The Stoneage Hearts: "Turn on with the Stoneage Hearts"

Por: Txema Mañeru 

La verdad es que descubrí esta maravilla de grupo de power-pop australiano el pasado año. ¡Y para mí fue uno de los descubrimientos y bombazos del año! Claro, me encanta el power-pop y todo el rock australiano en general, y aquí teníamos una serie de nombres históricos de toda esa apasionante historia. 

El caso es que en el 2015 volvieron tras una década hibernados y lo hicieron con un fantástico tercer disco titulado "Hung Up (On You)" (Off The Hip Records). Una gran combinación entre el sonido de bandas de su tierra como Asteroid B-612, The Pyramidiacs o The Stems, y los clásicos americanos del género como Redd Kross, Paul Collin's Beat, The Smithereens o The Plimsouls a la cabeza. En temas como "Train at 8" también había ecos a las melodías y las guitarras de los Byrds. La sombra de Smithereens o Paul Collins' Beat la teníamos en "Sky high heels" o en el precioso medio tiempo "I couldn't change", con ciertos efluvios también a los Sugar de Bob Mould (Hüsker Dü). The Who o Teenage Fanclub son otras de sus referencias y en el apartado de versiones elegían muy bien con sus paisanos Obits y con otros clásicos del pop de guitarras como Guided By Voices.

El disco y la formación fueron tan bien acogidos que Off The Hip Recods nos trae ahora con nuevo diseño de portada su flamante disco de debut 15 años después. Además en "Turn On With The Stoneage Hearts" estaba el trío histórico formado por Danny Mc Donald (P76, Jericho), Ian Wetten Hall (Seminal Rats, Hands Of Time, Philisteins) y Mickster (Finkers, Pyramidiacs, Crusaders). ¡Casi nada! Por si fuera poco en su reválida del 2004, "Guilty As Sin", al frente del cotarro estaba el legendario Dom Mariani (The Stems, Datura4, DM3, Someloves. Ojalá este trabajo también sea reeditado porque me han afilado los dientes aún más. 

 En este debut arrancaban fulminantes y a toda velocidad con el power-pop y el flamante estribillo de "Wish you were mine". Saltaban al R&B y sixitues garage-punk, con armónica a lo Dr. Feelgood y estribillo para desgañitarse en "I'm in love", fantástica versión de The Zippers. "So glad (That you're gone)" era también power-pop potente y melódico. A continuación venía su fantástica versión del "Rock 'n' roll gurls" de Paul Collins' Beat. Tan impactante como la original y con un simpático falso rayado final. Seguían hablando de chicas en "Two timin' gurl" y lo hacían con tal rabia que la potencia y despliegue final es puro The Who. Otra gozada total es "Outside", un fantástico lento melódico con grandes armonías vocales y flipante órgano. 

Ya hacia el final sorprendían con una buena versión de The Good, The Bad And The Ugly justo antes de otro gran masaje guitarrero como "Long way to your heart". ¡Sin desperdicio alguno! Parece que un grupo hermano (también con excelente trabajo recopilatorio para Off The Hip) como nuestros Biscuit giraron por Australia el pasado año con ellos. Estaría guapo que les devolvieran la cortesía y ver a estas dos bandas o a algún compañero más de escudería como el genial Johnny Casino, que tiene nuevo disco ya casi a punto, por estas tierras. ¡La fiesta y la mejor música estarían garantizadas!


Ray Davies se acompaña de The Jayhawks para su nuevo disco en solitario


El mítico músico, y componente de los no menos esenciales The Kinks, Ray Davies por fin publicará un nuevo disco en solitario. Acostumbrados como estábamos a las noticias sobre la supuesta, y siempre difícil reunión, con su hermano Dave y por lo tanto lo que supondría poner en marcha la banda británica, ahora ha sorprendido con la confirmación de la publicación el próximo 21 de abril de un nuevo álbum, de título"Americana".

Un trabajo, el primero desde aquel "Working Mans Café" fechado en el 2017, que nace inspirado, y por lo tanto se convierte en una especie de banda sonora, en el libro de memorias de igual nombre escrito por el inglés en el que cuenta su historia.

Otro de los elementos más relevantes de estas nuevas composiciones es que contarán como banda de acompañamiento con nada más ni nada menos que The Jayhawks. Una comunión de talentos, que a la espera de ver su resultado completo ya se puede escuchar el primer single, titulado "Poetry" y que ha adelantado la web NPR:


Swamp Dogg, leyenda pese a los elementos

Kafe Antzokia, Bilbao. Sábado, 21 de enero del 2017. 

Texto: Kepa Arbizu 
Fotografías: Lore Mentxakatorre

Cada género musical, y el soul no es una excepción, más bien lo contrario, cuenta con una limitada serie de representantes icónicos, aquellos nombres en definitiva que siempre aparecen destacados cuando se hace referencia a ese tipo de música. Sin embargo, existen otros muchos que de una manera más “anónima”, pero desbordante de talento, sostienen y engrandecen el contenido de dicho sonido. Jerry Williams, Jr, pronto bautizado como Swamp Dogg para el espectáculo, es uno de esos “secundarios” (calificativo solo aplicable en cuanto a una mera cuestión de proyección pública) que sin embargo ha sido parte esencial a la hora de cimentar el complejo, y completo, esqueleto de la música negra, tanto en su papel de productor, compositor o intérprete. Una ubicación en la historia en la que para su explicación no se puede obviar la trascendencia que ha tenido su actitud lenguaraz manifestada a lo largo de su carrera junto a los posicionamientos respecto a temas políticos, sobre todo raciales. Sea como sea, y pese a todo ello, su figura es reivindicada y expresada como influencia cada cierto tiempo, ya sea por medio de diferentes reediciones de sus trabajos o por la aparición de su rastro en artistas jóvenes. 

Precisamente mostrar y compartir tres de sus obras claves: “Total Destruction To Your Mind”, “Rat On!” y “Cuffed Collared & Tagged”, se convirtió en la motivación que ha hecho posible traerle hasta dos de nuestras ciudades: Madrid y Bilbao. Una minigira -que por primera vez ha conseguido que pisara Euskadi- en la que se ha apoyado de la banda madrileña (Aurora &) The Betrayers, a la que se ha añadido el guitarrista angelino Crazy Tomes, aportando a esa presencia y rotunda estabilidad un toque sureño que como es obvio resulta ideal en esta propuesta.

Hasta aquí los elementos que debían de definir las dos noches del mítico soulman, de las que sin embargo quizás sea necesario explicar algunos otros condicionantes que al final serían definitivos para glosar su paso por una abarrotada sala pequeña del Kafe Antzokia (“Kutxa Beltza”). Lo primero es que no hay que olvidar su avanzada edad, ronda los 75 años, elemento especialmente visible en un tono de voz barítono como el suyo, a la que se suma una gripe ya en retirada pero todavía presente. Añadamos a esa situación el cambio a última hora del bajista por accidente del titular y tenemos una serie de ingredientes a valorar en un concierto que por el contrario supo rentabilizar todos ellos para apostar por mostrar las entrañas, y la humanidad, de la música frente a exposiciones perfeccionistas, lo que tampoco significa menoscabar el resultado técnico final, sobre todo por esa conjunción, empatía, y sobresaliente solvencia de los músicos acompañantes.

Situado en un lateral del escenario, y parapetado tras un teclado con una función mayormente decorativa, los primeros instantes del concierto, en buena medida por un exceso de presencia de la banda, dejaron en un plano secundario la voz de Swamp Dogg en los iniciales y vibrante ritmos funk de “Total Destruction To Your Mind” y “Creeping Away”. Pero, bajo esa apariencia inestable, el cantante supo tutelar el rumbo del concierto y la posición de sus acompañantes, en buena medida a base del subterfugio de insertar comentarios y explicaciones entre canciones, llevando a su terreno las interpretaciones y aplicando un sentido mucho más cercano. Gracias a eso, la musculatura se fue tensando con la pegadiza “Remember I Said Tomorrow” para dar paso a las lentas “The Baby Is Mine” o “I Kissed Your Face”, mezcla de sensaciones entre Percy Sledge, Solomon Burke o James Carr, que alcanzaron momentos de intensa emoción.

Para estas alturas el norteamericano había instaurado su ley bajo un acompañamiento perfecto y eso le llevó incluso a, ahora sí, poder desplegar con solvencia ritmos más animados como la pantanosa “Sal-a-Faster”, con papel destacado para una banda que se explayó a gusto, y sobre todo la vibrante “Do You Believe”. A pesar de insuflar energía con el buen tono de estas composiciones, de nuevo iban a sobresalir aquellas que apelaban a la intimidad, como la emocionante “In my Resume”, la bucólica épica de “Synthetic World” o la excelente “Got To Get a Message to You”. Pese a retomar “Total Destruction To Your Mind” como colofón de la noche, fue la anterior la que en esencia supuso el perfecto final, abandonando su sitio Swamp Dogg  para tender la mano al público. Un gesto con un simbolismo mucho más allá del mero espectáculo al representar una comunión con los asistentes y la confirmación pese a los condicionantes de su categoría de leyenda, logrando emocionar y contagiar la palabra y el sentimiento del soul,algo muy por encima de inmaculadas ejecuciones.

Ebbot Lundberg, la vuelta del chamán sueco

Por: Artemio Payá

Parece que fue ayer pero ha pasado casi un lustro desde que The Soundtrack of Our Lives, una de las bandas más excitantes de los primeros años del Siglo XXI nos dijera adiós. Mientras seguimos esperando que se reúnan, 2017 será un buen año para los que amamos a los suecos puesto que su indiscutible líder nos va a visitar con la precuela y la secuela de la banda y desde el Giradiscos aprovechamos para hacer un repaso los diferentes proyectos en los que ha estado involucrado Ebbot Lundberg. 

Después de la mencionada ruptura, hicimos el pertinente seguimiento a la carrera de todos los protagonistas de la banda pero parecía que la única vía posible para volver a sentir la magia que nacía de estos tipos era que se volvieran a juntar a tenor de lo escuchado en sus proyectos posteriores. En cuanto a nuestro querido Ebbot se refiere, le hemos visto dando la nota en un programa de variedades musicales en la televisión sueca y durante estos años ha ido grabando diferentes ideas pero, o bien muy alejado de los parámetros de los Soundtrack, como por ejemplo en esa disertación interestelar de cuarenta minutos editada como “There is only one of us Here”, o bien de gran escasez en “Homo Erectus EP”. Un material que por cierto esta recopilado en riguroso vinilo editado por el sello Bang (“The Inmaculate Concept Album”) y que supone una buena colección de retales.

Todo esto cambia con lo que todos estábamos esperando, que era un LP en toda regla, algo que sucedió a principios del año pasado y que ahora nos brinda la oportunidad de ver a este titán otra vez sobre un escenario en una extensa gira por nuestro país en salas de mediano aforo. En él, nuestro protagonista se ha juntado con una panda de chavales llamados The Indigo Children, y cierto es que viendo las fotos de primeras la cosa daba miedo. Estar acostumbrado a Ebbot rodeado de dos hachas como Mattias Barjed e Ian Persson y verle ahora con unos tipos que parecen de erasmus asusta un poco. Nada que no se pase viendo los videos que circulan por internet o bien prestando atención al propio “For the Ages to Come” (2016) donde se demuestra que el hombre de la túnica está perfectamente secundado por unos secuaces solventes y entregándonos un disco que nos deja mucho más que satisfechos.

En él, Ebbot se mueve como pez en el agua dentro de su zona de confort y nos entrega diez canciones repletas de psicodelia sixties y de texturas cuasi folkies. Destacando por una parte los cortes que discurren por terrenos tranquilos, aderezados con arreglos de viento como la bucólica “I see forever”, “Drowning on a Wishing Well”, que emana cargada de elegancia sesentera, o bien la preciosa “To Be Continued” que sirve para poner el punto y final. Mas conectadas con su pasado son “Beneath the Winding Waterway”, repleta de arreglos, o el pase más enérgico y guitarrero que es “Backdrop People”. El único pero que podemos decir del disco es que se echa en falta más composición propia ya que dos de las diez canciones son versiones, aunque ciertamente en ambos casos lo bordan. La primera de ellas es “Don’t Blow your Mind Away” de los Spiders de Alice Cooper y la segunda es una magnífica relectura de “Cerca de las Estrellas” de los Pekenikes, aquí llamada “Calling from Heaven”. En definitiva, un disco que suena rematadamente bien y que sirve de perfecta excusa para volver a ver a Ebbot Lundberg sobre las tablas repasando estas y otras canciones pretéritas, algo que siempre supone un aliciente visto como se desenvuelve en vivo.

Pero no será la única vez este año que le veamos y sintamos, ya que la gran sorpresa ha sido la inclusión contra pronóstico de Union Carbide Productions en el festival Azkena Rock . La primera vez que escuché hablar de ellos, o mejor dicho leí algo de ellos fue en Julio del año 1998 cuando acudí al kiosko como todos los principios de mes a comprar la prensa musical para luego irme a casa, poner un disquito y ver que nos deparaba el Ruta 66 de ese mes con portada de Creedence. Entre un informe de sexo en Japón, otro de electrónica o una entrevista con Fogerty se escondía un especial sobre una banda de la que no había oído hablar jamás: Union Carbide Productions. Pues bien, aquel artículo escrito por Aitor Recalde (¿pseudónimo de Jaime Gonzalo?) podría decirse que es uno de mis favoritos entre todos los que he leído jamás en mis muchos años devorando prensa musical, en sus líneas su autor nos describía a la perfección lo que suponía la escucha de sus discos: una animalada sonora que hacía pensar que los Stooges había sido crionizados y revividos en Suecia unos años más tarde. Raudo y veloz acudí a la tienda de discos a adquirir aquellas rodajas que se preveían toxicas pero únicamente me llevé de botín su último disco “Swing” (92) producido por Steve Albini y editado con una banda a punto de romperse pero con su capacidad de aniquilar oídos intacta. Los otros tres artefactos ya descansan en mi estantería gracias a las reediciones de Radium Records y encontramos más de lo mismo y en algunos casos mejor. En los dos primeros “In the Air Tonight” (87) y “Financially Dissatisfied…” (89) enseñaban los dientes a base de bien, la banda se nos muestra lanzando puñetazos guitarreros como si no hubiera mañana con los amplis echando chispas y con un jovencito (y delgado) Ebbot desgañitándose a pecho descubierto. Y en el que quizá es mi favorito, su tercera entrega llamada “From Influence to Ignorance” (91) alternan los momentos más sulfúricos con matices de corte acústico. No quiero extenderme más porque sería imposible aportar nada a aquel artículo, profuso en información y que nos muestra a unos tipos de los que poco se habla actualmente pero que pueden con su discografía mirar de tú a tú a cualquier banda tótem de la época y que pusieron junto con The Nomads la piedra fundacional de lo que vendría después con el aluvión de rock escandinavo que comenzó precisamente cuando ellos lo dejaron, agotados debido a las tensiones acumuladas y los numerosos cambios de formación. Será por tanto un placer indescriptible escuchar en un festival a un volumen generoso pelotazos como “Train Song”, “Be Myself Again”, “High Speed Energy”, “Another Rock and Roll Statement”, “Ring My Bell” o “Golden Age” si quieren relajarse un poco. Solo con pensarlo hace que me levante un palmo del suelo.

Después de aquella aventura que acabo abruptamente y les dejo exhaustos física y mentalmente es cuando comienza mi capítulo favorito de la vida musical del querido Ebbot, cuando se embarca junto con los dos guitarristas de la banda en The Soundtrack of Our Lives con una curiosa temática cercana al esoterismo, que les acompañará toda su carrera, y con unas coordenadas musicales asentadas más en referentes ingleses de los 70 y texturas más pop. Empiezan fuerte grabando directamente para una multi con un torrente compositivo de veinte canciones en “Welcome to the Infant Freebase” (96 ) que supone un estreno sensacional en formato LP, si bien es cierto que se les fue mano con el metraje (20 canciones ) es imposible no gozar con “Mantra Slider”, o esa reivindicación de The Who que es la apabullante “Instant Repeater 99”, la angustia rock de “Grand Canaria”, el folk musculoso de “Endless Song”, la nana de “Bendover Babies”, el ejercicio de estilo sixties de “Blow My Cool” o el pepinazo mayúsculo llamado “Confrontation Camp” que aún recuerdo cuando tocaron en un festival gratuito en Madrid y nos saltó las vielas a todos.

Su siguiente intento sin embargo no logra convencer del todo, “Extended Revelation for the Psychic Weaklins of the Western Civilization” (98) es donde se estrena Mattias Barjed (en sustitución de Björn Olsson) y parte del mismo lugar sonoro que su predecesor, pero las canciones no llegan a enganchar, quizá por una producción más plana y por olvidarse del barniz de superrock que es con el que han logrado sus mejores momentos. Hay buenos temas sí, pero está muy lejos de su debut y a gran distancia de lo que vendría después porque en el año 2001 ve a la luz el enorme “Behind the Music”. Una rodaja que sigue sonando igual de fresca y vigente quince años más tarde y que supuso su espaldarazo definitivo en el mercado europeo. Aquí hay quince canciones y no sobra ninguna, la banda se encuentra en un estado de forma inmejorable, su nuevo guitarrista perfectamente acoplado y entregando canciones que dan en la diana sean del estilo que sean. En este tercer trabajo hay psicodelia, rock, glam, folk y todo suena maravillosamente cohesionado sonando modernos, pero a la vez como si estuviéramos ante una banda clásica de los 70, vamos que imposible destacar algo. Todo rula.

Tras un largo periodo de presentación, en 2004 aparecería “Origin Vol. 1” que se estrenó en Suecia siendo número uno y disco de oro y que como su nombre indica hacía presagiar que habría una continuación que nunca llegó. En el mismo, nos encontramos a los suecos con su trabajo más mainstream lo que no quita que estemos ante un fantástico álbum con canciones a la altura de sus mejores momentos como las iniciales “Believe I’ve Found” o “Trascendental Suicide” y que supuso otra excusa para girar y por fin darse un garbeo por aquí y mostrarnos que podían tener pocos rivales que se subieran a un escenario, con un directo en el que parecían un tigre de seis cabezas disparando fuego por la boca. Al final el volumen 2 de ese Origin no llegó nunca pero sí que un año más tarde editan “A present for the Past” (05), imprescindible artefacto doble en donde aglutinan canciones no editadas en LP e incluidas anteriormente en EP’s y otras ediciones. Material jugosísimo como no podía ser de otra forma y objeto de obligada adquisición para los fans de los Soundtrack.

Con este juguetito pudimos ir matando el largo tiempo que se tomaron hasta sacar nuevo disco y en su prolífica línea nos sorprenden con un disco doble en “Communion” (08) que tiene el dudoso honor de tener una de las portadas más feas de la historia y que hizo que a mi particularmente me costara pincharlo por primera vez. Más allá de la horripilante carátula y de su longitud estamos ante otro de sus mejores trabajos, quizá no entra tan gustosamente como sus anteriores pero que visto con perspectiva supone un fresco inmejorable de todas sus virtudes, un recital de tres décadas de rock and roll al cual una vez has pillado el hilo no puedes soltar. No voy a pararme canción por canción, lo mejor es que lo escuchéis enterito empezando en el primer disco por la psicodelia mántrica de “Babel On” hasta el reposado final de “Just a Brother” que viene justo después de uno de mis hits favoritos de la banda: “Mensa’s Marauders”, que pasados ocho años aún sigue electrizándome como el primer día. El segundo volumen es más tranquilo y con cuenta con más presencia de cortes acústicos, pero es igualmente delicioso (versión de Nick Drake incluida).

 Finalmente, tras otros cuatro años de espera nos sorprendían con una despedida en forma de álbum, “Throw it to the Universe” (12), suponiendo el punto y final a su carrera que dejaba a los fans tristes después de la magia creada en sus veinte años de carrera. No estamos ante su mejor momento compositivo, siendo la rodaja más relajada que sacaron nunca, pero desde luego es imposible no emocionarse con las líneas que contiene su primer corte a modo de adiós: “We say hello to say goodbye, we are the soundtrack of our lives. We are the soundtrack of your life”. En fin, esperemos que haya una segunda parte, pero si no es así hay un presente y un futuro excitantes a tenor de lo escuchado en el nuevo proyecto de su cantante como hemos comentado más arriba.


Gira Ebbott Lundberg & The Indigo Children 

25 enero, El Sol, Madrid 

26 enero, Kafe Antzokia, Bilbao 

27 enero, Psilocybenea Aretoa, Hondarribia 

28 enero, HellDorado, Vitoria 

29 enero, Marula Café, Barcelona

Oriol Saltor: "Cristalls" 

Por: Por Àlex Guimerà 

Tras una carrera discográfica de casi diez años, formando parte del magnífico combo pop "La Puerta de los Sueños" , Oriol Saltor decidió junto con su hermano Jaume emprender un nuevo rumbo en el que dar rienda suelta a todo su talento instrumental y creativo. De ahí nació el dúo Saltors , con tres álbumes instrumentales a cuatro manos en los que transitaban por el blues, el rock’ n roll, flamenco, funk, country... Así, “Instrumental” (2009) , “Cordes de plata” (2011) y un desenchufado "Acústic a Aurha” (2014) apuntaban su buen hacer con temas propios y una finísima versión de “Tears in Heaven” de Eric Clapton. Podemos ver esta versión como el punto de conexión para que Oriol se lanzara a finales del año pasado a publicar el que es su debut en solitario "Cristalls". 

Con el nuevo proyecto, el barcelonés se muestra mucho más personal, íntimo y aventurero a la caza de nuevas técnicas de guitarra con los que expresar su talento y potencial: fingerpicking, clásica, flamenco o ragtime... Unos doce cortes formados principalmente por versiones de clásicos del pop-rock aunque con espacios para unos temas propios que merecen especial atención. Así, Oriol aborda la mencionada "Tears In Heaven" languideciéndola de un modo bello, y logrando lo difícil: no quedar derrotado ante el sentimentalismo de la versión unplugged de "Mano Lenta". De aquel mismo, la romántica "Wonderful Tonight", que dedicara a su esposa Pattie Boyd mientras esperaba que aquella se acabara de arreglar para ir a una cena. Y ya que hablamos de la ex de George Harrisson, del mundo beatle encontramos una taciturna "Yesterday", con su melancolía perfectamente captada; "Imagine" con las dificultades de transportarla del piano en toda su complejidad, y "Hey Jude", que suena más íntima que nunca. Luego "Bridge Over Troubled Water" de Simon & Garfunkel y el himno de Lluis Llach "Que Tinguem Sort" con un toque rítmico soberbio. 

El ragtime llega de la mano del tema propio "Stand Up", dinámico y entrañable, como "Blue Rag" en la que la agilidad del músico se muestra más que nunca. Lo mismo que en la flamenca "Rumba Americana" , prodigiosa, vital y cambiante con sus tintes de melancolía bebe directamente de la música clásica y en especial del "Concierto de Aranjuez". Aunque mi favorita es la bonita "Cristalls", una pulcra y delicada pieza de orfebrería que evidencia el talento compositivo de su autor. 

Un disco delicioso de principio a fin surgido del romanticismo, la técnica y del preciosismo de las cuerdas, con versiones de temas que a pesar de ser muy populares llevan sello propio, y con unos grandes temas nuevos. Cuando la guitarra habla por si sola.

Entrevista: Elefantes

“Los músicos queremos que nuestros trabajos tengan una repercusión, nadie quiere que sus discos se diluyan sin más” 

Por: Javier González 

El próximo sábado día 21 de Enero Elefantes estarán actuando en el madrileño Circo Price, lo harán en el marco del festival Inverfest que durante toda la semana traerá a la capital a músicos de distinto calado, bajo el denominador común de la calidad musical.

Con motivo de su visita a nuestra ciudad, concretamos una cita con Shuarma y Hugo Toscano, vocalista y guitarra de la formación, con objeto de que nos hablaran de todo lo relacionado con su último disco, “Nueve Canciones de Amor y una de Esperanza”, y también de todo lo bueno que les está ocurriendo desde su vuelta al escenarios, un retorno cargado de fuerza que les ha resituado en un lugar preeminente dentro del escalafón del pop-rock estatal, donde su música, llena de emoción y sangre caliente, ha vuelto a emocionarnos cómo ya lo hiciera antaño.

Llevamos bastante tiempo sin vernos, concretamente desde que os entrevistamos con motivo de la salida de “El Rinoceronte”, vuestro anterior trabajo antes de “Nueve Canciones de Amor y Una de Esperanza”. ¿Qué valoración hacéis de la gira de reunión? ¿Cómo fue el reencuentro con el público? 

Shuarma: Fue algo muy emocionante ya que no sabíamos cómo nos iban a recibir. Creíamos que había cariño, que habríamos dejado una huella que quizás permanecería, la realidad es que superamos las expectativas de gente que acudió a los conciertos y también de la emoción transmitida. Las noches estaban llenas de emoción y todas eran realmente bonitas. Disfrutamos conectando con las canciones, con el público y viviendo aquella forma de sentir. Fue una gira muy bonita que creo que vamos a guardar en el recuerdo. 

Hugo: Igual que nunca olvidaremos el último concierto antes de la despedida, en el reencuentro nos dimos cuenta que habíamos calado en el corazón de mucha gente que quería volver a disfrutar de nuestra música. Fue algo realmente mágico. 

Suponemos que de esa vuelta tan afectiva y efectiva, surgió un álbum como éste. Un trabajo que creo debe considerarse entre los mejores de vuestra discografía y de lo mejor editado en el ámbito nacional en el último año, como así recogió nuestra clasificación de hace algunas semanas. ¿Lo sentís así desde el seno del grupo? 

Shuarma: Siempre hay discos que te quedan mejor y otros peor sin saber muy bien porqué. Hay veces que se dan las circunstancias y salen discos que quedan cómo referentes dentro del grupo. Realmente creo que es bueno, nos sentimos orgullosos de haber vuelto y haber hecho un disco que está a la altura de lo que se han llegado a considerar nuestras mejores épocas, sé que suena a tópico, pero es la verdad. Creo que Elefantes es un grupo que crece disco a disco, no hablo a nivel de público, sino a nivel artístico. Vamos a más siempre que en el seno del grupo estamos bien colocados. Probablemente en “Somos Nubes Blancas”, se nota esa fractura interna. Con el “Rinoceronte” empezamos a encajarnos y es algo que se ha notado ahora en éste nuevo álbum. Seguro que cuando comencemos a trabajar de cara al siguiente disco se notará aún más. Tengo la sensación de que cada vez daremos mejores álbumes, al menos me gusta pensar así. 

En cuanto a repercusión mediática da la sensación de ser un trabajo que os ha traslado o recolocado en una nueva dimensión… ¿Estáis de acuerdo con la afirmación? 

Hugo: Quizás sí sea así. Hay una cosa que creo que tiene mucho que ver. Desde que nos hemos juntado, Elefantes ha tocado mucho en directo. Somos un grupo que sobre el escenario es donde damos el mil por cien. Es el lugar donde conseguimos emocionar más a la gente. Estoy seguro de que muchas de las reproducciones del ultimo disco en plataformas cómo Spotify vienen de gente que ha visto a la banda en directo y han querido escuchar más cosas nuestras.

En sucesivas escuchas me gustó comprobar que es un disco reconocible, ya que suena a Elefantes totalmente. Además habéis generado con él muchas conexiones curiosas, uniendo los nombres de Bunbury, Love of Lesbian, Sidonie y hasta del gran José Luis Perales. 

Shuarma: Nosotros intentamos no encasillarnos y hacer lo que nos nace. A veces lo que nos nace puede ser más comercial y otras menos. En definitiva no nos ubicamos en ningún sitio, lo que nos gusta es la música. Hay momentos para escuchar de todo. No creemos en la gente que solamente escucha un género de música. Intentamos hacer las mejores canciones posibles y que lleguen al mayor número de gente posible porque entendemos que hacemos música popular. El rollo de ser más indie o menos a nosotros no nos afecta mucho. 

Creo que es algo que se nota al elegir versionar canciones como “No me Amenaces”. 

Shuarma: Una canción de José Alfredo Jiménez que nada tiene que ver con el indie, nosotros la incluimos porque es una gran canción. 

También me gustó escuchar los ecos de Triana en “Oigo Tus Pasos”… 

Shuarma: Triana es otro de nuestros referentes de siempre y evidentemente lo sigue siendo ahora. Son de ese género de músicos que nos han hecho ser músicos. Nos gusta que esa referencia esté clara en nuestra música. No hay nada de lo que esconderse. Creemos que nuestra forma de hacer música es única, igual que la de cada uno de los demás grupos del panorama. Nos gusta filtrar nuestras influencias y hacer nuestras relecturas, que no son mejores ni peores que las de los demás, simplemente son las nuestras. 

Y que además conviven a la perfección con temas como “Volvió la Luz”, cercanos a los The Cure de “Inbetween Days”. 

Shuarma: Es interesante que digas eso. La verdad es que nos gustan mucho The Cure. Es una canción sencilla, más previsible, y que está claro que es una forma de hacer canciones que también nos gusta. Es un tema que funciona y que ayuda a quitar peso al disco. Al final un álbum también es una cuestión de equilibrio al que hay que darle orden. Creo que es un tema muy acertado. 

¿Sentís que ciertas barreras estilísticas se han ido al traste en los últimos años ayudando a cierta libertad artística? 

Shuarma: Escribir canciones tiene mucho de libertad, sobre todo cuando llevas una carrera dilatada y has estado en muchos lugares. Al final uno se acaba dando cuenta de que lo más importante es hacer lo que sientes. Eso es lo que te define. No buscamos portadas en revistas, aunque nos pueda gustar en determinados momentos. Nosotros estamos aquí porque buscamos hacer algo nuestro, propio y personal. Llegar a la gente a través de lo que sentimos que tenemos que hacer. Durante el camino se llega a la conclusión de que esto, nuestra música, es lo que nosotros hacemos, si gusta, genial, si no también, ya que es lo que hacemos. Esa visión es lo que te permite evolucionar en una dirección coherente.

Todavía recuerdo la primera vez que os vi en directo en la Plaza de Toros de Toledo, taloneando a Bunbury en la gira de “Pequeño”, me impactasteis porque recuerdo a un grupo que se dejaba el alma. 

Shuarma: A nosotros Enrique nos dio una oportunidad muy buena que fue la de ponernos delante de su público. Desde nuestro punto de vista éramos un grupo hambriento. Subíamos al escenario y nos dejábamos la vida cada noche. Era algo increíble y maravilloso. Imagino que desde abajo se vería nuestras ganas y la energía de un grupo que quería enseñar sus canciones a la gente. Llevábamos mucho tiempo queriendo hacerlo sin tener gran repercusión.

Hacíais canciones en castellano, que recuerdo que me sonaban herederas de una tradición tenías algo distinto… de sangre caliente. 

Shuarma: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que hay bandas como El Último de la Fila o Radio Futura que habían y han dejado un enorme vacío. Ahora hay muchos grupos que me vuelven loco y que han evolucionado en direcciones muy interesantes, aunque creo que no han cubierto ese vacío de facturar canciones de raíz que solo se entienden en España. 

Es curioso en los últimos meses me da la sensación de que hay un montón de bandas reivindicando a Gabinete Caligari… 

Shuarma: A mí me parece muy serio que grupos que son referentes tan inmensos en la música de éste país, cómo son Gabinete Caligari, estén tan desaparecidos. No entiendo cómo han caído en el olvido. Es algo de Juzgado de guardia.

La generación de gente que os conocimos siendo chavales nos hemos hecho mayores. ¿Seguís sintiendo con la misma intensidad el calor de la gente en vuestros directos?

Hugo: Las ganas de emocionarse se tienen hasta el último aliento de vida. La gente va a ver un grupo que tiene unas canciones que han sido realmente importantes en su vida. Siguen siendo igual de receptivos que el primer día. 

El próximo sábado estaréis actuando en el Teatro Circo Price un concierto de lo más especial. ¿Qué nos podéis adelantar al respecto? 

Shuarma: Vienen tres invitados que nos encanta que estén. Coque Malla, Iván Ferreiro y Alberto de Miss Caffeina. La verdad es que son tres artistas que nos vuelven locos. Hemos tocado últimamente mucho con Miss Cafeína, tienen un gran directo. Algo similar a lo que ocurre con Iván y Coque. Los tres han querido compartir una noche mágica con nosotros. Ya tocar en Madrid, en el Circo Price, es algo genial. El disco está funcionando muy bien, las entradas también se están agotando, además el hecho de tener a estos amigos con nosotros es algo que lo hace más fantástico si cabe. Nunca hemos sido un grupo que hayamos invitado a mucha gente por lo que esto nos hace sentir muy queridos. Tenemos una sensación de compañerismo enorme. Luego iremos a Barcelona donde también habrá invitados. Está siendo muy chulo unirnos a otros compañeros. 

Es bonito observar como los músicos fortalecéis vínculos, ahora que el mundo nos regala éste paisaje de ruinas. 

Shuarma: Es necesario que los gremios nos unamos. Que tenga que venir una crisis cómo ésta para hacerlo es una putada, aunque de la misma surgen algunas cosas maravillosas. Los músicos estamos haciendo una piña, estamos uniéndonos todos, algo que hacen muy bien en otros lugares como Francia o Inglaterra. Creo que estamos yendo en esa dirección. Que Sonorama incluya a Raphael o al Dúo Dinámico en su cartel me parece perfecto, un guiño a gente que ayudo a construir algo. 

Creo que es necesario seguir fortaleciendo una cultura musical que muchas veces no se entiende cómo tal. 

Shuarma: Hay artistas que están abriendo el camino del rock de una manera admirable. Entre ellos El Drogas que con Barricada fue clave en la música de éste país y ahora acaba de hacer algo muy grande con su último directo. También Loquillo llenando las Ventas, o Enrique que está muy arriba. Todos ellos están abriendo las puertas del rock.

Al final hay una gran realidad y es la de que todos en nuestros trabajos tratamos de llegar al máximo de gente.

Shuarma: Todos queremos ser escuchados, no hay nada de malo. Al revés, creo que es muy bueno. Buscamos que nuestros trabajos tengan una repercusión, nadie quiere que sus discos se diluyan sin más. 

¿Qué le depara el futuro a Elefantes? 

Shuarma: Ahora se están sumando un montón de fechas que están resumidas en nuestra web, personalmente soy fatal para memorizar giras. Lo que sí te digo es que no paramos. Y en Abril nos vamos a México. La idea es hacer el disco nuevo a la vuelta. Antes de que en verano nos metamos en la vorágine de los festivales.

Muchas suerte en todo y que nos sigamos viendo. 

Shuarma: Sí, claro que sí. Ya hace muchos años que nos conocemos.

Xavier Valiño: "La cara oculta de la luna. Las 50 portadas esenciales del rock"

Por: Txema Mañeru

En su nuevo libro, Xavier Valiño nos habla de portadas esenciales en el rock. Bueno, yo no le conozco personalmente, pero debo reconocer antes de nada que me parece uno de los críticos de rock “esenciales” de este país. Me encanta su manera fluida, amena e instructiva al escribir. Además también coincido con él en muchos de nuestros gustos favoritos y la verdad es que cuando leo que destaca un nuevo artista o algún desconocido disco sé que puedo acercarme a él sin temor alguno. Bueno, incluso sé que lo puedo adquirir sin oírlo porque no me arrepentiré. Al margen de esto, Valiño lleva colaborando en radio y prensa musical desde finales de los setenta. Yo, donde más le he leído es en Ruta 66, pero en otros medios como Efe Eme, Mondo Sonoro o Vibraciones Pop es también firma consagrada y de prestigio. En cuanto a libros tiene ya una media docena indispensable. Yo le descubrí en este campo hace poco más de una década con el divertido e instructivo, a partes iguales, “El Gran Circo Del Rock: Anécdotas, Curiosidades y Falsos Mitos”. Hace cinco años publicó también en la Editorial Milenio (en su fantástico colección visual “Vinilo Manía”, como éste) la preciosidad visual y textual, “Veneno en Dosis Camufladas: La Censura en los Discos de Pop-Rock en el Franquismo”. Este libro fue el germen de dónde surgió la idea para este espectacular “La Cara Oculta de la Luna” que le ha llevado dos años de arduo trabajo. Tienes más información sobre ambos y sobre otras maravillas pop-rock por autores de aquí en www.edmilenio.com. Entre medias también acaba de publicar otra joyita para completar el perfecto retrato que de él mismo ha hecho Elvis Costello en “Música Infiel y Tinta Invisible” (Malpaso). Se titula “Elvis Costello: El Hombre que pudo Reinar” (66rpm).

Pero ahora es el momento de profundizar en este lujo visual y textual que acaba de aparecer en torno a las mejores portadas de la historia. Sobre todo llegará más a seguidores veteranos que recuerdan los vinilos como la época dorada de toda esta historia. Tiempos en los que nos fijábamos en ellas y destripábamos cada nota, cada crédito y que, cuando venían impresas las letras de las canciones, nos gustaba cantar las canciones leyéndolas, releyéndolas y traduciéndolas (de mala manera). Solíamos hablar de esas míticas portadas como eran el plátano de la Velvet Underground, la cremallera del paquete de Mick en “Sticky Fingers, el periódico real de los Jethro Tull, el prisma, las pirámides y el arco iris del “The Dark Side Of The Moon” o las ventanas que aparecían en el “Physical Graffiti” de los Led Zeppelin. En este aspecto visual incide también el gran fundador de Ruta 66, Ignacio Juliá, que es el encargado del laudatorio prólogo. 

Todas estas portadas citadas anteriormente y hasta 45 más están presentes en esta gran antología que viene ordenada cronológicamente y que se inicia con el fantástico debut de Elvis Presley. Casualmente esa portada fue inspiración para otra de las más icónicas de la historia y para la banda y el disco que, quizás, más me han marcado. Te hablamos del “London Calling” de The Clash. Pero otro de los inmejorables puntos de este libro es que no se limita a ser una absoluta gozada visual, que lo es. Valiño nos habla también de los creadores de las portadas, de los discos en cuestión, pero también, con su análisis certero, nos sumerge en cada uno de los músicos tratados. También aparecen otra portadas “relacionadas” o “inspiradas” en las destacadas. Así, y por seguir con Elvis Presley, tenemos los fantásticos tributos a ella por parte de El Vez y de K.D. Lang. También están inspiradas por la de The Clash, el “Sevilla Calling” con la mascota de la Expo 92 y el sensacional gaitero del single “Sexo Chungo / Me Pica Un Huevo” de nuestros Siniestro Total

 Comentar que sólo se repite un único nombre en todo el libro y ese es el de los Rolling Stones, que aparecen también con las pesquisas policiales de “Some Girls” además de con la cremallera de “Sticky Fingers”.  Aquí queremos también recordar esa relación con el libro anterior en Milenio de Valiño, “Veneno En Dosis Camufladas”. Es cierto que se han hecho auténticas atrocidades con la censura en portadas. Eso por no hablar de las canciones suprimidas por los más ridículos motivos. El caso es que alguna vez esa censura propició alguna portada para nuestro mercado, de gran valor artístico. Esa no es otra que la del “Sticky Fingers” patrio con unos dedos pringosos de la mano de una modelo surgiendo de una espesa lata de melaza. Modelo que estaba debajo de la mesa ya que también nos narra el autor cómo se facturaron estas estupendas portadas.. 

Pudiéramos extendernos con muchas más y sus indispensables autores pero tan sólo te relacionaremos algunos artistas y títulos de discos como son The Beatles (“Sgt. Peppers”, Cream (“Disraeli Gears”), Small Faces, Big Brother & The Holding Company, Grateful Dead, King Crimson (“In The Court Of The Crimson King”,por cierto, reciente portada en el Ruta 66 de noviembre), Black Sabbath, Santana (“Abraxas”), Alice Cooper, Bob Marley, David Bowie (“Diamond Dogs”), Roxy Music (“Country Life”, pero aparecen casi todas las estupendas que hicieron), Patti Smith, Ramones y Sex Pistols (ambos con sus respectivos debus), XTC, Joy Division, Talking Heads, Pixies, Los Lobos, The Stone Roses o Spiritualized con esa maravilla medicinal en portada y sonido que es su “Ladies and Gentleman We’re Floating in Space”. Así hasta llegar al siglo XXI con Jay-Z, pero en cuyo capítulo también se habla y tenemos las portadas más míticas de Public Enemy, NAS, Kayne West o A Tribe Called Quest

Otro buen punto a favor de este libro es que se puede leer fácilmente del tirón. Al mismo tiempo, y dada su estructura, se puede gozar mucho leyéndolo por capítulos sueltos. Así, es una gozada muy recomendable elegir un capítulo determinado y degustarlo escuchando el disco en cuestión, siempre esencial también a nivel sonoro. Por supuesto que tampoco faltan esos nombres y esas historias relacionadas con los artistas creadores de las mismas. Andy Warhol, Roger Dean, Hipgnosis o Peter Saville tienen también su presencia en este sensacional trabajo que puede ser el regalo idealp ara ese pariente maduro que todavía se deshace con los vinilos. Unos vinilos que están de regreso en las tiendas cada vez en mayor número y con ventas relativamente en aumento, al menos en comparación con el rotundo descenso de la de los compactos. Tienes también más información del escritor en http://www.ultrasonica.info. ¡Obligatorio decirlo. Sensacional trabajo visual, pero también literario!

Entrevista: Robe Iniesta

“Lo que hay que hacer es aprovechar estos momentos de inspiración” 

Por: Sergio Iglesias 

Robe Iniesta está en un momento creativo pletórico. Cuando apenas ha pasado un año desde su primer trabajo en solitario, “Lo que aletea en nuestras cabezas”, ya podemos disfrutar del segundo disco de este proyecto personal. “Destrozares” está compuesto por diez canciones en las que el artista extremeño vuelve a desnudar su alma para mostrarnos su particular universo, en el que habita la ira, la nostalgia, la tristeza y, a pesar de todo, esa esperanza presente en los pasajes más luminosos del disco.

“Hoy al mundo renuncio”, “Puta humanidad”, “La canción más triste”… ¿Es “Destrozares” un disco tan oscuro como indican los títulos de sus canciones? 

Robe Iniesta: No, yo creo que no es oscuro, quizá es un disco pesimista, pero no es triste ni oscuro. Es un disco también realista, en cuanto a las cosas que pasan en el mundo, aunque creo que también hay canciones que tienen su rollito de esperanza y de buen rollo. Pero no pienso que sea tan diferente del anterior, en el que también había canciones fuertes. Hay melodías muy luminosas y creo que hay un poco de todo. Quizá el diseño puede parecer más oscuro, pero dentro sigue habiendo de todo y es un disco, más que triste, de cabreo, de un momento de decir: “¿hasta dónde vamos a llegar?”

Algo que ya avanzabas en el video de “Atontamiento global” que precedió al lanzamiento del disco… 

Robe Iniesta: Eso es, la intención es mostrar ese cabreo, pero sin intentar aportar soluciones como una guerra nuclear que, lógicamente, son cosas que se dicen fruto de ese enfado.

También hay momentos en que expresas tu sensación de sentirte fuera de esta sociedad… 

Robe Iniesta: Que no me encuentro… pero igual que todos, sigo siendo parte del problema, porque tampoco quiero excluirme. Me cuesta trabajo ver como entre todos hemos llegado a esto y la solución es complicada y pienso que tendría que venir de la mano de cada uno, no hay una solución para arreglarlo todo si no es arreglándonos nosotros mismos y empezar a pensar todos de otra manera.

¿Empezando por los de arriba? 

Robe Iniesta: Como te digo, todos somos parte del problema. A los de arriba los elegimos los de abajo y se supone que hacen lo que quieren los que les han elegido, entonces tampoco se puede ir echando balones fuera diciendo “yo no soy, son los demás, son los gobiernos”… ¡somos todos!

Tan sólo ha pasado un año escaso desde tu anterior disco “Lo que aletea en nuestras cabezas” y ya tenemos aquí un nuevo trabajo. ¿Te encuentras en un momento especialmente prolífico?

Robe Iniesta: Sí, la verdad es que han salido bastante seguidos. Las canciones de este disco están compuestas en muy poco tiempo y, al contrario que otros, este trabajo me ha salido en un mismo periodo. De hecho, tenía canciones que habían sobrado cuando hicimos el anterior porque no caben todas y porque no puedes hacer un disco infinito, pero, al final, no las hemos rescatado porque nos gustaba más todo esto último, cosa que me alegra mucho.

¿O sea, que todavía han quedado cosas en el tintero para próximos proyectos? 

Robe Iniesta: Cuando hice este proyecto, la primera razón fue precisamente esa, que tenía muchas cosas que se me iban quedando atrás porque Extremoduro iba a un paso lento y quería sacarlas. Por eso, lo que lleva este disco, son todo cosas nuevas salvo la canción “Destrozares”, que ya la tocaba en la gira anterior, para que todas estas canciones no se volvieran a quedar sin salir.

De hecho, parece que del primer disco en solitario a este no has querido dejar enfriar la cosa, grabando en el mismo sitio y con la misma banda… 

Robe Iniesta: Sí, bueno… pero eso de “no dejar enfriar las cosas” no se puede controlar porque, de repente te salen temas como de repente te tiras años sin componer una frase, como ya me ha pasado. No hay una razón o un botón que puedas apretar y decir “Ahora voy a componer”, cuando llega el momento llega, y no se sabe por qué llega ni por qué se va, así que, lo que hay que hacer, es aprovechar estos momentos de inspiración. Y en cuanto a la banda, estuvimos muy a gusto en el primer disco y queríamos seguir tocando. En “Lo que aletea…” nos conocimos y vimos las posibilidades que teníamos y en este ya estábamos como más seguros de qué cosas se podían hacer. Pero no por eso hemos dejado de experimentar y de intentar sacar cosas. Lo que vimos es que había muchos sonidos que podían salir con estos instrumentos, tenía muchas posibilidades, nos lo hemos seguido pasando bien y el disco ha salido un poco más… ¿maduro? más lleno.

En este disco hemos puesto todos lo mejor y lo más puro que tenemos dentro. Todos menos yo. Yo he puesto mis carencias y mis errores. He puesto mi delirio, mi falta de gusto, mi confusión, mis lágrimas, mi vanidad, mi soledad de lechuza y mis contradicciones. (Robe atropellando a Nietzsche). ¿Qué significa esto que aparece en el interior del libreto? 

Robe Iniesta: ¿La firma o la frase?

Pues ambas...

Robe Iniesta: Mira, lo del atropello es porque, cuando tú coges un trozo de un texto de un señor que está muerto y que lo escribió en un contexto determinado, queriendo decir una cosa concreta, lo sacas de contexto y puedes, incluso, estar diciendo lo contrario de lo que ese autor quería decir, puede ser como un atropello. Pero, para entenderlo, habría que leer primero a Nietzsche y saber qué quiere decir él, ese podía ser el primer paso. Pero es complicado, porque a la filosofía cada vez se le da menos importancia y yo creo que es algo importante. No podemos hacer sólo las cosas que tienen un rendimiento inmediato, hay que hacer cosas que son más a largo plazo como leer filosofía…o leer cosas en general.

¿Tú sueles leer mucha filosofía? 

Robe Iniesta: Yo leo de todo, un día me cojo una biografía, otro una novela histórica… intento cambiar y, si veo que no me mola mucho, lo suelto, pero cojo las lecturas sin muchos miramientos. Además, como tengo poca memoria, puedo leer lo mismo varias veces (risas)… eso tiene sus cosas buenas porque, sin arriesgar, puedes coger algo que te ha gustado y como se te ha olvidado el final… de puta madre.

¿Crees que, como decías antes vivimos en una sociedad que se ha acomodado buscando la inmediatez en todos los ámbitos? 

Robe Iniesta: Sí, la inmediatez, los resultados rápidos… y otras cosas con nombres peores. Se habla, por ejemplo, de quitar ciertas asignaturas y luego salen otras para aprender economía usando ejercicios de cómo negociar con el precio del trigo, por ejemplo. Me parece horrible esa falta de miramientos y hacia eso es hacia lo que vamos: a cambiar cosas importantes que en su tiempo pensó una gente y son cosas que dan un poco de miedo.

Que no se nos olvide, ¿nos vas a explicar el significado de la frase? 

Robe Iniesta: Como te decía, para entender por qué yo estoy diciendo lo contrario habría que saber lo que está diciendo Nietzsche. Pero, si lo quieres tomar de esta manera, lo he puesto todo en este disco, no sólo lo más puro sino también otras cosas, no sólo lo mejor, sino también lo peor… creo que él quería decir otras cosas.

En “Destrozares” también destaca todo el trabajo artístico de diseño e ilustración… 

Robe Iniesta: Sí, al final eres músico y haces música, pero una vez que tienes que usar un soporte está bien mezclarte con otras artes: en los videos con el cine, con la pintura o la ilustración en el diseño con la oportunidad que te da el CD y el libreto. Al final se trata de intentar completar todo apoyándose en otras artes, intentando también dar representación a otra gente que puede ayudar a rematar esa primera idea que tienes con las letras y la música. A mí, en ese sentido, me parece mejor dar vía libre al artista y que me sorprendan porque, si haces cosas con gente, es para que ellos te den sus ideas y complementar las tuyas.

En este disco, vuelves a mostrar tu capacidad para crear letras. ¿Te sientes cada vez más escritor? 

Robe Iniesta: Sigo componiendo las canciones igual que toda la vida, haciendo la música y la letra al mismo tiempo. No considero que tengo una canción si tengo solamente una letra o solamente una melodía. Si tengo una frase con música sí que considero que tengo el principio de algo. En cuanto a lo de escribir otras cosas aparte de las canciones, es una cosa que me gusta pero es difícil, porque para escribir una novela como la que hice hace falta que te llegue una chispa sobre lo que escribir, que te entren muchas ganas y que te lo creas, que tengas ganas de llegar a casa a escribir una cosa que se te ha ocurrido. Pero, si no lo haces con ganas, es un trabajo horrible porque tardas mucho en escribir, en corregir…es un trabajo de chinos, tienes que hacerlo con mucho gusto para que deje de ser un trabajo. La prosa es mucha más agradecida que la poesía, porque, cuando haces un poema o una canción, el tiempo de creación es muy corto y, en cambio, cuando haces un libro o una novela estás mucho tiempo creando. Eso es lo bonito y te vas a la cama pensando que has hecho de verdad cosas guapas. Me gustaría volver a escribir algo pero, como te digo, todo depende de que me llegue esa chispa, no puedo obligarme, esa no es mi forma de trabajar.

Cuando haces las canciones, ¿cómo decides cuáles van para tu proyecto personal y cuáles para Extremoduro? 

Robe Iniesta: Todavía no se ha dado el caso, porque cuando hice el primer disco en solitario cogí canciones que se estaban quedando y sí que elegí quizás las que no echaban de menos una guitarra eléctrica con distorsión, las más suaves o que veíamos que se podían hacer mejor con estos instrumentos. Pero en este segundo no ha habido esa labor de separar porque, como te decía antes, las he compuesto en poco tiempo y lo que tenía eran ganas de hacerlas todas y oírlas. Cuando te sale una canción lo que estás deseando es sacarla cuanto antes y que la gente la pueda oír y no piensas “esta la guardo para Extremoduro”… es difícil actuar en ese terreno como un oficinista, porque las canciones te gustan y te dicen cosas en el momento que las sientes y las piensas y, si no las haces en ese momento, pueden perder todo eso.

¿Y ahora cuáles son tus planes inmediatos?

Robe Iniesta: Pues ahora estoy volcado un poco en la promoción y pensándome si hago una gira o no. No acabo de ver estas canciones que quizá sean para hacer en otro tipo de sitios distintos a los que estoy acostumbrado. No es lo que he hecho toda la vida…no es rock. Parece que ahora, con el segundo disco, nos entran ganas de salir pero no me acabo de visualizar en el escenario con estas canciones. No es un disco pensado para tocar en directo, por eso hay licencias que nos hemos tomado que en otro caso serían impensables, este disco está hecho sin ninguna atadura de ningún tipo y ahora, cuando piensas en el directo, es cuando empiezas a plantearte cosas del tipo “¿pero esto se baila, esto no se baila?”… le tengo que dar una vuelta.

¿En qué momento se encuentra Extremoduro ahora que tú estás con este proyecto e Iñaki acaba de sacar nuevo disco con Inconscientes? 

Robe Iniesta: Así es. Acaban de sacar su segundo disco y empezará con la gira. Pero esa era la idea: que cada uno diéramos rienda suelta a nuestros proyectos. Ahora vamos a darnos tiempo, pero Extremoduro no depende de que Iñaki esté en una gira o de que yo esté con este proyecto, sino de lo que ha dependido siempre, que es tener ganas y canciones y, cuando llegue ese momento, seguiremos con ello.