Bernard Allison: "Let It Go"

Por: Txema Mañeru 

El gran guitarrista, cantante y compositor Bernard Allison vuelve a su casa, Ruf Records, y lo hace por todo lo grande. No he escuchado todos sus muchos y buenos discos en solitario pero sí unos cuantos y creo que este "Let It Go" está a la altura de los más destacados. Para eso ha tenido que regresar al sello alemán , que distribuye Karonte, uno de los mejores de blues europeos. También ha vuelto a sus raíces, entregando un trabajo fresco basado prácticamente en el acompañamiento de guitarra, bajo y batería y con gran preponderancia por el blues eléctrico de Chicago. 

Bernard es hijo del grandísimo clásico Luther Allison, del que por cierto acaban de sacar en Ruf también un box set titulado "A Legend Never Dies", ideal para conocer su obra más significativa. Pero hace ya mucho tiempo que es mucho más que eso y se ha labrado un nombre propio reconocido por los más prestigiosos críticos y también por sus colegas músicos. Siendo niño se formó con la música de su padre, pero también con la de B.B. King o T-Bone Walker. Pronto acompañó con la guitarra a su padre y luego se incorporó, todavía menor de edad, en la Koko Taylor’s Blues Machine. Pronto se le fue viendo cómo apreciaba el trabajo con las seis cuerdas de otro crack como Stevie Ray Vaughan. Ahora ha recurrido a la sabia producción de un experto y cotizado Jim Gaines. En su currículum tenemos a John Lee Hooker, Santana, George Thorogood, Stevie Ray Vaughan, Buddy Guy, Walter Trout y mil más. Bernard ha dedicado el disco a tres personas muy especiales para él tristemente desaparecidas como son Rose Marie Dotson, Frank Calvin Drain y el gran guitarrista Lonnie Brooks

Comienza con el boogie y ritmo trepidante de "Cruisin for a bluesin", que al igual que el "Blues party" suena a Chicago y a John Lee Hooker, a quien además cita en este segundo tema. Se nos mostrará más insinuante y elegante en "Same ole feeling" y parece homenajear a John Mayall en un "Backdoor man" con buen ritmo y excelentes punteos. Aunque dominan claramente sus excelentes temas propios, se marca una excelente versión del "Kiddio" de Brook Benton y Clyde Otis. Suena noctámbula y destaca el gran solo de saxo de Jose Ned James, insinuante y con mucho swing en su cálido ritmo. En "Leave you ego" parece hacer una versión de Cream pero en realidad juega también con un tema de Ronnie Baker Brooks

Para el final deja dos excelentes y reposados homenajes a Luther Allison.  "You’re gonna need me" es un emocionante tema lento eléctrico y "Castle" estremece en acústico con una sonoridad cercana al primer y más desnudo Ben Harper o Eric Bibb. Para acabar te dejamos, además, la mejor noticia. Normalmente los "Blues Caravan Tour" son para artistas emergentes, pero este año, sin embargo, será Bernard Allison junto a Mike Zito y Vanja Sky los que formarán la terna. Por cierto, que tanto Vanja Sky, con "Bad Penny", como Mike Zito, con "Make Blues Not War", tienen excelentes y recientes discos también en Ruf. ¡Sería estupendo que esta Blues Caravan llegara a nuestros escenarios!

Coque Malla: "Irrepetible"

Por: Javier Capapé 

"Irrepetible". No podía llamarse de mejor manera el último lanzamiento de Coque Malla. Un concierto único grabado en el mejor momento de su carrera y rodeado para la ocasión de grandes músicos y amigos. Un lanzamiento además que no solo es un disco gigante, sino también un DVD que recoge la filmación íntegra de ese concierto grabado en Madrid el pasado mes de junio ante un público entregado y en perfecta comunión con su protagonista. Una cinta que está dirigido por LasdelCine (Cristina y María José Martín), que ya hicieron un gran trabajo con "Las Calles siguen Ardiendo" de M-Clan o "Maniobra de Resurrección" de 091, demostrando de nuevo su profesionalidad y buen gusto a la hora de fusionar imágenes con buen rock.

Iván Ferreiro, Dani Martín, Jorge Drexler, Amable Rodríguez, Santi Balmes o su admirado Neil Hannon completan la lista de invitados que aportan la magia necesaria a un concierto en el que Coque Malla no cabe en sí mismo, celebrando las grandes alegrías que le ha dado su disco "El Último Hombre en la Tierra". Un disco que ha supuesto la consagración definitiva de este artista mucho más allá de lo granado en su carrera al frente de Los Ronaldos. "El Último Hombre en la Tierra" es un álbum de los que dejan huella, uno por el que no pasarán los años, y que tiene en este "Irrepetible" su mejor complemento, dejando claro que Coque Malla es un artista a reivindicar, que ha marcado a fuego su hueco en ese rock patrio que perdura. Quien aún tuviese alguna duda de su credibilidad debería doblegarse ante las últimas criaturas del madrileño. Su música es pura entrega, es honestidad y sentimiento, es lamento pero también es celebración, en definitiva, es de lo mejor que podemos escuchar en nuestro país. Año a año, tras su reaparición en 2009 con "La Hora de los Gigantes", su resurrección definitiva, ha ido adquiriendo más personalidad y entereza, ganándose uno a uno a un público fiel. Coque ha ido conquistando almas en múltiples salas de nuestra geografía. En algunos casos le llovían críticas de aquellos que esperaban únicamente canciones de Los Ronaldos, pero en otros, en los que más, el músico conseguía dejar rendidos a todos los que empatizaban con sus canciones. Consiguió despertarnos con "La Hora de los Gigantes", estremecernos con "Termonuclear", seducirnos con "Mujeres" y conquistarnos sin remisión con "El Último Hombre en la Tierra".

Como ya he dicho, "Irrepetible" supone el directo perfecto para "El Último Hombre en la Tierra". Todos los detalles de sus exquisitos arreglos se pueden disfrutar aquí en vivo, ya que, para esta ocasión especial, amplió su banda habitual y le añadió las cuerdas y los vientos que llenaban de matices el disco. De esta forma se traslada el espíritu original de su obra más madura y exigente a las tablas y a la vez se visten de gala otras canciones emblemáticas de su repertorio. Miguel Malla, saxofonista y hermano de nuestro protagonista, es el responsable de muchos de estos arreglos. Tejieron juntos cada detalle de las once canciones de su último disco y vuelven a hacerlo para este directo, donde si queremos ponerle alguna pega sería que las canciones de ese disco suenan aquí prácticamente como en el original, aunque teniendo en cuenta que son unas composiciones magistrales en cuyos arreglos no falta ni sobra nada, no podemos reprochar que se reproduzcan ahora de forma fidedigna a como estaban concebidas, cosa que en la gira de presentación hasta este momento solo se habían podido escuchar en formato básico de rock (salvo en el concierto de diciembre de 2016 en el Wizik Center de Madrid). Así que, ¿qué esperar de este "Irrepetible"? Dedicación, precisión, magia, encanto, mimo… el mejor traje a medida para unas canciones inigualables, exquisitas, eternas.

Empezando por el sonido hay que decir que éste es uno de los directos grabados en España con mejor tratamiento sonoro. Todos los detalles se aprecian a la perfección y el gusto con el que se ha producido es exquisito. Si a esto le sumamos una realización en el apartado videográfico de quitarse el sombrero, el resultado no puede ser más tentador. Coque encandila con cada respiración, recibe con intensidad a cada colaborador, se contornea cuando suelta la guitarra y afila las cuerdas cuando está detrás de ella. Sin duda alguna se le ve disfrutar de su momento, de haber armado un concierto a su medida. Se muestra cercano, compartiendo vivencias e impresiones con el público, como es habitual en sus conciertos más íntimos. Presenta cada tema como un regalo y se deja llevar sabiendo que tiene entre manos un puñado de canciones irrepetibles. Eso es verdaderamente lo que importa. ¿Quién puede resistirse a la delicadeza de "Berlín", a la fiereza de "La Carta" o a la sutileza de "Hasta el Final"? Por las composiciones de Coque recorremos todo tipo de sensaciones y en este caso nos las entrega en pequeños frascos de esencias que no queremos que pierdan su aroma. "Hace Tiempo" suena más conmovedora que nunca, "Escúchame" más potente, "Pétalos, sonrisas y desastres" más suelta y "No puedo vivir sin ti" más creíble. Y éstos son sólo un puñado de ejemplos, porque cada canción esconde alguna sorpresa o matiz que la transforma. Todas ellas se nos presentan en un escenario acogedor a la vez que sobrio, para resaltar sus bondades. Un escenario donde, iluminada por grandes focos, le acompaña su banda, rodeándole con gusto, saboreando cada acorde de esta obra que es también en parte suya. David Lads aporta ese delicado colchón de Hammond, Héctor Rojo y Gabriel Marijuán apoyan con su base contundente y, por encima de todos, Toni Brunet luce perfecto en sus delicados arreglos, dejando que su guitarra sea una prolongación de los fraseos de Malla.

Éste es un concierto de los que perduran. Gracias entre otras cosas a la presencia de ese quinteto de vientos y al cuarteto de cuerda que plasman a la perfección el espíritu de "El Último Hombre en la Tierra". Con el resto de temas de otros discos no tienen la misma presencia, aunque en "Quiero volverte a ver" o "Termonuclear" llegan mucho más lejos que en sus versiones originales. Uno de los momentos con más magia es la interpretación de "My Beautiful Monster", renovada con los aportes de Neil Hannon, que hace crecer a esta canción y la sube hasta la estratosfera. Uno de los momentos álgidos de la velada junto a la versión que también hacen de "Absent Friends", con la que el tiempo se para y caemos rendidos ante el carisma del norirlandés . Y ya que mencionamos a uno de los invitados, no hay que olvidar las aportaciones que hacen todos los demás. Jorge Drexler deja su sensibilidad flotando en la maravillosa "Santo Santo", Amable Rodríguez ofrece el perfecto pulso bluesero con su guitarra en "Todo el mundo arde", Dani Martín llena de energía el patio de butacas cantando "Guárdalo" totalmente inspirado, Iván Ferreiro entrega su corazón abierto en la poderosa interpretación de "Me dejó marchar" y Santi Balmes aporta más profundidad y dramatismo a "Termonuclear", aunque no hay que pasar por alto la verdadera versión que se hizo en directo para esta canción que aparece en los extras del DVD , en la que contamos de nuevo con Iván Ferreiro.

Ninguna arista asoma en este repertorio. Tampoco podemos poner pegas a sus colaboradores ni a su sonido. Su realización es fantástica. En definitiva, no hay nada que sobre a este gran lanzamiento. Uno de los mejores discos en directo que podemos atesorar en nuestras colecciones. Tan solo se le podría reprochar un pequeño detalle, y es que en su edición en DVD deberían haber incluido la maravillosa "La Hora de los Gigantes" en su oden de repertorio y no como un extra. No entiendo muy bien esta exclusión del montaje final, ya que es un tema en la misma línea de los otros dieciocho aquí presentados.

Esto es "Irrepetible": Coque Malla en su mejor momento, pleno de inspiración, gozando del reconocimiento de crítica y público. Pero es que pocos se lo merecen tanto como él. Aunque "Irrepetible"" es mucho más que eso. Es "insustituible", "infinito" e "imperdible". No lo dejen escapar.

Entrevista: The Limboos

"Autoimponerte ciertos estilos o grupos entre tus gustos, solo consiguen poner límites" 

Por: Javier González 
Fotos: Víctor Fernández-Peñaranda

Con solo dos discos a sus espaldas The Limboos se han convertido en una de las grandes referencias dentro del rock que circula dentro de nuestras fronteras con innegable sabor a guateque. 

Dos trabajos de clara orientación vintage como "Space Mambo" y "Limbootica!", con la vista puesta en la mejor tradición de la música de los años cincuenta, tocada con una enorme amplitud de miras en lo que a estilos se refiere, efectividad absoluta y un descaro a prueba de bombas que invita a bailar desde el segundo cero.

Ahora que siguen sumando noches de buena música a su gira, nos hemos puesto en contacto con The Limboos, personificados en Sergio Alarcón, para que el frenético ritmo que les invade contagie hasta la última de las páginas de nuestra revista musical con sus respuestas. 

Hace unos meses que editasteis "Limbootica!", la maravillosa continuación de "Space Mambo", el largo con el que os situasteis definitivamente en el marcado, llamando la atención de absolutamente todo el mundo. Comencemos mirando atrás. ¿Cómo os sentisteis ante tan buena acogida y tan maravillosas críticas? 

Sergio Alarcón: Sobre todo fue muy especial todo lo que supuso "Space Mambo". Nos ha permitido dedicarnos a la música aunque sea a base de mucho esfuerzo y trabajo, y tocar sin parar hasta el día de hoy. Conseguir publicar el primer disco ya fue motivo de jolgorio y felicidad. Cada vez que alguien te decía que le había encantado el disco solo acrecentaba este sentimiento. 

Desde aquella entusiasta locura han pasado más de tres años. ¿Han cambiado mucho las motivaciones y sensaciones de la banda a raíz de tanto ruido mediático? 

Sergio Alarcón: Relativizaríamos lo del ruido mediático… Es verdad que la acogida fue muy buena, pero todo lo conseguido fue gracias al apoyo de la gente concierto tras concierto. En ese sentido, las motivaciones siguen siendo las mismas. Tocar y tocar, si puede ser cada vez para más personas. Lo nuestro son los guateques. 

Imaginamos que tras las buenas sensaciones que nos regalasteis con Space Mambo, dentro del seno de la banda habría cierta sensación de exigencia, con la sana intención de al menos igualar tan buen álbum. ¿Cómo se planteó la idea de grabar nuevo material? ¿Es complicado trabajar con la sombra de la presión acechando? 

Sergio Alarcón: Lo de grabar nuevo material fue un paso natural. Cuando sentimos que las canciones de Space Mambo ya habían sido exprimidas al máximo, surgió la necesidad de componer nuevas canciones y de rebote un nuevo disco. Es cierto que se instauró una exigencia de tratar de mejorar el primer disco, de ir más allá y no conformarse. Para nosotros, el proceso creativo de "Limbootica!" supuso dar un salto de madurez en cuanto a lo que se quiere conseguir con un puñado de canciones. El resultado nos dejó muy contentos, aunque ya estamos deseando grabar nuevo material con las mismas exigencias. El mejor disco siempre es el siguiente. 

A la hora de citaros, periodistas tan reputados como Txema Mañeru hablan de referencias cercanas a 50´s, Rockabilly, Swing, R&B, Exótica, Cocktail musica, garage- punk, mambo y otros ritmos latinos, funk y jazz. ¿Dónde surge un amor tan fuerte por géneros relativamente minoritarios? 

Sergio Alarcón: Surge de escuchar mucha música desde que tenemos uso de razón. Eso unido a las particularidades en los gustos de cada uno de nosotros hace que consigamos ese mezcladillo que nos gusta tanto. Somos amantes de la música y no tenemos ningún tipo de prejuicios. Autoimponerte ciertos estilos o grupos entre tus gustos, solo consiguen poner límites. 

Da la sensación que con "Limbootica!", habéis roto cualquier barrera estilística al mezclar esa cantidad de sonidos y referencias. ¿Cómo os sentís al moveros en terrenos sonoras tan dispares? ¿Con cuál de vuestras múltiples mutaciones os sentís más cómodos? 

Sergio Alarcón: Como te comentábamos, nos sentimos muy a gusto dentro de esa variedad estilística. Una de nuestras principales referencias geográficas y musicales es Nueva Orleans, un lugar donde la mezcla de culturas y músicas dio lugar a buena parte de los artistas en los que se basa toda la música a partir de los años 50. Nosotros no estamos inventando nada que no se hubiera hecho antes, simplemente participamos de la misma filosofía musical. 

Desde que llegó el disco a nuestras manos hemos sentido predilección por un tema como Calypso drunk. ¿De dónde surge un tema tan descarado y vacilón?

Sergio Alarcón: El tema surge en primera instancia de un ensayo, mientras se improvisa un poco sobre alguna vaga idea. Nos gustó el riff de guitarra y de ahí surgió ese Rhythm and Blues tan Professor Longhair. Nos gusta mucho el resultado final. Un tema directo y bailongo, cero sesudo.

El sonido de The Limboos es poderoso, visceral, humano y envolvente. ¿Cómo se consigue un sonido tan de banda y tan de verdad?

Sergio Alarcón: Sobre todo se consigue con un trabajo minucioso a la hora de componer cada canción. Es importante primar la canción por encima de cada componente del grupo y sus "ganas de tocar". Muchas veces el mejor arreglo es simplemente dejar de tocar un instrumento. La filosofía del "menos es más" es la que lleva a potenciar las posibilidades de una canción. 

Habéis tenido el lujo de contar con un productor enorme. ¿Cuánta parte de culpa tiene Mike Mariconda del resultado final de éste "Limbootica!"? 

Sergio Alarcón: "Limbootica!" llegó al estudio con una preproducción bastante avanzada. Para nosotros Mike es la persona que es capaz de llevar ese trabajo previo al sonido deseado. Con él es muy fácil abordar cada canción. Nos da la seguridad de saber sobre qué terreno queremos tirar y ahí está el resultado. 

Escuchando vuestras canciones a uno le dan ganas de calzarse los zapatos de baile y lanzarse a la pista como un loco. ¿Creéis que la mejor receta para estos tiempos convulsos es un chupito de vuestro rock heterodoxo?

Sergio Alarcón: Sin duda, a nadie le amarga un poco de negritud y sabrosura. Por suerte, la música negra y la música en directo en general, parece gozar de un buen momento. 

Vuestra música está asociada a un tipo de público cercano al movimiento rocker y hasta de cierta estética revival, al menos sobre el papel. ¿Esta realidad se plasma en vuestras presentaciones en vivo o contáis con un público mucho más heterogéneo? 

Sergio Alarcón: La verdad es que nuestra música no va dirigida a ningún público en concreto. Hemos tocado en muchos sitios ante muchos tipos de público. No nos paramos a ver si hay muchos tupés o flequillos en la audiencia. Nos gusta que el público lo goce y ya está. Quizás esa asociación venga de la necesidad de etiquetarlo todo. Por suerte, nuestro público es del tipo que se quiere divertir viendo a un grupo hacer el indio. 

Lo decimos porque asistimos a un período en el que da la sensación de que en ciertos festivales las fronteras estilísticas han caído. ¿Creéis que es algo real? ¿Algo que quizás en un futuro pueda aproximar propuestas tan valientes como la vuestra al gran público? 

Sergio Alarcón: Los festivales no dejan de ser un reflejo de las modas. Esto no quiere decir que no existan festivales que apuestan por propuestas más "valientes" o que un grupo como el nuestro tenga hueco en festivales más "mayoritarios". Lo importante es creer en lo que uno hace. Si luego tienes la suerte de tocar en un festival en el que mucha gente te puede descubrir, mejor, pero no hay que obsesionarse con cuestiones que uno no puede controlar. 

De cara a los próximos meses estaréis inmersos en una gran gira que os llevará a recorrer gran parte del país, con algunas fechas también cerradas en Francia. ¿Cómo afrontáis ésta tanda de conciertos?

Sergio Alarcón: Con las mismas ganas e ilusión de cada concierto. Cada noche es especial y siempre es emocionante disfrutar de esta suerte que es poder dedicarte a lo que siempre has querido.

¿Qué se encontrarán todos aquellos amantes del buen gusto que se acerquen a veros en vivo con ganas de fiesta?

Sergio Alarcón: Sobre todo se encontrarán mucho ritmo y muchas ganas de sarao. 

Más allá de la gira, ¿estáis trabajando en nuevo material? ¿Nos podéis adelantar algo?

Sergio Alarcón: Estamos aprovechando los huecos de la agenda para trabajar en nuevas canciones. A estas alturas tenemos ya unas cinco o seis canciones bastante avanzadas y estamos muy contentos con ellas. Quizás vayamos probando alguna en las próximas galas… ¡Hasta aquí podemos leer!

Entrevista: Sínkope

"Muchas de las respuestas hay que buscarlas primero en uno mismo"

Por: David Marsé

Prácticamente treinta años de historia y doce discos, contando su actual "El parque de los poetas", son el potente bagaje de la banda extremeña Sínkope. Su particular forma de ofrecer un punk-rock rasgado cargado de potente y subversiva  lírica, representada en la figura de Vito Íñiguez, no baja los brazos; al contrario, sus nuevas composiciones inciden en su lado más contundente. Recién iniciada la gira de presentación, es momento para hablar con este siempre interesante grupo...

"El parque de los poetas" es vuestro nuevo disco, un trabajo que parece claramente enfocado a ofrecernos unos Sínkope especialmente crudos y potentes en su sonido...

Sínkope: Efectivamente, nos hemos centrado en ofrecer un sonido contundente y crudo que trasmita el sonido del grupo en sus actuaciones en directo. Temas y melodías muy rodadas y trabajadas en el local de ensayo arropadas con guitarras contundentes, que al final es lo que te mueve.

Vuestro anterior trabajo "¡¡¡Gracias!!!" fue un directo, formato que suele tener algo de simbólico, ¿hay tras aquel una intención especial de presentaros como dentro de una nueva etapa especialmente contundente?

Sínkope: Más que una nueva etapa es la evolución natural de la banda. Para nosotros supone volver a los sonidos de Sínkope de toda la vida sin renunciar a seguir creciendo, experimentando y aportando ideas nuevas a nuestras canciones.

¿Y cuál es el papel que el en el sonido de este nuevo disco ha tenido la presencia como productor de un cercano a la banda como Luismi García?

Sínkope: Luismi es el técnico de la banda en directo. Le hemos encomendado la difícil tarea de plasmar en el nuevo disco la energía que entrega la banda en un concierto en directo. Estamos muy contentos con el resultado porque el disco suena justo como buscábamos. Ha sido un buen trabajo de equipo.

¿Y la vuelta del guitarrista Woody Amores, crees que también ha tenido su influencia en ese resultado final del disco?

Sínkope: Woody se ha encargado de la producción musical del disco. Ha sido un nuevo enfoque en la forma de hacer las cosas, y junto a Luismi, responsable directo del sonido final. Por otro lado, un nuevo miembro en el grupo siempre trae consigo cambios en el sonido, y más tratándose de una guitarra solista.

Aunque suele ser habitual en vuestras canciones, en este disco, ya desde la portada y el título, parece tener una especial significación el tema de la naturaleza y el riesgo que corre por la acción del hombre..

Sínkope: Sínkope siempre ha hablado de estos temas en sus discos. Es algo que nos duele especialmente como extremeños. Ver cómo le damos la espalda a nuestra fuente de vida y lo poco que protegemos la naturaleza. Denunciamos todo eso en nuestras canciones porque somos conscientes de que el mensaje así llega más lejos. La música tiene esa capacidad.

Es innegable ese poso reivindicativo pese a expresaros en un contexto poético e íntimo, algo que en ocasiones se torna en directo mensaje directo y claro, como "Y me da mucha rabia"...

Sínkope: A veces es necesario enfadarse, soltar un puñetazo en la mesa para que te hagan caso. Razones no faltan si te pones a pensar en ciertas cosas...

En "Abriéndose un claro" colabora Aurora Beltrán, ¿siempre pensasteis en la canción con una voz femenina, y en todo momento la de la navarra?

Sínkope: Compusimos esa canción pensando en que podría cantarla Aurora, a quién conocemos y admiramos desde hace mucho. Es sin duda una de las mejores voces del rock español y para nosotros es todo un placer que alguien como ella haya querido participar en nuestro disco..


Hay una frase que cantas en "La tasca donde la poesía es bebía" que me resulta muy relevante, dice: "buscarnos a nosotros mismos para saber qué buscamos", parece una clara declaración de intenciones a la hora de ser uno mismo...

Sínkope: Lo es. Muchas de las respuestas hay que buscarlas primero en uno mismo.

Vuestro estilo siempre se ha distinguido, además de por el trabajo instrumental, por esa carga lírica. Al igual que hay unas influencias musicales, ¿a la hora de escribir las letras también las hay o es algo más intuitivo?

Sínkope: Escribimos sobre la vida, sobre las cosas que nos gustan y las que no. Todas las vivencias que uno tiene acaban fluyendo de alguna manera a la hora de escribir. Lo que lees en los libros, las historias que oyes hablando con la gente, los medios, y cómo no, la música que oyes.

Recién iniciada la gira, el nuevo disco, a priori, por esa fuerza y dureza que contiene, parece un material idóneo para representar sobre las tablas , ¿compartís esa percepción?

Sínkope: Estamos deseando tocar las canciones del disco en directo. En principio tenemos pensado tocar el disco casi entero, porque los temas nos gustan como suenan en directo y esperamos que tengan buena respuesta del público. Son canciones hechas para el directo. Por supuesto, hay muchas canciones que no van a faltar en un concierto de Sínkope, pero vamos a tirar del disco nuevo porque nos gustan cómo suenan en los ensayos.

Por cierto, para los directos habéis puesto al servicio de vuestro fans a través de las redes elegir el repertorio a tocar respecto a vuestras nuevas canciones. Supongo que por un lado es una forma de hacer participe a la gente de manera más directa y por otro que tenéis total confianza en cualquiera de esos nuevos temas para ser defendidos en directo..

Sínkope: Sí. Nos divertía la idea de saber qué canciones querían oír los fans en los conciertos, y al final han votado casi todas por igual. Cada uno tenía su opinión, pero nos ha ayudado para confeccionar el set list.

Tenéis un ritmo de publicaciones considerable, ¿sois de esas bandas que no sabe estar quieta y está en constante movimiento y pensando en nuevos temas?

Sínkope: Por suerte somos bastante prolíficos. Ya tenemos temas nuevos para el próximo trabajo... aunque de momento estamos centrado en este. Cuando acabe la gira nos pondremos con lo nuevo.

Tras una carrera de casi treinta años y doce discos, al echar la vista atrás, ¿sois de aquellos que ven un trayecto largo y con muchas etapas o de los que se les ha pasado el tiempo rápido?

Sínkope: Cuando tienes la suerte de hacer lo que te gusta no miras ni el reloj ni el calendario. Estamos muy agradecidos de poder dedicarnos a lo que nos gusta.

Shame: "Songs of Praise"

Por: Txema Mañeru 

Ya tenemos aquí la eterna duda cuando hablamos de un nuevo y joven grupo británico, más aun cuando vienen del mismísimo Londres. ¿Habemus hype o habemus banda? Yo lo tengo clarísimo tras visionar por las redes cómo se las gastan en sus conciertos y también al escuchar este arrollador "Songs Of Praise". 

Igualmente lo han tenido la gente del prestigioso sello Dead Oceans, distribuido aquí por Everlasting / Popstock!, que cuenta con renombrados artistas en sus filas como The Tallest Man On Earth, The Luyas, John Vanderslice o Phosphorescent. Claro que lo que habían hecho era ver esos fulgurantes conciertos y oír las canciones que aparecen en este disco y que ya habían grabado previamente, la mayor parte de ellas, en formato digital. Eso sí, el sonido ha dado un subidón de calidad y ya tenemos ganas de verlos por aquí pronto porque sus conciertos y su sonido se asimilan, por ejemplo, a la de los también explosivos Iceage. Junto a ellos y nuestros Vulk, podrían protagonizar una terna sensacional. Por cierto, que los tendremos aquí en mayo y esa será una prueba del algodón para nosotros. Tampoco te debes dejar por su divertida portada que emula un poco la del "Pet Sounds" de los Beach Boys. ¡Están a años luz de esos sonidos y sus animales son mucho más fieros! 

Sus referentes más claros, admitidos con devoción por ellos mismos, son el primer punk británico y la movida post-punk inicial también con Wire, PIL, The Fall o Gang Of Four en primera fila. Como hacían estas legendarias bandas comienzan enrabietados con un "Dust on trial" con soflamas entre The Clash y Manic Street Preachers. En uno de los singles previos, concretamente "Concrete", le hacen dobles voces a su genial y arrollador frontman, Charlie Steen, y se palpa esa pasión por los primeros The Fall o incluso por los más violentos Talking Heads. Otro tema ya conocido como "One Rizla" tira por su lado más pop y tiene algo de los The Cure de "The Head on the Door". Más singles, "Tasteless" tiene la chulería del primer Ian Dury pero las guitarras y los ambientes son mucho más post-punk. También me encanta "Friction",  un tema que entre su titulo y algunas de sus guitarras puede tener hasta un pálpito a los Television de Tom Verlaine

Finalizan bien de manera más reposada con toques de nuevo a The Cure e incluso Roxy Music. La verdad es que si hubieran acabado de manera más impetuosa el buen regusto de boca sería aún mejor. ¡Para mí hay banda, pero la clave va a estar en ese segundo disco que no debieran demorar demasiado porque estas canciones ya han dado el gran juego que tenían!

Viva Suecia: La épica bien fundamentada

Sala Hangar, Córdoba. Sábado, 17 de febrero del 2018 

Texto y fotografías: J.J. Caballero 

Es sorprendente la forma en que ciertas bandas crecen de manera exponencial, sobre todo si dicha explosión en fama y recursos se desarrolla en apenas año y medio. De ser unos perfectos desconocidos en la escena cuando irrumpieron con un buen disco como "Fuerza mayor" a recorrerse España sin descanso y con una devoción inusitada entre los nuevos fans con "Otros principios fundamentales", su continuista segunda grabación, los murcianos capitaneados por la imponente voz de Rafa Val deben ser los primeros abrumados por esa ola de éxito que parece impulsarlos hasta la primera línea de carteles de festivales y eventos en los próximos meses. Escuchándolos en directo se entiende en parte tanta pasión, aunque continúan las dudas respeto a su amplitud de movimiento musicalmente hablando. Sus letras y la forma de expresarlas, con continuos crescendos y una base potente sustentada por Jess Fabric al bajo y Fernando Navarro en la batería y la eclosión de guitarras (las del líder y las de Alberto Cantúa) y la alternancia de medios tiempos con pasajes de gran intensidad, se prestan al coro instantáneo y la complicidad rítmica, y ellos saben que han encontrado una fórmula infalible que debe demostrar su solidez a largo plazo. No van por el mal camino, a tenor de lo visto y oído. 

Viva Suecia llegaban a la sala Hangar (otra felicitación para sus responsables por seguir salvando la vida a gran parte de la afición cordobesa y recién llegados) precedidos por una fama justificada de banda potente en directo y por las buenas maneras apuntadas por unos malagueños llamados Ballena, que atrajeron con su pop zigzagueante a quienes hacían guardia al lado del escenario. Han grabado un disco bastante resultón titulado "Navarone" en el que colabora Paco Neuman (el nexo de unión con los de Murcia, pues también fue el productor de su primer larga duración) y Raúl Bernal (teclista de Lapido y Loquillo entre otros) y que contiene pinceladas de shoegaze y breves conceptos de bossa nova, todo en el mismo saco, por lo que lo suyo resulta cuanto menos interesante. Temas como "Aerobic cristal" suenan absolutamente seductores y auguran un buen porvenir para estos tres músicos que ya han militado en diversas bandas con desigual fortuna. Un calentamiento perfecto y otro nuevo descubrimiento con el que irnos a casa. 

El grupo al que todos habían venido a ver decide bajar los decibelios y empezar dosificando la energía con "Hasta ahora", prolongada en "Nadie te devolverá el favor" y ya expulsada con precisión en "El nudo y la esperanza", uno de los momentos más brillantes de su última producción. Es curioso que en una gira armada en principio para dar cancha a las creaciones más recientes incluyan más de las primeras; el primer álbum sonó casi íntegro, y casi podríamos decir que acertadamente, pues con el segundo han perdido algo de frescura y dejan asomar peligrosos síntomas de linealidad. Son primas hermanas en poderío "Bien por ti", "Palos y piedras" y "A dónde ir", convertidas ya en himnos para ser gritados con la camiseta de fan, y abruma la brutalidad de "Los años", en la misma medida que el reposo de "¿Nos ponemos con esto?" y el intimismo de "La novena vez", pero el tramo instrumental y casi exhibicionista de "Acabaremos muriendo en ello" es ciertamente el más llamativo. El tema se presta a ello, obviamente, y supera con creces a su versión de estudio, lo cual es una característica destacada de Viva Suecia: salvan en directo algunas de sus carencias y se acercan a un halo de épica en el que parecen haber encontrado su motivación primera. Todo sigue el desarrollo previsto y se suceden "Efe efe", una más irregular "Aprendemos a nadar", "Mamá, te va a encantar" (seguramente uno de los temas más antiguos de su joven carrera, ya incluido en su primer EP) y la tremenda "Permiso o perdón", y como no hacen bises –sabia decisión que quizá los distinga del cliché habitual, aunque muchos lo echen en falta- se ponen el techo en la esperada "Hemos ganado tiempo" con el cantante desfilando entre el público y el resto de la banda entregando prácticamente los instrumentos. Se presume que lo mejor, o más bien lo más oído, hay que dejarlo para el final. 

Esta es una banda que se gusta en escena, que hace alarde de complicidad y abusa en ocasiones de gestos rockeros más propios de virtuosos que de un grupo de su perfil (guitarra a la espalda, músicos por el suelo) y que está viviendo un momento dulce que merece prolongar si continúa trabajando como hasta ahora. No es habitual que en tan poco tiempo hayan conseguido tal cantidad de incondicionales y ojalá que no se instalen en su propia burbuja, con todos los peligros que ello podría conllevar. De momento presenciar un concierto suyo resulta una muy grata experiencia, y con eso es más que suficiente.

"Pasión no es palabra cualquiera", Joserra Rodrigo

Por: Àlex Guimerà 

Una de las grandezas de las redes sociales e internet es que permite la difusión de proyectos y creaciones artísticas que difícilmente llegarían a expandirse por los medios establecidos. Este es el caso de este maravilloso libro que rompe esquemas y nos recuerda cómo deberían ser los libros sobre música. Y es que con el debut editorial de Joserra Rodrigo volvemos a conectar con aquello que nos llamó la atención de la música: los sentimientos, las sensaciones, y como indica su título, la pasión. 

Pero vayamos por partes. Para quienes no lo conozcan Joserra Rodrigo es un tipo único en su especie, y como dice el tópico "si no existiera habría que inventarlo". No es periodista, su actividad profesional es la abogacía, tampoco podemos decir que sea crítico musical, sino mas bien es elogiador musical - nunca escribe de música para destruir si no para transmitir - , y tiene la libertad de no pertenecer a ningún medio, discográfica o empresa del sector por lo que se permite el lujo de dejarse llevar por la pasión. Podemos decir que se trata de un aficionado (en el mejor sentido de la palabra) de lo que él denomina "Rock & Soul", llevándole a devorar la infinidad de discos que colecciona, a viajar para ver a sus artistas favoritos, o a idear y promocionar unos festivales en el pueblo medieval de Frías (Burgos) dedicados a Neil Young, a los Rolling Stones, al blues o a "El Último Vals de Frías" (2016), dedicado al epílogo de The Band

Antes ya se había hecho conocido entre los locos por el rock con su blog "Rock and Rodriland", en el que ha ido volcando lo que él denomina sus "epifanías musicales" en unos textos tan poéticos como narrativos en los que conecta la música con episodios de su vida , pero también relacionando artistas y canciones de su universo sonoro. Unos textos que ahora ha recogido en este entretenido y didáctico libro que, por si fuera poco, está dotado de unas formidables ilustraciones de la madrileña Cayetana Álvarez, lo que acaba de dar un precioso empaque a este romántico proyecto. Precisamente las ilustraciones, con músicos desaparecidos durante la creación del libro (David Bowie, Chuck Berry, Richie Havens, ...), dan el nexo de conexión de las entradas de este "Pasión no es palabra cualquiera", sabiendo captar la ilustradora la esencia de cada artista en unos elegantes esbozos naif que llevan mucho soul. 

El libro, editado en crowfunding, ha vendido ya su primera edición y ha ocasionado una gira de presentación de Joserra por distintas ciudades españolas en las que ha abarrotado de seguidores (y amigos que los tiene a montones) en librerías, tiendas de discos y otros locales culturales. En las páginas encontramos muchas entradas o revelaciones sobre discos míticos de nombres esenciales del rock clásico - Dylan, mucho Dylan; Beatles, Stones, Springsteen, Aretha, Otis, The Band, Kinks, Van Morrison, Byrds o Joni Mitchell -, pero también de nuevas generaciones - Eels, Ray Lamontagne, Rufus Rainwright,...- y de preferencias personales a reivindicar -Swamp Dogg, Danny & The Champions o Salto - . Sobre ellas hay descripciones de paisajes, recuerdos de adolescencia, historias de vida y muerte, sentimientos íntimos, y todo aquello a lo que la crítica musical nunca debería de dar la espalda. Como dijo recientemente el propio Joserra en una entrevista en Radio 3 "compartiendo experiencias en la música compartes mejor las canciones que haciendo una descripción de ellas fría". De eso se trata la música, de escucharla, sentirla y vivirla. Gracias Joserra por recordarnos el sentido de esas ondas maravillosas que nos acompañan por el camino.

Orchestral Manoeuvres in The Dark: Vuelta a las raíces

Sala La Riviera, Madrid. Jueves, 15 de febrero del 2018 

Por: Oky Aguirre

Esa esquinita de La Riviera, cuántos buenos momentos nos ha dado, con su gran palmera jodiéndote eternamente. Allí me guiñó el ojo Georgie Fame, la misma noche que Sir Van Morrison me tocó la mano; Paul Weller me dedicó acústicamente el "Wild Wood", en el mismo escenario en que Cornershop bordaron "Brimful of Asha" o que pisó Ben Harper con la guitarra apoyada en sus rodillas. Todos tenemos nuestros locales donde surge la magia. Me encantaría, pero no hablo del Blue Note de Nueva York; prefiero el Razzmatazz en Barcelona o La Riviera en Madrid. Aguantan "nuestros" años, lo que significa que puede soportar a toda una sala repleta de "viejóvenes" (gran aportación de los Muchachada a esta causa de la nostalgia perdida). Me encontré a un antiguo amigo cincuentón (Juanfran) justo en esa esquina a pie de escenario; a dos metros de un teclado y un micrófono de pie, únicas herramientas que necesitaron Paul Humphreys (teclados) y Andy McCluskey (voz y bajo), juntos otra vez, para dejar uno de los conciertos más esperados en la capital en décadas. Uno ya está trillado en esto, y con casi 50 años más vale pájaro en mano que….. me refiero a las canciones; las tuyas, que te acompañan desde tu infancia o adolescencia; las que sonaron mientras te dabas tu primer o último beso o ponías en tu radio-cassette del coche, siempre acompañado de amigos, familia, novios/as, o con tu canción favorita. OMD sonaba y suena en tu coche si tienes más de 40 años; y también si te gustan LCD Soundsystem; The XX o The Killers, herederos del sonido "Maniobras Orquestales en la Oscuridad".

Marta “Hammond” Ruiz (Sex Museum) nos recibió creando una atmósfera que ya quisieran algunos/as. Pelo rubio tapando su cara, enfrentada a toda una caja mágica de micrófonos, mesas y teclados diminutos, de donde salían sonidos que, pareciendo imprevisibles, esconden horas y horas de excelente producción, que con su sola presencia en el escenario, llena de bártulos, calentó con musicón una sala medio llena que conectó enseguida y que a algunos nos llegó a recordar a Beth Gibbons de Portishead.

Con su disco 12+1 "The Punishment of Luxury" vuelven haciendo lo que siempre han hecho: posicionarse en unas listas que nunca han abandonado (las críticas lo sitúan como uno de los grandes discos de este año); prolongando sus creaciones a través de los años, conscientes de la importancia que un simple acorde o melodía puede trascender en una vida. Ahí es donde entran los hermanos mayores; los que te hacían encajar todo tipo de música y no cerrarte en un par de géneros. O lo que es lo mismo: mientras tú estabas con los Creedence o The Band, Marley o Sam Cooke, con sus bajos-baterías-guitarras; en tus manos cayeron esos discos, con portadas y nombres sugerentes, que dibujaban sonidos del espacio. No comprendías por qué, pero lo aborrecías o te enganchaba. Siempre hay que escuchar a los mayores.

"Sold Out" varios meses antes dieron lugar al acontecimiento que vivimos. Quizás movidos por la búsqueda de ese "Enola Gay", posiblemente la canción más radiada de la historia, que sonó al final y que bien valen los cuarenta euros por una entrada hoy en día. Otra cosa es saber que has asistido a un evento irrepetible, donde un par de tíos son capaces de hacerte viajar a los lugares más íntimos -la voz de Andy, con 60 años, llega a sitios imposibles, igual que esos arrebatadores bailes, con bajo incluido, desacompasados pero llenos de sentimiento-.

Sonó "The Punishment of Luxury", que nos llevó de lleno a esos ochenta que parece ser siempre están de moda, disco que contiene dos absolutas obras maestras: "Ghost Star" y "One More Time", que ya están empatadas con cualquiera de sus antiguas creaciones, en discos cumbre como "Architecture & Morality" o "Dazzle Ships", baladas al estilo de estos arquitectos de armonías, con voces cercanas a Brian Wilson o Kevin Rowland. La absoluta disposición al baile la pusieron con "Isotype", temazo que ya debe estar en las cajoneras de cualquier DJ con buen criterio, el mismo que tuvieron al alternarse en sus tareas, cuando Paul Humphryes cantó una preciosa joyita escondida de su último trabajo, "What Have We Done", con claros olores a aquéllos Flying Pickets.

Fue una auténtica noche de "Back to Our Roots", con sus pioneros y creadores; una vuelta a las raíces que gente como Kraftwerk, Depeche Mode, Joy Division, Yazoo, Ultravox, New Order o Human League han tenido en nuestras vidas, que personas como nosotros resumimos en simples canciones. A veces parecías estar en una sala pequeña, en el típico concierto de bar, y otras en el más gigantesco de los estadios. "Joan of Arc", "Maid of Orleans", "Souvenir", "Tesla Girl", "If You Leave", incluso un sonrojante "Locomotion", y por supuesto "Enola Gay", que puso fin, con coros futboleros incluidos, a una noche que dará más valor a esa entrada que todos guardamos como coartada o salvoconducto, para demostrar que siempre estaremos ahí, en busca de recuerdos.