Raul Midón: "Bad Ass and Blind"

Por: Txema Mañeru 

Tuve la suerte de descubrir a este fantástico cantante y guitarrista de Nuevo México cuando debutó con un fresco “State Of Mind” hace ya una docena de años. Allí ya contó con la producción de lujo de los hermanos Mardin y con las colaboraciones de postín de Jason Mraz y, sobre todo, de un Stevie Wonder con el que se le ha relacionado sin parar, lógico por el estilo musical que practican ambos y por su similar forma de cantar. Además a esto hay que añadir que Midón es invidente, con lo que las comparaciones han seguido fluyendo con el paso de los años. Hace una década corroboró su valía con un segundo disco titulado “A World Within” también realmente bueno. Allí había homenaje a John Lennon y colaboración de Paquito D’Rivera. En algunos medios se habló de un nuevo Ben Harper pero con mayor orientación hacia el jazz y soul, mientras Harper se acercaba, y lo sigue haciendo, más al blues. 

 Ahora nos llega este fantástico “Bad Ass And Blind” (Artistry Music / Distrijazz) y sigo quedándome sin palabras con tanta belleza sonora. Producido por él mismo se acompaña de excelentes músicos entre los que destacan el piano de Gerald Clayton y el contrabajo de Joe Sanders, pero hay muchos más y de gran nivel. Pero sobre todo están sus magníficas composiciones. 

Comienza con el fantástico tema titular y un ritmo fun sedoso al estilo de los mejores Steely Dan. Sus punteos nos enamoran en "Red, green, yellow" que acompañan a la perfección su gran voz y los espectaculares coros de los que también se encarga. En "Pedal to the metal" es inevitable pensar en Stevie Wonder o Donni Hathaway y aquí lo borda también con su guitarra eléctrica. Guitarra que también brilla en "Wings of mind", aunque también lo hace la fulgurante trompeta de Nicholas Payton y el gran rush final con su voz. En la extensa "If only" tenemos aires hasta al primer Santana y vuelven a brillar el piano y contrabajo citados. Él solo borda el precioso y sedoso lento acústico titulado "Jack (Robert Lorick)".

Su pasión por el jazz se nos muestra nítida en "All that I am" y su voz vuelve a dejar que brillen el magnífico piano y el contrabajo, además de los overdubs con la trompeta de Payton. Le vuelve a acompañar con guapos teclados Federico Gonzalez en la final y única versión del disco que es una emocionante y elegante "Fly like an eagle" de la Steve Miller Band pero que con sus arreglos y voz nos recuerda también al mejor Stevie Winwood en solitario. ¡Clase y elegancia para un estupendo disco!

La capital se prepara para el Ballantine’s True Music Festival


El sintagma “festival en Madrid” sugiere a quien lo escucha el concepto de “festival lejos del centro de Madrid”. O lo hacía, hasta ahora. Los grandes festivales que se han celebrado en la ciudad tienden a situarse bien a las afueras (el Neox Rocks, en Getafe; el Rock in Rio, en Arganda del Rey; o el joven Mad Cool, en la Caja Mágica, entre otros muchos), o bien en zonas acotadas y semiaisladas (el Dcode en el campus de la Universidad Complutense). Con toda la lógica del mundo, por otra parte, porque ¿cómo vas a juntar a miles de personas en el centro de la capital?

 Un momento, ¿…que cómo? Pues en diecisiete salas. Bajo esta premisa nace el Ballantine’s True Music Festival, cuya primera edición reunirá a más de un centenar de grupos en distintos espacios del centro de la ciudad: But, Café La Palma, Changó Club, Círculo de Bellas Artes, Costello Club, El Sol, Galileo Galilei, Intruso Bar, Joy Eslava, Maravillas Club, Palacio de la Prensa, Sala Arena, Sala Clamores, Sala Penélope, Siroco, Teatro Barceló y Tempo Club.

La mecánica de este festival urbano, que se celebrará los días 9 y 10 de junio, es muy sencilla: los abonados pueden asistir los dos días o solo uno, y crear sus propias rutas por la ciudad para no perderse a su grupo favorito, escuchar por fin a aquel artista que tanto le ha recomendado el típico amigo pesado o descubrir la música de aquella banda cuyo nombre les resulta tan curioso.

El número de itinerarios entre una actuación y otra es prácticamente ilimitado… No así el aforo de las salas, por lo que uno habrá de llegar con tiempo si bajo ningún concepto se quiere perder la actuación de Manel, Kakkmaddafakka, Mucho, Agorazein o cualquier otro de los 140 artistas participantes.

Entrevista: Delanada

"Delanada es un espacio de expresión personal que conecta con mi yo más profundo"

Por: Kepa Arbizu

Más de diez años, y tres discos contando el actual, lleva ya en pie el proyecto que puso en marcha desde la total independencia el catalán Javier Molina bajo el ajustado -por aquello de las características en las que se desenvuelve su música- nombre de Delanada.

"Pasado el diluvio" es el título de su nuevo trabajo, unas canciones que paradójicamente encontraron su empuje necesario en el episodio cardíaco que sufrió su autor. Siempre sujeto a su particular minimalismo tomado de la tradición folk-country, las palabras del músico son igual de profundas y precisas, como sucede en sus composiciones, para responder a nuestras preguntas

La gestación de tu nuevo disco surge tras el infarto que sufres hace dos años, ¿tenías antes de ese suceso la idea de sacar un disco? y ¿de qué manera marca ese hecho el resultado final? 

Javier Molina: Pese a que ya estaba trabajando en nuevas canciones, el infarto supuso un revulsivo en toda regla. Muchas cosas cambiaron desde ese día, me tuve que enfrentar a situaciones que había ido escondiendo debajo de la alfombra, era una cuestión de supervivencia. Todo esto se refleja en el disco a modo de fuerza y valentía a la hora de afrontar el trabajo, como por ejemplo atreverme a manejar diferentes géneros musicales, o incluir más gente en el proyecto pese al riesgo de pérdida de control del mismo. En todo caso han sido cambios que han facilitado la realización del disco.

Precisamente el sonido del disco, siempre bajo ese minimalismo folk que te caracteriza, me ha resultado que da un pasito más allá hacia el country, hacia un tono más americano, no sé si ha sido ese el camino emprendido... 

Javier Molina:  Yo creo que el tono americano ha estado desde el principio. Sí que es cierto que con el anterior trabajo “Duelo al alba”, hice un recorrido que me llevó a interesarme por las raíces europeas de la música norteamericana, incluso me acerqué al folklore andaluz. Pero de este nuevo disco se puede decir que trata un amplio abanico de géneros que van desde el blues hasta el bolero. He de decir que tengo una clara intención de huir de cualquier etiqueta que me encasille.

Tus canciones me trasladan a imágenes, musicalmente me resultan muy paisajísticas, por ejemplo “Quemar el mar” o “Antes del diluvio”, ¿en tu mente han surgido así? 

Javier Molina: Primero surge la música, para inmediatamente ponerle imagen y a partir de allí trabajar la letra en caso de que la necesite. Soy muy visual, pero eso no quita que disfrute tanto o más escribiendo un texto que ayude a dar contexto a la imagen. Todo esto también me lleva a utilizar las fotografías que están en mi cabeza para comunicarme con los músicos que me acompañan, continuamente utilizo referencias cinematográficas para hacerme entender.

Y respecto a esos instrumentales que siempre metes ¿qué tiene una composición para sugerirte que no necesita letra? 

Javier Molina: Como te comentaba antes, todas las canciones nacen sin letra, así que tomar esa decisión es relativamente fácil. Así que si una composición musical transmite lo que quiero comunicar, no tengo ninguna intención de desarrollar una letra, considero que hacerlo sería saturar la esencia de la misma. -

También hablaría de una forma de cantar por tu parte más en consonancia con ese tono sonoro, más rugoso, algo más arrastrado, desértico..

Javier Molina: Ese tono siempre había estado presente en la inmediatez del directo, pero en disco siempre lo había reprimido. Nunca he soportado a los cantantes que fuerzan la rugosidad en la voz, y pese a que la mía siempre lo ha sido, siempre me esforzaba por camuflarla por miedo a no ser completamente honesto. A día de hoy, con mi edad, mi recorrido y los momentos que me han tocado vivir ya no siento que se pueda sentir como una impostación de la voz, considero que me la he ganado.

Cuando piensas en Delanada lo ves como un grupo o simplemente el nombre de tu proyecto personal.

Javier Molina: Delanada es un espacio de expresión personal que conecta con mi yo más profundo, y eso solo lo puedo conseguir sintiendo total libertad a la hora de enfrentarme a las canciones. Dicho esto he de decir que ha día de hoy me rodeo de unos músicos que me han demostrado auténtica fidelidad hacía al proyecto. Jordi Funes me acompaña desde hace unos años y su personalidad indudablemente ha mutado el ADN de Delanada. Gerard Pàmies y Xavi Martínez han entrado con este nuevo disco y ha sido todo un lujo contar con músicos que tienen cosas que decir. El proyecto se llama Delanada, como se podría llamar Javier Molina, pero si este disco suena como suena, es también gracias a la aportación de todos los músicos que han participado en él.

Creo haberte leído decir que tus inicios con la guitarra fueron escuchando e intentando reproducir canciones punk, ahora tu estilo está emparentado más con el folk, ¿cómo se produce ese recorrido? 

Javier Molina:  Nacer en Cornellà de Llobregat te marca para lo bueno y para lo malo. La Banda Trapera era todo un referente musical que te hacía sentir orgulloso de tu origen. Sí que en un principio conecté con el punk, pero se trataba más de una conexión social, que de hecho sigue haciéndome emocionar. Hago música desde que era muy joven y considero que como bien dices, se trata de un recorrido que realiza todo músico y no de un salto, igual que he transitado por diferentes estilos que han dejado su poso en mi manera de componer.

Tan sobria como tu música también es tu manera de escribir las letras, mucho más basadas en ideas que en historias, ¿nacen así o vas haciendo una cierta “limpieza” desprendiendo lo que te sobra?

Javier Molina: Nacen así, de ideas, a partir de escenas de una historia, o de pequeños momentos y sensaciones.Tengo una profunda tendencia al minimalismo, pero no deja de ser acorde a la manera de expresarme en el día a día.


En tus canciones siempre ha estado presente el binomio amor-muerte, ¿tienes la sensación que ha habido algún cambio en la manera de tratarlo en este disco a raíz de tus circunstancias médicas sufridas? 

Javier Molina: En mi música siempre ha existido un sentimiento trágico, y es que desde hace mucho sentía que tenía que estar preparado para la muerte. El infarto no ha hecho más que validar esa sensación que me llevaba a reflejarla en algunas canciones.También me había interesado por el dolor sentido por amigos y familiares en circunstancias trágicas , por ejemplo, en la canción “Otro final más” de “El enemigo silencioso” me pongo en la piel del padre fallecido de una persona cercana. En el nuevo disco encuentro que trato la muerte con más naturalidad y conocimiento. El amor sigue su propios ciclos.

Si tomamos la lista de agradecimientos del final del disco y alguna canción como “Tierra en la pared” o “Barro” nos encontramos un claro mensaje de seguir adelante, de no desfallecer, ¿es un disco que tiene mucho, o algo, de ese espíritu?

Javier Molina: Tiene mucho de ese espíritu, también incluiría “Infinita paz” que directamente habla de tirar la toalla, pese que finalmente no la tira. Cuando escribí las canciones me encontraba en un momento de esplendor en el que sentía que había vencido y descubierto muchas cosas. Ahora vuelvo a tener los pies en la tierra y veo que las luchas siempre nos acompañan, después de una victoria siempre viene una derrota y vuelta a empezar.

Toda la carrera de este proyecto se ha desarrollado bajo el cobijo de tu propio sello Ovejasydiscos, ¿fue, y es, la única solución posible hoy en día para poder sacar adelante una idea como la tuya o fue una decisión, digamos, militante? 

Javier Molina: La verdad es que nunca busqué sello, supongo que tampoco lo habría encontrado. En un primer momento me atraía la idea de tener un control absoluto sobre mi obra, aunque supongo que en realidad se escondía cierto miedo al rechazo. A día de hoy tengo más claro que nunca que quiero el control artístico total, pero también que necesito ayuda para hacerme oír. Igual debería buscar sello, pero creo que ahora son los sellos los que buscan artistas que estén funcionando, parece ser que no acierto.

Y de qué manera afronta un proyecto como éste el hecho de girar para presentar el disco, supongo que es complicado hoy en día... 

Javier Molina: Cierto, lo afronto sin presupuesto para poder arriesgar en salidas promocionales. Se trata de un proyecto muy underground, y es que en realidad el subsuelo siempre ha sido mi principal escenario. Ahora estamos preparando un directo eléctrico con banda, y creo que eso nos puede abrir las puertas de escenarios a los que antes no podíamos acceder en formato acústico Además confío plenamente en estas canciones y en el directo que estamos trabajando, hay mucha energía y ganas de mostrarla al público.

Béla Fleck: "Juno Concerto"

Por: Txema Mañeru 

Hablar de Béla Fleck es hacerlo de uno de los músicos más trascendentales de la música bluegrass, y es, quizás, el más popular banjista de la actualidad y uno de los más grandes de la historia. Ha ganado 15 premios grammy y ha estado nominado en el doble. Pero no sólo los ha logrado  en las categorías de bluegrass y folk, también en los de jazz, world music, clásica, góspel o pop instrumental. De hecho tiene el record de nominaciones en mayor número de categorías diferentes.

Su trayectoria en solitario y al frente de The Flecktones es sensacional, pero además ha tocado, colaborado y creado interesantes discos con grandes como Chick Corea, The Hidden Land, Toumani Diabate, Curandero, Oumou Sangare, Deadful Snakes, The New Grass Revival, Tony Trischka & Bill Keith, Dave Matthews Band, Edgar Meyer o en el súper-grupo Strength In Numbers. Junto a todo ello ha puesto su instrumento al servicio de Dolly Parton, Garth Brooks, The Oak Ridge Boys o Randy Travis.

No obstante su nombre completo es Béla Anton Léos. El Béla es por Bartok, el Anton por Weburn y el Léos por Janacek. Esto quiere decir que su familia ha sido muy musical y que la música clásica siempre ha estado ahí. De hecho este “Juno Concerto” (Rounder Records / Distrijazz) es su segundo concierto solo de banjo y ya ganó dos grammys por “Perpetual Motion”, junto a John Williams, Joshua Bell, Edgar Meyer y otros. Trabajó hace más de una década con la Nashville Symphony y repitió en 2006 con un triple concierto para banjo, bajo y tabla junto al virtuoso de la tabla, Zakir Hussain. En 2011 “The Impostor” fue su primer concierto solo para banjo. Además ha sido padre recientemente y el Juno de este concierto es por su hija. En resumen, éste es un precioso disco, pero no está especialmente indicado para seguidores de la música country más convencional. Su público tiene que estar más entre los amantes de la música clásica, de la experimentación y de la música instrumental en general. Y, por supuesto, para los amantes del banjo como instrumento. 

En este disco le acompañan la Sinfónica de Colorado dirigida por Jose Luis Gomez, sin tildes, y el cuarteto de cuerdas Brooklyn Rider. Se trata de 5 largos pasajes de los cuales los tres primeros conforman media hora del Juno Concerto dedicado a su pequeña criatura. El "Movement I" arranca clásico total pero a lo largo de sus más de 11 minutos va tomando protagonismo en la narración su magistral banjo. El "Movement II" resuena en varios momentos más juguetón y veloz. Los tonos más graves de la orquesta los guarda para el ‘Movement III’. Luego dominan las cuerdas, pero también contiene delicados e intrincados viajes con el banjo muy bien secundados por las cuerdas y, a continuación, por la orquesta al completo. Suena a banda sonora en el mejor sentido. 

El tema más largo son los casi 15 minutos de "Griff" que tienen un inicio muy reposado y que conforman el tema más experimental, con auténticas demostraciones maestras de Fleck, muy bien resaltadas por las cuerdas más agudas en forma de violines. Acaba con su "Quintet for Banjo and Strings: Movement II" de manera relajada e intimista. Delicadeza y preciosismo que encantará a los seguidores de la música clásica barroca. ¡Merece la pena conocerse!

Entrevista: Niños Mutantes

"En Granada todos los días se sigue fusilando a alguien"

Por: J.J. Caballero 
Fotografía:Pepe Marín

Y van diez. Y más de dos décadas en el mundo de la música, un entorno a veces despiadado y tremendamente injusto con quienes la hacen precisamente más grande con cada canción. En la órbita creativa de Niños Mutantes, una de nuestras joyas de la corona, se cruzaron nubes negras no hace demasiado tiempo. La sombra de la tormenta y la destrucción definitiva amenazó con derribar un edificio que hasta ahora había deparado demasiadas satisfacciones. Las turbulencias pasaron y ahora, unos meses después, el cuarteto –reforzado en vivo por primera vez por un quinto miembro que descubren ellos mismos en estas líneas- entrega el que posiblemente sea su mejor disco. Desde luego es el más sincero posible después de desnudarse por completo y contar las cosas más claras que nunca. Juan Alberto Martínez, portavoz y vocalista del grupo, expresa en voz alta los pensamientos de una piña de amigos a quienes la música fortalece y alienta cada día. De eso se trata, como siempre, de hablar de ella.

"Diez" no es sino el rotundo número de discos que habéis publicado hasta ahora como banda, amén de los demás trabajos de cada uno de vosotros con otras bandas. Dicen que la experiencia es un grado, ¿para lo bueno y para lo malo? 

Juan Alberto Martínez: No es nada fácil enfrentarse a un décimo disco. Nuestro objetivo es no repetirnos, arriesgar, superarnos, aprender, y cuando tienes nueve discos anteriores se hace difícil, y también se hace difícil que la gente lo escuche con la mente abierta y sin miles de prejuicios. Lo bueno es que cuando sientes que estás consiguiendo todo eso, pese a lo difícil que es, el placer es infinitamente superior. Es mucho más fácil un primer disco que un décimo, no tienes nada que demostrar. Ahora sí, pero ha sido un reto emocionante y nos hemos partido el lomo pero hemos salido con la cabeza muy alta. Hemos sido valientes y eso ya es para nosotros un premio en sí mismo.

Esas tablas nos pueden hacer a todos ver las cosas desde una perspectiva diferente, incluso desde la distancia. Hasta las crisis, y vosotros pasasteis por una que estuvo a punto de dar al traste con todo, pueden servir como refuerzo y acicate a cierta edad, ¿no creéis? 

J.A.M.: Nuestra crisis personal ha sido esencial en el proceso de creación de este disco. Nos hizo aferrarnos a la música con más fuerza que nunca. Y nuestros lazos personales han salido fortalecidos, porque ahora sabemos en qué nos amamos y en qué nos odiamos, y sabemos que para convivir tenemos que aceptar lo que no nos gusta de los demás.

Aparte de todo lo que se ha dicho y escrito sobre que este es vuestro disco más rotundo en años, ¿estábais completamente seguros de que con "Diez" convenía dar un giro bastante potente al sonido de los últimos álbumes? 

J.A.M.: Hicimos seguidos “Naúfragos” y “El Futuro”, que eran discos muy pop. Estábamos acostumbrándonos a ir cada vez más tranquilos. Necesitábamos recuperar la electricidad, el músculo y la rabia para no dormirnos.

Hasta en las fotografías se nota una perspectiva diferente, renovada y sobria. Esa perspectiva aérea central de los cuatro miembros del grupo entre el cemento y el agua puede dar muchas pistas sobre el estado actual de la banda, que además creo que es la primera vez que aparece en una portada. 

J.A.M.: Con este disco es obvio que no iba a quedar bien una portada a todo color. Es un disco oscuro que nos retrata como somos hoy día, y queríamos que todo fuera acorde con esa idea.

Debió ser una gozada compartir con César Verdú y Abraham Boba, la mitad de León Benavente, aquellos días en Albuñuelas. Sobre todo porque al escuchar esta producción no solo se respira ese ambiente tan potente de trabajo sino una compenetración especial entre todos. 

J.A.M.: Ha sido brutal. Nuestra conexión personal y musical es total. El proceso creativo con ellos ha sido genial, las canciones han crecido exponencialmente. Hemos estado felices y relajados aunque dejándonos la piel. Ellos y nosotros somos unos obreros de la canción, nos ponemos el mono y nos tiramos al tajo a currar como locos. No recuerdo una grabación mejor que ésta. Me encantaría volver a meterme dentro de una hora en un estudio con los Leones.

¿Y esa potencia brutal de algunos temas como "Jovencita" o "Salmo"? Muchos ya daban por perdida esa onda vuestra tan del principio. 

J.A.M.: Queríamos ir por ahí y precisamente César y Boba quisieron profundizar en ese camino. Y nos ha sentado muy bien, en directo yo noto una energía que hace vibrar el escenario. Nos sienta muy bien el ruido.


En el caso de la primera, ese himno al despertar sexual y vital de cualquier adolescente, todo apunta a que va a ser uno de los puntos álgidos de los nuevos directos. 

J.A.M.: Pero breve, que dura solo minuto y medio. Es un polvo rápido, de “aquí te pillo aquí te mato”.

¿De dónde vienen estas canciones? Parece que hay varios viajes, también alguno interior, y una capacidad para observar las injusticias que nos rodean apuntada ya en "El futuro" pero mucho más agudizada.

J.A.M.: En 2016, en que decidimos tocar menos, hubo tiempo para viajes por el mundo y viajes interiores, como dices. En las canciones está Costa Rica, Islandia, Granada, y también están los años vividos, los conflictos internos, y la eterna lucha entre nuestras cadenas y nuestra libertad. Realmente de lo que más habla el disco es de cadenas. La cadena del paso del tiempo, la cadena del deseo, la cadena de las rutinas, de las inercias de un mundo de autómatas… Y a la vez el sabor de recuperar la libertad. Han pasado cosas importantes en nuestras vidas, y eso queda grabado a fuego en las canciones.

En esa trayectoria circular que habéis seguido, llegando a horizontes más estandarizados en el terreno del pop desde los márgenes más independientes y ahora recorriendo el camino inverso, ¿qué habéis aprendido y a qué habéis renunciado en el camino? 

J.A.M.: Lo que hemos aprendido es que nada nos excita tanto como la música. Y para que la música excite hay que arriesgarse y salir de las zonas de confort. Pero para nosotros no hay nada como el placer de hacer una canción o dar un concierto. Renuncias ha habido. A carreras profesionales en otros mundos, a cosas materiales…. Pero no nos duelen. Nos merece la pena. No tenemos sentimiento de habernos sacrificado. Al revés, nos sentimos unos privilegiados.

Dentro de la solidez y coherencia absoluta de estas canciones en cuanto a sonido, hay sitio para cosas tan sentidas como "FGL", sobre cuyas iniciales no debería caber la menor duda y en la que Nani Castañeda clava un retrato perfecto de la mentalidad granadina con la excusa perfecta de nuestro poeta más universal.

J.A.M.: Nani lo ha clavado. La canción viene a retratar el dolor de Lorca al mirar a su ciudad. Una ciudad bella y maravillosa, llena de arte, con vocación universal, pero también llena de mala leche, de envidia y de vicios provincianos de aldea pequeña. Aquí todos los días se sigue fusilando a alguien, aunque ya no sea con balas en las tapias del cementerio.

¿Habéis sufrido en algún momento esa impiedad del tribunal del que habla la canción, esa especie de mirada por encima del hombro a los músicos que son precisamente quienes habéis hecho de la ciudad un lugar maravilloso? 

J.A.M.: Claro. Sentimos cariño y condenas a partes iguales. Esto es una ciudad pequeña y lo peor suele venir de quienes tienes cerca. En el gremio musical hay grandes amigos y abrazos sinceros, y también navajeros y besos de Judas.

Aflora esta vez la vena literaria en otros momentos, como en "Glaciares y volcanes" con otra cita lorquiana: “Yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra”… ¿Otro homenaje? 

J.A.M.: Sí. Estamos lorquianos y sensibles (risas).

En directo ya estáis metidos en varios carteles festivaleros y de otra índole. Parece que había ya ganas de volver a veros en escena, y ahora además con un quinto mutante que va a ser toda una sensación. Nosotros ya lo conocemos, pero mejor haced las presentaciones pertinentes para nuestros lectores. 

J.A.M.: Hemos hecho un fichaje increíble: Alonso Carmona, de Napoleón Solo. Le seguíamos la pista por su talento genial desde hace años. Le propusimos tocar con nosotros y le encantó la idea. Es emocionante tenerlo con nosotros y el nuevo sonido con cinco tíos a nosotros nos tiene entusiasmados, y quienes han podido oírlo por ahora también nos dice que estamos sonando mejor que nunca.

Nos vemos en algún bolo, mutantes. Muchísima suerte y enhorabuena por el décimo, es un trabajo muy serio y estará entre lo mejor del año en lo que a cosecha nacional se refiere, sin duda.

 J.A.M.: Muchas gracias, amigos, nos llega al corazón vuestra felicitación.

Ramoncín: "Quemando el tiempo"

Por: Txema Mañeru 

Con Ramoncín la polémica siempre está servida. Igual que con Loquillo pero con muchísimos más detractores que devotos. En este caso también habrá polémica aunque preferiremos centrarnos en sus logros musicales. Aunque discutidos, son también muchos y no hay que olvidar que, por ejemplo, Miguel Ríos también fue vilipendiado por su popular "Rock & Ríos" y ahora está libre de todo pecado por el público, incluso el más integrista. 

No sucede esto con Ramoncín. Fue clave para la gestación del llamado rock urbano junto a otras bandas como Burning, Barricada o Leño y se le consideró como introductor del punk en este país. En ambos casos cayó criticado. Desde el primer sector se le acusó de lejano al mundo callejero y sin licencia moral para cantar de las cosas que hacía. Por el lado más punk la cosa fue aún peor ya que lo definieron como "Punkie de postal". En sus comienzos dicho movimiento, además de con los consabidos escupitajos, le recibieron con lanzamiento masivo de huevos. Entre el público del rock urbano, muchos años después también, la tomó con él al aparecer en el "ViñaRock". No le han ayudado en su reconocimiento ni sus polémicas declaraciones y amistades, ni su defensa de la SGAE y de Teddy Bautista. A pesar de haber salido absuelto, muchos creen que es culpable y que sucede como con la gran mayoría de políticos corruptos que campan a sus anchas en este país. 

Pero tras esta amplia introducción queremos hablar sólo de música y "Quemando El Tiempo" (Warner Music) contiene mucha y buena. Estamos hablando de una merecida caja repaso con sorpresas que contiene 36 temas a lo largo de 3 compactos. Además viene también en ella un espléndido DVD documental filmado por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega que no se deja nada en el tintero. En su metraje la figura clave es la de Ramoncín, pero aparecen en él otros músicos controvertidos amigos como Loquillo o Miguel Ríos. Entre los periodistas el obligatorio Jesús Ordovás y el ínclito José María Iñigo. Del mundo del cine otro polémico amigo como Juan Echanove. Más que interesante e instructivo. 

En el apartado musical surgió como abanderado del punk y como "Rey del Pollo Frito", pero su música estaba más cercana a los ambientes nocturnos y urbanos de Lou Reed o de los New York Dolls o al movimiento glam-rock. Los dos primeros compactos nos traen sus temas más populares de discos más que aprovechables como ese póker inicial formado por "Ramoncín y W.C.", "Barriobajero", mi favorito "Arañando la Ciudad" y "¡Corta!", del 82 y tras el que le perdí la pista, como muchos otros. 

Ya en su debut teníamos temas provocadores y atractivos como "Rockandroll dudua", la insinuante "Marica de terciopelo" o la inicial y agresiva "Cómete una paraguaya". De "Barriobajero” no podía faltar "Soy un chaval" ni el buen tema homónimo que es solo punk en su letra. El disco más representado es su obra clave “Arañando la Ciudad”, que en el año 81 arrasó con singles como "Hormigón, mujeres y alcohol" o mi favorita, por su alusión a The Clash, la rompedora "Putney Bridge". También brillante estaba ese "Ángel de cuero" romántica y decadente y con un saxo sexy a lo Lou Reed. Del “Corta” destaca "Canciones Desnudas" por sus teclados y tonos muy Bruce Springsteen y la gran guitarra de Ollie Halshall. "Al límite’" tenía un estribillo e indudable gancho rock pero una producción muy ochentera en esa artificial batería. Cierra el primer compacto esa buena road song que es "Tormenta en la carretera". 

El segundo compacto engloba su material desde el año 86 hasta la actualidad y se abre con la destacada "Como un susurro" y sus grandes guitarras. Tenemos la melancólica "Fe ciega" con su buena armónica. Otra destacada es esa "Rosa" con su romanticismo canalla y lumpen con sensacional piano y con una duración por encima de los 7 minutos sin que se haga larga. Otro tanto sucede con mi favorita del segundo compacto: ese "Miedo a soñar" que supera los 8 minutos y se inspira, demasiado obviamente, en el "Cortez, The Killer" de Neil Young. La letra ensoñadora de "La punta de la aguja" encaja bien con la música y esos toques épicos que agranda el piano. Cierra bien "Lágrimas de luna" con punteos rock y gran intensidad en guitarras y teclados. 

El tercer compacto se titula “En Los Huesos” y nos trae versiones actuales en acústico. Sorprende de entrada con las voces doo woop geniales de "Al límite". "Derrota" solo aparece en esta versión y "Cuerpos calientes" suena muy tierna con su acústica y su piano. Me gusta el sonido de "Tormenta en la carretera" con unos tonos muy Leonard Cohen pero con las guitarras eléctricas de ecos surf a lo Chris Isaak. "Putney Bridge" suena solo curiosa y también aparece, sorprendentemente, sólo en acústico, la final "Mey La Lumi". Emocionante, oscura y también muy Lou Reed con la voz y el piano de inicio. 

El DVD documental “Una Vida En El Filo”, de Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, te encantará si eres muy seguidor de Ramoncín y el libro de 80 páginas que completa la económica caja (buena relación calidad-precio) es un lujo total con todas las letras de las canciones, mogollón de estupendas fotografías y un amplio y muy interesante texto del experto Juanjo Ordás. ¡Completísimo para seguidores y para quienes quieran iniciarse y ahora a esperar a su autobiografía!


La gran explosión de música, creatividad y tecnología llega a Barcelona con el Sónar


Como la gran mayoría sabemos, hay un festival que no puede faltar en la agenda de los apasionados de la música avanzada, la creatividad y la tecnología: el Sónar. Este año se celebra los días 15, 16 y 17 de junio llegando así a la 24ª edición, una cifra que da vértigo y confirma que es un festival único e inmejorable. Aunque los días cumbre serán tres, no olvidemos que la semana Sónar se extiende por la ciudad de Barcelona del lunes 12 al domingo 18 de junio con actividades culturales excepcionales; música, congresos y exposiciones. Cabe destacar la exposición Björk Digital que se podrá visitar a partir del 14 de junio en el CCCB. Una experiencia inmersiva para comprender y vivir de cerca el particular universo creativo de la artista islandesa. 

Como cada año, el Sónar de Día se celebrará en la Fira Montjuïc y el Sónar de Noche en la Fira Gran Via L’Hospitalet abriendo puertas a las 21.00 h. En esta edición, podemos deleitarnos con un cartel repleto de grandes artistas, de todos los colores y para todos los gustos. Una experiencia para todos los sentidos. Pasen y vean: 

Miércoles 14 de junio: 

björk dj set (noche inaugural - ticket aparte) 

Jueves 15 de junio: 

andy stott, arca (live) & jesse kanda (av), bawrut, bflecha, boris chimp 504, bsn posse, conor thomas, christian tiger school, craig richards, d△wn, daniel brandt & eternal something, denis sulta, dj bus replacement service, earl sweatshirt, dopplereffekt + antivj + scientists + artist-coders - entropy, forest swords, hvob, lanoche, miiin, princess nokia, prins thomas, rayray, rp boo, rumore, tarik barri ft. lea fabrikant, tommy cash, toxe, tutu, yung beef, yves tumor. 

Viernes 16 de junio: 

aitor etxebarria, bad gyal, clark, damian lazarus, diego armando, dj florentino, elysia crampton, etyen, evian christ, fat freddy's drop, floorplan live (robert hood & lyric hood), jacques, juan ingaramo, juana molina, julián mayorga, kablam, kiddy smile, kinder malo & pimp flaco, lamusa, lcc, lena willikens, marie davidson, nonotak, pan daijing, playback maracas, river tiber, roosevelt, sofie winterson, stööki sound, sturla atlas, suzanne ciani. 

Sábado 17 de junio: 

aethereal arthropod, amnesia scanner, anímic, bejo, c. tangana, connectome, crystal / sparrows, deena abdelwahed, dellafuente y maka, fira fem, gaika, ghostly enemies, huma, joe goddard (live), keys n krates, matmos, nadia rose, nico muhly, nosaj thing + daito manabe, oblique & carlos bayona, optimo, pauk, sohn, soulection, star eyes b2b jubilee, suicideyear, telmo trenor, thundercat, total freedom, valgeir sigurdsson, veronica vasicka, zutzut & imaabs

Y si además de buena música, tecnología y arte, quieres recargar pilas con deliciosa comida, no olvides desplazarte a la zona de food trucks donde encontrarás más de 15 propuestas culinarias con productos ecológicos y elaboraciones artesanales. Aunque si lo tuyo es comer con cuchillo y tenedor, no te lo pienses, en el Área VIP la oferta gastronómica estará protagonizada por los menús de tres chefs con estrella Michelín: Albert Raurich, del restaurante Dos Palillos; Víctor Quintillà del Lluerna y Xavier Pellicer del Céleri. 

No lo olvides. Del 15 al 17 de junio tu cita se encuentra en Barcelona. Descúbrela.

Ray Davies: "Americana"

Por: Kepa Arbizu 

El paso del tiempo ha demostrado que todos aquellos que rompían la disciplina en esa recurrente elección entre Beatles y Stones escogiendo los Kinks tenían motivos más que suficientes para salirse de ese binomio típico. La banda liderada por los hermanos Davies ha dado cuenta a lo largo de su carrera de unas cualidades tan específicas como geniales, muchas de ellas personalizadas en la figura de su cantante, líder y hermano mayor, Ray. Es él precisamente el que ahora, después de diez años desde su anterior disco en solitario “Working Man’s Café”, regresa con “Americana”, firmado bajo su nombre, lo que deja aparcados así de momento los rumores entorno a la reunión del mítico grupo. 

Acompañar al título mencionado, el mismo por cierto que eligió para sus últimas memorias, con la bandera de las barras y estrellas en portada, por mucho que aparezca ésta bajo tonos crepusculares, parece una obvia declaración de intenciones que por si fuera poco viene abalada por la selección de The Jayhawks, uno de los más característicos representantes en la actualidad del rock clásico, como banda de acompañamiento. Detalles todo ellos que dirigen hacia un camino que sin embargo no desemboca con tanta nitidez como se pudiera pensar a priori. Y es que el álbum, pese a intuirse como un homenaje y acercamiento a la música tradicional de esa zona del mundo, por otro lado decisiva influencia en el germen y desarrollo de los Kinks, se vislumbra a la larga más como una aproximación casi sentimental y mitológica a todo lo que supone el concepto de Estados Unidos. 

Las quince canciones que completan el trabajo conforman, fiel a esa ya casi innata cualidad de su autor por conceptualizar sus discos, una serie de "fotografías" en las que se nos muestra la adaptación de todo un “Sir” como él a ese imaginario norteamericano, un recorrido repleto de altibajos pero que nunca pierde ese espíritu emocionado del niño que sueña con sus héroes del celuloide. Para desarrollar dichos episodios el distintivo verbo afilado e irónico de Davies se transforma definitivamente en uno más nostálgico y emotivo, en buena medida por su mejor adecuación para dicho cometido. Una ambientación que encontrará su representación musical, en un importante porcentaje, de la mano de Gary Louris y compañía, realmente resolutivos en su papel a la hora de paliar su identidad en beneficio de lo que requiere cada canción en cada momento. Una actitud que posibilita la creación de diferentes escenarios musicales pero que a la vez trae aparejada una inestabilidad global evidente.

Si hubiera que detenerse y resaltar una cualidad del álbum seria aquella que se encuentra en esos temas capaces de transmitir el espíritu surgido de ensamblar con maestría los elementos distintivos tanto del cantante como de The Jayhawks. En ese conseguido acuerdo se incluirá la apertura homónima, en la que destacan esos riffs luminosos -pero siempre melancólicos- y los juegos vocales para una recreación que nos remite a la épica del género americano. En “The Deal” será la identidad del intérprete la que se imponga por medio de los fraseos tan característicos del inglés, saltarines a la vez que nostálgicos. Siguiendo ese camino más abiertamente introspectivo, y que encuentra su materialización a través de aspectos relacionados con el folk, destaca la intensa cadencia vals de “Rock 'N' Roll Cowboys”, o la delicada, y sustentada en los silencios, melodía, en la que sobresale la exquisita implicación de la voz Karen Gortberg, de “Message From The Road”. En ese mismo contexto se incluye la más vaporosa “A Long Drive Home To Tarzana” y la destacable “The Invaders”, con buenas dosis de sorna (comparando a las extranjeros con peligrosos extraterrestres) para un aspecto tradicional aderezado del buen uso del acordeón.

Dentro de esa búsqueda deliberada -dentro de unos límites lógicos- de variedad con la que se compromete el disco hay algunos episodios muy logrados, como el rock americano rocoso de altísimo nivel de”Poetry”, una faceta que en su cara más springsteeniana aborda en otros temas, salvables pero no especialmente brillantes, como “The Great Highway”; incluso encajan con cierta solvencia los pegadizos juegos rítmicos vodevilescos que palpitan en “A Place In Your Heart” o el jazz-swing de “I've Heard That Beat Before”. Si bien esa suerte de breves interludios relatados que se intercalan a lo largo del álbum no llegan a desentonar, más discutible es el encaje de ciertas composiciones que parecen poner énfasis en transmitir un aspecto más contemporáneo en cuanto a su instrumentación, como esos intentos de actualizar los ambientes negros visibles en “The Mystery Room” o “Change For Change”. 

En la siempre difícil tarea de reaparecer en escena, Ray Davies, no olvidemos con 72 años y con un última tramo vital no especialmente fácil en cuanto a salud, consigue hacerlo con un buen trabajo, que sin embargo no se podrá incluir entre los momentos más destacados de una carrera por otro lado poseedora de un altísimo nivel. Sin embargo sí nos podemos referir a él como un disco que pese a su falta de consistencia general logra mostrar ciertas cualidades del que fuera líder de los Kinks capaces de depararnos todavía algunos momentos brillantes.