Mudcrutch: "2"

Por: Kepa Arbizu 

A estas alturas no parece que haga demasiada falta presentar a Tom Petty, pero quizás sí sea necesario en el caso de Mudcrutch, algo fácil de solventar ya que en verdad no deja de ser el germen de los Heartbreakers (a Mike Campbell y Benmont Tench se suma Randall Marsh y Tom Leadon), habituales acompañantes del músico norteamericano, aquí, por cierto, encargado del bajo. Casi después de cincuenta años desde su creación, “2” supone, como se entiende de dicho título, únicamente el segundo trabajo de la formación, algo que se convierte en más chocante todavía si tenemos en cuenta que el anterior data del 2008, dado que en su momento no llegaron a facturar ningún trabajo de extensión larga.

Como resulta razonable, no estamos ante una banda que difiera sustancialmente de lo que estamos acostumbrados a ver en el autor de “Wildflowers” (no es casual elegir esta obra para citar), aunque quizás, y solo por intentar delimitar algo más, aunque nos empuje a caer en en la generalización e inexactitud, esta propuesta tenga cierta determinación por fijarse en su aspecto más campestre y luminoso, a pesar de que este trabajo, continuista en esencia de su predecesor, haga gala de una heterogeneidad más que evidente, lo que curiosamente no impide que también tenga un mejor y más perfecto acabado que aquel.

De nuevo con la colaboración de un habitual en las labores de producción como Ryan Ulyate, sino fuera porque hablamos de una serie de músicos ampliamente bregados y perfectamente integrados entre ellos, nos referiríamos a este disco como uno de “madurez”, lo que conlleva una capacidad mayor de ensamblar, y a la vez hacer más visibles, los diferentes tonos que conforman su sonido. A eso que hay que añadir, como posible causa, la mayor presencia en diferentes tareas, tampoco de manera exagerada, de los diferentes integrantes de la banda.

Pese a que a buena parte de la identidad de este proyecto se nutre de ese folk-rock luminoso pero con ribetes melancólicos, en este álbum sabe ocultarse bajo muy variados matices y en pocos momentos se manifiesta de forma totalmente evidente. Quizás eso suceda de manera más palpable en“Trailer”, un sonido marca de la casa cien por cien con esa maravillosa épica nostálgica, y en “Save Your Water”, en este caso con esencia a los Byrds bajo el tamiz del country.

El resto del desarrollo del álbum va a estar poblado de tonalidades, que tomarán su forma más relajada abarcando desde el intimismo de la folkie “I Forgive It All” hasta la más sedosa y sugerente “Beautiful Blue”. En un ámbito más agitado destaca la presencia del power pop, interpretado por el batería Randall Marsh en “Beautiful World” y que perfectamente podría firmar alguien como Paul Collins, o tendiendo a una representación más incisiva y asomándose al garage con “Hope”. En “The Other Side of the Mountain” cruzará a la perfección tradición, representada por el toque hillbilly, con el rock, y para “Victim of Circumstance” deja un agitado rock and roll visto desde una perspectiva dylaniana en la que la voz corre a cargo del genial guitarrista Mike Campbell. 

Tom Petty demuestra, por si no había quedado claro con su anterior disco, que los Mudcrutch no son un divertimento inocuo, al contrario, son todo un proyecto con bagaje propio, inyectado eso sí de su "savoir faire", pero por encima de todo representan nuevos pasos que apuntalan al autor de "American Girl" como uno de los principales y más significativos representantes vivos del rock americano, y eso hay que disfrutarlo y aprovecharlo.


Gregory Porter: "Take Me to the Alley"

Por: Txema Mañeru 

No creo que nadie tuviera ya duda alguna de que Gregory Porter es uno de los cantantes más importantes del nuevo siglo. Por si fuera así, aquí está su nuevo y espléndido disco, "Take Me To The Alley" (Blue Note / Universal) para despejar cualquier pequeña duda que quedara. Con "Liquid Spirit", ya grabado para el prestigioso sello de jazz Blue Note que distribuye Universal, se hizo con un merecidísimo Grammy y fue capaz de asaltar la listas generalistas con lo mejor del 2013, pero haciendo jazz y soul básicamente. 

Con este nuevo disco repetirá resultados y éxitos pues además se vuelve a acompañar por el mismo y excepcional equipo de músicos que le secundó en el anterior. Además tuvimos la suerte de verle en distancias cortas en directo y ver cómo era capaz de hacerse casi el solito con todo un teatro. Ya está claramente por encima de compañeros de sello como Amos Lee o también de otros con trayectoria algo más extensa como Raul Midon. Va camino del trono de Cassandra Wilson y es normal que se hable de Al Jarreau, Bill Withers, John Coltrane, Stevie Wonder, Miles Davis o Donny Hathaway. En la producción y arreglos de viento le ayudan Kamau Kenyatta, en estos segundos también su gran trompeta, Keyon Harrold, y en los generales lo hace su pianista Chip Crawford. 

Comienza entre el jazz y el más sensual soul de Stevie Wonder o Marvin Gaye en la preciosa "Holding on", en la que ya brilla también la trompeta con sordina a lo Miles Davis de Keyon. En momentos íntimos como los del tema titular casi no necesita más que su voz de barítono y el piano de Chip para encandilarnos al máximo. Enamora como Bill Withers, también con piano y voz, en la romántica "Consequence of love" con un gran solo de saxo alto de Yosuke Sato. Destaca la voz de Alicia Olatuja en variados momentos del trabajo como en la preciosa "Don't be a fool" que encantará a los fans del mejor Van Morrison o, incluso, de Grover Washington Jr. Tenemos los tonos góspel de "More than a woman'" o la fantástica trompeta a lo Baker de la celestial "In heaven" o en la sublime "Insanity". 

Los destellos jazz están pues también muy presentes pero es, sobre todo, en las finales "Fan the flames" y "French african queen",en las que se deja llevar más aún por ese sentimiento de libertad total. En la primera con magistral piano y trompeta a lo Miles Davis, otra vez , y en la final con esos toques africanistas que son puro John Coltrane. ¡Libertad total como las que nos proporciona escuchar este soul y jazz sin fronteras y con auténtica pasión!

La sala Clamores celebrará durante julio su 35 aniversario


La mítica sala de conciertos madrileña Clamores celebrará su 35 aniversario durante el mes de julio de este 2016. Tras el reciente cambio de manos, y consiguiente reforma, que ha acometido el lugar ahora se prepara para dicha efemérides.

Como no puede ser de otra forma en un lugar que se ha dedicado a mostrar una programación variada, tanto de estilos como de procedencias y épocas, la celebración constará de un ciclo variado y amplio de actuaciones.

Entre los nombres que visitarán la sala durante el mes de julio destacan algunos como Victor Wooten, Raynald Colom, Mark Turner, Lurrie Bell, John Cleary, José Luis Pardo, Freedonia, Earl Thomas, etc... Además, el domingo 24 se celebrará una fiesta especial de aniversario con John Nemeth y la posterior sesión de clubbing a cargo de la reunión de los djs habituales de la sala.

Programación completa:


V1 – 23:00H RED HOUSE feat. GENE TAYLOR

S2 – 23:00H VICTOR WOOTEN

D3 – 21:30H VICTOR WOOTEN

L4 – 21:00 MAGENTA

X6 – 21:00 LAZY LESTER

J7 – 21:00 IRENE ATIENZA & DOUGLAS LORA

V8 – 21:00 TUMBANDO A MONK

S9 Y D10 – 22:00H RAYNALD COLOM

S9 – 23:59H THE SYMBOLS: PRINCE REVIVAL BAND

L11 – 21:00H MARK TURNER QUARTET

M12 – 22:30H VELIRIAM

X13 – 21:00H CHEVALIERS DU JAZZ

V15 – 23:30H JL PARDO + LURRIE BELL’S CHICAGO BLUES EXPLOSION

S16 – 21:00H T BIG BAND+DIANA GISPERT

S16 – 23:30H HOMENAJE A JAMIROQUAI

 D17 – 21:00H HOMENAJE A LEONARD COHEN

M19 – 21:00H JON CLEARY

X20/J21 –  21:00H NICHOLAS PAYTON TRIO featuring  JANE MONHEIT with Vicente Archer and Greg Hutchinson

V22 – 23:30H FREEDONIA

S23 – 23:00H SEBASTIÁN LAVERDE + THREE CUBAN JAZZ

D24 – 21:30HFIESTA DE 35 ANIVERSARIO: JOHN NEMETH L25 – 21:00H THE KLOSTER

X27 – 22:00H EARL THOMAS

V29 – 23:00H PATAX (Fusión) (10€/15€) S30 – 21:00H ISAAC DEL POZO

D31 – 21:00H “COMO CUBA PUSO A BAILAR AL MUNDO” JÓVENES CLÁSICOS DEL SON


Anohni: "Hopelessness"

Por: Sandra Sánchez 

Hay que enfrentarse con ánimo a "Hopelessness", de Anohni, más que nada porque puede dinamitarlo. Empecemos por el principio. Anohni ya no es Antony, de Antony and the Johnsons. Ahora se presenta como la mujer que siempre ha sentido que es, que es en definitiva y ofrece un trabajo diferente a todo lo anterior. Sólo permanece su voz, esa voz tan magnética e inconfundible que nos cuenta que no estamos ante una artista convencional, sino a una muy especial. 

"Hopelessness" contiene once canciones en las que la cantante británica dispara contra todo. Se trata de un trabajo básicamente crítico, muy político, arriesgado y comprometido al máximo. Anohni se presenta a sí misma renovada y hace suyo, personal, este disco, en el que canta y cuenta todo aquello que le preocupa, sin dejarse nada, pero tomando partido, sintiéndose en parte responsable de las situaciones que critica. 

El título del disco ya lo dice todo, pero es que encontramos temas como "Obama", muy oscuro y con sonidos vanguardistas, en el que carga contra las políticas menos populares del presidente estadounidense, como la pérdida de privacidad de los ciudadanos. También muestra su clara disconformidad con los ataques con drones, o contra la mala gestión que en su opinión se está haciendo en la lucha contra el cambio climático. Temas como "Drone Bomb Me", absolutamente social y desgarrador, "Execution", "Crisis"..." Sí, profundizan en todo lo que dicen sus títulos. 

En cuanto al sonido este disco también es muy atrevido, muy experimental. Anohni deja de lado el pop postmoderno de Antony y se instala en la electrónica. No ofrece ritmos para oídos comodones o acomodados, no. Aquí todo es nuevo, sorprendente y personal. De hecho, el solo de piano al final de "Obama" llama la atención, precisamente porque un instrumento en principio tan fundamental como el piano se convierte en el elemento extraño de la canción. Los sintetizadores son la nueva seña de la casa, mandan y ayudan a dejar claro que no encontraremos poesía en este disco; aquí hablamos de crudeza, de realidad pura y dura, de temas que combatir y en los que Anohni considera necesario mojarse, que nos mojemos todos. El tema más amable puede ser "Why did you separate me from the Earth?", pero utilizando ese “amable” en un sentido muy amplio. 

"Hopelessness" es también un disco de atmósferas. Anohni tiene esa capacidad tan rara y mágica de crearlas desde el minuto uno. Y aquí las atmósferas son envolventes y llenas de desolación, puros gritos de ayuda. "Hopelessness" no deja indiferente, muestra el nuevo mundo de este artista único y resulta sobrecogedor, sí, pero de lo más interesante. 

Indigos publicará su segundo disco en otoño


Cuando se cumplen dos años de la publicación de su primer álbum "Shine On Me", el quinteto de Barcelona Indigos anuncia el lanzamiento de su segundo largo, que en principio verá la luz en el otoño de este mismo año. 

Una vez terminada su gira del álbum de debut, que tendrá como colofón la presencia de la banda en el Mundaka Festival (The Waterboys, The Sheepdogs, Capsula, Los Enemigos, etc...) el próximo 28 de julio, entrarán en el estudio, donde volverán a colaborar con el productor May Rodríguez, quien ya puso su firma en el anterior trabajo. 

Esta nueva entrega parece que conservará ese sonido sin artificios que mostraron en su primer trabajo, aunque todo indica que será un disco bastante más eléctrico y enérgico, más cercano a su sonido en directo, además de estar cargado de un alto contenido social y político. Un trabajo que, en definitiva, recogerá el bagaje musical y vital de la banda en estos últimos dos años. Estaremos atentos a su lanzamiento.

Al Scorch: "Circle Round the Signs"

Por: Txema Mañeru 

La verdad es que todavía no conocía a este increíble músico de Chicago y experto del banjo. Pero tras oír su magnífica reválida y debut para Bloodshot Records, "Circle Round The Signs", no me extraña que haya sido fichado por uno de los mejores sellos del mundo de música de raíces americanas. 

Estoy completamente seguro de que a finales del presente siglo cuando surjan otros historiadores de este tipo de músicas como Alan Lomax o Harry Smith, se acordarán de este hombre siempre sonriente y feliz en las fotografías que yo le he visto, al menos. Se habla también con lógica de su fusión entre el más puro bluegrass y hillbilly americano con el punk y folk europeos. Se citan a Billy Bragg, Johnny Cash, Social Distortion, Mekons, John Prine, Woody Guthrie, Black Flag, Stanley Brothers o Jon Langford al hablar de él y su música. Tampoco me extraña en absoluto. 

El tipo empieza como un huracán y de manera fulgurante con "Pennsylvania turnpike" como si fuera un Billy Bragg de los comienzos, pero yanqui y con corazón country. Al es una fiera con el banjo pero le acompaña también un supersónico violín que brilla en temas como "Everybody out". Pero también destaca su rabia al cantar y un alucinante clarinete. El violín también se sale y dirige la preciosa melodía de la calmada "City lullaby". También tenemos calma y una preciosa melodía con aires de country vals en la emocionante "Lonesome low". El estribillo es una gozada y la segunda voz femenina le da un punto genial de mayor dramatismo. Retoman la velocidad punk en "Want one" y borda una gran versión con armónica y banjo como protagonistas, del "Slipknot" de Woody Guthrie, ¡Para que no haya dudas de por dónde vienen los tiros! 

Pero todavía hay más en una segunda parte magistral del disco. Y es que en "Poverty draft" nos entrega un elegíaco tema lento acústico con reminiscencias al Bruce Springsteen de "Nebraska" en música y letra. Con "Love after death" pone un fin trepidante a media hora trepidante, desbocada, salvaje, sin tregua y preciosa, para seguidores de la mejor música de raíces americanas de cualquier época.


Una historia llena de sueños: la transformación de Coldplay (II)

Por: Javier Capapé

(2011-2014) Tras “Viva la Vida” no hubo parón para el cuarteto inglés, más bien llegó el derroche de energía, la explosión multicolor. La revolución romántica de Delacroix se transformó en el art pop de vanguardia. La portada y el concepto artístico grupal se tiñó de graffitis y llegó “Mylo Xyloto”, un título impronunciable desprovisto de significado donde todo era posible. En “Mylo Xyloto” se combinaban todo tipo de sonidos, texturas y colores. Un cajón desastre, un cóctel sin complejos, un maremagnum musical bajo el concepto o la premisa del “todo vale” (siempre que se le pueda aplicar una capa de spray). “Mylo Xyloto” es ya puramente un álbum pop, aunque también se rescatan joyas de gran calidad, algunas de ellas ya clásicos de la banda. Eso sí, también hay temas muy prescindibles, casi rozando la parodia. Un contraste total entre canciones vibrantes y delicadas pero con un nivel nada desdeñable y otras que parecen sacadas de un disco menor, con demasiado bombo, pero poca “chicha”. “Hurst like Heaven” engancha, “Charlie Brown” nos desborda con su optimismo, “Us against the world” emociona y “Don’t let it break your Heart” nos muestra como el pop vitalista pero exquisito puede llevar muy lejos a la banda. Sin embargo fueron otros los temas que usaron como singles bastante menos afortunados, ya que su calidad era bastante cuestionable. Me refiero a “Every Teardrop is a Waterfall” (demasiada fanfarria que dice poco y suena manida), “Paradise” (desaprovechadas estrofas enturbiadas por un estribillo facilón) o “Princess Of China” (¿no debería haber estado esta canción mejor en un disco de R&B?). Aún con todo esto el disco tiene momentos que asumen ciertos riesgos como ocurre con las serenas “Up in flames” (aquí sí que saben aprovechar la contundencia de las cajas de ritmos que no abandonarían para sus siguientes trabajos) o “Up with the birds”, un ejercicio de estilo que cierra con delicadeza un álbum desbordante de color, como diciendo: “seguimos siendo aquellos tipos serios que saben hacer temas profundos como antaño”.

“Mylo Xyloto” fue seguido de una gira por todo lo alto con estadios llenos y alegría desbordante en cada concierto. Un derroche de optimismo y vitalidad, pero donde empezaban a echarse de menos algunos temas dominados por las seis cuerdas. A pesar de todo, los conciertos contaron con una buena combinación de bases enlatadas y músicos tocando en directo, que al fin y al cabo es lo que se espera de un concierto más allá del espectáculo ofrecido. Los temas de “Mylo Xyloto” sobresalían de entre todos los demás como queriendo reafirmar que el grupo estaba en un momento muy optimista y querían ofrecer su cara más alegre, despojarse de ese halo de seriedad y profundidad que les había acompañado y apostar por un cambio más luminoso, tal y como comentan en el documental que acompañaba al disco en directo “Live 2012” que reflejaba aquella gira mastodóntica.

Pero a la luz le siguió la oscuridad. El ascenso seguido de la caída materializada en la ruptura sentimental de Chris Martin con la que había sido su mujer los últimos diez años. Esta ruptura marcó un proceso creativo que volvió a los tonos más fríos, a la reflexión calmada y a la asunción de la dureza de los cambios. Coldplay volvían a vestirse de azules y a ofrecer la versión más seria de sí mismos. Desaparecían los grafittis y daban paso a un espíritu en lo musical y en lo estético que recordaba a sus primeros discos. Así nacía “Ghost Stories”, un disco sereno y reflexivo, y a la vez dulce y delicado. Contenía canciones en apariencia sencillas, pero muchas de ellas con una base muy elaborada que actualizaba su sonido acústico del principio con una base programada, apoyando la mayoría de los temas en una sutil caja de ritmos. La apertura con “Always in my Head” no podía ser más clara: una despedida y a la vez un agradecimiento por todo lo vivido. Ese era el tono del disco, el fantasma de la ruptura merodeaba continuamente, pero se intentaban exorcizar esos fantasmas y transformarlos en algo de lo que aprender. “Magic”, con esas reminiscencias a Sting en la forma de cantar, o la belleza semi acústica de “Ink” ponían los pelos de punta. En un tono sereno se mantenía “True Love” hasta llegar a la gran sorpresa del disco. Un tema que sirvió como carta de presentación y que dejó a más de uno descolocado. Era “Midnight”, una canción con una base enigmática que nos hacía desear sumergirnos en su interior. Chris Martin mutaba esta vez hacia parajes más propios de Bon Iver, con una estructura que giraba más hacia el “disco” en su parte final, pero sin perder un ápice de misterio y misticismo. Sin embargo éste no era el verdadero cambio de rumbo que algunos deseábamos para la banda. Tal vez se quedó en una experiencia puntual, pero igualmente reconfortante para todos sus seguidores que mirábamos atónitos hasta dónde podían llegar Coldplay. El disco seguía con una más prescindible “Another’s Arms” y la sencillez acústica de “Oceans”, para afrontar la recta final con el único tema enérgico del disco “A Sky Full of Stars” preludio de lo que vendría con la continuación de “Ghost Stories”. Este tema era perfectamente bailable, esperanzador y luminoso, un contrapunto necesario para la carga melancólica del conjunto global del disco. Y para terminar una especie de nana: “O”, un regalo cargado de sutileza que ponía fin a un disco muy diferente a sus entregas previas, pero cargado de gemas para todo aquel que se dejaba seducir por él.

(El presente) 

 Y así llegamos hasta el momento presente. Coldplay anunciaron la continuación de “Ghost Stories” en forma de contrapunto colorista a su disco más íntimo. “A Head Full of Dreams” llegaba sólo un año y medio después de “Ghost Stories” y como bien anunciaron sus protagonistas conformaba un universo totalmente opuesto a su predecesor. Volvía la luz y el color y nos contagiábamos de optimismo con su primera escucha. El disco podía remitir a “Mylo Xyloto”, pero esta vez cambiábamos los grafittis por el collage pop con reminiscencias orientales. La luz a través de un kaleidoscopio multicolor. Un auténtico caramelo pop que podría indigestar a los más puristas y que les valió numerosas críticas. El disco contenía temas mucho menos reflexivos y optaba por una bomba en la que las guitarras pasaban a un segundo plano y dominaban los sonidos emparentados con el R&B. De hecho contaban con la colaboración de Beyoncé en unos de sus temas principales y las bases pregrabadas se apoderaban de la mayor parte del álbum. Aún así, y tras disfrutar de su presentación en directo con una revisión de estos temas, admito que el disco es bastante notable y se pueden rescatar temas que se convertirán en clásicos, si no lo han hecho ya. “A Head Full of Dreams” es un canto a la vida que puede recordar a “Viva la Vida” en los coros centrales y peca de ser una imitación de sí mismos, pero al final convence seguida de una acelerada “Birds” llena de ruidismo de fondo que engancha hasta su final entrecortado. “Hymn for the Weekend” suena a himno, pero Beyoncé aleja demasiado al grupo de los patrones del rock (como la mayor parte del disco, la verdad). Le sigue un tema de factura impecable muy en el estilo de las baladas rotundas de Chris Martin. Hablo de “Everglow”, una delicada balada que supone uno de los puntos álgidos del disco y que desemboca en otro canto vitalista como es “Adventure of a Lifetime”, más bombo y platillo para botar y desbordarnos de confeti. Con “Fun” la cosa se ralentiza, pero se queda en tierra de nadie, como “Army of One”, la verdaderamente prescindible de la colección, un traspiés que vendrá seguido de un final suave a la vez que mágico: “Amazing Day” nos desborda de vida desde la perspectiva calmada que dan los años de pasos firmes, un tema que redondean con la fantástica “Up & Up”, éste sí, el himno del disco, la mejor despedida para una colección de canciones que nos deja un buen sabor de boca gracias a este regalo final.

Si a todo esto le añadimos que en directo el espectáculo está en perfecta comunión con el espíritu del disco, tenemos a buen seguro el triunfo para las masas que celebrarán la aventura de la vida y olvidarán por unas horas sus altibajos. Porque este disco y su directo te dejan con ganas de salir a gritar bien alto que, como reza a frase final del LP, “creemos en el amor” (“Believe in LOVE”): una auténtica declaración de intenciones del grupo en un momento álgido que será difícil de repetir. 

Antes de empezar a desgranar sus discos adelanté que Coldplay habían llegado a una posición muy alta en el Olimpo del rock de estadio. Habían sabido transformar su propuesta hacia algo más accesible pero con la suficiente calidad como para seguir convenciendo tras una sólida carrera a las espaldas. Algunos dicen que Coldplay tienen pinta de estar despidiéndose en lo más alto, cuando han sido reconocidos por la mayoría de la corriente mainstream y parte de la más purista. La cuestión es que si Chris Martin, John Buckland, Will Champion y Guy Berryman deciden poner punto y final a su carrera habrán dejado el listón muy alto, con sus más y sus menos, pero conscientes de haber hecho un buen trabajo y haber acercado el rock a la masa más pop. Conscientes de los riesgos que con esto han asumido, perdiendo gente por el camino, pero sumando también reconocimiento y firmeza. Coldplay han sido dueños de su propio timón, han virado hacia donde ellos han considerado en cada momento, han recibido críticas y alabanzas por ello, pero ante todo han sabido crecer y vivir, contagiando a todos una energía colorista que necesita la música. Porque la música es pasión y a Coldplay eso es algo que no le falta.


Entrevista:Los Chicos

“Si puedes decir lo que quieres en dos minutos, ¿para qué liarte?” 

Por: Sergio Iglesias 

Los Chicos molan mucho y lo demuestran en “Rockpile of shit”. Detrás de ese título “homenaje” a la banda de Nick Lowe y Dave Edmunds se esconde otro catálogo de pub rock, punk, garage… y todo lo que se quiera añadir. Sonido salvaje, directo y sucio al que ya nos tienen acostumbrados desde que empezaron hace quince años. Tres lustros en los que Los Chicos han pulido su estilo hasta conseguir un sonido propio y reconocible. Gerardo Urchaga, uno de los guitarristas de la banda, nos habla de este nuevo trabajo y de los próximos proyectos del grupo que ya tiene cerradas unas cuantas fechas donde tendremos la oportunidad de verles en su hábitat natural: el directo. 

En “Rockpile of shit” nos encontramos con las incorporaciones del batería Ral García y del bajista Guillermo Casanova. ¿Qué han aportado estos nuevos fichajes? 

Gerardo Urchaga: El Piña, que es el batería que ha estado siempre en Los Chicos tenía que irse a currar a New York y, lógicamente, había que sustituirlo, estuvo después otro colega tocando con nosotros pero al final tenía muchos grupos y era incompatible y decidió dejarlo por este batería amigo de Santander que se vino a hacer la última gira australiana con nosotros y ya se quedó. Guillermo también entró para la misma gira porque Manu no quiso venir por compromisos familiares. Ya llevamos más de un año con esta banda y el sonido está totalmente asentado. Técnicamente Ral es muy de la escuela de El Piña, muy punk rock, toca muy parecido y nos da mucha seguridad. En cuanto a Guille viene más del punk que el bajista anterior y cambia un poco, porque Manu era más clásico, por decirlo de alguna manera. 

En la producción también habéis contado con dos músicos de lujo como Johnny Casino y Hendrik Röver… 

Gerardo Urchaga: Johnny no pudo venir porque dos días antes le dio un “yuyu” en la espalda y le tuvieron que ingresar en un hospital de Valencia. Él estaba empeñado en venir pero, lógicamente, fue imposible. Tenía unas maquetillas que habíamos grabado previamente y lo que hizo fue mandar unas anotaciones de lo que él veía y de cosas o cambios que podíamos hacer… una labor de producción pero a distancia. Aunque habría molado más tenerle allí en persona aportó algunas cosas y en alguna sí que le hicimos caso… no en todo porque nunca se le hace caso en todo al productor (risas). Y Hendrik, aparte del equipo, nos ha sacado un sonido de guitarra con el que estamos muy contentos. La gente nos decía que igual no iba a saber pillar nuestro rollo porque normalmente él hace cosas más clásicas tirando al country – americana. Para Hendrik esto era lo más bruto que había grabado y se va un poco de su estilo pero es colega y sabíamos que le molaba lo que hacemos y que íbamos a sacar mucho partido de estar con él. También ha hecho labores de producción y en canciones que igual íbamos muy rápido nos decía “¿por qué no bajáis un poco el ritmo?” Y lo bajábamos un pelín y, efectivamente, quedaba mejor. La verdad es que fue un placer trabajar con él. 

Al igual que en otros discos en los que ha participado, en este tampoco ha podido resistirse a meter algo suyo… 

Gerardo Urchaga: Hombre…tener un músico como él ahí y no decirle que metiera algo sería una cagada por nuestra parte. Además, aparte de amigos, somos fans suyos desde que empezaron Los Deltonos, así que para nosotros es un honor. De hecho, en el anterior disco ya metió un steel sin estar tan involucrado en el proyecto. Aquí le dijimos “piensa una canción y mete algo” y, al final, metió una guitarra en un tema y un piano en otro. 

Dentro de que sigue la línea habitual de los discos de Los Chicos, ¿qué diferencias podemos encontrar entre “Rockpile of shit” y vuestros trabajos anteriores? 

Gerardo Urchaga: Igual hay menos soul… no hay ninguna canción totalmente soulera, que siempre habíamos metido algo. También hay menos rollo festivo tipo Pogues aunque siempre hacemos alguna “gañanada borrachuza” de estas. No sé, a mí me parece más pub-rockero, a otra gente le parece más punk…pero básicamente la diferencia es que suena más potente, no sé si por el equipo técnico, por como lo ha grabado Hendrik, por la nueva base rítmica o simplemente por el tipo de canciones, que tiran más a ese punk y punk rock. 

¿Y también algo de rockabilly? 

Gerardo Urchaga: Sí, claro. Más psychobilly diría yo, pero la base del rockabilly y el country siempre ha estado ahí porque es algo que nos gusta. Alguna vez incluso nos han dicho que se ven cosas de Stray Cats… yo no lo veo pero está claro que tiene que salir por algún lado porque es lo que hemos escuchado y nos mola. 

El título del disco. ¿Es un homenaje al grupo de Nick Lowe y Dave Edmunds? 

Gerardo Urchaga: Evidentemente. Tanto en el título como en la portada donde salen ellos. El título salió una noche de fiesta con Johnny y alguien hizo la coña del juego de palabras entre “rockpile” y “pile of shit” y nos hizo gracia. Al final lo dejamos así, e incluso hicimos una canción. 

14 temas en 32 minutos... 

Gerardo Urchaga: ¿Para qué más? Si puedes decir lo que quieres en dos minutos ¿para qué liarte? Creo que hay una de casi tres minutos y ya es demasiado, cuando estábamos grabándola decíamos: “¡Para ya de grabar!” (risas). 

Lleváis ya 15 años al pie del cañón. ¿Habéis notado muchos cambios en todo este tiempo?

Gerardo Urchaga: En estos 15 años, básicamente, hemos aprendido a tocar menos mal y vemos que ya somos capaces de hacer lo que queríamos cuando empezamos. En principio teníamos unas expectativas y hablábamos de grupos que nos molaban y queríamos hacer algo en ese plan. Ya llevamos unos tres discos haciéndolo y ahora creo que todo lo que nos apetece hacer lo conseguimos. La gente también me corrobora que hemos conseguido un estilo propio y que ya se reconoce un “sonido Chicos”. En la industria lo más importante que ha sucedido en este tiempo ha sido Internet; cuando empezamos no tenía nada que ver con lo que hay ahora y todo ha pegado un cambio brutal. La industria ha tenido que adaptarse y la gente escucha la música en otros formatos. 

¿Crees que esos cambios, sobre todo técnicos o tecnológicos, han sido positivos?

Gerardo Urchaga: Hombre, yo todavía escucho la música en vinilo y sólo escucho CDs en el coche pero creo que Internet ha cambiado la industria para bien, porque la gente puede llegar mas fácilmente a tu música, la comodidad de contactar con alguien y de darte a conocer es mucho mayor. Nosotros sin Internet seguramente no hubiéramos podido hacer cuatro giras por Australia, por ejemplo. 

¿Y habéis encontrado en estos últimos tiempos algún grupo que os haya sorprendido?

Gerardo Urchaga: Te puedo decir grupos que me molan pero sorprenderme es difícil porque yo soy un poco cerrado a sonidos más modernos y todo lo que me gusta son cosas que ya se han hecho. Hay un montón de grupos que me flipan pero que hacen cosas que se llevan haciendo como 30 años pero, si te tengo que decir alguno de los últimos, te podía decir Lie Detectors, que son de nuestro sello y que, hoy por hoy, son de lo mejor que hay en directo. 

Aparte de Lie Detectors, a nivel estatal personalmente creo que nos encontramos en un momento fantástico y no paran de salir cosas buenísimas. ¿tú también lo ves así?

Gerardo Urchaga: Sí, en cualquier estilo encuentras grupos buenísimos y nosotros, además, con el sello lo vemos porque muchísima gente nos escribe y conoces grupos muy buenos pero, por desgracia, no podemos editar todo lo que nos llega. 

Hablando de vuestro sello, Folc Records, estáis haciendo una labor importantísima en este sentido sacando discos tan buenos como los de Oscar Avendaño, Soul Gestapo, Juanjo Zamorano, Señor No… 

Gerardo Urchaga: Sí eso creo yo, que estamos haciendo cosas buenas. Si no fuera así, no lo haríamos (risas). 

Hablabas al principio de vuestras giras australianas. ¿Cómo surge la posibilidad de tocar ahí y, lo que es mejor, de poder repetir unas cuantas veces más? 

Gerardo Urchaga: Pues todo surge porque nosotros ya habíamos tocado con Johnny Casino en España. La primera vez que vino con The Egos le moló y empezamos a hablar. Cuando volvió con Johnny Casino´s easy action, un grupo que tenía con colegas americanos, ya hablamos más en serio de la posibilidad de tocar allí. Al final decidimos irnos un mes de agosto y compaginamos la gira con las vacaciones. Esa fue la primera y fue muy bien y, a partir de ahí, han salido otras tres giras que cada vez han ido a mejor. 

¿Y cómo es el público australiano? 

Gerardo Urchaga: La gente allí es muy apasionada por la música y el público responde en los conciertos. Yo me acuerdo que, antes de ir, los colegas nos decían que no pensáramos que allí la gente iba a ser como aquí, bailando y disfrutando. Llegamos allí y la gente bailaba y botaba igual que aquí, al final a la gente le mola la fiesta y disfrutar en España, en Australia o en cualquier lado. La diferencia más grande entre ellos y nosotros es la cultura de música en directo que tienen allí, ya que en Australia en todos los pubs hay grupos tocando, todos los locales tienen su escenario y todos hacen conciertos. Por eso hay tanto músico bueno, porque hay cultura musical. 

 En ese sentido, ¿crees que aquí los músicos lo tienen más difícil para tocar? 

Gerardo Urchaga: Yo pienso que, al final, los músicos de aquí tocan en su región o en su ciudad y salir está muy complicado porque no es fácil. Se ponen muchas trabas a los locales para la música en directo mientras que en Australia, como te comentaba, lo potencian… es triste que allí vaya a vernos más gente que aquí en los conciertos aunque sí que debe de ser cierto lo de que nadie es profeta en su tierra porque los grupos australianos también se quejaban de lo mismo. Parece que se tiene querencia por interesarse por lo que viene de fuera, por lo “exótico”. Hablando de eso me acuerdo de que la primera vez que fuimos allí la gente se quedaba flipada y nos decían “pero si hacéis rock and roll” y decíamos “Claro, en España no sólo se hace flamenco y pandereta” (risas). 

Para terminar, ¿Cómo tenéis la agenda para los próximos meses? 

Gerardo Urchaga: Pues la verdad es que muy bien. Ahora nos vamos a Londres donde haremos varios bolos, uno de ellos con Radio Birdman el 26 de junio, también estamos cerrando unos festis en verano y septiembre y concretando cosas para otoño. Mira, cuando me preguntabas antes por los nuevos miembros del grupo otra cosa muy importante que han aportado es que tienen ganas de tocar y de salir, han entrado con muchas ganas y es como un subidón nuevo, es como un resurgir, como revivir las sensaciones del principio, de cuando empezamos.