NOS VAMOS DE VACACIONES, ¡VOLVEMOS EN SEPTIEMBRE!


Yossi Sassi Band: "Roots And Roads"

Por: Txema Mañeru 

Más raíces y caminos rurales que amplias carreteras desfilan por este estupendo disco de rock progresivo fusionado con el mejor folk de Oriente Medio. Por supuesto que esta pequeña joyita no ha surgido de la nada. Ya sus dos discos anteriores a nombre de Yossi Sassi, “Melting Cocks” y “Butterflies In The Desert” (Top Artist Promotion) tenían excelentes momentos de fusión entre el mejor rock progresivo con arranques metal y heavy y esos aires folk orientales que tan especial convierte su sonido. A eso hay que sumarle algunos toques jazz y arranques de trabajado rock sinfónico. Por eso no se deja de hablar de músicos de primer nivel como Pink Floyd, King Crimson, Steve Vai, Opeth, Neal Schon, Yes o Al Di Meola. No es de extrañar tampoco que haya tocado junto a Metallica, Steven Wilson (Porcupine Tree), Dave Lombardo, Steve Vai o Ron Thal. Porque, además, es el creador de un instrumento tan especial como la bouzokitarra, en la que fusiona guitarra eléctrica y acústica con el más antiguo bouzouki. Pero ojo, que domina más de una docena más de instrumentos de cuerda.

El caso es que Yossi Sassi, ahora con su eficiente Band, ya venía vaticinándonos un disco como este fantástico “Roots And Roads” (Crazy Sandwich / Top Artist Promotion) en sus obras anteriores en solitario y al frente de los muy recuperables Ophaned Land. Para dar mayor riqueza aún a este exuberante y frondoso trabajo ha contado con más de una docena de colaboradores en forma de cantantes e instrumentistas. A eso se suma su ya habitual y consolidado sexteto. Entre todos ofrecen mucha variedad y más calidad.

Comienzan con folk de su tierra con un "Wings" que ya vuela alto y en el que brillan sus características cuerdas con especial mención para esa bouzoukitara que tiene mucho brillo en bastantes momentos del disco como, por ejemplo, sucede en "Rízes kai drómoi". En "Palm dance" tenemos ya puro rock progresivo oriental y en "Root out" un dueto precioso y melódico con la voz acompañante de Diana Galbi. Los momentos más hard-rock y heavy metal llegan con los geniales punteos del tema más extenso, "Winter", un tema que respira momentos muy King Crimson, pero que en otros nos puede recordar a nuestros Medina Azahara. También apreciamos este lado muy bien en "Madame Twosouls" y un "The religión of music" con la voz de Zaher Zorgati, del grupo de Túnez, Myrath.

Además nos van a deleitar con toques melancólicos e incluso aromas medievales en un "Bird without a tree" con vestigios a los mejores Camel. Para el final se guarda otro momento fuerte titulado "Stronger than ever",  con su preciosista inicio que luego torna en oscuro y contundente rock progresivo lleno de muy presentes guitarras. No sé si discos como este tendrán que ver con el tema de la globalización, pero si es así, ya tenemos algún punto positivo en ella y que merece la pena conocer.

Midi Puro: "Sentimiento morrón"

Por: J.J. Caballero 

El proyecto en el que se asocian el personalísimo vocalista Armando Rueda y Ventura Gómez con otros músicos sevillanos procedentes de bandas tan interesantes como Maga (David García) y Zico (Fernando Zambruno) aúna una iconografía propia e intransferible con un universo igual de particular y fácilmente compartible a poco que se escuchen una a una las canciones de este debut en largo. "Sentimiento morrón" es una combinación de factores: los que llevaron al mismísimo Antonio Luque (Sr. Chinarro) a colaborar en uno de sus tres EPs anteriores y el trabajo propio y concienzudo sobre la base de unas nuevas composiciones que suenan a muchas cosas sin dejar de resultar originales en esencia. Lo de Midi Puro, a bote pronto, parece ser una especie de desmontaje del rock a base de la incorporación progresiva y espaciada de otros elementos igualmente enriquecedores y apropiados para el concepto musical que practican. 

 Para crear su cóctel de degustación recurren a la ironía como base de unas letras capciosas, apoyadas en líneas melódicas profundas sustentadas en un bajo punzante y versátil y aparentemente alimentadas por una improvisación que beneficia a la mayoría de momentos del disco. Pueden descolocar a veces, en temas como "Sexo tántrico" o "Dubi dubi", donde parecen divertirse jugando con diferentes acepciones sonoras y experimentando con todo lo que han aprendido desde que el proyecto tomó forma. No siguen la corriente estética del indie nacional ni obedecen a pies juntillas sus consignas teóricas, yendo mucho más allá y rescatando el pop suntuoso que se hacía en Inglaterra a mediados de los 80, como unos Roxy Music menos trascendentes, e incorporando maneras de clásicos del rock español, con Radio Futura como referencia latente en otros tramos ("No gires", por ejemplo). Muy completo y muy equilibrado, para resumir. 

 Quienes dediquen apenas una escucha superficial a este disco cuyo título puede hacer salir huyendo a oídos demasiado diligentes se quedarán con la impresión de que no necesitan el enésimo remedo doméstico de The Cure, pues nada más comenzar se toparán con "Adoquines" y sus formas pseudo-siniestras, con teclados de por medio, o pensarán que el inocente fondo electrónico de "Soy una mamona" (otro título para enmarcar) tampoco esconde una gran capacidad para sorprender por otra senda. Sin embargo, si prestan la atención necesaria descubrirán el tesoro que yace tras la ligereza de "Oro en vino" o el inesperado giro hacia parajes acústicos de unos "Claveles" que cierran un álbum más que interesante, una rareza nada extravagante de unos músicos aplicados que esperan plantar la semilla, cual pimentón rojo que enarbolan en la portada como estandarte, de algo realmente importante. Los sentimientos que inspiran, por el momento, son bastante halagüeños al respecto.


091: “Este es nuestro tiempo. 1986-1991”

Por: Txema Mañeru 

¡Nos satisface enormemente que por fin se haga justicia con un grupo de la enjundia y la calidad de los granadinos 091! Los “Cero”, como les conocen muchos de sus ahora renovados y ampliados seguidores, no tuvieron la suerte que merecían en su anterior encarnación en ninguno de los sentidos. Ahora, con su exitosa y multitudinaria gira “Maniobra de Resurrección”, todo eso está cambiando, por lo que no sabemos qué nos puede deparar el futuro o saber, como dirían ellos, “todo lo que vendrá después”. 

Veinte años después de su legendario “Último Concierto” están de regreso por todo lo alto. En “Último Concierto – Edición X Aniversario” (Pentatonia) teníamos todo lo mejor de una intachable trayectoria de quince años en un espectacular cuádruple digipack en forma de doble compacto con sonido muy mejorado. Además traía un extenso DVD de casi dos horas de duración en el que se incluía el precioso y explicativo documental “Eso fue todo”. El líder y principal compositor, José Ignacio Lapido, lo sacó en su sello Pentatonia, y todavía lo puedes conseguir en www.ceronoventayuno.com, al igual que su último disco de estudio, “Todo lo que vendrá después”, que casi se puede poner a la altura de sus discos más legendarios como “Tormentas Imaginarias” o “12 Canciones Sin Piedad”. Se quisieron despedir a lo grande y vaya si lo lograron. Por cierto, que Lapido se encuentra ahora en plena fase de creación de un nuevo directo con los mejores momentos del regreso actual y que promete emociones muy fuertes. 

Pero, como decíamos, se ha hecho justicia con los “Cero” y ahora son noticia constante. Juan Jesús García ha publicado el estupendo libro “091, Aullidos, Corazones y Guitarras” y Legacy Recordings / Sony Music nos trae la flamante caja “Este es nuestro tiempo 1986-1991”, con una exquisita presentación tanto en el aspecto visual como en el del sonido. Sony ha sacado además los cuatro discos que grabaron para Zafiro en vinilo, con el compacto de regalo, o en esta preciosa caja conteniendo los compactos con amplios y estupendos libretos con las excepcionales notas interiores de un gran fan y mejor periodista como es el “rutero” Eduardo Ranedo

El rescate comienza con otro de esos actos de justicia. Joe Strummer produjo, a su paso por nuestro país, su segundo disco, “Más de cien lobos”, pero la discográfica hizo estragos con su sonido, además de sacar una portada totalmente desafortunada. Ahora suena como debió hacerlo en su día, recuperando ese sonido crudo que quiso plasmar el líder de The Clash. Arranca con el gancho de un gran single como es "Cuando pierdo el equilibrio"; tiene ese aire a los de Strummer y Jones en "Escupir contra el viento"; fijos de sus directos como "Escenas de guerra" o "En la calle" o el rotundo punkabilly de "Me siento mal". Además ahora se recupera la que debió ser su portada y añade como bonus-track de gran interés esa cara B del single con sus flamantes guitarras o un inédito de gran interés como "Sólo es un juego". 

En el 88 llegó “Debajo de las piedras”, con otro gran arranque como "Todo lo que quiero hacer" o los estupendos coros y guitarras de "Un día de lluvia". La preciosa melodía y el toque a Los Brincos se sentía en la preciosa "Música para las penas". Lo de Los Brincos iría mucho más allá con su popular versión bien lograda del "A mí con esas". El tema titular se convirtió en fijo de los directos con su gran estribillo, algo que también sucedió con "La torre de la vela". De nuevo tenemos un buen bonus como es la cara B "Sólo hago sonar mi guitarra", con cierto regusto psychobilly. 

Al año siguiente fue el turno para una de sus cumbres, “Doce canciones sin piedad”. Otra vez fantástico inicio con la melodía de "Cartas en la manga". Magia pura contiene la preciosa balada "Nadie encuentra lo que busca" o hits totales como "¿Qué fue del siglo XX?" o "Esta noche" y su genial melodía. Queremos destacar aquí el fantástico nivel literario de unas letras que, por supuesto, vienen impresas en los correspondientes libretos de los respectivos discos. 

Se despidieron de Zafiro en el 91 con otro grandísimo disco. “El Baile de la desesperación” arrancaba con el single que estuvo a punto de llevarles al estrellato, "La vida qué mala es". Pero también tenía la armónica, las guitarras y el estribillo de "Este es nuestro tiempo" o el poderoso lento de crepuscular emoción, "Corazón malherido". Otro éxito “actual” y en sus posteriores directos es "La canción del espantapájaros", así como el enérgico tema titular con su aire a los Clash, aunque ya desde el disco anterior sonaban cada vez más a sí mismos. Además tenemos una gran debilidad personal como es la balada acústica "Un día cualquiera". 

¡Me he sentido como un chaval volviendo a revisar estos fantásticos discos y te recomiendo que hagas lo propio! Por otro lado espero ese anunciado directo con extractos de la actual reencarnación. Por último, porqué no, algunos seguiremos soñando que puedan hacer nuevas canciones juntos sin tener que llamar al 091 para denunciarlos.

Said Muti: "De tripas rock 'n' roll"

Por: Sandra Sánchez 

En estos tiempos en los que los nuevos artistas que se autodenominan rockeros son fundamentalmente clones (o intentos de clones) de Leiva se agradece encontrar un soplo de aire fresco. Hablamos de Said Muti y de su nuevo disco, "De tripas rock 'n' roll", un trabajo original y muy muy digno. El proyecto se inició con un crowfunding que en poco tiempo alcanzó y superó el objetivo monetario necesario para ponerse en marcha y convertirse en el disco de 10 canciones redondas que acaba de publicarse. Está producido por Alejo Stivel y Fernando Montesinos, pero la personalidad de Muti está realmente presente; no es un disco que en cuanto lo oyes lo relacionas con Stivel, y esto es, en mi opinión, bueno. 

"De tripas rock´n´roll" se mueve en los límites de un rock hispano clásico, recuerda a algunas bandas latinoamericanas de los noventa (pienso sobre todo en Caifanes) y a los primeros discos de MClan. La voz ligeramente rasgada del artista canario se acerca a la de Tarque en potencia y carácter y es inevitable asociarla con él. El primer tema ("Vientos de revolución") es de los más destacados del álbum. Es un rock de carretera, con capacidad inmediata para trasladarnos a caminos polvorientos y quemados por el sol, al oeste de todo. La letra es íntima y potente a la vez, "vientos de revolución soplan en mi interior; vientos de revolución, metralla en el corazón", nos invita a unirnos al viaje de Muti, en busca de quién sabe qué, de nuevos aires seguro. Y es que hay también mucho western en este álbum, reminiscencias de música de películas de Sergio Leone, de aquel Morricone de décadas atrás, muy claras en la canción que da título al disco. 

En general prima la música sobre las letras, si bien estas últimas la complementan con solvencia. Nos cuentan historias de búsquedas, de desamores, de noches en solitario o de borracheras para olvidar (esto último respectivamente en las estupendas baladas rock "Miedo" y "Diez copas"). Pero por encima de ellas sobresale el trabajo instrumental. Es fantástica la guitarra que se escucha en "No hay más", uno de los mejores temas del álbum, con un toque blues muy conseguido. 

Mención aparte merece también "Quédate" ("lo quiero todo menos verte dormir") que conecta a Muti directamente con el rock de 091; la banda de Lapido podría haber firmado perfectamente esta fantástica canción, al igual que la que le sigue, "Todos quieren". En definitiva, un disco sólido, bien instrumentado, bien cantado y que bebe de fuentes con clase, fuera de toda sospecha de mediocridad. Un trabajo respetuoso con la música rock. En definitiva, Said Muti convence.

The Traveling Wilburys: "The Traveling Wilburys Collection"

Por: Txema Mañeru 

Si entre la multitud de bandas bautizadas como supergrupos hubiera que escoger únicamente una esa sería, indudablemente, The Traveling Wilburys. No entramos aquí en gustos personales, sino en la formación que reúne más prestigiosos (y bastante dispares, en principio) e influyentes músicos. ¡Y es que juntar en una única banda a cinco cantantes, guitarristas y compositores como Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty, Roy Orbison y Jeff Lynne, hubiera sido el sueño húmedo de cualquier A&R de multinacional. Pero lo mejor en este caso es que fue un nacimiento totalmente espontáneo y sin pretensión alguna. Por eso salió todo tan bien y dejaron un par de memorables discos y unas cuantas canciones atemporales que serán siempre clásicas. 

La historia es conocida. Corría el año 88 y George Harrison quería hacer la cara B de un single y se acordó de sus amigos. Llamó a Jeff Lynne (Electric Light Orchestra) que se encontraba produciendo a Roy Orbison. En el disco colaboraba Tom Petty y necesitaban una guitarra y un estudio y se acordaron del de Dylan en Malibú. La canción resultante, "Handle with care", una de las mejores de aquella década y que lógicamente no podía ser una mera cara B. Siguieron jugando y como por arte de magia tenían entre manos “Traveling Wilburys Volume 1”. Cantando entre todos, aunque algunos tenían apuros al estar allí la mágica voz de Roy Orbison. llegaron hasta el número tres, se convirtió en doble platino y hasta obtuvieron un merecido Grammy

Pues bien, ahora y gracias a Concord Bicycle Music, con la distribución de Universal, tenemos por primera vez su obra al completo disponible en streaming y en formato digital. Además se relanza en una edición limitada, la caja de dos compactos más el DVD con las entrañables imágenes de la grabación del primer disco, “Traveling Wilburys Collection”. Apareció ya hace casi una década pero si no la tienes es un artefacto obligatorio conteniendo los dos discos que grabaron al completo más algunos bonus-tracks que perfectamente pudieran haber estado también en los trabajos originales. La descarga es en alta resolución y vuelve a estar disponible también una edición estándar y también en vinilo. 

Cuando se publicó esta caja en 2007 fue número uno en el Reino Unido y unos cuantos países más. Entró entre los diez primeros en Estados Unidos y también ha sido disco de oro. Pero merece la pena hablar un poquito más de algunas de las canciones de ambos discos. A ese pedazo de armonioso single que fue "Handle with care", le sucedía un rítmico "Dirty world" con Dylan al frente y guapos coros. Los aires al rockabilly de los 50 de Roy Orbison entraban con "Rattled" y la diversión a cargo de Tom Petty llegaba con la festiva "Last night" y sus toques reggae. Luego la melancolía que sólo Roy Orbison sabía poner en la preciosa y emocionante melodía "Not alone any more", con una letra que le iba también como anillo al dedo.  La cara B lo abría la épica balada puro Dylan y con él al frente, "Congratulations". Y así podríamos seguir tema por tema hasta el fantástico final con la también alegre "End of the line" y su contagioso estribillo. Pero también los extra "Maxine" y "Like a ship" navegan con calma y preciosismo por nuestros oídos que reclamaban más. La primera de manera más festiva y la otra más reposada. 

Así en el 90 llegó “Traveling Wilburys Volume 3”, quedando la ausencia del Volume 2, y ya sin la pasional y particular voz de un Roy Orbison al que dedicaron el disco. Y se nota su falta y también la presencia de canciones tan enormes como las del primer disco. Pero tiene muchos momentos más que disfrutables como pueden ser ese arranque impetuoso con la rockera "She’s my baby" que tiene el sello de los mejores temas de la ELO como su "Don’t bring me down". Siguen con "Inside out" y Dylan llevando la voz cantante aunque los coros y el tono general recuerdan al desaparecido Orbison. Luego "If you belonged to me" sí que es más Dylan y Petty hasta en la preciosa armónica. También está en el recuerdo Roy y los Beach Boys en la melodiosa "7 Deadly sins" y su aire a vals y un magnífico saxofón. Los aires más country, con gran guitarra de George Harrison, pastan en la campestre "Poor house", también con pedal steel. Harrison vuelve a brillar con las seis cuerdas en "Cool dry place".  Me encanta el lento y melódico "You took my breath away", puro Tom Petty, justo antes del divertido final que también fue lógicos single con el "Wilbury Twist" cuyo título es ya identificativo del sonido contenido. De nuevo dos más que dignos extras como "Nobody’s child" y el hermoso clásico de Del Shannon, "Runaway". Especialmente logrado está ese "Nobody’s child" de puro country a lo Gram Parsons en el que brillan la armónica y la voz nasal del maestro Dylan.

 En el DVD tenemos la historia y emotivas imágenes de la grabación en un emotivo documental de casi media hora y los estupendos videoclips de esos estupendos singles que fueron y son "Handle with care" y "End of the line", del primer disco. Del segundo están las iniciales "She’s my baby",  el "Inside out" con estética a lo Tom Petty, y la bomba final "Wilbury twist" con sus guitarras destacadas y también la cálida sección de viento y un genial piano maravillosamente aporreado. ¡El más cachondo de todos! Tampoco falta el habitual, completo y, en este caso, colorista libreto de 16 páginas también con mucha e interesante información. ¡Lo dicho, si no habías escuchado aún esto, ya está saliendo echando chispas a por él! ¡Esto sí que fue un supergrupo!


Rich Robinson: "Flux"

Por: J.J. Caballero 

La parte menos visible de la hermandad Robinson, que comandó a los Black Crowes durante más de veinticinco años y que parece haber entrado en otra de sus habituales fases de stand by, ya ha grabado cuatro discos nada desdeñables y poco celebrados para los méritos que atesoran. Como guitarrista ha dado muestras sobradas de habilidad y conocimiento, quizá demasiado circunscrito al campo del southern rock en el que sigue impartiendo clases, y como cantante parece encontrar su sitio definitivamente en este "Flux", puede que su álbum más completo hasta la fecha, o al menos en el que demuestra más claramente que es en sus seis cuerdas donde reside la verdadera esencia del sonido de su banda de toda la vida. 

Tras girar con la más reciente formación de Bad Company, vuelve al redil con una nueva colección de canciones con la marca habitual, para no despistar demasiado al oyente, elaborando los arreglos de guitarra con la misma precisión y acompañándose de otros expertos en la materia, como es el caso de Charlie Starr (Blackberry Smoke), que le echa una mano en los punteos de "Music that will lift me", un tema que sabe a rock sureño tradicional y que podría servir de compendio general del sonido no solo de este disco, sino del propio autor. Sucede lo mismo con "The upstairs land" y "Shipwreck", dos buenos medios tiempos prácticamente confundibles con cualquier otro facturado por los Cuervos Negros. Es ahí donde se podría encontrar el punto de reproche a un trabajo quizás demasiado correcto, en la excesiva inclinación por recrear lugares y ambientes donde ya ha estado durante demasiado tiempo. Dentro de ello, sin embargo, encuentra espacios para oxigenarse en el bonito piano de "Everything’s alright" y el potente rock setentero de "Eclipse the night", aliviando un camino trillado en aires progresivos y algo más folkies, que son los que le proporciona una gran canción titulada "Life". Vida nueva para un traje antiguo que aún no huele a naftalina. 

 Las ideas preconcebidas funcionan a medias con cualquier disco de Rich Robinson, y así nos podemos encontrar con saludos sonoros a Rush como concepto de rock americano tradicional ("Ides of nowhere"), sonrisas de medio lado a Tom Petty y su eterno corazón de blues ("Time to leave"), gestos funky algo más inesperados como los harían unos bien educados Led Zeppelin ("Which way your wind blows") y giros de timón no demasiado bruscos hacia los dominios de los Allman Brothers ("Astral"). Todo, en general, con un tono algo más oscuro del utilizado hasta ahora, y con la conciencia bien tranquila por no apartarse demasiado del guión establecido. En esta ocasión el bueno de Rich ha conseguido un pellizco de emoción extra, sobre todo con canciones preciosas como "For to give", pero sabe perfectamente a lo que se dedica y cómo hacerlo con la mayor efectividad. Los que lo escuchamos también lo sabemos, de ahí que solo le pidamos que siga haciéndolo así de bien.

Royal Southern Brotherhood: "The Royal Gospel"

Por: Txema Mañeru

¡El ritmo del ahora sexteto de Nueva Orleans, Royal Southern Brotherhood, continua imparable! Creo que aun no han pasado cinco años desde su magnífico debut con fabuloso disco homónimo para Ruf Records. El genial sello de blues alemán, uno de los mejores de Europa, lo distribuye aquí la gente de Karonte y cuenta con artistas americanos de primera fila como Walter Trout, Luther Allison, Coco Montoya, Jeff Healey, , Canned Heat. Jack Bruce & Robin Trower, Spin Doctors o Samantha Fish, entre muchísimos más. También han sacado flamantes trabajos en solitario de las estrellas originales que formaron Royal Southern Brotherhood: Cyril Neville, Devon Allman y Mike Zito

Los dos últimos ya no están en la banda en este quinto y fresquísimo trabajo para Ruf en este lustro, pero la verdad es que tampoco se nota tanto la ausencia. Y es que en su lugar han entrado Bart Walker que estuvo en las fantásticos Screamin ‘ Cheetah Willies de Mike Farris y Tyrone Vaughan, otro con apellido más que ilustre. Es hijo de Jimmie y sobrino del gran Stevie Ray Vaughan y al igual que a Devon Allman parece que tiene mucho más que un buen apellido para esto. Por si fuera poco, aunque no aparezca en las fotos, son prácticamente un sexteto y la labor al Hammond B3 de Norman Caesar es para enmarcar. 

Entre todos y con la dirección del gran Cyril, que emocionó a todos desde hace muchos años con The Meters o con The Neville Brothers, han vuelto a crear un buen “gumbo” made in New Orleans. Así tenemos ese funk sureño, blues, jam bands, góspel, southern rock, soul y swamp-rock que conforma un magnífico compendio de la mejor música de raíces. Es normal que Cyril haga en el estupendo triple digipack que trae el disco una dedicación muy especial para su maestro y amigo, Allen Toussaint. También dedica el disco a los débiles, los pobres, los sin hogar, los enfermos, los sedientos y los hambrientos y quiere que esta música nos inspire a crear juntos mejores personas y un mejor mundo. Buenos deseos, pero… Al menos esos buenos deseos están reflejados en un buen disco, grabado como en los viejos tiempos casi en primeras tomas y con toda la frescura que eso aporta. Casi como si lo estuvieran haciendo en directo pero en un buen estudio de grabación. 

Así abren con la rockera e intensa "Where there’s smoke there’s fire". Y en este eléctrico tema hay mucho fuego en forma de punteos de Vaughn y de Walker y con el B3 de Caesar. Sólo han recurrido a un par de buenas versiones. Son el "I wonder why" de Pops Staples que suena a puro góspel, calmado y con sabor a ritos de vudú y pantano. La otra es la genial balada soul "Face of love" que cuenta otra vez con fantásticos punteos de guitarra.

 La segunda parte del trabajo es realmente apabullante. Arranca con el poderoso ritmo funk, pero con punteos de hard-rock salvaje, de "Land of broken hearts". Sigue con el blues eléctrico a lo Albert Collins o Cream de "Spirit man", composición de Walker, con ayuda del veterano Gary Nicholson. Luego llega el soul góspel a dos voces (Vaughan y Walker ayudan en las voces principales al gran Neville que de nuevo se sale con sus múltiples percusiones) titulado "Hooked on the plastic". Los coros son estupendos y los guiños simpáticos al "Soul man" de Sam & Dave están muy logrados. Luego llega una guitarra llena de funk que deja paso a otras más rockeras. "Can’t waste time" es una deliciosa forma de perder el tiempo a ritmo de funk vacilón al estilo de Dr. John, Allen Toussaint o The Meters. El final es "Stand up" un tema para corear a voz en grito en sus actuaciones y para finalizarlas con nuevos e impresionantes duelos a dos guitarras por todo lo alto y con unos hipnóticos coros soul y góspel. ¡Seguro que a Toussaint le encantaría, Cyryl!