cuenta ya con un amplio repertorio de temas. 

En esta ocasión decidieron dar comienzo al show con "Out of Breath", presente en su sexto álbum, "Positive Songs For Negative People", para dar paso después a "Photosynthesis", uno de sus temas más conocidos y con el que consiguieron sacar de sus asientos a aquellos pocos que aun permanecían sentados. Por todos es sabido que cada artista tiene una forma distinta de comunicarse con su público y de presentar sus temas, y la forma de Frank Turner es sencilla y con un claro objetivo: hacer que hasta la última persona de la sala sea partícipe de un momento especial creado por y para ellos. De esta forma, el artista interactuó el pasado martes enseñando a sus fans la letra de sus últimos lanzamientos, contando las distintas experiencias y pensamientos que dan vida a sus temas y comentando el panorama social y político actual en el que, a ojos del artista, es de vital importancia abrirse al mundo y derribar barreras. 

La velada contó con toda clase de ambientes y momentos, desde apasionados discursos a eufóricos bailes que desembocaron incluso en un paseo del artista entre las butacas de la sala al ritmo de "Four Simple Words".Momentos a destacar de la noche fueron el comienzo de "Polaroid Picture", en el que Turner explicó a sus oyentes uno de los lemas principales presentes en sus letras: un carpe diem en toda regla. El artista animó a la sala a dejar fuera por un momento toda preocupación y pensamiento ajeno al concierto y a disfrutar de la compañía y la intensidad que les rodeaba en aquellos instantes. "The Road", "Little Changes", "The Next Storm" y "Get Better" siguen en la misma línea y animan a seguir siempre en movimiento y a cambiar todas aquellas cosas que no nos gustan. Energía, vitalidad y positividad ante todo, porque la felicidad no es la ausencia de dolor si no la capacidad de superar las adversidades y hacer pequeños cambios que nos acerquen a donde queramos ir. Y es que las letras de Turner no son siempre alegres, y el mismo artista admite tener malos momentos, como todo el mundo, pero tal vez el rock ‘n’ roll esté ahí para salvarnos a todos. Rock ‘n’ roll que se mezcla con country, guitarras eléctricas mezcladas con guitarras acústicas, momentos íntimos que dan paso a la euforia más pura, así fue el concierto de Frank Turner.

El artista aprovechó el primer show del verano para presentar un tema completamente nuevo que, según él mismo confirmó, estará presente en su próximo álbum. "I Believed You William Blake" narra la historia y pensamientos del conocido poeta británico desde el punto de vista de su mujer, Catherine Blake. Con este tema, Turner dio a conocer su propósito de hacer una revisión de la Historia como fuente de inspiración para su próximo álbum, especialmente de aquellos personajes olvidados cuyos papeles fueron, sin embargo, de inmensa importancia por unas razones o por otras. Con un gran predominio de la guitarra acústica, como viene siendo costumbre cada vez en mayor medida en sus creaciones más recientes, "I Believed You William Blake" parece inaugurar una nueva era a nivel temático en la trayectoria musical de la banda. 

Otro de los grandes momentos fue, por supuesto, "I Still Believe", un homenaje a la música y un himno ya para todos los fans de la banda. La decimosexta canción del concierto, y la que logró que una gran parte de los presentes en la sala abandonara las filas de butacas y se amontonara a los pies del escenario para corear a voz en grito "now who’d have thought, that after all, something as simple as rock ‘n’ roll would save us all".

Como parte del encore, el artista hizo un pequeño mosaico de su trayectoria musical juntando varios de los temas más conocidos de sus álbumes más recientes. Tras “I Still Believe” el ambiente sufrió un cambio drástico en el que todos aquellos que momentos antes habían saltado y gritado acompañando al vocalista pararon para escuchar con atención uno de los temas favoritos del propio Turner: "Be More Kind". 

Finalmente, como si quisiera destacar que el escenario es solo un espacio más y que la división entre él y su público es prácticamente inexistente, Turner se lanzó a la multitud acompañado de su micrófono cantando "Four Simple Words" a la vez que recorría las filas de butacas y saludaba a los presentes en el concierto como si de antiguos amigos se tratase. Al fin y al cabo, amigos o no, todos estaban ahí con un mismo propósito, y es eso precisamente lo que Frank Turner más aplaude: disfrutar los buenos momentos rodeados de música y plantar cara a aquello que nos venga más adelante. Y es que tal vez pasar un buen rato no es tan difícil; tal vez Los Beatles estaban algo desencaminados y no es amor todo lo que necesitamos, sino música y, en el caso de Frank Turner, rock ‘n’ roll.

Paul Gilbert: "Behold Electric Guitar"

Por: Txema Mañeru 

¡Este es un disco que pueden disfrutar los amantes de las buenas canciones y melodías pop! Queríamos avisar esto en primer lugar porque habrá a quien le tiré de espaldas el nombre de Paul Gilbert porque pensará que está ante un disco para virtuosismo exclusivo de su guitarra y que se pasee por sonidos metálicos y progresivos. Pero es que quien fuera líder de Racer X o de los mucho más populares Mr. Big, siempre ha sido un enamorado del pop. Está claro que le han motivado y/o le gustan los virtuosos (Eddie Van Halen, Joe Satriani o Yngwie Malmsteen), pero también la radio de los años 70 y artistas como Elton John, The Ramones, The Carpenters, Todd Rundgren o The Beach Boys. Por supuesto que es un seguidor declarado de la guitarra rock y que ha mamado la música de bandas como Deep Purple, Van Halen o Led Zeppelin, pero es que además ha estudiado música clásica, blues, soul y jazz por lo que es un todo terreno.

Este "Behold Electric Guitar" (Music Theories Recordings / Top Artist Promotion) es un disco muy especial para su autor y es uno de los más asequibles para cualquiera que quiera introducirse en su obra. Ha contado en la producción con el prestigioso John Cuniberti que ha trabajado, por ejemplo, con Joe Satriani. Para este álbum Gilbert compuso un montón de letras. Luego fue capaz de transcribir esas letras a extensos solos de guitarra para posteriormente desechar esa parte vocal. También grabó con músicos del calibre del teclista Asher Fulero, del batería Brian Foxworth o del bajista Roland Guerin, figura absoluta de la música de Nueva Orleans. Aprovechándose de su gran calidad decidió grabar todo en vivo y a la antigua usanza y sin utilizar ni un solo overdub. Él ha quedado muy satisfecho de los resultados y creemos que sus seguidores habituales también lo estarán. Además podrá llegar a otros a los que no les motive tanto el virtuosismo instrumental. Aquí tenemos metal y buenos destellos progresivos, pero también melodías pop, arrebatos de jazz y filigranas blues, envueltos en improvisados aromas de jam session. Además nos habla con su guitarra y se le entiende.

Buena prueba de ello es el magnífico arranque con una exhibición como "Havin’ It", que tiene un espléndido videoclip. Su manera de tocar aquí es impresionante. Pronto llegan las buenas “melodías vocales” con sus 6 cuerdas como las que no canta su instrumento en "I Own A Building". Se oyen también sus “plegarias” en una apabullante "Sir, You Need To Calm Down" y se escucha llorar a  su guitarra en un emocionante lento, con excelente piano de Fulero, titulado "Let That Battery Die". El lado blues despunta en buenos momentos como su saltarín y contagioso "Blues For Rabbit". Hay tirada en edición limitada a 1000 unidades en doble LP, que igual puedes conseguir en www.paulgilbert.com/tour y enterarte a la vez de las fechas de su gira mundial que pasará por Europa.

Otro momento especial es "A Herd Of Turtles". En ella tenemos un poema recitado por el propio Gilbert cargado de esperanza y su guitarra se mueve por derroteros cercanos al funk. En la hermosa y pausada "Every Snare Drum" su guitarra nos habla casi como la del Santana de los años 70. También sentido final con "Things Can Walk To You". Este disco sí que camina y su guitarra sigue destilando variados sonidos… e historias.