Brighton 64: "El tren de la bruja"

Por: Txema Mañeru 

Pocos son los grupos, entre la multitud de ellos, que consiguen tener una vida musical plena. Selectos son los que consiguen tenerla por duplicado, y los "modernistas” catalanes Brighton 64 lo han conseguido. Ya por ello debían estar plenamente satisfechos. Vivieron una época legendaria en la década de los ochenta con "La Casa de la Bomba" y otro montón de temas más que recuperaban el rollo mod de The Who, The Kinks, The Jam, etc... pero en lengua castellana. Tras mil y una aventuras por medio, con especial mención para los brillantísimos Top Models, regresaron esta misma década de la mano de B Core Disc. La nueva historia comenzó con "Esta vez va en serio", que sí, era cosa seria. Siguió hace poco más de dos años con un "Modernista" en el que ya estaba el germen de este nuevo disco tan especial llamado "El tren de la bruja". Quizás todavía puedas encontrar en www.bcoredisc.com alguno de estos brillantes trabajos en vinilo. Por cierto, que este último además es un doble con carpeta de lujo y casi 70 minutos de genial y variada música con un total de 20 canciones. 

Y es que, sobre todo en esta última década, desde BCore están editando una inmensa parte de su catálogo en este lujoso formato. Es el caso por ejemplo del tercer y calentito trabajo de los alicantinos Futuro Terror, de los que ya publicaron el año pasado "Su nombre real es otro", pero que en el nuevo trabajo, "Precipicio", evolucionan dentro de sus sonidos punk con destellos garaje y power-pop. Además siguen incidiendo en sus cuidadas letras anticapitalistas y ahondando en sus interesantes referencias soviéticas. Salvajadas como "Aburrimiento sin ti" o "Se encerró", melodías como las de "Tumba de cristal" o "Precipicio" e imaginería soviética como la de "Eurasia ya no es nuestra", darán mucho juego. 

Regresando a lo nuevo de los Brighton 64 ya te decimos que su magnífica originalidad se gestó en su disco anterior. Sucedió cuando el prestigioso escritor Carlos Zanón se encargó de la letra de "Síndrome de Rebeca", tema con una preciosa melodía, por cierto. Pues bien, ahora la historia completa de este disco parte de un relato exclusivo del escritor para el mismo. Colaborando en total conexión con los hermanos Gil, se han currado una especie de disco conceptual o de disco que combina pop y literatura. Un poco como algunas de esas joyas de finales de los 60 y comienzos de los 70 de los Kinks. Del magnífico artwork del disco se ha encargado Adrià Marquès, del genial grupo de punk de su mismo sello Penny Cocks. La grabación, producción y masterización ha estado de nuevo a cargo de los hermanos García en sus estudios Ultramarinos. También hay algunas colaboraciones estelares como son las voces de Kurt Baker y Rachel Playfair; vuelven a meter vientos en un buen puñado de momentos y algunas narraciones de Carlos Zanón entre temas son realmente emocionantes y logradas. 

Pudiéramos entrar a analizar el inmenso trabajo canción por canción, pero es mejor que te vayas sorprendiendo con cada una de ellas y la fantástica historia que aparece recogida en el completo libreto, por lo que nos limitaremos a darte algunas pinceladas sueltas. Así comienzan pletóricos e intensos con destacados vientos, guitarras y órgano en un pedazo de instrumental de presentación como es "Reacciones". "Maldición" es una bendición que me recuerda al os mejores Top Models. Fantásticos coros, guitarras, armónica y un fulminante estribillo. El tema titular es un rotundo single cargado de ímpetu salvaje con brutales coros y vientos. Realmente viene cargado de "fiesta y descontrol" como dice su letra. Una de las narraciones de Zanón más brillantes es la que aparece en "Que Garfio mate a Peter Pan", tema que cierra la cara A. "El mundo no es para mí" es un precioso lento para abrir la B que se cierra con un contagioso ritmo ska, a lo The Graduate, titulado "¿Quién mató al gato?". 

En la cara C del segundo vinilo brillan "Ensayar es de cobardes", un lento con guitarra eléctrica y voz combativa al estilo de Billy Bragg o "Duelo al sol", otro espectacular single con excelsa melodía pop y brillantes guitarras. Ya en la última cara abren con la euforia y los destacados vientos de beber "El agua de los floreros". Se cierra una obra para digerir con calma con "Cadena de transmisión", que resuena como un himno -ya no juvenil- pero en el que tampoco cuentan, en absoluto, batallitas de viejos cascarrabias. Este genial "El Tren de la Bruja" no sólo es un disco "diferente" en la trayectoria de los Brighton 64, es también su mejor y más completo disco hasta la fecha y estará en mi podio con lo mejor del año. ¡Enhorabuena!

Pepe Habichuela: 60 años “On the Road”

Teatro Circo Price, Madrid. Miércoles y jueves, 11 y 12 de octubre del 2017

Por: Oky Aguirre

Corren días convulsos en lo que se refiere a la identidad de España. Parece que nos remontamos a aquellas historias de abuelos que siempre nos han contado nuestros padres, cuando tu vecino predilecto te delataba por tus ideas quizás equivocadas. Pero en El Giradiscos no hablamos de política, sino de algo mucho más intangible e intrascendente. Música. Si de algo deberíamos estar orgullosos todos los españoles es de la nuestra. Parece mentira que exista un género comparable al soul, jazz, rock o pop…. en nuestro país y que sea más valorado fuera de nuestras fronteras. Nueva York veneró a Sabicas el siglo pasado y se estremeció con Morente y Lorca en el actual gracias a aquél "Omega" histórico. Y siempre, a su lado, estuvo Pepe Habichuela, al que rendimos homenaje en esta "revista" más dedicada a otros sonidos, pero con la sensibilidad y respeto que merece un género como el flamenco. 

60 años “On the Road” lleva Pepe Habichuela. Si tuviéramos que trasladar nuestro patrio género a otras latitudes musicales, sin duda él sería Jimi Hendrix o Eric Clapton. Y el cartel que durante tres días nos brindó el Teatro Circo Price es digno de cualquier acontecimiento musical, comparable a un Glastonbury o un Mad Cool lleno de estrellas. 

Miércoles 11 

Las buenas vibraciones que transmitió Juan Luis Cano –aka Gomaespuma- como presentador del evento flotaron toda la noche en una armonía que sólo un evento flamenco puede reunir: la mínima presencia de cables y tecnología; donde las miradas y los gestos entre músicos predominan sobre un sonido que sabes va a ser impecable. 

Ver salir a Pepe con un chaleco en cuya espalda lucen las palabras "Morente" fue un síntoma de que la noche iba a ser grande. Comenzó con su "A Mandeli", que ya forma parte de nuestras vidas y que, al igual que Dylan con su "Like a Rolling Stone", nunca interpreta igual, dando rienda a su exquisita improvisación. Pepe nunca ha sido Paco (De Lucía) y lo sabe. Uno es el virtuosismo y el otro la serenidad, ambos siempre auténticos. Pero el sonido Habichuela tiene algo de enigmático que a través de sus cuerdas de guitarra española nos hace pensar en lo que las palabras temple, rasgueo o repique, además del silencio, sobriedad o elegancia dan valor a uno de nuestros tesoros más preciados, comparable a Picasso o Goya y Velázquez en pintura, como a Cervantes en literatura o a Nadal en tareas deportivas. 

Las imágenes de Don Enrique Morente, acompañadas con la silueta y toque del maestro Habichuela, haciendo del “play back” un arte, no fueron más que el principio de una noche llena de emociones, en donde desfilaron estrellas flamencas comparables a cualquier figura de rock o pop internacional. Estrella Morente es nuestra Ella Fitzgerald; Antonio Canales Fred Astaire –qué más da que esté gordo si sus manos todavía dibujan palomas volando y sus pies mandan sobre cualquier acorde- . La voz de Arcángel sonó como la de Sam Cooke en su momento “a capella”, fuera de micrófonos y con garganta al aire, comparable al mejor blues de Robert Johnson o a la más preciosa balada de Van Morrison. 

Después llegaron los Ketama, que no habrían existido sino por la insistencia de Pepe Habichuela. Josemi (hijo de Pepe y responsable de juntar tanto arte, artista que ya tardan en reconocer) y Juan Carmona son primos y todos sabemos que Antonio Carmona ha salido de un coma que le impidió estar en esta noche en la que sin duda habría sido gran protagonista. “Vente pa Madrid” sonó como algo que nunca te habrías imaginado. Es lo que tiene la música; es lo que tiene el flamenco, único género en donde aparecen duendes. Y los hubo. 

Día de la Hispanidad

Con un Price abarrotado daba comienzo el segundo día de celebraciones al maestro Habichuela. Esta vez la presentación corrió a cargo de El Langui , personaje fundamental en el panorama musical español y perfecto ejemplo de lo que significa saber reírse de uno mismo. La presencia de Tomatito, inseparable compañero de Camarón, como Keith Richards con Jagger, llenó de silencio un recinto entregado a lo sensible. El ganador de algún Grammy tiene un toque tan delicado y emotivo que anoche multiplicó, especialmente con una especie de nana en plan "Tears in Heaven" de un tal Clapton y un homenaje a Pepe Habichuela interpretando una bulería con trazos reconocibles del "Boabdil" del granadino. Con una soleá continuó el almeriense para compartir escenario con otro de los grandes. José Mercé y su escuela flamenca pusieron el tono serio a este arte que es el flamenco, con unas alegrías, con su "tirititran traun traun" obligatorio y un final apoteósico en forma de bulería que todavía estamos bailando. La primera aparición de Habichuela fue con El Pele, cordobés de voz pasional que convierte los tangos, alegrías y tonás en auténticos eventos y cuyos agudos rompieron las pantallas de algunos móviles. 

Momentazo de la noche con la Niña Pastori. Con los años la gaditana ha crecido en flamencura, dejando aquellas rimas sobre novios para entrar directamente al alma. Su actuación nos hizo pensar que corren buenos tiempos para el flamenco. Pero lo que ya se puede considerar un acontecimiento mundial fue la actuación de Farruquito. Muy pocos artistas tienen esa capacidad de convertir cada segundo en un escenario en algo sublime. La forma de parar, de mirar o colocar una mano también es bailar, no solo taconear. Es complicado no obviar que este sevillano es más conocido en España por un atropello, pero también es justo añadir que Farruquito pasó 14 meses en prisión de su pena total de tres años, cumpliendo por su insensatez. Pero viendo ese baile cargado de raíces y el talento con que lo hace, al espectador le da la sensación de estar ante un Michael Jackson o Mijaíl Barýshnikov. Y no es broma. Llámalo carisma. 

El fin de fiesta, ese palo no denominado, “los bises” españoles, pusieron el final a una noche de categoría y enjundia, la misma que posee el homenajeado Pepe Habichuela. Te queremos.

Entrevista: Honky Tonky Sánchez

"Lo que para muchos es algo triste y oscuro para mi es de alguna manera bello y entrañable"

Por: Kepa Arbizu

Honky Tonky Sánchez nace hace casi ya diez años, a pesar de que este "De la piel del Diablo" suponga solo su segundo álbum, aparecido tras siete años desde su debut, "Esta tierra hostil". Tras ese seudónimo se encuentra Carlos Sánchez, componente en su momento de Mercromina y hoy metido en el cuerpo de un songwriter sombrío y polvoriento. Una sonoridad de folk-country-blues que recoge distintas tradiciones, desde Tindersticks Tom Waits pasando por el Nacho Vegas más sórdido e incluso la lírica de Juan Rulfo. Todo para conformar un paisaje que pese al minimalismo con el que se cincela se manifiesta con una instrumentación rotundamente visible, hecho todavía más remarcado con la entrada en este álbum de los vascos Inoren Ero Ni como banda de acompañamiento. Sumergirse en la música del madrileño afincado en Albacete es todo un placentero dolor, por lo que nadie mejor que el propio autor para poner palabras a esa sensación por medio de esta entrevista. 

Las canciones de Honky Tonky Sánchez, las de este disco también, son por lo general lúgubres, trágicas, dramáticas... ¿Es la forma de ver el mundo de Carlos Sánchez o la expresión únicamente de Honky Tonky Sánchez? 

Honky Tonky Sánchez: Digamos que para mí escribir una canción es como una especie de terapia, quizás sea mi lado más oscuro y a la vez lúcido de ver mi vida y lo que me rodea. Me expongo demasiado, no tengo ningún pudor en hacerlo porque alivia y me hace fuerte de una manera u otra. Escribir es algo que empecé hace ya mucho tiempo y no siempre por tener mucho que contar, pero de repente me encuentro con la necesidad de hacerlo y me es muy gratificante cuando veo que esas vivencias, recuerdos y estados naturales son compartidos y entendidos por algunas personas. Simplemente vomito en el papel ese estado de ánimo, y lo que para muchos es algo triste y oscuro para mí es de alguna manera bello y entrañable...y sobre todo positivo en su finalidad. 

En siete años has editado dos discos ¿es señal de un método pausado y detallista de componer o el ritmo que naturalmente te impone tu relación con el mundo de la música? 

Honky Tonky Sánchez: Es mi manera natural de hacer las cosas, sin prisas pero sin pausa como se suele decir, y haciendo las cosas con pasión, dedicación y a fuego para que todo quede realmente como yo quiero para el bien de la canción . No quiero decir con eso que tarde siete años entre disco y disco, un disco se suele fraguar en año o año y medio, según la necesidad de escribir y la exigencia de cada uno por su trabajo. En mi caso sí soy bastante exigente con mis sentimientos a la hora de escribir una canción. En realidad, cuando tengo algo que escupir, me cuesta muy poco tiempo. 

La pintura elegida para la portada, con su tomo sobrio y decadente y su punto surrealista, creo que escenifica muy bien el ambiente musical que contiene el álbum, ¿pretendía tener ese carácter representativo? 

Honky Tonky Sánchez: Totalmente, la idea de la portada la tenía desde el primer momento. En principio iba a ser una fotografía de mi amigo y fotógrafo Emilio Fernández, y la llegamos hacer, pero el local y algunos elementos no terminaban de convencerme así que decidí que a raíz de esa fotografía mi buen amigo y pintor José Enguídanos la pintara. Creo que fue un acierto ya que la obra cobra más significado por el humo y la oscuridad que le aporta . El bar es un club de carretera donde solía tomar café al lado del local de donde ensayaba por entonces, en un polígono industrial a las afueras de Albacete. 

En este segundo disco te acompañas de miembros de la banda vasca Inoren Ero Ni, estupenda formación pero de un estilo a priori alejado del tuyo, ¿cómo les descubres y qué ves en ellos que crees que puedan encajar contigo? 

Honky Tonky Sánchez: Inoren Ero Ni son una banda de verdad, y cuando digo de verdad es que suenan diferentes a cualquier cosa que haya escuchado antes. Suenan a inmensas piezas de tetris que van cayendo y encajando a bloque en su finalidad, desconcertando y jugando con el sonido a su antojo. Son amigos desde hace ya muchos años, pensé que era la banda perfecta para este disco por su pasión cariño y buen hacer. Nos entendimos a la primera y es realmente fácil trabajar con ellos, ya que aunque no hagamos la misma música si nos gustan las mismas, por el hecho de no tener prejuicios musicales y tener realmente claro lo que no nos gusta. 

Aunque siempre ha estado presente en tu música el gusto por la instrumentación dentro de ese contexto sobrio, en este disco se observa un trabajo magnífico en ese aspecto, además de lo más variado, habiendo desde episodios donde está muy presente ("Santa Semana" o "De la piel del diablo"), otros de mayor sutilidad ("El invierno de las cerezas"), o ambientaciones más patibularias ("Creo") Parece un aspecto que has cuidado especialmente... 

Honky Tonky Sánchez: Es la canción la que manda, siempre lo he dicho y siempre lo diré, ella es la que te pide más o menos detalles . En mi caso parte del ambiente, de un estado de ánimo, un arreglo ...no te sabría decir de dónde vienen las canciones, supongo que de una vida, infancia, amistades, amor, locura y sobre todo vivencias. Nadie lo sabe. Y como te decía antes tener muy claro lo que no te gusta o no funciona. Ellas me van diciendo y yo intento darles todo lo que me piden 

Grabas este disco en los prestigiosos Estudios Garate de Kaki Arkarazo pero lo haces con su hijo, Martxel, ¿Cómo llegas hasta él y qué te ofrecía para elegirlo finalmente? 

Honky Tonky Sánchez: Martxel es el quinto Inoren Ero Ni, es parte fundamental. Es un puto titán del sonido, porque no sólo sabe manejar los aparatos y colocar los jodidos micros, tiene lo que hay que tener, sensibilidad para la música, vive y muere por ella, por y para el bien de ella. Es como debe de ser y él es un grande. Le gusta quitar, poner, reventar, estrujar y dejarlo todo ardiendo en rojo analógico. Todo por el bien de la canción, sacándole a los estudios Garate toda la dinámica de sangre a la vez que él también se desangra. Y ver lo joven que es y cómo trabaja es realmente maravilloso y profesional. 

Estamos ante un disco que en general está plagado de elementos antitéticos:, ruido-silencio, Dios-Diablo, día-noche, … ¿Tu música, o cuanto menos este álbum, es una respuesta a esas sensaciones contrapuestas? 

Honky Tonky Sánchez: Supongo que creo en el todo y en el todo están todos esos elementos contrapuestos a los que te refieres. No son nunca respuestas, sólo son pensamientos en voz alta. Yo no tengo el poder de la verdad y nadie la tiene, que yo sepa, pero sí creo en la mía, que es con la que convivo y la que me hace reflexionar ante todo. 

En "Creo" Okene recita: "Creo en el silencio entre nota y nota". Actualmente la música, y el arte en general, tiende a apelotonar información, demostrando una especie de horror vacui. Tu propuesta parece casi apostar por lo opuesto… 

Honky Tonky Sánchez: Sólo es mi credo, todo el mundo debería probar a escribir uno, es bastante terapéutico y ayuda a conocerse uno mejor así mismo. Solo es un credo, no tiene demasiada importancia y quise quitarle más al no recitarlo yo, sino Okene Abrego voz de Inoren Ero Ni. 

Me llama la atención una canción como "Dos caballos", en la que pareces ir añadiendo diversos estilos o representaciones a modo de capas superpuestas, desde una base rítmica trepidante de aire sureño, guitarras blues, coros gospel.. ¿Cómo se fragua un tema así? 

Honky Tonky Sánchez: Supongo que por las diferentes músicas que he escuchado a lo largo de mi vida y me han influenciado: el rock, blues, góspel o country... parece todo uno y es muy fácil que las piezas encajen, siempre lo han hecho, no he inventado nada nuevo, pero lo que sí intento hacer es pasarlo por mi licuadora para que se convierta en algo personal, y creo que poco a poco lo voy consiguiendo, de ahí la exigencia de la que te hablaba antes.

En tus letras tienen mucho peso los paisajes, los elementos de la naturaleza... ¿es el reflejo de aquello que te inspira o mecanismos de escritura? 

Honky Tonky Sánchez: Supongo que el secreto de la inspiración está en todos esos elementos como la luz, la naturaleza y el entorno donde has vivido o te gustaría vivir. No es algo premeditado, simplemente observo y lo cuento lo mejor que sé, porque creo que es algo natural y fácil de ver si abres los ojos... 

¿Y crees que tu entorno es definitivo, o por lo menos decisivo, para el tipo de música que realizas? Dicho de otra manera, ¿viviendo en un sitio que no fuera Albacete veríamos al mismo Honky Tonky Sánchez? 

Honky Tonky Sánchez: Estoy seguro de que todo tiene que influir si te ciñes a la verdad que estás contando. No puedes hablar de cielos abiertos con tanta claridad si vives en Madrid por ejemplo, o en una gran ciudad, supongo que hablaría de otras cosas, seguramente ... 

En tus textos, pese al intimismo que parecen expresar, utilizas otras personas verbales que no son la primera, tiras de personajes, de descripciones…. ¿Todos estos mecanismos te sirven para hablar también de lo ajeno o siguen siendo subterfugios para hacerlo sobre ti? 

Honky Tonky Sánchez: No, las personas que aparecen han sido y fueron gente real, yo sólo intento contar su historia. Se ve claramente cuando hablo de mí, creo, no tengo porque esconderme si es lo que me viene bien exponer. 

Y para alguien que poseé un repertorio como el tuyo, que transmite potentes y crudos sentimientos, ¿cómo se afronta el hecho de tener que defenderlo y ofrecerlo durante repetidas actuaciones, supone un desgaste emocional especial o es algo más rutinario de lo que pueda parecer desde fuera? 

Honky Tonky Sánchez: Soy de las personas que piensan que las canciones se gastan no por escucharlas si no por el mero hecho de interpretarlas una y otra vez, por eso me gusta variarlas y cambiar sus tiempos si les sienta bien. No suelo tocarlas mucho, o cuando las ensayo no me vuelco tanto en el sentimiento de la letra porque me causan algunas mucho dolor. Solo en el escenario es cuando vuelvo a revivir esos momentos e intento desligarme de todo y simplemente disfrutar del recuerdo, muchos dolorosos pero en su finalidad bellos.

Joaquín Sabina: Bienvenidos a su misa pagana

Pabellón Príncipe Felipe, Zaragoza. Miércoles, 11 de octubre de 2017

Por: Javier Capapé  

Joaquín Sabina apuesta sobre seguro con su más reciente gira “Lo Niego Todo”. Esa fue la sensación principal que pudimos constatar todos los que estuvimos presentes en su concierto en la capital del cierzo el pasado miércoles 11 de octubre. Con todas las entradas vendidas desde hacía meses y con una segunda fecha casi completa también para el día 12, el de Úbeda llegaba a Zaragoza con la seguridad del que sabe que poco puede fallar en un espectáculo tan bien medido. “Lo Niego Todo” es su disco más acertado de entre todos los que ha publicado en los últimos quince años. Sabina es consciente del buen material que presenta y también de la base sólida de sus otras grandes canciones que coparán la mayor parte del concierto. Además tiene asegurado el respeto porque todos los congregados en el Príncipe Felipe estaban seguros de vivir un día de celebración. Numerosos bombines dispersos en los alrededores del recinto, camisetas con frases de sus canciones y muchas ganas de volver a dejarse la piel con sus clásicos, seguros de que no faltarán. 

Había leído bastante sobre esta gira, que sin duda es una de las más importantes en este 2017, no solo en territorio español sino también al otro lado del charco, y la verdad es que ya sabía por dónde iban a ir los tiros, pero igualmente estaba impaciente por volver a ver al maestro. Sabía que sería difícil que pudiese sorprenderme en la concepción del espectáculo y el repertorio elegido, ya que son casi veinticinco años siguiéndolo en todas las giras que ha realizado. Pero a pesar de ello consiguió hacerlo en un par de momentos clave, donde la emoción estuvo muy por encima del espectáculo sobradamente calculado que presenta. 

No hace falta decir que el montaje del escenario va un paso más allá de lo que hizo con su gira “500 Noches para una Crisis”. Sus cuadros siguen presidiendo en muchas canciones el telón de fondo de la escena, pero esta vez juega con cinco imponentes pantallas que están totalmente al servicio de las canciones dándoles un matiz más distinguido a las mismas. Recortes de prensa, imágenes nocturnas y fantásticas acuarelas se mezclan con los primeros planos de los protagonistas del concierto y por momentos parece que olvidemos que tenemos delante unas pantallas gigantes al más puro estilo de los Rolling Stones

De la banda tampoco creo que haya mucho que aclarar. A sus fieles Pancho Varona, Antonio García de Diego, Jaime Asúa, Pedro Barceló, Josemi Sagaste y Mara Barros (casi todos ellos con algún momento de lucimiento personal digno de mención) se ha sumado la argentina Laura Gómez Palma, una habitual de la escena rock en nuestro idioma que con sus cuatro cuerdas dirige a la perfección el barco (siempre apoyada en las baquetas de Pedro Barceló) y libera de este instrumento a Pancho Varona que de esta manera puede lucirse más con las guitarras acústicas y eléctricas. 

Decía antes que a pesar de lo medido que puede estar este concierto hubo algunos momentos que se salieron de mi guión imaginado, y esos fueron sin ninguna duda los mejores. El primero de ellos iba a llegar con la canción que abrió la velada. Tras una intro al ritmo de "Y nos dieron las diez", Joaquín Sabina se arrancó con "Cuando era más joven", una auténtica delicia que dejó a todos descolocados, ya que no la habíamos escuchado en directo desde hacía mucho tiempo. Si tenía al público ganado antes de empezar, con esta canción y las palabras de presentación que vinieron a continuación se nos metió definitivamente en el bolsillo: "Hasta a los ateos nos gusta decir ¡¡Viva la Virgen del Pilar!!". La ovación mayúscula que siguió a estas palabras creció aún más cuando tuvo una mención para nuestro querido José Antonio Labordeta o para su mujer, presente en el concierto, a la que llamó "la viuda más guapa del mundo" antes de dedicarle "Lágrimas de mármol". Y así acometió, como el mismo Sabina anunció, unas cuantas canciones de su último disco en una primera parte antes de dar rienda suelta a los clásicos que todo el mundo esperaba. De "Lo niego todo" sonaron, además de su tema capital, "Quién más, quién menos", "No tan deprisa", la citada "Lágrimas de mármol", "Sin pena ni gloria" y "Las noches de domingo acaban mal", esta última con un Jaime Asúa crecido ante el rugir de su telecaster y agradecido por esos elogios hacia Alarma, el grupo que el guitarrista fundó con Manolo Tena y a los que Joaquín Sabina confesó que quería parecerse en sus primeros años. Antes de llegar al primer respiro para el protagonista y dejar paso como viene siendo habitual en sus giras a sus camaradas, llegó el otro de los momentos que más me sorprendió y me puso la piel de gallina. Tras presentar la canción que interpretrían a continuación como una letra que le quitó Andrés Calamaro y la hizo suya, comenzaron a sonar los acordes de "Todavía una canción de amor", uno de los mejores temas que grabaron los Rodríguez en aquel "Palabras más, palabras menos" y me que retrotrajo a aquella gira conjunta que hicieron Sabina y Los Rodríguez en 1996. Un auténtico regalo para aquellos fieles que deseábamos escuchar algo más de lo estrictamente esperable. 

Tras las presentaciones de rigor, llegó el turno de Mara Barros, que interpretó "Hace tiempo que no" a modo de cabaret junto a un provocador Josemi Sagaste después de que el músico aragonés amante de las faldas escocesas hubiera sido intensamente aclamado en su turno de presentación (no hay nada como tocar en casa). La potencia rockera de la mano de Pancho Varona y "La del pirata cojo" levantaron a todo el mundo de sus butacas hasta que apareció de nuevo Joaquín para afrontar la segunda parte del repertorio. Era el turno ahora de esas canciones que no pueden faltar y que han sido el imaginario colectivo de todos los presentes. Canciones que forman parte de nuestra vida y a las que debemos mucho. Siempre es difícil contentar a todos, pero creo que la selección de lo que pueden considerarse sus imprescindibles fue muy acertada. Comenzando con "Una canción para la Magdalena", mano a mano con Mara Barros; "Por el Bulevar de los sueños rotos", con un escenario teñido de los colores de la bandera mexicana haciendo su particular homenaje a su admirada Chavela Vargas, y siguiendo con "Y sin embargo", con esa introducción arrebatadora de Mara Barros a la que esta vez le acompañó un guiño al omnipresente "Despacito" de la mano de Joaquín, que convirtió el Príncipe Felipe en un karaoke colectivo a la vez que apasionado. Joaquín Sabina estaba entregado en cuerpo y alma, aparentaba dar lo mejor de sí mismo (y eso que muchos ratos no se levantaba de su taburete) y todo el público seguía soñando. Llegó así otro de los momentos mágicos de la velada, por su intimismo y su arrebatadora belleza. Estoy hablando de la interpretación de "Peces de ciudad", quizá una de las canciones más acertadas de Sabina, una joya que volvió a hacer levitar a muchos de los presentes. Poco a poco el concierto iba dando visos de terminar y así llegó "19 días y 500 noches", siempre efectiva a pesar de mil veces repetida, antes de dar paso a Antonio García de Diego, que interpretó a solas con Pancho Varona la enigmática "A la orilla de la Chimenea", y a Jaime Asúa, que volvió a levantar al personal con la acelerada "Seis de la mañana". Ya sólo quedaba rematar con "Noches de Boda", "Y nos dieron las diez" y la siempre infalible "Princesa". 

Tras un primer amago de retirada, Antonio García de Diego agarró su acústica para regalarnos otra joya del repertorio del maestro de Úbeda como es "Tan joven y tan viejo", que a estas alturas ya nos hemos acostumbrado a oírla de manos de su segundo de a bordo, pero que todos agradecimos que terminara rematándola Sabina con su propia voz. "Contigo" y "Pastillas para no soñar" pusieron el broche final a una noche previsible, sí, pero igualmente fascinante. Siempre es un placer dejarse llevar al abrigo del maestro. Aunque esté algo cansado por momentos y no se pasee tanto por el escenario, aunque ya no sea whisky lo que asoma en su copa, aunque el rasgueo de su guitarra sea débil y se apague entre el resto de instrumentos, aunque algunos de sus chascarrillos ya nos sean familiares. A pesar de todo esto Sabina volvió a demostrar que hay pocos momentos tan placenteros como uno de sus conciertos. Un amigo mío mucho más conocedor de todos los recovecos del músico ubetense me decía que ir a día de hoy a un concierto de Sabina es como asistir a una misa pagana en la que es muy fácil dejarse llevar, sencillamente el "jefe" hará el resto. Efectivamente eso es lo que hice el pasado miércoles y seguramente igual que yo lo harían el resto de los asistentes a esa misa pagana y la que se celebró al día siguiente en el mismo lugar.

"Jaguar" anticipa el nuevo disco de Xoel López "Sueños y pan"


Tras más de 20 años de trayectoria, la música de Xoel López se define por lo genuino de sus paisajes. Cada disco es un ejercicio de libertad creativa y a la vez un capítulo casi biográfico. Siguiendo su discografía podemos reconstruir su periplo: viajes, descubrimientos, encuentros, nostalgias, paternidad e influencias musicales.El 17 de noviembre se cumplirá un nuevo episodio con "Sueños y Pan" (Altafonte bajo licencia exclusiva de Esmerarte), su nuevo disco.

Se trata del trabajo número 14 en su carrera, da continuidad a "Atlántico" (Esmerarte, 2012) y "Paramales" (Esmerarte, 2015). Grabado en Madrid está compuesto por 10 canciones que no tendremos la oportunidad de verlas en los escenarios hasta el mes de marzo, fechas en las que comenzará su gira española, tras pasar por América.

Como adelanto del nuevo álbum ya podemos contar con el tema "Jaguar", un " pop travieso, imprevisible y alborotado. Inspirada en la deliciosa anarquía de un niño".

Chad Vangaalen: "Light Information"

Por: Txema Mañeru 

La verdad es que me resulta algo difícil explicar porqué me gusta tanto la música y los discos del canadiense Chad Vangaalen. El caso es que le llevo siguiendo prácticamente toda la última década. Especialmente desde que fichó por el prestigioso sello de Seattle, Sub Pop, que aquí distribuye la gente de Everlasting / Popstock! Este luminoso y cargado de información, "Light Information" es ya su sexto disco para el sello que puso el grunge en el mapa musical. Quizás su trabajo más completo hasta la fecha, o al que más cariño tengo, sea "Diaper Island", del 2011, pero la verdad es que no tiene un solo disco flojo. En ellos tenemos el mejor pop lo-fi más o menos psicodélico, momentos más folk y siempre, todos ellos, prácticamente creados al completo por él en solitario. Incluso se encarga de los guapos art-works con los que engalana los habituales y ricos digi-packs, así como las ediciones en vinilos de carpeta doble. Además es productor de grupos como Women o Alvvays y ha dirigido coloristas y originales vídeos para Strand Of Oaks, Dan Deacon, Shabazz Palaces o sus compañeros de sello y paisanos, los fantásticos y salvajes punks, Metz, que por cierto acaban de entregar un pletórico tercer disco titulado "Strange Peace", grabado por Steve Albini y del que hablaremos en futuras reseñas como se merece. 

 En otras ocasiones hemos aludido a referencias como Pavement, Bob Dylan o Neil Young, pero esta vez Vangaalen  ha ampliado su paleta de colores mucho más. Últimamente ha sido padre en dos ocasiones y se ha encaprichado con antiguos y analógicos sintetizadores como el Korg 770. Por estos nuevos caprichos quizás este disco suena más ochentero que nunca y la dark wave o la cool wave, e incluso momentos techno pop, campan por los surcos de un disco que comienza con una preciosidad absoluta como es "Mind hijacker's curse". Locura cálida y con su psicodelia lo-fi pero con una magia a lo The Cure por la relativa oscuridad y el poderoso bajo marcando el ritmo. Luego entran sus teclados aportando más luz y unas destacadas guitarras. "Prep piano and770" es un misterioso instrumental para una inquietante película de terror psicológico y sigue por ahí con "Host body", aquí ya con su voz en falseto, una buena guitarra rítmica y otros guapos arreglos ya no tan lo-fi. 

Y es que ha mejorado hasta su habitual sonido en este trabajo. En "Mystery elementals" tiene la única colaboración instrumental del disco con el bajo de Ryan Bourne que le acompaña en su viaje a su pop alocado con aromas a Julian Cope. Vuelve a sonar arrebatadoramente cool wave en "Old heads" y un ritmo entre New Order e incluso Joy Division. Su lado más sucio y punk sale en "Golden oceans" y su faceta pop a lo Soft Boys regresa con "Faces lit". A continuación llega la joya del trabajo para mí y una de las canciones del año. Se titula "Pine and clover" y es un estupendo lento de arrebatadora melodía y fantásticos coros doblados en el guapo estribillo. Finaliza con el tema de aromas más techno, "Static shape",  en el que casi se acerca a la luminosidad de The Human League. Transformación tremenda que hace que ahora mismo no sepa si este va a ser, a partir de ahora, mi disco favorito de Chad Vangaalen. ¡Y es que de él me gusta hasta su futbolístico nombre!


James McCann And The New Vindictives: “Gotta Lotta Move-Boom!"


Por: Txema Mañeru 

Lo de siempre, nos encanta el rock’n’roll australiano más o menos punk o más o menos high-energy. En ambos casos un nombre siempre a destacar y a reivindicar es el de James McCann. Fundó con el gran Gareth Liddiard los imprescindibles The Drones; ha colaborado con la flor y nata del r’n’r australiano y ha hecho también magníficos discos a su nombre como “Bound For The Blues” o algún otro vinilo para el estupendo sello vasco Bang! Records. Ahora llevábamos unos años sin saber de él y nos ha encantado este fantástico regreso con “Gotta Lotta Move – Boom!”, que llega de la mano del mejor sello australiano del nuevo milenio que no es otro que Off The Hip Records.

Por si fuera poco en este disco le acompañan The New Vindictives, una formación que promete y que pronto veremos por aquí, antes ya nos ha visitado al frente de The Dirty Skirt Band. Pero es que también tenemos tres buenos bonus tracks con los antiguos Vindictives, con lo que el disco se hace de adquisición obligatoria. Nos encanta que en este trabajo regrese al punk rock más aguerrido con el que se formó dejando un poco de lado esa inmersión en la música de raíces americanas que había hecho, con acierto, en otros discos en solitario.

En este aspecto nos parece acertado lo que dicen en su sello, que estas nuevas canciones vienen con la actitud de los Sex Pistols, la brutalidad rítmica de Feedtime y la pasión por el cuero de Motörhead. ¿A qué te están dando ganas reales de salir corriendo a por él? Pues espera a oír el oscuro y contundente arranque un poco a lo Beasts Of Bourbon de "It’s a dirty old world". Luego llega el puro rock’n’roll más ligero de "Sheena says" con pegadizo estribillo y las guapas y crudas guitarras de McCann y Tim Deane. El tema titular es realmente explosivo y puro Detroit. Cierra la cara A el cromado punk acelerado y a la yugular de "Lies start here".

Con todas las buenas amistades con las que cuenta, no podían faltar algunas de ellas aquí en una u otra manera. Así tenemos a la gran Penny Ikinger, componiendo a medias, tocando la guitarra y cantando, en "I can control your mind". El tema lo tiene todo. Melodía, fuerza, voces y guitarras. ¡Todo un clásico! Y si antes habíamos hablado de Beasts Of Bourbon, a continuación llega una versión del "Life in jail" de Spencer P. Jones a toda hostia. Un Spencer que no ha dejado de alabar a McCann con sus buenos trabajos de la última década. Encima va y cierra el “disco oficial” con un gran lento como "Nicks song" en la onda de los mejores Johnny Thunders y Jeffrey Lee Pierce.

Los tres bonus con los antiguos Vindictives son también un buen puntazo. Ha cambiado la sección de ritmo y se mantiene, por suerte, el gran guitarrista Tim Deane. La verdad es que en "Biggest regrets" suenan como los más sucios Sex Pistols. Acaban con un fabuloso "Blues in E’" que es lo que indica su título y en el que canta Stella Angelico. Blues sucio y pesado en onda Come, The Gun Club o The Drones. Además tiene el detalle de dedicar el disco a nuestro Javier Ezquerro y a Tonio Marinescu.


Fechas de la gira:

13 oct. Donostia, Dabadaba (+ The Northaguirres)

14 oct. Tarragona, El Cau (+ High Tiny Hairs) 

19 oct. Vitoria-Gasteiz, Jimmy Jazz (+ Entropia) 

20 oct. BILBAO , Shake (+ The Northaguirres) 

21 oct. Zumarraga, Festival ZarraparraZ 

26 oct. Barcelona, Marula Café (A Wamba Buluba Club) 

27 oct. Madrid, Fun House

Entrevista: Jenny and the Mexicats

“Con el grupo, la casa siempre es una maleta”

 Por: María Solano Conde

Van un español, dos mexicanos y una británica y… no es un chiste, sino Jenny and the Mexicats. Hablamos con Icho y Pantera Mexicat, la porción transatlántica de la banda, que junto con Jenny Ball y David González componen esta delicia multicultural. Los médicos recomiendan tomar biodramina antes de echarle un vistazo a su agenda de conciertos. Apenas han parado quietos desde que salieron de gira el pasado 30 de agosto. En los últimos días han llevado su “hora y media de buen rollo" a Vigo, Valladolid, Madrid, Lanzarote y El Prat de Llobregat, tras volver de Bolivia y Alemania. Y aún les esperan sendas citas en Granada, Valencia y Murcia. Siempre con la misma energía y positividad, que viaja desde sus canciones hacia los directos.

Os conocisteis por casualidad en un tablao flamenco de Madrid. ¿Cómo ocurrió? 

Pantera: Fue hace ya casi… ¿nueve años, once? Hace muchísimos años. Antes de montar el grupo, Jenny fue al tablao flamenco a conocer la música tradicional española y ver un poco de la cultura, y en ese tablao estábamos trabajando Icho y yo, los dos mexicanos. Jenny se cortó el pie por usar tacones, y eso que nunca suele usar tacones, la niña mide uno ochenta y algo. Entonces me pidió una tirita, se la di, empezamos a hablar, a comentar que todos éramos músicos... E Icho y yo nos conocemos desde pequeños, teníamos una banda de punki y de rockabilly en el instituto. Cuando empezamos a quedar con Jenny, salieron cosas extrañas y divertidas. Jenny nos propuso ir a Londres, a un festival que se llama Wonderland. Y en lo de Wonderland pensamos [en buscar] un percusionista: yo en ese momento solo me dedicaba al flamenco, y llamé a David que es el cajonero. Jenny no sabía qué era el instrumento, le gustó porque no es tan intrusivo como una batería, y empezamos a hacer canciones superrápido: hicimos ocho temas para el festival, de ahí luego otros diez, otros veinte…

¿A David cómo le conocisteis? 

Pantera: Yo, porque me dedicaba a tocar y estudiar flamenco en las juergas, en cuevas, en teatros... Es uno de mis mejores colegas de borrachera (risas). Al principio Jenny no hablaba castellano y David no hablaba inglés...

Pantera: Sigue sin hablar inglés.

Icho: Bueno ahora ya sabe pedir birras.

Lo importante. 

Icho: ¡Lo importante! Tardó solo siete años en empezar.

Pantera: Ahora le costará unos cinco más.

Icho: Pero ya más o menos se entiende, se desenvuelve. Y Jenny tardó como tres años en aprender castellano, así que él (Pantera) y yo traducíamos lo que queríamos (risas).

Pantera: Lo que nos convenía.

Después de cuatro años en Madrid decidís volver a México. ¿Por qué? 

Icho: Nos salió la oportunidad de ir allá a hacer promo, nos fue bien y nos quedamos un poco. Cuando eres un grupo emergente, con todas las puertas se te abren sueles tener las ganas y el entusiasmo de probar. Probamos y México se nos abrió muy bien, muy rápido, al final nos fuimos quedando y ya hace cinco años que estamos allá. Aunque hemos estado viniendo, sobre todo los últimos tres; hemos hecho conciertos en la Joy y varias salas que para nosotros son importantes como la Galileo, el teatro Barceló... Pero sí es verdad que estamos más tiempo por allá.

¿Notáis diferencias entre el público de aquí y el de allí? 

Pantera: Entre México y España no hay tanta diferencia, puede ser que los mexicanos sean un poco más ruidosos. Pero la diferencia es mayor respecto de otros países, por ejemplo Alemania o Inglaterra. Sin duda [aquí] la gente es más cálida, tiene mejor compás, mejor soniquete; cuando les dices: "por favor" (toca las palmas), empieza todo el mundo a hacerlo. En México, Latinoamérica y España son más cálidos a la hora de ver a los artistas, de gritar, de cantar los temas contigo. Aunque sea en inglés.

Es un poco cliché preguntar por las influencias, pero en vuestro caso, dado que son tan variadas, ¿qué destacaríais? 

Icho: Depende de la persona, cada quien te diría algo distinto. En mi caso, a mí me gusta mucho el rockabilly y el punki, y como música de los “oldies" en general, de los ochenta para atrás. A David le gusta el flamenco, obviamente, muchísimo, le gusta la música cubana, latin jazz... Jenny va cambiando, ahora dice que jazz, el año pasado era reggae, hace dos era folk. Jenny es la que más explora en géneros, porque nosotros exploramos música, pero ella si se clava un género lo escucha todo del género, todo el tiempo. Y Pantera es más caos, a él le gusta un poco de todo lo que nos gusta a nosotros, él es como el que conecta todo.

¿Y fuera de la música? 

Pantera: Nos gusta mucho la ciencia ficción. En libros, Isaac Asimov y cosas así, novelas pero nada muy heavy que nos pueda doler la cabeza (risas). El que se puso de modísima, Murakami; me encantan sus libros, pero terminas de leer dos o tres y tienes un dolor de cabeza... Si siempre estás de gira, novelas básicas y ligeritas.

Icho: Yo antes leía muchísimo, sobre todo cuando vivía en Madrid, que no había móviles, en el metro. Vivíamos por el metro de Colombia y trabajábamos por Tribunal o Sol, en el centro, y era mínimo media hora de ida y media hora de vuelta. He perdido un poco el hábito. Y de cine, yo estudié cine en concreto, antes veía por lo menos una o dos películas al día, sobre todo me gustaba mucho el film noir, el cine en blanco y negro, mudo, me gustaba mucho. Pero el grupo consume el cien por cien del tiempo (risas). Es verdad que no es una queja, nos encanta, pero la literatura y el cine los hemos ido perdiendo. Antes iba al cine dos veces a la semana y ahora llevo dos meses de no ir al cine. Y vemos la cartelera, por ejemplo “Blade Runner 2049”, y quiero ir a verla.

Pantera: Se me han ido pasando películas así de "ay, quiero ir a ver esa" y cuando vas ya no está.

¿Qué es lo último que habéis visto? 

 Icho: Es que llevamos un mes de gira. Yo la última vez que fui al cine fui a ver en iMax “Dunkerke", que me encantó. ¿Tú no la viste, no? (a Pantera)

Pantera: No, yo la última que vi fue por mis sobrinitas, que tiene tienen tres y seis años. Me decían: "Tito Alfonso, llévanos a ver 'Gru 3'", entonces me vi la de “Despicable me”. Yo no veo mucho cine, me encantaría verlo, me fascina; sobre todo cosas de ciencia ficción, de superhéroes, de cualquier cineasta medianamente decente… Pero no tengo tiempo, y si tengo tiempo libre me voy a Almería con la familia, y mis sobrinitas mandan sobre mi catálogo de cine.

¿Cómo lleváis compaginar el grupo con la vida familiar? 

Pantera: ¡Del asco!

Icho: Es complicado. La casa siempre es una maleta y eso complica mucho la vida. Giramos mucho, estamos fuera todo el tiempo y cuesta un montón, es muy difícil.

El año que viene cumpliréis diez años como grupo. ¿Tenéis pensado algo especial? 

Icho: Sí, tenemos varias cosas. Desde discos, que todavía lo tenemos que hablar; shows grandes, queremos hacer uno muy grande en México, acá en Madrid queremos hacer otro muy grande. Tenemos muchas ideas pero obviamente todavía tenemos tiempo. Además, como nuestro décimo aniversario es en agosto, probablemente todas las sorpresas caigan de septiembre a noviembre.

¿Qué tal fue el concierto del pasado día 30 en Madrid? 

Pantera: Superbien, la verdad es que siempre Madrid nos trata increíble. Como decimos siempre, es como jugar en casa. No hay forma de que hagamos un show en Madrid y salga mal. La gente es muy receptiva, es muy bonito ver a gente que nos ha seguido desde que tocábamos en Malasaña para veinte personas, y que siguen repitiendo y yendo a todos los shows. Ha sido muy gratificante ver que la gente sigue a tu lado.

La experimentación ha sido una constante en todos vuestros discos, siempre introducís cosas nuevas. ¿Hasta qué punto lo consideráis importante?

Icho: Es parte de nosotros,lo hacemos sin darnos cuenta. Es parte del ADN, no está ni planeado. Hasta el juntarnos fue un experimento, y la realidad es que no podemos hacerlo de otra manera.

Pantera: Yo no lo llamaría experimentación, sino que es como nuestra única forma de hablar. Si él habla inglés, otro chino, otro francés, otro español, ¿cómo nos vamos a comunicar entre nosotros? No es que estemos experimentando sino que yo, con mi francés rudimentario, voy a intentar que tú me entiendas, pues lo mismo pasa con la música: Jenny quiere expresar unas cosas con lo poco que sabe de flamenco, yo quiero experimentar otra cosa con lo poco que sé de rockabilly, David quiere experimentar otra cosa con lo poco que sabe de latin jazz, y así vamos aportando cada quien un poquito más hasta que logramos decir una frase pseudoentendible para el público.

Ahora con la gira y la promo no sé si estaréis muy pendientes de la actualidad, pero parece que el monotema es lo que ocurre en Cataluña. ¿Cómo lo veis desde aquí? 

Icho: Nos vamos llevando sorpresas semana a semana. Estábamos con lo del terremoto de México, que pasó estando nosotros en Alemania, y cuando llegamos a España pasó lo de Cataluña. Para nosotros, como hemos estado fuera pero vivimos en España, siempre hemos entendido que ha habido un conflicto, pero no de esta magnitud. La realidad es que a nosotros nos parece, con todo el respeto, una tontería. No nos gusta hablar de política pero hoy en día, con la Unión Europea, todos pagando en euros, nosotros cruzamos tantos países. Por ejemplo, la semana pasada cruzamos siete países en la Unión Europea y realmente es eso, la Unión Europea. Hoy en día ya es un “speech” que tiene otros intereses que a veces la gente no sabemos, cada quien inventa sus propias teorías pero la realidad es que son intereses de muy pocos fermentados en muchos.

Pantera: Nos ha tocado de todo. Como dice Icho, en esta gira el primer terremoto de México nos tocó en Bolivia, el segundo nos tocó en Berlín, toda la movida de Donald Trump nos ha tocado de gira. Han pasado tantísimas cosas que sí nos preocupan, pero precisamente queremos hacer el mensaje contrario a todo lo que está pasando. No quiere decir que no estemos atentos y que no seamos responsables socialmente con lo que tenemos que hacer y aportar, como las donaciones que hemos hecho para el terremoto. Sin embargo, queremos que nuestra música sea una hora y media de buen rollo. Por lo menos ese rato que estés en el show digas: qué buena fantasía, qué buen respiro, qué buena bocanada de aire fresco durante un segundo que el mundo se está yendo al carajo.

Icho: Además nuestra música representa que no haya fronteras. Cuando vamos a tocar a Estados Unidos lo que queremos demostrar es que las fronteras son cosas del pasado, y que al final somos todos seres humanos. A mí me da risa que la gente sea tan nacionalista pero luego todas las marcas que consumimos son globales: aquí y en India se va a Starbucks y se va a McDonald’s, y al final realmente quien controla el mundo son las marcas, los bancos, etc., no los países. Al final este nacionalismo es, de alguna manera, muy retrógrado.

¿Cómo se lleva en México la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca? 

Icho: Yo creo que la llegada se llevó peor que la realidad. Quiere cambiar cosas, pero nosotros estamos exactamente igual. Nosotros, que viajamos a Estados Unidos, sacamos la visa y hemos ido a trabajar en las mismas condiciones. Realmente el problema fue más previo a su llegada que ahora.

Pantera: Fueron más las palabras que dijo, como que iba a imponer leyes en contra de tal o cual, y es más que difícil que lo acepte el cien por cien de la población, porque todo el mundo tiene algo del otro lado. Ya no solo México, sino también otros países. No puedes separar un país tanto de otros recursos porque, quieras o no, Estados Unidos depende mucho de México, de Latinoamérica, de Canadá, de todos los países colindantes; si no, no podría vivir. La materia prima, la mano de obra, vienen de allí, al final es una estupidez porque te terminas jodiendo a ti mismo. Como la huelga que han hecho en Cataluña, ¿a quién más vas a joder, si vas a joder el turismo y el dinero que te estás quitando a ti?

Icho: Por ejemplo, ayer estaba con un amigo nuestro que tiene tiendas en Barcelona y decía: "es que mis empleados no quieren hacer huelga, nos obligan, como abramos nos dan un palo". Entonces ¿cuál es el punto? ¿Democracia es que no puedas abrir porque te van a dar un palo? Porque hay tres que tienen interés y lo saben vender, lo venden bien, y luego hay doscientos que siguen a esos tres que no dejan trabajar a la gente. Lo que quieren es que el mundo se dé cuenta de que todos piensan como tres. Es democracia, pero ¿si no piensas como yo estás mal? Entonces eso no es democracia. "Es que votamos no sé cuántos a favor y muy pocos en contra", normal, los que están en contra no salen a votar, si los estás amenazando. Eso primero, y segundo como son ilegales puedes votar quince veces tú y veinte tu hermano, o cuarenta, no tiene ninguna claridad. No sabemos cómo terminará, pero en España hay un tema muy complicado hoy en día.

Hablabais antes de la apertura al mundo. El título de vuestro último disco, "Mar Abierto", ¿va en esa línea? 

Pantera: Totalmente. Va a que no haya fronteras, que no haya barreras, que todo fluya como el agua. Por eso intentamos hacer que el disco de un tema a otro fluyera y no se cortara, sino que tuviera conexiones o armónicamente o con temas del agua o con temáticas en concreto. También somos muy “old school” en ese aspecto. Me acuerdo de lo difícil que era encontrarte un disco cuando eras chavito, lo poníais de principio a fin y sabías cuál seguía después de cuál. Ahora con iTunes y Spotify ya solo escuchas sencillos, o lo que te recomienda tu colega, y solo escuchas esa canción. Está desapareciendo un poco el arte de poner “play” en el número uno y llegar hasta el número trece, [escuchar] entero el disco. Por eso queríamos juntar las canciones, que la gente las escuchara y ya supiera: termina la canción, se escucha el agua y si la dejaras empezaría la siguiente canción.

¿Qué tal está funcionando? 

Icho: Bien, la verdad es que la gente ha respondido bien. Hemos tenido dos sencillos que han ido también muy bien, estamos supercontentos. Lo bueno es que, al haberlo planteado desde el principio como un disco, tiene vida. No es lo típico de que ya murió el sencillo y se fue a la mierda el disco. Lo otro que tenemos bueno es que, como somos nosotros la empresa, y somos una empresa independiente, las cosas realmente tienen más vida, porque no todo sale al mismo tiempo en muchos países. Por ejemplo, ahora en Bolivia está sonando muchísimo una canción del primer disco [Verde más allá]. Entonces nadie nos conocía allí, y cinco años después es un “boom”. La canción es de las más “top” del país ahora; todo el verano sonó, y fue una canción que nosotros sacamos en 2012. Fue nuestro primer sencillo, estuvo en la radio en México, y aquí salió en un comercial de Iberia, en una radionovela, la ponen mucho en Radio Marca… El otro día fuimos con Dani Mateo a una entrevista y es superfan porque escuchó esa canción. Y nosotros: "esa canción salió hace casi seis años, pero gracias" (risas).

Pantera: Gracias que está empezando a pegar en España seis años después.

Icho: Y la escribimos hace once años. Son como sorpresas, es la vida que creemos que el disco va a tener, nunca sabes.

La decisión de ser independientes y editar los discos vosotros mismos, ¿fue premeditada? 

Pantera: Sí. Al principio nos engañaron muchas veces y ya luego desconfiamos de todo el mundo, a las siguientes propuestas que nos llegaron preferimos no hacerles caso porque ya teníamos miedo. Tuvimos una mala experiencia con una discográfica en Londres, luego tuvimos una mala experiencia con un mánager en México… Perdimos mucho dinero y mucho tiempo, y dijimos: "ya no más". Nosotros nos lo guisamos y nosotros nos lo comemos.

¿Hay algún descubrimiento musical que os haya llamado la atención últimamente? 

Pantera: Giramos tanto que siempre vamos tarde. Nos damos cuenta y, ¡mierda!, salió el disco el año pasado.

 Icho: En España, colegas, amigos de toda la vida: El Kanka, El Niño de la Hipoteca, Mr.Kilombo…

¿Y de México? 

Pantera: A mí es que México no me fascina (risas).

Icho: A mí tampoco.

Pantera: Pero conozco poco realmente. México va un poquito más atrasado que Europa en ciertas cosas. Es más moderno en el rollo electrónico, pero en música como tal yo creo que sería Inglaterra-España-México: empieza el indie superfuerte en Inglaterra, tarda como unos cuatro años en llegar aquí, salen grupos de colegas nuestros como Vetusta [Morla] que hacen más o menos indie español, luego tarda en llegar a México, y empiezan a salir grupos como Little Jesus.

Icho: En México manda la música regional mexicana. Ya pasó la época de Maná, que fue la del rock; la de Julieta Venegas, que fue el pop; llegó el regional y básicamente se comió el mercado. Tú en la radio allá vas pasando y es: regional, regional, regional, reguetón, regional, reguetón... Estamos un poco inundados. De hecho, llevo casi un mes sin escuchar reguetón y lo agradezco de una manera increíble, porque te lo ponen todo el tiempo, a todas horas. Allá lo que manda es música caribeña cien por ciento, y todo lo demás está en un plano secundario.

¿Cómo se vivió allí el fenómeno de “Despacito"? 

Icho: Allá empezó. Luis Fonsi vive entre Miami y México; México es un país muy esencial para este tipo de fenómenos. Le ha pasado a Ricky Martin, por ejemplo, vivía en México antes de ir a Estados Unidos; Enrique Iglesias triunfó en México más que en ningún otro lado; Shakira, de Colombia, viajó a México, y luego subió a Estados Unidos y al mundo. México siempre ha sido una plataforma para ese tipo de música en concreto. Y con "Despacito", Luis Fonsi ahora debe de vivir en Miami, me imagino, pero hace dos años vivía en la Ciudad de México. La canción tiene mucho que ver, probablemente está grabada en Miami o en México. El reguetón tiene mucho que ver con México.

Pantera: Mucho. ¡Asquerosamente mucho!

Icho: Y como vayas a la playa en México no oyes otra cosa que reguetón. Y en Bolivia, en toda Latinoamérica, en Miami...

Pantera: En Miami o haces reguetón o vas de visita.