Muse: "Simulation Theory"

Por: Txema Mañeru 

No cabe duda que los de Matt Bellamy se han convertido en una de las más grandes bandas de estadio de la actualidad. Lo demostraron recientemente en San Mamés con un espectacular directo que no decepcionó a nadie y lo harán el próximo año trayéndonos las canciones de "Simulation Theory" (Warner Music), su octavo disco de estudio. Para comprobar sus excelencias sonoras y visuales en directo tenemos todavía relativamente cercano en el tiempo el espectacular "Live At Rome Olympic Stadium" con casi 100 minutos y 20 temas en un DVD repleto de buenos momentos.

Para comprobar que en estudio ya no volverán a hacer discos como "Absolution", "The Resistance" o "Black Hole And Revelations", tenemos este "Simulation Theory", que vuelve a ser prácticamente un disco conceptual. En este caso rebuscan entre las teorías del filósofo sueco Nick Bostrom y las más antiguas de Descartes para hablarnos de la realidad alterada y de si podríamos estar viviendo en una simulación informática. Por ahí tenemos historias de ciencia ficción de pueden recordar a "The Truman Show" o "Matrix" pero también a Nostradamus.

Sin llegar de lejos a sus mejores tiempos de la pasada década, en "Simulation Theory" hay muchos momentos para poder afirmar que estamos ante su mejor disco de esta década, aunque tampoco es que tuvieran su propio listón demasiado alto. Es normal que se citen nombres como Queen, Giorigo Moroder, U2, Suede o hasta Imagine Dragons, por la sobreproducción de algunos momentos. Más lejos quedan esos buenos momentos inspirados en David Bowie o Radiohead. Pero en cualquier caso, Muse siguen marcando su propio camino sin importarles las críticas pues para sus millones de seguidores están ya por encima del bien y del mal.

El nuevo disco empieza con la épica y teatral "Algorithm" y sigue con el alegre single "The Dark Side", que vuelve a recordarnos a los de Bono y que tiene buen estribillo y destacadas guitarras. Continúa otro single con poderosas guitarras rock titulado "Pressure", que subirá la presión en sus próximos conciertos. A quien le guste Prince le encantará "Propaganda". Hasta parece que cantara él. Buenos punteos metálicos en "Break It To Me" y pegadizo pop en "Something Human". De nuevo nos traen un rotundo single con "Get Up And Fight", con sus guitarras que parecen esculpidas por Brian May y su atractivo estribillo. Ya hacia el final tenemos góspel para el siglo XXI en un "Dig Down" que se queda lejos de lo que hacen Spiritualized en este estilo. El colofón es realmente bonito con logradas cotas de intensidad y destacado piano de Matt. Se titula "The Void2 pero es un tema que llenará buenos momentos también en los finales de sus próximos shows. ¡Al final queda un buen regusto del disco con bastantes temas destacados aunque sin reverdecer los laureles de la pasada década!

Doppler: "Postcards"

Por: Oky Aguirre 

Tú vas en el metro tan contento con tus casquitos y entonces recibes la hostia. Es lo que pasa por experimentar con las redes sociales, concretamente con Spotify, herramienta a la que reconozco me he rendido. Con las cintas y los mp3 no había lugar a la improvisación, tan sólo ese aleatorio; ahora con el móvil sabes que lo llevas todo, perdiendo intimidad en favor de un mundo musical antes imposible. Lo relevante es tu elección, que queda perfectamente plasmada en tu lista de la aplicación del punto verde.

De ahí, de ese disparate de géneros y de nuestro subconsciente, es donde luego te salen propuestas tan peculiares y emocionantes como las de Doppler, nombre que da nacimiento al proyecto de Narcís Pujol, arquitecto de Barcelona y guitarrista de Cobarde, que debuta en solitario demostrando su valentía al meterse en su cuarto de jugar, allá donde sólo una guitarra puede hacer realidad los sueños de un músico. Con "Postcards" también podemos llevar a cabo los nuestros, los de soñadores que creemos en las canciones como un mundo al que accedemos cuando queremos, ya sea para bailar, llorar, reír, recordar o follar. Algo de eso hay en cómo se nos presenta cada uno de los temas, dejando en la imaginación del oyente el lugar que él quiera representar, a través de postales que mientras para unos pueden venir del Polo Norte a otros les sitúe en Madagascar, pero siempre confluyendo en lo que se pretende; en este caso conmover.

Te sentirás como Gary Cooper cuando abras el disco con "John Doe", vislumbrando a un Nick Drake en su principio para reconocer aquellas melodías esperanzadoras de los Maniac Street Preachers. Sonreirás al reconocer en "Andie" los acordes del "Joker" de Steve Miller Band, tan bien cuidados, que ni te darás cuenta que andan por ahí Eels y Kurt Vile, haciendo del Lo-Fi rocanrol sin artimañas; las mismas que no usa en "The River", donde actualiza ese ritmo swamp, que inventó el recién fallecido Tony Joe White, con el que podemos disfrutar de lo que significa la música de porche en nuestras vidas, como un JJ Cale cualquiera, que aquí se nos muestra industrializado, adecuado a nuestro mísero día a día,; uno bien reflejado en "1981", donde tan sólo dos minutos bastan para saber que esto solo puede salir de una habitación solitaria, palpándose las horas dedicadas para quedar satisfecho, trasladando tu felicidad o lamentos a las armonías que sólo una mente sensible, con una gloriosa y adecuada producción como la de Bernie Sánchez (Mine!, Joana Serrat, Marta Delmont), puede sintetizar lo que "Our Friend" o "Fahrenheit 96" aportan como canciones; acordándose del pasado pensando en el futuro, con reminiscencias a la ELO y a sus voces robotizadas creadas por el ser humano. En este caso Doppler.

"Postcards" se lanzó el pasado 3 de octubre en las plataformas de streaming a través de La Cúpula y en los próximos meses se presentarán tres singles en forma de vídeos musicales que irán acompañados de diez postales, una por cada canción del disco, con la original idea de enviar impresas por correo, con su letra correspondiente en el reverso, a quien se compre el disco en formato digital. Os dejamos aquí dos enlaces, uno para la adquisición y escucha del disco y una postal animada de "Stap Adre", a modo de teaser.



NØM: Intensidad y melodía

Por: Javier Capapé 

El grupo zaragozano NØM publicó el pasado mes de abril su primer LP bajo el título de "Alquimia". Un disco que alberga ocho canciones que definen un estilo a medio camino entre el indie y el rock de corte gótico, con ciertas reminiscencias a Héroes del Silencio en la forma de encarar sus melodías, pero con dejes que recuerdan a Izal en la voz. Podemos decir que en esta banda se mezcla la tradición anglosajona del rock con la música independiente, donde actitud y determinación es lo que más cuenta a la hora de defender aquello en lo que crees. Y estos cuatro zaragozanos parecen tener claro que quieren llegar a mucha gente utilizando un lenguaje por momentos críptico pero en comunión con lo cotidiano. Con unas melodías que exigen una escucha atenta ante los cambios de intensidad y ritmo, pero a la vez con puntos de fácil conexión con su público.

NØM, formado hace algo más de dos años por Diego Núñez (Voz y guitarra), Mikel Martínez (Teclados y voces), Daniel Moncayola (Batería) y Óscar Garza (Bajo), ganó el certamen de música universitaria de Zaragoza Zerburock y participó en la séptima edición del Festival De Ida y Vuelta / Aller-Retour en 2017 que proponía un intercambio de músicos entre Burdeos y la capital aragonesa, lo cual confiesan los miembros del grupo que fue una experiencia muy enriquecedora por contar con el entusiasmo de un público extranjero que supo apreciar lo ecléctico de su propuesta, unas veces más del lado del rock y otras cercano a la psicodelia. El caso es que no han parado de trabajar desde entonces para autofinanciarse su puesta de largo con "Alquimia" y empezar a resonar como banda muy a tener en cuenta en los círculos musicales de la ciudad del cierzo así como en otros escenarios que les esperan en los próximos meses como Barcelona, Bilbao, Logroño, Pamplona, Valencia o Madrid.

"Alquimia" no es un disco de presentación menor o falto de medios. Las posibilidades se han exprimido al máximo bajo la batuta de Chechu Martínez en los Estudios Séptimo Cielo para ofrecer un disco mayúsculo, con nervio y músculo. Con estas canciones han querido buscar una coherencia con una temática de mensaje abstracto y sugerente. Hasta la presentación y el diseño se han cuidado al máximo utilizando simbología céltica y gótica de la mano del ilustrador Luis Utrillas. Pero vayamos con sus canciones, que son lo que de verdad nos importa. Con ellas, los zaragozanos se mueven preferiblemente en los medios tiempos, aunque en todas aparece por momentos la rabia, que contrasta con la contención imperante.

Con el deseo de mostrar al respetable las cartas claras, NØM decidieron grabar estas canciones con tomas en directo que captasen la energía del grupo en vivo y la parte más emocional de su propuesta, recogiendo, tal y como aclaran en los créditos del disco, las ondas de energía, pasión y sinergia de los distintos miembros del grupo. Así, "Vivo" abre estos treinta minutos intensos con una guitarra suave apoyada sobre una base de teclado y cuando entra la personalísima voz de Diego Núñez nos viene a la cabeza directamente Mikel Izal en su modulación, aunque el estilo del conjunto difiera del de éste. Cuando los cuatro músicos entran en escena la fuerza contrasta con la serenidad con la que el disco había comenzado y queda al descubierto una de las apuestas claras de NØM, su interés por cuidar las melodías que resaltan por encima de cualquier arreglo. Intensidad y melodía, esa es la punta de lanza del cuarteto, reforzada de nuevo con "Fuego", canción de presentación del disco donde prima la delicadeza de piano y guitarras, con una sección rítmica más contenida y con la voz siempre en primer plano, casi en la línea del cantautor que quiere reforzar su mensaje por encima de todo. A pesar de que en este tema la energía está más contenida no se pierde en ningún momento la fuerza, como ocurre con "El jardín", que repite los esquemas de inicio suave para ir ganando pegada in crescendo. El teclado juega con un incisivo arpegio de guitarra y la épica resuena en la parte final, que bien podrían haber estirado algo más para mostrar toda la garra en una canción que pide a gritos un desarrollo mayor.  

Lo que sigue es un "Interludio" de sonido enigmático y casi galáctico, con una guitarra infinita que bien podría haber salido de las manos de The Edge, para conducirnos a "Inocentes" donde manda el ritmo mantenido del teclado en un medio tiempo que se convierte en la canción que contiene todo aquello que la banda quiere mostrarnos. Quizá por eso hubiera podido encajar mejor como carta de presentación que la mencionada "Fuego". "La verdad absoluta" es la más acelerada del conjunto y consigue impactar y seducir a partes iguales. Supone el equilibrio perfecto del carácter del cuarteto, mezclando con precisión el ímpetu de las guitarras y los teclados con una muy bien medida base rítmica.

En "Aire" nos remiten a Héroes del Silencio, de los que también han bebido mucho. Aquí la línea vocal nos conduce a una melodía que podría haber parido Enrique Bunbury en sus primeros álbumes con su grupo. El cierre vuelve a la épica que persigue NØM con "Paraíso" donde en el puente parece resurgir Eduardo Zubiaur de El Polaco, banda de culto zaragozana de finales de los noventa. Esta canción es una gran despedida, con las características subidas y bajadas de intensidad a las que ya nos han ido acostumbrando estos jóvenes maños en su carta de presentación. Un disco que rezuma carácter, intenciones claras y pasión, que ofrece ante todo música disfrutable y de indiscutible calidad. Juzguen ustedes mismos, porque NØM han venido para quedarse.

Novedades Carminha presenta el tema "Ya no te veo", colaboración con Dellafuente y anticipo de su nuevo disco


"Chino, hazte rockero: estás perdiendo dinero", le susurra Carlangas a Dellafuente. Tiene sus razones para hacerlo: la convivencia impulsada por el programa radiofónico "Hoy empieza todo" que presenta todas las mañanas Ángel Carmona en Radio 3 unió hace unos días a Novedades Carminha con Dellafuente durante una semana en los Estudios Mans de Coruña. El resultado de esta residencia por la que pasaron a lo largo de este año otros artistas como Iván Ferreiro, Love of Lesbian, Viva Suecia o Coque Malla lleva semanas sonando en las ondas de la emisora, pero ahora también suena en todas las plataformas digitales; y, ¿por qué no ponerse románticos?: también en tu corazón.

"Ya no te veo", que formará parte del repertorio del que será el inminente quinto álbum de Novedades Carminha (que verá la luz en los primeros compases de 2019), lleva al territorio de la música disco-funk, pero también de la banda sonora de las ferias, las pistas de coches de choque y las casetas de gofres y churros bañados en chocolate el sonido tanto del combo gallego (que continúa explorando en las cavilaciones de la música de baile) como del artista granadino (estandarte de las conexiones entre la música urbana y la de raíz).

Estamos ante un hit que persigue la inmediatez pop, con trazas de rumba callejera, pero también de pop negro, que conecta el sonido de ambos, y en el que Novedades Carminha demuestra la versatilidad y transversalidad de su propuesta, y en el que Dellafuente pasa por primera vez el examen de acoplarse al sonido de banda. Ellos han “volado allí arriba, como en un ultraligero”, ahora nos toca a nosotros...



Entrevista: Conde

"Hay artistas enormes trabajando en una oficina o fumando en las colas del INEM" 

Por: J.J. Caballero 
Fotografía: Carlos Vacas

El caso de Eduardo Conde no es único, por desgracia. Pertenece el malagueño al cada vez más nutrido núcleo de músicos vocacionales marginados por público e industria, especialmente por esta última, que se empeñan en seguir haciendo las canciones que le salen del alma por la simple razón de que observan el mundo con ojos más atentos que los demás. Por sus canciones desfilan personajes peculiares y sentimientos profundos, y en su nuevo disco, el fantástico "El deshielo" hay varios puntos en común con el resto de su ya extensa obra (pertenece también a otros proyectos como Le Voyeur y ya grabó interesantes discos bajo el pseudónimo de Santos de Goma) pero también diferencias notables en cuanto a la forma de aproximarse a la composición. Una charla con alguien como él siempre es interesante, y al respecto de esta nueva incursión en el estudio decidimos acercarnos a su música sin temor a decepciones. En efecto, Conde es una mente lúcida y sincera. Lo que siempre hemos definido como un artista imprescindible. 

¿Cuáles son las diferencias básicas entre este disco y el anterior "Reverbville”" en cuanto al proceso de composición y grabación? 

Conde: Hay muchas diferencias, en casi todos los sentidos. “Reverbville” fue un disco más planificado, en realidad, podría haber sido una novela o una serie de televisión. Lo trabajé como uno trabaja un guión, y lo planifiqué bien desde el principio. Quería contar la historia de un lugar concreto, de sus habitantes y de su atmósfera. Yo diría que es un disco conceptual, y no solo en el aspecto literario y musical, en el aspecto técnico también había mucha planificación. El disco se basa en el efecto de sonido llamado reverb, que en mi cabeza simboliza la niebla de una ciudad portuaria, el ambiente brumoso que éste proporciona, es fundamental en el resultado final. En cambio “El deshielo” es una obra mucho más inmediata y caótica, no hay ningún tipo de planteamiento, son canciones que no tienen un hilo conductor entre ellas, son más libres, de alguna manera. Aunque cuando lo oí terminado, me di cuenta de que sí que estaban enlazadas entre sí y de que también contaban una historia, pero completamente diferente a la historia anterior, una historia más nuestra. Es un disco mucho más pegado a la realidad que nos rodea, es más terrenal. 

¿Eres prolífico a la hora de componer? Hay muchos músicos que prefieren ir a su ritmo y grabar solo lo que creen que está acabado y merece la pena y otros que se meten en un estudio en cuanto necesitan dar rienda suelta al material que tienen entre manos. 

Conde: Si yo pudiera entraría al estudio cada pocos meses, mi trabajo es componer y le dedico algo de tiempo casi todos los días, pero no todo lo que compones debe salir del disco duro. Yo no confío demasiado en la inspiración momentánea (aunque a veces viene cuando menos te lo esperas), por eso a mí me gusta tener mucho material sobre la mesa a la hora de encarar un nuevo trabajo. Para este disco tenía alrededor de cincuenta canciones preparadas, pero a veces las canciones siguen un camino que no es el que tú deseas y deseché casi todo el material. No hay que tener piedad con ellas, solo son canciones, si estas canciones merecen la pena siempre puedes volver a ellas cuando las necesites. A veces el paso del tiempo pone las cosas en su lugar y van encontrando su sitio. “Elvis for President” tiene casi veinte años y con un poco de trabajo de reconstrucción ha encajado como un guante en “El deshielo”, alguna otra sin embargo la compuse un par de días antes de empezar a grabar. Cada una tiene su hueco. 

Después de escuchar ambos prácticamente seguidos, parece que este “El deshielo” sonara más duro, más árido, como movido por impulsos. 

Conde: Es cierto, es un disco mucho más espartano, con menos arreglos y un sonido más áspero, no hay un trabajo de capas como sí que había en “Reverbville”, está más basado en la improvisación, es más inmediato y menos planificado. No me gusta repetirme y mi pretensión es no tener un estilo definido, me gusta picotear de todas las cosas que me emocionan. Adoro los discos sofisticados, pero también me apasionan las cosas desnudas y quebradizas, no me siento obligado a tener un “estilo”, soy una persona contradictoria y supongo que la obra siempre se parece al creador. Me alegra que captes ese matiz, porque es justamente lo que pretendíamos: que se notaran esos impulsos y esa inmediatez. 

¿Tiene algo que ver que sea el primer disco grabado para un nuevo sello, en este caso el humildísimo Error 404? 

Conde: En realidad, no tiene nada que ver, el disco se grabó antes de que existiera el sello. Error 404 se fue gestando casi a la vez que se gestaba el disco. Una vez terminado el trabajo era algo natural sacarlo con ellos, que ya habían sido una parte importante en la grabación del mismo. Somos como una pequeña y humilde familia que hacemos lo posible por sacar adelante nuestra casa, todos colaboramos en las tareas del hogar, cada uno pone su granito de arena para que podamos llegar a fin de mes sin demasiados apuros y sin polvo en las estanterías. 

¿Puede ser este el inicio de una nueva etapa en la música de Conde o es una continuación de lo que empezaste en solitario hace dos años? 

Conde: No lo tengo muy claro. Para mí, cada nuevo disco es un camino incierto que debo recorrer. Como decía antes, me planteo cada trabajo como un reto nuevo, al principio, nunca tengo claro que voy a hacer, dejo que las canciones manden. Pero una cosa sí que tengo clara: no voy a repetir caminos ya recorridos. Mi estilo (si es que tengo uno) es no tener estilo, o tenerlos todos. Para mí lo importante es hacer canciones que puedan superar el paso del tiempo, que no estén pegadas a una época o una moda concreta, digamos que esa puede ser mi búsqueda. No me importa qué ropa lleven, ni el peinado, ni el perfume, solo me importa que esas canciones puedan llegar al oyente en algún momento, que les toquen hoy y que lo hagan dentro de una década. Hay modas que pasan muy rápido y después de unos años nos parecen ridículas, en cambio hay otras que siguen siendo vigentes mucho tiempo después. 

Cuando lees títulos como "El capitalismo me vino una tarde a buscar" uno no puede resistirse a escuchar la canción correspondiente. Sin embargo, no parece que este sea un disco marcado por el carácter social o ideología alguna, precisamente. 

Conde: No está marcado por la ideología en absoluto, está marcado por la observación de mi entorno. Cuento lo que veo y no siempre es agradable (en cambio otras veces sí lo es). Es un disco que habla de gente humilde, del hombre y la mujer comunes, y lo hace sin impartir lecciones, sin dar consignas, sin soflamas ni discursos de ningún tipo. Son pequeñas historias sobre gente pequeña de la que raramente se habla. Es un disco que intenta ser empático y en el que yo me veo reflejado, muchos de los personajes que pasan por sus surcos son parte de mí, una parte de lo que yo soy. Me implico desde un punto de vista empático, la ideología no me importa nada, no creo que sea algo importante, prefiero confiar en la compasión, el amor y la justicia. No nos hace mejores personas ser de una ideología determinada, lo que nos hace mejores personas es la comprensión, la empatía y el amor al prójimo. 

Esa y otras canciones podrían ser calificadas de violentas en cuanto a su mensaje, ¿o no? 

Conde: No lo creo. Yo diría que son realistas, y la realidad es dura y fea en muchos casos. Pero cuando uno observa y tiene algo que contar, debe contarlo, aunque sea algo sórdido y desagradable. “El capitalismo me vino una tarde a buscar” es una canción más ambigua, si te fijas en la letra, no todo es malo, el capitalismo es un buen tío en muchos aspectos, puede ser generoso y simpático, alguien que te lleva a cenar a un buen restaurante y paga encantado la cuenta. Aunque tiene un lado oscuro que es realmente peligroso y despiadado, y puede asesinarte. No creo que las cosas sean negras o blancas, siempre hay matices. Tampoco nosotros somos tan simples, entre el negro y el blanco se ubica toda la gama de colores. Ver el mundo en blanco y negro, en amigos y enemigos, en buenos y malos, es un grandísimo error, y nos lleva a la pelea continua. 

A veces casi se podría decir que estamos escuchando a un crooner oscuro, sin una gran orquesta detrás pero interpretando canciones románticas sin tapujos. Porque hay mucho de romanticismo en "El deshielo", ¿verdad? 

Conde: Totalmente. Creo que a pesar de todas sus aristas, es un disco muy romántico, incluso sentimental, en cierta manera. Llega un momento en tu vida en el que sientes la necesidad de abrirte totalmente y dejar de lado las imposturas de la juventud, no necesito aparentar lo que no soy. Echo de menos más sinceridad en las canciones actuales, muchas se me antojan artificiosas y vacías. El romanticismo bien entendido no está de moda desde hace mucho tiempo, al igual que la figura del crooner, que se ha convertido en un objeto de karaoke, en una figurita de Todocolección. A mí me gusta que las canciones apelen al corazón de una manera inteligente, estamos en unos tiempos muy banales, superficiales y rápidos en los que todo el mundo pretende venderte algo de manera inmediata. Yo soy un tío de digestión lenta, no me van las prisas. 

"Lágrimas de cocodrilo" aúna la spoken word con la fanfarria de un Tom Waits. Un tema que funciona más como narración que como pieza musical en sí misma. ¿Cuánto hay de poesía musicada en tus canciones?

Conde: Sinceramente, no lo sé. Yo no soy poeta, y ya me gustaría, pero cuando lo he intentado, me han salido ripios ridículos. Yo me muevo más en el terreno de la canción y la narración pura. Esta canción en concreto cuenta una historia determinada, yo diría que está más cerca del micro relato que de la poesía, y aunque está narrada al estilo de un viejo serial de radio, sigue siendo una canción, que es lo único que al final se me da más o menos bien. Le tengo mucho respeto a la literatura, y aunque ya he dado unos pasitos por ella, me sigue dando un poco de miedo. Lo que sí que me importa es que las canciones tengan calado en la parte lírica, me exijo mucho en ese aspecto. Y Tom Waits es una de mis debilidades, no pretendo ocultarlo. 

¿Es necesario que el artista, en estos tiempos en los que vivimos al borde del abismo en demasiadas ocasiones, sea el principal implicado en reflejar la realidad? 

Conde: No me atrevería a decirle a los demás lo que deben hacer y creo que debe haber música para todos los gustos. Pero en mi caso, cada vez lo veo más importante, aunque no lo hago de una manera forzada, dejo que las canciones hablen por sí mismas y sean ellas las que me marquen la dirección a seguir. Pero sí que es verdad que ellas me están llevando a este lugar que es el que todos habitamos. Tengo la necesidad de contar la realidad que nos rodea de una u otra manera, a veces directamente y otras de maneras más soterradas. Vivimos tiempos complicados y el mundo está virando poco a poco a la oscuridad y creo que debo hablar sobre ello, no de una manera dogmática ya que no creo en dogmas, pero hay que llevar un poco de luz a la tiniebla que pasito a pasito empieza a rodearnos. No creo que estemos en el peor de los tiempos, pero siempre podemos mejorar, y si bajamos la guardia, un día nos levantaremos con una mordaza en la boca y ni siquiera sabremos quién nos la ha puesto. 

En "Átame con tu amor" colabora a las voces Ana Béjar, uno de los nombres míticos de la música independiente al frente de Usura, sin ir más lejos. Escasamente conocida y aún menos reconocida, por desgracia. 

Conde: Ana es una creadora con un talento enorme y con una voz muy emocional y cautivadora. Es una amiga y es alguien a la que siento muy cerca de mis planteamientos estéticos y musicales. Y además tiene la voz perfecta para cantar a dúo una canción de amor. Vivimos en un país que maltrata sistemáticamente a sus artistas. Decía Serrat que la alfombra roja que ponen a tu paso es tan grande como las ventas de tu último disco. Aquí no se valora tu carrera, solo se valora que estés constantemente bajo los focos, si te mueves unos centímetros ya no sales en la foto. Un artista debería poder vivir de su trabajo, e incluso de su biografía, pero eso no se cumple casi nunca. Siempre estás obligado a entregar trabajos que agraden al gran público, ese que nadie sabe dónde está, y los medios masivos cierran completamente sus puertas a cualquiera que no venda miles de entradas, no hay ningún interés por el riesgo y la personalidad, ni el más mínimo apoyo. Cuanto más recuerdes a algo ya conocido a más fiestas te invitan. Tenemos a artistas enormes trabajando en una oficina o fumando en las colas del INEM, una cultura deteriorada y unos creadores abandonados a su suerte en el mejor de los casos, y en el peor, machacados por el gobierno de turno. Ana es de esos casos, en cualquier país de nuestro entorno sería una figura respetada. Pero aquí, como bien dices, es una artista escasamente reconocida y aún menos conocida, y eso es muy injusto. 

En tu caso, ¿cómo se sobrevive en esto después de tanto tiempo? Supongo que obedece a un pálpito emocional, más allá del aspecto meramente profesional. 

Conde: Es algo absolutamente emocional. Cuando has dedicado toda tu vida a esta quimera que es el mundo de la música ya no puedes volver atrás, has pasado el punto de no retorno. Estás obligado a seguir adelante reinventándote una y otra vez, sigues porque no sabes hacer otra cosa y ya es tarde para empezar de nuevo. Actualmente no se venden discos y muy poca gente vende entradas, muchos artistas legendarios tienen que hacer giras en formato reducido, porque si no lo hacen así, no les salen las cuentas. Es un momento muy complicado y nadie sabe qué nos deparará el futuro, porque no parece que haya una solución a medio plazo. Yo soy una persona optimista y encaro cada trabajo con alegría, pero todo es tan incierto y está tan poco recompensado, que te dan ganas de tirar la toalla e irte a tu rincón a descansar. 

¿Cómo es la traslación al directo de este disco, con la misma banda que lo ha grabado o hay variaciones en cuanto a instrumentación y personal? 

Conde: El disco se grabó con un personal muy reducido, lo hicimos casi todo entre Miguel Marcos, mi productor, y yo. Nos hicimos cargo de gran parte de los instrumentos excepto de la batería, que tocó Richard Libeton, el vibráfono, que grabó Inés Donoso y el trombón que tocó Jorge Moreno. Amén de los coros, que grabaron Ana Béjar y Meike Schönhütte (Ana también grabó la voz principal en “Átame con tu amor”). Al escenario se vienen Richard y Miguel (a la guitarra) a los que se une Diego Serrano a la guitarra y el banjo y Mauricio Pujadas con el bajo. Esa es la formación de gala, pero también giraré en solitario y en formato dúo. Ojalá pudiera llevar siempre a la banda, pero no siempre es posible. Los temas en directo son más crudos y con una dimensión diferente, tendemos a dejarnos llevar y hay cosas que cada vez salen de una manera. Es mucho más orgánico y, digamos… más rock and roll.



"Ahora" es la canción adelanto del nuevo disco de Los Deltonos "Fuego"


Por suerte nunca pasa mucho tiempo sin que tengamos noticias de Los Deltonos (y mucho más si nos referimos a Hendrik Röver, su líder), y ya ha llegado el momento de conocer el anuncio de lo que será su nuevo disco, de conciso título "Fuego, y que será publicado el día ocho de enero del 2019 y que ha sido cocinado como es habitual en los estudios caseros del músico cántabro Guitar Town. Sucediendo a su trabajo homónimo en el que recuperaban un sonido más grasiento y cercano al blues de su origen, está por ver qué (seguro) jugoso contenido nos tiene guardado éste. De momento, podemos pasar la espera escuchando el primer tema adelantado, "Ahora", que haciendo caso a su estilo parece evocar ese ambiente más americano y clásico. pero habrá que esperar (poco)...

Otra de las tradiciones que la banda está dispuesta a cumplir es la del concierto navideño de cada año, que esta vez será por lo tanto el día 25 de diciembre a las 20, 30 horas en el Escenario Santander. Fuego está llegando...

 

The New Raemon: "Una canción de cuna entre tempestades"

Por: Txema Mañeru 

Ramón Rodríguez es ya uno de los cantautores modernos más claramente consagrados. Su combinación entre folk, pop y otros aromas posteriores al indie y sus personales y emocionales historias le han convertido, como The New Raemon, en un artista a la altura de Nacho Vegas, Iván Ferreiro, Remate, McEnroe (gran disco el compartido también entre ambos) o Julio de la Rosa. Pero ojo que también se le puede equiparar a nombres internacionales como Bon Iver, The National, Eric Bachamn, Arcade Fire, Jeremy Enigk o Bill Callahan (Smog).

Muy atrás quedaron ya sus inicios post-hardcore de la mano de Madee. El año pasado ya entregó un extensa trayectoria en solitario. Te hablamos del doble compacto y libro “Quema la memoria” (Music Bus), que sigue siendo ideal para conocer el conjunto de su obra, musical y literaria, o desde el desnudo "A propósito de Garfunkel" hasta el franco y más personal "Oh, rompehielos". Y es que el pasado año se cumplían diez años desde el inicio de su personal andadura en solitario. En el libro "Quema la Mmemoria" traía 84 canciones suyas acompañadas por las preciosas y libres ilustraciones de Paula Bonet. El completísimo disco doble contenía 27 canciones recogidas en un precioso triple digipack de pastas duras y con un libreto-póster realmente bonito. Magnífico diseño y portada también confeccionado con mimo por la misma autora. Las canciones comprendían veinte de las mejores y más aclamadas de su trayectoria y añadían siete nuevas en las que en alguna  contaba con las importantes colaboraciones de su compañera de sello como Zahara, pero también de otros grandes artistas y amigos como Eric Fuentes, María Rodés, La Brigada, o el gran productor y músico Paco Loco.  Todo un lujo que por cierto ya pasó merecidamente por estas páginas,

Este nuevo "Una canción de cuna entre tempestades" (BMG / Music Bus) ya presagiaba ser algo grande al escuchar tres estupendos adelantos a lo largo del verano. Primero fue "En el centro del baile", que ya supera las 30.000 escuchas en Spotify. Una preciosidad oscura y abismal pero con un estribillo más luminoso… y hechicero. A continuación llegó "Charlestón (Flores y dolores)", otra belleza que mira sin rubor a su infancia, recuperando versos de canciones de acerbo popular, y que sorprenderá a sus oyentes de siempre. Además cuenta con un entrañable vídeo con el que conocer a sus nuevos compañeros para el directo. Ya en agosto fue el turno de "Un posible final", en la que le acompaña con su rotunda voz flamenca la gran Rocío Márquez. Para Ramón fue algo sobrenatural cantar con ella y no lo olvidará jamás, dicho en sus propias palabras. Se percibe el entusiasmo y las ganas de lanzar el mensaje de dicho tema. Narra hechos horribles pero es una de las canciones más bonitas que ha hecho nunca, también en su opinión y nosotros no le pensamos llevar la contraria. Los arreglos de cuerda son realmente espectaculares y yo me he vuelto a acordar de temas clásicos de Smog o The National.

Además Ramón es un nostálgico de los tiempos del vinilo, y por supuesto que el nuevo trabajo tiene una impecable edición en vinilo que te recomendamos desde ya. Pero es que por si fuera poco con cada uno de esos tres singles de adelanto nos ha regalado inéditas caras B que no aparecen en el disco y que merece la pena escuchar. Te hablamos de "Una belleza propia" que realmente hace honor a su título y ha tenido casi tantas escuchas en Spotify como la cara A. También está "Juan Basilio (Cangrejo)", con otra de sus especiales historias sobre personajes ajenos y desconocidos para el gran público. Justo en vísperas de la publicación del muy esperado disco apareció la estupenda y sentida "Wittgenstein", en la que se atreve a combinar en su emocionante narración los paseos por el parque con su hijo con la obra del filósofo "Los cuadernos azul y marrón". Necesitamos mucho hoy en día miradas limpias como la de los niños. Igualmente es una preciosidad de gran mensaje el videoclip de la canción. Es la otra cumbre del disco con un increíble y hermoso aire épico como en los mejores momentos de Arcade Fire

En todo esto tiene mucho que ver la gran producción de Raúl Pérez en La Mina y los exquisitos arreglos de cuerda de Antonio Fernández Escobar. Pero todavía queda más. En "Cielos estrellados" manda a la mierda todo y se envuelve de mágicos coros y en esa triste melodía de "Océanos" puede recordar a los momentos más desoladores de los últimos temas más crípticos de Antonio Vega. Otra vez las cuerdas te congelan los latidos del corazón y vas entrando en las aguas heladas del océano del que nos habla la canción. El final con "Tengo el as", sólo con piano y voz, recuerda de nuevo a los temas hechos de esta guisa por el madrileño para Nacha Pop como "Una décima de segundo". Luego se transforma como por arte de magia para acabar con un "Abracadabra" que nos hace creer más aún en él. ¡Quizás su mejor disco y uno de los trabajos más destacados de este año sin lugar a dudas. Ahora toca estar al tanto de sus esperadas actuaciones en www.thenewraemon.com y en www.musicbus.es, donde puedes agenciarte por cierto la estupenda edición en cuidado vinilo.


Pachi García Alis presenta "Bailando con el viento", single adelanto de su próximo álbum


"Bailando con el viento" es el título de la primera canción que conocemos de lo que será el nuevo disco, a la venta durante el próximo 2019, de Pachi García Alis llamado "Marcadores a cero". Estamos ante un artista  y compositor nominado al Goya en su edición 26 por la categoría Mejor Canción Original con la película "De tu ventana a la mía"; considerado uno de los referentes independientes del país desde que se publicara su primer álbum "Alis" allá por el año 2006, colaborando con algunos de los artistas más importantes de la escena musical española, y con una carrera hasta la fecha compuesta por 7 álbumes con los que suma más de 400 conciertos por todo el país en diferentes salas y festivales. 

Dos años después de la salida del anterior trabajo, se estrena este tema que se mueve en otra dirección, nada que ver con el anterior disco como viene siendo habitual, movimientos bruscos entre un trabajo y otro, es lo que le pide el cuerpo a este artista camaleón. Una canción de tempo medio, de estrofa introvertida, de estribillo abierto, que dejando al lado los términos independiente, indie o mainstream, suena libre y sin prejuicios. 

Cuenta con un texto que habla de los cobardes que son incapaces de enfrentarse a las malas noticias, a la muerte o al maltrato en cualquiera de sus estados. Sí, de los cobardes, porque no todo el mundo tiene que ser valiente, no todos tenemos que ser superhéroes o reivindicativos, también existe la sensibilidad extrema a vivir dentro de este mundo cada vez más hostil y falto de empatía, donde es tan necesario a veces, ponerse a cubierto. Mientras "Marcadores a cero" llegue, podemos contar con este baile con el viento grabado, mezclado, producido, mezclado y masterizado en Alisrecords por el propio Pachi Garcia Alis.