Walter Trout: "Survivor Blues"

Por: Txema Mañeru 

¡Cómo nos alegramos por la "resurrección" vital y artística del fantástico guitarrista, cantante y compositor, Walter Trout! Y es que eran ya cinco décadas haciendo buen música y mucho rock-blues desde que comenzó con Wilmont Mews. Ya en los ochenta hasta pasó por los Bluesbreakers de John Mayall. El caso es que a comienzos de esta década estuvo luchando entre la vida y la muerte contra un terrible enfermedad hepática. Finalmente, salió victorioso ante la parca y lo celebró hace dos años con un sentido y muy recomendable "Battle Scars", que, como todos sus últimos discos, viene bajo el sello Provogue y con la difusión aquí de Top Artist Promotion. En dicho trabajo nos relataba de manera sincera y apasionada su batalla contra la enfermedad a través de excelentes canciones.

Ya el pasado año quiso celebrar este regreso junto a sus amigos en "We’re All In This Together",  para el que contó con la ayuda de muchos grandes músicos de Provogue y de otros prestigiosos sellos. Especialmente tenían momentos estelares, en forma de duetos, guitarristas como Kenny Wayne Shepherd, Mike Zito, Robben Ford, Joe Louis Walker, Warren Haynes o Joe Bonamassa. También le ayudaron con sus respectivas armónicas Charlie Musselwhite y John Mayall. Setenta minutos más ligeros en su temática y con mayoría de composiciones del propio Walter. Además estaban Eric Gales, Sonny Landreth, Edgar Winter, Randy Bachman, John Nemeth y hasta su hermano, Jon Trout. Los más de siete minutos con el clásico "The Sky Is Crying" junto a Warren Haynes (Gov’t Mule, Allman Brothers Band) son alucinantes.

Ahora sigue celebrando su "regreso" a la vida rindiendo homenaje a algunos de sus artistas y de sus canciones favoritas, ofreciendo más luz tras su victoria a la muerte. Algunas de ellas ya nos las presentó en su reciente y exitosa gira por nuestro país. Además ha tenido la audacia y el atrevimiento de recurrir a viejas y oscuras canciones en lugar de hacerlo a los clásicos más fáciles. ¡Y eso que con su último disco ganó cuatro premios del Blues Rock Album Of The Year

Abre fuego con el primer single, una excelente "Me, My Guitar And The Blues", firmada por el injustamente olvidado Jimmy Dawkins. Reduce en esta ocasión el número de colaboradores prestigiosos casi al mínimo, algo también digno de elogiar porque esas cosas siempre ayudan a vender y él tiene una amplia y prestigiosa cartera de amigos como demostró en su disco anterior. Eso sí, todo un lujo poder contar con el guitarrista de los Doors, Robbie Krieger, en "Goin’ Down To The River". Menos conocido es Sugar Ray Rayford, pero realmente le hace un complemento perfecto en otro posible single como es "Woman Don’t Lie", habiendo por otro lado mucho más a descubrir en este precioso trabajo de un gran y modesto músico.

Catfish And The Bottlemen presentan su nuevo single y anuncian nuevo álbum

Por: Clara López Vallejo 

Hace unas semanas los galeses Catfish and the Bottlemen rompían, con el lanzamiento de su nuevo single, un silencio que ha durado casi tres años. Si bien el grupo no ha estado parado en este tiempo, ya que ha estado de gira en numerosos países y ha formado parte del cartel de reconocidos festivales en los que se ha ido creando un hueco dentro del panorama musical actual que los ha llevado a hacer sold-out en numerosas localizaciones, lo cierto es que desde el público estábamos impacientes por escuchar alguna nueva creación de la banda.

Su último sencillo, "Longshot", comienza con un "go!" como pistoletazo de salida. Con esta palabra, cargada de intenciones, el grupo inaugura una nueva etapa en su carrera musical. El tema recuerda en cierto sentido a algunos de sus trabajos anteriores, manteniéndose en la línea que les caracteriza, enmarcada dentro del indie-rock británico con guitarras algo chirriantes y letras desenfadadas. Sus ritmos in crescendo, sus temas en los que los instrumentos se van añadiendo y superponiendo de forma paulatina y los punteos de guitarra que se pueden escuchar como telón de fondo son algunos de sus sellos personales. Se aprecian también, sin embargo, detalles que muestran una evolución desde "Kathleen", "Cocoon" o "Twice", temas anteriores de la banda caracterizados por sus ritmos rápidos. "Longshot" alterna ritmos agitados con súbitas paradas donde la voz de Van McCan, vocalista, adquiere importancia sobre los demás instrumentos, matices que ya se empezaban a intuir en temas como "Seven", presente en su segundo álbum, además de un sonido más experimental. Se aprecian, así mismo, fragmentos en que la voz de McCan parece fundirse con la guitarra principal en un hilo musical que asciende en intensidad hasta interrumpirse de forma abrupta para dar paso a una nueva secuencia rítmica. Otro punto fuerte es la línea de bajo que se escucha de forma uniforme como esqueleto del tema y que recuerda a los también británicos Arctic Monkeys.

Según han anunciado, "Longshot" es sólo una pequeña introducción a un álbum completo, grabado en Irlanda durante los pasados meses. Los músicos han revelado ya su nombre, "The Balance", y su fecha de lanzamiento: el 26 de abril de 2019. Otros detalles que se conocen es que se espera que esté compuesto por once temas, algunos de los cuales irán saliendo a lo largo de las próximas semanas a modo de single, según revelaron los galeses en una entrevista con Annie Mac en BBC Radio 1. Con tan solo dos álbumes a sus espaldas, lo cierto es que Catfish and the Bottlemen se han creado ya una reputación envidiable, especialmente en Reino Unido, donde encabezaron las listas de éxitos con su segundo álbum, "The Ride". En Estados Unidos tampoco se quedaron atrás, presentando "The Balcony", su álbum debut, en el Late Show with David Letterman y recorriendo el país como teloneros de Green Day.

Con influencias de grupos como Oasis, The Kooks o The Strokes, les caracteriza además una energía admirable que les ha situado en carteles de festivales del calibre de Glastonbury y Lollapalooza y les ha llevado de gira por Australia, Japón, Sudamérica, Norteamérica y Europa.Si aún no conoces el grupo, mi recomendación es que dejes a un lado por unos instantes sus grabaciones de estudio y veas algún vídeo de sus conciertos. Catfish and the Bottlemen es uno de esos grupos que parecen haber nacido para vivir sobre el escenario. Con solo dos discos publicados, tal vez el secreto de su éxito sea la adrenalina que desprenden cuando están ante una entregada multitud. Además, si no te conformas con una grabación, estás de suerte: acaban de confirmar dos fechas en España. El día 13 de mayo tocan en Madrid, en La Riviera, y el 14 en la sala Razzmatazz, en Barcelona.

Los Zigarros publicarán el 8 de marzo su nuevo disco, "Apaga la radio"


Tras un periodo de descanso dedicado a la composición de  lo que será su nuevo trabajo discográfico, "Apaga la radio", Los Zigarros ya adelantan la fecha de su lanzamiento, el 8 de marzo, y el arranque de una extensa gira de presentación en próximas semanas.

Este nuevo trabajo será un tercer álbum que los llevará a recorrer toda la geografía española. Un disco con un sonido más evolucionado, pero sin perder la esencia del Rock’N’Roll y la frescura, imagen y actitud que tanto y tan bien les caracteriza. "Apaga la radio" ha sido grabado en los estudios Riff Raff con Carlos Raya a la producción, con quien han trabajado en sus anteriores discos "A todo que sí" (2016) y el seminal "Los Zigarros"(2013).    

Estamos hablando de una banda con mas 300 conciertos a sus espaldas en poco tiempo, que ha logrado alcanzar el top de las listas de ventas oficiales con anteriores lanzamientos o haber sido únicos teloneros de The Rolling Stones en su última gira española.   Por ahora, trece son las fechas confirmadas en 2019 en las que poder reencontrarse cara a cara con el Rock & Roll. 

FECHAS GIRA LOS ZIGARROS 2019 

15/3. SEVILLA. Sala Custom 

16/3. SAN VICENTE DEL RASPEIG (ALICANTE). Sala The One 

22/3. SANTANDER. Escenario Santander 

23/3. SANTIAGO DE COMPOSTELA. Sala Capitol 

29/3. ZARAGOZA. Sala Oasis 

30/3. IRUÑA – PAMPLONA. Zentral 

6/4. VALENCIA. Sala Repvblicca 

13/4. VALLADOLID. Laboratorio de las Artes de Valladolid – LAVA. Sala Blanca 

25/4. HUELVA. Gran Teatro 

26/4. MURCIA. Teatro Circo 

4/5. BARCELONA. Sala Apolo 

11/5. MADRID. Sala But 

17/5. GIJÓN. Sala Albéniz 

18/5. BILBAO. Kafe Antzokia

Steve Gunn: "The Unseen in Between "

Por: Jesús Elorriaga 

Decía el escritor inglés Nick Hornby que "las canciones desnudas, sin una puntada de Stratocaster en ellas, dan miedo: tienes que entenderlas por ti mismo". Por eso resulta tan sugerente la propuesta de Steve Gunn en su último disco "The Unseen in Between" (Matador, 2019), donde hace desfilar a un puñado de canciones a las que viste con fina seda transparente, con precisos y cuidados complementos que las dotan de una particular elegancia sin llegar a quedarse desnudas del todo. 

Hay razones poderosas para justificar una carrera tan progresiva en poco más de una década, dejando aparte sus colaboraciones con Kurt Vile o Mike Cooper, entre otros. Steve Gunn se mantiene, con su estilo calmado y natural, como una de las figuras más determinantes del panorama musical norteamericano actual. En "The Unseen in Between", el cuarto en su discografía, nos lleva de viaje introspectivo hacia paisajes emocionales que buscan, en historias aparentemente cotidianas pero cargadas de absoluta lucidez, la calma en mitad de la tormenta. Ayudado esta vez en el bajo por el director musical de Bob Dylan, Tony Garnier, y con su colaborador habitual en la producción, James Elkington, el músico de Philadelphia deja un mensaje y una actitud clara desde la portada del disco, en la que tanto él como su guitarra adquieren el papel protagonista absoluto en casi todos los temas (al menos en la primera mitad). 

Dos de los tres primeros adelantos, "New Moon" y "Vagabond" ya nos situaban sobre el terreno en el que se iban a edificar los temas de este disco. Espacios íntimos y delicados donde las composiciones de Gunn le hacen destacar como un Michael Chapman rejuvenecido o un Kevin Morby influenciado por el folk-rock británico (plasmado simbólicamente en el video del segundo single, "Stonehurst Cowboy", que está grabado en las calles de Londres). En "New Moon", que además es la que abre el disco, el ritmo lo va marcando una guitarra acústica a la que se van integrando otros elementos, como ese trémolo a lo "How Soon Is Now?" de los Smtihs, constante y obsesivo hasta que entra el vuelo rasante de unas cuerdas sobre la melodía que nos llevan hasta "Vagabond", uno de los temas más animosos del disco y en los que está escudado en los coros por Meg Baird

"Chance" nos acerca al neo folk galvanizado con bastante distinción y ejerce de preludio para uno de temas más desnudos y sentidos del disco, "Stonehurst Cowboy", donde la única presencia de la voz y la guitara acústica de Gunn se bastan para narrar una hermosa reflexión sobre la pérdida de su padre (fallecido poco después de publicar el anterior disco) y las calles donde se crió de pequeño, con esos lugares abandonados donde los recuerdos, a pesar de la ausencia, permanecen, "Trees Are strong, faces are gone". My background is the same”."Luciano", en cambio, se adentra poco a poco en ambientes psicodélicos de bajo alcance en una atmósfera minimalista y fantasmal, en sintonía con "New Familiar" donde el arpegio se repite como un bucle de energía contenida apoyado en un muro de sonido eléctrico en el que la voz se integra como un elemento más del decorado.

El disco continúa la estela de los dos temas anteriores con la calidez de "Lightning Field" antes de recuperar el toque intimista en "Morning is Mended", cerrando con "Paranoid" el círculo de esta road movie atmosférica con una instrumentación más elaborada, donde pianos y cuerdas salen otra vez a escena. En "The Unseen in Between" Steve Gunn nos ofrece un bálsamo musical de diferentes texturas agradables que continúa con el sonido ecléctico de sus anteriores trabajos en esta exposición de retratos particulares de personajes, vivencias y lugares recorridos estos últimos años y que nos permite sentirlos como propios.



Wilko Johnson+Jesse Dayton: Explosión en Madrid

Teatro Barceló, Madrid. Sábado, 9 de febrero del 2019

Por: Oky Aguirre 

"¿Qué es un concierto? Una conspiración de cientos de personas para pasar un buen rato. Nos gusta esa conspiración", le comentaba Wilko Johnson a nuestra compañera Amaia Santana hace unos días, en la que también nos anticipaba lo que iba a ser su próximo concierto: "Nada de experimentos, nada complicado". Esta frase resume toda una carrera de alguien que en realidad no debería estar aquí, si nos fiamos de las nefastas estadísticas que se puedan tener en cuanto a esperanza de vida al padecer un cáncer de páncreas –el mismo que se llevó a Aretha-.

Antes de ver viva a una leyenda como Wilko y sin un momento para acomodarnos, recibimos un pedazo de concierto del texano Jesse Dayton, tan enorme como su tamaño, quien fuera guitarrista de Johnny Cash, Waylon Jennings, o Willie Nelson, y que presentaba su décimo disco "The Outsider", publicado el año pasado, y su reciente "On Fire in Nashville". Madre de mi vida…. Si le dan quince minutos más revienta el Teatro Barceló. Qué auténtica gozada de Americana music, country, blues, rockabilly, boogie boogie e incluso punk, con una presencia y actitud guitarrera fuera del clásico rollo texano con sombrero cowboy, y que en su formato power trio, batería enfurecida y contrabajo de pie, nos tuvo toda la noche a punto de explotar, recordando mucho a The Blasters y ese sonido fronterizo, como cuando se marcaron un "Whole Lotta Rosie" de AC/DC mezclado con "La Grange" de sus maestros ZZ Top. Presentó sus canciones con amenas historias con aroma a Speedy Gonzalez y alternando preciosidades como "Pancho & Lefty" con la potencia de un sonido ya característico en temas como "Daddy Was a Badass". De verdad, apabullante.

Tras los escasos minutos que se tardó en acondicionar el escenario y una escueta presentación, de repente aparecen por allí un tío calvo vestido de negro con una Telescaster preciosa y un cable extensible rojo que le mantuvo unido a su amplificador en una noche en la que no paró –increíble cuando hace unos años estaba conectado a otras máquinas-. Acompañado del batería Dylan Howe y su inseparable bajista Norman Watt-Roy, compañero desde su época con Ian Dury & The Blockheads y al que mi amigo Martín y yo le sacamos un parecido mezcla de Héctor Salamanca y Miles Davis en los noventa, y que se mostró como un auténtico maestro a la hora de llevar el peso del concierto. La noche fue una celebración del power trio –antes con Dayton- y la ausencia de florituras. No dieron un momento de respiro con canciones con un solo sentido: conspirar y pasar un buen rato.

Su último disco, "Blow Your Mind", después de treinta años, está lleno de ellas y las interpretó todas, unas mejor que otras, destacando "I Love The Way You Do", "Beauty", "Blow yor Mind", "Take it Easy", "Marijuana” y “That’s The Way I Love You”, conservando ese beat de cafre cavernícola del rock´n´roll que aún sigue paseándose por los escenarios desatado y “ametrallando” al personal con su guitarra mientras toca de esa forma tan indescriptible, entre rumbero-blusero. Si a eso le unes su repertorio de Dr. Feelgood, con "Goin´Back Home", "Back in The Night", "She Does it Right" y su legendario "Roxette", dejando para el final un largo bis con "Bye Bye Johnny", punteando a Chuck Berry con la guitarra en sus espaldas, se puede decir que la hora y media que pasamos la pasada noche fue un regalo que nos dio la vida. Quién mejor que Wilko Johnson para recordárnoslo. Tú sí que eres un “guitar hero”.

The Kleejoss Band: “El Secreto”

Por: Txema Mañeru 

¡Menudo disco que se han sacado de la manga estos maños para alegrarnos estos primeros meses del 2019! Parece que este año se presenta con un gran arranque de buenos discos de rock’n’roll. Los Deltonos también han recuperado energía y potencia en su reciente "Fuego" y The Kleejoss Band superan con creces en "El Secreto" (Sweet Caroline) lo entregado en su anterior "Inception". Quizás ese cuarto disco llegó cuando la anterior formación estaba en proceso de desintegración, pero el caso es que con su nuevo y quinto disco recuperan el pulso, la garra y los fantásticos resultados de su "River Sound Unleashed", uno de los mejores discos hechos en 2016.

No hemos citado a Los Deltonos por casualidad. Lo hacemos porque "El Secreto" está grabado en los Guitar Town Recordings de Hendrik Röver, quien que se ha implicado a tope en la grabación. Algo que suele hacer en la mayoría de los trabajos que pasan por sus muy concurridos estudios, algo normal con los buenos resultados que sacan las bandas de los mismos. Ha hecho de ingeniero de sonido, se ha apropiado de las mezclas y de la masterización, haciendo que el disco suene bien de cojones y crudo. ¡Como tiene que ser! De hecho lo han realizado todo en cuatro frenéticos, intensos y fructíferos días, por lo que la frescura es otra de sus notas más distintivas. Han subtitulado el disco, como agradecimiento por los estupendos resultados, "Guitar Town Sessions Vol. 1", lo que nos ha afilado los dientes pensando que quizás pronto haya un segundo volumen . A lo mejor hasta grabaron ya las canciones suficientes. Y ¿quién sabe? Estando Hendrik por ahí igual hasta les ha convencido para que hagan algunas canciones en castellano para ese hipotético, pero esperemos que real segundo volumen. Un Hendrik, que como es habitual en los discos que le gustan y graba en sus estudios, se ha implicado con voces, pandereta y algún otro detalle instrumental. En este caso no ha hecho falta que metiera sus guitarras ya que Kleiser y MacMalo lo han hecho de miedo, y cuando ha hecho falta mandolina o piano también estaba Nacho para añadir esos buenos detalles de lujo.

El disco, si no lo tienes en tu tienda, lo puedes conseguir en www.thekleejossband.com y de paso te enterarás de las próximas fechas de presentación del mismo. El rock’n’roll americano en general, el hard-rock setentero y el mejor rock sureño sigue muy presente a lo largo de todo el trabajo. Arranque poderoso y sorprendente con "Shine On", fulminante hard-boogie con aromas a AC/DC. El rollo sureño, entre sus adorados Allman Brothers y Black Crowes, despunta pronto con la alegre "Fair-Weather Friend". Estupendas guitarras de los de Luis Kleiser y un pegajoso y agradable estribillo. "Monsters In The Closet" es un logrado tema lento con buenos punteos y esos aires entre rock y soul sureño en la voz con un punto de John Fogerty y otro de Bob Seger. Similares terrenos para un conseguido medio tiempo relajado como es la también expansiva "Keep On Hating Me", del que te quedas con las ganas de que este tema creciera tres o cuatro minutos, algo que seguro sucederá en sus estupendos conciertos, de hecho bastantes premios de los conseguidos desde su creación hace más de cinco años han sido consecuencia de sus siempre poderosos directos. Aquí tienen muy buen material para seguir creciendo en ellos y ya tenemos ganas de que vuelvan a visitarnos, cosa que harán en más de una ocasión a lo largo del año que comienza. Así podremos gozar de las acústicas y la mandolina de una "Hush-Hush" que comienza con aires campestres a lo Crosby, Stills & Nash, para luego perderse por atractivos derroteros cargados de psicodelia. Otro tema que será una gozada escuchar en directo es la despedida titulada "Free". Un gran trabajo vocal y fantásticos punteos al estilo de los de Neil Young cuando le acompañan Crazy Horse, y que otra vez hubiera sido bienvenidos un par de minutos más de desparrame. ¡Cada vez que lo escucho me pone como una moto y esperando que hay pronto ese aparente Volumen 2 y actuaciones para catar estas nuevas canciones!

Deerhunter: "Why Hasn’t Everything Already Disappeared? "

Por: Pepe Nave 

Deerhunter es de esos grupos con un sonido muy reconocible, empezando por la peculiar voz de su cantante y líder absoluto, Bradford Cox, pero que en cada nuevo disco se las arregla para encontrar matices y conceptos que lo diferencien de su anterior producción. En su octavo trabajo, "Why Hasn’t Everything Already Disappeared?"(4AD, 2019), de título muy explicativo, el pesimismo y la crítica de la actual situación de la sociedad capitalista marcan las letras y el estado de ánimo de las canciones. Esta vez, Bradford Cox se ha apoyado más en el piano para componer, lo cual se nota en la menor presencia de las guitarras, que aquí tienen un papel menor comparado con su protagonismo en la mayor parte de su obra . Para dar pistas sobre el significado de las letras, en la web del sello 4AD, se listan todas las canciones, con un par de líneas dando la clave de cada una de ellas. No obstante, los textos son lo suficientemente abiertos para albergar otras lecturas.

El disco se abre con "Death in Midsummer", con un clavecín tocado por Cate Le Bon, co-productora del disco, y un piano acompañándolo, antes de que entre la voz en pocos segundos, en lo que de entrada parece una "torch song" de pop psicodélico de finales de los sesenta. En cuanto irrumpe la sección rítmica, un tanto pesada, la canción entra en un ambiente más oscuro subrayado por frases como “tus amigos han muerto y sus vidas se desvanecieron, algunos trabajaban en las colinas, otros en fábricas, trabajaron toda su vida y en un tiempo tú verás tu propia vida esfumarse”."No one’s sleeping", dedicada a la diputada británica Jo Cox asesinada en 2016 por un desequilibrado de ideas neonazis, dibuja un escenario dominado por la coerción y la violencia. En contraste con la letra, el pop preciosista con tintes oníricos marca de la casa, que tan bien encaja en el sello 4AD (sello de entre otros Cocteau Twins, Pale Angels, Piano Magic, etc.).

Tras un instrumental electrónico y psicodélico, llega otra de esas canciones cuyo sonido remite a una sensación de alegría falsa y un toque perverso, como si en una feria de atracciones repleta de sonrientes niños, sorprendiéramos al mando al payaso de "It". Se trata de "Element", que habla del deterioro de la naturaleza y que cuenta en los machacones coros, algo "T-Rexianos", con James Cox, padre de Bradford."What happens to people?" es la canción que más remite al pop etéreo de discos como "Microcastle" (2008) y es candidata a ser la favorita de los fans incondicionales de la banda, redondeándola la sentida letra sobre la pérdida de las ilusiones de la gente en el transcurso de la vida. 

Después de la extraña pieza con sonido electrónico y la voz filtrada de Bradford, titulada "Détournement", no sabemos si en honor del concepto situacionista de la distorsión de significados, se inicia con ímpetu desde el segundo cero la canción más melódica del disco, "Futurism", una joya de pop en contra de la nostalgia. "Tarnung"  ralentiza y enrarece el sonido de nuevo, que vuelve al pop casi bailable en "Plains", dedicada a James Dean. "Nocturne", la última del disco, empieza algo comatosa hasta que pasados los dos minutos entra en una bonita y larga coda instrumental comandada por un piano tocado en modo rítmico, al que se van sumando sintetizadores y otros sonidos y que después del duro trayecto, nos mece en un remanso de paz, quién sabe si no es ya el tránsito después de la muerte.

En resumen, otro gran disco de Deerhunter, que quizás le cueste algo más a los fans amantes de las guitarras y de las canciones más próximas al indie-rock de discos como "Monomania2 (2013), pero que tras repetidas escuchas va desplegando sus bonitas melodías en contraste con las oscuras letras, sus múltiples detalles de sonido y esa sensación de que Bradford Cox no quiere repetirse.

Morgan: El amor está en el aire

Sala Hangar, Córdoba. Domingo, 3 de febrero del 2019 

Texto: J.J. Caballero 
Fotografías: Raisa McCartney 

Se nota cuando una banda ha crecido. Los escuchas tocar en directo y no puedes evitar las comparaciones con la última vez que asististe a uno de sus conciertos. Normalmente aparecen la sonrisa de satisfacción y el gusto por seguir comprobando cómo unos músicos jovencísimos se superan a sí mismos y, lo más importante, creen a pies juntillas en lo que hacen y en la manera de transmitirlo. Los madrileños Morgan conectan con cualquier tipo de oyente predispuesto a recibir canciones emocionantes con una facilidad pasmosa, labrada concierto a concierto y tan apasionante como reveladora. Son la última gran realidad del rock español.

Hay rock, proveniente de raíces americanas, en la intro de guitarra y el crescendo posterior de "Planet Earth", con la voz entre rasposa y radiante de una Nina cada vez menos tímida, que viste de humildad sincera sus balbuceantes discursos y se desgañita en la letanía soul de "Praying" o las negroides "Blue eyes" y "Attempting", rayadas de base funk que a poco que cerremos los ojos nos trasladan a cualquier estudio en el corazón de Memphis a mediados de los sesenta, donde el rockabilly se cruzaba con el country y la interacción de músicos y músicas apegadas a su entorno hacía que todo fluyera sin chirriar lo más mínimo. En los dos discos que han editado hasta la fecha hay escalofríos como "Cold" o "Home", seguros puntales en vivo para el lucimiento vocal –otra vez- de la responsable de la mayoría de las letras y la fantástica guitarra de Paco López, un músico que algún día hará algo realmente grande, si es que no lo está haciendo ya. 

Abarrotar una sala como Hangar, abanderada de la música en directo más palpitante y actual, un domingo por la tarde en una ciudad incomprensible en muchos aspectos como Córdoba, no solo fue algo inédito hasta la fecha sino francamente motivador. Y eso lo consiguen bandas que se basan en el boca a oreja, que trabajan enconadamente por defender un repertorio que haría palidecer a otras en teoría más experimentadas. En definitiva, gente que no necesita grandes altavoces ni dispendio escénico para cautivarnos. Porque el público requiere cierta interactuación para ser completamente feliz, y la tiene en "Oh oh", uno de los grandes momentos de un último álbum (un logrado estudio del amor y todas sus carreteras secundarias titulado "Air") que ya tiene un par de años y que encuentra en la magnífica "Another road (gettin’ ready)" el pulso funk que necesita para ser aún más completo. El medio tiempo de "The child", el hermoso reposo instrumental de "Flying peacefully" y sobre todo los dos verdaderos momentos para enmarcar, con una Nina desbocada casi a capella en la rotunda "Marry you" y deshecha en agradecimientos en "Thank you", que hacen que creamos una y otra vez en los poderes de un grupo de amigos esparcidos en mil y un proyectos individuales que se reúnen para componer, tocar y ser más fuertes. Se echan de menos más incursiones en el castellano, porque "Sargento de hierro" es una verdadera preciosidad, y se aprecian destellos de clase en la recientemente grabada versión de “The chain" de los clásicos Fleetwood Mac, y en general todo vibra al ritmo que debe, creando un ambiente de intimidad entre la multitud, un respeto absoluto por los músicos por desgracia poco frecuente por estos y otros lares. Una actuación impecable.

 Morgan son ya sobre el escenario una garantía. Parecen tocar con los ojos cerrados y han conseguido un sonido prácticamente único, sobre todo por tener en sus filas a una voz singularísima y cada vez más identificable. Pero lo más importante es que han logrado forjarse una personalidad abrumadora, que se agiganta cuando los escuchas en directo, lejos de la cierta frialdad de algunos tramos de su discografía. Y eso, amigos y amigas, no es algo al alcance de demasiada gente.