Hotel: El Rock & Roll zaragozano

Por: Javier López Romo. 

Hay viajes que te llevan a hoteles con vistas al mar. Y hay viajes que no te llevan a ninguna parte, o como mucho, a parkings perdidos entre la naturaleza. Pero para hoteles: Hotel. Este grupo rockero de zaragozanos que van directos al viaje más divertido y ambiguo del rock and roll. Un blasfemo auguró en su delirio que: "El rock and roll había muerto." Pero esa expresión ofensiva e injuriosa contra la música, que tanto nos hizo y nos hace gozar, no caerá en un reniego o maldición porque un iluminado intente sobrellevar a su causa votos indefendibles con insultos. La reputación del rock es tan innegable como sagrada, y una vez llegados a nuestro destino, buscaremos por Zaragoza un Hotel confortable donde alojarnos, siempre y cuando nos tengan reservada La Suite.

¿Pero, qué es Hotel? ¿Acaso un hogar donde desayunas frutas y café con tostadas, o es ese lugar donde te despiertas cada día bajo las sábanas con olores de alcohol y música? No. Hotel es ese grupo bandido que te transporta a espacios y rincones siempre por explorar, bendecidos por el rock vintage, que como los buenos vinos, mejorados y revalorizados, demuestran a guitarrazos limpios, la frescura y embriagadez del buen hacer rockero. Estos chicos aragoneses están unidos y convencidos de que a día de hoy aún se puede hacer rock and roll en este país; pese a la gran carga que supone sentir en estos días difíciles algo que se ama y se vive, como un día lo hicieron los Rolling Stones y compañía. No es nada fácil, ni mucho menos rentable. Tan sólo es poder creer en lo que haces y porqué lo haces. Es poder sentir el contacto de una acerada guitarra apoyada en tu estómago, acariciar los trastes como si de un cuerpo femenino se tratase, es seguir tus sueños, creer en ellos, bucear en ellos, amarlos, perseguirlos y quizás un día, sin demasiadas vistas al mar, llegar a la cima de una montaña gloriosa.

Hotel vuelve y se queda para registrarse en recepción y llegar hasta esa habitación que es la cúpula del rock and roll. En esa azotea que te hace bailar, enamorarte y sobre todo te llena de una felicidad absoluta y plena, algo así como la que habita en ti. Alguien ya lo dijo mucho antes: "A los hijos del rock and roll, bienvenidos..." ¿Pero quién es Hotel? ¿Cuál es su biografía? Bien, hagámoslo, hagamos un curriculum vitae de estos zaragozanos.

Se forma el grupo en Zaragoza en 2004. Como si el río Ebro tuviera caudal suficiente como para salirse de su margen y desbordarse, así se desenfrenaban las cabezas de los hermanos Pérez, Jesús y Manolo, dos cerebros pensantes de los sonidos americanos de finales de los sesenta y setenta. Ellos crearon una banda de rock en la que tan sólo pretendían dar salida a todas esas canciones que habitaban o bullían en sus cabezas como tesoros de Alí Babá. Pero la riqueza de esos hallazgos deben de ser revestidos con más identidad y espíritu, algo así como moldear más potencial musical la labor encomiable de lo que debe ser un grupo de rock. Para semejante enredo encontraron al bajista Luis Gómez, era el sicario perfecto para disparar sus cuatro cuerdas y revolucionarlas al máximo exponente musical rockero. Pero se necesitaba más y siempre más es sumar y en su primera maqueta ya dan muestras de un potencial más ambicioso que ambiguo, con las incorporaciones de Jaime Lasaosa a la guitarra principal y coros, y del magnífico y contundente, Héctor Salvador a la batería, amigo y componente de Spirits in the night, con sus tributos nada más y nada menos que a Bruce Springsteen. Y con estos hallazgos tan espectaculares, como casi divinos, el rock and roll siempre fue más fácil, siempre fue a más… ¿por qué? Porque en el resurgir desde el acero metálico de cuerdas de guitarras, a través del fango y los aplausos, siempre se sudan gritos de rock, ese rock añejo que por los cuatro costados del horizonte asoman sus sonidos más traviesos, cautivos y vivos. A ellos se les añade la incorporación de Beatriz Pérez en los teclados, maravillosa, fiel reflejo del esfuerzo de que hay un gran y precioso argumento para enriquecer la tesis que demuestra y aprueba: esa proposición convencible y necesaria para seguir creciendo a nivel personal como artístico. Todo es factible en este mundo real, pero si sois capaces de cruzar esa fina línea de autopista y llegar hasta mí traed vuestras mejores guitarras y disparad esos riffs repitiéndolos sin cesar con una habilidad excepcional, a lo Led Zeppelin. Ese es el principal sendero para llegar a ese Hotel, perdido entre una salvaje vegetación naturalista, y al que deseo reservar habitación con mi amante. 

Cuatro años es demasiado tiempo para no hacer nada, o hacerlo todo, perseverar en una idea, creer en ese estado, divulgar poco a poco tus sonidos, disfrutarlos, sentirlos… Los buenos tiempos vienen y a la vez se van y regresan queriéndose quedar, pero se fugan como fantasmas en una noche de halo grisáceo, como fantasmas en un horizonte difuminado. En 2005, crean la primera maqueta compuesta por doce temas que ya recogían la influencia más básica de Hotel. Un viaje por esos años de finales de los sesenta y principios de los setenta, una grabación que contó con músicos como Lucho Esparcia, Dani Blesa, y Esdras Boyajian.

"La Suite de Marc Star" (2008) se grabó como premio del III Concurso Nacional de Interpeñas, en los estudios Inguz de Zaragoza, producido por el holandés Alan Schenk [The Vibrants, Amaral…] quien supo captar a la perfección la fuerza y la sonoridad natural del directo de la banda. Consta de siete canciones plenas de guitarreo, de espíritu retro y de feeling roquero, cuenta con colaboraciones de lujo como la del violinista Jaime Lapeña, o la del guitarrista argentino Lucho Esparcia. Matías Uribe, crítico musical, consideró este disco como merecedor de cuatro estrellas. Luego llegó como el rayo que precede al trueno, su tercer trabajo, siempre peligroso y asustadizo. Ls más grandes de la historia musical, siempre tuvieron ese pánico a su tercer disco, ese que te realza, o que te hunde definitivamente. Hotel, no salió reforzado, pero tampoco se hundió en su Titanic particular. Naufragó sí, pero con el salvavidas siempre puesto, el rock nunca agoniza ni se ahoga, siempre y cuando se siga apostando y dejándose la piel, y ellos lo hicieron.

"Mujer Satélite" (2011), grabado en 2010 en ASK, (Madrid) studio del mítico Alejo Stivel (Tequila). Esa gran factoría de los éxitos españoles como Sabina y M-Clan, entre otros. Producido por Josu García, músico de extenso recorrido rockero y mano derecha de Stivel en múltiples producciones y componente de bandas tan significativas como La tercera república, Tequila, Amaral, Loquillo, Más Birras, etc. Todo pinta bien, todo parece estar bien. Se navega en mares en calma, esperando coger esas olas y llevarlas a puerto donde aparcan los amantes desesperados, siempre henchidos de amor. Donde la resurrección no es siempre por semana santa y si que es a diario, esa transformación de gusano de seda.

"Tiempo de luz" (2013) sale bajo el sol luminoso y coproducido por la propia banda y Rafa Dominguez, (Bunbury, Guisante, Ink] "Tiempo de luz" fue posible gracias al apoyo económico de los numerosos y fieles seguidores de Hotel a través del ya famoso "crowdfunding". En esta ocasión, Hotel, sin perder su identidad, sin perder sus reseñas, se adentra con éxito en territorio del sonido americano, ese status que da la valentía y la generosidad de nuevos sonidos de Black Crowes, Tom Petty, o incluso el mismísimo Bob Dylan, para facturar once canciones que siguen rezumando la frescura y la inmediatez de las bandas esenciales de rock hecho en castellano… ¡Made In Spain.!

Bien, cinco años después, Hotel vuelve para quedarse con nosotros, amasado está el pan de su nuevo disco, tiene puños fuertes en los que sus nudillos se dejan la piel en esa mezcla, donde presiona repetidamente todas esas sustancias sólidas con un líquido hasta que se forma homogéneamente compacta y blanda su masa. Puedes llamarlo Rock and Roll, pero está ahí y en breve, su cocción será el olor y el hambre de tener nuevo disco de Hotel. Y volaremos por esos cielos cargados de azules y nubes, persiguiendo deidades roqueras, esas que te transportan a una habitación de hotel con vistas a cualquier paisaje. Y saldremos a la terraza con las gafas oscuras de Pepe Risi, en amaneceres con ojos líquidos y rojizos, ocultos bajo el cristal de amor y desamor, de vida y dolor, de fe y esperanza; todo bajo el color verdusco de una mirada tan sutil como práctica, y tan sugestiva como real. Bienvenidos a este mundo real, dónde habitan en hoteles gentes tan dispares como Hotel. Y ese glam rock de T-Rex, los riffs adhesivos de Keith Richards, esas livianas referencias hacia Gram Parsons, Grateful Dead, siempre sin perder por el camino el propio sello, la etiqueta personal del sonido Hotel, que no es otro con el que se han escrito las mejores páginas la historia del Rock and Roll. 

Porque muchos son los logros del grupo, enumerarlos todos es de difícil cometido. Sé que fueron teloneros de míticas bandas como Burning, Obús, La Frontera, y otros de menos empatía como: Despistaos, Melocos, y Garaje Jack… Recorrieron ciudades como Madrid, sala Moby Dick, Valladolid, Lleida, Barcelona, Zaragoza, etc. Apenas puedo recordar todas, lo cierto es que, tienen una larga trayectoria tan real como ficticia, con esa frescura de alimentarnos con berros de río, esos que te dan el alimento natural para cargarte sobre tus pies y alma el dulce sonido de rock. Y salir airosos, reforzados y predispuestos a rocanrrolear siempre que haga falta en tiempo real y moderno, es decir: hoy. Y hoy sé que fueron nominados a muchos premios, no glamurosos, pero si empáticos para cualquier carrera de grupo y sí lo suficientemente buenos como para seguir en el panorama musical como una auténtica banda de rock and roll.

 En este atardecer, de una ciudad cualquiera, recuerdo esos parámetros musicales que incitan a la diversidad musical, como amantes preñados de esa sabiduría a la que se adentra a través de la frontera de la piel, los sonidos más mágicos, más sublimes y sobre todo más cautivos, en los enseres del exterior amados. Hotel es ese atardecer de luminosidad radiante, de nubes engendradas de amarillo y rojo, de cielos cuyo vientre serán nacarados y luminosos,como el regazo de una caracola de mar entretenida sobre un mar ancho y definido. Y si esas nubes traen consigo esa lluvia sobre el horizonte, es que estamos a resguardo de la tormenta de Hotel. Y si ese aguacero desfleca en mí sus gotas roqueras, si ese buen hacer, hace despojarme de todas mis vestiduras, sólo una duda me asalta, comprender su causa, si su música pugna esa pared que tengo como freno, si esa música me hará tanto amor como tan inexplicable olvido, como si una mano invisible e indiferente, y sobre todo fría, muy fría, intentase arrebatarme en un pasado el recuerdo amado y querido del rock and roll.

En este atardecer aún recuerdo otro momento, en la gran casa de Madrid, su color, su plomo tempestuoso, con luces de azufre sobre las viviendas de enfrente, sobrevivía en Tablada 25 como un hijo del rock and roll. Eran tiempos buenos y bellos, el rock nació, vivió, y espero no morir sin haber descubierto esa fórmula mágica que lo hace imperecedero… un deseo apremiante. Pero quizá, ninguna historia de amor sea melancólica sólo por el mero hecho de serlo. Ahora, sin embargo, siento un nudo en mi garganta, o quizás mis dedos se contraen en el teclado del ordenador, por evocar lo que es en nombre, esos días impregnados de gloria: Hotel. 

 Bueno, no intento ser tan arrogante, pero si lo que amo no lo defienda a muerte...¿acaso mi fuerza, es mi debilidad? Sería posible que aunque siendo vulnerables, hayan sido capaz de permanecer fuera del oleaje cultural de la música que se hace en cualquier ciudad de España, menos escuchada por tanto que la que viene de la otra costa. No, el rock no ha muerto y estos chicos de Hotel reaparecen de la mano mágica de su manager Pilar Vázquez en una fiesta, el 5 de julio en el Hard Rock de Madrid donde nos deleitarán con sus viejas canciones, sus nuevos temas y alguna sorpresa para sus invitados de excepción... Hotel, van a sacarte de tu error, a demostrarte que todo es limpio, todo tiene su olor, sabor, su baile y su descanso, su fiebre y su paz… Pero yo quiero resurgir de esos años atrás, donde la condena del rock eran grilletes que hacían heridas y todavía lo hacen; bueno los aplausos y la cerveza ingerida, hacen que el fango sea más de barro que otra cosa.

 Me despido Hotel con sólo un consejo: “Si tenéis pelotas, si vuestros arrestos son los necesarios para conquistar este mundo musical con vuestro rock and roll, no dudéis en desafiar con vuestras guitarras, este vacío que impera en estos días grises el sombrío panorama musical español. Así que levantad vuestros sonidos y dejadme ver como lo hacéis, porque sabemos lo que quedará mañana, cuando ese sonido se oxide y nadie lo repesque, todo estará perdido… Son tiempos duros, lo sé. Son tiempos de esperanza, vienen y van, pero, dejadme ver como lo conseguís, vamos, traed vuestras guitarras de rock and roll. Suerte en vuestro nuevo trabajo, salud y rock and roll. Nos vemos pronto chicos.

The Painkillers: "Oldest Friend"

Por: Txema Mañeru 

Con ese nombre y viniendo de la escudería australiana Off The Hip Records este "Oldest Friend" tenía que ser un disco muy especial. Eso a pesar de la floja, aunque simpática portada. No había oído hablar de los australianos The Painkillers, pero sí de los geniales músicos que están tras dicho nombre. Al frente, ni más ni menos, que James Baker de los Hoodoo Gurus, Beasts Of Bourbon o los Victims ,y el bluesman cantante, guitarrista y compositor, Joe Bludge. Además para el directo en la actualidad se han consolidado como cuarteto y se han sumado dos cracks veteranos más. Martyn P. Casey, quien estuvo en una de las mejores formaciones de los Bad Seeds de Nick Cave, además de en The Triffids y Grinderman, se ha hecho cargo del bajo. En la otra guitarra ha entrado Richard Lane de The Stems o The Chevelles.

La banda hizo varios discos hace años que pasaron injustamente desapercibidos, pero ahora recuperan algunas de sus mejores canciones y entregan otras nuevas para crear uno de los mejores discos de rock’n’roll australiano que saldrá este año. Y eso que si te pasas por offhtehiprecords.blogspot.com comprobarás que acaban de sacar otra joyita como es el "Into The Sun" de los P76. Se trata de la reedición de un disco legendario del 2000, producido por Dom Mariani (The Stems, DM3, Someloves). Al frente la voz y las guitarras de Danny McDonald. Power-pop guitarrero que a veces se convierte en power-high energy-rock. Estribillos contagiosos cargados de chup, chup, chups pegadizos y melodías soleadas como "Headed straight for the sun" o "Transit". También un par de baladas desarmantes, con cierre para la acústica "My Sunshin"’, pero con momento álgido en la potente "Golden Days", de más de 5 minutos y con los mejores punteos de todo el disco. Por si fuera poco en los próximos meses nos irán trayendo el garage-surf de Beat Taboo, el rock’n’roll de Melbourne de los debutantes The Devours, el high energy de Grindhouse, los refrendos de Heartbrokers y Big League, el mexi-punk de Mesa Cosa, el puro punk aussie de The Fiction, el shoegaze de The Dunes, el recopilatorio de Digger & The Pussycats o el puro r’n’r de Stiff Richards, cuyo nombre lo dice todo. Aunque su joya del año puede ser el cuarto disco de MJ Halloran que ya ha estado en varias ocasiones por aquí y que está producido por Steve Albini

Pero lo que ya tenemos aquí es este gran regreso de The Painkillers, que comienza estupendo con un "Cannonball" que combina el high energy australiano con un estribillo pegadizo y unas guitarras que remiten, sin duda, a Velvet Underground. Me encanta uno de los temas nuevos como es "Shenton Park Madonna", precioso y romántico lento con un punto muy Johnny Thunders. La Cara A la cierra otra de las buenas novedades titulada "$6 Chicken". Recuperan y acutalizan los aromas blues de "Drunk on a Train" para abrir la cara B y se salen en la emotiva y "dylaniana" "Redfern Girl", que tiene una sensacional armónica de Richard Lane. Regresarán los aires a la Velvet en la pantanosa "Suicide Machine" con los guapos redobles de batería de Baker y buenos punteos de Lane. También saben crear fantásticos medios tiempos como "Honey Bees". Eso es justo antes de acabar con la potente "Love Cancer". Potente garage-r’n’r australiano desenfrenado, con guapas guitarras y su grito de guerra, ¡Painkillers!. ¡Qué vengan pronto a chillárnoslo en nuestros castigados oídos!

Rory Gallagher: Rock 'n' Roll Hall Of Fame ¡¡Ya!!

Por: Oky Aguirre

Ya son muchos años dedicados a guerras perdidas. Lo sabemos bien los que aún nos acordamos de la primera vez que escuchamos a Rory. Ya pasaron aquellas épocas que nos empeñábamos en intentar dar a conocer al mejor guitarrista de blues-roots-rock de todos los tiempos. Hemos tenido que defenderle ante dioses, también amados, como Hendrix, Clapton, Page o Townshend, bien establecidos y fuertemente instaurados en una industria con listas muchas veces ingratas con el talento verdadero.

Rory Gallagher era un "loser". Nosotros somos unos "losers". Creemos en los perdedores y en las canciones de perdedores; en el chica/o-deja-chico/a o el abandonar el hogar, en los amigos y las traiciones o cuando perder tu trabajo o un tren te llena de satisfacción. La autenticidad de las letras, llenas de humilde realidad, es lo que diferencia a una persona normal de un artista, junto al carisma, que es lo que lo convierte en icono. También el paso de los años sirve para reparar algunas injusticias, y con la adquisición, por parte de Universal Music, de todo el catálogo de Rory Gallagher, parece que la cosa va en serio.

Se trata de una campaña de reedición masiva, con todos los álbumes de estudio, los lanzamientos en vivo y póstumos (como "Notes From San Francisco" y "Wheels Within Wheels") reeditados. Todo está disponible en CD y en vinilo de 180 gramos, a excepción de "BBC Sessions", que es solo de dos compactos. En total 16 álbumes, que no hacen más que agrandar la importancia que tuvo este irlandés en décadas fundamentales como los 70, en dónde comenzó su leyenda, destronando en 1972 a Clapton y Page como el mejor guitarrista de una década irrepetible, según la Biblia del momento, la revista Melody Maker. Corrían tiempos entre rivalidades y buenos propósitos, que a veces armonizaban. Famoso es el respeto que se tenían entre las dos "Power Trio Bands" de la época: Cream y Taste –la primera de las trascendentes decisiones de Rory fue no aceptar ocupar el vacío dejado por Clapton para acompañar a Ginger Baker y Jack Bruce, lo que le habría dado la fama que tozudamente no buscaba-.

Hay una frase, aparecida en una entrevista en Rolling Stone con Hendrix, que todos los "rorymaníacos" adoramos, en la que a la respuesta del periodista sobre su sentimiento de ser el mejor guitarrista del mundo, nombraba a nuestro Rory como claro referente. Eso fue durante el concierto de Isle of Wight. Allí tocó el día 28 con Taste, ante 600.000 atónitas personas, y Jimi Hendrix a los dos días. Se puede ver la magnitud y el poder que transmite Rory en el espléndido documento visual y sonoro aparecido hace un par de años en DVD, "Live At the Isle of Wight", en donde la decisión de su director de continuar grabando, a pesar de que tenía 15 minutos por actuación, dan más sentido a las palabras del mejor guitarrista eléctrico de la historia, que, sinceramente, es Jimi Hendrix.

El gran interés que ha suscitado la reunión de tanto talento en esta caja recopilatoria –nunca Gallagher había tenido 15 de sus discos entre los 30 mejores de las listas de jazz y blues británicas, manteniéndose el "Irish Tour" después de un mes- ha coincidido con su 70 cumpleaños, en donde Irlanda se ha vestido de largo para conmemorar a ese "loco del pelo rojo", eternamente vestido con jeans y camisas a cuadros. Ahí estaba el Primer Ministro de Irlanda para inaugurar la sala que Fender ha dedicado en Dublín al "putoamo" de la Stratocaster , con permiso de Buddy Holly. 

Todo sucedido a las puertas de un Record Store Day, celebrado el  21 de Abril, espléndido escenario para el definitivo empujón que Rory necesitaba para ser reconocido como uno de los gigantes de la música. se editaba una de esas rarezas que hacen de este día de "colgaos musicales" un evento más importante que Nochevieja. Un directo grabado en Francia, en 1974, para RTL Radio, "The French Connection" , que se edita exclusivamente para este evento, con siete de sus temas más míticos y poderosos -"Messin´with The Kid", "Craddle Rock", "I Wonder Who", "Hands Off", "Pistol Slapper Blues", "Tatto´d Lady", "Bullfrog Blues"- que seguro atraerán a nuevos fans, a los que les pasará lo mismo que a todos nosotros en aquellos años de guerras perdidas.

Ojalá este artículo llegara a algún lumbreras del Rock 'n' Roll Hall of Fame para que haga sus deberes y repare algún despropósito que otro. Que su ceguera con las ventas le agudice el oído. Por si acaso, aquí le dejamos unas cuantas pistas para tomar en buena consideración:



"El hombre que cambió mi vida musical fue Rory Gallagher. Cogí una guitarra por su culpa". Johnny Marr (guitarrista de The Smiths y The The). En tres minutos toca todos "esos momentos Rory" que le hacían, y nos hace, diferentes. Punteos con intención, en el momento justo, que nos dan un pellizco tanto en el dedo gordo del pie como en el corazón.

"Un hombre hermoso y un guitarrista increíble". The Edge. 1.900 visualizaciones del vídeo son una muestra del desprecio que ha tenido Rory en las masas. Menos mal que nos quedan los testimonios como este ídolo de las mismas. The Edge reconoce la influencia que tuvo Rory en sus sentimientos, cuyo álbum "Live in Europe" le hizo querer tocar en una banda de rock´n´roll. 


"Le debo a Rory Gallagher mi sonido",  Brian May;  "Escuchaba a Rory todos los findes", confiesa . No hay más palabras. Ésta es la diferencia entre el rock y el pop. Admiro a gente como Brian, que supo combinar ambos géneros para crear canciones verdaderas, llenas de contundentes sonidos eléctricos ensamblados con voces angelicales como la de Mercury.


Queramos o no, Rory también participó en el sonido Queen. Es conmovedor observar como un guitarrista mundialmente reconocido, disecciona en pocos minutos canciones que tuvieron para él cierta trascendencia -es una oda a Taste- con lo cual nos involucra a todos nosotros, solicitando justicia al poder rebelarnos contra una industria musical que aún hoy no distingue plagios evidentes, como aquel "Got To Give It Up" de Marvin Gaye, que las redes sacamos a la luz, y que un tal Pharrell Williams parecía desconocer. Sin olvidar el bochornoso asunto judicial que se trae el "listo" de Radiohead, cuyo precioso éxito "Creep", plagiado y judicialmente reconocido a The Hollies, ahora reclama el 100% de los derechos a una inocente y siempre sincera en su propuesta Lana del Rey, en cuyo tema "Get Free", se pueden ver las claras similitudes que pueden tener una simple conjunción de acordes gracias a las matemáticas y la inmediatez de las redes sociales. Otra cosa es tener el don de la sensibilidad creativa.

   

En la actuación de Joe Bonamassa  se demuestra la diferencia entre un virtuoso y un tío lleno de carisma y talento innato. Nunca antes Joe Bonamassa había sonado tan blues. Al tocar con la guitarra de Rory, supera uno de sus más valedores tesoros, "Sloe Gin", cuyo fraseo eléctrico, lleno de sentimiento bluesero, hace que no pueda despegar los dedos de ese traste maravilloso, que forma parte de la primera guitarra llegada a Irlanda, donde un imberbe Rory compró con la ayuda de su bendita madre, por 100 libras, expuesta hoy en el Museo dedicado a su figura, en donde podemos ver esos rasgos de ADN plasmados con su acidez al sudar en los miles de conciertos que le hacían vivir el día a día, descuidando su salud y su ascenso a categorías superiores, en donde su tímido carácter, unido a su férreo compromiso con la música, el blues, le supuso estar fuera de los cánones establecidos.

Las palabras de Donal Gallagher, hermano y valedor de Rory, sobre la posible entrada del irlandés en los Rolling Stones, no dejan lugar a dudas. Menos mal que nunca aceptó. Y ya por último, y si has llegado hasta aquí, no estaría mal que aportaras tu granito en forma de firma para hacer llegar a las más altas instancias del Rock nuestro deseo de ascender a Rory Gallagher al lugar que se merece.



Entrevista: Incompetencia (The INC)

"Nos encanta agitar todos nuestros referentes para crear algo propio"

Por: David Marsé

"Campo de colores" es el segundo disco de Incompetencia (The INC), la consolidación tras su debut, "La teoría del caos", pero también un camino de afianzamiento que lleva paralelamante la incorporación de matices a su música. Si ya desde un inicio el cuarteto valenciano había dejado claro una identidad nutrida de múltiples influencias, desde la psicodelia, power pop, rock n roll, el rock urbano, que se manifestaban en un sonido enérgico y directo. Ahora, esa misma fuerza adquiere un tono melódico y de mayor recorrido instrumental. Versátiles y variados, el grupo vive un buen momento del que nos hacemos partícipes hablando con ellos...

"Campos de colores" es el segundo disco de Incompetencia, un trabajo más colorido, más pop, ya incluso desde su estética, donde los teclados se mezclan con las guitarras para aportar más matices, generar más melodías y no sonar tan directos e inmediatas... Esa parece ser la máxima de estas nuevas canciones...

The INC: Las canciones del nuevo disco se compusieron y pensaron desde un principio para cuatro instrumentos, nos gustaba la idea de tener solo una guitarra, como muchas de las bandas que tenemos como referentes y, a su vez, darle más protagonismo a los teclados como una "segunda guitarra". Las baterías y los bajos en muchas ocasiones crean también sus propias melodías. Efectivamente las canciones siguen la máxima de crear esa mezcla de sonidos e instrumentos y dar lugar a composiciones más ricas. 

Han pasado tres años desde vuestro debut, ¿ha sido un tiempo tomado precisamente para encaminarse hacia este sonido más matizado?

The INC: Desde que publicamos el primer disco no hemos parado. Tuvimos una gira muy larga y hace un año y medio, después de terminarla, nos pusimos a componer y grabar este disco. No nos hemos tomado ningún tiempo para meditar lo que íbamos a hacer, al final todo lleva a un mismo sitio pero el camino se va descubriendo mientras lo recorres. Los Beatles, los Who, los Rolling, Pink Floyd… siempre han estado ahí desde que éramos bien pequeños. No es algo nuevo para nosotros, igual que Extremoduro, Platero, etc. No es algo que se piensa, simplemente sale, los ingredientes están en la cabeza. 

Detrás de esa manera de interpretar las canciones con más detalles y creando contextos más sugerentes y envolventes, ¿también hay una búsqueda por expresarse de manera más completa y gratificante como músicos?

The INC: Sale de manera totalmente natural. Nos hemos criado escuchando a The Beatles, The Who, Pink Floyd etc... Es normal que al final esas referencias aparezcan en nuestras canciones. Es cierto que en este segundo disco se ve de una manera más clara y madura. No hay una pretensión buscada de expresarnos como músicos, más bien como conjunto. Con lo que cada uno toca siempre intentamos que sea en beneficio de la canción. 

Y para ese sonido tan matizado y repleto de detalles, ¿qué proceso de grabación ha sido necesario junto a Ángel Vela?

The INC: Tenemos la suerte de tener los mismos gustos musicales que Ángel. Eso facilitó mucho la composición, grabación y producción de las canciones. Después de comprobar que los temas eran sólidos y funcionaban sólo con una guitarra o piano y la voz, se arreglaron todos juntos en el local, donde se desarrolló la mayor parte de la producción. En el estudio tuvimos todo súper claro, no se cambió a penas nada, dejamos un pequeño margen para la improvisación para poder divertirnos grabando. 

Destacan en el disco las colaboraciones de lujo de Iñaki “Uoho” y Ariel Rot, dos veteranos representantes del rock en castellano, ¿qué característica destacarías de cada uno que les hace ser especiales y que os han llevado a elegirlos para salir en vuestro disco?

The INC: En ambos casos los conocemos desde hace años porque ya hemos trabajado anteriormente en proyectos suyos. Cuando estábamos grabando Vértigo nos dimos cuenta de que encajaría perfectamente para Ariel. Cuando se la mandamos le encantó al momento, tanto a él como a José Nortes, que grabó la voz y la guitarra. Ariel nos encanta porque representa la elegancia del rock and roll. Hay pocos músicos en Hispanoamérica que sean capaces de emocionar así con la guitarra y con sus canciones, utilizando un sonido que prácticamente no ha cambiado desde hace 50 años. Es un artista muy especial. 

En el caso de Iñaki Uoho sí que compusimos la parte blues/barroca de "Un Tipo Normal" a propósito, la canción va muy en su onda. Le pedimos un sólo de guitarra y nos llegaron como 5 pistas con mogollón de guitarras armonizadas. Uoho es un tío que ha tenido que ver con dos de los grupos de rock más grandes de la historia de España y no es casualidad. Detrás de esos himnos en los que ha participado como guitarrista, compositor y productor se esconde una manera de entender la música con la que nos identificamos mucho. Es un tío abierto a todos los estilos y a todas las variantes del rock. Es increíble cómo se ha llevado las armonías de Brian May o el sonido de Malcom Young a su terreno y lo ha hecho suyo. Es más, se puede hablar del sonido “Uoho” en la guitarra, tiene sello propio. 

Realizáis una versión de otros clásicos como los Mockers, al margen de supongo ser una pieza que os gusta ¿hay algo de reivindicación de dicha banda o incluso también -dado el parentesco que os une con ellos- una motivación sentimental en su elección?

Una combinación de todas esas cosas. Nos parece importante reivindicar grupos de rock sudamericanos, tanto los pioneros como Los Mockers, Los Shakers o Los Gatos como otros más contemporáneos: Charly García, Fito Páez... la manera que tienen en Latinoamérica, especialmente en el Río de la Plata, de incorporar influencias de todo tipo al rock y el Pop nos parece muy enriquecedora, quizá se echa en falta esa originalidad en el rock español, por lo general. Por otra parte nos une un vínculo familiar evidente (Esteban Hirschfeld es el padre de Edu el teclista e incluso se ha animado con las percusiones). Queríamos versionar una canción de Rythm and Blues y destrozarla sin que nadie se enfadara (Risas) 

Son infinidad y amplísimas las influencias -desde el rock progesivo, la psicodelia, el power pop, el rock and roll..- que se pueden encontrar a lo largo de las canciones del álbum, ¿el gran reto de la banda es precisamente alcanzar la capacidad de aglutinar todo eso bajo una visión personal?

The INC: Totalmente. Es inevitable que nos guste al mismo tiempo Jack White, Foo Fighters, The Strypes, The Jam, The Beatles, The Who, los Stones, Supertramp... y es igual de inevitable que todo eso acabe en nuestras canciones. Creemos que es muy importante que los estilos se abran y se mezclen. Bajo nuestro punto de vista es lo más bonito y donde se puede llegar a una mayor riqueza musical. Nos encanta agitar a todos esos referentes para crear algo propio. Quién sabe lo que estaremos escuchando dentro de unos años. 

Viendo las ilustraciones y el concepto del libreto basado en un pinball y algunas relaciones sonoras que tenéis con The Who, ¿hay en todo ello un guiño a la mítica banda?

 The INC:  La verdad es que la idea viene de otro sitio. El padre de Edu precisamente es un freak de los pinballs, tiene la casa llena de máquinas y marcadores de los 70. Estábamos un día en su casa pensando en cómo podría ser la imagen gráfica y, simplemente fue girar la cabeza y ahí estaba. Luego decidimos darle un sentido más amplio a la portada, a las canciones y a los videoclips para que estuvieran dentro de una misma narrativa, pero el germen fue simplemente un viejo pinball transformado en lámpara. 

"Generación perdida" se presenta como la canción más directa y crítica, en ella expresais la actitud de una generación criada en la complaciencia y pasividad...

The INC:  Esa es justo la idea central de la canción. Vivimos unos tiempos de gran indignación social, pertenecemos a una generación muy preparada, con muchos estudios y con poco trabajo. Pero a la vez somos críticos con nosotros mismos, a todos nos gusta quejarnos mucho pero desde la cama o el sofá. 

A lo largo de todo el álbum hay un tono en los textos de las canciones que parecen transmitir una sensaciónn global de inestabilidad, de dudas, de inseguridad, tanto en las relaciones personales como respecto a uno mismo, no sé hasta qué punto esta orientado de esa manera el disco o ha sido algo casual..

The INC:  Por supuesto ha sido algo casual. Las letras siempre reflejan un momento en tu estado de ánimo, tienen que ver con tu alrededor e incluso con tus circunstancias sociales. Para este disco, nos hemos implicado todos en las letras y parece que el sentir general es esa sensación de incertidumbre que vivimos que tiene que ver con nuestra profesión y la inestabilidad que conlleva (la música) y que se contagia inevitablemente a nuestras relaciones personales. También, como dices, los miedos de y hacia uno mismo. De todas formas siempre intentamos no tener un tono demasiado derrotista y abordarlo desde la ironía que nos caracteriza. 

La edición física del disco está cuidada y se nota que ha habido un esfuerzo por ofrecer "algo más", en estos tiempos inmateriales que vivimos respecto a la música, ¿es casi una cuestión de militancia por el formato clásico una opción así?

The INC:  Aunque estamos escuchando mucho últimamente eso del fin de los formatos físicos, creemos mucho en ellos. Nos hemos criado con discos físicos, antes de que apareciera el streaming, YouTube o las descargas y creemos que hay algo más en los grupos a parte de la música. Un disco expresa muchas cosas con la portada, el libreto e incluso la información que aparece en él. Nos gusta haber dejado algunos pequeños detalles que sólo se van a poder apreciar si se tiene el disco físico, tanto visuales como sonoros, es nuestra forma de resistencia. Hemos hecho un disco muy conceptual, todo tiene sentido entre si, desde los videoclips hasta las canciones pasando por las artes del disco. Igualmente tenemos que decir que no nos sentimos incómodos con el entorno tecnológico que nos ha tocado vivir, hay que saber aprovechar las herramientas y la visibilidad que te dan las redes sociales. Para cualquier grupo es imprescindible, hay que aprender. Si no puedes con tu enemigo... únete a él.

Tenéis, y habéis ya realizado, muchas fechas de presentación del disco ¿de qué manera se afronta para un grupo como Incompetencia, sabiendo cómo está el mundo de la música hoy día, intentar realizar una gira por diferentes ciudades, ¿tiene más de frustrante o de ilusionante todo ese proceso?

The INC:  Tiene mucho más de ilusionante que de frustrante. Salir a tocar fuera, aunque te vean 4 gatos, siempre es positivo, es enriquecedor por todos los lados y le da vida a la banda. Quedarte en tu zona de confort y no arriesgar nada acaba siendo monótono. Incluso tocar en casa es difícil y dedicarse a cualquier forma de arte en este país es frustrante. Pero si de verdad crees en lo que haces no tiene por qué costar esfuerzo salir de gira. A nosotros nos encanta salir, que nos conozcan y sentir cómo hay más gente además de tu familia, amigos o seguidores de tu ciudad que están dispuestos a prestarte una noche de su vida para escucharte.

Ry Cooder: "The Prodigal Son"

Por: Kepa Arbizu 

En estos tiempos de sobreexposición a la que estamos sometidos en casi cualquier ámbito de la comunicación, cada vez se hace más necesaria -y por el contrario se manifiesta de forma menos habitual- esa virtud que otorga la sabiduría necesaria para seleccionar el momento más idóneo para expresarse. Visto que Ry Cooder ha tardado seis años en editar un nuevo trabajo desde su anterior "Election Special", da la sensación de que el músico ha valorado en profundidad los beneficios de reposar en la justa medida su creación, algo que además ha redundado en esta ocasión en un sobresaliente resultado artístico. 

"The Prodigal Son", título que podríamos utilizar para darle la bienvenida al autor tras su parón discográfico, nos ofrece en realidad aquello que ha definido y define básicamente el legado interpretativo cosechado por el estadounidense y que al mismo tiempo le mantiene en continua conexión con el momento actual. Se trata de una evidente, y en este episodio todavía más, filiación por los sonidos tradicionales americanos, incluyendo en ese epígrafe todo el abanico que uno pueda imaginar, unida a la capacidad de integrarlos bajo una firma personal definida por la facultad para ubicarlos en amplios horizontes. 

A pesar de que el grueso de la canciones que compone este álbum son revisitaciones de temas ajenos o pertenecientes al acervo popular, perfectamente podríamos calificarlos como sus nuevas composiciones, ya que hay en ellas, al mismo tiempo que admiración por sus formas primigenias, una adaptación clara a su particular medio. Uno en el que si su figura, tras una carrera extensa y plagada de éxitos, sigue irguiéndose majestuosa, esta vez haciéndose además cargo de prácticamente todos los instrumentos, lo propio sucede con la de su hijo Joachim, que sumada a su condición de ya experto baterista ejerce con excelencia de productor, convirtiéndose en pieza clave para atinar con un contexto que sin desnaturalizar la esencia original de las composiciones las resitúa en el calendario. 

No tiene "The Prodigal Son", como sí sucedía en pasadas grabaciones, ese evidente hilo narrativo de honda preocupación social. Eso no significa que el hecho de recurrir a la idiosincrasia y a las temáticas que acogían esos cánticos seleccionados, con una altísima carga de espiritualidad en forma y fondo, no persiga rebuscar en una conciencia estadounidense, y por ende mundial, cada vez más alejada de ese camino. Porque los coros "eclesiásticos" que terminan por aparecer ya en la inaugural "Straight Street", y que aportan profundidad a un bello inicio marcado por el apacible dominio del sonido acústico, serán un elemento trascendental para trazar ese concepto global de significativa religiosidad. No importa que el aspecto que tome ese concepto se torne crudo y casi áspero en "Everybody Ought to Treat a Stranger Right"; arremeta con nervio rockero en el tema homónimo, o se muestre esplendoroso con la energía insuflada desde Nueva Orleans ("In His Care"), canciones como "Nobody’s Fault But Mine" se inspiran y elevan a lomos de la herencia otorgada por Reverend Gary Davis o Mahalia Jackson para con un sucinto pero acongojante ambiente instrumental sustentar su emocionante condición. 

Alejados en forma de esa más explícita mística, aun manteniendo esas directrices, los caminos abordados son variados e incluso antagónicos, porque el tono afable y casi infantil (sin ánimo peyorativo dicho término) que tiene "I’ll be Rested When The Roll Is Called" o la más recitativa "Gentrification", aspecto que no evita su condición de verdad incómoda, chocan con el humeante y turbio blues destartalado a lo Tom Waits que palpita en "Shrinking Man" o la desnuda nana en la que se convierte "Jesus And Woody" -tercera junto a las dos anteriores composiciones propias-, donde una vez más el cantante entroniza a un colega suyo, en este caso al gran Woody Guthrie. Una íntima "Harbor of Love" o la romántica súplica que contiene "You Must Unload", ratifican que Ry Cooder ha ejercido su soberbio papel habitual, más palpable si cabe, asimilando el sustrato de las raíces para, manteniendo todo su significado, volcarlo bajo un lenguaje musical actual y por otro lado totalmente representativo de su obra. "The Prodigal Son", pese a su ágil discurrir, es básicamente un disco de gospel, al mismo tiempo que ejerce de llamamiento a la hermandad del ser humano y de reclamo a la falta de ella. Se trata de un disco del siglo pasado, de éste y con toda seguridad del que viene, en definitiva, hermanado con la vida, esa que no está supeditada ni a épocas ni a fechas.

Pony Bravo rompe su silencio con tres nuevas canciones


Casi cinco años llevábamos sin tener novedades del siempre interesante grupo Pony Bravo. En el 2013 publicaron lo que es hasta ahora su último disco, "De Palmas y Cacería". Toma ahora por sorpresa el relevo de esas grabaciones tres nuevos temas, "Rey Boabdil", "Espectro de Jung" y "Piensa McFly", que la banda ha subido a diferentes plataformas de escucha.

Se tratan de tres composiciones que formarán parte del nuevo disco de los andaluces del que todavía pocas noticias se saben han sido grabados y mezclados por Raúl Pérez en La Mina; masterizados por Cem Oral en Jammin Masters y editados por El Rancho y Telegrama.




 


   

Eli Paperboy Reed: "Eli Paperboy Reed Meets High & Mighty Brass Band"

Por: Txema Mañeru 

No sucede tanto como en el fútbol eso de pasar de ser Dios a ser un villano, pero sí más de lo que debiera. Le sucedió, por ejemplo, a Bob Dylan al empuñar su guitarra eléctrica. También le ocurrió a Eli “Paperboy” Reed y no sabemos muy bien porqué. No sé si fue por seguir aferrado al soul más clásico que le encumbró o por querer arriesgar con otros estilos. Sí es cierto que tras "Roll With You" o "Come On & Get It!" entregó algún disco más flojo. Pero todos sabemos que hasta el mejor escribano echa un borrón. ´

El caso es que creo que no mereció dichas críticas excesivas y la prueba la tenemos con siguientes pasos discográficos como este y con sus siempre efectivas y efectistas actuaciones en directo. No alcanzará a sus ídolos, Sam Cooke, James Brown o Ray Charles, pero ojalá hubiera más músicos como él haciendo buen y atemporal soul. En esta década hay quizás otros artistas más preparados para ser "El Elegido", pero él sigue siendo un seguro de vida en disco y, por supuesto, también sobre un escenario. Prueba de lo primero lo tenemos en "Eli Paperboy Reed Meets High & Mighty Brass Band" (Yep Roc Records / Popstock! / Promola) del que luego hablaremos más. Comentar que lo tendremos enseguida entre nosotros pues inicia gira el 25 de mayo en Murcia hasta el 16 de junio en El Ferrol haciendo paradas como el 14 en el Kafe Antzokia

No es la primera colaboración de este tipo que hace el bueno de Eli. De hecho hizo un magnífico "Time And Place" junto a los catalanes The Pepper Pots que nos supo a poco. Mejora y amplia resultados junto a los consagrados High & Migthy Brass Band que, como su nombre indica, es una potente y amplia Brass Band cargado de trompetas, trombones y hasta tuba. Dieron unos cuantos conciertos por los USA y vieron que allí había un caliente disco en ciernes y así lo han conseguido. Además los temas ya habían sido probados en directo y se sabía cuáles podían funcionar mejor. Así recuperaron algunos de los mayores éxitos de Eli que cobran nueva dimensión con este poderoso acompañamiento instrumental. Es el caso de hits como ese contagioso "Come and Get It" con el que finaliza el disco dejándote con ganas de más. Además Eli ha creado algún tema nuevo para la ocasión. Se trata del inicial "As I Leave to Breathe", una fiesta de gritos, baile y vientos que sí que tiene mucho del espíritu del mejor James Brown

Esta joyita tan especial tuvo pre-lanzamiento con motivo del último Record Store Day y se vendió como rosquillas. No me extraña conteniendo también otras joyas como "WooHoo", otro de sus éxitos con unos alaridos y un ritmo casi tribales. No faltan joyas más melódicas y con excelentes inflexiones vocales como "Name Calling", en cambio "Well, Alright Now" otra vez acelera el paso y acrecienta su vena "shouter" para recordarnos una combinación mágica entre Sam & Dave y Wilson Pickett. A otro de sus mayores logros, "Walkin’ and Talkin’ (For my Baby)" le sientan de maravilla esa sección de seis instrumentos de viento que remiten descaradamente a Nueva Orleans. Allí mismo, al góspel y a James Brown se acercan en "Take my Love With You". Para aumentar un poco la dosis de diversión se atreven con una versión del rompe-pistas "Love on Top" de Beyoncé a la que  cargan de euforia con los vientos y los emocionados gritos . "Explosion" hace honor a su título y circula a toda velocidad y en ella brillan la batería de Evan Howard y los punteos de guitarra de Andrew Miramonti. ¡Ojalá que en un futuro haya una segunda parte, ahora toca disfrutar también de sus calientes directos!

Junio celebra el 25º Aniversario de Sónar

Por: Blanca Solà 

Este año estamos de celebración! Llega la 25ª edición del festival Sónar repleta de sorpresas y muchas novedades. 

Del 14 al 16 de Junio, Barcelona vuelve a inundarse de música, creatividad y tecnología de la mano del Sónar 2018. Un festival que, este año, presenta grandes estrenos de primer nivel de la mano de los artistas más relevantes del panorama nacional actual. Y siempre, sin dejar de lado, a las estrellas internacionales que crean un universo sonoro propio y definido.

  Rosalía, John Talabot, Niño de Elche & Israel Galván, Oscar Mulero, Alizzz, Rels B, Nathy Peluso, Henry Saiz, Francisco López y JASSS, son algunos de los artistas de la escena española que actuarán con directos especiales y experimentales. En este ambiente, podremos transportarnos a la electrónica de los últimos años, al flamenco más vanguardista y a la música urbana más influyente. 

Para seguir disfrutando de los 25 años del festival y de acuerdo con los tiempos virtuales en los que vivimos, Gorillaz será una de las bandas clave que nos deleitarán con su realidad y ficción. La energía de LCD Soundsystem, la libertad creativa y solitaria de Thom Yorke, líder de Radiohead, los inigualables hermanos belgas 2manydjs, la constante búsqueda de la perfección sonora en el techno de Richie Hawtin, el superproductor Diplo y la banda Bonobo, quien recorrerá su amplio catálogo de hits, también estarán presentes en la programación de Sónar de Noche para que el cielo anochezca con las mejores constelaciones. 

Sónar siempre se ha caracterizado por una diversidad sonora y miscelánea de estilos que son más que evidentes en todos sus shows. Por este motivo, y ante tal celebración, no podía faltar la música de los países de la África de hoy. El continente ha sido la cuna de parte de la mejor música de la historia; pero, en los últimos años, el acceso a la tecnología y la velocidad y facilidad en la transferencia de información ha llevado a más artistas africanos que nunca a dejar una profunda huella en la escena global. Reflejo de este momento, Sónar de Día incluye en su programación una poderosa presencia de músicos, dj's y vocalistas que forman parte de este renacimiento. Algunos de los nombres y proyectos más excitantes de este continente llegarán con las increíbles improvisaciones de baile tocadas con instrumentos inventados de KOKOKO!, el batería de jazz nigeriano Tony Allen formando un tándem muy especial con el maestro de Detroit Amp Fiddler, el asombroso éxito musical del joven Mr. Eazi, la Dj ugandesa Kampire con su explosiva manera de pinchar, los sudafricanos Distruction Boyz que alzarán a todo el público con sus ritmos 4x4 y el fabuloso house sudafricano del artista Black Coffee. Todos ellos sin tener nada en común musicalmente, pero con un talento, dentro la música africana moderna, indiscutible. Pero si no te quieres perder nada de nada de lo qué sucederá durante estos 3 días repletos de baile y vanguardia, visita la web del Sónar y ve a celebrarlo por todo lo alto: www.sonar.es 

Y, como primicia, entre el 24 de mayo y el 23 de junio, y con motivo del 25º Aniversario de Sónar, el Centre d'Art Tecla Sala de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) albergará una relectura de las temáticas de la campaña a lo largo de los 25 años del festival. A través de una selección de más de 50 piezas icónicas distribuidas en 10 salas, la muestra “NI FLYERS NI PÓSTERS” propone un recorrido experiencial por las diversas temáticas que han conformado las campañas de Sónar durante todos estos años. Comisariado por Amelie Aranguren, la entrada a la exposición es gratuita y no tiene desperdicio para los seguidores fieles del festival. 

Así que, ya sabes, tienes para elegir, de día, de noche, exposiciones, tecnología, creatividad y, sobre todo, música, muy buena música. 

¡Felicidades Sónar! Y que cumplas muchos más.