Ella Fitzgerald: "The Complete 1960-61. Ella in Berlin"

Por: Txema Mañeru 

No, por desgracia, Ella Fitzgerald no ha resucitado ni tiene ninguna hija con su nombre que pueda cantar como ella. Pero no ha resucitado porque nunca murió ni morirá. Su voz y su angelical forma de cantar la han convertido en una de las mejores intérpretes de la historia de la música jazz. Para muchos, la mejor. Y si escuchas esta joyita que se titulo “Ella In Berlin. Mack The Knife” que nos entregó en 1960 puede que tú también lo pienses sin dudar. Y es que en esta edición viene ampliada hasta las dos horas y cuarto con inéditos, directos y golosinas varias que hacen necesaria su atenta audición. En Distrijazz cuentan con algunos de los mejores sellos de música jazz del mundo como son ECM (Aaron Parks, Chris Potter, John Abercrombie Quartet o Ralph Towner entre sus últimos y espléndidos lanzamientos), Criss Cross Jazz, (Matt Brewer o Jazzline con el último de los Steps Ahead que estarán en octubre en el Teatro Campos de Bilbao en su “Ciclo Jazz 365” y que no deberías perderte). Sumado a ellos tienen este Essential Jazz Classics que no deja de sacar maravillas como esta. 

 Por ejemplo, acaban de publica otro doble compacto con más de dos horas de música y 50 canciones del gran e infravalorado pianista y cantante Nat King Cole. Se trata de “The Complete Billy May Sessions”, junto al impresionante trompetista, productor y director de orquesta. Son grabaciones realizadas entre el 51 y el 61 con todos sus clásicos, extras en versión mono, duetos con Dean Martin y hasta el "These foolish things" o "Walkin’ my baby back home" con su fantástico Nat King Cole Trio con los que desplegaba aún mejor sus grandes dotes como pianista de jazz. Además todas ellas están remasterizadas digitalmente en 24 bits y vienen con unos fantásticos libretos informativos y con memorabilia y fotografías que acrecientan su valor, de por sí intrínseco. ¡Y al precio de uno de serie media! 

El de la Fitzgerald también trae este fantástico sonido y presentación y sale con motivo de los fastos por el centenario de su nacimiento. Igual se han esmerado todavía un poquito más por ello. Lo primero que tenemos es el citado “Ella In Berlin. Mack The Knife”. Ahí está acompañada por un fantástico cuarteto en el que destacaban Paul Smith al piano y el gran Jim Hall con su sutil guitarra. Comienza con la magia de "That old black magic" y con la paz y el amor del "Our love is here to stay". Tras un fantástico "Misty" llega ese "The lady is a tramp", que tan bien cantó, también, Sinatra. El "Summertime" de Gershwin suena impecable. Y es que Ella hizo un fantástico disco con las canciones de George e Ira Gershwin. Pero es que además tenemos aquí entre los 43 temas un buen montón de otros grandes como Cole Porter, Duke Ellington o Kern & Hammerstein II. Y es que tras su llegada al mítico sello Verve grabó fantásticos discos con todos los mejores. Junto con Louis Armstrong, lo hizo con Duke Ellington, Stan Getz u Oscar Peterson. El disco original acababa con el "Mack the Knife" de Kurt Weill y Bertolt Brecht con su ritmo insinuante y contagioso. En los extras del primer compacto tenemos grabaciones en Berlín del año 61 con Lou Levy en el piano y Herb Ellis en la guitarra. Ahí están ese clásico romántico titulado "My heart belongs to daddy" o esa fantástica terna final con "Sophisticated lady", "Love for sale" y "Just one of these things", las dos últimas de Porter.

En el segundo compacto tenemos una famosa actuación de Cannes y varias rarezas capturadas en Los Ángeles y Copenague. Me encanta el "Take the “A” Train" o un fantástico "Medley" del que te dejaremos en sorpresa saber las canciones que contiene. Luego está el "Witchcraft" o un "Cheek to cheek" que te lleva definitivamente al cielo. Más tarde llegan "Misty", "Caravan", "Mack the Knife", un estremecedor "Round mindnight" o un "You’re driving me crazy" que te vuelve realmente loco. ¡La más grande? Quizás sí. ¿Qué opinas, Billie Holiday?

¡Ya está aquí el Vida Festival! ¡Y no te olvides el bañador!


Ya queda nada y menos para la 4ª edición del Vida Festival (29 y 30 de junio, 1 y 2 de julio, Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Una edición que estará repleta de novedades como el Vida Club, una nueva zona con programación compuesta exclusivamente por Dj's que podrás encontrar en la Masia d'en Cabanyes. Los horarios ya están disponibles y está abierta para todos los públicos que quieran bailar toda la noche. 

 Además, si vas con los más pequeños de la casa, este año el Vida cuenta de nuevo con el espacio Niu ¡y abre un día más! Una zona de lo más bonita para que ellos empiecen a sensibilizarse con el arte de la música y aplaudan con ritmo y armonía. 

Los abonos ya se agotaron hace semanas, pero todavía quedan disponibles entradas de día que te permitirán disfrutar de tus grupos favoritos en un ambiente de lo más natural y respetuoso con la fauna. Los horarios de cada día también los puedes consultar en la web del festival: http://www.vidafestival.com/horaris-2017. Y mientras decides qué es lo que no te vas a perder, no te olvides el bañador, disfruta de las bellas playas de Vilanova i la Geltrú y acércate a La Daurada Beach Club donde la música continúa durante el día. 

Un festival que puede ser tu plan completo durante 4 días para olvidar el calor y relajarte escuchando todo lo que no te imaginarías que sentirías en un lugar tan emblemático y de ensueño como es. El Vida es y será, siempre, vida.

Entrevista: Dolorosa

En la música lo que hace falta son más buenas canciones


Por: Javier González


Pocas bandas de los últimos años pueden presumir de haber grabado un disco tan redondo, consistente y repleto de grandes composiciones como Dolorosa, la enésima agradable sorpresa llegada desde las fértiles tierras de la vega granadina hasta nuestros oídos mesetarios. 

Una banda con sabor a novedad en la que a poco que se rastree uno encontrará los nombres de primerísimos espadas de la música nacional como Raúl Bernal, teclista habitual de José Ignacio Lapido y cabeza visible de Jean Paul, y de Antonio Lomas, ex miembro de Lori Meyers, al frente, quienes arropados por la dulce voz de Natalia Muñoz y la encomiable labor de Fran Ocete y Chesco Ruiz, dan vida a un proyecto que enamora debido a la capacidad que tienen sus composiciones para transmitir. 

Guiados por la encomiable técnica para crear textos y melodías de Raúl Bernal, ahora en una vertiente más ligera, menos intensa e igual de elegante que siempre, Dolorosa han dado vida a “Que el Mañana sea Bueno”, un disco de primeras escuchas que crece y ensancha a cada paso, plagado de canciones, entre buenas y muy buenas, que se cuela en tu cabeza hasta instalarse en ese punto indeterminada que te hace volver una y otra vez a él, sin solución de continuidad hasta caer rendido ante su arrebatadora sinceridad y efectividad. 

Evidentemente como no podía ser menos hace algunas semanas nos citamos en el centro de Madrid con Raúl y Natalia, quienes tuvieron a bien contarnos todos los secretos de su debut, demostrándonos su firme intención de hacer que “El Mañana sea Bueno”. 

¿En qué momento y de qué forma surge la idea de formar a una banda como Dolorosa?

Raúl: Natalia y yo nos conocemos desde hace muchos años, creo que concretamente son diez años. Hubo un momento en que grabando el último disco de Jean Paul grabé unas canciones homenaje a Leonard Cohen, para las mismas necesitaba una voz femenina y la verdad es que se lo comenté y todo quedó muy chulo. Por otro lado tenía ganas de liberarme del peso de Jean Paul, quería hacer canciones más libres, con menos prejuicios, buscando un lenguaje más coloquial. Buscaba una fórmula más pop sin perder del todo el peso de lo hecho hasta ahora. Un día le mandé una canción para que metiera su voz y la verdad es que flipé con el resultado.

Natalia: Recuerdo que grabé mi parte completamente encima de su voz y la verdad es que sí, quedó bastante bien.

Raúl: Comencé a escribir canciones bajo esa premisa e hicimos la maqueta. Era una cosa de andar por casa, sin pretensión ninguna. La banda comenzó a crecer poco a poco, hasta dar con la formación completa que son Antonio Lomas, Fran Ocete y Chesco Ruiz. Comenzamos a moverla y a la gente le gustaba lo que escuchaba en los concursos. Así nos dimos cuenta de que teníamos algo a lo que molaría darle una vueltecita. Hemos recorrido un camino que nos ha traído a tocar, defender canciones y ver qué ocurre con Dolorosa.

¿A quién se le ocurrió un nombre tan evocador?

Raúl: No recuerdo muy bien cómo fue lo del nombre, la verdad.

Natalia: Fue cosa de Raúl, recuerdo que un día me dijo “creo que deberíamos llamarnos La Dolorosa”. Yo le dije que me parecía que era un peso muy grande para mí, tenía la percepción de que la gente me vería a mí como La Dolorosa. Se lo comentamos a un amigo y el fue quien nos dijo “y porqué no Dolorosa”. Creemos que sí, era muy evocador y ambiguo.

Raúl: Creo que abarca muchos conceptos. 

Natalia: Además tiene un sonido a banda no a solista que se ajusta muy bien con nuestra realidad.

El título del disco, “Que el Mañana sea Bueno” ¿hay que tomarlo como un deseo o modo de plegaría/ruego? 

Raúl: Fue algo de Natalia. Yo soy reacio a poner nombres a los álbumes, aunque finalmente hay que hacerlo. A mí me gusta que el disco refleje las canciones, no dar más importancia a una que a otra, aunque en éste caso encaja a la perfección. Es el nombre de una canción pero encaja con el concepto que defendemos. Y sí, totalmente es una plegaria, a pesar de que creo que es un trabajo esperanzador. Creo firmemente que vamos a conseguir que el mañana sea bueno. 

Raúl, comparando las canciones de Dolorosa con las que sueles facturar al frente de Jean Paul, se observa una búsqueda de una mayor sencillez; tanto en las estructuras como en las letras, más fáciles de asimilar aunque repletas de mensajes rotundos. ¿Estás de acuerdo con la afirmación? 

Raúl: Es cierto que éstas canciones tienen menos peso. Esa losa de no decir ciertas palabras que me imponía ya no está. He tenido una necesidad como artista de salir de ahí. Sinceramente no me veía a la altura de seguir haciendo discos a la altura de los últimos de Jean Paul. Sentía que tenía que airearme y buscar nuevos caminos, aún así creo que eso no se olvida, aunque el envoltorio ahora es distinto. 

Cierto, las temáticas existencialistas y que hablan sobre el devenir de la vida y el tiempo siguen ahí, firmes y sonando nítidamente bellas.

Raúl: Es un disco que va envejecer bien. Tiene ese toque de canciones pop que no son de usar y tirar, algo que ocurre mucho ahora en ciertos discos. Nunca pasarán de moda. Hay frases de Dylan que perduran y también de Vainica Doble, citando un ejemplo más nuestro. Algo similar ocurre con esos libros que relees, que evidentemente no son todos los de tu biblioteca sino solamente unos pocos. Sin querer pecar de pretencioso creo que con éstas canciones ocurre algo similar, tienen un punto de pop interesante. 

Natalia: Creo que las canciones suenan cercanas a las de Jean Paul pero con un toque más directo, sinceramente creo que llegarán a más gente. 

El álbum comienza con una serie de canciones avasalladoras y casi trepidantes – “Dominar el Tiempo”, “Tú te vas de Mí”, “La Vida es Triangular”- hasta tornarse más evocador y sutil… ¿A qué se debe éste hecho? 

Raúl: Le dimos bastante vueltas al orden del disco. La verdad es que yo para eso soy muy malo, así que delego en el resto de la banda. No quería desvirtuar al grupo ni al disco colocando las canciones de una manera incorrecta. Tenía ese miedo. Al final cuando subimos al escenario nos mostramos en su totalidad y quería reflejar eso en el álbum.

Natalia: Yo creo que colocar “Dominar el Tiempo” como apertura es una acierto, captura la atención y sorprende al oyente. 

Aunque también habéis decidido tocar una temática universal como es el amor, y otra muy actual como la crítica hacia al estado de las cosas…

Raúl: Jean Paul en su último disco tenía alguna temática similar, aunque aquí hay más. Quizás sea cuestión de la falta de prejuicios a la hora de escribir de la que hablaba antes. Esa autocensura y ese miedo han caído. No quiero que todo sea tan bello. Si hay que decir algo se dice, aunque sea de forma elegante.

¿Qué me diríais si os dijera que por encima de todo éste es un álbum de canciones? 

Raúl: Estoy de acuerdo totalmente. Lo veo exactamente cómo tú, aunque no debería ser yo quien lo dijera. Creo que no hemos metido canciones menores. Los primeros discos de las bandas normalmente reflejan la cosecha de varios años y eso se nota. Otras veces cuando uno llega al final de los álbumes se da cuenta de que han incluido temas de relleno. A mí es algo que me jode mucho. Nosotros teníamos quince canciones, las grabamos todas y al final se quedaron fuera otras cuatro. Ya veremos qué se hace con ellas y si se meten en algún EP en un futuro. Personalmente creo que en la música lo que hay que hacer son más buenas canciones, no digo que las mías sean mejores que las de nadie, ni mucho menos, pero sí me gustaría oír más buenas canciones. A mí me da pena que las generaciones que van a los festivales, que es un foco de atención de la leche para llegar a la gente y también para hacernos valer de nuevo ante la industria, se desperdicie con temas que estén mal escritos. No es que sean malas canciones es que directamente están mal escritas. Somos artesanos y debemos hacer las canciones con buenos desarrollos y unos textos dignos. 

Hablemos de algunos de los temas del álbum…”Que el mañana sea Bueno”, tiene un toque de folclore entre andaluz y fronterizo… 

Raúl: Eres el primero que habla de un deje andaluz en la canción, nadie nos lo ha dicho. Lo del rollo mexicano sí y que está cercana a Calexico se ve a primera vista. Creo que das en el clavo con esa afirmación, porque si escuchas la letra es totalmente castiza, cercana a cualquier canción flamenca ya que habla de la medalla y de la moneda. Muy bien tío, has dado en el clavo. (Risas)

¿Debemos entender “Dónde Viviría yo” como un alegato granadino?

Raúl: No exactamente. Creo que al final no perteneces a ningún sitio. Ahora estamos en Granada, aunque quizás mañana estemos en otro lugar. No es un alegato ni positivo ni negativo. Es el convencimiento de preguntarnos que si las cosas o las decisiones hubieran sido distintas, ¿sería todo igual? Si yo no viviera en Granada, ¿dónde estaría? Creo que hay ciertas decisiones que nos llevan a estar donde estamos. El azar, nuestras decisiones y los cambios forman parte de la vida. 

Debo decirte que sin embargo en “El Invierno Más Frío” os rodeáis de un aire norteño, cercano al mejor Diego Vasallo que sabemos que te encanta.

Raúl: Puede ser que tenga una cierta melancolía y eso la acerque a ese toque norteño del que hablas. Citamos al invierno de los días fríos y grises. Creo que sí puede llegar a tener ese toque. 

Hay una composición que llama su atención por su aire liviano y distinto, me refiero a “Canción Protesta”… ¿cómo surgió? 

Raúl: Es una canción que tiene bastante tiempo, la verdad es que la tocamos en directo desde los comienzos de Dolorosa.

Natalia: Creo que la comenzamos a tocar en el segundo concierto que dimos como tal. 

Raúl: Era una canción que le encantó a la gente y se convirtió en el sello de la banda. Yo al comienzo la veía muy tonta, sinceramente. 

Natalia: Es la canción con la que acabamos los directos y la colocamos en el último lugar del disco por esa circunstancia.

Raúl: Recuerdo que surgió como un juego que consistía en meter lemas de las manifestaciones en una letra. Me metí a buscar consignas de todo tipo en Internet y las iba anotando. Salían todas las que venían en las pancartas de diversos movimientos, yo me limité a ir colocándolas. Hubo un momento en que Antonio Lomas vino a casa a verme y me dijo: “A que no tienes cojones a hacerlo”. Y vamos que lo hice. Creo que Dylan tiene algo similar en una canción del “Blonde on Blonde”, en la que trata de sacar el mayor número de rimas posibles. Es algo divertido. Entró en la selección porque tenía que entrar y de verdad que no creo que sea una canción menor. Está escrita y ordenada por nosotros, aunque en realidad es de la gente que nos dio ideas con sus lemas. 

Observando la situación actual de la música y del mundo en general, ¿costó mucho encontrar un sello interesado en editar el disco? 

Raúl: Nos lo ha editado Wild Punk, aunque en un principio íbamos a editarlo nosotros mismos. Hubo un envío masivo de maquetas y alguna que otra propuesta que no fructificó. Finalmente nos contrató la gente de Wild Punk para tocar en un concierto, y la verdad es que en una llamada telefónica se dio todo, tanto el ofrecimiento de nuestro material como su respuesta afirmativa. Creo que es la forma más fácil de editar un disco que he tenido jamás he vivido tan de cerca. Confiaban en nosotros desde el momento cero y eso es de agradecer. 

¿Por dónde pasan los planes más inmediatos de gira para Dolorosa? 

Natalia: Nuestra idea es no quemarnos demasiado. Iremos donde veamos que hay un interés real en ver a la banda. No estamos en disposición de perder dinero. 

Raúl: Tocar y salir fuera de tu ciudad es complicado a día de hoy. Mi experiencia con Jean Paul es nefasta. Hay gente que lo lleva adelante y lo consigue, me gustaría saber cuál es la fórmula. Nosotros no queríamos ser el eterno grupo maquetero, eso lo teníamos claro. Queríamos que se valorase nuestro trabajo. Y otra cosa que tenemos clara es que los pasos deben ser firmes. No queremos que el grupo pierda identidad ni tampoco dejar de estar a gusto. No queremos tocar gratis ni hacer cosas por el estilo. Queremos salir a tocar con unos mínimos cubiertos. 

Natalia: Hemos rechazado muchas cosas que nos han propuesto porque no lo veíamos interesante. Preferimos hacer dos cosas bien que diez mal. 

Raúl: Somos profesionales y queremos currar por algo y no por nada. Nadie trabaja gratis y yo digo que porqué cierta gente cree que los músicos sí debemos hacerlo. 

Natalia: Yo creo que hemos tenido una actitud bastante correcta hasta la fecha. En nuestra ciudad hay un montón de conciertos gratis y a nosotros viene a vernos gente sabiendo que hay que pagat una cantidad. 

Raúl: De momento hemos hecho un par de fechas que había cerradas para Madrid, los conciertos de Radio 3 y también subiremos a Barcelona. Y luego está Andalucía. Creemos que las cosas tienen un principio y un final y no nos vamos a volver locos en mitad del camino. Percibimos que hay un interés en el disco, se ha agotado toda la tirada que hemos hecho, que es algo muy bueno, también sentimos el feeling y el cariño de la gente que ve que nos va bien y que ven que la banda ha evolucionado. Creo que hay gente que ve al grupo como muy suyo. Vamos a luchar todo lo que se pueda por Dolorosa sin rendiros. Nos queda mucha guerra por dar. Veremos qué ocurre y si no sale, seguiremos adelante en la lucha.

Freedonia: "Shenobi"

Por: Kepa Arbizu 

Buena parte de una generación, a la que pertenezco, pasó un buen número de horas metida en los llamados salones recreativos. Allí, las monedas de cinco duros eran el salvoconducto para mantenernos entretenidos con los videojuegos. Uno de ellos, protagonizado por un intrépido ninja, llevaba por nombre Shinobi. Precisamente por eso, todos aquellos que lo hayan conocido habrán entendido al instante la referencia que se encuentra en el título del nuevo disco -el tercero- de los madrileños Freedonia (“Shenobi”). Un término original que aparece transformado por la mezcla entre “She” (ella) y “Nobi” (crecimiento en japonés). Todas estas curiosidades no serían precisamente más que eso sino sirvieran como explicación para lo que es un "tour de force" de veinte canciones impregnadas de vibrante y multiforme soul al servicio de un espíritu femenino que representa la lucha, la resistencia y la igualdad, heredero y evolucionado de su anterior trabajo “Dignity and Freedom”. 

Como es habitual en esta amplia formación (nueve integrantes), la grabación se ha hecho desde un concepto analógico; sumado a una producción que descansa en sus propias manos y la ampliación de detalles musicales, convierte el conjunto en un material explosivo en el que cada uno de los miembros parece tener su hueco, y su foco personal, siempre direccionado hacia una meta común. Es decir, la aplicación de una ecuación infalible: el virtuosismo puesto al servicio del colectivo. Todo ello, junto a la extensión del álbum, induce a contar con unos cuantos episodios puramente instrumentales. Es ahí, curiosamente, donde reside principalmente la variedad que contagia al disco. 

En ese amplio abanico sonoro que van a ir construyendo este tipo de composiciones se van a incluir, como es lógico, aquellas orientadas a un soul-funk clásico, aunque siempre mostrando una elasticidad y facilidad para combinar tonos en la tradición de bandas como The Bar-Kays o Booker T. & The M.G.'s, que incluyen desde la calidez de “Origen” hasta la más hipnótica “Shenobi”. Por otra parte destacan los matices que añaden a esa base y que les lleva a transitar por episodios de western morriconiano (“Fight Your Fate!” ), piezas agradablemente sedantes (“Soma”), vibrantes africanismos jazzys (“Tannhäuser”) e incluso el solo de piano elegante de “Do People Mean Nothing" o la influencia pop, a lo Pekenikes, de “La memoria de los olvidados”. 

En contraste resulta llamativo que la otra cara de la moneda en cuanto a esa variedad recaiga precisamente en los temas cantados. Quizás resida ahí el único, y mínimo, “pero” que se le puede achacar al disco, una linealidad que sin embargo supone un resultado tan logrado y emocionante que es difícil convertirlo en una pega. El grueso de estas canciones navegarán entre ese soul emotivo y rasgado, asimilación perfecta entre Etta James, Otis Redding, James Brown o Mavis Staples. “My World” comienza insinuante y delicada para ir amasando un éxtasis que se manifestará en la majestuosa voz de Maika Sitte , aguda y gruesa a partes iguales. Unos impactantes altibajos con los que también juegan “Hopes And Dreams”, “No One Can Be Left Behind” o “The Last Answer”, en una forma más huracanada y dramática. “Re-evolution” se presenta de manera más intensa, a base de épica, y con regusto a espiritual. El elemento distintivo de “Long Road to Take”, con unos mimbres comunes a las anteriores, recae en unos teclados lisérgicos mientras que “I Loose My Head" se edifica sobre una atmósfera más densa, optando por envolver antes que golpear. “The Fear Is Gone”, haciendo honor a su título, nos presenta un ambiente despojada de esa tesitura más doliente en detrimento de una más parcialmente desafiante mientras que “Nekope” resulta la más diferenciadora de todas ellas al optar por ritmos claramente tribales y al estar interpretada en el dialecto familiar-llamado Bubi, de origen guineanode la propia cantante. 

“Shenobi” significa un evidente salto -con todo el riesgo que conlleva un disco de esta extensión- hacia adelante en la carrera de Freedonia y también, de paso, la confirmación de una destacada escena estatal asociado a las raíces negras en la que tiene cabida trabajos como éste. A pesar de esa comentada reiteración en la que a veces puede caer, también achacable al alto número de temas, es imposible recrearse en ese aspecto ante este descomunal volcán de soul teñido de variados acentos en el que forma y fondo supone un visceral arrebato de libertad y energía.

Black Lips: "Satan's Graffiti or God's Art?"

Por: Artemio Payá 

 Ya están de vuelta nuestros queridos gamberros de Atlanta, unos tipos que gustan por igual modernos y a garajetas o bueno, no a todos porque tras su cambio con el “Good Bad Not Evil” en el que pasaron de removerse en el fango de las series Pebbles a modular su sonido hacía el Nuggets hizo que muchos de sus seguidores de la vieja escuela miraran hacía otro lado. Desde mi punto de vista nunca han bajado el nivel y sobre todo “Arabia Mountain” como “Underneath the Rainbow” demostraban con creces que estaban en forma. En este nuevo trabajo, “Satan's Graffiti...or is it God's Art” y ya con Ian St. Pé fuera de la banda recuperan en la manada a su viejo compinche Jack Hines y se ponen a las ordenes de Sean Lennon como productor. 

Si excluimos la obertura, nos encontramos de bruces con los Black Lips más descacharrados y desfasados, quizá recordándonos a la vieja tropa en una efectiva “Occidental Front”, una especie de desquiciada psicodelia cowboy en la que cuentan (¡Toma ya!) con la colaboración de la mismísima Yoko Ono. Tras ella aparecen dos de las mejores canciones del álbum (“Can't Hold On” y “The Last Cul de Sac”) que hacen honor a esa etiqueta llamada flower punk que ellos mismos acuñaron. Y es a partir de aquí dónde empiezan algunos problemas puesto que entre las siguientes cuatro canciones incluyen tres interludios, lo que supone una montaña rusa que hace no llegues del todo a conectar con “Satan's Graffiti...” y no es que las canciones no estén al nivel, ya que tanto la tontorrona “Crystal Night”, el pildorazo de “Squatting in Heaven” o el sixties punk de “Rebel Intuition” son bien refrescantes, pero los constantes parones lastran el resultado. 

Hacía el final vuelven a centrarse y a dejarse de conceptualidades y atacan seis cortes del tirón que si exceptuamos la efectiva “It won't be long” suponen un chapuzón de psicodelia bañada en absentha, estricnina y taberna oscura donde se atreven hasta con las acústicas en la borrachuza “Loser´s Lament”. En definitiva, sensación agridulce. Han querido ser más ambiciosos y aunque no estamos ante un mal disco ni mucho menos si que se nos hace bastante largo cosa que hasta la fecha no me había sucedido con ninguno de sus trabajos anteriores.

Entrevista: Ramoncín

“La falta de difusión es la peor de las censuras, y eso ahora mismo es demoledor porque todo se mueve por intereses”

Por: Sergio Iglesias
Fotografía 1: Christian Espinel
Fotografía 2: Jordi Gil

Más allá de las filias, de las fobias y de las críticas está el músico; y en ese aspecto no hay duda de que 40 años al pie del cañón y un puñado de discos sobresalientes son más que suficientes para afirmar que Ramoncín es una de las grandes figuras de la historia del rock estatal. Como muestra de esto, recientemente se ha publicado un pack formado por un recopilatorio con sus temas míticos masterizados, otro disco titulado “Ramoncín en los huesos” con la reinterpretación de manera acústica de varios de sus canciones más representativas y un documental titulado “Una vida en el filo”, donde se hace un repaso, con todos sus claroscuros, a la carrera del músico madrileño.

“Hasta aquí hemos llegado, no es el fin, es el principio de otro principio”; afirmas en el documental `Una vida en el filo´. ¿Era el momento de volver a empezar después de 40 años?

Ramoncín: Es que es una cifra tan redonda que asusta. Pensar que el año que viene hará 40 años que saqué mi primer disco asusta, porque es verdad que han pasado muchas cosas y el tiempo se nos echa encima. Además, con momentos tan intensos como los de los últimos años…yo creo que era el momento de hacerlo pero quería, sobre todo, fijar muy bien las fechas y los hechos. Porque hay cosas que pueden ser interpretables, como si te gusta o no lo que hago, pero hay cosas impepinables: Enero del 78 es Enero del 78 y el primer disco que sale de rock cantado en español, compuesto por una persona de aquí y en nuestro idioma y con un lenguaje de la calle es el de Ramoncin y WC, unos meses después salen Asfalto y Tequila y anteriormente habían salido discos recopilatorios que hizo Vicente Romero con los Viva el rollo, pero no había un LP completo de rock de un músico español. Eso hay que situarlo al margen de si te gusta o no, o si es bueno o malo, porque las fechas y los hechos son los que dan la verdad objetiva y eso es lo que trata uno de buscar. Al final, cuando digo la frase por la que me preguntas, lo que hago es decir “bueno, ya está, hasta aquí hemos llegado, esto es lo que ha habido, vamos a ver que pasa a partir de aquí…”. No es un cambio radical, porque yo me subo ahora a un escenario y hacemos canciones de hace cuarenta años y canciones de hace cuatro, pero siempre tienes que buscar estímulos, tú no puedes hacer esto como el que va a pasar otro día más a la oficina, o como una forma de buscar dinero exclusivamente, yo sin estímulos soy incapaz de trabajar y cuando funciono es cuando encuentro esos estímulos.

Aparte del documental, el pack se completa con un recopilatorio con canciones de todas las épocas; Supongo que será complicado hacer una selección que sea justa después de tantos años…

Ramoncín:  Pues mira, esta vez he hecho trampas, porque es la primera vez que el recopilatorio no lo he hecho yo. En todos los que han salido anteriormente, siempre he ido metiendo cosas originales o distintas; supongo que tenía que ver con el hecho de que tú grabas una canción y muchas veces no te gusta cómo queda o te gusta más como la haces en directo…pero eso no te puede hacer perder la perspectiva de que la gente tiene memoria y la memoria de lo que uno tiene son aquellas canciones que, en un momento determinado, le recuerdan una serie de cosas en su vida. Teniendo en cuenta esto, me convencieron para incluir una serie de temas originales masterizados, pero yo les dije que no iba a hacer el listado, y cuando me presentaron las que habían escogido era una selección muy aproximada a lo que yo habría hecho y me parecía que estaba muy bien. Pero, para mí, un “Grandes éxitos” es cuando me subo al escenario y elijo las canciones que quiero tocar y, en ese sentido, es probable que todas las canciones que tenemos montadas para el directo estén en este recopilatorio.

¿O sea, que para ti, cada setlist es un “Grandes éxitos”?

Ramoncín: Hombre, a veces te equivocas. Este año, por ejemplo, hemos empezado a tocar “El loco de la calle larga”, que era una cara B de “Marica de terciopelo”, que queríamos probar porque tenía un riff de guitarra muy potente y pensábamos que podía encajar. Pues lo hemos montado, suena muy bien, los chicos lo hacen estupendo, pero yo me he puesto a cantarlo y no lo he disfrutado; seguramente, si en ese momento hubiera tenido otras capacidades, la melodía habría sido más rica… no sé, hay algo que no y es una pena porque es una historia muy buena. A veces, hay canciones que no tocas porque ya no tienen sentido emocional porque lo escribiste en un momento en concreto, o sentido social, porque son cosas que ya están superadas hace tiempo. Pero sí, mi “Grandes éxitos” estaría en esos 40 temas que manejamos habitualmente para los directos.

Volviendo a “Una vida en el filo”, ¿cómo surge la idea de hacer un documental?

Ramoncín:  Estábamos dando vueltas a qué hacer porque estábamos en ese momento de transición en que hicimos esa edición especial 35 aniversario de “Arañando la ciudad” y, de pronto, me encuentro con que casi todo mi catálogo está en Warner, lo que está muy bien porque la comunicación con ellos es buena puesto que, cuando te diriges a ellos, ves que tienes delante personas que no hacen discos como el que hace galletas y que saben que están tratando con seres humanos y con emociones. Pues en una de estas conversaciones me dicen “tú tienes que hacer tu caja definitiva” y la idea era un box con un grandes éxitos que suenen bien y, aparte, yo les lié para meter “Ramoncín en los huesos”, que son canciones conocidas pero despojadas de toda la vestimenta. Para completar el pack, fueron ellos los que sugirieron hacer un docu, porque a la gente le gustan mucho y te da posibilidad de hacer proyecciones. Cuando nos decidimos tuvimos muchas reuniones, el material personal lo aporté yo porque tengo la buena costumbre, no sólo de guardar las cosas, sino de guardarlas y saber dónde están. Lo que quería es que se viera un lado muy personal: mis emociones, mis conflictos… así que hicimos una intro presentando mis raíces y, a partir de ahí, lo que hicimos fue ir hablando disco por disco de lo que sucedía en cada momento.

¿Y cómo se hace la elección de la gente que participa en el documental? 

Ramoncín:  Me proponen que saliera gente, y yo les dije que les daba una lista de personas con las que he mantenido y mantengo relación: amigos, músicos, políticos, cineastas… para que, sin ningún compromiso, les propongan estar en un docu donde van a poder decir lo que quieran. Algunos no han podido salir y otros han desechado la idea porque no creían que tuvieran nada que decir, lo que me parece estupendo porque yo también lo he hecho. Pero, personalmente, creo que está muy bien porque se ha conseguido que la gente diga cosas muy interesantes, algunas para mí a tener muy en cuenta, y es algo que enriquece mucho el trabajo.

En “Una vida en el filo” también se habla de los problemas que te han acarreado tu implicación en la SGAE y la lucha contra la piratería. Si supieras lo que iba a pasar, ¿volverías a implicarte de la misma forma? 

Ramoncín:  No, de ninguna manera. Lo que pasa es que, como es imposible saber lo que va a pasar, me volvería a implicar (risas). Lo que quiero decir es que la vida es una toma de decisiones y tú puedes elegir entre pasar por la vida o estar en la vida, y yo elegí, desde muy pequeño, estar en la vida y, por otro lado, complicármela. Sabiendo el tipo de persona que soy, en su momento, alguien me propuso presentarme a unas elecciones con listas abiertas. Salí el segundo más votado de todos y entonces vi claro que la gente quería que estuviera allí sacando la cara por ellos; en ese caso, tú puedes hacerlo de dos maneras, puedes ir, estar ahí y no decir nada o estar ahí e implicarte, así que sería mentira decir que no lo volvería a hacer porque, si coges una bandera, tienes la sensación de que detrás tienes a un grupo de personas que te siguen. En aquella ocasión, se trataba de defender unos derechos laborales y diez años después, lo primero que tengo que hacer es agradecer a un tío como Miguel Ríos, que podría ser el patriarca de todos nosotros, que se siente delante de la cámara y diga “Este colectivo le debe una disculpa a este señor, porque no hemos estado a la altura y hemos sido unos cobardes” cuando, precisamente él, no fue de los cobardes. La cosa es que, cuando llueven hostias, la gente coge el paraguas y se tapa y, si hay uno que las recibe todas, pues mira qué bien. ¿Cuál es la putada de esto? Que ahora te dicen que tenía razón, pero la tenía hace diez años…no por ser el más listo, sino porque tenía los datos y sabía lo que estaba pasando. Ahora, cuando ves los conflictos de los taxistas, de los que fabrican perfumes, bolsos, camisetas de fútbol…es que esto se lo tomaban a guasa y era gravísimo porque es una industria de la que dependen muchos puestos de trabajo. Entonces yo me preguntaba “¿es posible que estemos en esta pelea solos?”, pero lo que no sabía es que estaba yo solo, con algunos pocos más. Ahora todo el mundo está de acuerdo y lo que yo pienso es que, si tenía razón y lo tenían tan claro, me podían haber ahorrado el sufrimiento… pero esto es el mundo en el que vivimos.

En el documental también se habla del lamentable episodio del Viña Rock y el abandono que sufriste por parte de tus compañeros de profesión en ese momento… 

Ramoncín: A eso respondo de una manera que, el que me conoce, sabe que es verdad: si yo estoy allí y eso le pasa a un solista o grupo, tenga amistad o no con ellos y me guste o no, yo te garantizo que no lo permito y no toca nadie más allí. Todos tienen derecho a hacer su trabajo y el que no le guste… que se vaya 500 metros más lejos, que hay espacio de sobra. Lo que ilustra perfectamente lo que pasó es que, en aquella edición tocábamos 87 grupos y, tres meses más tarde, todos menos uno cobraron los derechos de autor de aquel concierto, y el que defendía que todos tuvieran la opción de cobrar esos derechos, fue el único que no los cobró porque no pudo tocar; todos y cada uno cobraron sus derechos de autores y artistas menos el que se jugaba la piel para que los cobraran, eso no tiene interpretación, es la verdad objetiva y, desgraciadamente para ellos, no lo va a cambiar nada.

¿Crees que, en ese momento, había una falta de unidad como colectivo? 

Ramoncín:  ¿Había? La profesión no ha tenido ni tiene ninguna unidad y, si además, a la profesión le sale un verso suelto que no permite que le metan en ningún saco como yo, que soy un cantante de rock que va por libre que hago lo que quiero y que, si hoy me apetece hacer un libro, lo hago, y si me apetece salir en la tele salgo, pues la cosa es peor todavía… somos unos cuantos a los que nos gustan otras cosas, pero hay una parte de la profesión que no admite esa disgresión emocional para con el colectivo. Pero es que, en ese momento, incluso eso había que haberlo dejado a un lado, porque lo que se defendía eran los mismos derechos para el que hace rock, para el que hace hip hop, flamenco, trash… La realidad es que no existe esa unidad en el colectivo y, además, piensa que la mayoría de músicos no son dueños de su profesión, porque están en manos de sus productores, de sus managers y de sus compañías de discos en un porcentaje elevadísimo, y son estos los que deciden lo que el músico tiene que hacer.

¿Sientes que, debido a este activismo, pusiste en serio riesgo tu carrera? 

Ramoncín: Sí, a punto estuvimos de cargárnosla, pero no pasó porque tienes a tus espaldas un pasado musical importante con más de 300 canciones, una banda magnífica y, sobre todo, porque el núcleo duro de mis seguidores ha sido impecable. En el peor momento, ver que a los conciertos seguía yendo la gente que creía y confiaba en ti…eso ha sido muy importante y lo llevo grabado a fuego y por eso soy muy respetuoso y agradecido con los que me han seguido.

Y después de tantos años de carrera, ¿cómo ves el panorama musical? 

Ramoncín:  Yo creo que en este tiempo ha habido cambios perversos. La industria, en aquel momento que parecía que iba a desaparecer y parecía imposible que se salvara, no supo cómo actuar. El miedo a perder una manera de vivir fue tan paralizador que hubo un momento en que nadie sabía qué hacer, piensa que antes el disco de platino te lo daban con 100.000 copias vendidas y ahora lo dan con 40.000 y para llegar al número 1 había que vender muchos discos. Una industria no se puede basar en una decena escasa de artistas que venden grandes cantidades, eso paraliza la industria y hay un momento en que se decide pensar más en el consumidor que en el aficionado… ese formato de usar y tirar que es el CD empieza a perder el valor en todo lo demás: quién hace el arte, quién toca, dónde se graba…todo eso que rodea al aficionado se pierde; el problema de eso es que el consumidor, cuando consigue otra cosa, te da la espalda y, en cambio, el aficionado nunca va a hacer eso. Ahora mismo, tenemos la suerte de que volvemos a vivir del aficionado, la industria hace cosas mejores, se vuelven a hacer discos en vinilo de verdad, no en plástico. Lo que ha cambiado es que el aficionado ha vuelto y se le trata bien porque saben que hay un tipo de música que sólo lo va a consumir el aficionado porque no suena en los medias… ¡que esa es otra!, parece mentira que, después de todo lo que hemos pasado, siga habiendo un par de emisoras de radiofórmula que son las que deciden el destino de la música, de las canciones y de los artistas de este país. Me resulta incomprensible, pero es una bandera que yo no voy a coger, que lo hagan otros; pero como no lo hagan… ellos sabrán, porque ocurre algo terrible y que es peor que la censura, que es el olvido y la invisibilidad. Es increíble la falta de difusión interesada, poniendo en la foto al que interesa y quitando al que no. Parece mentira que la gente no esté luchando por eso, preguntándose por qué en una radio no les ponen a ellos y a otros sí… ahí es donde está la trampa, lo que hay que averiguar es el porqué…yo lo sé, pero no lo voy a contar, que cada uno lo descubra. Lo que tenía que hacer el colectivo es unirse y decir “si no pones a aquel, a mí tampoco y, si usted decide poner exclusivamente lo que quiere, no le damos licencia para que lo haga”, a ver qué clase de negocio hacen sin licencia para poner a los artistas españoles. Pero, lamentablemente, eso no va a pasar porque mientras uno esté sonando no se va a preocupar del que no lo hace; a lo mejor se acuerda dentro de unos años, cuando su carrera esté estancada y tampoco le pongan en la radio.

Quien dice radio dice también televisión ¿no? 

Ramoncín: Bueno bueno…piensa que esas imágenes que hay en el docu son del año 78 y salgo en el Dos por dos un sábado por la noche cuando veían el programa 18´5 millones de personas, que eso no ocurre hoy ni en la final de la champions, cantando durante seis minutos “Marica de terciopelo”. Después vinieron otras cosas como La edad de oro, Tocata, Aplauso… a los que iba todo el mundo y por donde incluso pasaron Los Ramones; salía Asfalto y después María Jiménez y la gente decidía qué era lo que le gustaba. La falta de difusión es la peor de las censuras, no hay nada peor que censurar el trabajo de alguien y eso ahora mismo es demoledor porque, desgraciadamente, todo se mueve por intereses.

Lo lamentable es que todo esto suceda en un momento en que se hacen muchas cosas buenas por aquí… 

Ramoncín: Sin duda. Los ecos que vienen de fuera son excelentes y la música que se hace en EE.UU. es una maravilla. Pero mira, en Italia, por ejemplo, hay solistas y grupos que hacen giras en su país tocando en grandes estadios como si fueran los Rolling Stones y les tienen verdadera adoración, en Francia también sucede algo parecido, pero aquí… ¿quién llena un estadio? sólo Alejandro Sanz, que ole sus cojones… pero eso no puede ser porque no crea un tejido industrial; en esas cosas todavía somos un poco paletos, porque estamos esperando que venga no se qué guiri para llenar un estadio. Aún así es cierto que aquí hay muy buena música porque hay una escuela de aprendizaje brutal, ya que un chaval que empieza en el rock puede empezar escuchando los 60 y acabar en los 90 y no veas lo que hay para elegir… hay una enciclopedia musical enorme de donde tirar y eso es maravilloso porque así saldrán mejores músicos, mejores cantantes, mejores compositores y mejores autores.

En tu caso, ¿qué grupos o solistas te gustan? 

Ramoncín: A mí me gusta mucha gente. De mis contemporáneos o un poco más jóvenes me gusta lo que hace el Loco, cómo lo hace y su actitud; Enrique Bunbury creo que lo hace muy muy muy muy bien, me gusta cómo se toma esto, cómo lo entiende. También hay gente en eso que llaman indies, que no sé exactamente lo que es, porque yo sé lo que es el rock, el trash, el pop, el honky tonk… ¿pero el indie? no es una música, sino que es una forma de ser y de hacer y ahí me gustan Corizonas. De todas formas, hoy en día, necesito alguien que me ponga la piel de gallina…mira, se acaba de morir Chris Cornell y tú oyes el disco “Higher Truth”, que sacó hace un par de años y ves a un artista de un tamaño espectacular y, por cierto, un tío que viene del grunge y del rock más crudo pero que hace discos en solitario donde se permite baladas, giros instrumentales y vocales, y nadie le tacha de nada; no digamos lo que hace Ryan Adams… ¡hay gente tan buena! Yo intento saber lo que va saliendo porque me gusta escuchar la música.

¿Entonces tú crees que el rock todavía está a salvo? 

Ramoncín: Yo creo que sí, y espero que todo eso que está pasando en el mundo anglosajón y en países como Italia y Francia que antes te comentaba, tenga impacto aquí para que empecemos a respetar a nuestros artistas. Tú piensa en los grupos que empiezan que sólo pueden tocar en algunos festivales, que no llegan a vender ni 5.000 copias… ¿Cuánto tiempo van a aguantar sin tener otros trabajos? Al final, la música acaba siendo un hobby y eso no puede ser, porque esto, para dedicarte a ello, como mínimo te tiene que llenar el frigorífico y, a partir de ahí, te puede ir mejor o peor pero, si no vives de ello y haces un disco cada cuatro años, la creatividad es imposible.

Para terminar, ¿estás convencido, como dices en el documental, que tu mejor momento todavía está por llegar? 

Ramoncín:  Yo creo que sí y hay que pensar así; la vida es una carrera de obstáculos que siempre termina mal y tienes que tener momentos puntuales que vayan dando impulsos a la vida, sobre todo a ciertas edades. Mis próximos 20 años son fundamentales y, por lo tanto, cometería un error si no pensara que lo mejor está por llegar, porque la vida te va dando sorpresas permanentemente; claro que te va a tocar mucho sufrimiento ya que la gente y tus seres queridos se van haciendo mayores y la vida te va dando esos toques que son lo que realmente importa. Pero, sabiendo que todo eso va a pasar irremediablemente, tienes que tener una parte de tu vista y de tu energía puesta en hacer algo que sea lo mejor que has hecho jamás y, sin esa perspectiva, mejor te quedas en casa.

The New Raemon: "Quema la memoria"

Por: Txema Mañeru 

Vengo siguiendo la trayectoria de Ramón Rodríguez desde los tiempos de Madee, pero tengo que decir que siempre me ha llegado mucho más adentro la realizada, digamos, en solitario como The New Raemon. Cuando escuché en su momento "A Propósito De Garfunkel" (BCore Disc) quedé encantado con su sonido más cercano al folk y al pop y con las maravillosas historias que allí nos contaba. Hace dos años nos entregó su último y mejor disco en solitario, un "Oh, Rompehielos" (BCore) que rompía tus sentimientos con canciones cargadas de humanidad en las que las relaciones personales eran lo fundamental. El estribillo de "El Yeti", la desnudez de "Desencuentros" o la tristeza y el ritmo Joy Division de "Quimera" siguen dándome vueltas aún. Además ha confeccionado un disco muy reciente junto a McEnroe que es una joya para los seguidores de ambos.

El caso es que ahora se cumplen 10 años desde que inició su personal andadura en solitario y la forma de celebrarlo está siendo por todo lo alto y de una manera muy especial. Ha publicado recientemente el libro "Quema La Memoria" con 84 canciones suyas acompañadas por las preciosas y libres ilustraciones de Paula Bonet. Juanto a ello ha sacado este completísimo disco doble, titulado de igual manera,  que en su edición de coleccionista en LP, de BCore, parece haberse agotado ya (a ver si hay reedición) pero que en la de compacto, de Music Bus, cuenta también con una magnífica presentación, algo que, por cierto, es habitual en el sello catalán. Sino fíjate en su reciente reedición de "El Sueño Del Mamut", del excelente grupo de pop-rock Santos.También están calentitos el brit-pop en castellano de los mallorquines Isla Iglú con su bien acabada "Perfecta Pieza" o el techno y synth-pop en onda Depeche Mode y Kraftwerk, pero en castellano, del experto dúo, pero debutantes como tales, Presgarfumido. Si te pasas por www.musicbus.es comprobarás que tienen discos muy especiales de los Love Of Lesbian y que pronto sacarán la reválida del excepcional súper grupo Mi Capitán. 

Regresando a The New Raemon te diremos que las 27 canciones recogidas nos llegan en un precioso triple digipack de pastas duras y con un libreto-póster realmente bonito. Magnífico diseño y portada también confeccionado con mimo por Paula Bonet. Las canciones comprenden 20 de las mejores y más aclamadas de su trayectoria y añaden 7 nuevas canciones en algunas de las cuales cuenta con las importantes colaboraciones de su compañera de sello, Zahara, y otros grandes artistas y amigos como Eric Fuentes, María Rodés, La Brigada, o el gran productor y músico Paco Loco. La producción y emotivas notas interiores han corrido a cargo del gran Ricky Falkner que también estará implicado en lo próximo y esperado de Mi Capitán.

El primer compacto se abre con esa preciosidad acústica con buen piano y voz y mejor historia titulada "El fin de la resistencia". No faltan esos preciosos himnos cargados de desesperación como ese "Lo bello y la bestia" para corear en el bar y para reventar... a cantar. También tenemos momentos más ligeros como ese "Oh, rompehielos" y estribillos como los de "Cuadratura del círculo". El "Por tradición", con Zahara, comienza desnudo pero luego vuelve a tener otro de esos estribillos para gritar al viento. Recupera del último el estribillo pop de "Reina del Amazonas" y del primero esa guapa historia del "Yo, Simon, tú, Garfunkel" titulado "Tú, Garfunkel".      

En el segundo compacto se arranca con la también luminosa "Naturaleza", aunque la luz sea invernal. Tenemos ese sobrecogedor y emocionante lento que es "¡Retirada!". Junto a Eric Fuentes crean un sólido tema pop con gran letra titulado "Disfruta perdiendo". Pero entre estos temas mi favorito quizás sea ese "A las tantas" en compañía de María Rodés con esa gran intimidad conseguida con el piano y los teclados y esa letra sobre los sueños y los lobos que aparecen en ellos. "Tan valent" la canta en catalán con La Brigada y resuena épico con poderosas guitarras e ideal para seguidores de Love Of Lesbian

Acaba en "La cafetera" con las guitarras de Paco Loco y una emotiva ruptura. Falkner nos recuerda como Ramón se quedaba solo en los conciertos cantando versiones de Neil Young, Lluís Llach o Pau Vallvé y cómo le embargaba la felicidad. También lo deja claro la pegatina sobre la funda que contiene el dgiipack: "Este disco es una extensión del libro "Quema la memoria". 84 canciones dibujadas por Paula Bonet" ¡Confirmación total como uno de nuestros más grandes creadores!

John Mellencamp: "Sad Clowns & Hillbillies"

Por: Oky Aguirre 

Anda que no han caído años desde aquellas canciones. “Hurt so good” y “Jack and Diane”, “Pink Houses” o “Lonely ol´night”. Los ochenta no fueron años para las guitarras eléctricas. Pobres, lo tenían difícil ante tanto teclado y desbordadas por las modas –esas hombreras, amigos, esas hombreras-. Ahora con los años uno entiende lo que significan palabras como evolución, carentes de sentido en nuestra adolescencia pero imprescindibles cuando nos hacemos “puretas”. Los mismos que se darán por aludidos al saber del nuevo disco de John Mellencamp. 

Ahora que todavía estamos asimilando el último disco de Sir Ray Davies, “Americana”, conviene recordar de dónde viene todo aquello, que desde luego no tiene al gran vencedor, apodado “The Boss”, como único artífice de lo que aconteció al otro lado del Atlántico. Existían tíos dispuestos a luchar por la esencia no ya del rocanrol, sino de la American music. Si España tiene a Goya y Velázquez o a Lorca y Cervantes, América es la Tierra Prometida -empatada con Inglaterra claro- en cuanto a música se refiere, con el permiso de África, culpable de ser la Cuna de la Humanidad. 

Willie Nile, Ben Vaughn, Elliot Murphy, Bob Seger o John Hiatt -sin olvidar al maestro Warren Zevon- son sólo algunos de los héroes que sobrevivieron con dignidad aquélla época nefasta para todo lo que fueran “roots”. El blues, soul y rock´n´roll se vieron vilipendiados por las modas establecidas, siempre bienvenidas pero culpables del menosprecio de géneros absolutos, dando lugar a nuevos acontecimientos musicales. Los New Romantics llegaron para establecerse durante un década, viendo nacer a toda una corriente de auténticos trovadores, ajenos a lo impuesto y creyentes de su precioso legado: la Americana Music

La carrera de John Mellencamp comenzó hace 35 años, cuando se le conocía como Cougar, nombre impuesto por su discográfica al igual que su imposible peinado ochentero. Es miembro del Salón de la Fama del Rock and Roll, ganador de un Grammy, del Premio John Steinbeck, Premio de la Fundación ASCAP, Premio Woody Guthrie y Premio a la Vida de la Asociación Americana de Música, asignado por la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores. Muchos lo recordarán por ser organizador, en 1985, junto con Willie Nelson y Neil Young, del famoso Farm Aid, aquella versión americana del Live Aid

 "Sad Clowns & Hillbillies” supone el 23º álbum en la carrera de éste rockero auténtico y ecléctico, voz esencial de la música estadounidense y narrador de historias siempre comprometidas, llenas de perdedores. El término “hillbillie” –esa maravillosa música con violines, banjos y gorros vaqueros, que hoy denominan country & western o  bluegrass- impregna todo el disco, con altibajos en algunos de los temas. Cuenta con la colaboración de Carlene Carter, hija de la leyenda June Carter Cash, hijastra de Johnny, en la mayoría de las 13 canciones y con la estrella del country Martina McBride en “Grandview", el único tema rockero y con guitarra de Izzy Stradlin de regalo. 

“Mobile Blue” abre el disco para trasladarnos directamente a Alabama, Frisco o Nashville, dejando claro que la guitarra de Mellencamp ha madurado, metida de lleno en terrenos acústicos, lo mismo que su voz, ya rasgada por el tiempo y cercana a Tom Waits y Dylan. En “All night talk radio” suenan violines muy Waterboys y en “Sugar Hill Mountain” huele mucho a Ray Davies y sus momentos circenses, pero ambas impecables. Pero donde se hace evidente que este tío aún respira música es en temazos como “My Soul´s got wings”, donde el country y el rockabilly se abrazan, igual que las voces de Mellencamp y Carter. En definitiva, un viaje agradable por América pero un tanto insulso. Quizá sea por el impacto de aquellos discos de hace unos años de Dave Rawlings Machine o el “Terms of my surrender” de John Hiatt.