Los primeros pasos de Wilco, dos décadas después

Aprovechando que Wilco acaban de volver a lanzar sus dos primeras referencias en lujoso formato analizamos sus primeros pasos y repasamos los jugosos extras que han desempolvado para la ocasión. 

Por: Artemio Payá 

Si hablamos de los inicios de la banda de Illinois es inevitable acudir al abrupto final de los seminales Uncle Tupelo, grupo universitario formado por Jeff Tweedy ( bajo, voz ), Jay Farrar ( guitarra, voz ) y Mike Heidorn ( batería ), que aunaba por igual su amor por la urgente energía del punk con la música de raíces norteamericana. La cosa funcionó bastante bien en sus dos primeros y recomendables discos ( "No Depression" y "Still Feel Gone"). A partir de ahí su calidad compositiva sube un peldaño contando con Peter Buck para la producción de su tercer disco ("March 16-20, 1992"). El resultado fue ampliamente satisfactorio a pesar de las disensiones internas ya que Tweedy quería ganar más protagonismo en una nave hasta ese momento capitaneada por Farrar, lo que supuso que cada uno compusiera por su lado en vez de conjuntamente como hasta la fecha, alimentando la fractura entre los dos. No sólo eso, sino que además propició el abandono de Heidorn y la entrada de Ken Coomer en el combo. El punto final lo puso su fichaje por una multinacional para grabar el estupendo "Anodyne" ya con nuevos miembros ( Max Johnston y John Stirratt). Después de tensar demasiado la cuerda tras las sesiones del disco, Jay Farrar anuncia que deja la banda una vez termine la presentación del disco durante el año 1994 poniendo punto y final a Uncle Tupelo.

Ese mismo año recluta a su antiguo compinche Heidorn para formar Son Volt y Jeff Tweedy se queda con el resto de la banda en unos rebautizados Wilco, que casi sin pausa se meten en el estudio con Brian Paulson ( que curiosamente también estaría tras los mandos del debut de Son Volt). A modo de refuerzo reclutan a Brian Henneman, roadie de los Tupelo y capo de Bottle Rockets que aporta nervio y saber hacer a unas canciones rebosantes de energía. Editado en 1995, "A.M" no tuvo la repercusión esperada y pasó desapercibido en las listas , a pesar de ello el álbum contiene grandísimos momentos de rock americano y sigue sonando igual de fresco más de dos décadas después. Imposible que una rodaja que contiene "I Must Be High", "Casino Queen", "Box Full of Letters", "Shouldn't Be Ashamed", "Pick up the Change", "Passenger Side" o la sentida "Blue Eyed Soul" nos pueda defraudar.

Entre el material extra que nos ofrece la reedición podemos encontrar un corte de unos casi finiquitados Uncle Tupelo, una primigenia versión de "Outtasiteque adquiere vital importancia en siguiente disco apareciendo en las dos caras, la bella "Lost Love" que Tweedy aportó para el discazo de Golden Smog y sobre todo tres grandes canciones que perfectamente podrían haber sumado en "A.M": "Those I'll Provide" y tanto "Hesitation Rocks" como la concisa "Piss it Away", que desprenden un embriagador aroma a The Faces.

Tras una extenuante gira de más de doscientas fechas se pusieron a trabajar en la continuación no sin antes descubrir que su viejo amigo y ahora competidor en Son Volt había conseguido rebasarles por la derecha en cuanto a crítica y ventas con el magnífico "Trace". La reacción no se hace esperar y la banda se encierra junto con el recién incorporado Jay Bennett, un tipo me atrevería a decir que capital para el devenir de la banda y necesario para la nueva dimensión a la que quería llegar Wilco.

La apuesta fue arriesgada porque se descolgaron ni más ni menos que con un disco doble y auto producido y que aunque por su minutaje cabía en un CD, Tweedy prefería partir en dos partes diferenciadas y no sólo eso, sino que además quería que en las tiendas estuviera a precio de disco sencillo algo que chocaba con las ideas de Reprise Records. Al final se salieron con la suya asumiendo el considerable sobrecoste.

Es difícil añadir algo nuevo sobre un trabajo sobre el que se ha hablado hasta la saciedad y que es considerada una obra maestra del rock americano. La primera parte contiene mandanga de primera y aunque de primeras nos topamos con la expansiva "Misunderstood" el resto canciones entran como la seda y por qué no, son la continuación razonable y mejorada de su predecesor. La segunda parte muestra la cara más retorcida y menos directa de Wilco, son canciones con poso que necesitan calma y cariño pero es esta segunda parte la que hace que "Being There" sea considerada una joya. Es sin duda el punto extra que lo eleva por encima de otros discos parecidos. En resumen un disco en el que prácticamente todas las composiciones rayan a una altísima altura y no sobra ni falta nada y se puede considerar como una unidad perfecta.

Quizá por eso sorprende menos el material inédito, no hay ninguna tonada que podríamos incluir en el disco sin titubear y entre tomas alternativas y esbozos lo mejor que encontramos son las ya conocidas "Capitol City",que formaría parte unos cuantos años mas tarde en "The Whole Love" y "I can't keep from talking" grabado en las mismas sesiones que Tweedy cedería para "Weird Tales" de Golden Smog. Mención aparte merecen los dos discos extras aquí incluidos con un concierto en el Troubadour dónde vemos a la banda engrasada sonando de lo lindo y presentando sobre las tablas el material recién alumbrado.

 Aquí pues acabó para algunos la única época que merece la pena de Wilco ya que si en "Being There" se aflojaron el corsé, en los siguientes trabajos emprenderían nuevos caminos dejando en la estacada a un nutrido grupo de fans que querían que los de Chicago siguieran practicando rock americano. El caso es que desde mi punto de vista creo que el tiempo le ha dado la razón a Jeff Tweedy: ha conseguido superar a su colega Farrar, ha conseguido el éxito de crítica, de público y sobre todo ha conseguido seguir sacando álbumes de matricula de honor sin dejar de hacer lo que le apetece.

Mavis Staples: “If All I Was Was Black"

Por: Txema Mañeru 

La gran Mavis Staples sigue tocada por los dioses con 78 años cumplidos. En los últimos doce años no ha parado de entregarnos discos del notable para arriba. Concretamente desde que entró a formar parte del estupendo sello ANTI, en el que está hasta Tom Waits y que distribuye aquí la gente de PIAS. Comenzando hace más de una década por el estupendo "We’ll Never The Hideout" que le produjo Ry Cooder. Claro que también ha sabido respaldarse de excepcionales músicos y productores para seguir sonando viva y totalmente vigente hoy en día., tanto a nivel musical como en su mensaje revolucionario, político y social. Es triste que esta veterana activista y luchadora que comenzó siendo una niña con The Staple Singers tenga que seguir cantando contra el racismo, la discriminación policial y otras lacras de la sociedad actual. 

La verdad es que este precioso y conciso "If All I Was Was Black" (ANTI / PIAS) de rotundo título, tendría que aparecer firmado por Mavis Staples y Jeff Tweedy, al igual que los dos anteriores y grandísimos discos. De hecho con "You Are Not Alone", ya junto al líder de Wilco, ganó el Grammy al Mejor Disco de Americana y estuvo nominada con el anterior "One True Vine". Este nuevo debiera llevar la firma de Tweedy con más razón aún, pues es el primero en el que no tiran de versiones de clásicos más o menos populares y todos los temas llevan la firma del músico, aunque en algunas letras le ayuda muy bien la propia Mavis, como es el caso del buen tema titular que narra con emoción una experiencia vivida con la policía junto a su familia allá por el 64 cuando eran estrellas en el imprescindible sello Stax. Tweedy toca además un montón de instrumentos y trae a su hijo en la batería y percusiones. Junto a ellos están otros músicos de Wilco, o relacionados con ellos, como Glenn Kotche y Scott Ligon (genial con los teclados) y un excelente equipo de coristas entre las que destaca Kelly Hogan. Por último, con las excepcionales guitarras sigue el gran Rick Holmstrom, que esperemos le acompañé en su próxima visita entre nosotros. 

Porque esa es la otra fantástica noticia, es que ha sido anunciada, junto a otro veterano gigante imprescindible como Stevie Winwood, entre las primeras confirmaciones para el III BBK Music Legends Fest que se celebrará en el Centro Ola BBK de Sondika los días 29 y 30 de junio. Yo que tú ya me estaba haciendo con el económico Bono en www.musiclegendsfestival.com porque el ambiente y el sonido es inmejorable y los carteles y asistencia de público están yendo a más. 

Así podrás escuchar canciones como el excitante inicio con el single "Little bit" con su justa instrumentación y esos espléndidos coros acompañando a la todavía gran voz de Mavis. Ya te hemos hablado del excelente tema titular compuesto a medias por Mavis y Tweedy. En él sobresalen los coros, pero más aún los rockeros solos de Holmstrom. En "Ain’t no doubt about it" bordan una melodía que me recuerda mucho a la mejor Carole King. "Peaceful dream" es su canto góspel por la paz y con magníficas guitarras acústicas. También está compuesta a medias un "We go high" que de nuevo remite a góspel. Con su alegría, las buenas guitarras y las percusiones de Kotche y el pegadizo estribillo la verdad es que te lleva hacia arriba. Seguro que con ella en directo  muchos rozarán el cielo. Rezuma rock y buenas guitarras eléctricas en "Try harder" justo antes de cerrar con acústica y voz una preciosa "All over again" de tonos country. Y es que la variedad estilística es otro de los puntos fuertes de este muy buen disco. ¡Ojalá le queden unos cuantos más por hacer si siguen con esta calidad!

El "supergrupo" The Surfing Magazines inicia gira por nuestras ciudades


The Surfing Magazines es otro ejemplo de lo que se tiende a llamar un supergrupo, o lo que es lo mismo, la conjunción de variados integrantes de bandas de prestigio. En este caso la alineación la componen David Tattersall y Franic Rozycki de The Wave Pictures, la mitad de Slow Club, Charles Watson, y el batería Dominic Brider. Todos ellos forman una banda que tiene el garage-rock como base estilística y donde destacan pese a ello influencias que abarcan desde Bob Dylan, The Velvet Underground a la música surf de los 60’s. 

El cuarteto traslada ahora su gira hasta diversas ciudades de la Península, comenzando el 18 de enero en Gijón, bajo formato acústico con los dos miembros de The Wave Pictures, y terminando el mismo mes, el día 27, en Barcelona. Durante ese periplo nos demostrarán que son tanto capaces de hacernos bailar a ritmo de rock'n'roll como acurrucarnos bajo dulces melodías en toda una excitante montaña rusa. 

Fechas y lugares de la gira: 

18 de enero: Gijón, Toma 3 (David y Franic de The Wave Pictures) 

19 de enero: Oviedo, Lata de Zinc 

20 de enero: Almendralejo, Salón de Teatres 

21 de enero: Madrid, Café La Palma 

23 de enero: Donostia-San Sebastián, Dabadaba 

24 de enero: Bilbao, Kafe Antzokia 

25 de enero: Valencia, Loco Club 

26 de enero: Zaragoza, La Lata de Bombillas 

27 de enero: Barcelona, Sala Begood

Entrevista: Emilio J. López/Los Elegantes

"El Madrid que yo conocí con Los Elegantes tenía una gran creatividad y unas enormes ganas de vivir. Estaba alejado de cualquier expresión negativa y de violencia como las que veo ahora" 

Por: Javier González/ Jorge Bravo Crespo
Foto: Jorge Bravo Crespo

Si hablamos de una de las grandes bandas del movimiento mod nacional, a buen seguro que al melómano empedernido se le vendrá a la cabeza el nombre de Los Elegantes; cumbres de nuestra escena, dueños de una trayectoria impecable, repleta de grandes himnos pop que hoy en día siguen reluciendo como en primeras escuchas.

Unas canciones que ahora vuelven a estar en el candelero gracias a la edición de "¡Ponte ya a Bailar!  Mis Años de Revuelta Mod con Los Elegantes" (Ediciones Chelsea), el espectacular libro firmado por Emilio J. López, una de las caras reconocibles de la banda, que con un estilo fresco y directo, da vida a una obra que recorre parte de los pasajes más interesantes, divertidos y dolorosamente sinceros que alumbraron nuestra música en los años ochenta, todo ello contado desde el particular y divertido prisma Elegante.

Semanas atrás nos citamos con Emilio en el centro de Madrid, la ciudad que le vio nacer, para que nos hablara con total afabilidad de una obra de espectacular presentación y gran valor, que nos brindó la oportunidad de conocer más de cerca a un mito de lo más locuaz y cercano, al que quizás volvamos a ver encima de los escenarios con mayor regularidad gracias a la colaboración con Los Disparos que próximamente verá la luz de la mano de Subterfuge.

¿En qué momento y de qué forma surge la idea de elaborar "¡Ponte ya a Bailar! Mis Años de Revuelta Mod con Los Elegantes"? 

Emilio: Surgió de forma inesperada. En mi caso fue gracias a Facebook donde contactó conmigo Álex Diez, Cooper. Le conocía desde el año 1984 cuando Los Elegantes fuimos a tocar a León y él tocaba en Ópera Prima. Fue quien me tentó con la idea de un libro. En aquel momento ni me lo planteaba, ya que en ningún momento creí que hablar de todo lo sucedido a lo largo de aquellos años pudiera tener un interés real. El tema es que él me lo fue planteando de una manera muy sugerente y me enganchó. Siempre le he tenido un gran cariño personal, además se conjugó todo con un planteamiento interno muy interesante que acabó dando forma al libro. La realidad es que yo no confiaba en evocar con tanta precisión todo lo sucedido. Ha ido ocurriendo con mucha naturalidad. Ya no hablo de precisiones del recuerdo, si no que fuimos a más y hubo mucha exactitud. Tiramos desde los primeros años de nuestra música, tomando como eje “El Ponte ya a Bailar!”, para hablar de mis recuerdos. No queríamos hablar de La Movida ni de la Nueva Ola. Comenzamos, viendo qué ocurría, lo que pasa es que soy muy disciplinado y si me comprometo con algo me gusta terminarlo. Fui viendo si lo que escribía tenía interés real, ya no para nadie, si no para mí mismo. En cuanto me di cuenta de que así era, todo fue más sencillo.

Te has marcado un libro muy fresco y directo. ¿No sé si existía una premisa previa de que así fuera o surgió sin más?

Emilio: No había ninguna referencia anterior. No hubo trabajo de campo. No había un cuaderno anterior con ideas. Hubiera sido lento. Creo que hubiera perdido el tono y la frescura a la que haces referencia. Estamos ante un libro fresco, descarado, con vocación de ser directo que cuenta una historia personal. Yo no soy un súper ventas, ni estoy más allá de nada. No quería ser pesado. Sí directo y sencillo. Me he basado solo en mi memoria, sin recurrir a internet, así que creo que he salido reforzado. La memoria me ha hecho llevarme una alegría y recordar cosas que he creído interesantes y pensé que había olvidado. Me ponía frente a la hoja de texto, con la canción de cada capitulo, y dejaba que me llevara de un recuerdo a otro. En el proceso de búsqueda iba anotando todo lo que me venía de golpe. Pero no hubo un trabajo previo. Me he aprovechado de la inercia inicial escribiendo a diario. Una vez que salió el primer párrafo, el que da el tono, el foco que ilumina todo, con ese boceto, me dije ya tengo el tono. Algo confesional, directo, con humor, ya te digo, que no fuera pesado.

Rememoras casi desde el comienzo los orígenes de la banda. ¿Qué has sentido al volver a echar atrás esa mirada? 

Emilio: Echar la mirada atrás me llevó de nuevo al colegio. No pensaba ir tan atrás, pero di con ese párrafo inicial que dice “me hice mod y del Atleti, podría haber sido peor”, que me dio el tono. Creo que cualquiera que tenga familia del Atleti sabe que eso marca mucho. (Risas) Escribir éste libro ha sido una aventura, algo tremendo. Hubo momentos que me costaba desempeñar mi trabajo en Efe con regularidad. Y es que una vez que abres la puerta de los recuerdos que crees olvidados cuesta volver al día a día. Mentalmente hice vida monacal. Desde la mañana hasta la noche andaba a todas horas con esto en la cabeza. En sueños me despertaba recordando nombres de gente. No quería llamar a nadie, ni buscar en la red. En mitad de la noche cogía el boli y anotaba en el bloc los nombres que se me venían a la mente. Llegué a tal punto que añadí alguna cosa cuando creía haber terminado, pero salían tantas aventuras más que podría haber seguido. Me tiré quince días con recuerdos y anécdotas que quizás debía haber añadido. Creo que hay cosas fuera que quizás podrían haber tenido hueco, aunque el groso del relato estaba más que armado y era muy interesante tal y como ha quedado. Es un libro que se lee bien y que te hace divertir. Todos los de la colección son de ese estilo.

Hablas de un Madrid huérfano de sellos, con sus aires de libertad y de tantas otras cosas por construir hacer y construir. ¿Cómo era nuestra ciudad por aquel entonces?

Emilio: Había un gran impulso vital. Se notaba el entusiasmo, la exaltación, creíamos que todo se podía conseguir. Los primeros ochenta eran un "melting point". Había de todo: música, arte, exposiciones, fotografía, etc... Había muchas cosas interesantes. Desde el mundo grafico a la música, todo se retroalimentaba. Todo en un Madrid, que a diferencia de ahora, tenía una gran creatividad y unas enormes ganas de vivir. Estaba alejado de cualquier expresión negativa y de violencia como las que veo ahora. Recuerdo a Aviador Dro diciendo aquello de “Nuclear Sí”…ahora te mandarían al ostracismo. Había un mayor descaro, un mayor atractivo de las personalidades. Desde Alaska, Alberto García Alix, Álex de la Iglesia…un montón de gente… no había resentimiento. No te autoimponías tapones, ni odios…

En el mismo hablas de un montón de salas como Sol, El Escalón, Rock-Ola y El Penta…y un sinfín de bandas, Parálisis, Los Nikis… además de los colegios mayores ¿Eres de los que cree que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Emilio: Aquella época era increíble. Teníamos un montón de salas y programas donde la música tenía cabida. Nosotros éramos mod, la minoría dentro de la nueva ola. Había programas como La Edad de Oro, al que sabíamos que no iríamos por concepto, ya que ellos eran más de Radio Futura, pero daba igual. Teníamos Caja de Ritmos, Popgrama, había una hermandad entre las bandas. A mí las invocaciones nostálgicas no me gustan, en el libro hay nostalgia alegre, de las ganas de vivir el momento. Puedes ver que se habla de un momento único, aunque jamás he perdido las ganas de vivir el momento. Scott Fitzgerald decía que no hay momentos mediocres sino observadores mediocres. Para mí es el pre-mod de todo. Era un buen músico, escribía de maravilla. Es el modelo de delicadeza, estlio, clase, brillantez. Tuvo una vida dura y no tuvo resentimiento, jamás. Como periodista trato de vivir el momento y buscar lo que me atrae. Ahora al releer el libro me he dado cuenta de que es un homenaje de superviviente. Me he dado cuenta de que falta mucha gente, que ahora está muerta, que menciono en el libro con mucho cariño. Aquí se habla de actuaciones en directo, accidentes, comidas, cenas, drogas, música, amigos…pero por encima de todo, del anhelo de crear y de vivir.

Hablas de que como jóvenes, os daba igual el negocio y de que estabais alejados de las partes más oscuras del negocio, como la payola que hacía que los discos fueran conocidos y sonaran en las radios comerciales a cambio de la cesión de derechos.

Emilio: Es una realidad, existía la cesión de los derechos editoriales a cambio de que tu disco sonara y hasta fuera disco rojo… el dineral que habrán hecho con la mordida…Yo siempre he pensado cuánto dinero se habrán llevado. Para nosotros la cadena Ser era la cadena hortera. La Movida fue un antídoto contra la música hortera y lacrimógena de los 40. Contra el rock sinfónico, contra la trascendencia de la canción protesta. Salimos nosotros que éramos cínicos de pura ingenuidad, para luchar contra esas bandas y artistas que nos daban enorme pereza. Éramos el descaro, la frescura, la falta de prejuicios. No queríamos ser intelectuales. Da igual que fuéramos Kaka de Luxe o Ejecutivos Agresivos. Había horror hacia aquello. Creo que en la vida la elección de descartes es algo fundamental, para que el resultado que ves con los años te sea asumible a ti mismo una vez que te analizas. Todos hemos hecho descartes. Da igual que hagas la elección a los veinte años o a los setenta. Scott Fitzgerald, por ejemplo, jamás hubiera votado a Podemos. (Risas)

¿Creéis que aquella actitud hizo que Los Elegantes no fueran una banda más mediáticos? 

Emilio: Hacer ahora una valoración de qué habría ocurrido no tendría sentido. Aquello me llenó tanto que no me hacía falta nada más. Lo digo en el libro, había una sana inconsciencia, una absoluta falta de astucia, sobre todo a la hora de pulir algunas cosas que quizás nos hubieran hecho más conocidos. Los Who lo hicieron para entrar en el mercado, Pete Townshend, escribió "Substitute" para que entrara en radios. Nosotros éramos muy radicales. Quizás todo hubiera sido diferente. Ya te digo que no hubiera cambiado lo vivido. Aunque de tener más éxito también te digo que yo no hubiera sobrevivido. Mi madre al leer el libro se ha asustado al ver ciertas cosas que hacíamos. Creo que teníamos a nuestro ángel de la guarda muy quemado y haber jugado más a los dados quizás nos habría salido mal.

Había una gran relación entre Mario Tenia y Los Solitarios, Los Secretos, Nacha… y vosotros… ¿Nunca os faltaron amigos? 

Emilio: El libro transmite camaradería. Éramos muy individualistas, aunque teníamos corazón enorme que hacía que hubiera gran relación con muchos músicos de aquel momento.

Y hasta hay un pasaje que a mí me obligó a dejar de leer el libro momentáneamente, me refiero a cuando narras el fatal accidente de Canito… 

Emilio: En cierta medida me gusta que me hayas dicho eso. Es un gran elogio, por la capacidad de transmitir que me hace ver que encierra el libro. De verdad, muchas gracias. El hecho de que hayas tenido que cerrar el libro, es mucho para alguien que escribe un texto menor. En su momento fue muy bonito poder tocar el libro, venir a cosas muy puntuales a Madrid, y encontrar a gente que demuestra cariño a las canciones, al libro… De un tiempo a ésta parte, gracias a Álex, que es el canalizador de todo, me he encontrado con gente que me ha brindado la oportunidad de saber que les gusta todo aquello que no se ha desvirtuado. Gente que está hastiada de las cosas que ve en la vida y en la música. Fue bonito encontrar con gente que entronca con el espíritu auténtico de todo aquel período y de lo que se narra. Mira que a lo mejor resulta que todo esto sí tiene interés. Ten en cuenta que desde Miami lo veo en la distancia. Además he contado algo íntimo que sabía que iba a leer mi madre, que es mayor, no debía darle disgustos y he corrido el riesgo de que me diga, Hijo, te metías drogas así…Te liaste en Segovia con aquella chica y te fuiste sin pagar en el parador. (Risas)

Si hay una canción que tiene un capítulo que la lanza directamente a la eternidad, es sin duda "La Calle del Ritmo"…

Emilio: Indudablemente si tengo que elegir una canción… es "La Calle del Ritmo", es la quintaesencia de lo que éramos. De un momento feliz, de exaltación, de casi andar sin tocar el suelo. En realidad en aquellos años consumíamos anfetas y tratabas de acostarte con muchas chicas, pero creo que en realidad eran las ansias de hacer cosas, de motivarte, las que te removían. Daba igual que fuera la música, viajes, fotografías, etc... La Calle del Ritmo, me trae recuerdos de brutal felicidad. Aún recuerdo el momento en que se compuso, estaba chutado de endorfinas, no podía estar quieto. Hay un chico de Alcazar de San Juan que me dijo en una ocasión que cuando salió la canción la ponían en todos los bares, de tal manera que la calle se llama así, La Calle del Ritmo. También hay un programa que se llama así. Creo que es una canción que ha tocado a mucha gente por dentro.

En el libro salen a relucir unas cuantas curiosidades que nada tienen que ver con la música, una es que tu familia está relacionada con el restaurante Botín uno de los más antiguos de Europa. 

Emilio: Mi familia sigue ostentando la propiedad del restaurante botín que es el más antiguo del mundo, data de 1725. Ahora lo llevan dos primos míos. La verdad que lo llevo con orgullo y con muy buen apetito.

Y hay otra pasión que no es musical, pero que solo es comparable a nuestro amor por la música. Hablo del Atlético de Madrid el equipo de nuestros amores. ¿De verdad era tu padre amigo de Luis Aragonés? 

Emilio: Mi padre era amigo de Luis Aragonés y de muchos más jugadores del Atlético de Madrid. Muchas tardes quedaban en la Cava Baja con la intención de echar la partida de cartas. Ser del Atleti te curte en la vida y a la hora de formar una banda, te curte a la hora de sacar lo bueno de las situaciones adversas…Recuerdo que cuando acabábamos las galas con Los Elegantes yo siempre desaparecía, Juanma decía que la gala era una mierda y que porqué me iba. Yo le decía que si salía bien, salía a celebrar, y si salía mal a olvidar. No me quedaba en hotel. Tantas desdichas desde la perdida de la Copa de Europa en Bruselas marcan muy fuertemente a la hinchada rojiblanca. Aquella derrota obligó a mi padre a estar tres días seguidos vestido dentro de la cama sin moverse. Al tercer día se levantó y se fue a tomar algo con los amigos, algo que nos hizo ver que se encontraba bien. Creo que el Atleti es la vida. Y con sus enseñanzas, he aprendido que hay salida de casi todas las situaciones en la vida.

Me ha sorprendido ver en el libro que el nombre de Los Elegantes aparezca relacionado con el de Amador Mohedano. ¿Cómo es que era vuestro road manager? 

Emilio: Amador fue nuestro road manager. En el libro hablo de un accidente que tuvimos volviendo de una gala. El mismo día del accidente nos decía que había que pagarlo, sin preguntarnos cómo estábamos. Se había mamado y nos dejó tirados. Nos decía que no podía levantarse. Juanma y yo nos fuimos desde Punta Umbría, en pleno verano, sin dormir, hasta a Madrid y nos dimos un buen golpe. No se levantó, nos dio las llaves del coche desde la cama, sacó la zarpa y nos dio la llave. El tío no se preocupó de si estábamos bien o mal. No pegaba nada con nosotros. Estaba en la oficina que nos llevaba en el año 1984, de la que no recuerdo el nombre. El caso es que sí, era nuestro road manager. (Carcajadas)

Actualmente andas inmerso en una colaboración con Los Disparos. ¿Cómo surgió todo y en qué consistirá exactamente? 

Emilio: Para ésta vuelta a mis orígenes han tenido mucho que ver dos personas. Alex, al que ya hemos citado varias veces, y Felipe de Los Disparos, ya que alguien dijo en su día que sonaban parecidos a Los Elegantes. Un día hablé con Felipe y me dijo que me había mandado una letra y una melodía. Nos mandamos varios archivos hasta que surgió una canción. Al hacerlo, me activé y tiré de algunas melodías para hacer “Pájaros en la Cabeza”, solo letra y melodía. Más tarde le invité a que continuara, y él me mandó los acordes de guitarra. Así surgieron las dos canciones que hemos grabado para Subterfuge, que saldrán en unas semanas como parte de un single.

¿Crees que será el comienzo de una colaboración musical continuada? 

Emilio: Nunca se sabe. No soy corredor de cien metros. Me dije a mi mismo que quería hacer más canciones. Ahora tengo varias estructuras y letras. Ya veremos qué ocurre con éstas dos canciones y veremos si se puede entrar a fondo en algo más.

¿Crees que habrá ocasión de que volvamos a hablar con motivo de la continuación de éste libro? 

Emilio: Me encantaría volver a hablar con vosotros, y seguir hablando de música y de nuevos proyectos. Mientras uno escuche canciones que te toquen por dentro debe seguir haciéndolo, de la misma manera que si escribe o canta. Es algo que he aprendido que me ha servido en el periodismo. No busco el visto bueno de nadie, escribo y si me gusta, tiro para adelante. Creo que con las canciones ocurre lo mismo. Si te gusta y te emociona, no necesitas más. A veces das las gracias de que haya gente que haya escrito canciones tan bonitas y nos las haya legado. Creo que esa pasión es algo fundamental que no se debe perder. Si pones el piloto automático, todo se vuelve insípido. Estoy deseando que Álex me presente nuevas bandas a seguir de las que él tanto conoces, para mí es fundamental seguir descubriendo y sentirme vivo.

Mamá: "Toque de queda"

Por: Txema Mañeru 

Ya no sabemos cómo alabar lo que están haciendo José Mª Granados y los suyos desde su inesperado pero fructífero regreso la pasada década. Mamá fueron de los más grandes del pop melódico (mal llamado baboso) junto a Nacha Pop y Los Secretos, aunque no tuvieron la suerte de ambos pese a singles y canciones como "Chicas de colegio" o "Regresas a casa a las diez" o "Me diste el número equivocado". Granados siguió componiendo algunos temas estupendos incluso para Los Secretos y fue sacando discos preciosos de pop bajo su nombre que fueron editados en el mejor sello de pop de este país, Rock Indiana. Así hasta que decidieron regresar a finales de la pasada década como Mamá y brindarnos una serie de discos que mantienen la magia de su comienzos y, en algunos momentos, hasta la agigantan.

El disco más especial de su vuelta fue, es y será, "La Mejor Canción" (Rock Indiana). El tema que lo titula igual no es el mejor de los suyos, pero sí que está entre las cinco, y eso en un grupo con tantas buenas es mucho decir. Pero es que "No soy yo", "Botellas" o "Perdiendo la memoria" tienen una chispa que hacen que el día se te alegre.

Luego fueron llegando LPs como "Solo Por Hoy" o "Sin Crédito" y EPs, como en los viejos tiempos, como el que titularon "Segundo Asalto". Así se han mantenido fieles a su cita discográfica cada dos  años y no han dejado de girar y tocar. Hace ese tiempo precisamente llegó otro estupendo trabajo titulado "Estándar", todos ellos igualmente en Rock Indiana, en verdad nada standard y sonando enérgicos y cañeros en muchísimos momentos. Vienen además de llenar durante la presentación en Madrid, dos días seguidos, de este nuevo y destacado "Toque De Queda".

Parece mentira que casi cuarenta años después de su formación se hayan marcado otro buen puñado de frescas canciones de todos los colores y que sean un magnífico "Toque De Queda" para pincharlas una y otra vez en nuestras habitaciones, solos o bien acompañados. Canciones como esa preciosa melodía de "Uno más", tema con el que abren contándonos una de esas maravillosas historias del gran Granados. "Acto de fe" es contagiosa y optimista desde su mismo título y está cargada de chispa vital. Siguen entregándonos buenos medios tiempos llenos de calidez como "El encuentro" y regresan a los primeros tiempos de la new wave, con unos teclados y un ritmo puro Elvis Costello en sus inicios, como el de "Hoy te quiero sorprender". También dan su cera con las historias de "Veletas" o "Parásito", antes de cantar a la vagancia como deporte con la alegre "Permiso para no hacer nada".

La balada del álbum es excelente. Una melancólica y entrañable "Líder" que deja paso al estribillo más pegadizo del disco con el tema titular, donde el trabajo de coros es estupendo. Para el final nos recuerdan su pasión por los viejos vinilos, que vuelven en parte, con un "Las piedras no saben hablar" en la que ellos nos hablan con la cercanía a la que nos tienen acostumbrados. ¡De cabeza ha estado en mi lista de los mejores discos del año pasado!

Entrevista: Capsula

"Nuestro deber como banda está en no atarnos a una fórmula determinada"

Por: Javier González 
Foto 1: Juan Pérez-Fajardo
Foto 2: Eider Iturriaga

Seamos francos, hay muy pocas bandas dentro de nuestro panorama que resistan la comparación, en lo que a calidad destilando rock and roll se refiere, que puedan intentar estar a la altura de lo que hacen hoy día los chicos de Capsula

Un buen puñado de discos a sus espaldas les avalan, a cada cual mejor, todo sea dicho; una cantidad desbordante de canciones llenas de actitud, cientos y cientos de noches sobre las tablas, repartiendo autenticidad, hacen de estos argentinos, afincados en Bilbao desde años, uno de los fenómenos más interesantes de nuestra música. 

A punto de comenzar una nueva etapa tras casi veinte años sobre las tablas, nos hemos puesto en contacto con Martin Guevara y Coni Duchess con motivo de la gira de despedida de "Dreaming of Ziggy Stardust", su personal adaptación de la icónica obra del genial David Bowie, a la que dirán adiós en tan solo unas semanas antes de comenzar una nueva andadura musical, siempre con el particular sello de Capsula.

Volvéis a la carga con una tanda de conciertos con la intención de cerrar definitivamente "Dreaming of the Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars".¿Qué sentís en un momento tan emocionante cómo éste? 

Capsula: Esta gira está siendo muy especial para nosotros, ya que será la culminación de "Dreaming of Ziggy Stardust". Un proyecto que empezamos hace casi siete años, y con el que vivimos un montón de aventuras. Después de grabar "Dreaming of Ziggy" en 2011, publicamos tres álbumes más: "Solar Secrets" (2013), "Dead or Alive" (2014) y "Santa Rosa" (2016). Estamos muy agradecidos de los lugares a donde nos llevaron éstos discos. Pero éste 2018 cumplimos 20 años como banda y ya tenemos material para entrar al estudio otra vez. Antes de comenzar con la nueva etapa queríamos dejar cerrado con el mejor de los sabores de boca éste proyecto. 

Se trata de un trabajo que todos conocemos al dedillo, ya que nos marcó profundamente en su momento, y que pese a no ser de vuestra autoría, creo que también os ha marcado de una manera definitiva como banda, hasta el punto de que os ha hecho ser conocidos por mucho más público. ¿Lo sentís así desde dentro del seno de la banda? 

Capsula: Estas son canciones increíbles. Bowie estuvo como referente principal desde los inicios de la banda. Siempre creímos que un tributo u homenaje se quedarían cortos, o en ridículo frente a la magnificencia del disco original y a la figura de Bowie. Solo podíamos tirar de lo que conocemos bien para hacer justicia a las canciones y ser honestos con nosotros mismos: El noise, la psicodelia, el fuzz en las guitarras, las reverberaciones David Lynchianas, el surrealismo de Buñuel, Dalí y Cocteau. Y claro está: La Velvet y Los Stooges. 

¿Por qué motivo decidís decirle adiós de una manera tan tajante y rotunda? ¿Necesitáis cerrar esa etapa de manera definitiva por algún motivo? 

Capsula: Nuestra versión de Ziggy Stardust la grabamos en 2011, cinco años antes del fallecimiento de Bowie. Lo nuestro con Ziggy nunca fue en plan homenaje, sino más bien una reinterpretación bajo nuestro propio sonido de esas canciones. La muerte de Bowie fue un momento doloroso y una sensación de vacío muy grande para nosotros, y luego de su muerte nos costó mucho poder volver a tocar ese disco, pero pasado un tiempo comprendimos que la única manera de mantener vivo su legado era a través de sus canciones. El proyecto "Dreaming of Ziggy" fue una etapa preciosa en nuestra carrera, pero ya son once álbumes que llevamos con Capsula, a promedio de casi disco cada año y medio, y la idea es estar siempre en movimiento, por lo que queríamos darle el mejor cierre posible, para empezar la nueva etapa con toda la energía del mundo.

¿Qué recuerdos tenéis del germen de la idea y de toda la grabación posterior del disco? 

Capsula: En marzo de 2011 nos contactó Jerry Corral, archiconocido periodista y amigo de la escena de Bilbao, diciéndonos que comenzaría un ciclo de conciertos en el Teatro Campos Elíseos de Bilbao. Jerry sabía de nuestra debilidad por DB y nos propuso inaugurar el ciclo con un concierto con una selección de canciones de Bowie. Nuestra respuesta fue más atrevida que otra cosa: Lo haríamos, pero no una selección de temas. Haríamos el disco Ziggy Stardust de principio a fin, en el mismo orden del disco y con nuestra propia interpretación de los sonidos y las canciones. Nos lo pasamos genial preparando ese concierto, y además tuvo muy buena recepción, con lo cual decidimos grabarlo en estudio. Para eso viajamos a Nueva York con John Agnello, quien había trabajado en la producción de nuestro disco anterior "Ïn The Land of Silver Souls". Con John a los mandos, la experiencia fue muy enriquecedora. Y como una cosa lleva a la otra, dos años mas tarde nos encontrábamos grabando "Solar Secrets" con nada más ni nada menos que Tony Visconti.

Más allá de vuestra colaboración y amistad con el afamado Tony Visconti. ¿Cuál creéis que es la principal aportación que os ha dejado éste trabajo?

Capsula: Nuestro sonido está en constante mutación. Entendemos que así como el universo está en permanente cambio, nuestro deber como banda está en no atarnos a una fórmula determinada. Nos encanta experimentar con el sonido y el colaborar con otros artistas y productores, ya que todos fueron aportando a lo que hoy es el sonido de Capsula. De las experiencias vividas en el estudio de grabación con genios como Tony Visconti, John Agnello, Ivan Julian ó Matt Verta Ray hay una marca indeleble donde el aprendizaje más importante tiene que ver con mantener viva la llama de la inquietud y la búsqueda de nuevas formas de expresión en el sonido de Capsula.

Durante éstas últimas noches que lo estáis interpretando, ¿añadiréis algunas sorpresas a vuestros directos, ya sea en forma de nuevos arreglos o colaboraciones? 

Capsula: Estos conciertos de cierre del "Dreaming of Ziggy" van a ser muy especiales. Con un "Dream Team" de los amigos que nos acompañaron en esa etapa: Gaizka Insunza y Ruben Garatea de Audience, Gonzalo Portugal de Last Fair Deal, Mariana Pérez de Sonic Trash y Alba Granados de Moonshakers. Para el show del Antzokia hemos preparado una sección rítmica a dos baterías con Mariana y Alba. ¡Va a ser impresionante!

En vuestra trayectoria es complicado, por no decir imposible, encontrar un solo trabajo que desentone y que haga bajar la excelente nota media que tenéis como banda de rock en cada disco. ¿Cuál es el secreto para mantener tantos años seguidos semejante estado de gracia?

Capsula: ¡Muchísimas gracias por tus palabras! En lo musical tenemos mil influencias y referentes que de una manera inconsciente van moldeando nuestro sonido. Desde los discos de psicodelia y folclore latino americano, que escuchábamos de pequeños en casa de nuestros padres, pasando por el punk y el noise de nuestra adolescencia, hasta los últimos discos que nos emocionaron. Todo esto forma parte del universo Capsula, siempre pasado por el filtro de nuestra personalidad y nuestras vivencias, lo que lo convierte en algo nuevo y fascinante. Para nosotros cada nuevo disco es un reto para cruzar fronteras y limitaciones, para hacernos más libres. 

Lleváis funcionando como banda alrededor de veinte años. ¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrenta un grupo a lo largo de una andadura tan extensa?

Capsula: Desde que empezamos con la banda, nuestra premisa básica fue coger la carretera y poder llevar nuestra música a la mayor cantidad de lugares posibles. Tenemos la gran suerte de mantenernos inquietos y unidos. Es tanto el disfrute en lo que hacemos, que cualquier dificultad se queda en el olvido rápidamente. 

Personalmente tenemos la percepción de que el mundillo musical está muy polarizado, hay escasas bandas realmente grandes y muchas que luchan por sobrevivir. ¿Creéis que hace falta que se asiente una clase media de grupos de rock para que así se dignifique más la profesión? 

Capsula: Hoy día se está viviendo un momento de la industria musical donde el rol del artista tiene que ser multifacético. No te puedes quedar en tu casa esperando a que se vendan solos los discos. En nuestro caso, el salir a la carretera siempre lo entendimos como un disfrute. Como la mejor forma para que nuestra música pudiera llegar a la gente de una manera directa, sin intermediarios. El concepto de “Hazlo tu mismo” está más presente que nunca. En cierto modo somos como los viejos músicos de blues o de jazz que en los años 40's recorrían los pueblos. Todo es cíclico, a veces estás arriba y otras abajo, pero eso no nos influye en absoluto, ya que el motor principal sigue siendo la pasión y el amor por lo que hacemos. 

Capsula es una banda que funciona bien dentro de nuestras fronteras, pero sobre todo lo hace a nivel internacional. Como gentes de rock que somos, ¿creéis que nos queda mucho por mejorar?- Me refiero tanto a nivel legal, de organización, derechos de músicos, nivel general de los medios especializados y garitos, etc…- ¿Cuáles son las grandes referencias? 

Capsula: Así como hay un idioma universal del rock and roll, una especie de cultura de códigos que traspasa las fronteras. Las mismas incertidumbres y problemas nos atañen a músicos y bandas de distintos lugares. Pero es una cuestión que va más allá del rock y de la música. Las carencias que ves en determinados países en cuanto al fomento de la cultura, también se dan en otros ámbitos como la educación ó la sanidad. Es más un problema de respeto al ciudadano y a generar diferencias sociales cada vez más grandes. Cuanto menos se apoya a la cultura, más ignorante será la población y de esa manera, más se enriquecen los que tienen el poder. 

¿Qué bandas nacionales del panorama actual llaman más vuestra atención? 

Capsula: Hace un par de años que pudimos cumplir el sueño de montar nuestro propio estudio de grabación en Bilbao. No solo para los discos de Capsula, sino también para ayudar a una nueva comunidad de bandas y artistas que vienen pisando fuerte en la escena local. Estamos muy orgullosos de los discos que salen de Silver Recordings y ponemos el alma en que cada disco que sale del estudio tenga un sello de calidad y que el mundo pueda conocer lo que se está cocinando en el underground. Estos últimos dos años vimos pasar grupazos como Moonshakers, Crap, Vietcong 68, The Daltonics, Logan X, Mocker’s, Screamers & Sinners,Bonzos, Eskean Kristo, Gora Japon, King KongBlues, Stuka & Los Fusers, Ultraligeros, Francisco Nogal, Kader Adjel & The Black Route, Muerete Ya, Slowmo ,Falling Black, Cavaliere, Sheriff Mouloud y el Zorro Loco, Pomeray, Los Galerna, B.C.Bombs y esperamos que en los próximos años sean muchos más 

Venga, antes de despedirnos, contadnos el secreto. ¿Qué han encontrado en el País Vasco este puñado de argentinos para llevar tantos años tan a gusto allí?

Capsula: Durante nuestra primera gira europea en 1998 pasamos por Bilbao, y el magnetismo con la ciudad y su gente fue instantáneo. Sentimos que el rock and roll se vive aquí de una manera muy especial e hicimos amigos que son para siempre. La ciudad nos adoptó y nos ensancha el pecho al girar por el mundo que la gente nos considere, si bien nacidos en Argentina, una banda de Bilbao. Del Bilbao de los 90's al del 2018 el cambio es enorme. Lo notamos día a día. La oferta cultural es muy amplia, y no solo en cuanto a conciertos. El arte en general está viviendo un momento de expansión muy grande en la ciudad. Con nuevas salas de exposiciones, galerías de arte, fotografía, diseño...

Dolores O'Riordan: 1971-2018

Por: Javier Capapé 

La tarde del pasado lunes me encontré con una noticia totalmente inesperada. Dolores O’Riordan fallecía a los 46 años de edad por causas todavía desconocidas. No me importaba el cómo ni el por qué. Una de las cantantes más carismáticas de los años noventa nos dejaba de forma repentina y con una gira pendiente con su grupo The Cranberries. Estoy seguro de que muchos a los que no les importa lo más mínimo la música son capaces de reconocer su particular voz de mezzosoprano, pero ante esta pérdida solo prestarán atención a los detalles más escabrosos de su vida, marcada por la difícil digestión de su temprano éxito y su inestabilidad emocional. Pero lo que realmente nos importa a aquellos que amamos la música es que Dolores O’Riordan fue un emblema del pop-rock de finales del siglo pasado. Con su característica voz (incisiva unas veces, delicada y susurrante otras) se hizo un hueco bien merecido en la era dorada de la Mtv (cuando todavía era un canal de televisión musical). "Linger", "Dreams", "Zombie", "Ode to my Family", "Animal Instinct"… fueron éxitos bien armados y con mucha personalidad. Sin ser un grupo virtuoso y no demasiado acertado en sus directos, The Cranberries sorprendieron al mundo por su capacidad de transmitir desde la aparente sencillez del pop, ofreciendo siempre un discurso muy honesto. El cuarteto irlandés se convirtió en emblema y su líder en una persona capaz de detener el mundo con sus giros vocales. 

El éxito quizá les llegó demasiado pronto, con un debut tan discreto como imprescindible y una continuación magistral donde mostraron sus mejores cartas. "No Need To Argue" fue un disco que, más allá de sus escalofriantes cifras de ventas, les puso en boca de todos por su calidad y sus magníficas canciones. The Cranberries estaban aquí para permanecer en la memoria colectiva. No dejarían indiferentes y a muchos de nosotros nos atraparían sin remisión. Nadie puede decir que no escuchó en multitud de ocasiones aquel himno antiterrorista que fue "Zombie", una canción a la que no le sobró ninguno de sus reconocimientos. Pero The Cranberries no era un grupo de un solo éxito. A "Zombie" le precedían dos temas inmensos: la delicada "Linger" y la emocionante "Dreams", una de mis canciones de cabecera, un himno al poder de los sueños y a la capacidad del ser humano para empezar de nuevo. Y después llegaron otras canciones nada desdeñables como "Ode to my Family", "Ridiculous Thoughts", "When You’re Gone", "Promises" y otras aparentemente menores pero cargadas de simbolismo y emoción como "Dreaming my dreams" (una de sus más sinceras declaraciones de amor), "Free to Decide", "You & Me" o "Pretty" (la sensualidad hecha canción con una intensidad inusual en tan solo dos minutos), que han formado parte de la banda sonora de muchos de nosotros. 

The Cranberries fueron un grupo bregado en la era de los vídeos musicales de finales de siglo que no se supo adaptar con acierto al nuevo milenio. El cuarteto se tomó un descanso prolongado tras su recopilatorio de éxitos de 2002 en el que Dolores O’Riordan quiso probar suerte en solitario, aunque no logró el efecto esperado. Sus dos discos al margen de su banda de origen, así como su proyecto junto a Andy Rourke, constataron que Noel Hogan (principal compositor junto a la cantante en The Cranberries) imprimía el carácter que necesitaban las canciones de O’Riordan, y así, el cuarteto al completo volvió a los escenarios y al estudio de grabación para regalarnos "Roses", un disco en la línea de sus más inspirados éxitos repitiendo fórmula bajo la batuta del productor Stephen Street. Quizá ya hubiera pasado su momento, aunque The Cranberries seguían manteniendo un público fiel que estaba por encima de sus ausencias y sus cancelaciones, de sus aciertos y sus errores. 

Justo en el momento de esta irreparable pérdida el grupo estaba a punto de retomar su gira europea después de presentar su último recopilatorio en clave acústica grabado junto a la Irish Chamber Orchestra y publicado el pasado mes de abril. La cantante de Limerick volvía a ponerse al frente de una banda que le amaba y de un público que le mostraba un enorme respeto y una admiración bien merecida. 

Dolores O’Riordan se ha ido muy pronto. Ella fue mucho más que un icono del pop de los noventa. Una artista única, escritora de poderosas canciones, de actitud irrepetible, voz personalísima y carisma universal. Hasta siempre.

Elliott Murphy: El cercano ídolo rockero

Sala Bikini, Barcelona. Jueves, 11 de enero del 2017

Por: Àlex Guimerà

Considero que es un privilegio tener tan a menudo por nuestro país al gran Elliott Murphy. Si el año pasado fue una gira que pasó por lugares dispares como Hostalets de Balanyà (Barcelona) ,A Coruña o su doble visita en los centros FNAC de Barcelona y Madrid; para este 2018 la gira ha pasado por Barcelona (11 de enero), Eibar (12 de enero) y Pamplona (13 de enero) y le queda Bilbao (18 de enero) , Santander, Madrid (19 y 20 de enero), Zaragoza (21 de enero) y Andoain (26 de enero). Una suerte tener tan al alcance a este cantautor urbano que supo captar en los setenta lo mejor de la herencia "loureediana" y aunarlo con el tono de Dylan y Springsteen. Un hacedor de canciones que ha trascendido al tiempo y ha decidido vivir a su aire, fijando su residencia en París, lo que se documenta magníficamente en el recomendable film "The Second Act of Elliott Murphy", dirigida por el español Jorge Arenillas. 

En una Sala Bikini solo a medio llenar para tal artista, el concierto que inauguraba su gira española y la temporada de conciertos barcelonesa, Murphy apareció puntual a las 20:30 junto a Oliver Durand para abordar una tempranera "Drive All Night", que daría arranque a una fabulosa velada.  El formato dueto a las guitarras es una fórmula muy acertada teniendo en cuenta el buen resultado sonoro que da. Seguramente el bardo optó ya hace más de una década por ello a fin de ahorrarse los líos de llevar a una banda completa - en sus giras también alterna los directos con banda -, pero todo es posible gracias al virtuosismo del bueno de Oliver , quien con una guitarra acústica es capaz de llenar muchísimo y crear infinidad de efectos gracias a los pedales, el slide y su enorme talento instrumental. Un complemento ideal que da luz propia al sextagenario (68 tiene) y a sus poderosas canciones. 

Y quien se piense que el concierto iba de baladas acústicas va errado, pues los temas aparecieron marchosos y aptos para el baile. Es el caso de "Winners, Loosers, Beggars, Choosers", la sureña "Take Your Love Away" o la épica "I Want To Talk To You". Del robusto disco del año pasado "Prodigal Son" sonaron la bonita "Hey Little Sister", la sentida "Let Me In", "You' ll Come Back To Me" y la enérgica "Chelsea Boots". Restos de uno de los discos a reivindicar de su extensa discografía. 

Entre medio "para-pa-pás", invitaciones a marcar el ritmo con las palmas, poses de escenario entre los dos músicos, entrega y mucha simpatía. Como cuando nos dijo que sí, que París era su "Hometown" pero que Barcelona era sus "second hometown", nos consta que es así. O cuando bromeó acerca de su harmónica Honner , que era lo único que se conservaba de su persona, o cómo en los setenta tocó por primera vez en la ciudad ante diez personas (y que en el año 2.200 lo haría en un Estadio). Todo con su melena rubia-canosa, su pañuelo, y gorro, en esa imagen tan icónica como respetada. 

Para la recta final un auténtico hat-trick rockero: la hipnótica "A Touch Of Kindness", no falto de su maravilloso riff ("Comming Home Again" de 2006) , la eterna "Destiny" (del disco "12" de 1990) y la legendaria "Last Of The Rock Stars" en su versión original ("Aquashow", de 1973) y no "deconstructed". Entre medio un magnífico pupurri con clásicos como "Shout" de los Isley Brothers, "Runaway" de Del Shannon o "The House of the Rising Sun". 

Para los bises, Oliver situó un atril ante su compañero con la letra de "Free Fallin'" del malogrado Tom Petty al que homenajearon ante la complacencia del público. Un público al que se le vio entregado y disfrutando. Luego vino la recitada ""On Elvis Preseley' s Birthday" y otra gema clásica como es "Rock Balad". Los aplausos y el reconocimiento de los fans trajeron una última desenchufada y con las luces encendidas a modo de homenaje al entusiasmo recibido. ¡Ah! y para quienes les supo a poco la gira y el documental, seguro que fueron corriendo a su librería de cabecera a buscar el nuevo libro del neoyorkino de relatos titulado "Historias de París".