Foals: "Everything Not Saved Will Be Lost Part 1"

Por: Txema Mañeru

El grupo de Oxford, excelentemente liderado por Yannis Philippakis, siempre me ha parecido un grupo muy especial e interesante. Uno de los "musts" del nuevo milenio. Siempre con gran y propia personalidad han ido avanzando muy coherentemente y con gran calidad. No tenían ningún disco por debajo del "Bien" hasta la fecha y este quinto disco, en dos entregas diferenciadas, ya se confirma como uno de los más ricos e interesantes en su trayectoria sin mácula. En este "Everything Not Saved Will Be Lost Part 1" (Warner Bros Records) se nota que no les ha afectado demasiado la marcha amistosa de su bajista y que por el contrario les ha sentado muy bien la producción por parte del propio Yannis. Además, a la espera de la segunda parte en otoño, parece una buena idea la de dividir el disco en dos entregas. 

Esta primera es Foals a tope y cuenta con atractivas novedades al mismo tiempo. Había ganas de ellos pues habían transcurrido ya cuatro años desde el anterior y muy recomendable "What Went Down" (Warner). Aunque en sus inicios se les comparara con buenas bandas más decantadas por el math-rock como Battles o Karate, ellos siempre fueron un poco más allá. Por eso se miraban también en Talking Heads, New Order o los King Crimson de la época del "Discipline". No obstante también les gustaba la buena electrónica de Letfield o Underworld y aquí le han dado buen espacio. Especialmente en un "In Degrees" que juega con esos ritmos funk de los King Crimson de los noventa. Igualmente tendremos ciertos toques a los mejores Radiohead en "Café D’athens" pero siempre desde su prisma particular. 

No faltan tres poderosos singles que ya presagiaban este gran trabajo. Es el caso de la radiante y juguetona "Exits", de una "On The Luna" para volar o de otra de sus maravillas melódicas como es "Sunday". Todo ello sin abandonar del todo algunas de sus atractivas guitarras deudoras del math-rock o con esos destellos funk que ahora saltan desde los Talking Heads a su proyecto más funk y divertido, Tom Tom Club. Cuenta el álbum además con un reposado y melodioso inicio con la noctámbula ‘"Moonlight". ‘White Onions’, por su parte, será un momento estelar para sus futuros directos y "Syrups" puede sorprender agradablemente aunque se salga de su sonido más habitual. 

El final es una delicatesen total. Se titula "I’m Done With The World (& It’s Done With Me)" y suena realmente enigmática con buenos coros y cuidados arreglos en forma de teclados. Tiene variadas y cuidadas ediciones pero en todas ellas están presentes sus siempre trabajadas y reivindicativas letras. Sobre todo con un sincero posicionamiento ecológico y con ganas de defender nuestro planeta de nuestras propias agresiones contaminantes. ¡Porque Foals no son ningunos "fools"!



El Azkena Rock Festival presenta un año más un cartel repleto de rock and roll


Un año más el Azkena Rock Festival, que se celebrará el 21 y 22 de junio en las campas de Mendizabala ubicadas en Vitoria-Gasteiz, ha construido una edición, la decimoctava, donde el rock and roll en todas sus vertientes, proveniente de todas las épocas y bajo todo tipo de colores, supone el eje central de su propuesta.

En esta ocasión, el cartel acumula, como es habitual,  nombres de extrema relevancia y en esta ocasión de una dureza considerable en su propuesta sonora, como el caso de The Cult , que vuelven por la puerta grande, después de su triunfo hace dos años en el festival, para celebrar el 30 aniversario de "Sonic Temple", su disco más emblemático. Lo mismo se puede decir de Melvins, de regreso por fin a España después de una década sin pisar nuestros escenarios. Lejos de acomodarse en antiguos éxitos vendrán  para demostrar que siguen estando en plena forma y teniendo las mismas ganas que aquellos chavales que inspiraron en su momento a Kurt Cobain y a tantas otras figuras de la historia. A ellos, y por citar algún ejemplo más, se sumará la superbanda Deadland Ritual (con miembros de Black Sabbath, Guns N’ Roses o Apocalyptica); el vocalista de Pantera, Philip H. Anselmo & The Illegals, interpretando temas de su antigua banda por primera vez; Corrosion of Conformity, celebrando 25 años de su legendario álbum "Deliverance"; Glassjaw, en su tercera visita a nuestro país en sus más de dos décadas de actividad, o Meat Puppets, que regresan con la formación original que tanto influyó a bandas como Soundgarden o Nirvana.

Pero el abanico estilítico que abordará el festival será mucho más amplio, incluyendo desde  los míticos The B-52s,  en la que será su última gira europea y coincidiendo con su 40 aniversario, o los no menos clásicos Stray Cats, con un concierto en fecha exclusiva dentro de su también  gira 40 aniversario y con nuevo disco de estudio tras 25 años de espera. Similar espíritu que los de Brian Setzer enarbolarán  los suizos Hillbilly Moon Explosion, inspirados en el rockabilly y los años cincuenta. Sonidos americanos que se verán muy bien representado además por Neko Case, una de las principales figuras femeninas del country-folk alternativo y el indie rock; la genial formación Wilco, Mt. Joy, una de las bandas más prometedoras del rock americano contemporáneo debutando en nuestro país o los estadounidenses Lucero, banda que reúne lo mejor del country, soul y rock americano teniendo siempre presente a su amada Memphis, o los madrileños Morgan.

Una programación repleta de ofertas suculentas que puedes consultar en el programa completo: https://www.azkenarockfestival.com/es/

Viernes 21 

STRAY CATS/ THE B-52S/ DEADLAND RITUAL/ BLACKBERRY SMOKE/ GLASSJAW/ THE LIVING END/ LUCERO/ INGLORIOUS/ TROPICAL FUCK STORM/ THE HILLBILLY MOON EXPLOSION/ SURFBORT/ MICKY & THE BUZZ/ GIANTE Trashville: BLIND RAGE & VIOLENCE/ THE CHEATING HEARTS/ DOLLAR BILL & HIS ONE MAN BAND/ LOS DUQUES DE MONTERREY

DJs: DJ BOP HOP – LAURA PREMINGER – DJ SEÑOR LOBO – CRISTINA SANDALIA

Sábado 22 

WILCO/ THE CULT ‘A SONIC TEMPLE’/ TESLA/ MELVINS/ PHILIP H. ANSELMO & THE ILLEGALS/ NEKO CASE/ CORROSION OF CONFORMITY/ MEAT PUPPETS/ MORGAN/ MT. JOY/ STARCRAWLER/ GARBAYO/ OUTGRAVITY Trashville: LOS TORONTOS/ PUSSYCAT & THE DIRTY JOHNSONS/ THE COURETTES/ DEADBEATZ

DJs: DEBORAH DEVOBOT – HOLY CUERVO DJS – DJ ARBIS vs DJ GAUTXOS – WOLF-A DJ

Entrevista: Mendizabal

"He encontrado una terapia fantástica que consiste en volcar sentimientos, miedos, emociones y esperanzas a través de mis canciones"

Por: Kepa Arbizu
Fotografías: Eva HM

Oriundo de Bilbao, pero afincado en Valencia, Txema Mendizabal presenta, bajo su propio apellido, su segundo disco "Disparo revelador", continuación cronológica y también en cuanto a estilo, tras su debut "Golpe de estado". Una corta carrera en solitario que sin embargo es solo una etapa nueva dentro de una amplia biografía musical plagada de presencias en diversos proyectos. Asentado en un sonido entre el folk y el pop de delicada elegancia y lírica atinadamente intimista, estas nuevas composiciones nos ponen, sino lo había logrado ya con anterioridad, en la pista de un autor de sensible calidad con el que charlamos sobre este exquisito álbum. 

Tu anterior trabajo se llamaba “Golpe de estado”, y ahora has elegido como nombre “Disparo revelador”, dos títulos contundentes y llamativos, ¿te gusta buscar ese tipo de títulos con empaque para tus trabajos?, ¿consideras algo importante buscar la atención del oyente desde el título? 

Txema Mendizabal: Por una parte sí que considero importante buscar la atención del oyente de entrada, ya que la cantidad de información a la que estamos expuestos es brutal, pero también es verdad que los títulos de ambos discos resumen bastante bien tanto la temática de las canciones como el momento de composición de las mismas. La mayor parte de los cortes de “Golpe de estado” tienen que ver con impactos emocionales o experiencias importantes vividas. Son por tanto golpes de estado personales. En el momento de composición de “Disparo revelador” estaba en una etapa de reflexión sobre hacia donde dirigir mi vida, y decidir si continuar con el rumbo marcado o pegar un golpe de timón, buscando esa luz reveladora.  

Han pasado tres años desde tu anterior disco, ¿tu manera de entender y crear música responde a una dinámica pausada y meditada o ese intervalo es consecuencia de que no se puede grabar siempre cuando uno quiere sino cuando se puede...?

Txema Mendizabal: Un poco las dos cosas. Sacar un disco por año sería complicado. Podemos decir que responde a una dinámica meditada o a que mi productividad compositiva no es tan fructífera como para crear 10 temas por año (risas); además, como bien indicas son autoproducciones, son inversiones potentes que salen en su totalidad de mi bolsillo.

Es verdad que hay cada vez más autores que optan por sacar EP’s o canciones sueltas y no dejar así de estar presentes en un mercado en el que la duración de cualquier novedad es cada vez más corta. No lo descarto para futuros proyectos, pero por la generación a la que pertenezco siempre he hablado de tal disco del 75 o de aquel disco del 81, no sé, quizás mantengo el romanticismo de concebir el disco como una novela de capítulos conectados de alguna forma. Pero como te digo no sé qué tipo de dinámica seguiré en un futuro para presentar mis canciones. 

Siguiendo con la cuestión del tiempo, tras una extensa carrera en otros proyectos te lanzaste recientemente en solitario, y teniendo en cuenta que aquel debut no respondía a la típica ecuación de volcar todos esos temas guardados durante mucho tiempo en un cajón sino a una elaboración de ellos específica para ese disco, ¿ha habido para este segundo álbum alguna diferencia en cuanto a la premeditación en ese proceso de creación? 

Txema Mendizabal: Los tiempos de composición han sido efectivamente similares. Es cierto que el momento personal en el que me encontraba era distinto, pero en lo que se refiere a la composición propiamente dicha no encuentro diferencias. No hay una premeditación sobre qué tipo de canciones quería hacer, si a eso te refieres, supongo que obviamente la experiencia del primer disco hace que exista una evolución en la manera de componer, pero creo que es un poco como el que se mira en el espejo a diario, sólo aprecia el paso del tiempo si ve una foto suya antigua. 

Sí has decidido para este disco cambiar tu equipo de trabajo, llamando como productores a Xema Fuertes y Cayo Bellveser, ¿por qué tomaste esa decisión, buscabas alguna cosa concreta en ellos? 

Txema Mendizabal: Sí, en el primer disco nunca le di a Carlos Soler ninguna guía de referencia de otros autores, ni sabía hacia dónde iba a llevarnos el barquito en el que nos subimos al empezar a trabajar las canciones. Carlos es un productor magnífico, salió un disco del que estoy muy orgulloso, quizás la magia estuvo en esa frescura también.

Para este segundo quería mantener ciertos matices mediterráneos que se aprecian ya en el primer disco. Buscaba un sonido más acústico, quería que la voz estuviera más en primer plano, que se oyera incluso el golpeo de la púa contra la cuerda y busqué a dos personas que se mueven como pez en el agua en estas tesituras. Quería a la vez salir de la zona de confort y probar otra manera de trabajar; lo hablé con Carlos, que es mi amigo y parte fundamental de mi proyecto y de mi banda; lo entendió y ha colaborado activamente ya como músico en “Disparo revelador”. 

Pese a que tu estilo musical se define por la sobriedad y la delicadeza, te gusta vestir y decorar tus canciones con instrumentación y detalles, ¿cómo es ese entendimiento entre ambas sensibilidades, natural o hay un relativo esfuerzo por encontrar un punto medio exacto?

Txema Mendizabal: Siempre he compuesto mis canciones con mi guitarra acústica, quizás por eso se defienden muy bien en directo sin más instrumentos. Suelo tener una idea bastante genérica de hasta dónde quiero abrigarlas. Lógicamente la labor del productor y la evolución que van teniendo dentro del estudio son la clave, es aquí donde se toman las decisiones fundamentales, pero nunca he tenido que frenar por miedo a la recarga. Hemos ido vistiéndolas hasta estar de acuerdo, “yo metería un pianito aquí”, “yo incluiría un arreglo de guitarra en la parte final (caso de “Pequeña Irene” por ejemplo), pero no recuerdo haber desvestido mucho las canciones una vez introducido arreglos; ha pasado seguro, pero no es habitual, se ha producido todo de manera muy natural en general. 

El disco se abre con “Partida” y se termina con “Buen viaje”, ¿hay en ese desarrollo del disco una idea circular, de salir y llegar al mismo lugar? 

Txema Mendizabal: Esta es una pregunta que me fascina, porque si te soy sincero, no me había percatado. Es verdad que quería despedir el disco con el tema que dedico a mi compañero felino. Era una despedida y era lógico que estuviera en la parte final, pero la decisión de incluir “Partida” como corte de inicio tuvo más que ver con el estilo y tempo de la canción que con su título. 

El primer single de este disco, “Pequeña Irene”, es una canción dedicada a la hija de tu primo con problemas de salud, un tema que tanto por su texto como por un ritmo muy melódico y casi bailable no es exactamente reflejo del contenido del disco, ¿era la intención despistar un poco o su contenido más emocional fue el motivo de lanzarla como adelanto?

Txema Mendizabal: El componente emocional es un punto a favor de la decisión. Creo que la producción y el tono de las canciones es homogéneo en general, pero la verdad es que no tengo claro que haya una canción representativa en cuanto al estilo global del disco. Nada tienen que ver en este sentido “Partida”, con “Como si ni tuviera importancia”, con “Pequeña Irene” o con “Buen viaje”... Quizás debería haber valorado otras opciones, me encantó cómo iba evolucionando la canción y tanto Xema, como Cayo como yo, estuvimos de acuerdo bastante pronto en que podía ser un buen single para el disco. 

Tu música no desprende grandes contrastes ni saltos abruptos pero sí que encontramos en este disco una variedad muy considerable, desde el pop-funky (“Pequeña Irene”) a ambientes recogidos (“Como si no tuviera importancia”) pasando incluso por ciertos ritmos latinos (“Pasajes de regreso”) , ¿es buscada esa diversidad? 

Txema Mendizabal: No lo es, me salen así. Sí que hay varias canciones que han cambiado bastante con respecto a las demos que presenté a los productores. Por ejemplo “Como si no tuviera importancia” era una canción más rápida y hecha con guitarra; “Nuestros versos” se acercaba más a una ranchera y “La boca del lobo” era más lenta y arpegiada (en el disco físico la demo es el corte 11)... Quiero decir con esto que la labor de los productores en este caso ha tenido influencia también a la hora de intensificar estas diferencias para mayor riqueza del resultado global del disco. 

En cuanto a influencias, indudablemente bebes de las raíces del sonido anglosajón pero también se observan evidentes referentes cercanos como Quique González, Enrique Urquijo, Antonio Vega e incluso actuales como Fabián, Breis o Pablo Moro, ¿son ambas “latitudes” igualmente determinantes en la concepción de tu sonido? 

Txema Mendizabal: Sin ninguna duda. Sin conocer tu pregunta si me dices que te diga cinco referentes de música nacional te diría que son Antonio Vega, Enrique Urquijo, Quique González, Coque Malla y Fabián, al que incluyo entre los grandes músicos autores que ha dado este país. Con Breis y Pablo Moro he tenido menos contacto pero les tengo gran admiración, claro. También tienes que tener en cuenta que durante veinte años he sido músico de otras bandas y he grabado en más de 30 discos de otros autores, este aprendizaje es parte fundamental en la concepción de mis composiciones.

¿Dirías entonces que esta carrera en solitario es más la confluencia de todos esos proyectos en los que has estado que una manifestación novedosa y original?

Txema Mendizabal: En general la trayectoria musical durante todos estos años ha ido moldeando mis gustos musicales, y en consecuencia el estilo o la forma en la que se visten las canciones, pero el contenido de las mismas va más hacia una manifestación personal, no sé si original, porque al fin y al cabo no creo que haya grandes diferencias entre mis sentimientos de pérdida, de añoranza, de hastío, de esperanza o de ilusión que los de cualquier otra persona; sí las hay sin duda en cuanto a la intensidad con la que se viven y se expresan.

Un punto importante de tus canciones son precisamente las letras, que contienen imágenes líricas muy potentes, ¿eres especialmente meticuloso y/o obsesivo con buscar las palabras exactas que encajen o fluye de manera natural? 

Txema Mendizabal: Depende mucho de la canción, pero es verdad que tengo cuadernos en los que escribo, tacho, vuelvo a escribir, cambio estructuras... Me gusta mucho pegar un vistazo a dichos cuadernos al tiempo de haber terminado la canción y me hace gracia ver cómo fueron evolucionando los textos. Creo que la clave está en transmitir, en emocionar, y en mi caso las letras de las canciones y la manera de expresar lo que quiero son un elemento fundamental. Hay veces que no es necesario que lo que cuentas sea entendido, también es precioso escuchar la interpretación que hace el escuchante, pero es verdad que en los directos me encanta contar de qué van antes de comenzar a cantarlas para mantener la concentración del público y que la transmisión de emociones sea más fácil. 

En dichas letras hay escenas de costumbrismo pero también de indagación íntima, ¿en el alimento de esas letras cuánto hay de observación del entorno y cuánto de reflexión más introspectiva? 

Txema Mendizabal: Creo que la reflexión introspectiva gana por goleada. Hay canciones descriptivas, tanto de lugares como de personas, pero siempre desde la óptica del impacto emocional que me provocan. He comentado en alguna ocasión que he encontrado una terapia fantástica que consiste en volcar sentimientos, miedos, emociones y esperanzas a través de mis canciones; muchas veces empleando la metáfora, lo que ayuda a que el mensaje no sean tan evidente y a que sea más fácil para el oyente poder sentirse identificado con él. 

En directo te presentas tanto en un formato en solitario como acompañado por banda, ¿ los ves lenguajes muy diferentes con los que interpretar tus canciones o en la esencia no supone una gran alteración?

Txema Mendizabal: Las canciones y su mensaje son los mismos, pero es evidente que el formato en el que se sirven hace que la manera de actuar, de interpretarlas y en consecuencia de transmitir emociones, sea muy diferente. En Mendizabal somos ocho músicos en total, lógicamente no puedo contar con todos siempre. Teniendo esa cobertura puedo permitirme centrarme más en la voz, no es necesario que esté constantemente tocando mi guitarra, puedo ir más relajado; a partir de ahí los formatos varían mucho, en el lado opuesto, que es el que más se repite cuando salgo de Valencia, la capacidad de conseguir un ambiente más íntimo es mayor.

Meat Puppets: "Dusty Notes"

Por: Jon Bilbao 

Las "marionetas de carne", el grupo Meat Puppets, siempre se ha caracterizado por ir a su bola, en el mejor sentido de la palabra; también por cruzar variadas influencias que han dado como resultado un sonido característico y único. Durante la década de los ochenta fueron conocidos entre músicos y aficionados al rock underground por publicar varios álbumes mayúsculos en los que daban cabida al punk, la psicodelia o el country sin llegar a sonar forzados. Más bien al contrario: esas eran sus cartas, así era su herencia musical y de esta forma lo plasmaron. Sonaban idiosincrásicos y (quizás sin ser demasiado conscientes en el momento) estaban desbrozando el camino para las bandas coetáneas y posteriores.

Llegaron los noventa, con la famosa participación de los de Arizona en el "MTV Unplugged" de Nirvana en 1993 (y publicado en 1994) y su consiguiente ascenso a la fama y a los infiernos del exceso y la autoconsciencia. En 1996 se separaron tras más de quince años de carrera, y después de varias idas y venidas, los dos hermanos Kirkwood unían ideas y fuerzas en 2006 para devolverle la vida a su banda de siempre. Los álbumes publicados por los Puppets durante este nuevo siglo sonaban más maduros, quizá también más contenidos, y es que no siempre puede uno ser lo salvaje que fue varias décadas atrás. 

Aún así los Meat Puppets actuales tienen mucho que decir y lo expresan de manera interesante y efectiva. Este "Dusty Notes" llega seis años después del anterior y tiene como novedad la reincorporación a las baquetas del batería original, Derrick Bostrom, que llevaba sin grabar con la banda desde el lejano 1995. El trío fundador se rodea para esta ocasión de Elmo Kirkwood (hijo de Curt, que lleva ocho años ya con ellos) a la guitarra y, por primera vez, cuentan con el teclista Ron Stabinsky, que queda como indiscutible protagonista de este álbum. De hecho el uso (que puede parecer desmesurado) de sonidos de teclado desconcierta un poco al principio, pero al final termina por cuajar en el conjunto. Sonidos de órgano, piano, clavicordio o vientos, que confieren un aire distinto aunque válido a baladas de medio tiempo como "Unfrozen Memory" u "On". 

Los dos primeros pelotazos de este nuevo trabajo ayudan a despertar el interés en el oyente. Por un lado la apertura de "Warranty", de característico sonido Puppet, y por el otro el hit "Nine Pins", sustentado en gran medida por el banjo y por un teclado que inicialmente puede llevar a pensar en un salón recreativo. La canción homónima es un country (limpio y afinado, no como en los ochenta) que lleva vientos de aires mariachi y que curiosamente no desentonan. La brumosa balada "The Great Awakening" o el suave e ineludible cierre de "Outflow" serían otros ejemplos del genio de los de Arizona. La suavidad y limpieza general del disco se ve interrumpida por el metal progresivo de "Vampyr´s Winged Fantasy", pieza que recuerda como ninguna otra a la etapa años noventa del grupo. "Dusty Notes" sigue la senda iniciada por el grupo en el siglo XXI, pero es de sonido más inesperado que los anteriores. De estos últimos cinco álbumes de Meat Puppets el que nos ocupa no me parece el más satisfactorio, personalmente hablando, pero tengo claro que es un firme paso adelante. Ahora toca disfrutarlos sobre las tablas. Apunta: sábado 22 de junio, en el Azkena Rock Festival vitoriano.



Tesla:"Shock"

Por: Txema Mañeru 

Quisiera escribir que el nuevo disco de Tesla me ha dejado en estado de "Shock", pero no ha sido así, aunque tenga sus momentos más que aprovechables. El principal problema, sobre todo si te gustan los Tesla de los 90 y de discos como "Psychotic Supper" o "Bust A Nut", es que esto más parece, en demasiados momentos, un disco de Def Leppard que de los propios Tesla. Es sabida la devoción de los Leppard por Tesla y especialmente por parte de Phil Collen, quien precisamente se ha encargado de la sobrecargada producción y de meter mano en casi todas las composiciones. Eso hace que en ocasiones lleguen hasta territorios AOR o al sonido de bandas como Bon Jovi, sin que eso tenga que ser malo del todo. Pero es que Tesla son otra cosa.

Eso no quita para que no tengamos algunos buenos momentos. Más de los que dicen algunos críticos demasiado duros o que no han dado demasiadas oportunidades al disco. "Shock" (Universal) se abre con el buen estribillo y el punch de "You Won’t Take Me Alive",un tema afín a los Aerosmith de los 90 en adelante. "Taste Like" tiene unos riffs y algo más que le hace fluctuar entre The Who y AC/DC. "We Can Rule The World" se acerca a los Queen más light y es una balada con buenas acústicas y piano pero a la que le sobran las cuerdas y le falta algo de fuerza en la voz de Jeff Keith. La canción homónima es un correcto single que subirá enteros cuando lleguen, por ejemplo, al festival Azkena en Mendizabala, Vitoria. "Love Is A Fire" sí que es una buena balada hard rock marca de la casa. Sobre todo tiene una preciosa melodía en su logrado estribillo. De "California Summer Song" sólo se salva el toque sureño a lo Lynyrd Skynyrd y algún punteo.

Ya hacia el final del disco vuelven a coger más fuerza y a acercarse algo más a lo que se espera de un trabajo de esta banda. Así, "Tied To The Tracks" es buen y poderoso hard-rock del que siempre han facturado los de Sacramento. En "I Want Everything" sube algo la garra de la voz de Keith, muy bien acompañada de los dobles punteos de Rude y Hannon. "Comfort Zone" tampoco es un mal final, con sus buenos riffs y un logrado tono melódico que  sin embargo quizás suene algo almibarado. 

Vuelvo a releer esta reseña y a escuchar el disco y al final se ven algunos claros más entre los nubarrones. Seguro que en el Azkena algunas canciones ganan, pero esperamos muchos más temas de sus trabajos más clásicos. ¡Escucha y decide!

La sala El Sol arranca su 40 aniversario con un encuentro inédito sobre su historia


La sala El Sol celebra el próximo 23 de abril el primer evento de su 40 aniversario. Un encuentro histórico sobre la trayectoria de la sala en el que participarán algunas de las personalidades más vinculadas a El Sol a lo largo de estas últimas cuatro décadas, y en el que se recordarán los momentos que convirtieron a la sala en uno de los principales agentes de dinamización cultural de Madrid.

Sobre su escenario se darán cita Fernando Calvo (jefe de puerta de El Sol), Víctor Coyote (diseñador y músico), Juan Carlos de Laiglesia (periodista y escritor), José Antonio Maillo (periodista), Manuel Notario (director de Hook Management), Jesús Ordovás (periodista), Fernando Pardo (músico), Nathalie Poza (actriz) y Marcela San Martín (programadora musical y vicepresidenta de MIM). Se encargará de moderar la conversación David Novaes, codirector de la sala.

Este será el primero de los tres encuentros históricos que está preparando El Sol para su 40 aniversario, y con los que espera subrayar los diferentes papeles de la sala en la historia de la música de nuestro país. Comenzará rememorando sus inicios en 1979, con el arquitecto y empresario Antonio Gastón, al frente de lo que en principio se concebía solo como una sala de fiestas, pero que no tardó en convertirse en un punto de encuentro para representantes de la cultura, y en cambiar para siempre la noche madrileña y la historia de la música en España. Para este paseo por su trayectoria, El Sol, que cuenta con el distintivo de Patrimonio Cultural de Madrid, abre sus puertas a todo el público que quiera conocer de cerca la historia de la sala y vivir en primera persona este encuentro inédito.

El acto también dará comienzo al resto de eventos que la sala ha preparado para su 40 cumpleaños y que contará con una programación especial para el último trimestre del año de conciertos y exposiciones. Una celebración única, por todo lo alto, de cuatro décadas a la vanguardia del ocio y la cultura, por encima de cualquier moda. Un punto de encuentro ideal para artistas, industria, comunicadores y público, dispuestos a formar parte del siguiente capítulo de la historia de El Sol.



Reese Wynans And Friends:"Sweet Release"

Por: Txema Mañeru 

¡Qué ganas tenía de escribir y publicar una reseña, por fin, de un disco a nombre de Reese Wynans! Tecleo en el buscador y me salen montones de reseñas con su nombre. Comenzando por The Allman Brothers Band, Boz Scaggs, Larry Carlton, Delbert McClinton, The Lonely Boys y mil más. Para mí es uno de los mejores pianistas, y teclista en general, de la historia del blues, aunque se ha acercado con gran gusto y fantásticos resultados a muchos otros estilos musicales. Hasta militó en los Double Trouble de Stevie Ray Vaughan y Joe Bonamassa no hace nunca un disco sin él y fue, precisamente, quien más le animó a hacer este "su" disco. Creo que ambos estarán plenamente satisfechos con los resultados.

Lógicamente, con todo su bagaje para otros artistas la lista de "Friends" invitados es de cortar el hipo. Además del propio Bonamassa tenemos muchos grandes de varias generaciones como Sam Moore, Warren Haynes, Keb’ Mo’, Mike Farris (Screaming Cheetah Willies), Kenny Wayne Shepherd, Chris Layton, Tommy Shannon, Noah Hunt, Vince Gill, Doyle Bramhall II, Jimmy Hall, Bonnie Bramlett, Josh Smith, Paulie Cerra o Jack Pearson, entre otros. Las canciones, según el propio Wynans, abren ventanas hacia diferentes épocas y diferentes tiempos de su carrera. También "Sweet Release" (Provogue / Top Artist Promotion) contiene mucho más que blues, aunque domine este estilo y le acompañen muchas figuras del género compañeras en el gran sello de este estilo que es Provogue. Quizás el mejor sello de la actualidad al respecto con permiso de Alligator Records

Así comienza con guapos aires a soul negro en la estupenda "Crossfire", en la que brilla su órgano, pero también las guitarras y vientos. Tenemos fantásticos instrumentales para los amantes del sello Blue Note como son "Say What!" o un "Soul Island" en la que se sale con el órgano y que encantará a los fans de Booker T. & The MGs. Funk excitante con voces a lo Sam & Dave encontramos  en "That Driving Beat". El tema titular es un fantástico lento de aires country-soul que hará las delicias de los amantes de la música de John Hiat o Delbert McClinton. ‘"Shape I’m In" nos trae rock’n’roll clásico con piano casi honky-tonk y aires a Jerry Lee Lewis, pero con guitarras de puro rock. "Riviera Paradise", como su título indica, es un delicado masaje instrumental casi cercano a la cocktail music o el easy-listening, pero con punteos al estilo del Santana más clásico de mediados de los 70. 

No falta por supuesto el puro blues-rock eléctrico de ‘So Much Trobule’, de nuevo con brillo para su piano, y con una brutal armónica o el maravilloso blues acústico con solo voz, piano y ¿dobro? de "I’ve Got a Right To Be Blue". El final no podía ser más que con un "Blackbird" en forma de demostración en solitario al piano con sonidos de jazz íntimo para clubs de noctámbulos. Acabaremos a lo fácil... Puedes hacer otro disco de esta calidad, con acompañantes o no, cuando te salga… de las teclas!

Otro año más el Huercasa Country Festival presenta un cartel de lujo


El texano Hayes Carll, el artista con más crecimiento exponencial dentro del country rock y la Americana en los últimos meses, y el madrileño Quique González, una de las principales referencias de la Americana en español de las últimas décadas, serán los cabezas de cartel de la sexta edición del Huercasa Country Festival 2019, que se celebrará del 5 al 7 de julio en la localidad segoviana de Riaza.

Abrirá el festival, el viernes 5, Ashley Campbell, que ofrecerá en Riaza su único concierto en Europa. Compositora, cantante y excelente banjista, pieza clave en las últimas giras de su legendario padre, Glenn Campbell, ahora camina sola, con una personalidad propia llena de talento. El programa del viernes continuará, desde Nashville y con un concierto único en España, con Will Hoge. La tormenta nos privó de su música hace dos años, pero ahora vuelve, arropado por una banda espectacular y su último disco, "My american dream", bajo el brazo. El cierre de la jornada le corresponde a Quique González, que volverá a los escenarios en el Huercasa Country Festival tras casi dos años sin tocar. Un concierto único, en un festival del que se enamoró el año pasado como espectador, en el que potenciará su repertorio más americano y en el que estará acompañado por una banda exclusiva, que incluye al guitarrista y productor Álex Muñoz.

La jornada del sábado ofrecerá cuatro conciertos, comenzando con la versión 2019 de la HCF All-Stars Band, liderada por Jeff Spinoza e integrada por Francisco Simón, Guillermo Berlanga, Pau Álvarez, Manuel Bagüés y Ezequiel Navas. Su propuesta, un repertorio clásico y un montón de invitados y sorpresas. La noche continuará con Chuck Mead & The Grassy Knoll Boys. Mead, nativo de Kansas, es un cantante de country con un corazón que late rock and roll y ha estado a la vanguardia de lo que se conoce como Americana durante la mayor parte de los últimos 25 años. La tercera banda sobre el escenario será The Long Ryders, un referente de la música americana de raíces, que llega al festival con su clásica composición de cuarteto y nuevo disco, "Psychedelic Country Soul". Cerrará los conciertos en el Campo de las Delicias Hayes Carll. Tras colocar sus últimos cuatro discos en el número 1 en la lista Americana Airplay, lleva semanas copando el número uno en la Americana Radio Album Chart y nos presentará en exclusiva en Riaza su sexto disco, "What It Is".

Como en ediciones anteriores, junto a los conciertos principales, en campo de fútbol, Huercasa Country Festival mantiene las actividades que lo convierten en singular dentro del panorama nacional.Actividades infantiles y familiares, country&western dance y una amplia oferta gastronómica, a la que este año se incorpora un buen número de food trucks ayudan a conformar el ambiente de un festival diferente a todos. Para mantener además ese espíritu familiar, Huercasa ofrece un año más la entrada gratuita a todos los menores de 16 años, siempre que vayan acompañados por un adulto.

Huercasa, empresa hortofrutícola ubicada en la localidad segoviana de Sanchonuño, organiza y patrocina Huercasa Country Festival con el objetivo de difundir un estilo de vida cercano a sus valores, apostando por la sostenibilidad y el carácter diferenciador. Huercasa Country Festival mantiene ese compromiso de ser diferente, fundamentalmente por sus tres parámetros esenciales: Vida sana, mundo rural y música de raíces norteamericanas, especialmente, country music, que simboliza la vida en el campo a nivel mundial. Esos son los ases de un festival que ya se ha convertido en el mejor de España en su género.