Little Steven: "Macca to Mecca"


Por: Àlex Guimerà

Sin duda 2017 fue el año de Little Steven. Y es que ese año publicó "Soulfire", un álbum que rompía con 18 años de silencio discográfico. Además reformó sus Disciples of Soul  y se embarcó en una extensa gira que dejó inmortalizada en el directo "Soulfire. Live" (2018). Y por si eso fuera poco, en Noviembre de ese año se pasó por The Cavern para rendirles su particular homenaje a los Beatles previo dueto con, ni más ni menos, Sir Paul McCartney.

Quizás no se asocie mucho el estilo del escudero del "Boss" con la música de los Fab Four, y es que tanto la música de la E Street Band como la de los discos en solitario del propio guitarrista beben más del rock americano y del soul que del rock británico. Pero a decir verdad, cualquier rockero de su generación en algún momento ha bebido de los Beatles, y esto es lo que sucede con el propio Steven, quien según ha declarado fueron los de Liverpool quienes de pequeño le motivaron a agarrar una guitarra. En concreto fue tras ver a los cuatro melenudos en televisión actuando en el Show Ed Sullivan en 1964.

Con todo, el 14 de noviembre de 2017, teniendo programado un concierto en el O2 Academy de Liverpool quiso completarlo con un inesperado segundo concierto en el mismísimo The Cavern en dónde interpretó material popularizado por la legendaria banda local. Si bien, no fue en la mítica sala dónde grabó la colaboración con Macca que aparece en el disco, ya que el tan bien acompañado "I Saw Her Standing There" lo tocó diez días antes (4 de noviembre) en Rundhouse de Londres. Lo que nos da muchas pistas de dónde le vino la inspiración de dar el concierto sorpresa y publicar el disco en directo, claro está.

¿Y qué nos encontramos en este "Macca To Mecca"? Pues un buen disco homenaje de rock, con unas piezas formidablemente reinterpretadas por el artefacto de los Disciples of Soul: vientos a pleno rendimiento, coros sensacionales y una banda de hasta 11 músicos simplemente letal.

Como debe ser, el disco arranca con la presentación de Paul McCartney en el concierto de London antes de atacar una "I Saw Her Standing There" cuyas voces suenan algo más distorsionadas que en el resto del álbum, y en la que el sueño del niño aspirante a guitarrista de cantar junto a su ídolo se hace realidad. Le sigue el comienzo del concierto en Cavern Club con una sensacional "Magical Mistery Tour" (quizás lo más destacable del paquete) con unas trompetas volando a las mil maravillas dando un toque Stax a la pieza beatlera. Luego llegan la desenfadada "Boys" (escrita por Luther Dixon y Wes Farrell para las Shirelles), en la que las similitudes vocales de Steven con Ringo se hacen patentes tras las coristas nothern soul. Le sigue "Slow Down", de Larry Williams, otra pieza que versionaban los de Liverpool y que incluyeron en "Something New", un álbum que solo editaron en los Estados Unidos en 1964, puro rock' n roll. Como "Some Other Guy" de Leiber/Stoller, que el cuarteto había interpretado en sus comienzos en el mismo templo de la ciudad inglesa y que los fans de aquellos han podido recuperar en el "Live At BBC", en el que también se incluye la que la sigue, un "Soldier Of Love" (Cason/Moon) que la garganta raspada de Steven canta a pleno rendimiento con los dulces "sha-la-lás" de fondo. Unas versiones con las que no solo homenajea a sus héroes si no también a sus comienzos y a sus influencias.

Para la parte final del set, queda el material propio de Lennon y compañía como la irreverente "Good Morning Good Morning" del "Sgt. Peppers"., "Got To Get Into My Life" de "Revolver", "All You Need Is Love" y una "Birthday" que el músico dedica para el cumpleaños de su esposa.

Un repertorio quizás algo desconcertante y heterogéneo, que queda bastante bien en manos de los Disciples of Soul y que demuestra dos cosas: que el proyecto se ideó en pocos días y el carácter personal del mismo. Si bien la grabación lleva colgada en Spotify desde 2019, ha sido este inicio de año cuando se ha editado en varios formatos físicos, algunas incluyendo un DVD con las actuaciones. Curioso disco recomendado tanto para beatlemaníacos como para fans del otrora actor de Los Soprano.

Nuestra canción de la semana: "Confortable decadencia", de Hotel Nebraska




Guillermo Llopis y Gonzalo Anaya, o lo que es lo mismo Hotel Nebraska, tras hacernos esperar tiempo por fin han lanzado este 25 de febrero un nuevo álbum a través de Infinito discos, con la colaboración de Bonavena Música. “Confortable decadencia”, además del nombre genérico del trabajo es la canción que ha hecho de primer single.

Las sensaciones no pueden ser mejores. Encontramos a estos veteranos valencianos en buena forma, con la actitud necesaria y una concreción muy clara en su propuesta, más fresca que nunca, de sonido contundente y guitarras que juegan entrelazadas. Rock’n’roll de siempre, accesible y sin corsés, con economía instrumental en la línea del menos es más, directos al hueso (“huyendo de las apariencias” como afirman en la canción que te presentamos). Y con esos detalles pop de tanto gusto, que cada vez abundan más en su obra y que hacen tan atractivo el trabajo de la banda. 

En cuanto a los textos, resultan lo suficientemente ásperos como para contrastar de forma atractiva con esa vivacidad melódica, sin renunciar del todo a la esperanza. Para todo ello han contado con una plantilla de músicos de lujo, la ocasión lo merecía: Edu Olmedo (batería), Quique Bifiter (guitarras), Juancho Plaza (guitarras) y Paco Morillas (a los mandos del sonido).

 

No dejes de escuchar a... Matthew & Juan




Matthew & Juan es un dúo granadino formado Juan Fernández, componente de Lost Perdidos, y Matthew Cartmill, que ahora presenta un nuevo álbum de explícito título en cuanto a su contenido: "Folk Rock". Un trabajo en el que continúan profundizando en el Folk Rock, El Blues Grass y la Americana. Ambos aúnan de esta forma la visión del pop y rock granadino y la música norteamericana, dos visiones distintas unidas por la pasión por el folk y la música bluegrass tradicional americana. 

 Recientemente ya nos presentaron el single "Bajo el Sol", canción que se sumerge en la experiencia vital del autor y que deriva en rutas interminables a bordo de una Harley Davidson, surcando carreteras que no llevan a ninguna parte. Esta composición resume las vivencias de ambos artistas tornadas en canciones donde toman protagonismo la carretera, la armónica, el violonchelo y el mundo interior. Todo fluye a través de las letras y las guitarras del dúo granadino. Este nuevo corte no es más que la música y la vida de sus autores. 

Cuando se afirma que el rock es una 'forma de vida' se está describiendo a grupos y artistas que han hecho de la música su aliento vital. En Granada hay muchos ejemplos, y uno de ellos es Juan Fernández, más conocido por Juan 'Autoblues' por la banda que comandaba en tiempos, y cuya segunda vida es la de rockero eterno y 'easy rider' a lomos de una flecuda Harley Davidson. Fernández es vocalista y guitarrista en Lost Perdidos, grupo integrante de esa histórica escena granadina de los 80 donde habitan Autoblues, Los del Álamo, Beat Club, gente que al margen de su vida laboral y familiar encontraron su 'perdición' en los escenarios. 

 Sin embargo Juan también tiene un corazón acústico, "muy 'Harvest', y melancólico, "como Neil Young", dice él, y también mucho material que no encajaba en la de un grupo de rock cañero: "Temas menos conocidos y que no funcionaban en el formato banda. Cada canción tiene su momento, y yo a estas alturas hago solo lo que me gusta, y esas canciones quería sacarlas", relata Juan, que mantiene una tercera vía en formato bolsillo. "Un día vi un video de James Taylor junto con Yo-Yo Ma haciendo el 'Suzanne' de Leonard Cohen y se me encendió la luz, ¡esa intensidad emocional era perfecta para lo que yo quería!", concluye. Buscó y encontró al chelista estadounidense Matthew Cartmill, exiliado por amor en Granada y predispuesto a la aventura de ambientar con su instrumento unas canciones de inequívoco sabor crepuscular y fronterizo, de la valla con el gringo, algo genéticamente muy suyo, aunque su trabajo ha sido casi siempre en el entorno de la música clásica.

 

Ramblin’ Ellie & The Bashtones: “Find Another Fool”



Por: Txema Mañeru 

El mejor sello estatal, y uno de los mejores del mundo, de rock’n’roll, rockabilly, western swing, rhythm & blues, surf y demás sonidos americanos clásicos, es El Toro Records. Están que no paran últimamente porque acaban de cumplir los 25 años de vida. La principal joya y novedad que acaban de editar es el magnífico LP de debut de Ramblin’ Ellie & The Bashtones, pero si te pasas por www.eltororecords.com verás que están también calentitos dos guapos vinilos de Rock’n’Roll instrumental con los mejores singles de finales de los 50 y el explícito título de “Infamous Instromonsters Of Rock’n’Roll Vol.1 y Vol.2”. Cada uno con 16 singles y nombres básicos en la materia como Link Wray, The Ventures, Duane Eddy, The Champs, Santo & Johnny o Dick Dale, además de otras sorpresas “menores”. Las portadas son una absoluta gozada, por cierto. También acaba de publicar con ellos nuestro Iker Piris, un fantástico trabajo de categoría internacional titulado “Electra” , a nombre de Iker Piris & His Dual Electras. Por último, no hay que olvidar la colección de singles a 45 revoluciones de Carlos Slap junto a Gordon Doel, Spencer “Chicken” Evoy, Marcelo Bontempi y Charlie Hightone. ¡Y prometen seguir frenéticos todo este 2021!

Pero ahora es momento de destripar un poco este especial y muy chulo LP, “Find Another Fool”. Llega tras varios destacados singles pues se formaron allá por el 2013. También tienen unos cuantos de estos temas en vistosos videoclips que merece la pena disfrutar. Están encabezados por la deliciosa voz de Ramblin’ Ellie (Simone Simonsson). Sí, como habrás podido comprobar por su nombre, Ellie y sus The Bashtones vienen de los países nórdicos y más concretamente de Suecia. Lo suyo es la música de fines de los 50 combinando el rock’n’roll vocal, con dosis de rockabilly y bastantes coros doo wop. También cabe la mejor teen music y hasta guapos ramalazos country. Le acompaña un cuarteto de lujo instrumental con especial mención para el guitarra solista Magnus Hedlander y el pianista Mikael Ek. Por supuesto todos ellos aportan sus voces al conjunto. Bueno, en este apartado hay que hacer especial mención también para la aportación de nuestros Velvet Candles hasta en 4 de la docena de temas de rigor en un vinilo de estas características. En el tema titular y otro par es también destacada la aportación vocal de Camilla Johansson. Todo está grabado, producido, mezclado y masterizado con cálido sonido analógico como tampoco podía ser de otra forma. Entre todos se marcan una delicia total que encantará a seguidores de Dion, Rocky Sharpe & The Replays, Velvet Candles, Jonathan Richman, The Orioles, The Drifters y hasta Loretta Lynn.

Comienza el delicioso viaje con la encantadora "One Of These Mornings", con la esplendorosa voz de Ellie, los trabajados coros, la sensacional guitarra de Magnus y un trepidante ritmo con aires casi de Exotica. Siguen con los tonos rockabilly y doo wop del single "Bigelow 6-200". E lado más cercano al country y a la citada Loretta Lynn les sale en "Night Without End", mientras que la faceta teen, con aromas a antiguas películas y a Dion & The Belmonts, se palpa a la perfección en una "Hurry Baby" con los deliciosos coros de Velvet Candles, que repetirán, con tonos más graves, en el cierre de la cara A con el tema titular.

Se abre la B a toda pastilla con brillo para la guitarra solista de Magnus en "Moonsick". Sube la apuesta doo wop en una contagiosa "It Doesn’t Matter" con el destacado saxo de Lars Kjellström, que a mí me ha recordado a los entrañables Rocky Sharpe & The Replays. "Is It Me" nos trae la ingenuidad de Jonathan Richman y también otros buenos punteos de guitarra. En "Long Gone Baby" es el turno para el lucimiento del piano de Mikael Ek. Se despiden a la carrera con la hermosa ‘I’ll come Running’. ¡Todo un estupendo y romántico Back to the Past!

Entrevista: Javier Escorzo

“Hay toda una generación de músicos estatales que pasados los cincuenta años están desarrollando una carrera espectacular” 

Por: Javier González 

Pocos periodistas de esta piel de toro pueden presumir de tener la amplitud de miras, buen gusto y bagaje que atesora Javier Escorzo; un profesional de los píes a la cabeza, de los pocos a los que siempre es interesante acudir y al que encima hay que agradecer su buen trato y franqueza a poco que uno le solicite la más mínima ayuda o colaboración. 

Sin duda alguna estamos hablando de lo que para nosotros es un referente en lo que a prensa escrita musical se refiere, algo de lo que ha vuelto a hacer gala al publicar “Balmoral. Loquillo, por un instante, la eternidad”, su segundo libro en el que desmenuza al extremo, con rigor, acierto y precisión quirúrgica, el disco que supuso un antes y después en la carrera musical de Loquillo

Perfecta excusa la que nos ha brindado éste pamplonés de mirada sincera para volver a contactarle, evidentemente hemos hablado de su nueva obra y del genial momento que vive el rock nacional, gracias en parte a una generación de cincuentones que se ha empeñado en seguir entregándonos obras atemporales y mayúsculas. 

Lo primero de todo… ¿Qué tal estás llevando el ejercicio de supervivencia que supone salvaguardar la salud y sobrevivir hablando de cultura? 

Javier: Lo estoy llevando como todo el mundo, con resignación y paciencia. Y con mucha tristeza al ver que el de la cultura es uno de los sectores que más está sufriendo los efectos de esta crisis. No me refiero solo a los artistas, sino también a promotores, salas de conciertos, personal de seguridad, técnicos, limpieza, promoción, management... Casi nunca se habla de ellos, pero su labor es imprescindible para que las actividades culturales salgan adelante. 

¿Qué es lo que más has echado de menos durante los últimos meses de todo lo relacionado con tu profesión como crítico? 

Javier: Todas las semanas escribo críticas de conciertos para Diario de Noticias, un periódico de aquí, de Navarra; un año normal suelo cubrir una media de unos ciento cincuenta conciertos, y estos últimos meses ha habido muy poca actividad de directo. Eso ha sido lo que más he echado de menos. 

Nos hemos puesto en contacto porque has escrito el que bien podríamos definir como el libro musical centrado en rock en castellano del año, “Balmoral. Loquillo, por un instante, la eternidad”. ¿En qué momento decidiste que te apetecía volver a la carga con una nueva obra? 

Javier: Vaya, muchas gracias por tus palabras. Después de publicar la biografía de Duncan Dhu, Mikel Erentxun y Diego Vasallo, tenía claro que quería escribir sobre Loquillo porque es uno de los artistas que más he seguido y más me han hecho disfrutar. Como conocía bien su carrera, estaba convencido de que detrás de “Balmoral” había un buen libro, así que me puse con ello. 

¿Por qué se la dedicas a un disco como “Balmoral”, que no es ni de largo el más exitoso de la carrera de su protagonista? 

Javier: Es cierto que quizás no sea su disco más exitoso, pero sí es el que le abrió las puertas a su etapa más exitosa, que es la que está viviendo en la actualidad. Aunque todos recordamos su época clásica de los ochenta, es ahora cundo está alcanzando más números uno de ventas, cuando está haciendo sus giras más potentes y cuando creo que está firmando sus mejores obras. Y el punto de inflexión fue, precisamente, “Balmoral”: con este álbum puso fin a una larga travesía del desierto que duró casi quince años, fue el colofón a muchos años de trabajo, aprendizaje e investigación. 

En el libro contactas con unas cuantas decenas de personas del entorno de Loquillo. ¿Hasta qué punto es difícil realizar esa selección? 

Javier: Al tratarse de un libro monográfico sobre un solo disco, quise hablar con todas las personas que tuvieron relación, ya fuera directa o indirecta, con “Balmoral”. Tenía muy claro que el enfoque debía ser lo más amplio posible, aportando los testimonios del propio Loquillo, pero también del productor, así como los de sus compositores, músicos, discográfica, fotógrafos... Quería que todos los ángulos estuviesen cubiertos. 

¿Qué tres nombres aportan la visión más clara sobre Loquillo bajo tu punto de vista?

Javier: Me resulta muy difícil quedarme solo con tres nombres. Lo que pretendía era desmenuzar todo el proceso de creación de Balmoral, y para ello quise explicar detallada y cronológicamente cómo fue tomando forma el disco. En esa labor me resultaba imprescindible contar con las voces de todos los colaboradores que tuvieron la generosidad de atenderme. Indudablemente, la labor de Jaime Stinus en la producción fue primordial, porque Balmoral fue un disco muy “de productor”. Como compositores, creo que Igor Paskual y Gabriel Sopeña tuvieron un peso importantísimo en este álbum, aparte de que ya llevaban muchos años con él y lo conocían perfectamente. Pero insisto en que sin la aportación del resto de colaboradores (Sabino Méndez, Jaime Urrutia, Luis Alberto de Cuenca, Juan Mari Montes, Andrés Calamaro, Carlos Segarra, Laurent Castagnet, Laura Gómez Palma, Thomas Canet y David Bonilla), el libro no hubiese estado completo. 

¿Crees que es una obra que plasma el difícil tránsito de una estrella del rock a la década de los noventa, que sirve como crítica a la industria estrecha de miras y a unas estructuras que se resisten a los cambios, algo muy habitual en nuestro país por otra parte?

Javier: Sí, indudablemente. De hecho, esa es una de las tesis fundamentales del disco. A mediados de los noventa, gran parte de la prensa musical decidió dar por amortizada a toda una generación de artistas que lo había sido todo en los ochenta. La industria estaba empeñada en que sus artistas siguiesen repitiendo hasta la náusea las mismas fórmulas que tan buenos resultados les había reportado en la década anterior. Ante ese panorama, Loquillo optó por reinventarse y desarrollar nuevos personajes que se salían del estereotipo que se le atribuía; grabó discos de poetas, de jazz, de rock más adulto... No fue un camino fácil y tuvo que enfrentarse a un montón de cosas, pero el tiempo demostró que él tenía razón. 

¿Hasta qué punto piensas que “Balmoral” ha posibilitado toda la carrera que Loquillo ha desarrollado desde entonces hasta nuestros días? 

Javier: Creo que “Balmoral” fue la culminación de un trabajo muy sólido que había desarrollado en los años anteriores. Aquí recuperó el favor del público y a la crítica no le quedó más remedio que rendirse a la evidencia. Pero, evidentemente, el disco no surgió por generación espontánea. Sería imposible comprender “Balmoral” sin los discos que le precedieron. Y es un hecho que, a partir de “Balmoral”, Loquillo se mueve en otra dimensión. No hay más que ver los recintos en los que toca desde entonces (grandes pabellones y plazas de toros) para comprobarlo. 

¿No crees que el Loco venía anunciando este disco desde su primerísimo “Los Tiempos Están Cambiando”? 

Javier: Sí, estoy de acuerdo. Aunque algunos se han negado a reconocerlo, el Loco siempre ha sido un artista con una gran amplitud de miras. Creo que desde el principio de su carrera llevaba dentro todos los personajes que desarrolló posteriormente y que eclosionaron definitivamente en “Balmoral”. De hecho, en los discos de los ochenta con los Trogloditas ya había señales que apuntaban en esa dirección, como cuando cambió las chupas de cuero por los trajes o cuando incluía canciones como “Mis problemas con las mujeres” o “En Dino’s a las diez”. Solo necesitaba tiempo y el equipo adecuado a su alrededor para explotar todo ese potencial. 

¿Falta valentía, riesgo y ganas de no ser políticamente correcto en nuestra música pop y rock?

Javier: Es posible, aunque, paradójicamente, quienes presumen de ser más contestatarios suelen ser, muchas veces, los que menos arriesgan y más se dedican a repetir esquemas. La rebeldía puede convertirse en otro cliché. Si uno se fija, la inmensa mayoría de los pronunciamientos ideológicos o políticos que llegan desde el mundo de la cultura suelen ir siempre en la misma dirección ideológica, a veces incluso con las mismas palabras. Por eso es necesario que existan artistas como Loquillo, un hombre libre que no tiene miedo a meterse en ningún jardín y que dice siempre lo que piensa, independientemente de las repercusiones que sus palabras puedan tener. Por cierto, que en su disco de poesía de Luis Alberto de Cuenca tiene una canción que se llama, precisamente, “Political incorretness”. 

¿Qué tres artistas crees que han envejecido mejor dentro de nuestro rock? 

Javier: Aquí sí que me resulta absolutamente imposible ceñirme solo a tres. Hay toda una generación de músicos que ya ha pasado de los cincuenta años (en algunos casos, también los sesenta), que está desarrollando una carrera espectacular. Es la primera vez que en España tantos músicos llegan a esas edades haciendo cosas nuevas y de tanta calidad. Es el caso de Loquillo, Santiago Auserón, Mikel Erentxun, Diego Vasallo, Bunbury, Alaska, El Drogas, Calamaro, Ariel Rot, Manolo García, Kiko Veneno, Carlos Segarra y sus Rebeldes... Toda esa generación está abriendo camino a los que vienen detrás, como ya hicieron en los ochenta. Y aunque lleva bastante tiempo sin publicar, no quiero dejar fuera de la lista al gran Jaime Urrutia, que lleva años preparando su nuevo disco; dice que no lo sacará hasta que esté absolutamente convencido del resultado. Yo creo que será una obra maestra. 

Ando flipando en estos días con el sonido de bandas como Desvariados, Los Fusiles y Chencho Fernández, artistas relativamente minoritarios, respetuosos con ciertas tradiciones musicales estatales y que facturan grandes canciones. ¿Los conoces? ¿Qué te parecen? 

Javier: Conozco a Desvariados, los vi en directo con Burning hace unos años, me parecieron buenísimos y me alegro del éxito que están teniendo. A Chencho lo conocía de oídas, pero si me he decidido a escucharlo en serio ha sido precisamente por recomendación vuestra. Y a Los Fusiles no los tengo controlados, pero me los apunto. Confío plenamente en vuestro criterio. 

¿Qué otras bandas del panorama resaltarías alejadas de los postulados del actual falso indie? 

Javier: Pues te voy a dar varios nombres de artistas navarros que me parece que tienen una calidad incuestionable: Gussy, Con X The Banjo, Jabi Izurieta, Andrea Santiago, Javi Robles, Belcos, El Desván, Juárez, Jon Ulecia & Cantina Bizarro, Melenas, Exnovios, Chuchín Ibáñez... Artistas muy diversos, pero todos con un nivel altísimo dentro de su estilo. 

¿Cómo definirías a todos aquellos que seguimos escribiendo sobre música por poco o nada de dinero? 

Javier: De momento somos el último eslabón de una cadena que viene de décadas atrás y que es cierto que ahora parece que vive horas bajas, aunque yo confío en que resurja. Yo me eduqué, y supongo que también será vuestro caso, comprando muchas revistas musicales, leyendo todo lo que podía sobre música. Ahora los chavales se acercan a la música de una manera muy diferente, yo lo veo en mis hijos. Les gustan canciones sueltas y a veces no conocen el ni el nombre del artista que las canta. No sienten la necesidad que tenía yo de profundizar, de averiguar cosas sobre el autor, en qué se había inspirado, cuáles eran sus influencias... El disco ha perdido su vigencia como obra conceptual, también; todo son listas de reproducción y algoritmos. Son tiempos extraños, al menos para los que venimos de otra época, y parece que nos hemos quedado en tierra de nadie. Pero quiero creer que lo que hacemos tiene su importancia. A mí, por ejemplo, me alegráis el día cuando publicáis una entrevista o una reseña profunda y bien escrita sobre algún artista que me interesa, y yo espero que mis textos hagan lo mismo con otras personas. Esa pasión con la que hacemos este trabajo debe ser el motor de todo. 

¿Qué te parece la actual situación de la música? ¿Cuándo crees que volveremos a una relativa normalidad? 

Javier: No sé qué decirte, la verdad. Esperemos que la situación mejore pronto, porque es evidente que todo el mundo lo está pasando mal, personal y económicamente hablando, y especialmente el mundo de la música y de la cultura. Se trata de un sector que da de comer a muchas familias. Para despedirnos, solamente quería decirte que tras el dulce regusto que nos ha dejado este libro nos preguntamos algo. 

¿Qué andas tramando para un futuro no demasiado lejano? 

Javier: No tengo planes concretos, la verdad. Nunca los hago. Sí que tengo varias ideas en la cabeza, el tiempo dirá si alguna termina tomando forma y acaba materializándose. 

Muchas gracias, Javier. Ya sabes del profundo respeto y cariño que sentimos hacia ti. Eres un crack. 

Javier: Muchas gracias a vosotros, ya sabéis que ese respeto y ese cariño es mutuo. Admiro mucho vuestro trabajo y lo disfruto a diario. Siempre es un placer charlar con vosotros.

“La luz en sus entrañas. Conversaciones con Fernando Alfaro”, de Manuel Pinazo y Chema Domínguez.



Por: J.J. Caballero

Los géneros literarios, como todos los artísticos, son susceptibles de ser renombrados, ampliados o incluso pervertidos, siempre acorde con las necesidades expresivas del autor o autores en cuestión. En el ámbito periodístico, en este caso adscrito a lo estrictamente musical, debería ya institucionalizarse una especie de subgénero al que podríamos denominar “ensayo conversacional”, en el cual se incluirían aquellas biografías narradas por su propio protagonista a través de charlas, confesiones (qué bonito lo de seguir escribiendo sobre asuntos de otro que solo sabes tú, lo que venía siendo conocido como “primicia informativa”) y diversos encuentros en los que la vida y obra del susodicho artista va siendo diseccionada, sin perjuicio de que en el proceso salgan a la luz aspectos menos memorables o se disimulen fragmentos no tan prestigiosos. A ese epígrafe se adscriben dos de las tres referencias que hasta el momento han publicado los compañeros de Muzikalia, que ahora, después de haber servido de soporte textual al hilo argumental de las últimas canciones de Chucho con la historia de “Pere y María”, la impagable colección de micro relatos escritos por Fernando Alfaro, recurre a las respuestas del propio narrador sometido a una pormenorizada batería de cuestiones sobre los principios y finales de su carrera y el fraguarse y desvanecerse de muchas de sus teorías personales. 

Esta vez Manuel Pinazo y Chema Domínguez se fajan a conciencia, en un trabajo pensado a largo plazo, para que Alfaro viaje a sus entrañas –cosa que ya suele hacer en sus canciones- y regrese de ellas bañado en la sangre que siempre labró sus surcos. La sombra de un pasado demoledor se cierne en varias ocasiones cuando rememora conciertos frustrados y alguna que otra resurrección forzada, tanto a nivel íntimo como grupal. Un músico consciente de su importancia y su coherencia, ejemplar para mantener la llama de la independencia desde las primeras canciones ensayadas con los seminales Surfin Bichos, allá por 1989, hasta las varias vidas de la banda donde posiblemente su particular universo haya sido mejor entendido: Chucho. Es un placer insospechado sumergirse en unas páginas de la historia del pop español que aún estaban en blanco y rellenarlas con los fantasmas de otro tiempo, mejor o peor, pero dándole sentido a un momento de las vidas de muchos de los lectores a través de los mensajes impíos de “Gente abollada”, “Fotógrafo del cielo”, “Fuerte”, “Un ángel turbio”, “Magic” o “El vientre del firmamento”. Ahora que se reedita la caja de los truenos que expandió gran parte de su universo, la integral de aquellos “Diarios de petróleo” presentada como la revolución que debería haber sido, apetece saber por boca de su autor que fue Nacho Vegas quien lo rescató (anécdotas inconfesables de su gira conjunta incluidas) después de caer en el pozo de la insatisfacción o que aún hay quienes aseguran haberlo visto tocar teloneando a Nirvana junto a Teenage Fanclub, algo que nunca sucedió y que finalmente los vaivenes contractuales se encargaron de impedir. En “La luz en sus entrañas” se desentrañan otras muchas cosas, pero lo más importante es que el hilo conductor lo lleva el propio responsable, y la imprescindible colección de fotografías que acompaña el recorrido contribuye ampliamente a entender por qué esta lectura podría calificarse poco menos que de imprescindible.

Prologado por J, líder de Los Planetas y otro miembro del club de las personalidades referenciales, en estas poco más de 300 páginas hay mucha sustancia y motivos para el orgullo. Que no debe ser otro que el de saber que aquí, sin ir más lejos en una ubicación tan poco desprovista de glamour como la meseta albaceteña, también tenemos pequeñas deidades musicales a las que adorar por los siglos de los siglos. Un fantástico trabajo editorial que, en otros términos más osados, sería una hagiografía en toda regla.

Entrevista: NØM


“Queremos contar nuestras experiencias, pero no queremos ser el foco de atención sino que las historias que contamos sean lo más importante” 

Por: Javier Capapé

El cuarteto zaragozano NØM publicó el pasado viernes 19 de febrero el primero de los adelantos de su nuevo proyecto, un doble EP que lleva por nombre “Escenas”. Tras la publicación y rodaje en los escenarios de su primer LP “Alquimia” en 2018 y la posterior revisión de tres de sus canciones en “La Cafetera Atómica”, el grupo afrontaba este 2020 con la mirada puesta en una clara renovación sonora y de espíritu. El primer paso de este nuevo camino fue el single “Interregno”, pero la fatídica pandemia detuvo el proyecto por un tiempo, que el joven cuarteto aprovechó para componer y grabar desde una nueva perspectiva este doble EP formado por seis nuevas canciones. Podemos aventurarnos a decir que la actitud y determinación de este grupo no se ha perdido tras estos años de experiencia (cinco desde que en 2016 ganaran la XV edición del Certamen de música universitaria “ZerbuRock”). Desde entonces Diego Núñez (Voz y guitarra), Mikel Martínez (Teclados y voces), Daniel Moncayola (Batería) y Óscar Garza (Bajo) han participado en la séptima edición del Festival “Aller-Retour (Burdeos-Zaragoza)” en 2017, han recorrido parte de la geografía española presentando “Alquimia” y han seguido grabando y exigiéndose a sí mismos hasta que su carrera ha desembocado en este interesante nuevo proyecto. Con “Escenas” dicen sintetizar todo lo que han vivido desde sus inicios, además de haberse dejado la piel en sus canciones. Y el excelente resultado lo tenemos por fin ante nosotros.

Lo primero de todo, ¿cómo habéis pasado estos meses pandémicos?

Daniel: Pues dejando de lado lo personal, hemos intentado que a nivel musical fueran lo más productivos posible. Con el grupo hacíamos prácticamente una videollamada diaria. De hecho, la mayoría de las canciones de este doble EP están compuestas durante la cuarentena.

Óscar: Estar en contacto nos ayudaba a mantener la estabilidad y la cordura, manteniendo el ritmo de trabajo con el grupo.

Sin embargo, algunos artistas están diciendo lo contrario de estos meses, que más bien les han paralizado.

Diego: En nuestro caso, como todo el proyecto venía de antes, no hemos parado, más bien nos hemos adaptado a la situación, viendo cómo podíamos llevar todo esto a buen puerto. Lo positivo ha sido que en este tiempo hemos aprendido a controlar programas de edición de audio como “cubase” y a organizarnos el trabajo de manera constante.

¿De dónde viene vuestro nombre NØM, “Non omnis Moriar”?

Diego: Es una cita del poeta latino Horacio que significa literalmente “No moriré del todo”. Horacio hacía con esto referencia a que cuando dejase este mundo quería que le recordaran no por quién fue sino por lo que dejó escrito en sus obras, que es lo que buscamos también nosotros con la música.

¿Cuáles son vuestras influencias más importantes?

Daniel: Nuestros pilares fundamentales, con los que coincidimos los cuatro de forma unánime, son Rufus T. Firefly, Foals y 21 Pilots. Estos últimos nos encantan también a nivel visual y conceptual. Pero somos cuatro y a veces cada uno tira hacia lo suyo.

Percibo un aire en la voz de Diego al primer Bunbury. Algo parecido me ocurre con la sonoridad más oscura de “Alquimia” y los Héroes del Silencio. ¿Son quizá uno de vuestros referentes?

Diego: Sí, nos lo han dicho, pero no es algo intencionado, aunque con los nuevos temas se puede apreciar una interpretación distinta, más suave, quizá, o más sentida que antes.

Óscar: Es muy curioso que nos comparen concretamente con los primeros discos de Héroes del Silencio, que haya esa convergencia. Y nos encanta.

Disfrutamos mucho con vuestro primer LP y posteriormente con la reinterpretación de tres de sus canciones en un tono más íntimo grabadas en “La Cafetera Atómica”. Con “Interregno” percibí cierto cambio en la actitud, ¿continuáis en la línea de “Interregno” u os lanzáis hacia parajes más íntimos como los vividos en “La Cafetera Atómica”?

Daniel: Más bien continuamos con la línea de nuestro single “Interregno”, dejando un poco atrás lo de antes. Queríamos marcar una ruptura entre lo que hemos hecho y lo que vamos a ir lanzando. Romper para encontrar una riqueza musical que no te remita a la misma idea de canción siempre que nos escuches.

Diego: “Escenas” es íntimo porque es muy personal, pero no es íntimo en sonoridad.


¿Qué se puede esperar entonces a nivel de sonido en este “Escenas”?

Óscar: Conforme hemos ido haciendo música hemos encontrado herramientas nuevas que nos han gustado. Desde el principio hemos explorado más los arreglos para que las canciones cambien, maduren, desde su origen hasta su resultado final. Ahora que hemos aprendido un poco más el oficio, nos hemos lanzado a explorar sonidos.

Diego: Estos temas están todos compuestos por los cuatro. Con “Alquimia” no fue así. Ahora hemos conseguido dar un paso adelante en los arreglos y desmarcarnos un poco de lo anterior y a nivel de concepto e ideas creo que hemos llegado a sitios interesantes, que si lo hubiéramos hecho de manera más individualizada no hubiéramos conseguido. Encontrar ese punto en común tanto en lo sonoro como en lo conceptual y sentimental ha sido duro pero muy reconfortante. La verdad es que estamos muy contentos con el resultado final por haber conseguido plasmar nuestra necesidad de expresarnos los cuatro en conjunto.

Daniel: Se suele decir que el segundo disco es el decisivo, el que marca lo que va a ser la banda. El primero es más un rompecabezas de ideas, pero en el segundo tienes un papel en blanco y como banda tienes que tomar decisiones en conjunto que te definan de verdad.

¿Cuál es la temática principal que imprimís a estas nuevas canciones?

Daniel: Queríamos contar algo que tuviera un inicio y un final, algo conceptual.

Diego: Partimos de temas como la incertidumbre, el miedo al futuro, el amor, la rabia que pueden generarte ciertas situaciones… Cuando hicimos “Alquimia” estábamos todos los días juntos, pero ahora Mikel está en Alemania, vivimos una pandemia que nos distancia y todo eso se refleja en matices que destacan la complejidad de lo vivido. Esas lecturas complejas nos resultaba difícil volcarlas en un solo trabajo, por lo que pensamos hacer una doble lectura de esas situaciones, que es lo que planteamos al hacer dos EP’s. Partimos de un mismo problema y lo leemos de distintas formas en los EP’s.

¿Qué es lo que más valoráis a nivel de producción sonora? ¿Habéis producido vosotros estas canciones?

Óscar: Sí, toda la producción es nuestra. Hemos empezado a darnos cuenta de lo que sobra en nuestras composiciones, quitando aquello que veíamos recargado. Hemos jugado a crear mucho más espacio en las canciones, permitiendo que los silencios de un instrumento te den espacio para introducir otros arreglos.

Habéis realizado una campaña de crowfounding para financiar la grabación de este doble EP, ¿ha sido algo planificado o consecuencia directa de la situación de parón pandémico que vivimos?

Daniel: La idea estaba por ahí, pero pensábamos financiar la grabación con el grueso de los conciertos. Sin embargo, debido a que no se pueden hacer conciertos recurrimos a esta idea y nos lanzamos a la piscina.

En vuestro crowfounding había gran cantidad de opciones para poder colaborar, incluidos conciertos privados. ¿Habéis conseguido mecenas que se hayan apuntado a estas suculentas opciones?

Diego: Tocaremos ilusionados para aquellos que han participado con esta modalidad porque para nosotros ya son un miembro más de NØM. Estos conciertos serán indudablemente muy cercanos y de sonoridad más íntima porque piden abrirse en canal y cantar al oído, de tú a tú.

Óscar: Por supuesto que estos conciertos privados estarán sujetos a las restricciones de aforo actuales.

Daniel: Nos gustan mucho los conciertos más íntimos, menos recargados, que será el formato que llevemos a estos eventos tan especiales.

Óscar: De hecho la idea de “La Cafetera Atómica” fue un poco por esto mismo, por esa necesidad de hacer una versión para llevar nuestras canciones a espacios reducidos, y la verdad es que nos gusta mucho ese formato.

Habladme del concepto estilístico de “Escenas”. Habéis contado con el equipo de Santa Mónica Films y se puede ver un cambio evidente de la oscuridad de “Alquimia” a la luz de “Escenas”. Incluso ahora os mostráis a vosotros mismos cuando antes no aparecíais en el diseño. ¿Hay algún motivo que os haya llevado a este cambio?

Diego: No es un cambio aleatorio. Teníamos ganas de romper en cierta manera con “Alquimia” y al igual que es evidente a nivel musical tenía que ocurrir lo mismo en el apartado visual. Tanto con Santa Mónica Films, encargados de la fotografía, como con Elena Martínez, Laura Gómez o Santi Belda, que son quienes nos asesoran con la imagen y los videoclips, hemos dado un paso adelante. Al final es evolucionar y dar un cambio acorde a como pensamos ahora mismo y desmarcarte de lo que has hecho para que se note esa evolución. No somos los mejores modelos, pero esta vez disfrutamos al salir en las fotos. Hemos estado muy cómodos.

Da gusto que un grupo joven como vosotros valore el concepto artístico del disco en estos momentos de consumo predominantemente en streaming. Con “Alquimia” os currasteis una presentación en CD magnífica. ¿Qué podemos esperar ahora de la edición física de “Escenas”?

Óscar: La edición física va a ser limitada porque la situación musical actual no te permite echar el resto en el formato físico. Esta vez hemos intentado, además de mantener el concepto, que las canciones, al visualizarlas individualmente en streaming, tengan un sentido estilístico en sí mismas. La idea principal del concepto artístico es que queríamos resaltar la fotografía.

Daniel: Igualmente queríamos que la fotografía se adaptase bien a la parte digital, ya que supone el grueso de las escuchas. Que una imagen en Spotify te pueda parecer llamativa y que eso no solo esté en el formato físico.

Diego: Pero el que se haga con la edición física podrá llevarse láminas, fotografías, una buena presentación de las letras… que, en definitiva, queremos que sea nuestro sello distintivo.


A mí particularmente me encantó el giro sonoro que disteis con el EP grabado en “La Cafetera Atómica”, ¿podemos encontrar algo de ese espíritu en estos renovados
NØM o eso se quedó en una experiencia al margen? Porque en “Interregno” no encuentro mucho esa sonoridad acústica.

Daniel: En principio dejamos atrás la experiencia de “La Cafetera Atómica”, que fue algo más aislado, aunque la dinámica de nuestras canciones, buscando subidas y bajadas que se aprecian muy bien en esa grabación, no se pierde.

El final de “La verdad absoluta” en “La Cafetera Atómica” es emocionante. Se respira algo mágico en el ambiente. No es acústico exactamente. Es más directo. ¿Habéis empleado este método de grabación todos a la vez en el estudio para este “Escenas”?

Daniel: Estábamos muy en armonía en esa interpretación, sí.

Diego: En cuanto a grabar todos a la vez, las circunstancias en las que hemos grabado “Escenas” no nos lo han permitido. Sí que nos habría gustado, pero creo que las sensibilidades, dinámicas y el gusto para que se vea que estas canciones están pensadas para el directo sí que se aprecian.

¿Qué significó para vosotros el lanzamiento de “Interregno” en pleno 2020? ¿Cómo fue la reacción de la gente con el sencillo?

Óscar: Sacarlo en 2020 fue un palo. Todos los planes que teníamos tras el lanzamiento de “Interregno” se paralizaron. Como consecuencia, “Escenas”, que estaba pensado para después del verano, se retrasó medio año también. Sin embargo este retraso hizo que coincidiera el comienzo de la grabación tras el confinamiento estricto con la vuelta de Mikel de Alemania, donde reside ahora, aunque después volvieron las restricciones en octubre, pero para entonces la grabación ya estaba finalizada.

Diego: Las limitaciones de movimiento hicieron que tuviéramos que trabajar los temas por piezas antes de montarlos todos en el estudio, para lo que volvimos a “La Cafetera Atómica”, el estudio de Rafa Domínguez, entre septiembre y octubre pasados.

Tuvisteis la suerte de tocar en directo en septiembre en el Teatro Romano de Zaragoza al salir del confinamiento. ¿Cómo fue la experiencia?

Diego: Nos encantó porque teníamos muchísimas ganas de volver al escenario. Además pudimos tocar alguno de los nuevos temas, aunque nos pilló algo nerviosos por la situación.

Óscar: Lo disfrutamos mucho pero nos supo a poco. Queremos más. Solo un concierto en un año es demasiado poco, aunque otros compañeros no han tenido ni siquiera esa oportunidad, así que estamos agradecidos.

¿Cómo va a desarrollarse el lanzamiento de estos dos EP’S?

Daniel: Tras el lanzamiento en streaming de “Puntocero” el viernes 19 de febrero, que pertenece al primero de los EP’s en los que se subdivide “Escenas” titulado “No Lugar”, saldrá en marzo el videoclip de “Globosonda”, más el EP completo también en streaming. Para la llegada del segundo EP, titulado “Mares Cerca”, habrá que esperar a mayo. Es entonces cuando publicaremos también la edición física de “Escenas” con los dos EP’s incluidos.

Al igual que hicisteis con el fantástico videoclip de “Fuego”, bajo la dirección de Ana Escario, ¿qué nos tenéis preparado a nivel audiovisual para “Escenas”?

Daniel: En principio tenemos pensados dos videoclips para “No Lugar” y otros dos para “Mares Cerca” porque en este momento no queremos descuidar el auge de lo audiovisual. Para este trabajo contamos con la dirección de Laura Gómez y la grabación y edición de Santi Belda, que ya se han encargado del videoclip de “Globosonda”.

¿Tenéis alguna colaboración a destacar en las nuevas canciones?

Diego: Sí, la zaragozana Erin Memento colabora en “Banderablanca”, uno de mis temas favoritos, que habla de la relación de poderes que se dan en cualquier unión y como eso puede hacer que todo estalle por los aires o que, ante cualquier diferencia, puedas ver más allá de ese problema o conflicto. En el fondo es lo que hablábamos de la doble lectura de los dos EP’s, las dos visiones con las que puedes afrontar todo en la vida: la huida o el perdón y afirmación.

¿Por qué decidís separar los lanzamientos? ¿A qué se debe esta diferenciación entre “No lugar” y “Mares cerca”?

Diego: Los temas están relacionados a nivel conceptual y sonoro. Incluso a nivel visual hay un vínculo que no te desconecta de esa doble lectura que hacemos en un EP y en el otro. Esa es la mayor apuesta del trabajo de “Escenas”, el hecho de que nunca vas a perder de vista que las ideas que escuchas en un EP se van a ver reflejadas de alguna forma en el otro, por eso nos gusta decir que este trabajo tiene una lectura capicúa.

¿Podríais definir con una palabra (o lo más brevemente posible) todo el trabajo e intención de “Escenas”?

Diego: Necesidad de expresión.

Daniel: Dos vías para un mismo problema.

Habéis dicho que este proyecto “sintetiza todo lo vivido desde que nos conocimos, en lo musical y en el día a día. Ha dejado risas enfados, lágrimas, frustración, nervios… y el resultado no puede ser más gratificante”. ¿Qué es lo que le pedís a este doble EP en el que parece que habéis volcado tantas experiencias?

Diego: Lo primero que guste y también que el público se identifique con la temática y la estética. Que haya un punto en común entre los oyentes y nosotros, una conexión. Al fin y al cabo hacer algo que nace de una experiencia tan personal y conseguir llegar a alguien es la magia de esto.

Daniel: Que se entienda la propuesta, porque a veces es difícil transmitir lo que llevas dentro.

También habéis afirmado que éste es un trabajo conceptual, ¿en qué sentido?

Daniel: No sé si conceptual es la palabra. Nosotros queremos contar nuestras experiencias, pero no queremos ser el foco de atención sino que las historias que contamos sean lo más importante. Las letras son personales, pero las externalizamos para evitar acaparar toda la atención.

¿Qué planes tenéis de presentaciones en directo con este borroso horizonte por delante? ¿Tenéis algún calendario marcado?

Diego: Ahora mismo no tenemos planes de conciertos. En marzo, con el primer EP en las plataformas, es casi seguro que no podremos empezar las presentaciones, pero queremos hacer algo especial en nuestra ciudad y de allí comenzar a preparar más conciertos fuera. Consideramos que “Alquimia” tuvo un buen recorrido en directo, pero ahora mismo es mejor no obsesionarnos con esto, aunque puestos a desear, ¿por qué no soñar con el Teatro Principal o el Auditorio?

¿Cómo veis el panorama de conciertos y la escena aragonesa en particular en este momento tan delicado para la música?

Diego: Los conciertos nos preocupan porque se están empezando a hacer cosas, pero son insuficientes, por mucho que los datos sean favorables y confirmen que en los conciertos no hay contagios. Además en Zaragoza hay muchos grupos muy interesantes y con ganas de tocar. En cuanto se pueda hacer una vida más o menos normal estamos seguros de que las salas se van a llenar, pero creo que eso tiene que ser más pronto que tarde, porque cuanto más se alargue esta situación más complicada será la vuelta, tanto para programadores como para promotores culturales e incluso para la administración que fomenta ciclos de música. Es importante que todos rememos en la misma dirección, los grupos estando más activos cada vez con los lanzamientos para que la gente se anime a ir a las salas, pero desde arriba tiene que haber apoyo y empezar a trabajar apostando por la cultura. El problema es que no nos dejan. Los bares están abiertos hasta las seis de la tarde los fines de semana y se podrían hacer conciertos de mañana o a primeras horas de la tarde. Si se llevan a cabo las medidas necesarias deberían empezar a promover estos conciertos más allá de lo que se está haciendo en el Auditorio o en algunos Centros Cívicos de la ciudad.

Y cuando se puedan retomar los festivales, ¿de cuál os gustaría formar parte del cartel?

Daniel: El BBK es mi preferido, con un cartel inimitable, y en Aragón, si el “Monegros Fest” virase hacia el rock sería un puntazo, ya que tenemos el local de ensayo muy cerca, en Perdiguera.

Daniel: Como aragonés creo que el que más me emocionaría sería el festival “Pirineos Sur”.

Se ha dicho de vosotros en los medios locales que sois “una de las propuestas musicales más interesantes de la nueva generación de artistas aragoneses”. ¿Cómo vivís una afirmación como ésta?

Diego: Hay mucha gente haciendo cosas muy interesantes en Aragón. Aquí en Zaragoza, entre los que hemos nacido a finales de los noventa que estamos en la música, hay muy buen ambiente. Rosin de Palo, Delacueva, Erin Memento, Lady Banana… nos encantan. Por supuesto que nos gusta que un medio de comunicación diga esto, pero nos gusta fijar también la mirada en los demás y tener los pies en la tierra.

Daniel: Lo que marca la diferencia entre ser interesante y algo más es no quedarse solo en crecer a nivel local, hay que saber venderse también de puertas hacia fuera.

Diego: No hay que olvidar que Zaragoza no es una gran ciudad y sin embargo ha dado artistas como Bunbury, Kase O, Amaral, Auserón, El Niño Gusano o Labordeta, cada uno de ellos referentes en estilos diferentes. Si te comparas con algo así es muy difícil salir airoso, pero ahora hay que poner en valor lo que estamos haciendo los artistas en este momento, no siempre mirar a esos pilares, que a veces no ayuda. Lo bueno del momento actual es que todos podemos conseguir buenos resultados con los medios que tenemos a nuestra disposición, pero hay que pensar que hoy en día que la música no es solo música hay que dar valor a todo lo que la rodea, que creo que a veces falta un poco.

Precisamente hablando de poner en valor el potencial de cada uno hay que destacar que vosotros dais mucha importancia a la producción musical grabando en estudio cuando podríais hacer mucho en casa, como hacen ahora algunos artistas urbanos, por ejemplo.

Daniel: Eso también depende del estilo. Nosotros vemos más necesario un estudio de grabación profesional por lo que hacemos. Creo que en nuestro caso necesitamos de un buen equipo, cosa que en casa no podríamos conseguir igualmente.

Diego: Evidentemente si quieres grabar un piano de cola o una batería en condiciones necesitas de un estudio que dé amplitud o profundidad al sonido, aunque claro, si tienes unos buenos medios en casa puedes hacerlo tú mismo, pero así se pierde una parte de esta industria. Aunque evidentemente la tecnología nos está ayudando a controlar desde el inicio al final nuestro trabajo, y eso era antes algo impensable. Lo que es la obra artística, la creación, cada vez más está solo en manos del artista.

Si no me fallan las cuentas son 5 años ya de carrera como grupo desde que en 2016 fuerais los ganadores de la XV edición del Certamen de música universitaria ZerbuRock. Poco más tarde participasteis en la edición de 2017 del festival Aller-Retour y sacasteis vuestro primer LP en marzo de 2018, hasta llegar ahora, tres años después, a la publicación de “Escenas”. ¿Cómo percibís esta carrera profesional? ¿Cuáles son vuestros siguientes planes o hasta dónde os planteáis llegar a corto plazo?

Daniel: Yo no lo percibo tanto como una carrera, sino que día a día vamos haciendo lo que nos gusta. Los planes más inmediatos son sencillamente seguir haciendo música y tocar en directo todo lo que podamos. Ahora que no tenemos conciertos nos liamos con sesiones de fotos y videoclips, pero lo que queremos es tocar.

Diego: Tenemos tan interiorizado hacer música juntos que no podemos desvincular esto de nuestro día a día. Tenemos en nuestro ADN tocar juntos y ojalá sea por muchos años.

Eso es. Ojalá sea así por mucho tiempo. Enhorabuena por este nuevo proyecto, que podáis volver a los directos pronto y que nosotros lo veamos. Un placer charlar con vosotros.

Diego: Igualmente. Muchas gracias a vosotros.


The Comebacks: “Under The Banner Of Love”


Por: Txema Mañeru 

¡Qué ganas tenía de meterme este disco entre pecho y espalda! Conocimos al cuarteto madrileño hace casi 6 años cuando nos lo presentaron la gente de Rock Indiana en su “Pop Parade Vol.6”. Ya en ese momento apreciamos que había “banda” y podía haber “canciones redondas”. Pues bien, ha tardado en llegar este disco debut. Pero eso sí, se nota que se lo han currado y madurado de lo lindo por lo que estamos muy contentos con él. Sus sonidos se mueven por el power-pop, mersey beat y new wave con referentes claros como Flamin’ Groovies, Velvet Crush, Bronco Bullfrog, Teenage Fanclub, Michael Carpenter o los DM3 de Dom Mariani. Pero también se ve que les gusta el pop británico de los 90 y, en concreto, creo que pueden gustar mucho a los seguidores de Ocean Colour Scene o del mismísimo Paul Weller en solitario.

Gran sonido el obtenido por un crack de los mandos como José María Rosillo y lógica apertura con el claro single "Wasted Years". Magníficas voces de los 3 músicos que tocan las guitarras y el bajo, buenos coros en este y otros muchos temas y un estribillo rompedor que hace olvidar esos años gastados en que llegará este trabajo. Los guitarristas y cantantes, Fernando y Daniel, se reparten el grueso de las composiciones aunque es muy buena la aportación de Jose Lapido con "One In A Million". Enérgicas guitarras en la contagiosa "Needing You" con su incontenible euforia final. Para cerrar la cara A tenemos el rockero y espectacular tema titular.

La cara B se abre con un "Angel Face" en la que tenemos algunos de los mejores punteos del disco. Estupendos riffs cargados de beat y sonidos graves como el de los Beatles de Hamburgo en "Ain’t Love Enough". Final por todo lo alto con riffs enérgicos de puro power-pop para un claro single como "I Look Around". ¡Cómo me gustaría que se pudieran acercar al Colegio de Abogados de Bilbao a presentar esta bomba en directo como hacen otros grupos del sello! Por cierto, que si te pasas por www.rockindiana.com verás que The Comebacks son quienes abren el “Pop Parade Vol.11”. Lo hacen con ese "Angel Face" que hemos destacado como merecía. En el nuevo volumen tenemos también destacados temas de las últimas novedades del sello que son The Lemon Clocks y Dropkick, a nivel internacional, y El Inquieto Roque, Ross y Coke Belda de su siempre destacado panorma nacional. Además nuestros cercanos Young Wait, Afternoons, Adam Levy, Mom, Bang 74, m.a.p.a., Cudas, Radio Days y Speedways. Hasta 15 bandas con dos excelentes versiones de Redd Kross y Protones hechas, respectivamente, por Bang 74 y m.a.p.a. ¡Arrancan con muchas ganas también su año número 29 desde Rock Indiana!