Giant Sand: Eléctrica expresión

La Nau, Barcelona. Domingo, 17 de noviembre del 2019 

Por: Àlex Guimerà 

Hablar de esta banda de Tucson es hacerlo del inconmensurable Howe Gelb. Si bien él ha querido alternarlos con su proyecto personal, la actual formación solo conserva al veterano músico de pelo plateado, dejando atrás a un imponente legado de nombres entre los que destacan John Convertino y Joey Burns de Calexico, y de entre los que ha rescatado para la gira al veterano y primer batería Tommy Larkins, que también lo fue del gran Jonathan Richman  .

Tras su tremendo paso por el Primavera Sound del 2015, la formación volvía a la Ciudad Condal en un combo reducido y con la presentación del flamante disco "Recounting The Ballado Of A Thin Man", una deconstrucción de su segundo trabajo de estudio "Ballad Of A Thin Line Man", de 1986, tal como ya hicieron hace un año con su disco debut "Valley Of Rain" y su "Returns To Valley Of Rain". La gira, con paradas en Bilbao, Madrid y Valencia, llegaba a Barcelona reuniendo a una legión de fans de la "americana" de más de cuarenta años en la pequeñita sala La Nau.

Aunque a decir verdad, el nuevo giro de la banda se mueve más hacia el indie guitarrero de los noventa que hacia los sonidos de raíces. Culpa de ello la tienen la energía inagotable de Gelb y Larkins pero también la juventud de la bajista-guitarrista Annie Doland, quienes abordaron de entrada una potente y emblemática "You Can't Put Your Arms Around a Memory" de Johnny Thunders incluida en el disco de revisión. Y es que si bien las viejas canciones compuestas por un joven Gelb fueron grabadas con medios de producción simples y preeminencia de lo acústico, en el nuevo álbum aparecen fornidas, cargadas de electricidad, vigor y mucho aroma "loureediano" (ojo que entre el respetable se encontraba el máximo especialista del autor de "Berlin" en nuestro país, Ignacio Juliá).

Antes de todo ello habíamos tenido de aperitivo a Touchy, el proyecto de la hija mayor de Howe, Patsy, quien junto con Christian Blunda forman un dueto synth pop con elementos de psicodelia que nos dejaron un gran sabor de boca y recuerdos a Beach House, merced a unos elaborados sintes que se entremezclaban fabulosamente con la guitarra eléctrica, todo ello adornado por el áurea misteriosa de la voz de la propia Patsy con un rollo muy Nico (otra vez volvemos al universo Velvet/Lou Reed).

Luego llegaría la entrada de Gelb, junto a sus dos escuderos, ubicándose a la derecha del escenario y luciendo su inseparable gorra yankee de camionero que fue lanzada y prestada a la banda a lo largo del concierto, pero también engalanado con una americana marrón con motivos del desierto americano. Era la puesta en escena de un concierto plagado de guitarras sucias, voz displicente casi recitada, batería frenética y líneas de bajo letales, para presentar temas como "Reptillian", o la pegadiza pieza alt-country "Tantamount", con la entrada del "telonero" Christian quien se incorporó a la banda hasta el final del show, cambiándose instrumentos con Annie Donald, lo mismo que la hijísima que entró para cantar "The Chill Outside", antes de demostrar sus dotes al bajo. Los sintes aparecieron de nuevo en "Body Of Water"; las guitarras Neil Young en "A Hard Man To Get To Know", mientras que "Graveyard" trajo las de Jeff Buckley y un perezoso final. Magníficas reinterpretaciones del lejano álbum, cargado de pasajes psicodélicos, descargas electrizantes y mucha energía rockera, culminada con la formidable "Thin Line Man", alargada para nuestro deleite.

Para los bises, llegaron la repetición de "You Can't Put Your Arms Around a Memory" con la participación de nuestra Maika Makovski a las coros que se entregó a la causa cual fan del genio de Arizona. Según Gelb, la presente es la última gira larga (habrá que verlo), mientras que tras lograr su mejor disco en "Heartbreak pass" (2015) se resiste a publicar nuevo material. Por el momento nos tenemos que conformar con estas maravillosas revisiones, que sólo los grandes saben dar sentido. Lo cual, no es poca cosa.

091: "La otra vida"

Por: Jesús Elorriaga 

Después de su regreso a los escenarios en 2016, José Ignacio Lapido, José Antonio García, Tacho González, Víctor Lapido y Jacinto Ríos vuelven a la carga con un nuevo disco, La otra vida, 25 años después del Todo lo que vendrá después, publicado allá por 1995. Este nuevo trabajo supone la vuelta a la actividad de la banda después de una larga trayectoria de proyectos en solitario bastante consolidados como en el caso de Lapido o de García (además de El hombre garabato). Este disco, además, se grabó en Granada bajo la batuta en la producción del músico francés Frandol, un viejo conocido de los granaínos desde sus primeras andanzas por el país vecino en los ochenta.

La otra vida no me parece tan suave como dicen en algunos foros de la banda. Los fans más incondicionales de los Cero pensaban que tendrían a los treintañeros de entonces, pero en realidad se ve a una banda entregada a un rock sin concesiones en canciones repletas de matices y con letras llenas de posos brillantes de amargura. Huyen de la autocomplacencia y los autohomenajes impostados dignos de Cine de barrio o revivals 80’s de fiestas patronales. Tienen algo nuevo que contar. Suenan actuales, pero con las marcas en la piel de unos veteranos de la escena.

Se nota mucho la presencia de la marca de Lapido al componer todos los temas del disco, incorporando a un colaborador de su banda, Raúl Bernal, teclista que aporta una sonoridad más consolidada en un rock que se siente más cómodo en sus raíces que en lo meramente comercial. Y así lo demuestran en el primer adelanto, “Vengo a terminar lo que empecé”, rock enérgico y directo, con esos teclados tan oldies que deja claro su mensaje: los chicos han vuelto a la ciudad por la puerta grande.

Las canciones están cargadas de introspección en lo narrativo y una clara apuesta por un rock más reposado en lo musical, pero no por ello menos vívido. Con “Naves que arden”, desde esa atalaya de la veteranía, ayuda a entender lo maduras que eran aquellas reflexiones de juventud y lo nítida que todavía permanece esa misma lente tantos años después. También sucede con este tema lo mismo que con la mayoría, se crecen en la segunda y tercera escucha, como en “Mañanas de niebla en el corazón”, con esa voz de García que se resiste a abandonar su Arcadia perenne.

“Leerme el pensamiento” y “Condenado” son dos de los temas más destacados, sonando más al Lapido en solitario que a los 091 de manual de instrucciones de antaño. El primero es una declaración de principios llena de emoción y belleza interpretativa (“vamos a quemar el pasado, vamos a nacer otra vez”, dicen) y la segunda empuja pegándole con fuerza a la batería con unos teclados que dirigen el tema hacia terrenos de un rhythm and blues animado de finales de los 70.

“Por el camino que vamos”, parece que se va a quedar en una simple referencia acústica, pero aparecen de nuevo los teclados y sintes de Bernal, y tiene pinta de que en directo puede funcionar a las mil maravillas. “Una sombra” me recuerda a otro tema de los andaluces, “Nubes con forma de pistola”, con un ritmo más lento y en los que los coros de Lapido lo hacen estar casi al mismo nivel que la voz de García.

El disco termina con tres temas que sacan el lado más intenso de la banda como son “Al final”, donde vuelve esa maravillosa armónica de “La canción del espantapájaros” con un estribillo constante y directo, que engancha, con ese aire tan nuevaolero. “Dejarlo morir” es una balada desencantada con enérgica pasión contenida y finiquita esta obra “Soy el rey”, un medio tiempo crepuscular del que se observa ramalazos de inspiración a lo "Americana".

Hay otros mundos, pero todos están en este. “La otra vida” enfrenta a los 091 con 25 años de hiato como banda, pero que demuestra sus ganas por encontrar un espacio personal en el panorama musical actual. Sin concesiones, pero con voluntad más que evidente de generar un disco que les vuelva a poner en primera línea.

 

Entrevista: Lagartija Nick

“Jesús ha estado presente en todo momento dentro del álbum en la mente de cada uno”

Por: Sergio Iglesias
Fotografía: Antonio Olmedo

Lagartija Nick se han empeñado en mantener vivo el legado de Jesús Arias, el hermano del cantante Antonio Arias. Si en su anterior trabajo, “Crimen, sabotaje y creación”, se recuperaban varios temas del malogrado músico granadino y el pasado año publicaban un EP con canciones inéditas que escribió a su amigo Joe Strummer, en esta ocasión la banda se ha embarcado en uno de sus proyectos más ambiciosos al recuperar los apuntes que Jesús tenía para una faraónica obra en la que, a través de un viaje musical, rinde homenaje a aquellas ciudades devastadas desde el cielo por el odio y el salvajismo más desolador. 

¿Cómo se te ocurre la idea de transformar en disco los apuntes de tu hermano Jesús?

Antonio Arias: Siempre hay una pregunta por ahí que es “¿por qué hablar tanto de este hombre?”, “¿por qué tanto sacar esa obra que no pudo ser publicada en su momento?”... pues este disco es la respuesta a por qué lo reivindicamos tanto. Dentro de ese gran volumen de material, nosotros teníamos que seleccionar sólo una parte y, en algunos casos, lo seleccionamos por la envergadura de la letra y su capacidad poética y, en otros casos, eran canciones que ya estaban terminadas, pero la elección de los textos fue la carretera que guió el camino del disco. 

¿Encontrasteis el audio de alguna grabación o sólo eran notas escritas? 

Antonio Arias: Eran notas y algunas estaban más acabadas que otras; era necesario revisar todo eso que, para nosotros, era tan cercano, no sólo por ser familia, sino también por trayectoria como grupo, y de ahí que no nos costase aventurarnos en todo ese material, ya que hay muchas referencias estilísticas que mantenemos como grupo. De todas formas, en cada caso nos hemos dejado llevar por lo que necesitaba la canción. 

Por lo que hemos podido ver en las notas de Jesús, esa meticulosidad que tenía supongo que os habrá facilitado mucho el trabajo… 

Antonio Arias: Así es. Él apuntaba absolutamente todo en su ordenador, en su diario, en mails… era capaz de apuntar una misma idea en varios sitios. Gracias a esa meticulosidad se pudo recuperar todo ese material porque, aunque no se pudo leer el disco duro, lo que no estaba en un sitio estaba en otro. 

Había que ver cuánto material había y, como yo me mudé hace dos años, pude ordenar todas las libretas por décadas, lo que facilitó mucho el trabajo… date cuenta de que él empieza escribiendo poesía a los 15 años y, desde entonces, no dejó de escribir nunca, así que imagínate. 

¿Intentasteis ser lo más fieles posibles a lo que pensabais que él habría querido, a la hora de abordar el disco? 

Antonio Arias: Sí, esa aproximación es una especie de bicefalia que había en el estudio: por un lado, la posibilidad que teníamos de manejar todo ese material con libertad pero, por otro lado, tenerlo presente y respetarlo a él y a su obra. Jesús ha estado presente en todo momento dentro del álbum en la mente de cada uno, en unos casos nos dejábamos llevar por ello y, en otros, nos frenábamos por ese respeto y porque veíamos que estaba mejor tal y como lo había dejado él. 

En esta última etapa de Lagartija Nick parece imposible separar de la banda el espíritu de tu hermano Jesús, presente de una u otra forma, en vuestros tres últimos trabajos (“Crimen, sabotaje y Creación, el EP “El testamento del sol” y este “Los cielos cabizbajos”) 

Antonio Arias: Eso parece; todo empieza con dos canciones del disco anterior, luego el maxi de Strummer y Lorca del que me hablas y ahora este. Cada cosa que íbamos descubriendo de su obra era un viento que nos hacía movernos hacia otros espacios sonoros, y en esta ocasión encontramos un bonito reto en poder trabajar con una orquesta clásica y con unos coros gracias a sus diarios y sus apuntes; finalmente, eso se convirtió en un aprendizaje en el que las distorsiones tienen menos presencia, pero el impacto emocional es tanto o más grande que en trabajos anteriores de Lagartija. 

¿Ha sido muy complicado llevar a cabo este trabajo o ya estáis acostumbrados a estos retos?

Antonio Arias: Era un poco como el Alpe D´Huez, cuando veías una canción con 30 pistas de orquesta, más los sintetizadores, más la guitarra más el coro… la verdad es que daban ganas de salir corriendo (risas). Yo creo que, en la evolución del grupo, el trabajo que hicimos en su momento en producciones grandes nos vino muy bien, y esta vez pensamos que ya teníamos la experiencia para involucrarnos sin que nos devorase el proyecto y que podíamos aportarle la vida necesaria para que echara a volar. La verdad es que era un gran reto producir temas tan largos, pero todo el bagaje anterior nos hace, si no ser más listos, sí ser más aventureros. 

¿Ayudan estos retos a que vuestro trabajo sea más entretenido? 

Antonio Arias: Eso es, es importante para no aburrirnos, sólo se vive una vez y hay que aprovechar el tiempo para poder acercarte a todos los retos musicales a los que te puedas enfrentar. Nosotros somos un grupo bastante ecléctico en ese sentido de buscarnos en cada disco, y este yo creo que es uno de los proyectos más ambiciosos en los que nos hemos embarcado. 

Y qué importante es que la banda esté tan involucrada como tú en un proyecto tan personal ¿no? 

Antonio Arias: Claro, pero es que Jesús no era sólo mi hermano, sino que era hermano de todos, hay un vínculo emocional muy grande que nos arrastra a toda la banda… la verdad es que ha sido un trabajo en el que, al involucrarse tanta gente y con tantas ganas, gana en fuerza colectiva y eso se nota mucho en el resultado final del disco. 

Teniendo en cuenta todo el material que hay, ¿existe la posibilidad de que en un futuro haya una continuación de este disco? 

Antonio Arias: Yo creo que sí. De hecho, el año pasado, para que no se quedara en el tintero, hicimos una interpretación de algunos de los temas de este proyecto en Granada con la compañía de Estrella Morente porque, en los papeles de mi hermano, estaba esa voluntad de acercarse al cante flamenco. Todo aquello, que quedó muy bien registrado y que podría ser publicado en un futuro de alguna manera, era bastante diferente de lo que, finalmente, hemos sacado en el disco donde, prácticamente no hay nada de flamenco, así que esto que hicimos el año pasado es una opción que está ahí y de la que podemos tirar cuando veamos que hace falta ampliar el repertorio en directo. 

Además, como en los apuntes se hablaba de diferentes ciudades y países, este trabajo ha hecho que, musicalmente, el grupo viaje más que de costumbre porque hay elementos subsaharianos, momentos más fríos, los guiños a Japón… hay material de sobra para ampliar todo esto. 

Gernika, Sarajevo, Somalia, Hiroshima… Parece que, lo que tu hermano pretendía era hacer un repaso a las grandes tragedias del siglo XX a través de estas ciudades… Si viviera hoy, no dejaría de escribir un segundo, viendo lo mal que está todo en tantas partes del mundo… 

Antonio Arias:Alguien, tal vez podría pensar que estos son temas de los que hemos hablado demasiado, pero no por obvio dejan de tener una gran importancia a la hora de reflejar el mundo en que vivimos. El hecho de que esa especie de “interior- exterior”, de “guerra fuera-guerra dentro” y de dar la voz a la víctima en todo este proceso, hace que el viaje a través del álbum no sea sólo a través de esas ciudades masacradas, sino a través de una experiencia vital en la que cualquier persona se puede sentir identificada por ese efecto… y afecto que le ponía a la vida de las personas; el hecho de mirar a la víctima y las cosas que componía mi hermano lo alejaban de su presente pero, a la vez, lo hacían muy actual. 

En este nuevo disco también os estrenáis en una nueva discográfica, ¿qué os lleva a acercaros a Montgrí? 

Antonio Arias: Pues nuestro manager también lleva a Cala Vento, que son los responsables del sello así que, de esa cercanía y, como el roce hace el cariño, eso hizo que, de una manera natural, nos implicáramos con esa idea y pasión de los trabajos autogestionados. Montgrí han pensado mucho en el proyecto y no han escatimado en nada, ha sido muy gratificante trabajar con esos conceptos artísticos más allá de los mercantiles… que tampoco hay que dejarlos de lado. 

¿Cómo vais a trasladar este trabajo al directo? 

Antonio Arias: Hicimos una presentación en Vic y vimos que podemos trabajar con orquestas y coros de diferentes lugares a través de una comunicación, porque con los que hemos trabajado en el disco, podemos movernos como mucho hasta Madrid; así que la idea es presentarlo a lo grande con mucha gente. Como te decía antes, esto es un proyecto en el que se han involucrado muchas personas con mucho talento, algo que le hubiera encantado ver a Jesús; todo esto facilita que no sea como bañarse con Moby Dick, pero ya tenemos experiencia en hecatombes y, gracias a esa maravillosa experiencia con Morente en “Omega”, podemos salir veintitantos al escenario sin morirnos del susto, y esto va a ser algo parecido… Hay que agradecer todo a toda la gente que se entrega a este tipo de locura y que, gracias a ello, nos hacen soñar con la luna.

La Ley De Mantua: “Seres Inflamables”

Por: Txema Mañeru 

Sigue dando pasos de gigante este trío madrileño de heavy metal y rock duro, pero que contiene buenos destellos de rock alternativo y hasta del mejor y más contundente pop. De hecho han estado recientemente con la que es su segunda amplia gira por México, tras la buena acogida que tuvieron hace dos años con la presentación del destacado “Calma” (Crazy Sandwich / Top Artist Promotion). Con dicho disco demostraron su apertura de miras estilísticas que nos llevaba a hablar de propuestas duras como Foo Fighters, Héroes Del Silencio o Wolfmother, y de momentos más pop y melódicos  que podrán apreciar seguidores de bandas como Muse o Coldplay.

Además siguen siendo una gran banda en directo como ya demostraron hace siete años al ganar el Concurso Viñarock, gracias al cual pudieron grabar su primera maqueta en condiciones para luego acometer “El Origen De Todas Las Tormentas”. Mantienen igualmente el cuidado de la temática y el acabado de sus letras, que por eso vienen impresas en sus discos para Crazy Sandwich. En el anterior trabajo nos ponían un guapo proverbio africano: “Una tormenta de arena pasa, las estrellas permanecen”. Ahora hay otras buenas historias de los que te hablaremos luego, porque antes te queremos contarte que a primeros de año grabaron un emotivo EP acústico titulado “Cavértica”, con un gran predicamento en los principales medios televisivos de este país, comenzando por Televisión Española y siguiendo por Cuatro TV o Telecinco. Tras la ya mencionada exitosa segunda gira por México están de vuelta y presentarán el disco en la Sala Cool de Madrid junto a sus compañeros de sello, ibicencos y también rockeros, Tales Of Gloom. Eso será el 23 de noviembre y será el pistoletazo para una extensa gira por todo el país de la que te puedes informar mejor en www.topartistpromotion.com.

En la producción de este nuevo álbum  vuelven a repetir con su fijo Iker Arranz y el diseño e ilustraciones de Álvaro Gómez son también dignas de mención. El primer tema del disco que conocimos fue "El Miedo". Un primer adelanto con algo de la épica y hasta la voz de Héroes del Silencio. Buenos coros y arreglos también en él. El siguiente y más reciente single es el tema titular. Comienza con unos riffs de guitarra con auténtico gancho y luego su ritmo facilón para bailar. Suenan menos metal que otras veces pero con mucha garra y potencia. Antes de ello tenemos un arranque con poderosos riffs de hard-rock en un "Vuelo Suicida" que podría ser otro de los futuros singles del disco, ya que tienen pensado sacar al menos un par más. La composición cuenta con un buen estribillo melódico, más riffs afilados y una buena y musical historia. 

Otra buena prueba de su versatilidad lo tenemos con los tonos más pop y los teclados de "Redstatic", ligados a bandas como Coldplay o incluso Foals. De nuevo una canción candidata a single es "Dónde Escondes" y sus aires épicos con esa emocionante letra en la que hablan de escoger a esa persona inmortal con la que todos soñamos. Buenos teclados una vez más. "Demasiada Sangre" tiene un genial y solemne inicio lento con piano y voz, con toques a Iván Ferreiro hasta cuando se pone más rítmica. El final es pura intensidad emocional y se titula "Los Miserables", de la que no podemos resistirnos a ponerte una estrofa y su gran estribillo. “Agarra tu cordura, es la hora de valientes. Es un alud, un huracán. Cuando faltes tú se irá mi libertad. Cuando nos alcancen los balazos, víctimas del fuego amigo, habrá que combatir. Nunca fuimos enemigos”. Pueden y deben quemar muchos escenarios con las historias y los ritmos de estos “Seres Inflamables”.

Border Caballero + La Perra Blanco: El rock and roll como forma de vida

Sala Ambigú Axerquía, Córdoba. Viernes, 15 de noviembre del 2019 

Texto y fotografías: J.J. Caballero

Eso del rock and roll, el de verdad. Ese invento del diablo que cambió el mundo a mediados de los cincuenta y lo pobló de una buena legión de genios que deberían estar considerados a la misma altura que la de los grandes músicos clásicos que nos tocó estudiar, y en algún caso incluso disfrutar, cuando apenas sabíamos que habían existido. El puñetero rock and roll, filtrado hasta su esencia en eso que se llamó rockabilly y casado con el posterior sonido polirrítmico del rhythm and blues, hermanado con la autenticidad del country y mojado por la elasticidad del swing. Ramificaciones hay mil y todas exprimidas hasta la saciedad por bandas y artistas que lo hicieron el género imperfecto que aún es. Afortunadamente, recordar cada cierto tiempo dónde estuvo y sigue estando la esencia es casi una obligación que a muchos nos encanta cumplir. Hay en España un nutrido grupo de representantes de la escena, que al final no es nada más ni nada menos que eso, que entienden la tradición a su manera y la intentan perpetuar en mil y una encarnaciones liberadas del lastre del mimetismo. Es un lujo ver cómo sobreviven –triste verbo para conjugar la frustración colectiva de un sector, el de la música en directo, en perenne peligro de muerte- y plasman las enseñanzas de sus maestros con la misma ilusión que acierto. En la sala Ambigú Axerquía de Córdoba conocen a varios de ellos, y gracias al empeño de ciertos promotores los plantan ante nuestras narices y oídos para deleite mutuo. El ejemplo palpable de ello es la espléndida dupla que arrasó su escenario una desapacible noche de viernes ante una audiencia mucho más abundante de la habitual en plazas similares. Un síntoma de buena salud y de que el futuro definitivamente sí existe.

“Oxidado” es el nombre del primer disco de los excelsos Border Caballero, una formación madrileña que desde su propio nombre abogan por los sonidos fronterizos con la causa antes apuntada, de estética y disposición peculiares y autora de temas salvajes como “Hang’em high”, “Stories”, “Baby blue eyes”, “Your dirty ways” y títulos mestizos como “Where is my mechero?” que los convierten en irresistibles. Ayuda la aportación de saxo y trompeta y el piano eléctrico que les confiere un aire de banda de saloon de western crepuscular, de esos en los que la acción se acelera con la actuación del grupo local y el despendole de los oriundos cada fin de semana.Capitaneados por Harry Palmer, actual guitarrista de La Frontera, y formados por músicos inmersos en distintos proyectos en la misma órbita (el espectacular contrabajista es el titular de Lucky Dados, unos capos de esta cosa), abruman instrumentalmente con sintonías tan reconocibles como el “Burning love” que inmortalizó Elvis o el “S.O.S. sotano callin’” de Mike Barbwire & The Blue Ocean Orchestra que suena cada tarde como cortina de entrada en el maravilloso espacio radiofónico dirigido por Diego RJ, expanden las esencias primitivas de “Powder room” y parece que podrían estar tocando una hora más sin que su efecto devastador remitiese ni un minuto. Tienen un poder escénico envidiable y una no menos efectiva capacidad de convicción, así que el primer toro de la noche fue lidiado con maestría y perfectos quites desde la arena, que en este caso era el pie de escenario. Después vendría el segundo, de menos peso pero superior agilidad, y a este sí que parece imposible que pueda engatusar capote alguno.

Se llama Alba Blanco, hace rock con rastas y pese a su aspecto tiene poco que ver con Amy Winehouse. Esta viene de La Línea, tiene una guitarra poderosa, la toca con tremendo tino y se hace acompañar de un tremendo contrabajista llamado Guillermo González y un no menos intenso Juan Andújar, miembro a su vez de Johnny Moon and The Selenites. Forman un trío que bajo el nombre de La Perra Blanco –un curioso apelativo auto adjudicado casi de forma accidental- lleva girando por España y pateándose festivales internacionales durante el tiempo suficiente para afianzar un sonido fundamentalmente reconocible por la voz de la protagonista y la aceleración de clásicos atemporales como “Shake, rattle & roll”, “Misery”, “Well well” o “Go go go (down the line)” que sitúan a Carl Perkins, Merle Travis, John Lee Hooker y Roy Orbison en su coctelera de principales influencias. La chica y su grupo disfrutan de lo lindo y se pueden escuchar grandes hechuras en el tema que les dio a conocer, el divertido “Bop and shake”, y en otros que se convierten en toda una fiesta en directo como “Doggy rack”. Ya en su primera incursión musical como miembro de Howlin Ramblers, una agrupación que sigue pasando prácticamente inadvertida, desarrolló la personalidad que hoy atesora y ha ido asentando con el tiempo hasta hacerla un nombre habitual en los eventos más granados del gremio. Solo le falta grabar un trabajo a la altura de su prestigio en vivo y cruzar los dedos para que la promoción y el boca a boca le proporcione el alcance que sin duda merece. De momento le sirve, y con creces, para cerrar noches reconfortantes como la aquí narrada, cuando hablar de rock and roll es el punto principal del orden del día, que es como siempre debería ser. Escucharlo y vivirlo de forma tan apasionada es, directamente, un lujo que no podemos permitirnos perder.

GospelbeacH: "Let It Burn "

Por: Albert Barrios 

“Let It Burn” no es un disco cualquiera. No es solo la constatación de que GospelbeacH es una de las bandas con más clase que habita en este planeta, y que ha sabido adaptar al aquí y ahora los más ricos sonidos que surgieron en los USA a finales de los sesenta y principios de los setenta con un identidad propia digna de los más grandes. También es el testamento sonoro que nos lega uno de los más queridos y talentosos músicos con que hemos tenido la suerte de coexistir, el muy añorado Neal Casal . Casal volvía a la nave comandada por el renacentista Brent Rademaker con ganas de participar activa y decisivamente en el sonido del nuevo álbum, ya que su presencia en su anterior disco, el excelso “Another Summer Of Love”, no pasó de testimonial. Grabado en los californianos estudios Mono Deluxe con el teclista de la banda Jonny Niemann tras los controles, el sonido del grupo se expande, se enriquece y llega a todos los rincones de ese infinito espectro que es la música parida en el Estado Dorado.

La marcha de Jason Soda no ha supuesto un gran cambio en su hoja de ruta : el grupo entrega un álbum posiblemente no tan cristalino y oceánico como los dos anteriores, pero si más setenteramente elaborado. Abre “Bad Habits” como total declaración de intenciones, con una gloriosa cadencia tipo Jayhawks culminada por el conmovedor solo de Casal repleto de ecos de varios de sus grandes referentes, como Gilmour , García o Clapton. El riff de los teclados marca “Dark Angel” , y en “I'm So High” recuperan los soleados coros poperos marca de la casa.

“Baby (It's All Your Fault)” es sin duda una de las mejores pistas del disco , abrazando el soft rock de manera sublime gracias a la adición de slides y steels guitars. “Get It Back” es una especia de puesta al día del muro del sonido, con unos teclados que nos transportan directamente a los mejores momentos de los Carpenters. “Fighter” vuelve a ser conducida por el piano de Jonny Niemann, situándose en un punto equidistante entre Chuck Leavell y Elton John, y en “Unswung” se sitúan en la onda de los Charlatans de Frisco , más poperos que psicodélicos.

Vaya delicia que es “Good Kid” : el celo con que guían la canción la sección rítmica formada por Ben Reddell y Trevor Beld Jiménez (más la incorporación de los diáfanos coros) confieren al conjunto un toque Fleetwood Mac vía Buckingham/Nicks de lo más “cool”. “Nothing Ever Changes” es puro rock and roll, ese sitio imaginario donde Petty , Springsteen y los Eagles se dan la mano. Cierra el álbum “Let It Burn”, que tranquilamente podría estar en una de las últimas entregas de otro destacado de la camada, Ryan Adams.

Un disco de los que aún resonara con el paso de los años. Que recordaremos con cariño porque Casal no solo fue un buen tipo, sino que posiblemente fue el guitarrista más completo de su generación. Y que deja constancia de que tenemos que apoyar y ayudar a músicos como Brent Rademaker, que después de hacernos emocionar y soñar con bandas como Beachwood Sparks y Further entre otros ha encontrado en GospelbeacH el vehículo perfecto para recordar y aprender del pasado proyectándose hacia el futuro.

 

La deliciosa mezcla de estilos de Alice Phoebe Lou llega a Madrid y Barcelona


Alice Phoebe Lou arrasa cada vez que pisa nuestras tierras: si en sus anteriores visitas por Barcelona y Madrid agotó todas las entradas y puso el broche de oro con la actuación dentro del pasado Primavera Sound, ahora vuelve a nuestro país este mismo otoño, concretamente los días 20 y 21 de noviembre en la Sala Cool de Madrid y Razzmatazz 2 de Barcelona respectivamente.

Aclamada por Consequence of Sound por su "entrega vocal atmosférica... arreglos de rock indie jazzy... (y) texturas vanguardistas y experimentales", Alice Phoebe Lou llega a tocar el cielo con su nuevo álbum, "Paper Castles". El segundo álbum de esta artista sudafricana es una impresionante colección de canciones de romance, lucha, soledad y aventura, donde por encima de todo, destaca su voz melosa. "Mis amigos más cercanos me han dicho que este álbum se parece más a mí que a cualquier otra cosa que haya hecho antes", dice ella. "Esa es la cosa más hermosa que te pueden decir las personas que realmente te conocen, que son muy cercanas a ti: que realmente eres tú. Y yo también lo siento ". 

"Paper Castles" se escribió a raíz de la ruptura con la anterior pareja de Lou, y trata temas como las relaciones tóxicas, el sexismo y el acoso. Con todo, este disco es un hito incuestionable para un artista en constante movimiento. El asombroso viaje de Alice Phoebe Lou la ha llevado a este momento cúspide, en el que la honestidad lo es todo. "Es realmente emocionante poder difundir completamente el nuevo álbum, el nuevo yo en cierto sentido, porque soy muy diferente a quien era hace apenas dos años". Me he permitido cambiar y mostrarle a la gente dónde estoy ahora, es una perspectiva tan emocionante ". 

Alice Phoebe Lou regresará a nuestro país después de que centenares de personas pidieran su concierto a través de Cooncert.com, la plataforma de conciertos bajo demanda y donde están disponibles en la misma web.

Una de las estrellas del "neosoul", Curtis Harding, llega a nuestros escenarios


Procedente de Atlanta, llega ya a nuestros escenarios un caballero dispuesto hacernos bailar y disfrutar, alguien que entiende el soul con respeto, pero con la capacidad para renovar el género: Curtis Harding. Una gira en la que está presentando su último disco "Face your Fear", publicado en octubre del 2017. Un trabajo producido por Danger Mouse, quien también ha trabajado con Gorillaz, Red Hot Chilli Peppers o Norah Jones.

Alguien dijo una vez que si tu dolor no se cura con soul, es que no tiene remedio. Porque hay pocas formas musicales que purguen mejor un alma que el género de oro. Si tu dolor y tus problemas, además, solamente provienen de tus propios miedos internos, del miedo a lo desconocido, de esa oscuridad que todos llevamos dentro en mayor o menor medida, no hay arma mejor para combatirlos que un buen chute de soul en vena. ¡Si es en directo mejor! Y si además es en verano, ¡mejor que mejor! Curtis Harding lo sabe y lo practica. Se ha enfrentado cara a cara a sus miedos y, tras salir victorioso, ha construido un disco para no olvidarlo. Co-escrito junto a Sam Cohen y con ayuda en la producción de Danger Mouse, "Face the Fear", la que fue su segunda entrega, salvaguardando los dogmas clásicos del género pero añadiéndole un acabado más sofisticado y moderno. Pero son sobre todo su convicción y su expresividad lo que nos cautiva, ya sea en disco o en vivo.

Notablemente valorado, "Face the Fear" ha propiciado para Curtis Harding dos grandes giras internacionales en el último año y medio, con más de 60 actuaciones en escenarios y festivales de primer nivel en Europa y Norteamérica, y el verano de 2018 en el marco del Vida Festival. Tras colgar el cartel de "entradas agotadas" el pasado mes de julio en Madrid y Barcelona, el músico de Míchigan visitará de nuevo Madrid en defensa de su último disco. Serán el día 24 de julio en la sala Joy Eslava de Madrid.

Fechas de la gira:

Martes 19 de noviembre – Donostia – Teatro Victoria Eugenia

Jueves 21 de noviembre – Bilbao – Kafe Antzokia

Viernes 22 de noviembre – Ferrol – Teatro Jofre

Domingo 24 de noviembre – Madrid – Joy Eslava

Lunes 25 de noviembre – Valencia – Loco Club