Entrevista: Killer Barbies

“Nos apetece volver a sudar encima de los escenarios” 

Por: Javier González

Se cumplen veinticinco años del comienzo de la andadura musical de Killer Barbies con aquel inicial “Dressed to Kill”; dos décadas y media en las que la banda ha conocido distintos cotas de popularidad y en las que su propio ritmo ha pasado por diversas fases, desde la hiperactividad, diversificada en distintos proyectos, hasta un estado de letargo que ya duraba demasiado tiempo y que nos andaba privando del saber hacer una magnífica banda de punk-rock. 

Por suerte, una reunión casual, una conmemoración sin más, volvió a encender en ellos la chispa y las ganas, plasmadas en un notable trabajo de título inequívoco, “Vive Le Punk”, donde la banda, siempre comandada por Silvia Superstar, demuestra una vez más que tienen controladas las coordenadas de un sonido vitamínico y urgente, capaz de enganchar como el primer día. 

Con motivo de su reentrada, nos ponemos en contacto con Killer Barbies, personificados en Silvia Superstar y Billy King, para que nos cuenten todo lo relacionado con su “Vive Le Punk”. 

Vuelven Killer Barbies, coincidiendo con vuestro veinticinco aniversario, decidís resucitar como el “Ave Fénix”, según consta en vuestra hoja de promo, con nuevo álbum bajo el brazo. ¿Por qué ahora? ¿A qué se debe vuestra reentrada? 

Silvia: Pues la verdad que el grupo se fue diluyendo después de toda la vorágine alemana, estábamos un poco cansados. Nunca dimos por sentado que se hubiera acabado, fueron unas vacaciones prolongadas en el tiempo. Decidimos volver ahora porque nos juntamos hace un año en el aniversario de La Iguana Club y hubo tanto feeling entre nosotros que tocó hacerlo. Tenía varios temas que había compuesto y andaba montando con otra banda, así que le comenté a Billy que por qué no los hacíamos con Killer Barbies, aunque fueran pocos temas. Teníamos tan buen feeling que pensamos que sería muy guay volver. Había mono de escenario. Y justo coincidía que en 2020 hacíamos 25 años, entonces más que celebrar todavía. 

¿A qué se han dedicado Killer Barbies durante este tiempo? 

Billy: La verdad es que todos hemos estado activos relacionados con temas musicales. Todos tenemos bandas paralelas, otros proyectos con más o menos repercusión. Hemos estado en activo, ninguno ha vuelto a coger los instrumentos después de años sin hacer nada. 

Silvia: Yo he sacado un proyecto en solitario y otro con Los Fabulosos, he montado una marca de ropa y bares de copas. Sigo pinchando en mis fiestas de rock. Billy sigue con La Iguana y sus bares en Vigo, programando conciertos con su banda. Siempre hemos hecho cosas relacionadas con la música. Todo ha estado relacionado con la música, aunque no haya sido con Killer Barbies.

“Vive Le Punk” parece desde el título una auténtica declaración de intenciones… ¿Es así? 

Billy: Lo queríamos poner fácil. Esa es la idea. Quizás no sea el momento en que más esté sonando el Rock and Roll, ni las guitarras, pero nos apetecía hacer una reivindicación.

Silvia: Siempre hemos vivido en un mundo paralelo, la verdad. Vamos un poco a contracorriente por carreteras secundarias. Hacemos lo que nos da la gana y lo que nos apetece. Para nosotros el punk del 77 ha sido una referencia muy importante, es lo que seguimos escuchando porque nos sigue gustando. Con lo cual, ¿por qué vamos a hacer otra cosa? 

Me gusta el disco porque tiene un sonido reconocible a rock primigenio, a punk, a los grupos de chicas de Phil Spector, a la esencia de lo que considero Killer Barbies. 

Silvia: Totalmente. La esencia de Killer Barbies siempre ha estado ahí. Sí que es verdad que los primeros discos eran más ramonianos, más anfetamínicos, luego cambió la formación y comenzamos a incluir otro tipo de temas. En la andadura alemana, en “Sin is In”, el último disco, las canciones eran más densas. Este trabajo muestra como nos sentimos en este momento, tal cual. Iba a ser un álbum de dos o tres canciones, se ha ido hasta las siete, con revisiones de temas que ya teníamos y una versión de un tema muy molón. 

La temática del disco aborda desde varias interpretaciones el amor, algunas positivas – “De Repente”, “Sin Ti”, “El Resplandor”-, otras desde el desamor- “Sin Ti”- y hasta la libertad- “Adiós”-. ¿Es un concepto que os tiene maravillados entiendo?

Silvia: El amor/desamor está en todas las canciones del rock de los años cincuenta, también a lo largo de la historia de la música. Si es verdad que cada una lo aborda desde un estilo. “Sin Ti” habla más de alguien enamorado, de la oscuridad de la persona tóxica con que se convive y luego descubrir a alguien maravillosa, es algo en esa onda. “El Resplandor”, tiene otro punto porque está hecha hace años. No es un hilo conductor, pero “Love Killer”, también hablaba de un amor más bestia, más de serie B, en otro sentido, pero nuestras canciones siempre han tenido esas pinceladas porque el rock siempre habla de amor y desamor. 

También encierra canciones como “Peligro”. 

Silvia: Es una canción de chica mala, me encantan esas letras. La canción estaba hecha y Billy hizo la letra. Es curioso porque a veces a la hora de componer hemos tenido nuestros más y nuestros menos. A veces he tenido una idea de letra en la cabeza y él al escucharla piensa en otra y toca negociar. En este caso no. Me encantó la letra. Me gustan las letras de chicas malas, “ten cuidado conmigo”, un poco como Amy Winehouse. Me atraen muchas letras de grupos vocales de chicas de los cincuenta. En este caso me quedé encantada porque me gustó muchísimo. 

Habéis incluido una revisión de “Less Love”, canción que se incluyó en el disco que Silvia sacó en solitario. ¿Por qué habéis decidido volver a grabarla, quizás habéis querido darla una segunda oportunidad?

Silvia: No, no fue por dar una segunda oportunidad al tema. Era una canción que nos gustaba a todos. Comenzamos con la idea de hacer pocas canciones, pero luego hablamos y dijimos que en vez de meter cuatro canciones, meteríamos más para sacar un maxi o un mini, no sé muy bien qué nos ha quedado. Cuando hice esa canción tenía un sonido diferente porque se trataba de un proyecto que quería hacer alejado de Killer Barbies, con baterías electrónicas y sintetizadores. Ahora queríamos darle un toque con más guitarras, más potente, más Killer Barbies. Nos gustaba la canción por eso la hicimos. No por quitarnos ninguna espinita, la verdad. 

También revisitáis “Real Wild Child”, en una versión mucho más vitaminada y cañera que la popularizada por Iggy Pop. 

Silvia: Vitaminada y mineralizada. Esta canción la populariza Iggy Pop en los ochenta, pero realmente es del 58 de Johnny O´Keefe. La han hecho mogollón de artistas desde Jerry Lee Lewis hasta Joan Jett, pasando por otras versiones en planos más rockeros y no tan ochenteras como la de Iggy. A nosotros nos apetecía hacerla de una forma más cercana al original, darle nuestro toque con un pianíto más rock and roll, pero haciendo un guiño a Iggy Pop, que es uno de nuestros grandes mitos viviente y una de nuestras grandes influencias.

Siempre pienso que Iggy no está del todo reivindicado, al menos no como debiera, porque es un tío maravilloso. 

Silvia: A mí me gusta porque en el fondo siendo como es, hace sus anuncios, para marcas del copón, aunque la gente le pone a caldo por ello. Ole sus huevos. A mí me gusta que haga eso porque él puede permitirse hacer lo que le de la gana. Es muy punk en ese sentido.

Os lanzáis de nuevo a la carretera, en un panorama repleto de cambios ¿Por qué sabe más el diablo, por viejo o por diablo? 

Silvia: Por todo. Hombre, el tiempo siempre te da sabiduría, aunque seguimos con el espíritu de Peter Pan, ya que no nos gusta crecer mucho. Con el paso del tiempo, te tomas las cosas de otra manera. Hemos vivido mucho, hemos viajado, dado bolos con mucha gente. Hemos girado un montón, llegando a tocar en Japón y con los Misfits en New York.

Billy: Sinceramente, no estamos de vuelta de nada. Tenemos frescura e ilusión por las cosas. 

Silvia: Seguimos teniendo espíritu joven y vitalidad en el escenario, sino no volveríamos. Siempre hemos pensado que esto está para divertirse y para hacer descargas en el escenario de adrenalina. Nos emociona grabar en cuatro días y soltarle al mundo lo que sentimos en ese momento. 

En estos tiempos de reivindicación del papel de la mujer, sería bueno recordar el peso y la importancia que siempre ha tenido Silvia Superstar. ¿Te sientes una de las adelantadas a lo que está ocurriendo actualmente? 

Silvia: Nunca pienso en eso realmente. Cuando comencé, hacía lo que me gustaba con la gente que me gustaba. Hubiera dado igual hacerlo con chicos o con chicas. Si es verdad que siempre ha habido menos chicas en este sector. El mundo del rock siempre ha sido totalmente machista, ha estado gobernado por hombres, ha habido muchas menos mujeres músicas. Eso sí lo he sufrido. En Alemania he visto chicas currando de runners, montando andamios, nuestr tour mánager era una mujer, la que nos hacía de promo era una mujer. En la industria de la música hay muchas mujeres detrás, sin tanta presencia. Pero también es cierto que cuando salí, estaban las riot girls haciendo ruido, reivindicando su papel en la música con una postura muy concreta. Cuando la mayoría son hombres es más difícil asomar la cabeza. Nunca me he sentido una pionera en nada. He tenido que luchar lo mío y parar varios conciertos para echar al que me estaba insultando en ese momento. Gilipollas siempre hay. 

Me gusta pensar en cantantes como tú, Cristina Martínez o Nat Simons, porque veo muchas cantantes, pero todas son princesitas del cuento y me gustan las que son chicas distintas, que marcan su camino, que tienen apariencia de malas, sin que por favor suene peyorativo. 

Silvia: Las chicas malas siempre son más divertidas, las otras son un coñazo. Tranquilo, sé a qué te refieres con lo de chicas malas, y tú a lo que yo me refiero. Chicas que reivindiquen, que sepan qué quieren y lo que hacen. En definitiva, chicas seguras, que lo tengan claro. Sí, sí las hay, estoy de acuerdo, pero no solo chicas también chicos. Cuando se habla de mujeres se saca punta a todo. Pienso que cuando una chica hace punk, sabe lo que quiere y lo tiene claro. 

¿Creéis que son buenos tiempos para el punk-rock? 

Silvia: Decían Golpes Bajos “Malos Tiempos para la Lírica”, son malos para el rock en general, por lo que nos estamos comiendo. No suena en radios ni en teles. Creo que ni la electrónica ni el house fueron tal avalancha como la que se sufre ahora con ciertos ritmos, pero el rock siempre ha estado ahí. El rock ha sido de gente más minoritaria, más como nosotros, de chicos malos como lo era en los años cincuenta. 

¿Qué bandas del panorama rockero actual os llaman la atención? 

Silvia: Mmmmm… ¿Sabes qué ocurre? Siento que hay un movimiento indie, muy similar al que aconteció en los años noventa, con el que no me siento identificada. Me gustan Los Zigarros porque hacen rock and roll, Nat Simons, que es una gran cantante que hace rock y Aurora and the Betrayers… grupos afines a mí que como ves, voy a decir algo que quizás alguno les haga ofenderse, no son de primera fila. Para mí son de primera y de bandera, pero hablo de en cuanto a ventas y repercusión mediática. A mí siempre me ha gustado más lo que va hacia el rock, que lo que va al indie y otras músicas más alternativas. 

Billy: Estoy pensando en bandas que quizás no son tan representativas. Me gustan Mambo Jambo y Novedades Carminha, pero sinceramente no quiero seguir porque me estaría comprometiendo, ya que me olvidaría de muchas. 

Aquí somos muy fans de Biznaga e Ilegales. 

Silvia: Claro que sí, por supuesto también ellos.

Siempre habéis sido personalidades inquietas, que han ido mucho más allá de una banda de rock… ¿Qué os motiva a ser tan intensos y heterogéneos? 

Silvia: De la música no se vive, eso lo tuvimos claro desde primera hora. Antes de formar Killer Barbies, teníamos un garito en Vigo, más tarde todo fue rodado. Billy tenía La Iguana de antes, donde programaba un montón de conciertos. Más tarde me vine a Madrid, monté más bares y una marca de ropa, además de pinchar en fiestas. Creo que la creatividad nos ha llevado a hacer tantas cosas. Siempre hemos estado de la mano del mundo de la música. Son cosas creativas porque en el fondo somos creadores. Hacemos desde canciones, hasta locales e ilusiones, un sitio donde estar, quedar y escuchar música. Es lo que nos ha movido un poco durante todos estos años. 

¿Se trata esta de una vuelta definitiva de Killer Barbies? 

Silvia: A mí no me gusta pensar en el futuro. Soy la persona que más vive en el presente del mundo, Billy te lo puede contar. Pero no te puedo decir si las Barbies han vuelto para quedarse. Ahora vamos a desarrollar. 

Billy: Estamos en un momento donde nos apetece mucho tocar. Estamos muy ilusionados, haciendo canciones, componiendo y ensayando, lo hacemos con muchas ganas. 

Silvia: Lo que más nos apetece es tocar en directo, la verdad. Estar todos juntos, tocar, sentir la energía y el feedback con el público. Nos apetece volver a sudar. 

¿Qué planes manejáis a corto y medio plazo? 

Silvia: En principio queremos tocar, presentando temas nuevos y algunos más antiguos, en conciertos anfetamínicos y adrenalíticos. Queremos hacerlo rodeados de amigos y fans, de la gente que nos apetece. Luego hay festivales cerrados y otros que andamos cerrando. Nos apetece estar en la carretera otra vez, contando batallitas, riéndonos, tomándonos una birra y tocando por las noches.

Sunny Jain: “Wild Wild East”

Por: Txema Mañeru 

¡Vaya descubrimiento para un servidor el de este percusionista y compositor indio! No se trata de ningún recién llegado y tiene un merecido prestigio muy bien ganado. Por ello ha fichado por el estupendo sello Smithsonian Folkways Recordings, que distribuye aquí la gente de Karonte, consiguiendo así una grabación de enorme calidad y con la habitual y destacada presentación  con un libreto de 42 páginas con todo lo que te puedas imaginar en cuanto interesantes textos, presentaciones de todas las canciones y un montón de estupendas fotografías de todo tipo.

Y es que además este “Wild Wild East” es un disco en contra de la xenofobia, algo que él ha vivido en propias carnes tras ir a vivir a Rochester, Nueva York, en su adolescencia. Su rico sonido combina música tradicional india, melodías Punjabi, aromas e improvisaciones jazz, oraciones místicas jaimistas, spaghetti western a lo Ennio Morricone, banda sonoras de Bollywood, funk, guitarras surf, arrebatos rock y canciones devocionales sufíes entre otras hierbas. Este fantástico batería y percusionista tiene la humildad de meter a Kenny Barron entre sus agradecimientos a sus maestros. Quien fuera líder del grupo Red Baraat aquí se marca su más trabajado disco en solitario. ¡Una gozada de principio a fin!

Comienza con una maravillosa combinación de ritmos asiáticos, improvisaciones jazz y bandas sonoras de spaghetti western en una sublime "Inmigrant Warrior". Además de sus percusiones ya destacan aquí el saxo tenor de Pawan Benjamin y la increíble guitarra eléctrica de Grey McMurray. Sigue el tema titular con la fantástica voz de Ganavya que suena como si Ennio Morricone fuera indio y compusiera una banda sonora para Bollywood. La sensacional voz de Ganavya también protagoniza otro de los mejores momentos del disco, una "Hai Apna Dil To A Awara" que suena como Ry Cooder pero cambiando los sonidos mexicanos por los indios y con una exquisita guitarra con toques hasta surf.

Antes hemos podido gozar con los rapeados de Haseeb en una maravilla anti racista como "Red, Brown, Black" y cruza a Ravi Shankar con Morricone en "Aye Mere Dil Kahin Aur Chal". Todo llevado por su tambor punjabi dhol. En "Baaghi" tenemos la buena voz de Aditya Prakash y nuevas emocionantes historias sobre los inmigrantes. En "Blackwell" cuenta con la colaboración del célebre Alam Khan al sarod. Incluso hay algunos riffs de guitarra que recuerdan a Alex Lifeson de los Rush y hasta algún eco a The Police y su "Every Breath You Take"’. Pawan Benjamin se sale con la flauta india (bansuri) en una hermosa "Tumse Lagi Lagan", que es un delicioso canto religioso. Todavía más magia en una íntima "Maitri Bhavanu", de nuevo con Ganavya emocionando con sus voces, las percusiones haciendo diabluras y la guitarra de McMurray dibujando sonidos mágicos. A mí estos más de 8 minutos me recuerdan al mejor Nusrat Fateh Ali Khan en una de sus interminables y emocionantes oraciones sufíes.

Un impresionante final con "Brooklyn Dhamal", de nuevo con un ritmo demoledor y con sonidos en la guitarra que van del surf al spaghetti western, me lleva a decir que casi seguro que éste será mi disco de world music (a mí tampoco me gusta esa etiqueta) de este año.

 

Rafael Berrio: Gourmet del mal trago existencial

Por: Kepa Arbizu 

Hay personas con las que te cruzas un breve instante, intercambias unas pocas palabras o simplemente las escuchas escasos instantes y ya detectas inmediatamente que estás frente a alguien especial. Para llegar a la conclusión de que Rafael Berrio (1963-2020) era único no hacía falta demasiado tiempo, era algo que se sabía, se veía, o se escuchaba con prontitud. No importa el momento en que uno se hubiera incorporado a la carrera del donostiarra, en cualquiera de sus etapas nos íbamos a encontrar con un perfil artístico inigualable, subyugante, de los que no importa tanto el vestido que lleve puesto para la ocasión como la esbelta silueta que se trasluce a través de él.

Como tantos coetáneos de su generación, sus primeros, y adolescentes, desfogues musicales llegan impulsados por el nervio de la new wave y el punk. Entre colegas, juergas e incipientes ganas de aprender pone en marcha UHF, el clásico pecado de juventud tan olvidable -pese a llegar a tocar en el Rock-Ola de Madrid- como necesario de vivir, y más sobre todo si se hace codo a codo junto a otras bandas que escondían entre sus filas a genios inclasificables, y amigos, de la talla de Poch; lógicamente nos referimos a Derribos Arias.

Será durante la primera mitad de los años ochenta, con la creación de Amor a traición, cuando tengamos las primeras noticias de Berrio bajo una condición ya identificativa. Una materialización en disco que no llegaría sin embargo, y tras varios fallidos intentos, hasta la década siguiente y de la mano de Warner. Un álbum homónimo, y su continuador “Una canción de mala muerte”, que ya enseñaba muchas de las constantes que posteriormente se iban a ir viendo y/o desarrollando a lo largo de su periplo. Porque ya resultaban evidentes sus admiraciones por Lou Reed o Bob Dylan, su característica acidez, la cuidadosa lírica, que remoloneaba igualmente por la poesía romántica clásica española, Baudelaire, Gil de Biedma o Pessoa, y en definitiva un sentido heterodoxo del rock and roll que por aquel entonces se desenvolvía fresco y bajo un fuerte componente melódico.

Asociada su carrera como ha estado a un cierto espíritu errante, marcada por, utilizando sus propios versos, la virtud de la desgana en cuanto al sentido más mercantil y promocional del negocio, aquella andadura acabaría precozmente, no sin antes buscar una continuidad en otra materialización de su arte, en este caso bajo el nombre de Deriva, apuesta más personal, en todos los sentidos, en la que le sigue acompañando Iñaki de Lucas. En su primera muestra de vida, “Planes de fuga”, lanza un trabajo donde se alterna un sonido más crudo y eléctrico con el uso de las programaciones, tentativas que abandona en un siguiente episodio, "Harresilandia", donde retoma la senda más tradicionalmente pop para confeccionar un artefacto de amoroso contexto, temática que de una manera u otra, y en no pocas veces de forma muy original, siempre ha estado presente.


Hasta aquí se trata de una parte de la trayectoria de Berrio que, con toda lógica, se ha ido recuperando paulatinamente en función de que sus sucesivos discos, y ya bajo su nombre, fueron calando en el público. En ese sentido la publicación de "1971", y su continuación natural "Diarios", supuso uno de esos hitos en el panorama patrio que suceden muy de vez en vez. El donostiarra se presenta en sendos álbumes ataviado en toda su inmensidad de crooner, donde su recitado se vuelve más evidente y al mismo tiempo profundo, lo mismo que sus textos, que afilan su carácter trágico mientras dejan un reguero de ironía. Amparado por Joserra Senperena a la producción, que funciona como un manto de detalles, a veces mínimo, otros grandiosos, el resultado son unas apabullantes canciones que van desde el folk minimalista de Leonard Cohen a la chanson francesa.

Podría haber sido fácil para él, dada la justamente alcanzada alta estima de su obra, mantenerse en esos parámetros que le habían encumbrado hasta esa posición. Pero su decisión se torna radicalmente opuesta, y a ese sonido barroco y atemporal le va seguir, a través de "Paradoja", uno que vuelve a izar la bandera del rock más crudo y eléctrico fechado en los noventa. Toda una artillería que no recela en mostrarse aliado con el grunge y sus más directos precedentes y al que acondiciona un cuerpo literario igualmente sublime. Consigue así, contra todo pronóstico, otra obra magna con la que encadena tres trabajos para la historia que sin embargo no tendrían continuidad con la que tristemente hay que señalar como su última obra, "El niño futuro", pese a su loable intención, y con destacados momentos, de imbricar de nuevo en su imaginario el concepto pop.

Nunca es fácil despedirse de alguien, pero mucho menos si es de la relevancia artística de Rafael Berrio. No solo perdemos a uno de esos músicos, o poetas -que cada uno elija la faceta en que prefiera detenerse- realmente único y talentoso, sino que con toda certeza perdemos a un creador irrepetible, por sus maneras, su halo y, evidentemente, su obra. Lo único que nos queda ya, y no es poco, más bien lo es todo, aunque todavía sea pronto para poder acercarse a ella con los ojos curados del maldito destino, lo mismo que cuesta imaginarse el desde ahora sitio vacío que habrá en esas tertulias literarias en las que departía con colegas. De todas formas, nos abrazaremos a su ácido verbo para escribir su obituario como a él le hubiera gustado, con sus propias palabras, y nos inventaremos, para poder sobrevivir, que Rafael Berrio murió un día borracho junto a una tapia.


Entrevista: Derby Motoreta´s Burrito Kachimba

“Dedicarte a las canciones que escribes es el sueño de todo artista musical”

Por: Javier González

Da la sensación de que Derby Motoreta´s Burrito Kachimba se han convertido no solo en una de las grandes revelaciones de nuestro rock, sino que en poco más de un año han alcanzado unas cotas de popularidad muy interesantes; no en vano su acertada mezcla de neo-psicodelia, rock descarnado y raíces andaluces han dado vida, con tan solo diez temas en el mercado, a lo que podemos considerar como el auténtico fenómeno de nuestra música más reciente. 

Aclamados por la crítica y abrazados con fervor por un público al que han sabido arrastrar hacia su “kinkidelia” salvaje, los Derby se han convertido por derecho en una de las grandes esperanzas blancas de nuestro rock. Ante tal tesitura no nos quedó más remedio que contactar con los sevillanos telefónicamente para que Dandy Piranha, su vocalista y chamán principal, nos iniciara con la mayor afabilidad del mundo en esa ceremonia profana de la que todo el mundo habla. 

Acaba de comenzar 2020, con la confirmación del ascenso a los cielos del rock patrio de vuestra banda. ¿Cómo habéis vivido éste hecho? 

Dandy Piranha: Sentirse arropados por la crítica es de agradecer siempre. Está de puta madre que gente que se dedica profesionalmente a la música te tenga en cuenta y valore tu trabajo. Para nosotros el ascenso al cielo es coger el micro delante de dos mil personas y que estén cantando nuestras canciones. Es lo que realmente te revienta por dentro y lo que te da energía para seguir haciendo canciones. Sin quitarle mérito y la ilusión que nos hace haber entrado en las listas de lo mejor del año. 

Vuestro disco ha sido nombrado como uno de los mejores del año pasado. ¿Os ha pillado por sorpresa o era algo que ya sospechabais desde dentro de la banda que podía ocurrir?

Dandy Piranha: La verdad es que cuando terminas el disco hace un año, ya que salió en Febrero del año pasado, sabíamos que estábamos poniendo sobre la mesa algo de mucha calidad. Estábamos muy satisfechos con el trabajo hecho. Luego cuando hay un ascenso tan rápido y meteórico, siempre te pilla por sorpresa. Por muy amueblada que tengas la cabeza y por muchos palos que te hayas llevado en el pasado, es cumplir el sueño. Dedicarte a las canciones que escribes es el sueño de todo artista musical.

Apenas diez canciones en el mercado, el disco homónimo y “Nana del Viejo Mundo”, un EP, de solo dos cortes, y Derby Motoreta´s Burrito Kachimba os habéis convertido en la gran esperanza de nuestro rock. ¿Es una presión añadida a la hora de seguir componiendo nuevas canciones? 

Dandy Piranha: En nuestro caso es algo que disfrutar. Siempre tienes una presión de hacer algo que esté guay, de sacar una propuesta que mole. Está claro que ahora estamos liados con el siguiente disco uno quiere refrendar lo ocurrido con el primero, pero la verdad que lo estamos disfrutando mucho, tanto en los conciertos como en el estudio. El éxito nos da la oportunidad de poder dedicarnos a este disco, produciéndolo tranquilamente, mirando muchas cosas y con todos los medios para dar lo soñado. Luego hay cosas como lo ocurrido en Madrid en el Ocho y Medio, lleno con 1200 personas, donde dimos el primer acorde y aquello ya era una batalla campal. Imagínate era vivir en un sueño. Lo estamos disfrutando por encima de cualquier cosa y de la presión. Además tenemos la suerte de contar con el respaldo de un sello como es el del primavera, que nos asesoran en todo, pero nos dejan la última palabra sobre lo que se hace. Nos dan la batuta artística total. Eso es otra ventaja ya que te hace disfrutar más. No tienes presión de ningún tipo, ni tan siquiera de fechas a la hora de grabar. 

Venís de una ciudad como Sevilla y sois músicos de larga trayectoria. ¿Creéis que son dos de las señas de identidad que os obligan a sonar de maravilla? 

Dandy Piranha: Totalmente. Nosotros llevamos muchos años peleando por esto, en cuerpo y alma en distintos proyectos. Y la ciudad en la que vives, en este caso Sevilla, te hace empaparte de toda la cultura musical que tiene. Para nosotros Triana y Pata Negra, también Kiko Veneno, están a la altura de Led Zeppelin. Es algo con lo que nuestra formación musical ha crecido. Hemos aprendido tocando todo eso. 

En vuestras composiciones hay rock, psicodelia, arranques de rock andaluz y hasta ramalazos progresivos. También se os emparenta con Triana, Smash, Kiko Veneno y un sinfín de nombres míticos. ¿Os sentís dignos herederos de una tradición y de una época loca que parece irrepetible? 

Dandy Piranha: Lo que ocurre es que también hay una nueva ola no solo en Sevilla, sino en toda España. Ha habido como un cambio generacional que se ha actualizado. Bandas como King Gizzard & The Lizard Wizard y toda la nueva ola de rock psicodélico nos la hemos empapado. Esa regeneración que ha habido en todo el mundo también ha llegado a España. Aquí tenemos el caso de Los Estanques que están haciendo algo vintage, actualizado a los sonidos de hoy. Creemos que es fundamental no solo beber de la música de los setenta sino vivir la música que se hace actualmente. Por otra parte tampoco estamos pensando todo el rato en ponernos medallas ni ser herederos de nada ni nadie. Hacemos música tomando nuestras influencias. No tenemos pretensión de rock andaluz ni de nada. Hacemos nuestra música, nuestra propuesta, que en este primer pasito la hemos llamado “kinkidelia” pero en cinco años puede llamarse de otra manera. No venimos a renovar un estilo, hacemos nuestro rollo, tratando de innovar todo lo que podemos. Para nosotros ha sido importante esa renovación y sonar a 2020. 

Por cierto, utilizan y utilizáis para definir vuestro sonido el término “kinkidelia”, como bien dices… ¿Os ha dado permiso para hacerlo El Dogo y Los Mercenarios?

Dandy Piranha: (Risas) La verdad que no conocemos al Dogo personalmente, pero su nombre está escrito en letras de oro en la música de Sevilla. Su música es una auténtica maravilla.

Y ahora la pregunta de verdad de toda la entrevista, desde la diestra del cielo. ¿Os ha hecho Silvio algún signo de aprobación hacia vuestro sonido? 

Dandy Piranha: En un sueño me tomé una copita de brandy con él. Nos dio su bendición y un abrazo. 

Decíamos antes que habéis ascendido a los cielos de nuestro rock. ¿Da ese estatus para vivir de la música? 

Dandy Piranha: Está claro que hay mucho que avanzar en esto. Hemos tenido la suerte de que en éste punto nos hemos podido dedicar profesionalmente a ello. Hace seis meses estaba currando. Hoy en día, gracias a Dios, nos da para vivir dignamente, pagar un piso y comer sin ostentación. Nos da para vivir humildemente como obreros del rock que somos. Hace un par de días estábamos viendo cómo teníamos el calendario y estamos muy apretados para grabar y tocar. Lejos de agobiarnos pensábamos que era una maravilla, poder estar volcados en el proyecto, pudiendo dedicarnos en cuerpo y alma al mismo. Es una maravilla. 

¿Qué aroma traen las canciones en las que andáis trabajando?

Dandy Piranha: El siguiente disco podemos decir que es un escalón más allá de lo que hemos hecho hasta ahora. No podemos hablar de fechas. Muy pronto vamos a empezar a dar noticias sobre lo que estamos haciendo. Estamos grabando en Sevilla en Sputnik con Jordi Gil. Que es un puto mago, un genio y más buena gente que un tractor. 

¿A qué os vais a dedicar en los próximos meses? 

Dandy Piranha: A seguir dando leña, aprendiendo y hacer más canciones. 

¿Qué le decís a todos aquellos que aún no conocen vuestros poderosos directos? 

Dandy Piranha: Que se acerquen a un concierto a abrazarnos, a abrazar la “kinkidelia”. 

Por derecho os habéis colado en el santoral de nuestros grupos favoritos, creo que es algo que debo deciros. 

Dandy Piranha: Muchas gracias, tío. Gente que haga este trabajo con cariño es necesario. Lo agradecemos mucho que nos traten tan bien. Que haya un ambiente tan sano entre las bandas del panorama nacional sino también con la prensa. Con la gente que trabaja para darnos voz que haya una conexión tan bonita y tan buen rollo, lo agradecemos de corazón.

Mil gracias por dedicarnos vuestro tiempo. Desde Madrid os mandamos un fuerte abrazo. 

Dandy Piranha: Muchas gracias. Un abrazo, hermano.

Nada Surf: "Never Not Together"

Por: Àlex Guimerà 

Desde que dieron el campanazo en mitad de los noventa con "High/Low" (96) y el single "Popular", parte de la crítica los encumbró como los salvadores del rock americano, mientras otra parte los consideraba el enésimo fenómeno "One Hit Wonder". Lo cierto es que desde entonces los Matthew Caws, Daniel Lorca e Ira Elliott han andado un largo e interesante recorrido. Y es que tras ocho discos, los de New York ya tienen un bagaje a sus espaldas a tener en cuenta, en los que han explorado los caminos del power pop de fornidas guitarras y redondas melodías y en los que han ido incorporado a su proyecto a Doug Gillard a la guitarra (Guided By Voices), y para la ocasión también a Louie Lima al piano y teclados. 

Es precisamente el paso del trío o combo a banda de cinco uno de los elementos a destacar de su madurez artística y de un nuevo disco -grabado en los estudios Rockfield de Gales, publicado por Barsuk Records y producido por la propia banda y Ian Laugton (Ash, Supergrass)- en el que su parte instrumental ha ido apareciendo más elaborada, como también lo son las composiciones, reflejo de la experiencia que da el paso de los años. Si bien, la fuerza de la juventud no va siendo la misma, si lo es la pasión y la dulzura de su sonido.

Claros ejemplos de ello son los nuevos éxitos que dejan para la posteridad como la inicial "So Much Love" o "Ride In The Unknown", piezas eufóricas de melodías pluscuamperfectas regadas con un piano maravilloso adornando las cargas de guitarras. Si bien el disco les ha salido tan redondo que a uno le hubiera costado elegir los singles de adelanto, definitivamente han resultado ser el que lo abre y , la creciente balada de casi seis minutos "Looking For You" y "Something I Should Do", que es puro indie americano de los noventa, con distorsiones eléctricas y desenfreno pop (parafraseos conocidos de la casa).

Otras gemas son las guitarras rítmicas y el tono bucólico de "Come Get Me" o la más etérea "Live Learn & Forget", de coros lejanos, teclados irresistibles y tristeza dulzona. También las relajadas "Just Wait" (qué estribillo más irresistible) y "Crowded Star", de arpegio de cuerdas, ambas recordando a los Death Cab For Cutie. Y no olvidemos la tapada "Mathilda", que transita en distintos espacios sonoros, acústico, pop poderoso, pop ambiental... 

Una maravilla de álbum de estos tipos que si bien sus discos siempre nos traen cosas interesantes con este "Never Not Together" se muestran especialmente inspirados en lo que buen seguro será uno de los mejores discos del ejercicio.

Outtacontroller: "Sure Thing"

Por: Skar PD 

La rueda lleva siglos inventada, pero sin ella el mundo se paralizaría. Outtacontroller tampoco inventan la rueda, pero después de llevar años en la carretera y hacer casi cinco años desde su último larga duración se descuelgan con otro vehículo repleto de riffs y desarrollos atemporales que no por mil veces oídos te suenan repetitivos.

Los de Halifax, o sea básicamente, Terry A'hearn y James O'Toole, se han descolgado con diez nuevas canciones que aglutinan todos los esquemas que a los fans del punk y del power pop, o de su simbiosis, les abren el corazón. Juegan sobre seguro, por hacer un chascarrillo con el título de este, su tercer, larga duración.

Un disco sólido donde los haya desde ese inicio catártico que es "Too Soon", con la urgencia del más acelerado punk, y que te retrotrae como no puede ser de otra manera a los grandes clásicos del género como si de unos incipientes Stiff Little Fingers se tratara, hasta la final "Flashpoint" y su "Ouh Yeah" que representa el punto de máxima ignición de los recuerdos más emblemáticos y canónicos del género.

No hay ni un segundo de descanso, y el infeccioso coro de "Glassy Eyes" te inunda de power pop, de ese power pop iniciático de The Nerves y del espíritu de las grandes bandas ochenteras, como la aguerrida "Operator", plena de referencias desde su mismo título.

"Nothing Come Nothing" es un puñetazo al estómago y el influjo de Buzzcocks rebosa en los coros rebeldes de pandillas alborotadoras a la salida del bar nocturno y que continúan en "For You" o en "Hurry Up and Wait". De eso se trata, de cervezas y buen rollo, y si por el camino se queda algún espejo retrovisor, pues qué se le va a hacer. 

"Sure Thing" es un disco sólido, bien construido, potente y enérgico como solo las grandes bandas del género han sido capaces de construir. Un disco para acelerar el coche, que no será el auto más despampanante del mundo, pero que discurre por carreteras conocidas y por ello la velocidad se hace amigable, disfrutable y segura, porque las ruedas en las que se apoyan parecen nuevas de lo que relucen. "Don't Need It" lo deja meridianamente claro. Un disco donde la magia de las canciones se resuelve en dos minutos ¿para que necesitan tres?
 

Bryan Ferry: “Live at the Royal Albert Hall 1974”

Por: Javier González

Acercándonos a mediados de los años setenta Bryan Ferry se había consolidado ya al frente de Roxy Music. Era la voz y presencia reconocible dentro de una banda cuyo paradigma de sofisticación estaban al alcance de muy pocos coetáneos. Formación de éxito casi desde primera hora, con demasiado talento a bordo, e ideas contrapuestas acerca de lo que debería ser el arte también de forma prematura. 

No es por ello de extrañar que a pesar del éxito de sus dos primeros álbumes, “Roxy Music” y “For Your Pleasure”, y tras la marcha de Brian Eno, en 1973 Ferry decidiera dar vida a un ejercicio de estilo,“These Foolish Things”, en el que se pegaría el gustazo de versionar un puñado de canciones relativamente conocidas, un repertorio a mitad de camino entre el soul y el rock, que le permitiera ampliar miras y realizar un disco que fue abrazado por público y crítica, que en buena medida es la base sobre la que ahora se ha editado este “Live at the Royal Albert Hall 1974”-BMG-, con el permiso de los temas que pertenecieron también a “Another Time, Another Place”, poniendo la semilla de lo que sería y sigue siendo una fructífera carrera en solitario.

El directo, puesto en el mercado más de cuarenta y cinco años después de su grabación, es una maravillosa prueba del estado de forma en que se encontraba Bryan Ferry en aquel momento; secundado por una más que solvente banda, donde resaltan los nombres de Phil Manzanera y Paul Thompson, ambos nombres ligados a Roxy Music, sobre todo en el caso del primero, guitarrista principal y siempre personalísimo a la hora de arrancar sonido a las seis cuerdas, que sobredimensiona un repertorio conocido, llevándolo a cotas sorprendentes, para abrir la veda de algo que será una constante a lo largo de su carrera, el acercamiento a repertorios ajenos para potenciarlos con la que es su principal virtud, el carisma. 

Aquí sobresale una voz profunda, cálida y un estilo interpretativo de los mejores que un servidor ha presenciado en directo - aunque es cierto que en los últimos años la edad le ha pasado factura de manera inequívoca- que si bien no ensombrece la calidad de las adaptaciones, sí hace que brillen menos en virtud de la fuerza escénica del eterno dandy británico. 

Desgranando ciertos temas, “Simpathy for the devil” suena hipnóticamente enmarañada, encandilando en “I Love How you Love Me” y haciendo más grande aún “It´s My Party” con esos vientos empastando con los coros, con los que tan bien ha jugado durante toda su carrera, dotando por momento de un aire orgánico y mágico al clásico de Beach Boys, “Don´t Worry Baby”, sin que tampoco falte la ya habitual disección de “A Hard Rain´s A-Gonna Fall” del genio de Duluth

Un trabajo especialmente pensado para coleccionistas y amantes de la arqueología musical, que tendrán en él una bonita mirada al pasado, al comienzo solista de Bryan Ferry, en el que observarán las pautas que marcaron algo que se convertiría en costumbre a lo largo de los años. Conciertos repletos de elegancia, acercamientos al soul, bandas de sonido envidiable y coros femeninos que sirven de soporte, que arropan, al carisma de un tipo cuya presencia sobre el escenario siempre justifica el pago de una entrada.

Albert Cummings: “Believe”

Por: Txema Mañeru

Es evidente que el destacado sello europeo de blues Provogue Records “cree” y mucho en Albert Cummings, quien ya está considerado uno de los mejores guitarristas de blues-rock del nuevo milenio. Eso ha sido clave para que llegue a este sello holandés en el que militan bastantes de los mejores guitarristas del estilo del nuevo milenio, con Joe Bonamassa a la cabeza pero con otros nombres totalmente consolidados como Kenny Wayne Shepperd, Eric Gales, Warren Haynes (Gov’t Mule), Robert Randolph & The Family Band, Quinn Sullivan o los veteranos pero muy en forma Walter Trout o el mismísimo George Benson.

Pero antes de llegar aquí, Albert Cummings se ha curtido con buenos discos previos y, sobre todo, con encendidas actuaciones en las que ha compartido escenario con grandes como B.B. King, Buddy Guy, los DoubleTrouble (Stevie Ray Vaughan), SusanTedeschi, Johnny Winter o Sheryl Crow. ¡Casi nada! Y es que Cummings en vivo es un prodigio de la naturaleza. Algo que certifica su segundo disco en directo y trabajo más recientemente publicado, “Live At The '62 Center”, que llegó hace poco más de dos años y para el que escogió su ciudad natal, Williamstown, Massachusetts, y el escenario blues más emblemático de ella, The '62 Center. Gracias a dicho trabajo consiguió una merecida nominación para los Blues Music Awards en la categoría Blues Rock Album.

Lo curioso es que Cummings comenzó tocando el banjo de cinco cuerdas y más cercano al country y al bluegrass. Pero allá por el 87 vio y disfrutó en directo a Stevie Ray Vaughan y todo cambio para él. Cambió a la guitarra y logró debutar en solitario en 2003 con un sentido “From The Heart” con la producción de los DoubleTrouble, mítica sección de ritmo de Stevie Ray Vaughan, tarea de la que se encargaría más adelante el cotizado Jim Gaines (Vaughan, Santana, Huey Lewis). Ya en esta década, en 2012, con “No Regrets”, debutó en el número uno en los Estados Unidos, Canadá y Francia en las listas de iTunes Blues. En 2015 dio otro paso adelante con “Someone Like You” y producción del ganador del Grammy, David Z., cuya firma tienes en discos de Buddy Guy, Prince, Gov't Mule o su compañero de sello Johnny Lang.

En “Believe” lo ha dado todo y eso se nota con temas propios y también con excelentes recreaciones de canciones ajenas. Así comienza con ganas de fiesta y de pelea con el clásico de Sam & Dave, "Hold On". Puro soul batallador. Nos trae más buen soul-rock con poderosos vientos y buen órgano en "Do What Mama Says". Más adelante se va por terrenos blues con un clásico como el "Red Rooster" de Willie Dixon, pero que se acerca más a Muddy Waters que a Howlin’ Wolf o los Rolling Stones. "Queen Of Mean" vuelve a tener excelentes coros y estribillo soul. También le queda niquelada y cálida la versión del "Crazy Love" de Van Morrison a la que le da un buen toque John Hiatt hasta en la voz. De nuevo los coros femeninos llaman poderosamente la atención. También son destacados esos coros en la buena versión de "My Babe". Casi se acerca a la Creedence Clearwater Revival en "It’s All Good". Para el final se guarda una "My And My Guitar" para dejar bien claro que es un gran guitarrista, cosa que demuestra a lo largo de un buen trabajo.