Idles: "Ultra Mono"


Por: Pepe Nave

Decididos a defender y celebrar su éxito, conseguido sobre todo con su segundo disco "Joy As An Act Of Resistance " (2018), vuelve Idles en versión más es más. Decididos a sonar más potentes si cabe, apostaron por trabajar con el productor Nick Launay y su colaborador Adam Greenspan, el primero contando en su currículum con álbumes para Lou Reed, Nick Cave and the Bad Seeds, Killing Joke,L7, Gang of Four, etc. Por si esto no garantizara ya de por sí un sonido duro y violento, decidieron pasarle la grabación, que en otro caso hubiera sido la definitiva, al productor de hip hop Kenny Beats para darle mayor profundidad y aumentar subgraves. El resultado final suena a Aníbal y su ejército cabalgando a lomos de elefantes camino de Roma desde la apertura con "War". El retumbante binomio de bajo y batería, las intermitentes e incendiarias guitarras y las onomatopeyas y alaridos de Joe Talbot y su invitado David Yow de Jesus Lizard, avisan de por donde van a ir los tiros.

No es frecuente que un grupo con una propuesta tan cruda para los oídos del oyente medio del mundillo indie triunfe hasta el punto de ocupar el horario estelar del escenario grande en los festivales más importantes y tocar ante cuarenta o cincuenta mil personas. Alcanzada dicha posición, las expectativas generadas pueden activar en el grupo distintas vías como apostar por una suavización de sus formas para gustar a más público, aprovechar la posición para experimentar y abrir nuevas vías en su sonido y crecer artísticamente o reafirmarse arriesgando menos en la composición y apostando por la contundencia. La última es la opción elegida con lo que difícilmente los no previamente convencidos lo harán ahora, un problema menor cuando ya llenas los espacios más grandes.  

Si acaso, han sacrificado algo de la velocidad en muchas de sus anteriores canciones por un ritmo más marcado y roquero a lo Grinderman, por ahí va "Grounds" con la confirmación de la referencia por medio de un grito (uno, literal) de Warren Ellis y del añadido del saxo de Colin Webster, que aparece en otras tres canciones, aunque bastante tapado entre el amasijo de guitarras.

Hay una catarsis de rabia acumulada que propulsada a través de la música, se solidifica en la voz de Joe Talbot que brama y se desgañita en cada segundo de su interpretación. Las letras además son cosa suya, y si antes como dianas de su ira estaban lacras como el racismo, el machismo, la economía neoliberal, el Brexit etc., ahora añade a los críticos, con su forma de ponerlo de manifiesto. Parte de ellos fuego amigo. Tras su éxito, se les ha acusado de panfletarios, paternalistas con la clase trabajadora y en concreto a Joe, por hacerlo viniendo de la clase media urbana de una ciudad como Bristol; críticas provenientes de muchos “tuiteros”, compañeros de profesión y hasta de ideología como Jason Williamson de Sleaford Mods y Lias Saoudi de Fat White Family. Este último incluso ha escrito un artículo en The Social en el que acusa a Talbot de demonizar a los habitantes de pueblos de provincias, votantes a favor del Brexit, muchos de clase trabajadora pasando penurias económicas, en lugar de tratar de ganarlos para la causa. 

La canción que más ahonda en esta vía es "Model Village", en la que las andanadas van contra la intolerancia del ideal pueblo tranquilo típico de la campiña inglesa. Como lo de Talbot no es la diplomacia, lo corona dedicando la polémica palabra gammon (un producto típico inglés similar al jamón de york, de color rosa, que se usa como mote despectivo para los votantes a favor del Brexit) a sus habitantes. El que lo desee que se informe y tome sus conclusiones en estos pleitos.

Decíamos que, aunque Joe declara que con este disco quiere expandir el amor y que en las letras dice estar por encima de esos nuevos enemigos, dedicar unas cuantas estrofas en varias canciones a responder a afrentas, justificarse, de forma directa o sarcástica, muestra que las tiene más en cuenta de lo que aparenta hacer ver. En la mencionada "Grounds" no se anda por las ramas: “No hay nada valiente y nada útil/ en garabatear tu mierda violenta en el cubículo/ diciendo que mi raza y mi clase no son adecuadas/así que alzo mi puño rosa y digo que negro es bello”. O en la nerviosa "Mr. Motivator" tras lanzar unas imágenes poco corrientes: “como Conor McGregor en patines con una espada samurai” o “como Kathleen Hanna con garras de oso cogiendo a Trump por el coño”, donde suelta “¿os gustan mis clichés?”. Hay más ejemplos como en "I’m a Lover".

"Kill Them with Kindness" es tan directa como su título y es su apuesta por la amabilidad contra la intolerancia y el fascismo, aunque como él mismo reconoce en la canción no es fácil de admitir por su tono. Como muestra de esa apuesta por el lado amable, incluyen una intro de piano a cargo de Jamie Cullum, que casi parece una pequeña broma. En general pese a contar con una buena lista de invitados, su aportación es más bien anecdótica, aunque ellos la califican de importante en las entrevistas.

La de la cantante francesa Jenny Beth es gritar el gramaticalmente incorrecto título en francés "Ne touches pas moi", en una de las canciones que más conectan con su anterior disco y que trata del respeto al espacio de las mujeres, en concreto en la parte delantera de los propios conciertos de Idles y en general en cualquier ámbito, rematando con la palabra consentimiento gritada varias veces.  La letra es muy simple, por otra parte dada la importancia y vigencia del asunto puede verse como directa para que el mensaje sea recogido sin lugar a la duda por el numeroso público que les sigue.

En "Carcinogenic" y "Reigns" cargan contra la explotación laboral y la monarquía respectivamente, en la primera recordando algo aquella nueva hornada británica de post punk guitarrero comandada por Franz Ferdinand aunque con más mala baba, y en la segunda a la vertiente del género con dominio del bajo como The Rapture pero más encarado a conciertos sudorosos que a glamurosas pistas de baile.

El corte más diferente del álbum y que les puede abrir otra vía para el futuro es "Hymn", donde la tensión es contenida sin llegar a explotar, a la manera del maestro Nick Cave y hasta Talbot muestra que puede cantar sin gritar, y en consecuencia es la letra que le muestra más vulnerable expresando sus dudas respecto a alcanzar el éxito y el remordimiento que puede causar dadas sus preocupaciones sociales.

Tras el único reposo, el cierre vuelve a subir las pulsaciones con "Danke", una celebratoria aclamación del apoyo mutuo y la cooperación dedicado a sus seguidores y que incluye el detalle de citar dos versos de "True Love Will Find You In The End", de Daniel Johnston, al enterarse de su muerte durante la grabación. 

En resumen, una cabalgata triunfal para que o bien te subas a la carroza y lo goces, o bien te vayas al bar a criticarles con saña. Un tómalo o déjalo. Aunque por supuesto, también te puedes acercar a pie de calle a admirar sus virtudes y torcer el gesto ante aquello que te cause rechazo. 

Nuestra canción de la semana: "North Bridge", de The Flamingos Bite (junto a Ken Stringfellow)



La banda madrileña The Flamingos Bite presentan "North Bridge", nuevo single de su último disco "Big Little Town", y en el que colabora el guitarrista Ken Stringfellow (Posies, R.E.M., Big Star...). Nadie mejor que ellos mismos para explicarnos la esencia de la canción: "Nuestro amigo e ingeniero de sonido, Antonio López, dijo que "North Birdge" es una canción cinematográfica y la verdad es que nos gusta esa idea: hay un escenario concreto y una serie de personajes cuyas vidas paralelas acaban chocando durante un corto periodo de tiempo". Respecto a la colaboración del estadounidense explican: "Para nosotros North Bridge ha supuesto cumplir el sueño de colaborar con Ken Stringfellow, que es uno de nuestros grandes referentes y pudimos comprobar de primera mano su gran talento, su humildad y su honestidad. Trabajó desde un primer momento por y para la canción, como uno más de la banda y buscando la forma de hacer a North Bridge una canción gigante. Un claro ejemplo de ello está en la parte final, cuando el rompe el solo de David, el colchón que se escucha de fondo es una armonía a seis voces que hizo Ken, algo realmente complejo y elegante. La primera vez que la escuchamos nos voló la cabeza y una vez más pudimos confirmar su gran talento".
Este cuarteto madrileño comenzó su camino a finales de 2012. Influenciados por la Americana, el Power Pop, el Folk de nuevo cuño y el Rock Alternativo, David y Charlie comenzaron a dar forma al proyecto y componer sus primeras canciones, mientras hablaban de Neil Young, The Beatles, Wilco y todos esos referentes que tanto les gustaban.

No tardaron mucho en cerrar la primera formación con Carlos Santos al bajo, Lorenzo Azcona al chelo y el saxo y Jonathan Temprano en la batería. Con ellos, darían sus primeros conciertos y en 2016 grabarían su primer largo, “Mountains”, compuesto por 9 cortes llenos de armonías vocales, atmósferas irreales, pasajes hipnóticos y descargas eléctricas controladas. Después de este disco la formación sufre algunos cambios; Lorenzo abandona el proyecto y Guillermo Molina pasa a sustituir a Jona en las baquetas. Con la formación ya cerrada, The Flamingos Bite lanzan su EP “Two Kids Getting High”, un trabajo mucho más conciso y cercano a la Americana que tanto gusta al cuarteto. Tras un pequeño descanso entre bambalinas y la edición de su single “Demons” (Power Pop en estado puro), el cuarteto remata la que será su próxima entrega. “Big Little Town” es, según palabras de la banda, la evolución natural de su sonido; más musculoso y directo, pero sin descuidar la esencia Flamingos Bite.

 

Elvin Bishop & Charlie Musselwhite: “100 Years Of Blues”


Por: Txema Mañeru

Hablar de Bishop y Musselwhite puede ser hacerlo de los dos bluesmen blancos más importantes con vida, con el permiso de John Mayall. ¡Y con mucha vida, además! A pesar de contar con 78 y 76 años, respectivamente, llevan unos últimos años con mucho y muy buen trajín. Hace un par de ellos Musselwhite pegó un gran pelotazo por su buen disco junto a Ben Harper, “Get Up!”. El que fuera miembro fundador de los imprescindibles Paul Butterfield Blues Band, Elvin Bishop, ha hecho algunos de sus mejores discos en solitario y con su Big Fun Trio para Alligator Records en los últimos tiempos. Cuenta con 8 discos para el mítico sello de Bruce Iglauer y Charlie Musselwhite otros 5, entre los que me quedo con “The Well” o ese magnífico y amplio recopilatorio de la colección “DeLuxe Edition”.

Aunque se conocen desde los años 60 la idea de este disco surgió hace 3, cuando Charlie tocó en el disco de Bishop, “Elvin Bishop’s Big Fun Trio”. Señal de que se lo pasaron bien ambos es que Musselwhite saca ahora este disco al completo junto al guitarrista y cantante y porque Elvin poco después sacó el también divertido y muy recomendable “Something Smells Funky ‘Round Here”: blues eléctrico, funk, boogie, rhythm and blues y hasta el houserockin’ blues de su adorado Hound Dog Taylor.Un currículo, el de Bishop, en el que podemos encontrar a John Lee Hooker, Allman Brothers, John Mayall, Bo Diddley o Grateful Dead.

La trayectoria de Musselwhite no se queda atrás, en absoluto. Teniendo en cuenta  su reciente disco junto a Ben Harper ha trabajado también con John Lee Hooker, siendo otros grandes nombres en su historial los de Muddy Waters, Eddie Vedder, Bonnie Raitt, Tom Watis, INXS o The Blind Boys Of Alabama. Además ambos están acompañados a la perfección por el genial pianista y guitarrista Bob Welsh, acompañante en sus últimos discos de Bishop. Junto a ellos, en la producción y el bajo en algunos temas, otro crack como Kid Andersen, con decenas de producciones destacadas para Alligator a sus espaldas y participaciones tocando en montones de los mejores discos del nuevo milenio del sello del cocodrilo.

Juntos se van a marcar un buen set con 9 temas compuestos por separado por Charlie y Elvin, más tres selectas versiones muy bien resueltas. Comienzan con el boogie de ritmo imparable de Elvin, "Birds Of A Feather", con la armónica de Charlie haciendo ya de las suyas. Pronto llega la primera de las 3 excelentes versiones, el buen lento de Roosevelt Sykes, "West Helena Blues". Las otras 2 son el espeluznante y desnudo "Midnight Hour Blues" de Leroy Carr y el clásico de Willie Dixon y Sonny Boy Williamson, "Help Me". Pero tenemos otras joyas propias como ese buen lento de Musselwhite, "Good Times", con el destacado piano de Welsh, pero también con la slide guitar del propio Charlie, que le da al ritmo boogie con su tema "Blues, Why Do You Worry Me?", en el que hay una excelente pelea entre el piano y la armónica. 

Por su parte Bishop se sale con la composición del único instrumental que aparece. Una preciosidad lenta entre su guitarra y la armónica titulada "South Side Slide". Welsh volverá a brillar con el piano en el destacado lento "Blues For Yesterday", guardando para el final el tema que hicieron ya juntos y que ha motivado este gran encuentro. Se trata de una nueva versión del tema compuesto a dúo, "100 Years Of Blues". Un gran colofón de tempo relajado. Ambos han ganado infinidad de Living Blues Awards, Blues Music Awards y hasta algún Grammy. Es probable que con este trabajo quizás puedan conseguir alguno más.

Entrevista: Jabi Izurieta


"Este país siempre ha tratado muy mal a la cultura en general"

Por: Kepa Arbizu

No nos podemos quejar de la lista de "songwriters" que pueblan nuestra geografía ibérica. Una "especie" que no para de crecer en diferentes y variadas direcciones. El navarro Jabi Izurieta pertenece a la vertiente más clásica y melódica, aquella en la que encuadraríamos desde su admirada Quique González a Los Madison.

"Las luces del barro", su nuevo lanzamiento, no cambia esa dinámica ni mucho menos le ubica en otro territorio sonoro, pero sí que profundiza en su esencia "americana", grabando de hecho en Nashville y rodeado de instrumentistas de la zona. Detalles que acompañan a un disco homogéneo, emocional pero rocoso, y es que por sus venas corre más que nunca la vida, a veces dolorosa, de este navarro con el que charlamos con el eco todavía muy reciente de sus muy notables canciones.

Has grabado “Las luces del barro” en Nashville y con músicos de allí. ¿Cómo surgió esa oportunidad?

Jabi Izurieta: Pues surgió de una manera muy natural: al terminar la gira de mi anterior disco, "Claudia & Costello", decidí cambiar de banda, tocar con otra gente por el simple hecho de seguir aprendiendo y de darle también un aire distinto a mi repertorio. 

Por otro lado, mi productor, Iñaki Llarena, me propuso la posibilidad de grabar con gente de Nashville que él conocía por mediación de Eric Masse, amigo suyo y a la vez productor de Miranda Lambert, y así es como surgió la idea. A mí me encantó, pero solo puse como condición que a ellos les gustasen las canciones, que de algún modo estuvieran a la altura, y bueno, así nació "Las luces del barro".

Todo el sonido del álbum está muy cuidado, pero me ha llamado la atención el “color” de las guitarras: gruesas, con alma, clásicas… ¿Dirías que el hecho de grabar en Estados Unidos y con músicos de allí ha influido en que éste sea, creo, tu disco más americano? 

Jabi Izurieta: Es cierto que en Nashville se grabó una buena parte del disco, el grueso de hecho podríamos decir que se hizo allí, pero muchas de esas guitarras las hicimos en estudios Aberin (Navarra). Viendo cómo sonaban las bases que teníamos comprendimos que ese era el grano que teníamos que darle a las guitarras, contundentes y con ese color. Además, algunas guitarras, aquellas a las que nosotros no podíamos llegar, se grabaron allí. Creo que el resultado está a la vista.

Frente a toda esa plantilla americana no falta la presencia de Leyre Aranguren e Iñaki Llarena, parte indispensable de tu música...

Jabi Izurieta: Sin duda, entre los tres formamos un gran equipo y además ayuda mucho el hecho de habernos convertido en buenos amigos. Hablamos el mismo idioma musical e Iñaki me entiende solo con mirarme. Además creo sinceramente que son unos productores ‘top’ y considero que quizás no tengan todo el reconocimiento que se merecen.

En cuanto a contenido es un disco crudamente autobiográfico, donde en ocho episodios relatas lo que parece una historia de una pérdida sentimental y todo lo que ello conlleva, ¿fue una terapia para superar  esa mala época o ha sido la plasmación de unos episodios ya pasados?

Jabi Izurieta: Bueno... no hubo una pérdida sentimental en sí, más bien me perdí yo. Fue una época dura que pasé por distintos motivos: musicales, discográficos, personales… En fin, esos momentos en que todo se junta y al final te ves en un pozo del que no encuentras la salida.

Afortunadamente el escribir este disco me sirvió como un buen impulso para dar el primer paso, aunque es cierto que fue, y todavía lo es, muy complicado cantarlo por todo lo que ello conlleva. Sin duda es un trabajo muy muy personal y los ocho temas son ocho historias reales; me he desnudado pero ahora estoy muy contento de haberlo hecho.

En la portada del disco sales fotografiado en primer plano, ¿ya desde el inicio tenías claro que este  disco tenía que ser muy “tú”?

Jabi Izurieta: Sí, así es, se trata de un disco muy personal y era lo que tocaba, es algo así como decir, "Hey, chicos, esto es lo que soy".

Y siendo solo ocho canciones y con ese contexto temático común, la manera de ordenarlas en el disco, ¿también ha tenido su importancia y su sentido?

Jabi Izurieta: Sí, siempre es importante buscar un buen orden con los temas, el disco te tiene que hacer querer seguir enganchado a él de algún modo. Quise también hacer un guiño al vinilo y por eso a la vez está concebido con cara A y cara B. Creo que el disco acaba con una pregunta en el aire que resume muy bien la temática, “mírame y dime que ves”, y es ahí donde cada uno tiene que llevárselo a su terreno.

En el disco varías desde ambientes desnudos hasta rockeros¿buscabas que el tipo de sonido de cada canción tuviera relación con la historia que estabas relatando?

Jabi Izurieta: Totalmente. Así, es, cada historia tiene que tener su propio ropaje. Hay textos que como en "Llámame" con un piano es suficiente, y otros, como en "El declive", que la letra pide ser arropada con algo más contundente. Todo tiene un porqué siempre.

Otro detalle es tu forma de cantar, menos impulsiva, más susurrante, más íntima, ¿ha sido cuestión de la propia naturaleza de las canciones o era un camino que ya tenías pensado tomar?

Jabi Izurieta: Las canciones me llevaron en esa dirección, teniendo en cuenta que este disco se grabó  estando en un periodo de bajonazo total era lo que me pedía para estas canciones.

¿Cómo crees que te sentirás al interpretar en directo un disco tan personal? ¿Surgirán sensaciones más fuertes que las de otras canciones?

Jabi Izurieta: No hay duda de que así será, de hecho ya me pasa ensayando, así que imagínate... Pero la verdad es que estoy muy bien ahora mismo, aunque he de reconocer que al cantar estas canciones te transporta a lugares donde no todo precisamente tan bonito.

Vista la experiencia con un disco como este, ¿dirías que el dolor, la tristeza y ese tipo de sentimientos que más te inducen a componer?

Jabi Izurieta: Bueno, en este caso sí, pero no siempre tiene que ser de esa manera. Pero sinceramente creo que en general este disco tiene luz y una actitud por mirar hacia adelante, que entiendo que es difícil encontrarla, pero es así, existe, y en ese sentido quizás sea un disco para darle unas cuantas escuchas.

Creo que toda esa dura época que pasaste también te incitó a escribir un libro, no sé si fue exactamente así y en qué punto está...

Jabi Izurieta: Sí, bueno... empecé mucho antes a escribir el libro, de hecho tengo otros dos publicados y quise liarme con un tercero. Es verdad que confluyeron las dos cosas en tiempo y lugar, así que el tema es bastante similar. En su día incluso pensé en lanzar un disco libro, pero bueno, ahí se quedó la idea. Tengo la firme intención de poder lanzarlo en el 2021, ya veremos…

Tus inicios nos llevan hasta el grupo  Berri Drivers, ¿echas de menos lo que supone tener y ser parte de una banda?

Jabi Izurieta: Pues la verdad es que no demasiado. Me gusta mucho trabajar solo, me da mucha libertad, aunque me encanta también juntarme con mi banda y tocar. Además ellos saben que pueden aportar ideas en todo momento, no hay problema, pero para componer y demás estoy muy cómodo así, en solitario...

Llevamos un rato hablando de tu disco, de música y sentimientos, creo que nadie se atrevería a definir todo ello como un mero divertimento o parte del ocio nocturno, lo digo por son términos que sin embargo sí se usan, incluso las propias leyes, para referirse la mayoría de las veces a la música.

Jabi Izurieta: Este país siempre ha tratado muy mal a la cultura en general, somos un mero pasatiempo. Quizás es una manera de que el pueblo no se una, porque la cultura, y la música en concreto, es algo que quizás no puedan controlar del todo y eso les provoque cierto miedo. 

Para mí la música es mi oficio, y es tan válido como cualquier otro, y probablemente mucho más necesario que algunos otros: no olvidemos que uno de los pilares básicos para construir un país digno es su cultura, y aquí es algo que se desprecia sistemáticamente. Es curioso como quienes precisamente no ejercen ningún oficio, es decir, los políticos, son los encargados de gestionarlo. Increíble.

¿Cómo se siente alguien que vive tanto el directo en esta situación en la que hay pocas y muy reducidas actuaciones? ¿Sientes que están perdiendo algo tus nuevas canciones sin poder ser paseadas por los escenarios?

Jabi Izurieta: Es una situación muy dura, pero de momento toca de algún modo adaptarnos a ello; creo que la gente en general sí podría echar una mano comprando nuestros discos y así escucharnos de algún modo. No olvidemos que más de un noventa por ciento de los músicos vivimos al día, y eso complica mucho la situación.

Respecto a mi nuevo disco estaremos preparados para cuando podamos hacer las cosas como se merecen. ¿Cuándo? No lo sabemos, pero la espera nos llena de ganas...

 


The Empty Hearts: “The Second Album”


Por: Skar P.D.

En ocasiones las portadas de los discos hablan, en realidad hay una gran cantidad de portadas que mandan mensajes más o menos explícitos, pero hay otras que hablan. La portada del segundo álbum de The Empty Hearts, con su inconfundible sabor a sixtie, no puede ser más explícita acerca de la música de la que es contenedora.

El segundo álbum se llama así, "The Second Album", descartando ninguna pretensión. Cuando una banda la forman tipos suficientemente curtidos, incluso en el éxito, solo por el placer de ser una banda, descártese cualquier atisbo de pretensión. Y por supuesto no esperes ninguna sorpresa o fuego de artificio porque, para empezar, tampoco se pretende. 

La banda formada por iniciativa de Andy Babiuk (The Chesterfield Kings), y que engloba a Clem Burke (Blondie), Wally Palmar (Romantics) y Elliot Easton (Cars), es todo un supergrupo sin ninguna pretensión o más bien solo una, como bien explica Andy Babiuk: "Somos amigos desde hace mucho, muchos años de relación, de coincidir en giras y llego un momento en que pensamos que sería divertido juntarnos y hacer canciones al estilo de la música que nos influenció cuando éramos adolescentes, ya sabes Beatles, Kinks, la British Invasion, o  la escena jangle americana con Byrds a la cabeza y el garage punk de los 70. La banda no interferirá con las actividades principales de los miembros así que la premisa es divertirse". Un supergrupo sin pretensiones, vaya oxímoron. 

Hace seis años del lanzamiento de su disco homónimo y la banda que debe su nombre a otro ilustre como Steven Van Zandt han encontrado tiempo para escribir esta segunda entrega publicada en Wicked Cool Records, el sello del guitarrista del "Boss" y producida por otro ilustre veterano, Ed Stasium (Ramones, Talking Heads). O sea que es un disco hecho por veteranos, por ilustres veteranos, y con suficiente caudal de experiencias acumuladas como para que la palabra veterano no admita ninguna connotación peyorativa. 

Con todos estos condicionantes, portada incluida, que los primeros acordes de Coat-Tyler suenen a Stones, a rock´n´roll en estado puro, a fiesta, entra dentro de lo previsible. "Eres solo otro manipulador", dicen en los coros, por cierto, y esta será otra constante a lo largo del disco, perfectamente armonizados en las voces. 

La nostalgia por un tiempo pasado se refleja en "Remember Days Like These", balada de tiempo clásica deudora de The Byrds y con Ringo Starr a la batería a sugerencia de Wally Palmer. "Clem Burke es uno de los mejores baterías que hay ¿por qué me necesitáis? preguntó Ringo a Andy y la respuesta fue clara "porque no toca como tú". Ni más ni menos que un Beatle involucrado, y es que no hay edad para divertirse. De la falta de pretensiones ya hemos hablado, y el "gracias Ringo" audible al final de la canción lo hace evidente.

Que "Well Look At You" suene a soul, sección de vientos mediante, no puede sonar sorprendente habida cuenta de las influencias citadas como referentes, y el power popero estribillo "sé que eres demasiado buena para ser verdad" enriquece el desarrollo de la canción. El blues toma carta de naturaleza, armónica incluida, en "Jonathan Harker's Journal" para contarnos una historia de vampiros sin citarlos siquiera. Andy Babiuk así se lo indicó a Wally Palmer: "hagamos una canción sobre Drácula pero si nombrarlo". Pero, a pesar del aterrador comienzo. no suena ni sombría ni inquietante en absoluto, más bien es el tono burlón el que predomina, y por si acaso la refrescante y rocanrolera "Sometimes Shit Happens For A Reason" y la energética "The Best I Can" nos recuerdan la capacidad de tejer armonías fluorescentes propias del bagaje musical de los componentes de The Empty Hearts que además, como no podía ser de otra manera, son autores al alimón de todas las canciones.

"If I Could Chnge Your Mind" tira de oficio en acordes y armonías que resultan absolutamente reconocibles en los sonidos americanos, de esos que se estilan por Jersey Shore, al igual que los coros de "Come On I Try It", que bien pudiera parecer que están extraídos de un descarte de la Electric Ligh Orchestra. Y bien es sabido que los descartes de determinadas bandas perfectamente pudieran ser las caras A de los singles de otras. El influjo de las melodías de la ELO y por consiguiente la ascendencia beatle no es anecdótico, y es muy visible en la balada "The World as We KnowIt Moves On", y como la participación de un Beatle no es solo testimonial, "The Haunting Of The Tin Soldier" y el corte de cierre "Indigo Dusk Of the Night", sobre todo esta última, bien pudiera ser que tuvieran su inspiración entresacada del álbum blanco de los de Liverpool.

"Death By Insomnia" suena a revisión actualizada de Alice Cooper, hasta en el titulo, y los sonidos punk de la "cuasi" premonitoria "The World´s Gone Insane" parecen hacer un guiño a la actualidad. En realidad surgió de un riff que Easton presentó a la banda y se construyó antes de la pandemia ¡quién lo iba a decir! "Este caos nos está afectando a ti y a mí". El mundo se ha vuelto loco sin duda y así lo repiten en los coros.

“Queríamos hacer un álbum como los que realmente capturaron nuestra imaginación cuando estábamos empezando” dicen para presentar este "The Second Album", y suena exactamente a eso, al menos esa es la intención, y si bien es verdad que quizás adolezca de momentos de suprema inspiración, The Empty Hearts han facturado un disco de texturas clásicas y de música amable y fiable compuesta por un grupo de amigos con la intención de pasárselo bien, porque desde luego no se ha grabado pensando en un éxito masivo, tan solo en ofrecer un puñado de canciones con la suficiente credibilidad como para que sea apreciado. Grabado por un grupo de amigos con un pasado y unas influencias comunes y con el suficiente talento como para saber el terreno que pisan. "Somos la última banda de rock en pie" lo dicho: un supergrupo.


Blitzen Trapper: “Holy Smokes Future Jokes”


 

Por: Albert Barrios 

Cuando somos pequeños y aún no entendemos la mayoría de las palabras, o posteriormente en nuestra juventud o madurez escuchamos canciones en algún idioma que no conocemos o dominamos, la música lo es todo. El sonido que disparan los altavoces es lo que nos llega al fondo del alma y las entrañas. En este punto reside la genialidad de Eric Earley, líder y compositor de unos Blitzen Trapper que a medida que pasan los años van cogiendo más pinta de clásicos. Earley ha sabido vestir con música unos textos que van más allá de la rutina diaria, del mundanal ruido, para conseguir que sino en su totalidad, una parte del mensaje nos llegue directa al corazón.

A través del libro de “Lincoln en el Bardo” de George Saunders, Eric Earley llegó al “Libro tibetano de los muertos” o "Bhardo Todol", que es una guía de instrucciones para los fallecidos y los moribundos, y cuya intención es la de preparar al alma para las adversidades y transformaciones del más allá. La lectura de ambos libros, junto a su labor como voluntario en albergues para personas sin hogar (él también fue sin techo durante una temporada), define un disco (grabado en los Long Play Recording de Portland) de madurez, conocimiento y sabiduría.

El viaje comienza con una de las mejores canciones del álbum, “Baptismal”, una pieza marca de la casa, con un gran estribillo y unas guitarras y pianos bañados en reverb que expanden la épica del momento. “Bardo's Light (Ouija, Ouija)” define esta nueva entrega de la banda de Oregón : un álbum más acústico pero muy rítmico, sin tanta electricidad pero con una fundamental dosis de groove (y efusivos coros). En “Don't Let Me Run” se sumergen en el pop, doblando voces, con magnas melodías y saxos y percusiones que demuestran la riqueza instrumental de este “Holy Smokes Future Jokes”.

“Magical Thinking” es simple y corta, y su valía reside en la sencillez de su propuesta y en unos coros femeninos que son la guinda del pastel. En “Masonic Temple Microdose #1” recuperan las guitarras eléctricas y el rabioso rock and roll; en “Requiem” rozan el country; “Holy Smokes Future Jokes” acaricia a los Jayhawks de “Tomorrow the green grass” y “Sons and Unwed Mothers” es puro sesentas.

Sin (lógicamente) entrar en comparaciones, ponen al día la riqueza y exuberancia musical de “Music from Big Pink”, y de despiden con un “Hazy Morning” que recoge trazas de ese cajón de sastre llamado Nuevo Rock Americano. Después del experimental “Wild and Reckless” (todo un pedazo de discarral a reivindicar) Blitzen Trapper vuelven al calor del hogar para facturar uno de sus mejores trabajos, un disco que entra de primeras pero que gana con sucesivas escuchas, un intento de trascender un poco más allá, de dejar huella. Porque no hay nada peor que quedarse en el camino…

No dejes de escuchar a... The Beatophonics


The Beatophonics es considerado el mejor grupo de beat de Dinamarca. Formado en 2010, el trío está integrado por Flemming Koch (voz y batería), Rasmus Schrøder (voz y bajo) y Søren Koch (voz y guitarra).

“Let’s Do This”, tercer álbum de la arrolladora y elegante banda mod, hace referencia al proceso y a las elecciones activas que el grupo ha tomado mientras escribía su nueva música. El dogma de ese estilo Beat se diluye en las diferentes ideas que los miembros de la banda han compartido en busca de canciones atemporales.

La estética de los años sesenta todavía sigue presente, pero también se han abierto a los sonidos y estados de ánimo del pop y del rock de los últimos 40 años, desde Elvis Costello, ELO y el power pop en general, hasta las singulares armonías de The Zombies (banda en la que Søren Koch toca la guitarra).

 

Nick Cave: “Letras. Obra Lírica Completa. 1978-2019”



Por: Txema Mañeru 

Ha costado mucho que llegara la traducción de este esperado libro, pero por fin lo tenemos aquí, muy bien realizado, y lo podemos disfrutar. Se trata de la obra lírica de Nick Cave completa, que va desde sus comienzos con The Birthday Party hasta llegar a los fantásticos y desoladores últimos trabajos, “Skeleton Tree” y “Ghosteen”, ambos entre lo más granado de una discografía casi sin mácula. Tenemos también las letras que ha hecho para Grinderman y solo nos falta su obra más primeriza con The Boys Next Door. 464 páginas que ya tuvieron edición en inglés en los años 2001, 2007 y 2019, pero que por fin llegan en esta cuidada edición bilingüe de amplio y lujoso formato de 21 x 21.

Por las páginas de El Giradiscos han pasado en muchas ocasiones los exquisitos libros musicales de la editorial Libros Del Kultrum. Normalmente autobiografías, biografías y memorias como las recientes de Roger Daltrey, The Clash, Keith Jarrett o Gil-Scott-Heron, aunque hay algunas recomendables excepciones como su estreno con Lester Bangs y su “Reacciones Psicóticas y Mierda de Carburador”. Merece la pena darse una vuelta por www.librosdelkultrum.com porque además tienen ya casi a punto la monumental y muy polémica biografía de Aretha Franklin con la firma del prestigioso y experto David Ritz. La propia Aretha ha renegado de ella, algo que indica que se tratará de un fantástico y más que realista repaso a su controvertida vida y obra. Aunque La Reina del Soul no haya dado su beneplácito, Ritz ha accedido al círculo de confianza más íntimo de la artista con testimonios de primerísima mano, por lo que no es exagerado decir  que posiblemente estemos ante la biografía definitiva de una de las más excelsas y atormentadas voces de la música sacra y popular de la cultura estadounidense. Por cierto, que antes de fin de años tendremos también en las mejores librerías “Let Love Rule” el libro de memorias de Lenny Kravitz.

Pero regresando al australiano Nick Cave destacar que además de contar con todas sus letras tenemos un muy buen prefacio con la firma de Andrew O’Hagan y un destacado prólogo a cargo de Will Self. Además está al completo la destacada conferencia que Cave pronunció en el South Bank Centre de Londres en 1999 con motivo de la primera edición de sus letras y con el título de “La Vida Secreta De La Canción De Amor”. Porque Cave es al amor a lo que más ha cantado a lo largo de su obra. A veces sobre amores atormentados y hasta enfermizos, que llegaban hasta el asesinato, pero amores al fin y al cabo. Es el caso de muchas de las historias de uno de sus mejores discos como es “Murder Ballads”. Antes de eso Nick Cave debutó en 1990 con la buena novela “Y El Asno Vio Al Ángel”, en el que también sale muy a menudo, otro de sus temas claves, en sus letras, la religión. En este sentido Cave es un poco heredero del mismísimo Bob Dylan, ya que ambos, han metido muy potentes imágenes religiosas en muchas de sus canciones. Un Cave que también publicó, ya en este milenio, “La Muerte De Bunny Monro” y esta misma década el poemario “Canción de la Bolsa Para el Mareo”. 

Los elogios ante esta obra que recoge sus letras son mayúsculos y más que justos. Según The Guardian “Las letras de sus canciones versan sobre todo cuanto encierra la pasión más allá de la cordura, versos en los que se vierten las truculentas andanzas de ilustres predicadores al borde del delirio, amantes de muy sombríos corazones afligidos por el martirio de la desdicha y por no menos venerables asesinos. Su lenguaje es rico, poético, apocalíptico...”. En Vox Magazine nos dicen: “Sus impúdicamente trágicas y auto-flagelantes creaciones poéticas cobran una segunda vida al verse despojadas de sus ropajes musicales... De obligada lectura para cavernícolas incondicionales”. Y el Evening Standard habla de “El genio resuelto de Cave resuena con la misma fuerza al brotar de su puño y letra sin el acompañamiento al que nos tiene acostumbrados”. 

Y es cierto que estas letras se disfrutan al margen de la magnífica música con la que la envuelven unos The Bad Seeds en los que, últimamente, es Warren Ellis quien lleva el peso más importante de la misma. De hecho, junto a él han hecho también muy buenas bandas sonoras para diferentes y muy especiales películas. Es un placer volver a sumergirse en las apasionantes historias de inolvidables canciones como "The Mercy Seat", "Where The Wild Roses Grow", "Tupelo", "Into My Arms", "Deanna", "From Here To Eternity", "The Carny", "Stagger Lee", "Straight To You", "I Need You", "O Children", "Do You Love Me?", "Stranger Than Kindness", "Up Jumped The Devil" o la tristísima, pero hermosa, "Death Is Not The End". Porque sí, la muerte, junto al amor y la religión son tres de los pilares fundamentales en las cautivadoras canciones de este australiano que sigue entregándonos discos mayúsculos tras el desgraciado fallecimiento de uno de sus hijos. ¡Un libro y unas letras de las que se pueden disfrutar sin música y sin ser, ni siquiera, un seguidor de la música de Nick! A ver si Libros del Kultrum publica en un futuro algún otro libro con letras de autores tan destacados y recomendables como este de Cave.