Big Daddy Wilson: “Deep In My Soul”

Por:Txema Mañeru 

Realmente ha sido algo muy "Profundo en mi Alma" el reencontrarme con este veterano que está atravesando una segunda o tercera juventud. El de Carolina del Norte es mucho más que un bluesman, pues se mece también en territorios rhythm and blues, folk y soul con unos grandísimos resultados. Este hombre de religión se afincó hace ya bastantes años en Alemania. Desde entonces graba para el mejor sello de blues europeo, junto a Provogue. Te hablamos de Ruf Records, sello distribuido aquí por Karonte

De hecho sería muy interesante que te pases por www.rufrecords.de , solo así comprobarás los monstruos con los que comparte sello y muchos de ellos con recientes y muy recomendables discos. Es el caso de Katarina Pejak o del gran Zito, por partida doble o triple. Zito, o Mike Zito And The Wheel, acaba de reeditar su gran debut, "Blue Room", en una estupenda "Remastered 20th Anniversary Edition". Además es la estrella de la última terna del Blues Caravan 2018, completada por Vanja Sky y Bernard Allison. Pero es que también es el productor y toca en el calentito "Roads That Cross", de la ya citada Katarina Pejak. También ha formado parte de otro de los grandes grupos del sello como es Royal Southern Brotherhood, en el que está un Cyril Neville con recomendables discos recientes en solitario. Otros que graban habitualmente para Ruf son: Dana Fuchs, Luther Allison, Dani Wilde, Samantha Fish, Coco Montoya, Erja Lyytinen, Oli Brown, Ghalia, Joanna Shawn Taylor o Savoy Brown, entre un montón de interesantes propuestas más.

Pero centrándonos ya, como se merece, en Big Daddy Wilson, decir que sigue poseyendo un garito de blues en Alemania y que ya hace una década que firmó por Ruf para entregarnos un muy recomendable "Love Is The Key". Hace tres años nos enganchó nuevamente con un más que recomendable "Neckbone Stew" en la que destacaba especialmente la colaboración de Eric Bibb. Otra presenci estelar fue la de la fantástica voz de Ruthie Foster. Con dicho disco ya dijimos que tenían que escucharle todos aquellos que gusten de bluesmen heterodoxos y sin limitaciones estilísticas como Ben Harper, J.J. Cale, Taj Mahal, Corey Harris o el ya citado y colega, Eric Bibb.

Para el nuevo trabajo ha contado con otro monstruo veterano en la producción como es Jim Grines. Además ha regresado a su tierra para grabarlo en legendarios estudios de allí con la magia de los Muscle Shoals de Alabama, y eso se nota en los fantásticos resultados. Más aún, cuando le acompañan unos músicos de primer nivel entre los que destaca por encima de todos la fantástica guitarrista californiana Laura Chavez. Steve Potts igualmente está genial con la batería y Rick Steff se sale con el órgano. Luego hay que destacar el magistral trabajo a los coros de tres voces masculinas y dos femeninas de primoroso nivel. 

Este viaje, para Wilson, comienza con un "I Know" con excelentes vientos, excelsos coros femeninos, guapos punteos de Laura y preciosa melodía vocal de Wilson al estilo de Joe Cocker. Más ritmo… y blues en "Ain’t Got No Money" y un precioso lento con sublime piano y coros como "Mississippi Me". Otra balada con aires soul que te desarma es "Hold On To Your Love", así como el fantástico tema titular que se cuela, literalmente, dentro de tu alma. Aires vudú y de los pantanos en "Voodoo" y emocionantísimo final con el góspel tradicional y acústico "Couldn’t Keep It To Myself". Un álbum que te deja con ganas de más y con tu alma removida por dentro para bien.

Los Planetas se cuelan en la programación del festival Flamenco Madrid


El acercamiento de Los Planetas al flamenco viene de lejos, y la incorporación del género a sus sonidos del rock independiente es uno de los rasgos de personalidad que más diferencia al grupo, alejándolo casi de cualquier comparación. Por eso ha nadie debe de sorprender a estas alturaas que se hayan colado en la programación del festival Flamenco Madrid 2019, concretamente en la jornada del día 29 de mayo.

Para esta ocasión, Jota y Florent estarán acompañados de un guitarrista del género, haciendo un repaso de su repertorio con más influencia flamenca como "Señora de las Alturas", "Ijtihad", "La llave de oro", "Yo no me asomo a la reja" p "Romance de Juan Osuna", entre otros.

Con esta propuesta flamenca, Los Planetas cierran una década donde han tenido oportunidad de interpretar el mítico álbum "Una semana en el motor de un autobús" acompañados de orquesta sinfónica y coro, en unas ocasiones, o con quinteto de cuerda y piano, en otras, mientras convivía el formato eléctrico que formaba parte de los principales festivales, y que verá de nuevo los escenarios en 2019 con la presentación de su primer disco en directo.

 

Llora mi corazón Mod

Por: Javier González
Fotografía: Mary Wilson

Hoy es un día triste, más bien diría que muy triste. Es la media noche del día en que Alejandro Díez Garín, Alex Cooper, o tan solo Cooper a secas, acaba de anunciar en un escueto comunicado que ésta será la última gira que llevará a cabo defendiendo su brillante carrera musical.

Lo cierto es que la noticia no me pilla de sorpresa, estaba en los mentideros musicales, y siendo del todo sincero hace algunos meses que la escuché de viva voz del propio Álex, en una conversación telefónica que me dejó semibloqueado. 

Evidentemente los motivos esgrimidos me los guardo para mí, cual secreto de confesión, ya que debe ser él quien se encargue de explicarlos, si así lo desea, o mantenerlos en silencio sí lo cree más conveniente.

No sería mal momento éste para glosar todo su legado al frente Los Flechazos, mi banda mod favorita, cosa que no encierra gran mérito, ya que lo es de un buen puñado de gente. Ni sería éste un mal texto en el que defender la carrera que ha desarrollado al frente de Cooper, sin embargo mucho me temo que habrá tiempo para recoger disco a disco toda su trayectoria, influencias y legado. Es por eso que hoy trataré de dibujar con algunas anécdotas personales el perfil más íntimo del Álex que acabó de ganarme para su causa. 

Las canciones de Los Flechazos e inclusive de Cooper siempre estuvieron ahí, flotando en la nebulosa de unos aprendices de periodistas musicales que devoraban cualquier disco/vinilo que llegaba a sus manos, entre influencias de lo más diversas donde predominaban el rock y el pop, mezclados en su múltiples ramificaciones con el aura mítica de las tribus urbanas, con especial querencia por los rockers y sus rivales más estilosos, los mods, con sus Lambrettas y sus modelitos con referencias en marcas como Fred Perry. Una rivalidad, con mucha tolerancia todo sea dicho, que arrastrábamos por la facultad, donde unos y otros convivíamos con militancias confesas, filias, fobias, debates encarnizados y cambios de bando que tenían lugar en una misma semana hasta varias veces. Es lo que tiene no tener muy claro si uno quiere más a mamá o a papá. 

De entre los mods, en su vertiente nacional, claro está, siempre nos llamó la atención la figura de Álex, al que por caprichos del destino un buen día nos encontramos anunciado en acústico en nuestro pueblo, en el extrarradio de Madrid, concretamente al poco de arrancar nuestra andadura como El Giradiscos, de esto hará unos nueve años más o menos. Si mal no recuerdo concertamos con él una cita a través de Juancho Lizard, su manager de entonces, horas antes del concierto, donde lejos de cualquier manía o atisbo de estrellato a la hora de enfrentarse a una web de escasos medios, nos atendería con mucha cordialidad y deferencia. 

A la hora señalada aparecimos en el lugar acordado, donde Álex nos esperaba. Recuerdo haber llegado ataviado con una estética decididamente rocker al encuentro, todo muy vaquero y patillacas.  Imagino que entonces andaba en uno de aquellos trances místicos donde el rock primigenio me tenía invadido, al menos estilísticamente. El encuentro marcó las bases de lo que sería toda nuestra relación en un futuro. Entrevista intensa, decidida e interesante. Con cercanía, buen trato y una lección de ganas por responder que más tarde trasladó al humilde escenario, donde nos regaló un concierto intenso, como un francotirador de himnos luminosos únicamente guitarra en mano, y que una vez más nos dejó con ganas de más pop, llegando al punto de hacerme preguntar qué coño hacia yo así vestido aquella tarde-noche, rodeado de mods y disfrutando de como un loco.

A partir de ahí se fraguó una relación que fue a más disco a disco, libro a libro, entrevista a entrevista, legándome un montón de conversaciones y detalles personales que guardaré como oro en paño en mi memoria cuando dé por cerrada mi carrera periodística, si es que llega a darse el caso. 

Cada envío de su colección de Ediciones Chelsea era un acontecimiento, las rondas de charleta en Malasaña con un montón de artistas de primera fila eran la excusa perfecta para una nueva excursión al centro, a molar, a tener algo que contar a los amigos musicales. Guardo con especial cariño aquella tarde con Jorge de La Habitación Roja en el Pepe Botella, donde se nos desnudó emocionalmente, y el haberme permitido conocer a la gran Pat Escoín y a Adolfo de Airbag, o el culmén en aquel desayuno políticamente incorrecto con Emilio de Los Elegantes, ante la atenta mirada de Álex, quien sonreía ante nuestras salidas de tono y la jeta que mostramos en pleno Círculo de Bellas Artes solicitando invitaciones por doquier. 

Y cómo no citar uno de sus últimos servicios prestados, aquel que nunca le podré pagar, el de ser firme acompañante y facilitador en muchas de las entrevistas de nuestro décimo aniversario, donde solo él y yo sabemos hasta donde ha sido importante su labor a la hora de hablar/convencer a un montón de compañeros de viaje para que se sumaran a la causa de tan señalada efeméride en nuestra web. 

Ejemplos de una bondad y corazón que volvió a mostrar meses atrás en el The Green Iris Pub de Alcalá de Henares, donde tuvo el detalle de regalarnos varias entradas para que familia al completo, incluyendo un mini mod de año y medio, con objeto de que pudiéramos disfrutar de su directo, ya a sabiendas que sería uno de los últimos que daría en la provincia. 

Una noche que sirvió, paradigmáticamente, como el estreno en un directo de mi único hijo, que vestido más que llamativamente para la ocasión, al estilo modfather de quince meses,  fue la comidilla de toda la parroquia sesentera en la previa de una maravillosa actuación, en la que con el pequeño a hombros en los primeros temas, flipado y encantado con las canciones del leonés, todo sea dicho, vi al bueno de Álex esbozar de nuevo su enorme sonrisa ante tal escena, mientras la afición que casi llenaba sala bailaba y cantaba emocionada 

Toda esa extensión musical y humana es la que me ha transmitido Álex desde hace casi diez. Mucho me temo que lo suyo no solo han sido las buenas canciones pop, sino la militancia, musical y mod, la educación, sus buenas formas, su franqueza y sonrisa, y un legado cultural enorme en forma de libros y discos.

Entiendo su adiós, siempre ha sido consecuente, y siente que ha llegado el momento, aunque en un país en el que no sobran los buenos artistas, me toca confesar que hoy llora mi corazón mod. Si me siento cercano a la escena y al movimiento no fue por las luminarias que llegaron desde Gran Bretaña, sino por la forma de entender todo éste tinglado de Alejandro Díez Garín. Gracias por todo, amigo. De corazón.

Entrevista X Aniversario El Giradiscos: Pat Escoin

"Con Los Romeos llegué a odiar esas entrevistas casi todas machistas"

Por: El Giradiscos 

Pat Escoin personifica el mejor y más adictivo power-pop que se ha hecho en nuestras fronteras en las últimas décadas. Su carrera es un recorrido de firme obstinación y de una insistente creencia por un género que ha practicado, en diferentes modalidades o vertientes, desde finales de los años ochenta. Marcando tendencia y estilo con los juveniles Los Romeos, su desarrollo le ha llevado a otras propuestas como Lula, Los Amantes o Exfan en la actualidad, todas ellas marcadas por esa enérgica y aparente sencillez que busca la melodía perfecta tratada con inmediatez y urgencia. Características de una creadora que no podían quedarse fuera de nuestra celebración de los diez años de vida de esta web musical que siempre ha abierto las puertas a las propuestas de esta castellonense, que no podía ser menos también nos vista en plena onomástica...

Al igual que se suele preguntar si vinilo o CD; ¿prensa escrita y/o digital, y por qué? 

Pat Escoin: Ambas, pienso que las dos pueden coexistir y ser necesarias, a pesar de que el placer de tener físicamente una revista y hojearla no se puede comparar con leerla en digital (el iPad, ordenador, móvil...), la comodidad, la facilidad y la inmediatez le dan muchos puntos. La pena es que ante tanta comodidad nos arriesgamos a perder el papel y todo su encanto.

En estos últimos años ha habido una enorme proliferación de todo tipo de webs, blogs, de temática musical, ¿la irrupción de tanta oferta es algo siempre positivo o tiene algunas contraindicaciones esa posible saturación? 

Pat Escoin: Como todo, cuando hay demasiado, puede que sea contraproducente, al menos para mí, ando algo pérdida con tanto blog, y me desanima y agobia buscar, puede resultar a veces difícil diferenciar profesionalidades y calidades.

En un mundo donde la manera de escuchar música es mucho más atomizada y el disco ha desaparecido casi como concepto, ¿qué papel crees que debe de jugar el periodista/crítico musical en la actualidad? 

Pat Escoin: No me gusta demasiado esa idea.. Yo sigo sacando discos físicos, con todas sus canciones unidas por su hilo conductor, me parece necesario como concepto. Eescuchar la música atomizada, como dices, no conviene, porque un disco ofrece siempre mucho más.

¿Vuestro papel? Igual sea demasiado personal y osada esta opinión mía.... pero informar de las novedades es importante, y eso supone estar al tanto de cosas que salen., independientemente buscar por uno mismo y no acomodarse en solo lo que te envían las discográficas. Hay un mundo por descubrir, sobre todo no hablar siempre de los mismos, y de los festivales ....Resulta muy cansino,. No aburguesarse, hay que ir a conciertos por placer también, y por descubrir grupos, no se debería olvidar nunca que la música, además de negocio, para algunos también es arte, y se necesita apoyarlo y fomentarlo. Descubrir cosas nuevas, pero buenas, es lo que yo busco cuando leo prensa musical, (además de información), sobre todo que me descubran grupos que no conozco y que me entusiasmen, que me hagan sentir y me abra un mundo nuevo. Eso, a pesar de la gran oferta que existe, no pasa siempre, y es difícil que ocurra, al menos para mí.

¿Mantienes cierta rutina o tradición de acercarte a determinadas publicaciones musicales o accedes de forma esporádica por informaciones o artículos que te llegan o interesan? 

Pat Escoin:  La verdad es que nunca he sido muy lectora de prensa musical, leo sobre todo cosas que me llegan de refilón, o por casualidad, y no estoy tan al tanto como debierra. Pero es que no suelo fiarme demasiado de ninguna opinión, y la música ocupa muchísimo tiempo en mi vida y a veces me saturo y no abarco. Si leo algo referente a noticias musicales es por pura necesidad, y hay temporadas, sobre todo cuando compongo, que incluso ni siquiera leo nada ni escucho música actual, porque me intoxica un poco. Aunque si algo me interesa realmente sí que busco y leo todo lo que se haya publicado sobre ello.

Dada esa evidente falta de relevo generacional existente en el interés por la prensa musical. ¿Crees que se trata de una cuestión cultural por parte del "nuevo" lector o existe un desapego de la prensa por los actuales intereses más populares?

Pat Escoin: Creo y me temo que es porque la mayoría de gente joven no suele leer mucho de nada.... Para hacerse con ellos la prensa musical debería usar un canal de YouTube, y no es un consejo, es un horror...

¿Cuáles son tus primeros recuerdos o contactos con la prensa musical desde la perspectiva de fan y consumidor? 

Pat Escoin: Creo recordar que mi tía comprara el súper pop y yo lo leía. Luego más adelante ya compraba el Rock de Luxe muy a menudo. Como fan también compraba esos libros de acordes y letras de grupos, aún conservo alguno.

En los inicios de tu carrera musical, ¿cómo fue la relación con la prensa musical, tuvisteis rápidamente apoyo, costó que os hicieran caso? 

Pat Escoin: Fichamos con una multi y en esa época se hacía muchísima promo, hicimos muchísimas entrevistas, y salimos mucho en prensa. A veces con buena crítica y otras no tanto, no creo recordar un apoyo a Romeos por la prensa especializada más que al principio, cuando no estábamos aún en el "mainstream". Yo sinceramente llegué a odiar esas entrevistas casi todas machistas.

Y dentro de esa historia de la relación con los medios, ¿cuál es el momento, el comentario o la situación, que recuerdas con más cariño y/o emoción?

Pat Escoin:  No todo ha sido un suplicio para mi con la prensa, y aunque casi nunca controlas lo que se pone sobre el papel sobre ti y muchas veces te descorazonas, otras tantas ocasiones lo he pasado muy bien hablando con periodistas, y a veces conoces gente muy maja e interesante dentro de ese mundillo, sin ir más lejos la ultima entrevista a EXFAN fue desternillante y divertida.

¿Han sido parte las revistas -o cualquier otro formato- de tu educación musical? ¿Te han servido para conocer y/o descubrir cosas? 

Pat Escoin: Sí, en una época pasada en que compraba prensa musical me descubrió muchísimas cosas buenas, y aún lo hace. Leer mis antiguas declaraciones me han servido para (una vez han pasado 30 años) darte cuenta que la mayoría son titulares que no dijimos, y que eso de que "yo siempre soy la misma" tampoco es cierto y te alegres de haber crecido y mejorado un poco.

¿Crees que existe posibilidad de revolucionar la prensa escrita hablando con los músicos desde otro enfoque? ¿O más bien crees que está todo tan trillado que estamos condenados a repetirnos una y otra vez? 

Pat Escoin:  Puede que necesitemos más confianza, no sé, a veces es todo muy encorsetado. A mí me resulta difícil a veces hablar y contar mis cosas a cierta gente así de repente, y yo me aburro casi siempre contestando a las mismas preguntas una y otra vez. Está claro que hay cosas impepinables que hay que preguntar. Muy pocas veces te entrevistan y saben de qué vas o se han escuchado el disco. Y los titulares que se ponen la mayoría de las veces es algo que me repatea y no entiendo. No se puede generalizar, ya que hay gente que se lo curra mucho y sabe de lo que habla y de lo que pregunta, entonces en esas ocasiones es un gustazo charlar y contarlo todo.

Como mujer que hace música y que está al frente de diversos proyectos. ¿Crees que el papel de la mujer en prensa escrita tiene un rol más secundario que el masculino? 

Pat Escoin: Sí, me he encontrado con muy pocas mujeres en prensa musical, casi todo hombres, así que o es casualidad o el porcentaje es mínimo. Como en todos los ámbitos aún tenemos que ganar terreno.

Andas defendiendo un nuevo proyecto musical. ¿De dónde surge esa capacidad de reinventarse una y otra vez? ¿Es una necesidad vital? 

Pat Escoin: Si, es una necesidad y además es divertido. El arte, la creación, ha de divertirte antes que nada a ti mismo, intento siempre mirar hacia delante y seguir un camino coherente, y aprender cada día. Mi nuevo proyecto EXFAN ha sido un nuevo reto en muchos sentidos, el poder llevarlo a cabo me ha dado la energía y alegría necesarias para seguir cuando tantas veces te preguntas si a alguien le interesa esto y qué narices estás haciendo con tu vida.

Además de cantante, nos consta que sabes lo que es la labor de escritura, ya que de hecho tienes publicado un libro, "Redonda como una Pelota", editado por Chelsea Ediciones. ¿Qué valoración tienes del nivel de nuestra prensa musical? 

Pat Escoin:  Opino que hay muchísimo profesional de nivel en el sector y me consta debería vivir algo mejor de su trabajo.

No sé si sigues nuestra actualidad habitualmente o si nos lees de cuando en cuanto, quizás ni tan siquiera eso. En todo caso, ¿cómo ves la labor que desarrollamos a través de El Giradiscos? 

Pat Escoin: Admito que acabo de echar un vistazo ahora mismo y seguro que os seguiré ahora que os tengo fichados.... hacéis un buen trabajo. Gracias.

Marvin Gaye: "You're The Man"

Por: Javier López Romo

Nacido como Marvin Pentz Gay Jr. (después añadiría una "e" a su apellido, no solo para imitar a su admirado Sam Cooke, sino para distanciarse de un progenitor que había abusado de él en su infancia) un 2 de abril de 1939, en Washington D.C., Estados Unidos; murió a la temprana edad de 44 años en una tragedia familiar, un día antes de su cumpleaños, el primero de abril de 1984 en Crenshaw, Los Angeles, California. A día de hoy, aún hay gritos en los planetas del universo pidiendo perdón por tan mísero crimen. Ecos que retumban en los surcos del vinilo "You´re The Man" cuando la aguja de diamante los labra. A veces me pregunto ¿qué sería de Marvin Gaye, si Marvin Gay no le hubiese matado…? ¿Seguiría acaso manteniendo la etiqueta de “El príncipe del Soul”? Si. Y estoy convencido de ello, porque su voz de tenor entre los años 70 y 80 era la más bailable en cualquier discoteca de Estados Unidos y Reino Unido, donde no dejó de ser número uno y de conseguir hit tras hit en una carrera musical inscrita en el R&B, Soul, Funk, y demás fusiones que sólo él sabía cómo construir con la agilidad de unos dedos endiablados en los teclados, tanto de piano y sintetizador como de órgano. Así que era normal la guerra que las discográficas, tanto Tamla Motown, como Columbia, mantuvieron por tener en sus filas a un genio como él. Pero la historia de la música siempre esta cargada de héroes rotos y desgraciados, y Marvin Gaye no iba a ser una excepción. 

Su carrera se vio afectada por la desgraciada muerte de su eterna compañera, Tammi Terrell, (“ Siento que, de alguna manera, he muerto con ella...”),y la depresión cayó sobre él (de la que nunca salió por completo) como una losa demasiada pesada para poder con ella. Cuentas fiscales persiguiéndole, la adición, como tantos, al alcohol y las drogas, su soledad paranoica, y lo que aún era más desastroso, la inseguridad y alucinaciones que siempre veía en torno a él, sintiéndose perseguido y amenazado por asesinos a sueldo. Día a día, año tras año, el tiempo suavizaría el desánimo y el abatimiento de todas aquellas causas que a Marvin le afectaban. Buscó refugio en el fútbol americano, pero no sirvió de mucho, ya que le prohibieron jugar (en este caso su padre) por una posible lesión que afectase a su carrera. Lo intentó de otras maneras, sin mejor resultado, pero cuando naces para algo en concreto, las estrellas se alinean y te dan la fuerza y el valor para volver a lo establecido. Es decir, Marvin volvió a lo que mejor sabía hacer, y apostó por algo desconocido como productor discográfico. Eso le dio la vida y la fe necesaria para seguir componiendo éxitos. Pero cuando las turbulencias de la vida no dejan de acosarte, y sus códigos de conducta, o son erróneos o están equivocados, no te queda otra que ser un indisciplinado. Y Marvin lo fue, hasta que llegó la ira de su padre, y ahí acabó todo. En esa triste primavera de comienzos del mes de abril, Gaye giraría ciento ochenta grados hacia el cero. El príncipe del Soul había comprado un satánico billete de tren hacia el infierno, o un angélico pasaporte en un carro de fuego con destino al cielo. Ese día aterrador fue disparado dos veces por su propio padre, curiosamente llamado igual que él. La relación entre ellos era muy complicada e intransigente, nunca se había llevado bien con su hijo, había abusado de él y le propinaba constantes palizas desde la infancia hasta su juventud. Su padre era ministro y predicador de la fe en la iglesia pentecostal, un movimiento evangélico de iglesias y organizaciones cristianas muy famosa desde el 1906 en Los Angeles, California; allí sus doctrinas, prácticas y liturgias eran asiduas...así que el descenso del Espíritu Santo sobre su tumorada cabeza, y su falsa revelación, le hizo cometer el crimen más horrendo al considerarlo como un castigo divino. 

El día fatídico, Marvin se despertó de una velada con la cocaína y sus películas porno, oyó gritar a sus padres, y enfurecido entro en la pelea que cada vez eran más constantes en el hogar familiar. No eran los Marvin Pentz Gay ningunos angelitos: él, reverendo, alcohólico y canceroso; él, hijo, siempre con la nariz empolvada y su esquizofrenia latente. Más pronto que tarde tendrían que encontrarse. Era cuestión de tiempo. Y ese día, se abalanzaron en una pelea de golpes y reproches, “ Te voy a matar a golpes...” Padre e hijo enzarzados en una trifulca que no tendría un final feliz, todo lo contrario. En medio de la reyerta, la pistola cayó al suelo. Marvin padre la recogió y disparó varias veces hacia el pecho del cantante. Las balas de la pistola del calibre 38 entraron por el lado derecho del pecho de Marvin hijo, con un angulo de 30 grados. Le perforaron su pulmón derecho, el corazón, el diafragma, el hígado y parte del intestino. Los disparos alertaron a Alberta, esposa y madre de los Marvin. Vio al reverendo sentado en el suelo de la habitación y a su hijo reclinado sobre el pie de la cama, en un charco de sangre. Todavía estaba con vida y pudo oírle decir: "Madre, voy a recoger todas mis cosas y largarme de esta maldita casa. Padre me odia y nunca volveré jamás". Unos veinte segundos después inclinó la cabeza y expiró... Después, en prisión, su padre dijo de su hijo: ”Dejénme decirles que mi hijo no me disgustaba...” Bueno, voy a callarme, no necesito de esto, ni voy a gastar más saliva…"

Y cómo no, las leyendas ascienden a sus tronos debidamente ganados, trabajados y logrados con su curriculum vitae; porque Marvin Gaye lo tiene y muy intenso, por lo que solo mencionaremos lo mejor, sino, necesitaríamos muchas páginas para mencionarlo todo. Dos premios Grammy, uno de ellos por su carrera artística; un puesto de honor en el salón de la Fama de compositores; en 1987, en lo que sería su primer año de elegibilidad, fue introducido en el Salón de la Fama del Rock and Roll; además de ocupar el puesto decimoctavo de los cien grandes artistas de la revista Rolling Stone. Breves pinceladas de los reconocimientos que obtuvo una carrera y una música que tras su muerte muchas instituciones y amigos muy influyentes le otorgarían premios y distinciones ya a títulos póstumos.

Pero vayamos al disco "You`re The Man", álbum inédito que cuenta con tracks que compuso y grabó cuando su carrera estaba en la cima del éxito y en un febril estado de composición; solamente la canción que da título al disco, fue publicada y retirada en 1972. Las causas es que Marvin Gaye era muy fértil y productivo, era capaz de sacar dos discos en tan sólo un año, y esa feroz y voraz fecundidad le hacía cometer errores. Berry Gordy, director por aquellos años de la discogtráfica Motown Records, dijo que era lo peor que había escuchado de Marvin. Luego las discrepancias entre artista y sello llegaron a la conclusión de no admitir este trabajo, dejándolo fuera, pero la canción ya se había escuchado y mucho en las emisoras, sin llegar a tener ningún tipo de éxito. Porque aunque se filtren en las emisoras de radio ciertas canciones, luego son desaprovechadas, sin marketing, ni publicidad, ni ningún tipo de interés comercial, acabando en el olvido más ancestral. Mas de 45 años después se rescata este álbum perdido, concretamente 47 desde que fue engendrado, un trabajo que ha sido lanzado para el día de su cumpleaños bajo un formato digital que cuenta con 17 temas, muchos de ellos inéditos, otros que aparecieron en compilatorios póstumos del artista y alguno que otro con nuevas remezclas de éxitos antiguos. 

El disco se suponía que tendría que haber sido la gloriosa continuación de su mejor trabajo de su carrera, del 1971, "Whats Going On". Pero no lo fue. Gaye grabó “You`re The Man” a principios del 1972 entre Detroit y Los Angeles, durante su mejor momento musical y activo, pero la lucidez estaba reñida con la ofuscación que sentía, primero por sus opiniones políticas, muy contrarias al jefe de la Motown, lo que originó muchos contratiempos y peleas verbales por no publicitar sus ideas como debiera. El caso es que el disco fue archivado por inseguridad de ambos, venían de un clamoroso éxito y aquello no podía cargarse sus carreras, sumado a la frustración que sentía ante el dudoso proceso de grabación y nervioso por tener que dar él precisamente las explicaciones pertinentes del disco y su fondo político, que difería mucho del de Berry Gordy Jr. A Marvin Gaye seguía preocupándole el saber si aquello en lo que estaba trabajando sería una continuación adecuada a ese mejor disco que todavía resurgía con un eco atronador. Más tarde diría: :“En ese momento podía hacer lo que quisiera. Para la mayoría de la gente eso sería una bendición, pero a mí se me hacía muy pesado. Dijeron que había llegado a la cima, y eso me asustó porque mi madre solía decir: “Primera madura, primera podrida...” ....

"You´re The Man" reparte 17 canciones en dos discos, lo que va a ser conocido como el “Full Album de Marvin Gaye”, donde se incluye todo su mejor trabajo en torno al álbum. Pero vayamos por partes, primero, por que si este disco hubiese salido en su tiempo, a buen seguro hubiese sido un éxito atronador. Segundo, porque a día de hoy, 47 años después, mantengo la duda de si esta efervescencia musical tendría su alto status. He visto, he vivido, he leido, incluso a músicos en plena vida a través de sus manifiestos, en contra o a favor de los discos póstumos que se lanzan al mercado en las disqueras para hacer su agosto. Algunos parecen ser desinteresados, y aún así siempre les mueve alguna razón buscando más allá de una plena realización artistica, y entiendo, o sospecho, que esas cuentas razones son equivocadas, y dicha explotación económica quizás el artista no lo hubiese permitido ni editado en vida aquello que ahora se intenta resurgir. Que los críticos afirmen que "You`re The Man" es el gran “disco perdido” de Marvin Gaye me genera mis sospechas. Lejos queda éste del "Smile" de los Beach Boys, por ejemplo, siendo el álbum más legendario e inédito dentro de la historia de la música popular y el más famoso de la historia del rock, funcionando en realidad como recopilación de temas de gran calidad, inéditos y dispersos en tablas de surf.

Pero como en todas las disqueras hay sus guerras y sus intereses, la Motown no iba a ser diferente. Berry quería éxitos, canciones que fuesen un poco más valoradas y felices; él quería a esos compositores que mantenía en su staff, mientras que Gaye quería interpretar sus propias composiciones, que además de lo musical, profundizaban a nivel de su particular visión de conciencia social, que era precisamente lo que le llevó al nacimiento del álbum "What´s Going On", tema y disco que enfureció mucho más de la cuenta a Berry, considerándolo como “basura deprimente”. Pero al final las estrellas se salen con la suya, y el disco se editó pese al menosprecio de la discográfica. Después todo lo demás es sabido, un disco alabado por los críticos, nominado como uno de los mejores discos de la historia y quizás el mejor en la carrera de Marvin Gaye. Una "basura" de disco, según Berry, que hizo que se abriesen las puertas de la creatividad de otros artistas, como por ejemplo el gran Stevie Wonder, quien seguiría sus pasos. Influenciado por éste y otros más, Gaye siguió a ultranza con el disco, pero Berry era su principal oponente, como lo eran las duras críticas politico-sociales en las que Gaye no se andaba por las ramas, ni mucho menos se callaba; quizás era la cocaina quien hablaba por él, pero todo ese trabajo se quedó almacenado en el desván de la disquera, por lo que lo mejor será hablar sobre el contenido del disco... Que "You`re The Man" debía de ser el siguiente disco de Marvin, era un hecho, ya estaba en la punta de la lanzadera con la salida del primer single, que como ya he comentado antes, salió pero fue retirado. Más adelante con las disputas y no querer dar el brazo a torcer, el álbum se bloqueó tan fuerte que hundió las intenciones artísticas de Gaye y de todos sus temas. Eso le desquició, no entendía que sus canciones no tuviesen una clara conexión entre ellas, ni mucho menos la falta de actitud y respeto hacía lo que el consideraba lo mejor que había hecho hasta el momento. 

El primero de los discos recoge ocho temas que te pondrán los pelos de punta, y el segundo nueve espléndidos cortes de soul-funk como base del trabajo, pero sin dejar lo latino y el gospel. Temas ligeros que no te dejan indiferente. La fabulosa canción que da título al disco son intensas guitarras funk de inicio para pasar a un bajo y percusión que propician el fondo necesario a unas voces apasionadas que se adentran en el más intenso soul. En la maravillosa "The World Is X Rated" el ritmo se vuelve más compacto y resistente, sumado al buen trabajo hecho con muchos arreglos de cuerda. Lo mismo ocurre con “Piece Of Claye”, aunque lamentablemente en esta el paso es más suave, se trata de una balada tan impactante como desoladora que mantiene una interpretación singular, pero con un poco de confusión también, es como si primavera e invierno se fundiesen en sus dilatadas pupilas.

Y así, poco a poco, cada tema, cada canción, transmite confusos capítulos, que a veces se vuelven turbios y sucios, y otras veces toman la suficiente altura para despegar por cielos soberbios e inspiradores; es la gran interpretación de un genio, pero también es la confusión. La que ofrece, por ejemplo, “You Are That Special One”, que me merece un respeto tanto desde la perspectiva de joven como de adulto a día de hoy; y sobre todo, con esa carga emocional de quienes en aquellos años disfrutábamos de bailes más allá de lo prohibido, sintiendo esa carga emocional de un mundo que se reconstruía de vinilo en vinilo hacia una nueva fórmula de diversidad de la música en las discotecas de Madrid. Si a esta canción se le hubiese otorgado la oportunidad relevante de ser, o llegar a ser, uno de sus clásicos, yo me lo hubiese creído. Estamos hablando de un demoledor y más que insistente coro de voces, que sólo se les está permitido a los tenores negros; les sale del estómago esos vozarrones de fuerza, sensibilidad y sentimiento. Para la canción "Where Are We Going", Marvin Gaye se adentra en lo personal y biográfico, en ese territorio familiar donde conviven el bien y el mal. El artista no hace sino reflexiones íntimas, sinceras, pero con un alto contenido de crueldad y antipatía, sobre todo hacia su padre al que aborrecía. Pero no solo era el rencor personal, en él ya estaba incluido el que sentía por Berry Gordon, que vio en este tema la misma "mierda" y el mismo lazo de unidad y conexión con su legendaria "What´s Going On".

En el segundo disco es imposible resistirse al encanto de "I`m Gonna Give You Respect": te voy a dar respeto, grita, más ¿vas a devolverme el mismo? Si la pregunta va dirigida hacia el jefe de la Motown, seguro la respuesta es no. Llama la atención la también inevitable "Try It, You´ll Like It", del primer disco, que sin duda alguna debió de haber sido otro éxito clásico. Pruébalo, te gustará, -decía-, aquí deja mucha ambigüedad, a él le gustaba el porno en TV, y después se complacía, unas veces subiendo prostitutas a su habitación de hotel, otras masturbándose en el momento del visionado. Pero la altísima calidad del disco aparece en la unión y fuerza que contienen esos temas que resisten el paso del tiempo, surco a surco, en una calidad tan positiva como arrebatadora. Por ejemplo, "We Can Make It Baby", o la triste y épica "Want To Come Home For Christmas", una canción tan larga como rara, más triste todavía por su contenido, donde habla sobre un prisionero de guerra en Vietnam que ese año no llegará a casa por navidad, esa es su amarga perspectiva. La brutal y llena de matices "I´m Going Home" refleja vividamente la situación tan complicada por la que pasaba Marvin Gaye en aquellos oscuros años 70, había oscuridad y duelo, como también magia y creatividad. La insinuante "My Last Chance" fascina en su nueva remezcla, producida por Salaam Remi con Nas y Amy Winehouse. La grabó originalmente en 1972, y aunque nunca se lanzó, se quedó en un cajón hasta que en 1973 fue regrabada como "I Love You Secrety" para el disco del grupo The Miracles. Pero aún seguiría el tema rodando en décadas distintas, en los 90, Motown lanzó un mix que se convirtió en un pequeño éxito, y en 2001, la versión original aparecía en una compilación de lo mejor del artista.

"You`re The Man", ya disponible, viene con nuevas notas del biógrafo de Marvin Gaye, David Ritz, quien examina en profundidad el conflicto interno y el acoso y derribo que padeció por similitud y semejanza "What`s Going On" con el álbum “There`s A Riot Goin`On” de Sly And The Family Stone. Pero la historia de la música no sabe de estas inquietudes, ni de pisar terrenos embarrados; la historia continúa con nuevas músicas, nuevos avances, nuevos grupos… pero sin olvidar aquellos años felices de R&B, Soul, Funk, Smooth Soul, y Quiet Storm. El llamado, con razón, “príncipe del Soul”  regresa casi 50 años después para hacernos bailar de nuevo, y él se reirá, desde los cielos cargados de héroes rotos, junto a Bo Diddley, con su particular versión de la verdad. Y existe la canción "True" de Spandau Ballet, "Nightshift" de The Commodores, o Rod Stewart y Tina Turner grabando juntos su memorable versión de "It Takes Two", todo esto y mucho más, llevaba impreso el nombre del difunto Marvin Gaye. D.E.P.


Entrevista: Santi Carulla (Los Mustang)

“Más de una vez nos dijeron que “unos ingleses” cantaban nuestras canciones” 

Por: Amaia Santana 

"Gracias por acordarte de Los Mustang". Lúcido y caballeroso, Santi Carulla (Barcelona, 1942), la voz del grupo de versiones por antonomasia en la España de los 60, sigue defendiendo su repertorio sobre el escenario. Casi 60 años después de que firmara su primer contrato discográfico a los 17 años, y abandonara su incipiente carrera en Derecho. "En realidad lo autorizó mi padre, pues yo no tenía edad legal para firmarlo", puntualiza. Artífice, junto al fallecido guitarrista Marco Rossi, de la traducción al pop en español de temas de Los Beatles, Cliff Richard, The Walker Brothers, Scott McKenzie o David Bowie, entre otros muchos, asegura que la música es lo único que no le ha fallado nunca. Y admite su predilección por la música de su época, es decir, "la del inicio del pop". "Seguramente me llamen antiguo, como en su momento yo mismo me reía de los que criticaban a los Beatles. Hoy en día podemos comprobar que eran unos hermanitos de la caridad…", bromea.

En más de una ocasión ha recordado que fueron la primera banda en versionar a Bowie. ¿Cómo es que hay que recordarlo? Sería un hito entonces… 

Santi Carulla: Quizás fuera un hito para la gente de nuestra edad. “Starman” fue una de las primeras canciones que se dieron a conocer, al menos aquí en España. Bowie ya era un ídolo, sin lugar a dudas. Para la gente más joven, que no vivió aquella época, está muy bien recordar que Los Mustang la tradujimos como “El Hombre Estrella”, y en su momento, tuvo mucha aceptación. 

Además de las particularidades de cada idioma (inglés, francés, italiano), ¿cómo se las arreglaban para adaptar los ritmos y melodías de las canciones al español, y que a su vez se mantuvieran fieles al original? 

Santi Carulla: El guitarra solista Marco Rossi, fallecido hace unos años, y yo, nos encargábamos de las adaptaciones. Era bastante complicado, sobre todo al principio. Querías hacer una traducción muy literal y a veces decías palabras que musicalmente no sonaban bien. Sobre todo traducíamos del inglés, un idioma radicalmente distinto del español. El anglosajón es de muchos monosílabos; en cambio en español igual teníamos que decir “a-bra-zán-do-te”, “te quiero muchísimo”, cosas así (risas). Intentábamos ser fieles a lo que el autor original quería expresar en sus textos.

Cuentan en su haber con versiones muy celebradas. Con permiso de Little Tony, considero que vuestro “Molino al viento” tiene mucha más fuerza que el original… 

Santi Carulla: Bueno, eso es un magnífico piropo, ¡fíjate que contento me quedo! (risas). Cuidábamos mucho la parte instrumental. Es cierto que mucha gente, por el mero hecho de escucharla traducida al español, le concedía un valor añadido. El público español quería entender las canciones del momento en su idioma, y allí estaban Los Mustang para decirles que “All we live in a Yellow Submarine” era “Amarillo el submarino es…”. ¡Y a por otra canción! 

Gracias a EMI, recibían música extranjera antes que nadie, y en España sonaban (mucho) antes sus versiones que las originales… 

Santi Carulla: Pues sí, teníamos esa ventaja (sonríe). Nos ocurrió con “Oh Carol”, de Neil Sedaka; también con uno de nuestros mayores éxitos, “Los Jóvenes”, versión del tema “The Young Ones” de Cliff Richard. En más de una ocasión nos dijeron: “¡Hemos oído a unos ingleses cantando vuestras canciones!” (risas). 

Al margen de las adaptaciones, en 1970 ‘arriesgaron’ con su tema más psicodélico, “Reino Prohibido en el Himalaya”. ¿Qué propició esta aventura? 

Santi Carulla: Indudablemente es una rareza en nuestra carrera. A principios de los 70, aparecieron las discotecas, la gente quería aquel volumen fortísimo y la música en directo decayó. Fue entonces cuando decidimos innovar un poco con una composición propia, basada en la teoría de la cosmogonía y en el libro de Michel Peissel, que dio título a la canción. En América tuvo mucho éxito; sin embargo en España no cuajó. La gente esperaba de nosotros otra historia. 

¿Por qué ese paréntesis de 1975 a 1978? ¿Se debió a ese auge de la discotecas, o quizá estaban agotados de seguir el ritmo de giras interminables? 

Santi Carulla: Fue un poco de ambas cosas. Llevábamos bastante tiempo en activo, desde el año 60. Muchos viajes... Ten en cuenta que las carreteras y los automóviles, en aquellos años, eran bastante incómodos. Los viajes suponían un esfuerzo titánico para nosotros. Aquello nos cansó un poco, la verdad. No parábamos de hacer giras. Había meses que hacíamos más actuaciones que días tenía el mes. Coincidió además con la eclosión de las discotecas, también aparecieron los cantautores… Quizá la gente, que cambia bastante de parecer, se inclinó por otro tipo de música. De todos modos esto duró poco tiempo, y al cabo de tres años, Gay Mercader tuvo la idea de llamar a Los Mustang y a otros grupos de la época, para iniciar este revival. Y desde junio de 1978 hasta hoy (risas). Los Mustang, sí, en el 2000 desaparecieron como grupo, pero yo me resistí a marcharme y quise continuar defendiendo nuestro repertorio. Esta es la historia. 

¿Qué le motivó a continuar al pie del cañón? Es un mundo bastante complejo… 

Santi Carulla: Sí, pero ahora me lo tomo de otra forma. Hoy en día los coches son mejores, las autopistas existen también (risas), también viajo bastante en avión con mi nueva banda, seleccionamos las actuaciones... Desde ese punto de vista, estamos mucho mejor. Cuando el grupo se deshizo, ví a amigos y fans nuestros derramar lágrimas -¡no exagero!-, decían: “Madre mía, ¿os vais? ¿Dónde os podremos ver ahora?”. Esto me animó a seguir; no quería ‘dar la espalda’ a toda la gente que nos sigue. La banda estaba cansada físicamente, pero yo me veía capaz de continuar un poco más. No fue nada problemático poder continuar en la brecha, enseguida encontré músicos que conocían el repertorio. La gente sigue recordando nuestras canciones, las cantan conmigo y las llevan en su memoria y en su corazón. Te aseguro que una satisfacción de este tipo no se paga con nada material. Tener el respaldo del público es un premio verdadero.

Recientemente, Los Bravos ‘saltaron’ a la actualidad gracias a Tarantino, quien les incluyó en el tráiler de su última película (“Once upon a time in Hollywood”). ¿Tiene que venir Tarantino a poner en valor nuestro acervo musical? 

Santi Carulla: ¡Los Bravos! Es un orgullo para nosotros, ¡claro que sí! Una cosa es el público, que nunca ha olvidado a Los Mustang, ni a Los Bravos, ni a Los Brincos, ni a ningún grupo de los que estábamos en el candelero por aquel entonces. El olvido viene más bien por parte de las instituciones. Yo llevo 59 años sin bajarme de un escenario, con la excepción de esos tres años en los que nos Guadianizamos y desaparecimos un poco. Nunca ha habido un reconocimiento ni un triste premio. Tampoco es que lo necesitemos, pero es curioso que, a diferencia de otros lugares, aquí las instituciones son más reacias. Por fortuna, tenemos un público que nos quiere y nos reconoce. Sin ninguna duda, es lo que me ha impulsado a continuar. 

En 1966, Los Mustang se alzaron con el trofeo a la banda más popular en un festival de ídolos, compitiendo con Los Bravos, Los Brincos y Los Sírex. ¿Había mucha rivalidad entre los grupos de la época? 

Santi Carulla: Había rivalidad, lógicamente. Nosotros subíamos al escenario a competir con otros grupos, obviamente queríamos ganar. Pero esta rivalidad estaba más enfocada desde el punto de vista del público: había seguidores de un grupo o de otro. Cuando nos veíamos fuera del escenario éramos todos camaradas, había una cordialidad tremenda entre los grupos. Era más bien la gente la que discutía y proclamaba su preferencia por una u otra banda. ¡Pero nosotros nos íbamos de copas todos juntos! (risas). 

Entonces, desde la perspectiva del público, no podías seguir a Los Sírex y a Los Mustang al mismo tiempo. ¿Eras de uno o del otro? 

Santi Carulla: No, no… Al cabo de un tiempo hemos comprobado que eso no es así… Es un poco el mito que se estableció con los Beatles y los Stones. A la gente le gusta exactamente igual tanto uno como otro. Con los Sírex, al ser también de Barcelona, tuvimos cierta rivalidad. Quizá en aquellos años era un poco más marcada, pero hoy en día el público asiste tanto a una actuación nuestra como a la de los Sírex, o Los Brincos. La gente se lo pasa fenomenal, con tal de que sea música de los años 60 (risas). Esto no falla. 

¿Qué opinas de la escena musical de hoy?

Santi Carulla: Evidentemente, ha mejorado muchísimo. La gente estudia música, algo que en nuestra época no hicimos. No éramos músicos de estudio, sino de oído. Hoy en día, los chavales están yendo a las facultades a aprender música, y esto es importante. Quizá nuestros padres eran más reticentes; que un hijo tuyo se convirtiera en artista tenía unas connotaciones bastante negativas. Hoy en día, tenemos ejemplos clarísimos de lo contrario. Vemos programas como “OT” o “La Voz”, donde los padres y familiares de los concursantes les apoyan de manera absoluta, y quieren que triunfen en el mundo de la música. Esto antes no sucedía. Por otro lado, la música de hoy está excelentemente interpretada, muchos músicos tienen toda mi admiración. Pero, bajo mi punto de vista, sigo encontrando más atractiva la música que hacíamos en los 60 y que supuso, en parte, el inicio de la música pop en el mundo. Existen incontables artistas; las décadas de los 50, 60 y 70 fueron muy afortunadas desde el punto de vista musical. Yo me quede aquí... 

Desempeñó el cargo de director comercial en la discográfica DIVUCSA durante 10 años. ¿Qué visión le merece la industria musical actual? 

Santi Carulla: El panorama ha cambiado mucho. Fui muy feliz durante esos diez años en que ejercí de director comercial en DIVUCSA, para mí fue muy importante. Las compañías, hoy en día, están de capa caída, por decirlo de una forma suave. Han tenido un poco la culpa internet y las redes sociales. Es muy fácil bajarte la música sin pagar ni un euro. Esto ha sido muy negativo para la industria. No hay más que ver el espacio dedicado a los discos en los grandes almacenes. Antes había toda una planta dedicada a la música; hoy en día, allá en un rinconcito encuentras cuatro discos, los últimos que han salido. ¿Qué quiere decir eso? Que la gente no compra discos, salvo una minoría -diría que casi anecdótica-, de coleccionistas, que siguen amando el vinilo. Ahora puedes escuchar música en aparatos reducidos, no hace falta tener el soporte físico. Sólo hay que fijarse en el transporte público, la gente va con sus auriculares escuchando música... 

Leo en su curriculum que ha sido ponente “sobre las costumbres de los 60 y 70”. ¿Qué hábitos de entonces echa en falta? 

Santi Carulla: Se han perdido muchas costumbres, sin duda. Desde el punto de vista de la educación, quizá antes teníamos un respeto… que hoy no se ve de la misma manera. Teníamos una preocupación incluso entre hombres y mujeres, entre mayores y jóvenes… Eso se ha olvidado un poco, y es algo que echo en falta, la verdad. Pienses de una manera o de otra, parece que nos cuesta mucho menos que antes levantar la voz en defensa de una bandera o de un modo de pensar. Creo que antes nos dedicábamos más a cosas que nos gustaban a todos, a la música por ejemplo. Había un respeto y una dedicación. Hoy en día veo esto distinto, y no me hace feliz. 

¿Estamos un poco a la defensiva, quizá? Todo nos ofende...

Santi Carulla: Quizá sea eso... En fin, yo no me considero uno de esos ofendidos, procuro seguir siendo exactamente igual que era. A lo mejor me llamarán antiguo, seguro que sí (risas); como quizá yo también en su momento me reí de los que criticaban a los Beatles, pues ahora comprobamos que eran unos hermanitos de la caridad… (risas). 

¿Qué habría sido de su vida si en lugar de haber seguido de gira con Los Mustang hubiera continuado sus estudios de Derecho? ¿Lo ha pensado alguna vez? 

Santi Carulla: No una vez, sino muchas… A los 17 años, aún no tenía la edad legal para firmar el contrato con la compañía discográfica, tuvo que firmarlo mi padre para autorizarlo. Es difícil imaginarlo, pero sí, cuando tengo un poco de tiempo, me pongo a pensar en ello… Seguramente me hubiera convertido en un sesudo abogado defendiendo causas perdidas en algún bufete (risas). Empecé la Facultad de Derecho en el 59, pero al ver que la música tiraba muy fuerte y que aquello podía ser un magnífico modus vivendi, pues no dudé en continuar en este camino… 

Eso quizá explique esta afirmación suya en una entrevista: “(La música) es una de las pocas cosas en esta vida que no me ha fallado nunca”. 

Santi Carulla: Efectivamente. La música tiene esa capacidad de ponerte en tu sitio. Recuerdo esa frase, la dije de una forma muy meditada. Sigo pensando exactamente igual: la música es lo único que no me ha fallado nunca. Te puede fallar el trabajo, la familia, los amigos… la vida, en muchísimos aspectos. Y a mí me ha ocurrido, con amigos, en la familia, incluso. Nada exagerado, pero he tenido mis desengaños y sinsabores. Con la música, en cambio, nunca he tenido ni el más mínimo problema. Sólo he recibido cariño de la gente, reconocimiento sincero, quizá porque buscábamos canciones que a la gente le gustaban mucho, e iban directamente a su corazón con aquellas letras fáciles, pero que las apreciaron desde el primer momento. Reconozco que le debo TODO a la música. Ha sido toda mi vida.

Carlos H. Vázquez: "Jorge Martínez. Conversaciones Ilegales"

Por: Kepa Arbizu

No existe ciencia matemática que asegure que la unión de dos versados en el arte de la retórica, como lo son el periodista Carlos H. Vázquez y Jorge Martínez, líder de Ilegales, obtenga necesariamente  un resultado a la altura de la suma de ambos talentos. Por eso, asistir al sobresaliente nivel alcanzado por la comunión entre los citados protagonistas para dar forma al nuevo libro editado por Efe Eme, requiere buscar unos méritos que seguramente se encuentren en la perfecta asunción, y entendimiento, de los roles adoptados por cada uno de ellos; ejerciendo el entrevistador madrileño de sutil pero impertérrito cicerone que encamina -a través de unos capítulos ordenados bajo un enfoque cronológico pero por encima de todo (multi)temático- al verbo incendiario y procaz del músico hasta un territorio exitoso.

Resulta evidente que un escrito donde ejerce de actor principal el carismático e irreverente asturiano va a estar plagado de la Santísima Trinidad del “modus vivendi” crápula: sexo, drogas y rock and roll, convertida para la ocasión en una tetralogía por la aparición de la omnipresente variable de la violencia. Términos todos ellos que huirán de misticismos o satanizaciones para mostrarse con total naturalidad y aceptándose como ingredientes indispensables en su vida, una que como quedará claro a lo largo de las páginas resulta incomprensible sin la presencia de la música. Una pasión a la que en este caso se le pondrá origen en el descubrimiento producido por Los Bravos y Elvis Presley y que se irá desgranando en profundidad a lo largo de una obra donde se intercalarán indiscriminadamente reflexiones lanzadas contra el negocio, saliendo mortalmente heridas entidades como la SGAE o las discográficas, pero sobre todo focalizadas hacia apreciaciones artísticas y valoraciones técnicas, destripadas con sobrados conocimientos y bajo una forma nada condescendiente pero igualmente amistosa a la hora de referirse a muchos de sus compañeros.

Un recorrido global que podría ser orientado a degustar utilizando diferentes hojas de ruta: desde aquella biográfica, en la que descubrimos variopintos episodios de este hombre perteneciente a una familia de rancio abolengo, como la determinada por su discografía, que desentraña con honestidad y detalle, o una argumental. Quizás sea esta última la que más jugosa resulte ante los ojos de quien quiera acercarse al inabarcable cerebro de este irredento astur, en el que se agolpan, a veces con verbo coloquial otras más reflexivo, consideraciones acerca de la fama, la política, la literatura o la muerte, en definitiva sobre todo lo que alimenta una mirada particular, fascinante y afilada.

Por una vez quizás habría que hacer caso al dicho popular y darle a una imagen relevancia mayor que a mil palabras, y es que la fotografía que abre el reducido espacio (éste es un libro donde se prioriza el blanco sobre negro) dedicado a ellas, en la que Jorge Martínez aparece en primer plano blandiendo una sonrisa que delata mayores niveles de picardía que de agresividad, resulta un perfecto resumen del exacto tesoro que esconde esta obra, que no es otro que mostrarnos al casi siempre ofrecido como belicoso líder de Ilegales en muy diferentes tesituras, descubriéndole aquí conviviendo en salvaje compañía con los animales, esperando hasta el cierre de los museos para exprimir su disfrute de la pintura, coleccionando soldados de plomo, o abatido por la pérdida de su inseparable bajista Alejandro. Todo ello nos muestra un perfil personal y artístico poliédrico y repleto de matices, algo que desde siempre ha definido a los genios, una condición por otro lado llamada a ser expuesta, como es el caso, por aquellos profesionales capaces de ponerse a su altura y sacar a relucir toda esa información de la mejor manera.

Colman Gota: "And the Losers Choir Sings"

Por: J.J. Caballero 

Pop de guitarras. Así de simple y así de complicado a la vez. Fácil de escuchar, disfrutable al cien por cien, pero no tan sencillo de conseguir con los medios y los instrumentos justos. A principios de los noventa ya lo consiguieron entre otros, aunque en diferente medida, los miembros de una banda llamada Insanity Wave, a la que pertenecía el bajista y cantante Colman Gota, y desde entonces él no ha dejado de intentarlo publicando cuatro discos –este "And the losers choir sings" es el último hasta la fecha- que han obtenido mucha más repercusión fuera de nuestras fronteras que aquí mismo, pues en el circuito del pop independiente hispano su nombre sigue siendo prácticamente desconocido para la mayoría. Una pena, y sobre todo una injusticia, teniendo en cuenta la calidad de sus canciones y las excelentes críticas que ha recibido hasta el momento. Algunos hasta lo han llegado a calificar como un Matthew Sweet español, piropo nada desafortunado por cierto y ciertamente próximo a las influencias y resultado de sus composiciones.

El músico vuelve a grabar en Kernersville, Carolina del Norte, ubicación donde ya dio forma a su anterior producción, y se deja asesorar por la pericia de John Pfiffner y Scott Solter, destacados creadores de atmósferas rock de corte medio psicodélico para grandes nombres de la escena como Superchunk o Two Gallants. Juntos perfilan los excelentes estribillos que les proporciona Colman Gota, como el de la tremenda "Catholic school", en la que le da la vuelta al concepto católico de culpa, o el irresistible de la nostálgica "Practice room", una oda a la época en la que las ciudades se inundaban de locales de ensayo, hoy ya prácticamente relegados a polígonos o regulados por alquileres prohibitivos. 

Sin duda algo que el músico y sus coetáneos conocen a la perfección por las muchas horas empleadas en terminar unas canciones que a día de hoy pueden mirar a la cara sin demasiado rubor a otras de unos Teenage Fanclub, sin ir más lejos, o incluso abrumar a los Weezer más recientes y apocados, definidas por la melodía radiante de "Victim of society", el esquema de rock clásico de "Lonely tonight" o los deliciosos arreglos de piano de la preciosa "No after no", con la que cierra un disco no solo disfrutable al cien por cien sino culpable de que una vez más nos planteemos el eterno interrogante: "¿Por qué otros con menos talento y bagaje sí y gente tan bien amueblada musicalmente como este señor no?" La respuesta tal vez la tengan, o eso creerán, los seguidores del próximo espectáculo televisivo en el que gente que no ha escuchado música en su vida jalea, y algunos incluso los juzgan, a maniquíes de voces clónicas sin la menor personalidad artística. Un disco este que al menos te reconcilia con las canciones durante un rato.