El propio Lucas Colman nos presenta "Manos Frías", segundo single adelanto de su nuevo disco


Después del éxito cosechado con su primer disco homónimo, Lucas Colman, el artista madrileño nos presenta ahora “Manos Frías”, un segundo adelanto de lo que será su próximo álbum titulado "Mis Abismos". En este nuevo single el joven compositor en un derroche de talento, evoluciona hacia letras y melodías que envuelven a la perfección un sonido rock repleto de frescura y autenticidad.

Si el videoclip de su single anterior, "Un instante", rodado en analógico en las calles de Londres, recreaba la relación de una joven pareja (interpretado por Lucas y Paula Gureta, modelo e influencer de 22 años), a “Manos Frías” le acompaña una pieza audiovisual en forma de videolyric dirigido por Sálomon Clanci y protagonizada integramente por el propio Lucas Colman. Un más que interesante ejercicio, que ilustra a la perfección la esencia del rock.

Su primer trabajo homónimo, sirvió a Lucas Colman para consagrarse como uno de los artistas con más proyección dentro del panorama del rock nacional. Este disco contó con la colaboración de Rulo (Rulo y la contrabanda) en su tema “Trayectorias”, acumulando más de medio millón de streams.

Es el propio Lucas Colman el que manda un saludo a todos los lectores de El Giradiscos y nos introduce su nueva canción:



 

Carlos Pérez de Ziriza: “Música Disco”

Por: Txema Mañeru 

Hace años que un servidor viene pensando que Carlos Pérez de Ziriza es uno de los mejores escritores sobre música que tenemos en la actualidad. Pero es que además, con la racha que lleva estos últimos tres años, queda claro que es también de los más prolíficos, cosa que no  ha hecho menguar su calidad en absoluto. Nos ha sorprendido mucho, para bien, que se encargara de esta nueva y recomendable “Guías Del Rock & Roll” de la Colección Musical Ma Non Troppo de Redbook Ediciones. No le asociábamos demasiado con este estilo más aún cuando sus primeros libros fueron en torno a Morrissey-The Smiths y R.E.M.

Sin embargo, la racha de promiscuidad iniciada en 2017 llegó con otra recomendable Guía de Redbook. En este caso se trataba de “Indie y Rock Alternativo”, que al igual que  este actual “Música Disco” lleva el explicativo subtítulo de “Historia, Cultura, Artistas y Álbumes Fundamentales”. Entre estas dos obras el año pasado firmó uno de los mejores libros musicales del 2018 con “3 Minutos de Magia. Una Historia del Power-Pop y la New Wave”. ¡Una joya que emocionará a todos los seguidores de estos estilos musicales inmortales! Este mismo año ha entregado a su vez un precioso ensayo con toques biográficos cargados de emotividad titulado “No Olvides Las Canciones que te Salvaron la Vida. Una Crónica Generacional”, que seguro volverá a estar entre los mejores libros del presente año. 

Pero centrándonos ya en “Música Disco” decir que al igual que la docena de guías ya publicadas se puede conseguir en www.redbookediciones.com y que es un excelente complemento a la “Historia de la Música Disco”, publicada por el experto en músicas negras, Luis Lapuente, hace ya un par de años. Muy bueno es el capítulo la “Historia de la Música Disco”, donde se nos hace saber que el género se inició como modo de expresión particular de minorías con alto grado de marginación. Sitúa su apogeo entre el 73 y comienzos de los 80, años en los que las bolas de espejos, las grandes macro-discotecas, los zapatos de plataforma, el maquillaje excesivo y los pantalones de pata de elefante se extendieron mundialmente. 

El capítulo más amplio vuelve a ser, con lógica, para “Los Artistas”. Me gusta en este sentido su ordenación alfabética pero distribuidos por las ciudades que marcaron toda la explosión disco. Comenzando por “Nueva York. Epicentro de la Cultura Disco”, siguiendo por “Detroit, Minneapolis y Chicago. De La Ciudad del Motor a los Albores del House”, con mucho espacio para la Motown, por supuesto, y donde no podía faltar tampoco un elegante “Philadelphia. Disco Soul de Etiqueta”, con la presencia de  The O’Jays, The Trammps o The Stylistics, entre bastantes más. El viaje seguirá por Europa, comenzando por Abba y con un destacado capítulo para “España. Del Ansia de Libertad al Kitsch”, que arrancará con Azul y Negro para terminar con la Fundación Tony Manero. Como personalmente uno es más rockero que discotequero, quedo encantado con el capítulo “Rockeros Seducidos por la Música Disco”, por el que circulan Bowie, Blondie, Electric Light Orchestra, Elton John, Kiss, Robert Palmer, The Rolling Stones, Rod Stewart, Paul McCartney, Talking Heads y hasta Tony Joe White y su swamp disco.

Lógicamente hay espacio para los más grandes del género. En este aspecto es muy significativa la portada, como es habitual en estas “Guías del Rock & Roll”, en la cual tenemos a Abba, Michael Jackson, Donna Summer y Bee Gees. El capítulo para “Los Discos” tiene una subdivisión muy acertada. Por un lado “Los Álbumes” que arrancan con esa joya del 73 de The O’Jays titulada “Back Stabbers” y finaliza en el 2001 con el “Discovery” de Daft Punk. Pero es que luego está el capítulo de “Las Canciones”, porque la música disco fue mucho de singles y hubo más de un one-hit wonder que aparece en esta apasionante relación. Igualmente hay espacio para fotografías de todos los artistas sobre los que se habla y para los antros más importantes como el Studio 54, The Loft, Danceteria o Paradise Garage. La guinda, como ya viene siendo norma en este tipo de obras, es un “Playlist” con toda esa lista de canciones creada por Carlos y que suponen más de tres horas de apasionante historia de la música discos para bailar y romper a sudar. ¡Como cantaba Bowie, “Let’s Dance!”!

Septiembre se iniciará con la visita de Steve Gunn a nuestros escenarios


Durante más de una década, el guitarrista y vocalista Steve Gunn ha sido una de las figuras más importantes de la música americana mezclando como nadie paisajes sonoros envolventes y psicodélicos tanto en sus directos como en sus discos. Gunn ha editado venerados álbumes en solitario que se han colado en todas las listas de lo mejor del año, también ha firmado colaboraciones con artistas tan diversos como Mike Cooper, Kurt Vile y Michael Chapman (cuyo último disco produjo el propio Steve Gunn). Aunque Steve Gunn es conocido por contar las historias de otras personas, en su cuarto y último álbum, “The Unseen In Between”, explora sus propios paisajes emocionales con las canciones más complejas realizadas hasta la fecha. Las letras evocan viajes, tempestades (reales y emocionales) y un rico elenco de personajes que se encuentran en el camino. En definitiva, la obra de un artista que busca un lugar de calma en medio de una tormenta. Producido por su colaborador habitual, James Elkington, y diseñado por Daniel Schlett, este trabajo sitúa directamente a Gunn en el panteón de los grandes compositores de la época. 

Un trabajo que le traerá de gira a nuestros escenarios desde el primer día de septiembre, que visitará Barcelona para seguir por Bilbao y Madrid, este último de la mano de SON Estrella Galicia.. Unas actuaciones que estarán abiertas por Valley Maker, el proyecto personal de Austin Crane. Su último disco "Rhododendron", es un ejemplo de elegancia a la hora de entender y reinterpretar el folk. Un auténtico lujo para los oídos. 

Fechas y lugares:

1 de septiembre, Sidecar, Barcelona 

2 de septiembre, Kafe Antzokia, Bilbao 

3 de septiembre, Sala 0, Madrid

Entrevista: Jon Ulecia & Cantina Bizarro

"Lo bueno de estas canciones es que surgieron sin ninguna intención de quedarse"

Por: Kepa Arbizu

Esconde el rock (and roll) un espacio acotado, y reducido, en el que encuentran su hábitat natural aquellos grupos, o músicos, tildados de "malditos". Un adjetivo lo suficientemente disperso como para no resultar significativo a la hora de ofrecer una definición musical pero que esconde, en ocasiones, ciertas connotaciones  que perfectamente se pueden aplicar a la formación navarra Jon Ulecia & Cantina Bizarro. Su intenso, eléctrico y decadente romanticismo, apoyado también por un limitado, pero convencido, número de seguidores les hace poseedores, en cierto sentido, de dicha aura.

Diez años de historia regada por la profundidad de un sonido surgido a la sombra  de nombres escritos con cuero y bohemia como Willy DeVille, Johnny Thunders, Nikki Sudden, o destilado con la crudeza liberada por las huestes australianas. Ahora, con su tercer disco, "Striptease", nos presentan una versión algo más orgánica, y menos retorcida,  de su estilo pero prendido bajo las mismas coordenadas. Todavía, y una vez más, impresionados por los resultados obtenidos, hablamos con dos de sus miembros, Jon Ulecia y Javier Egiluz, sobre un nuevo álbum que vuelve a empujarnos a ensalzar y reivindicar esta banda.

Éste es vuestro tercer disco en los más de diez años de carrera que lleváis, esa baja periodicidad a la hora de publicar, ¿es consecuencia de cuestiones extramusicales o señal de una manera reposada y meditada de componer y dedicarse a la música? 

Jon Ulecia: Los dos primeros discos fueron compuestos y grabados de forma muy meditada. Poco después de editar “Frame”, algo desmotivado por la falta de recepción, decidí congelar el proyecto y atender otras cuestiones extramusicales. La verdad es que estuve así durante años, hasta que en el 2016, Javi me habló de la posibilidad de reeditar “Last night dream” en vinilo. De esta manera se reactivó un proyecto que haberlo detenido en su momento fue la principal causa de esta forma un tanto errática de llevar la banda. Un error por mi parte.

Y una vez reeditado ese disco debut, ¿cómo lo valoráis visto desde la actualidad?, ¿os sentís muy cambiados? 

Jon Ulecia: Creo que es un buen disco. La reedición demuestra que tiene aguante. Por otra parte claro que me siento cambiado y la forma de abordar mi relación con la música ha cambiado, me he ido adaptando a las circunstancias de forma positiva.

Javier Egiluz: Contiene canciones que son clásicos de la banda. Cuesta creer que hayan pasado tantos años porque sigue estando igual de vigente. Lo notas en la gente cuando tocamos esos temas en directo, y personalmente disfruto tocando “Empty Bottles Of Wine” o “Still Fooling Me” como el primer día.

El sonido de este nuevo “Striptease” mantiene la marca de la casa pero a su vez se muestra más orgánico, algo más directo, ¿ es una deriva que se piensa primero y luego se ejecuta o que surge de forma natural? 

Jon Ulecia: Mientras se gestionaba el tema de la reedición, compuse algunos temas nuevos, muy poco enrevesados y fáciles, para cubrir un evento en particular. Lo bueno de estas canciones es que surgieron sin ninguna intención de quedarse. Muchas veces esta forma de componer tan desinteresada suele dar muy buenos temas, porque no son conscientes de competir con el resto del repertorio. Javi me convenció de que con aquellas canciones y alguna más ya teníamos un tercer disco para Jon Ulecia & Cantina Bizarro. Teniendo en cuenta que su principal virtud era su frescura y la falta de artificios decidimos completar el trabajo manteniendo esa premisa. Para esto lo mejor es trabajar los temas en el local y usar el estudio para retratarlos y punto. Alejándonos así de la manera en que se hicieron los anteriores.

Javier Egiluz: Jon contaba con un puñado de canciones nuevas que estaban entre las mejores que había hecho nunca. Había que aprovechar un momento en el que el grupo estaba en plena forma tras las presentaciones de la reedición de “Last Night Dream” para registrar esos temas. Buscábamos esa producción más urgente y menos elaborada, acorde con las propias canciones.

En ese sentido, ¿ha tenido influencia en el desarrollo y posterior resultado final haber cambiado de estudio de grabación, ahora uno externo a la banda?

Jon Ulecia: Sin duda. Esta vez hemos grabado en MOTU con Guillermo F. Mutiloa y se nota su presencia. Es la primera vez que no he intentado controlarlo todo y me he dejado hacer. Hemos coincidido toda la banda en el estudio contrastando ideas y eso ha quedado plasmado en el disco. En los anteriores discos, la dinámica fue grabar la batería en un estudio y continuar el resto entre mi hermano y yo en su estudio, aislados del resto, como un par de maníacos buscando el arreglo perfecto. En esta ocasión hemos dejado que se sucedan ciertos accidentes que le dan otro aire a todo.

Javier Egiluz: Tener a Dani es un lujo, pero también teníamos mucha curiosidad por ver cómo sonaría la banda en manos de otro técnico y en un estudio diferente. Guille ha sido la alternativa perfecta.

Un título como “Striptease” es lo suficientemente sugerente como para peguntarse si este disco es especialmente importante o representativo del hecho de “desnudarse”, de mostrarse... 

Jon Ulecia: Entiendo que se presta a dicha interpretación pero no fue intencionado. La verdad es que teniendo en cuenta que el disco contiene canciones en inglés y en castellano traté de buscar una palabra ambivalente.

¿Por qué llega ahora esa decisión de cantar dos temas (“Extraños”, “A tus pies”) en castellano?

Jon Ulecia: Pensando en el eterno debate que se suele dar sobre la legitimidad del uso del inglés por parte de las bandas españolas llegué a la conclusión de que ya era hora de tener una experiencia de primera mano con el castellano, tan solo para probar y aprender algo nuevo durante el proceso, y claro que aprendes, ya lo creo. Cambia la forma de interpretar, influye en el resultado final y lo que ya me entusiasma es que incluso el timbre de la voz parece variar. Creo que es interesante pensar en el idioma en términos de textura, sonoridad, color...

¿Y el idioma en el que se interpreta influye a la hora de lo que uno quiere contar y cómo contarlo?

Jon Ulecia: Puede ser. La temática de la canción varía según la sonoridad de las palabras y hay veces que no sabes de qué vas a hablar hasta que das con una frase o un par de versos que suenen adecuados. De todas maneras no siempre soy muy específico con respecto al mensaje. Hay ocasiones que en una misma canción se cruzan todas tus obsesiones particulares. En esos casos, puedes valerte de ambos idiomas.

En la mitad del disco aparece un breve y delicada pieza instrumental, “Faint”, ¿hay que ver en ella y en su ubicación alguna a pista de su significado? 

Jon Ulecia: Nos gustó la idea de colar una especie de apunte que apenas se asoma y se va corriendo como un fantasma. Casi siempre estos caprichos se suelen ubicar al final de una cara del vinilo, ya que la calidad del sonido se deteriora a medida que llegas a los últimos surcos. 

La portada del nuevo álbum también rompe con ese habitual dominio de lo oscuro para mostrar una claridad turbia y rasgada, ¿tenías la idea de acompañar el contenido musical con una imaginería acorde?

Javier Egiluz: Sí, queríamos desmarcarnos de lo anterior también a nivel estético. Para ello había que pasar por eliminar el fondo negro, el retrato y la imagen elegante y cuidada habitual y dar con algo más orgánico e imperfecto. Con cierta crudeza pero sin renunciar a lo sutil, algo que dialogara bien con la texturas sonoras y las guitarras rotas que te encuentras en el disco. Me gusta la idea de que el envoltorio se corresponda con lo que hay dentro, sin caer en la obviedad. Y, por qué no, presentarlo en una edición de vinilo en color además del negro. Hay que decir también que está realizada con la misma urgencia que ha caracterizado la grabación.

Jon Ulecia & Cantina Bizarro es un proyecto muy asociado a unas determinadas referencias musicales ¿En algún momento uno tiende a intentar esconder esas influencias o siempre se muestran con orgullo y sin ocultarlas? 

Jon Ulecia: No me importa reconocerlas, y estoy seguro de que de alguna manera están reflejadas en nuestra música, pero hasta cierto punto y cada vez menos. La realidad es que cuando estás receptivo el detonante para iniciar una canción o un detalle en particular puede llegar de cualquier sitio, bandas sonoras, anuncios de TV, un ruido o grupos improbables. Las referencias son siempre orientativas, nunca definitivas. Además el tiempo pasa y uno puede cambiar incluso radicalmente de opinión. 

¿Crees que el paso del tiempo ha ido convirtiendo lo que era un proyecto personal en un concepto más de banda o se mantiene ese peso individual?

Jon Ulecia: Está en algún punto medio entre los dos planteamientos. En comparación con los dos primeros discos es más potente la influencia de la gente que trabaja conmigo: la banda, Guillermo... y más adelante influirá seguro según quién nos acompañe en los directos como guitarrista.

El hecho de haber participado en discos homenajes a Josetxo Ezponda, Rowland S. Howard o Nikki Sudden, ¿denota una atracción por un determinado tipo de perfil de intérprete digamos underground y “maldito” o responde a una admiración estrictamente musical?

Jon Ulecia: Creo que es una atracción meramente musical. Hubiese participado en un disco homenaje a David Bowie si me lo hubiesen pedido. “Dime con quién andas y te diré quién eres” es tan solo una ocurrencia, la realidad siempre es más difícil de desentramar. 

Dando por aceptado que el público del rock es minoritario, y una propuesta como la vuestra, pese a la calidad, todavía más, ¿supone esa situación una merma de las motivaciones para ponerse a escribir canciones o esa motivación reside en otros campos?

Jon Ulecia: No creo que tenga tanto que ver la falta de éxito comercial. El mayor enemigo suele ser uno mismo, según el nivel de autoexigencia. Es necesario cierto equilibrio y constancia para llevarlo bien y no siempre ha sido así. Esto es a lo que me refería cuando te hablaba de mi relación con la música. Mi intención ahora es tan solo disfrutar del proceso.


Dave Kusworth & Los Tupper: "Cinderella’s Shoes"

Por: Txema Mañeru 

Aquí llega otra joyita en forma de LP desde el infalible sello Sunthunder Records, llevado por los tremendos fans que forman Los Tupper,. Uno de los mejores combos de rock’n’roll del Estado de los últimos 25 años, con una discografía impecable, ya sea solos o acompañando a grandes como Kevin Junior, Darrell Bath o en este nuevo artefacto junto al gran Dave Kusworth. Muchas de estas maravillas y bastantes más (ya superan las 2 docenas) las puedes conseguir en www.sunthunder.net 

Junto a este miembro clave de los obligatorios Jacobites (nunca olvidaremos a Nikki Sudden) ya entregaron hace siete años un más que recomendable “Throwing Rocks In Heaven” que te recomiendo escuchar sí o sí. Kusworth también estuvo ligado a los Dogs D’Amour o en Bounty Hunters y Tenderhooks. Es uno de esos losers que tanto gustan a la gente de Los Tupper y Sunthunder. Y desde luego uno que también hubiera merecido mucha mayor repercusión popular, pero…

Su sonoridad en ambos discos conjuntos, o en el también recomendable “Tambourine Girl”, con él en solitario y que lanzó el mismo sello, se mueve entre Jacobites, Rolling Stones, Johnny Thunders, Faces, algunos toques glam-rock o el lado más canalla de Jeffrey Lee Pierce y The Gun Club. Todo ello con su punto decadente, su look y aromas gitanos y su romanticismo de otros tiempos. Quizás de ahí surge un título tan entrañable como “Cinderella’s Shoes”. Los Tupper vuelven a arroparle a la perfección, dejando a Kusworth como protagonista clave aunque poniendo de su parte muchos detalles instrumentales de primerísimo nivel. Algo que me hace desear que para el año que viene les tocara ya otros disco en solitario y que fuera tan bueno como su anterior “Hotel Debris”, uno de los mejores discos de rock del 2017 y que salió hasta en casette, además de vinilo y compacto. Este actual sale también en flamante versión en LP y en cuidada edición en compacto. 

Se abre este álbum  con una joyita en la que Kusworth canta como nunca y se titula, claro, "Never". Encantará a los seguidores de Neil Young & Crazy Horse la trepidante "Nothing (Lil’ Miss Conscience)". Caerás rendido ante la romántica ‘Turn Back The Tears’ y su pegadizo estribillo y te acordarás del gran Nikki Sudden y los Jacobites en lentas baladas como "Little Love" o la fascinante y todavía más reposada "Maida Vale Girl". No faltan esos acercamientos a los Rolling Stones más canallas, a Faces y Johnny Thunders en "Black Lace & Silver". De nuevo te harán casi saltar las lágrimas con otra decadente, hermosa y triste joya como "Broken Dishes". Así hasta acabar con el fantástico tema titular del que no te damos pistas para que corras a por tu edición limitada de 500 copias en vinilo, aunque también tienes cuidada edición en compacto con estupenda presentación igualmente. ¡Ahora hace falta que hagan gira por garitos para defender tan hermoso trabajo!


The Chris Robinson Brotherhood : "Servants Of The Sun"

Por: Albert Barrios 

La calma (o en este caso la inspiración) antes de la tempestad. El trabajo bien hecho, la claridad de ideas y concepción común del mensaje antes de acometer unas turbulencias de resultado desconocido. Así podríamos definir la concepción y realización del exquisito nuevo trabajo de nuestra hermandad favorita, Chris Robinson Brotherhood ‎y un “ Servants Of The Sun” que desde ya mismo se convierte en una de las mejores obras del combo californiano. 

¿Cómo afectará la marcha de Adam McDougal, uno de sus pilares, al futuro del grupo? Adam ha sido (junto a Neal Casal) la mano derecha de Robinson desde que se unió a The Black Crowes en 2007, y fue miembro fundador de la hermandad en 2011, por lo que la pérdida de MacDougal se antoja como menos sorprendente y de consecuencias impredecibles. No solo por su valía como músico (soberbio), sino porque con el paso del tiempo sus teclados fueron adquiriendo cada vez más importancia, en esa tranquila transición del folk –country-rock de sus primeras entregas al cosmic-groovin’- rock de sus últimos albums.

Sin noticias del porqué de la ruptura, la hermandad se toma un tiempo de reflexión para asimilar la nueva situación, mientras que Adam sigue adelante con una de las bandas más excitantes del planeta tierra, unos Circles Around the Sun comandados por un Neal Casal acostumbrado a lidiar con complicados lideres (Robinson, Ryan Adams…).

“Servants Of The Sun” es uno de esos discos que aunque entra bien a la primera, es en sucesivas escuchas donde todos los matices y elaboraciones musicales aumentan su nota final. “Some Earthly Delights” abre el conjunto a la manera cósmica del dúo Casal/ McDougal, con un groove y unos teclados espaciales que nos conectan directamente con su banda paralela, hasta que la voz de Chris nos vuelve a situar en esa zona en que siempre se ha sentido cómoda la banda, ese melting pot de finales de los sesenta con los más rítmicos primeros setentas. En “Let It All Fall” Robinson coge el timón, y nos lleva muy cerca de sus dos grandes referentes, Grateful Dead y los Little Feat de su adorado Lowell George. “Rare Birds” emerge con el slide marca de la casa de Casal y unos coros femeninos con ecos de los cuervos, y “Venus In Chrome” se muestra como un más que potencial single.

“Stars Fell On California”, más reposada y elaborada (y con cita a Barcelona), ralentiza por un instante el tempo del álbum, y “Comin' Round The Mountain” se destapa como una gran puesta al día de ese country-rock que dominó las ondas radiofónicas americanas hace cuarenta años. “The Chauffeur's Daughter”, o cómo ponerle una marcha de más al legado de CSN&Y gracias a un estratosférico solo de Casal,  destaca por una gran jam final para enmarcar. “Dice Game” es una de las delicatesen de esta nueva entrega. Comienza como balada, pero cuando llegan los estribillos la batería de Tony Leone agita todo el conjunto para llevarla a una coda final de "diez". “Madder Rose Interlude” es un simple divertimiento lisérgico de 42 segundos, mientras que “A Smiling Epitaph” es el perfecto epitome de cómo suena un grupo que supura clase a raudales.

Estamos ante un trabajo tan apasionante como estimulante, un posible canto del cisne de una banda que no restallaba tan decidida desde sus inicios. Nunca han sonado tan setenteros, cohesionados y valientes, sumergiéndose no solo en las conocidas aguas del cosmic rock, sino que también guiñan el ojo al soft rock y al country rock más puro y menos comercial. El futuro es ahora, y empieza hoy…

The Rolling Stones: "Rock And Roll Circus"

Por: Txema Mañeru 

¡Continúa imparable la fiebre Rolling Stones! Aunque últimamente había estado algo delicado su estandarte visual, Mick Jagger, parece que ya está otra vez en forma porque han regresado a su gira. Además siguen publicando y reeditando interesantes discos, sobre todo por sus fans. Aún estamos con los ecos de “Honk” (Universal), su más completo recopilatorio hasta la fecha porque abraza todas sus épocas, hasta el reciente “Blue And Lonesome”, y porque en la edición de lujo de tres compactos se va hasta los 60 temas con inéditos en directo. 

Todavía más reciente está el directo “Bridges To Bremen”, de su gigante colección de directos “From The Vault Series”. Un documento mejorado y ampliado con inéditos y gran sonido que inmortalizó su gira del “Bridges To Babylon”. Ahora le llega al turno a un documento mucho más histórico e importante. Este concierto coral se grabó en directo en Londres en 1968 y fue concebido como un programa especial para la BBC. Como siempre merecen más la pena (sobre todo para los más enfervorizados coleccionistas y fanáticos… con posibilidades, claro) las ediciones especiales. En este caso tenemos el artefacto por primera vez en triple vinilo, por supuesto con su edición deluxe limitada. Además de la película en Blu-Ray Ray y DVD, trae la banda sonora ampliada hasta llenar dos compactos. No falta un espectacular libro con 44 páginas, un ensayo original de David Dalton de 1969 y las fotografías en el set de Mike Randolf. La banda sonora de “Rock and Roll Circus” se ha ampliado hasta las 28 canciones (bueno alguno de los cortes son presentaciones más o menos logradas y/o divertidas) y tenemos nuevas mezclas y una restauración de 192k 24 bit HD. 

El material extra incluye temas del difunto pianista Julius Katchen. No pega demasiado con el conjunto, pero es una delicia escucharle interpretar a Falla o a Mozart. Además tenemos tres canciones adicionales de Taj Mahal entre las que destacana la genial y eléctrica "Leaving Trunk" y el sentido lento "Corinna". La guinda la ponen las grabaciones inéditas de The Dirty Mac que interpretan el clásico de The Beatles "Revolution", en clave de boogie blues, y la jam sesión de calentamiento titulada "Warmup Jam". ¡Sí que está la cosa caliente, eh! Pues más aún se pone en el potente y eléctrico blues "Yer Blues (Take 2)", que merece la pena que se haya dado a conocer. Y es que The Dirty Mac son un súper grupo compuesto por Eric Clapton, Keith Richards al bajo, Mitch Mitchell de The Jimi Hendrix Experience y John Lennon con la guitarra rítmica y su voz.

La película está dirigida por Michael Lindsay-Hogg y a los Stones del momento, Jagger, Richards, Jones, Watts y Wyman, les acompañaron Nicky Hopkins y Rocky Dijon. Además de séis de sus clásicos invitaron al especial programa a algunas de las bandas del momento encabezadas por The Who y Jethro Tull. Todo esto aparece en la cuidada edición de audio en el primero de los compactos. Correcto lo de Ian Anderson en "Song For Jeffrey" y geniales los Who en un extenso "A Quick One While He’s Away". También está el revolucionario del blues, Taj Mahal, con un buen y eléctrico tema como "Ain’t That A Lot Of Love". Por decisión de los Stones fue el único representante americano del "circo". Igualmente hay espacio para dos mujeres fundamentales en la historia de las dos bandas clave de la historia como son Marianne Faithfull con la preciosa "Something Better" y Yoko Ono. Y eso que se cayó la participación de Brigitte Bardot como flamante presentadora del espectáculo y que los Led Zeppelin fueron descartados por la banda. Sino, la reunión ya no hubiera tenido nombre. 

Por supuesto que la parte final y central del trabajo está guardada para The Rolling Stones. Comienzan con el clásico "Jumpin’ Jack Flash" y se marcan un brutal "Parachute Woman". Mágico resulta "No Expectations" y siempre genial su "You Can’t Always Get What You Want". Más de ocho minutos dedican a "Sympathy For The Devil" y unos coros casi gospel para el gran final con "Salt Of The Earth". ¿A quién no le gusta este circo que se montaron?