"Bunbury: y por fin ha encontrado el camino"

Pabellón Príncipe Felipe, Zaragoza, Sábado, 16 de diciembre del 2017 

Texto y fotografías: Javier Capapé 

Entrega, emoción, entusiasmo, hermandad y ante todo felicidad. Esos son los mejores calificativos que podríamos adjudicar al protagonista de la velada zaragozana de este "Ex Tour", la última de las seis ciudades que ha visitado en España para la presentación de su más reciente disco "Expectativas". Apenas un año después de que el músico zaragozano presentara en su tierra aquel inolvidable "Mutaciones Tour", el pasado sábado regresó al Pabellón Príncipe Felipe de su ciudad con su último y más impactante espectáculo. Verdaderamente todos los que hemos podido asistir a alguno de estos conciertos en Santander, Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia o Zaragoza podemos considerarnos afortunados. El aragonés errante escala cada vez más cimas y ofrece conciertos más sólidos e impecables. Con una banda, Los Santos Inocentes, en estado de gracia y Enrique Bunbury más seguro y cerca de la realidad que nunca, el espectáculo del "EX Tour" volvió a demostrar que el zaragozano vive su mejor momento artístico y vital y lo está disfrutando como bien lo merece. La noche del sábado pudimos verle más emocionado que nunca y agradecido con un público que valora cada vez más a este artista que es emblema y orgullo para sus paisanos. 

Con una puntualidad fuera de lo normal, el concierto arrancó con la introducción instrumental de "Supongo", la canción que cierra su último disco, de la que lamentablemente no pudimos escuchar su letra reveladora porque nada más salir a escena los siete músicos que arropan a Bunbury comenzaron con la arrolladora contundencia de "La Ceremonia de la Confusión" y ya no hubo forma de desengrasar esta perfecta máquina. Como era de esperar las primeras canciones de "Expectativas" abrían la velada y así "La actitud correcta" se mostró imparable tras un afectuoso saludo a un aforo prácticamente completo. No creo que sea baladí que no tardara en llegar "Porque las cosas cambian", un tema que tomaba una interpretación más directa en su significado al ver a Bunbury tan entusiasmado sobre las tablas. La pose ha quedado fuera y el artista se entrega sin máscaras, vestido de blanco, con la claridad como bandera y abandonando rápidamente sus gafas de sol para mirar cara a cara a su público, que asistía ensimismado a un show con un sonido excelente y una iluminación que deja con la boca abierta. Este espectáculo son palabras mayores. No le sobra ni le falta nada a nivel técnico. Es realmente muy difícil encontrar algo así, y no solo a nivel patrio.

"Cuna de Caín", coreada por todos los presentes al unísono a pesar de su juventud, dio paso a un tema que costó reconocer por su nuevo traje, pero que no dejó a nadie indiferente. Estoy hablando de "El Anzuelo", una canción que durante mucho tiempo había caído de su setlist pero que sonó perfectamente integrada en este repertorio más directo y sin concesiones. "Parecemos Tontos" también fue muy bien recibida, un clásico por derecho propio que a buen seguro permanecerá para siempre en su repertorio. Brillante y sobrecogedora. La noche prometía sorpresas y como el mismo protagonista advirtió, desde la gira pasada habían decidido abrir la caja de Pandora y rescatar algunos temas de Héroes del Silencio con nuevos tratamientos. Y sin más dilación sonó una casi electrónica "El Mar no Cesa", prácticamente irreconocible y totalmente inesperada, que hizo las delicias de los más fieles seguidores de la extensa carrera del músico, sobretodo cuando Jordi Mena se dejó la piel en su solo de guitarra final. "El Rescate" también se tiñó de un barniz posmoderno como ocurre en su más reciente disco, y fue en parte gracias a los arreglos de Santiago del Campo al saxo, el nuevo integrante de esta banda muy querido por muchos zaragozanos que conocemos la carrera de este otro gran músico de esta tierra que incrementa el potencial del conjunto con personales arreglos que aportan un nuevo y sofisticado aire al universo sonoro de Bunbury.

En esa línea de rock mayúsculo siguió otro de sus más recientes himnos, "Despierta", para dar paso a "El hombre delgado que no flaqueará jamás", una canción con la que siempre se ve disfrutar a esta banda, con Jordi Mena y Álvaro Suite crecidos con sus respectivas guitarras y el resto del grupo arropando a un Bunbury que hace suyas cada una de las palabras que se suceden en esta personal declaración de intenciones. "Hay muy poca gente" continúa en esa línea de camaradería plena con su grupo para llegar a "Más alto que nosotros solo el cielo", con la que podría decir que muchos de los presentes casi llegamos a tocar ese cielo del que habla. Mágica una vez más y absolutamente conmovedora. "Héroe de Leyenda", también con traje nuevo para la ocasión, fue otro de los regalos inesperados de la noche. Y ésta dio paso a una canción en la que se reivindicó como músico y persona que se implica y toma parte con la realidad que le rodea. "En bandeja de Plata" fue crítica, sin pelos en la lengua, demostrando que Bunbury y los Santos Inocentes no intentan esconder nada, simplemente muestran sus cartas siempre boca arriba, sin importar el qué dirán. 

El tramo final se afrontaba con "Mar adentro", en una versión muy similar a la original, la confesional y siempre emocionante "De todo el Mundo" y "Maldito duende" o el baño de masas con el que se despidió antes de los bises. La vuelta al escenario le llevó a retomar otro de sus discos más aplaudidos. Era el turno de "Pequeño", del que extrajo "De Mayor" (que me sonó más que nunca a "The Trial" de Pink Floyd en su parte final), "Extranjero" e "Infinito", casi calcadas a las originales y recibidas con entusiasmo vibrante. El aire a cabaret se hizo presente en los primeros acordes de "Sí", esa magnífica versión de Umpah-Pah que Bunbury hizo suya en "Flamingos", e hizo estallar al pabellón con su fantástica interpretación de "Lady Blue". 

Bunbury espetó un "no se olviden de nosotros" que sonó más a agradecimiento que a impostura para despedirse definitivamente con el tema más delicado y pasional de "Expectativas", esa "Constante" que se graba en nuestros corazones a modo de mantra y que refleja a la perfección el momento de plenitud que vive nuestro protagonista. 

Si me atreví a decir que su anterior gira "Mutaciones" fue la mejor del artista maño hasta la fecha, ahora puedo afirmar sin temor que el actual "Ex Tour" le supera. Quizá su repertorio no sea tan equilibrado como en aquella gira y que aquí se explaye más con los discos que ha grabado junto a los Santos Inocentes, pero creo que en concepto sonoro (cercano al rock de estadio que coquetea con la electrónica junto a un toque de free jazz aportado por el saxo), en iluminación (un auténtico lujo visual que se combina a la perfección con cada uno de los pasajes musicales de la noche), y por los miembros de su banda (que son cada vez más uno en comunión con Bunbury), no hay nada que podamos reprocharle a las dos horas que vivimos mano a mano con nuestro artista más universal y, por qué no decirlo, también el más querido. Bunbury se ha ganado ese sitio "más alto que nosotros", pero sobretodo ha encontrado por fin su camino, ese que cantaba en “Mar adentro” y en el que cada vez se le ve más cómodo, disfrutando de cada momento, saboreando todo lo que le ha traído hasta aquí y todo lo que aún le queda por vivir.

Lagartija Nick: “Crimen, Sabotaje y Creación”

Por: Javier González

Densidad y crudeza. Quejío y rabia. Denuncia y, ante tanta destrucción, capacidad creativa. También, sobre todo, mucha belleza de tonos pálidos…quizás todo eso solo sean un conjunto de adjetivos pero bien podrían servir para resumir en unos pocos caracteres el panorama que presentan Lagartija Nick en su ansiada vuelta a la actualidad.

Esta vez su discurso suena más a ellos que nunca, ya se sabe, se presentan a ratos guitarreros, casi industriales y muy críticos, tanto como antaño, en “Crimen, Sabotaje y Creación”, un álbum firmado por la formación histórica de la banda, aquella capitaneada por Antonio Arias, voces y bajos, con Eric Jiménez, a la batería, Miguel Ángel Rodríguez Pareja y Juan Codorniú, encargados de las guitarras, lo que supone una vuelta a los orígenes del concepto del cuarteto, que sin embargo ahora factura una colección que tiende puentes no solo con la propia trayectoria sonora de los Lagartija, sino que va más allá, al unir géneros varios y hasta obras que han firmado nombres tan dispares/adyacentes como T.N.T, Quasar y Enrique Morente, e incluso el propio Antonio Arias en solitario. 

Con estas premisas el oyente debe estar receptivo a enfrentarse a un trabajo poliédrico, de texturas ásperas, por momentos disperso, pero a la vez relativamente unitario y sobre todo cargado de pasajes altamente disfrutables, siempre que se hayan aceptado los postulados estéticos y sonoros de la banda con suficiente antelación. 

Abre con “Mapa de Canadá”, acelerado y simbólico alegato terrenal, más tarde su “Agonía Agonía”, es la falta de aire, el punk, la herencia a T.N.T., con referencias a Chile 73 y Julio 97 en Euskadi, y el acercamiento a sonoridades de otra época como la de “Hipnosis”, que desemboca en “Analema”, mundos rotos y engaños, con una fenomenal base rítmica y un juego de teclados llamativo, donde la voz de Antonio Arias comienza a tomar protagonismo, lanzando letanías, sin la preeminencia vocal de otros, aunque con la convicción eterna del profeta, y “La Ira de Noviembre”, oscura y decadente, de nuevo mayúscula. 

Los aromas andalusíes retumban en “La Soledad es Política”, con un deje progresivo que asoma recurrente ante un texto que es evidente crítica, como lo es “El Teatro Bajo la Arena”, quizás de las más planas de la colección, anticipo de la maravilla que es “La Leyenda de los Hermanos Quero”, conmovedor relato de una familia de maquis granadina que en un momento donde los ideales y las convicciones aún tenían sentido y no estaban en venta, lucharon bravamente contra el franquismo. Desgarrador relato que mezcla guitarrazos y desgarro flamenco, logrando hacer erizar el vello y maldecir la ausencia de un Morente que a buen seguro hubiera metido baza en la cuestión. Más tarde “Europa Europa”, violenta y visceral, la canción que se incluyó antaño en el disco de Quasar, “Eclipse Parcial de Luna”, banda que lideraba el tristemente fallecido hermano de Antonio, Jesús Arias

Con “La Canción del Tiempo”, nos encontramos con un corte secuencial, muy pop, que muestra como la evolución en determinados aspectos es solo un espejismo, algo similar ocurre con “Nuda Vida”, ya que se trata de otro tema muy directo y sin dobleces, previo anticipo a los aires livianos y de denuncia que marca “La Otra Andalucía”, muestra de las dos realidades de una tierra única y bella como ella sola hasta en sus contradicciones, hasta llegar al final que marca “Exilio/Adagio Súbito”, donde un Antonio Arias en tono confesional nos regala una joyita, muy en la línea de “Desde una Estrella Enana”, canción que grabó en “Multiverso”, solo que ahora le aporta un genial cierra que lleva su cierre hasta los once minutos que en un hipotético juego nos invitan a mirar desde nuestra nave espacial el eterno ocaso de la civilización terrícola. 

Vuelve Lagartija Nick con una obra rabiosa y elegante, pluscuamperfecta y heterogénea. Otro disco más que debemos calificar como de notable, otro más en su siempre interesante trayectoria, que una vez más nos hace sentir una gran emoción ante la posibilidad de volver una y otra vez a él. Repleto de matices, fuerza y genialidad, la que emana de un Antonio Arias, al que muchos convertimos en mito viviente hace muchos años.

Joe Henry: "Thrum"

Por: Txema Mañeru

No he tenido el placer de escuchar todos los 14 discos que lleva en solitario este gran músico, productor, compositor y cantante de Carolina del Norte. Sí que lo he hecho con la mayoría de los firmados por el señor Joe Henry en cuestión. Ninguno de ellos baja del notable y este mágico, precioso y ensoñador "Thrum" (earMUSIC / Top Artist Promotion) tampoco lo hace. Es más, se vuelve a situar en la zona sobresaliente al igual que esa estupenda trilogía que se marcó la pasada década con "Tiny Voices", "Civilians" y "Blood From Stars". Su anterior trabajo en solitario de hace tres años, "Invisible Hour", también estuvo logrado pero me gustó más aún su colaboración  del pasado año firmado con Billy Bragg . En "Shine A Light" (Field Recordings From The Great American Railroad)" (Cooking Vynil / Popstock!) se marcaron por estas fechas uno de los mejores discos del pasado año. Pura y genuina música de raíces por dos monstruos de la misma que les llevó a ser nominados como dúo/grupo del año por la Asociación Americana de la Música. Recordando a Woody Guthrie, Hank Williams, Leadbelly, la Carte Family o al musicólogo John Lomax hicieron un álbum tan brillante como los que hizo Billy Bragg junto a Wilco con temas del propio Woody Guthrie. 

Pero ahora es tiempo de "Thrum", un disco que ha ido creando con calma mientras seguía con su gran labor de productor para artistas tan prestigiosos como el tristemente desaparecido Allen Toussaint, la recuperada Joan Baez o la cada vez más consagrada Lizz Wright. Está prácticamente grabado en vivo en cuatro días por Ryan Freeland y con sus prestigiosos músicos de los últimos años que incluyen a Patrick Warren al piano, Levon Henry al saxo, Jay Bellerose a la batería, David Piltch a los bajos y John Smith a las guitarras. Además cuentan con un preciosista cuarteto de cuerdas en muchos momentos para uno de sus discos más intimistas y detallistas. Un poético trabajo inspirado en poetas libres como Whitman y Rimbaud a los que admira porque a él también le encanta la libertad total. 

Henry comenzó hace más de un cuarto de siglo con trabajos relacionados con el country rock alternativo del momento y grabando con músicos tan prestigiosos como The Jayhawks. Luego comenzó a labrar un estilo cada vez más personal al igual que uno de los artistas con los que más se le compara, Tom Waits. Al igual que éste, ha creado un estilo propio, personal e intransferible. 

Comienza la cálida ascensión de "Thrum" con un íntimo, acústico y emocionante "Climb", en el que brillan ya las cuerdas. Los suaves vientos aportan también destellos jazz a los aires folk del tema, algo que le acerca, en más ocasiones, a Joni Mitchell. "Dark is light enough" comienza como una ballena varada en la costa, pero luego una estupenda melodía y buenos juegos de guitarras la devuelven al mar. Ayudan en ello el estupendo piano, la pedal steel y los vientos. Esos ambientes experimentales vuelven a darle toques jazz al final del tema. 

Hay estupendos aires góspel en "Blood of the forgotten song", mientras en "World of this room" tenemos un intrincado y hermoso ritmo con buenas guitarras y fantástico bajo. "The glorious dead" es un buen lento de aires americanos más convencionales con destacado piano y unas cuerdas que aportan mayor emoción aún. Se nos muestra todavía hambriento de creación en un "Hungry" paisajista e insinuante. Pone de relieve de nuevo su fantástica capacidad melódica en la apasionante y subyugante "River floor", con su fantástico saxo y sus aires cercanos a Tom Waits, aunque con una voz mucho menos grave, claro. 

La final "Keep us in song" vuelve a destacar por su preciosista melodía y también guarda un momento idílico para el saxo de Levon. ¡Sobresaliente una vez más y a ver si vuelve a presentar entre nosotros para defenderlo en directo como hizo con el guapo “Blood From Stars".

Entrevista: Dogo

Por: Javier González

“Aquel que venga a vernos se encontrará rock and rolles apasionados, medios tiempos intensos y baladas de rompe y rasga. En definitiva, Rock & Roll caliente” 

A mitad de camino entre el cielo y el infierno, donde solo la tenue luz de la luna alumbra los solos de una guitarra de rock, aparece la figura del maestro Juan Diego “Dogo” Fuentes, el que fuera vocalista y un sinfín de cosas más de Dogo y Los Mercenarios, aquel encomiable combo de rock sevillano que cantó con suma belleza a una ciudad y a una vida que tenía más trazos en curva, vaivenes y toxicidad de la que jamás nadie nos contó. 

Y aún así, la suya es una historia de belleza, de amor por un género que dentro de nuestro idealizado underground, legó un cadáver joven y bonito, cuyo testamento sonoro son tres discos, como tres soles, donde aún hoy es obligatorio acudir de cuando en cuando, para darnos cuenta de que sin mucho bombo en nuestra música han existido genios cuya sombra es de lo más alargada. 

Ahora Dogo sin Los Mercernarios, vuelve a los ruedos del rock ibérico, secundado por una magnífica banda, de amplio y probado pedigree, con la que volverá a desempolvar un cancionero atemporal, sumándole nuevas composiciones, que harán de cada cita una celebración de la vida que mucho nos tememos ningún amante del buen material deberá dejar pasar de largo en su ciudad.

Nos ponemos en contacto con el bueno de Dogo, quien dejando atrás su leyenda negra, se muestra cordial, cercano y de lo más atento. El mito, agrandado ante nosotros, en otra de esas entrevistas que a buen seguro nos dejarán marcados. 

Vamos a comenzar por el principio si te parece. ¿En qué momento y de qué forma surgió la oportunidad de volver a pisar los escenarios? 

Dogo: Los Mercenarios nos separamos en el año 91, recién salido “Mala Reputación”. A lo largo de los años estuve saliendo y entrando de Sevilla e hice algunos intentos de retomar la actividad musical, aunque ninguno cuajó como algo sólido. Volver a pisar los escenarios no ha sido algo meditado, sino que la vida me ha ido conduciendo a ello en uno de esos quiebros afortunados que tiene.

Tengo entendido que en esa bendita casualidad tiene mucho que ver el hecho de que ahora vivas en León. ¿Qué te lleva allí? ¿Y cómo se vuelve a meter el gusanillo de los escenarios en tu cuerpo? 

Dogo: Vivo en León desde hace cuatro años y a esta ciudad me trae el amor y una sólida relación con Cristina, mi mujer. En un principio, no tenía pensado retomar la actividad musical, pero el encuentro con algunas personas de esta ciudad muy involucradas en la vida musical a nivel nacional, léase Juancho López, él ha sido decisivo para mi regreso.

¿Cómo de difícil ha sido la elaboración de un repertorio representativo? ¿Cuál ha sido el criterio a seguir a la hora de hacer la selección de canciones? 

Dogo: En la elaboración del repertorio hemos pretendido darle cabida a determinados temas de los tres discos de Dogo y los Mercenarios, así como también hemos destinado un espacio para temas que yo había compuesto en solitario sin Juanjo Pizarro. A todo esto, le hemos añadido dos o tres versiones que siempre son un buen comodín a la hora de hacer directos. 

Como bien dices, en el cancionero que sonará en directo, habrá tanto canciones antiguas como algunas más novedosas. Ponme los dientes largos. ¿A qué suena el nuevo material? 

Dogo: Te puedo decir que el nuevo material no chirría en absoluto al lado de las canciones de toda la vida. Al fin y al cabo, todo el material procede de mi equipaje musical personal.

¿Cómo te has sentido ante el hecho de volver a enfrentarte a canciones antiguas que hablan de otros momentos de tu vida? 

Dogo: Me ha encantado retomar los temas antiguos con la nueva banda porque, aunque se respeten las estructuras y los tonos, cada uno de los músicos aporta su granito de creatividad a la hora de enfrentarse a ellas. Y eso hace que adquieran una mirada renovada. No tengo ningún problema con que esas canciones hablen de otros momentos de mi vida, porque, al fin y al cabo, esos momentos me pertenecen y los tengo superasumidos. Incluso algunas de esas letras tienen ahora segundas lecturas con el paso del tiempo. 

¿Tardasteis muchos ensayos en conseguir que la cosa sonara tal y como vosotros queríais?

Dogo: Bueno, aquí te podría colar aquello tan manido de que ensayar es de cobardes, pero la banda está formada por gente muy curtida en escenarios y todo lo que concierne a la labor musical en bandas de rock and roll, de manera que el sonido ha cogido cuerpo en una cantidad de ensayos que podríamos determinar como moderada. 

¿Qué puedes decirnos de la banda que te acompañará en directo?

Dogo: Te puedo decir que he tenido la suerte de conectar con unos músicos solventísimos y que además nos hemos convertidos en muy buenos amigos en lo personal. El que ha organizado todo el cotarro, como te dije, es Juancho López, que además de ser el bajista, se encarga de toda la gestión. De las guitarras se encargan Jorge Colldan y Xavi Señor No, ambos tocan juntos en Señor No y tienen cogido el pulso en la interacción desde hace tiempo. A la batería, Sam Malakian, que a pesar de su juventud es un músico multiinstrumentista consumado. Todos ellos están imbuidos en otros proyectos, tales como Kurt Baker Combo, Señor No, Platillos Volantes, Peralta, Salamarders, Allrighters,… y Jorge, además, regenta un estudio de grabación, Quadraphonics, en León. Para mí es un lujo tocar con todos y cada uno de ellos.

¿Afrontas esta nueva aventura con la idea de que se convierta en algo estable? ¿O es tan solo un paréntesis en tu retiro?

Dogo: La vida irá diciendo. De momento, vamos a pasarlo bien tocando, que es lo suyo, y, sí, hablamos y tenemos en mente grabar temas nuevos sin prisa, pero sin excesiva pausa.

La Leyenda de Dogo y Los Mercenarios está presente en mucha gente que ni tan siquiera os vio en directo. ¿Cómo se consigue algo así sin haber sido una banda súper ventas?

Dogo: Creo que si Dogo y los Mercenarios siguen hoy en el acervo musical de determinada gente es porque se grabaron tres discos honestos y que con el tiempo las canciones que contienen siguen teniendo algo que decir.

Unida a la trayectoria de la banda y a la tuya propia también existe una leyenda más oscura, marcada por el conflicto y las sustancias. ¿Hasta qué punto todo lo que se oía de vosotros era cierto? 

Dogo: Bueno, te diría aquella frase clásica de Ramón de Campoamor que dice «En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira». 

Sabes… cuando escucho a Dogo y Los Mercenarios, se me viene a la memoria Burning, cada uno en su estilo y con sus particularidades, y a El Ángel. ¿No sé si te sientes cercano a algunos de sus postulados? En caso de no ser así… ¿Qué bandas reconoces cercanas a tu idearios?

Dogo: Nunca he ocultado que desde que era un cachorro en la ciudad Pegaso, mis discos de cabecera fueron el “Madrid” de los Burning, “Fiebre de vivir” de Moris, “Matrícula de honor” de Tequila, la Banda Trapera del Río, y aquellas recopilaciones que sacaba Chapa de Rock del Manzanares, etc…. quiero decir con esto que creo que fui afortunado de coger este periodo que va del 77, 78 y 79 en el que el rock cantado en castellano se normalizó. Evidentemente, en el barrio se oía todo el glam rock que venía de Inglaterra, por supuesto los Stones, Alice Cooper, Bowie, Lou Reed, etc. Pero lo que más me marcó, en definitiva, fue el rock cantado en castellano. Con respecto a El Ángel, es uno de mis hermanos de la vida. Compartíamos gustos musicales y literarios, aparte de experiencias vitales. Su primer grupo, Escaparates, y mi primer grupo, Los Canijos, estaban muy conectados en ideario musical y bebíamos influencias unos de los otros. A día de hoy, siempre hago un homenaje en mis conciertos a El Ángel. 

Vienes de una ciudad con mucho arte y tronío como Sevilla. ¿Qué te llama la atención del panorama musical de la ciudad? 

Dogo: Me sigue llamando poderosamente la atención la gran cantidad de guitarristas geniales que salen de debajo de las piedras por todos los rincones de Sevilla. Me sigo llevando muy bien con muchos de los grupos que pululan por la ciudad, tales como Pájaro, Los Labios, Quentin Gas y los Zíngaros, the News, Milkyway Express, All La Glory, Freddie di Levi, Alejo y Cuatro Leguas, y tantos otros que sería imposible nombrarlos a todos… y que me disculpen si se me olvida alguien.

¿Y por extensión del rock and roll nacional?

Dogo: Del rock and roll a nivel nacional me llama la atención que tendría que dedicar gran parte del día para estar al cabo de la calle de todo lo que sale, que es mucho. Creo que hay un gran nivel una diversidad estilística muy sana en la música que se está produciendo en el país.

Ahora que vuelves. ¿Cuáles son las diferencias que observas en todo lo que rodea al panorama musical actualmente del que dejaste atrás? –Me refiero al tema medios de comunicación, salas, ausencia de discográficas, apoyo de las radios, etc…- 

Dogo: Pues mira, ahora que vuelvo, creo que hay una gran diferencia con el panorama que yo dejé atrás. Aparte de que las discográficas se han multiplicado por diez, es decir, que los pequeños sellos proporcionan cobertura a grupos que antes no hubieran tenido la oportunidad de grabar, está la cuestión de los festivales, que por un lado, cubren una demanda sobre todo en verano, si es cierto que han hecho que el público acuda menos a las salas porque hay saturación de oferta. Creo que las salas son el verdadero vivero para la generación de escenas y la cantera para la generación de nuevo público, y si estas se van a pique, todo el entramado se irá con ellas. En definitiva, los festivales están muy bien, pero a mi entender no son el mejor espacio posible para ver bandas y el público se acostumbra a una hiperoferta en la que el postureo gana la partida. 

¿Tendremos algún recuerdo en forma de disco de ésta nueva aventura sonora? 

Dogo: El tiempo lo irá diciendo, pero partimos de que hay una voluntad creativa en este proyecto. 

Al mirar atrás, con todo el bagaje acumulado y los kilómetros hechos, además de las buenas canciones facturadas. ¿Qué valoración haces de tu trayectoria? 

Dogo: Siempre he dicho que mi trayectoria se puede parangonar a la balística del mortero, es decir, la elipse es bella.

¿Qué crees que te deparará el futuro en esta nueva aventura?

Dogo: Mucha diversión sobre los escenarios y buenas vivencias con mis compañeros. 

Hay muchas ganas de verte en directo en sala El Sol ¿Qué nos encontraremos todos aquellos que nos acerquemos a veros en las presentaciones en vivo? 

Dogo: Rock and rolles apasionados, medios tiempos intensos y baladas de rompe y rasga. En definitiva, Rock & Roll caliente.

Txetxu Altube: "Tras el huracán"

Por: Sandra Sánchez 

Dos años después de la publicación de su primer disco en solitario llega "Tras el huracán". Doce canciones en las que Txetxu Altube expone su alma, temas sencillos llenos de sensibilidad que muestran un viaje interior, muy personal, en el que el artista se ha refugiado de su huracán particular. En estos temas arde, se quema, para poder renacer como un ave fénix. 

Tan íntimas son sus letras, que hasta da pudor tocarlas. Tratan fundamentalmente sobre el desamor, ese caos emocional en el que un adiós doloroso deja a quien lo sufre. Sus títulos nos dicen todo, "Dejar de luchar contra mí", "Perdedor", "Una decisión amarga", "Soltando una tormenta"… 

En cuanto a la música, acompaña perfectamente a los sentimientos y a la voz suave de Altube. Melodías tranquilas, sin estridencias, de claro acento folk. Irlanda está presente a lo largo del disco con gran protagonismo. De hecho el primer tema, probablemente también el mejor, "Érase una vez", comienza con una preciosa melodía tradicional que nos pone en situación de lo que será la línea de este trabajo. La banda Street Wings, con la que Txetxu lleva años colaborando, son los principales encargados de otorgar al disco ese aire dublinés gracias a su violín y a sus instrumentos de viento, que suenan maravillosos en cada uno de los cortes. También participan en este álbum músicos habituales en los trabajos y los conciertos de Altube, como César Pop al piano, Nacho Mur a la guitarra y Karlos Arancegui a la batería. Sólo en "Escultura de polvo" encontramos un sonido menos tradicional y más pop. 

Dentro de este disco compacto y redondo, con una temática clara, con un principio en el que una relación aún no se da por perdida, hasta que se sale adelante, pasando por el ciclón personal del medio, caben destacar dos canciones especiales, la nana "Aurtxoa Seaskan", homenaje a sus raíces euskaldunes y "La lumbre de casa", también claramente una forma de acercarse a lo más íntimo para recomponerse. El disco está producido por José Nortes y se ha grabado en Madrid, en los estudios Black Betty. Los seguidores de Altube han colaborado con el trabajo a través de un crowdfunding lanzado para la promoción del mismo. 

Aunque en una primera escucha pueda parecerlo "Tras el huracán" no es un álbum excesivamente triste. Tiene un punto de esperanza, de superación, una salida. Tras el huracán, seguro que gracias en gran medida a este disco curativo, está claro que Txetxu sobrevive.

Modelo de Respuesta Polar: "Más Movimientos"

Por: Txema Mañeru 

Cuarto y mejor disco para uno de los mejores cuartetos provenientes de la escena valenciana de la última década. Siempre con la sinceridad, la emoción, la energía, la reflexión y el disfrute por delante. Combinando todo ello con magníficas y trabajadas letras por parte de Borja Mompó con las que es muy fácil sentirse identificado. El caso es que este "Más Movimientos" (Altafonte) se ha facturado prácticamente estando de gira. Entre viajes y conciertos, pero sonando maduramente reflexivo en muchas ocasiones. El trabajo como ingeniero de sonido y mezclador de Luca Petricca resulta muy importante, pero lo es más aún la producción y los instrumentos de Ramiro Nieto y Martí Perarnau, que hacen de Modelo de Respuesta Polar un sexteto para los discos. Desde que debutaron con "Así Pasen Cinco Años", y siguieron con "El Cariño", ambos en Limbo Starr, les han llovido merecidas comparaciones con The National y siguen teniendo momentos muy intimistas y casi cercanos al sadcore de Low o Úrsula como sucede en la preciosa "Dejar ir". 

Su preciosista indie pop suena triste y "slow" con otro precioso tema relajado como el titular "Más movimientos", con su letra cargada de buenas intenciones y una música que ayuda a que la emoción siga en tonos ascendentes. Antes de ello tenemos un inicio luminoso con guitarras atractivas como las de "Siempre", con otra de sus preciosas y características melodías vocales. Tras presentar el disco por muchas FNACs del país en enero comenzará una amplia gira que en muchas ocasiones estarán enmarcadas dentro del ciclo, cada vez más consolidado, Girando Por Salas. Tienes toda la información al respecto en www.g-news.es, donde también se mueven otras propuestas tan interesantes o más como son las de los veteranos José Ignacio Lapido y Lagartija Nick u otro más jóvenes (aunque sobradamente preparados) como los Random Thinking

En "Más Movimientos" tenemos la emoción mayúscula y el romanticismo, con amor todavía vivo, para "Cerrar heridas". El final es eufórico y desprende optimismo. Las guitarras son las más enérgicas y rockeras del disco y convierten "Tu canción" en una de las mejores que han hecho hasta la fecha y seguro que será fija en sus próximos conciertos. Tiene todos los aditamentos para ser cierre de actuación y dejar luego paso a los bises con clásicos como "Miedo" y su flamante estribillo. Porque los de Borja saben también hacer magníficos estribillos además de bordar las melodías y las buenas historias. Por supuesto, las letras vienen en el libreto del digipack. ¡Más cálidos que polares!

Sharon Jones & The Dap-Kings: "Soul of a Woman"

Por: Kepa Arbizu 

Hay ciertos discos que nacen acompañados de un poder simbólico o directamente emotivo -adquirido por diferentes motivos- que supedita el análisis más racional o sencillamente centrado exclusivamente en su contenido. El álbum póstumo de Sharon Jones evidentemente contiene esa característica, no obstante emerger como (de momento) último legado de una de las voces femeninas del soul, posiblemente junto a Amy Winehouse, con la que comparte además el abrigo de estudios (Daptone) y banda (The Dap-Kings), más trascendentes de los últimos años es suficiente galardón como para ser por ello entronizado. Pero la ya tristemente desaparecida cantante lo pone todavía más fácil, obsequiándonos con un ramillete de nuevas composiciones que además de su carga emocional inherente son capaces de brillar por su capacidad musical. 

Si ya era de sobra conocida la existencia de aquel blues tradicional, popularizado por Blind Willie Johnson, titulado "Soul of a Man", ahora Sharon Jones parece mostrarnos el reverso femenino de aquel, apoyándose en una serie de canciones que, en lineas generales, priorizan una radiografía del espíritu del que hizo gala, también en sus últimos momentos, rubricando todo un alegato vital y de aprovechamiento del momento. El proceso de creación relacionado con este proyecto, debido a la endeble salud de la norteamericana, fue siempre dependiente del estado de la misma a la hora de dirimir el nivel de actividad a la que someterlo. Pese a ello, y dentro del plan para dirigir el resultado global hacia un estado más calmado y reposado, buena parte de él no pudo evitar caer en la tentación de adquirir energía y desbocar su esqueleto. 

Constantemente flanqueada por la exuberante banda The Dap-Kings , en la que ya han sobresalido con entidad propia los coros de Saun & Starr, incluso ésta parece especialmente inspirada en transmitir de manera más extensa su capacidad interpretativa, expresándose en toda su amplitud y contribuyendo decisivamente en este canto de cisne. Ese poderoso abanico instrumental comienza a dibujar sus múltiples pinceladas con una inicial "Matter of Time", donde se desarrolla con ademanes jazzísticos un soul de insinuante y elegante vigorosidad, muestra de ese arrojo heredado de otras grandes como Bettye LaVette . Más nervio se va a incorporar en Sail On!, enfocada a los terrenos rhythm and blues y alimentada con profusión de pioneras como Ruth Brown. Mientras, no cesará la aparición de variadas tonalidades, ya sea con esos ambientes de la blaxpoitation tendentes a la densidad, en "Searching for a New Day", o lo contrario en los conatos Motown de la divertida y juguetona "Rumors". 

Como ya ha quedado advertido antes, el propósito inicial de este trabajo era nutrirse casi exclusivamente de tiempos lentos, es por eso que la aparición de piezas así ni mucho menos tiene un carácter anecdótico, al contrario, se van a desarrollar también con una evidente variedad y complejidad. En dicho contexto no podían faltar esas punzadas -igual de visibles en su aspecto vocal como en la sección de metales- emocionales construidas con sobriedad ("Just Give Me Your Time") o bajo la majestuosa épica doliente de "These Tears (No Longer for You)". Junto a estos dos torbellinos, esos otros ritmos decelerados optan por marcar texturas matizadas, desde la apacible contemporaneidad de "Come and Be a Winner", sustentada sobre el rasgado de una guitarra que a su vez emanará placidez por medio del deje reggae de "Pass Me By", hasta, como anticipa su título "Call on God", añadir un halo de gospel llegado directamente de Mavis Staples o similares para confeccionar una bellísima melodía.

“Soul of a Woman” hay que tomarlo por una parte como el último regalo de alguien que ya había dejado su imborrable huella en la música negra. Sumado a ese obsequio emotivo, en su interior nos aguarda un contenido de descomunal nivel, con un excepcional y clásico, pero heterogéneo, soul. Se demuestra así que la intérprete mantuvo hasta sus últimos momentos la capacidad y fuerza para exteriorizar de forma magistral el “alma de una mujer” llamada Sharon Jones.

Joe La Reina: "Esas Nuevas Modas"

Por: Javier González

Cuatro años han pasado desde que los vascos Joe La Reina nos volaran literalmente la cabeza con las canciones de su primer larga duración, aquel genial "Bailamos por Miedo" con el que a base de rock progresivo, letanías y plegarias incisivas, pero sobre todo gracias a un conjunto soberbio de composiciones, lograron captar el foco de nuestra atención de manera casi obsesiva.

Tanto que no negaremos que ha sido habitual la vuelta una y otra vez, de manera cíclica, hacia esos cortes, al menos como bálsamo que matizara la espera hasta su nueva entrega; una continuación que por fin tenemos entre nuestras manos, de nuevo con mordaz título, "Esas Nuevas Modas", y ante el que, no negaremos la mayor, uno se enfrenta con la sombra de la duda presente, ¿será éste álbum digno sucesor de una obra inicial que brillaba con luz propia?

Enfrascados en la búsqueda de una respuesta para dicha cuestión da la sensación de que los chicos de Joe La Reina han continuado con la senda de la experimentación que ha marcado cada paso de su carrera, en la búsqueda de nuevos arreglos, quizás también de una mayor instrumentación, pero sobre todo con un juego de ambientaciones más ampuloso y un novedoso lenguaje de lo más incendiario, que se enmarca en la fórmula, más urbana, cercana al hip hop, del fraseo en algunos de los cortes, que buscan enfatizar un discurso crítico, sarcástico y voluntariamente basado en la denuncia de una sociedad claramente en crisis.

Entre semejantes paisajes es donde emergen desde la más profunda oscuridad la luz de cortes como "Nadie me Representa", sobran las explicaciones, la sobrecogedora "No me Temas", los toques callejeros de "Soy Uno Más", la sofisticación electro de "Chico" y "Chaveas", hasta desembocar en la casi bailable "Sitios Bajos" y en "Otro Día", con su mensaje antialienación y amoroso.

La casi instrumental "Nada Me Falta" con sus arranques vertiginosos nos acerca al final del minutaje, representado por "Leonor", uno de los cortes más bellos, con arreglos realmente notables y con los fraseos más poéticos del álbum, y el cierre marca de la casa en "Neón", quizás el nexo de unión más franco entre los dos discos de la banda con un toque más futurista.

Respondiendo a la pregunta anteriormente formulada, debemos confesar que "Esas Nuevas Modas" nos parece un digno heredero de la obra que lo precedió. No se trata de un trabajo fácil ni accesible, pero es una colección valiente, arriesgada y que se juega el todo por el todo, encerrando en su interior pasajes de lo más disfrutables, así como auténticas joyas que merecen variadas escuchas hasta ser saboreadas en toda su enorme dimensión.

No es un álbum inmediato, ni de estribillos fácilmente coreables, aunque sí es un disco cargado de matices y cohesión que nos trae de vuelta a uno de los fenómenos más fiables de nuestra escena. Toca celebrarlo.