The Raveonettes

“Nuestro nuevo disco es elegante, distorsionado y a la vez tiene una sutileza que lo hace atractivo y adorable”

The Raveonettes volverán la semana que viene a pisar los escenarios estatales, concretamente lo harán el próximo lunes día 3 de noviembre en la sala Music Hall de Barcelona y un día después, el martes día 4, en la madrileña sala Arena, donde repasarán las canciones de su nuevo trabajo, Pe´ahí, y parte de un repertorio mayùsculo que nos ha ido encandilando disco a disco, sobre todo por la perfecta combinación de oscura frialdad, elegancia y distorsión, hasta convertirles en uno de nuestras bandas preferidas.

Prince: "Art Official Age" / "PlectrumElectrum"

Sensualidad y ritmo. Son las primeras ideas que vienen a la cabeza al escuchar este álbum. Art official Age (juego de palabras tan propio del artista, que al pronunciarlas suenan como Artificial Age) es puro Prince

La portada del disco ya nos cuenta cosas. En ella vemos al de Minneapolis con pelo afro, chaqueta dorada, cuello de cisne y gafas redondas de tres lentes, la tercera quizá responda al tercer ojo divino, ese que todo lo ve. Y nos revela que podemos acercarnos a unos ritmos setenteros con un sonido de lujo, plagado de efectos perfectamente utilizados en cada canción. 

Resulta complicadísimo, al menos para mí lo es, definir en un estilo a Prince. Porque todo él es música y quién es capaz de encerrar al artista total en un solo género. En Art Official Age encontramos principalmente soul, R&B y electrofunk. 

Kiko Veneno & Martin Buscaglia: "El Pimiento Indomable"

¡Queda claro que un hombre como Kiko Veneno no necesita presentación! No obstante queremos destacar su buen estado de forma. Además de su recuperación en disco y en gira del glorioso e histórico Échate Un Cantecito, sus dos últimos discos oficiales, Dice La Gente y Sensación Térmica, ambos para Warner, son dos estupendos, aunque muy diferentes, trabajos. Sensación Térmica es del pasado año y contó con la gran y moderna producción de Raúl Fernández “Refree”. Cuenta con baladas como Namasté y con melodías preñadas de romanticismo como las de No cal patir o Los planetas

Por desgracia, Martin Buscaglia sí que necesita algo más de presentación. Particularmente perdí la pista del uruguayo hace 4 años con su estupendo quinto disco, Temporada de Conejos (Lovemonk). Allí, además de muchos toques funk, teníamos sus aires soul y su latin-pop con scratches actuales. También había temas como el Blues del carrito que eran puro Pata Negra cuando Kiko Veneno cortaba el bacalao. Por eso era lógica esta unión, teniendo en cuenta además, que a ambos les gustan las aventuras, la experimentación y los nuevos desafíos artísticos. Por eso ambos se han sacado de la manga esta aventura de El Pimiento Indomable (Satélite K) y han preparado una receta de 12 nuevas canciones en Montevideo. Colaboran visualmente, además, en esta currada aventura Isaki Lacuesta, Albert Plà o Santiago Segura.

Luke Winslow-King: "Everlasting Arms"

Lo primero de todo hay que hacer una breve aclaración respecto a lo que se suele entender cuando se habla de sonidos “vintage”. Una cosa es referirse a aquellos que, con mayor o menor fortuna y/o sinceridad, intentan recrear estilos clásicos respetando sus formas originales, y otra diferente, aunque a la larga relacionadas, es cuando uno se basa en ellos y los trabaja sobre unos parámetros personales y actuales. A esa segunda categoría es a la que pertenece el músico Luke Winslow-King

 Everlasting Arms es su cuarto disco, y un capítulo más de ese mundo musical que el norteamericano se ha ido forjando a su medida. La pócima para ese peculiar resultado es básicamente tomar como columna vertebral una sonoridad y ambientación cercana al jazz-swing, en su vertiente más elegante, y sobre él trabajar con otros registros como el blues, el rock , el folk, etc... hasta llevarlo a su terreno. Una capacidad que demuestra su amplio conocimiento académico y su pasión, y estudio, por los sonidos añejos.

Niños Mutantes: El futuro ya llegó

Sala Hangar, Córdoba, 24 de Octubre de 2014. 

Es lo suyo. Escuchar un disco que esperas como agua de mayo para quedarte solo a medias e inmediatamente después marcar en el calendario las fechas de la inminente gira que traiga a una de tus bandas favoritas lo más cerca posible de casa. Como una de las fechas más señaladas del año, el reencuentro con unos músicos que siempre, graben lo que graben, apabullan en directo, no puede ni debe decepcionar a quienes llevamos casi dos décadas pensando que deberían haber llegado mucho antes y deberían tardar aún mucho tiempo en marcharse. Estamos tranquilos al respecto, hoy los Niños Mutantes suenan seguros, aquilatados y sin fisura alguna. Y si además el sonido de la sala acompaña (enhorabuena una vez más a los responsables de la Sala Hangar, uno de los pocos reductos cordobeses inasequibles al desaliento que normalmente implica la desidia del oyente medio ante la presencia en los escenarios de la ciudad de bandas de primera división), definitivamente la bala que has gastado en tu agenda se da por bien empleada justamente por haber dado de nuevo en el blanco. El premio lo recibes a cuatro manos, procedente de unos tipos cercanos, que viven por y para la música y que ponen otra piedra más en el bellísimo acerado roquero de una ciudad, Granada, que los enorgullecerá de por vida. Bien merecido se lo tienen.