Joe Henry: "Thrum"

Por: Txema Mañeru

No he tenido el placer de escuchar todos los 14 discos que lleva en solitario este gran músico, productor, compositor y cantante de Carolina del Norte. Sí que lo he hecho con la mayoría de los firmados por el señor Joe Henry en cuestión. Ninguno de ellos baja del notable y este mágico, precioso y ensoñador "Thrum" (earMUSIC / Top Artist Promotion) tampoco lo hace. Es más, se vuelve a situar en la zona sobresaliente al igual que esa estupenda trilogía que se marcó la pasada década con "Tiny Voices", "Civilians" y "Blood From Stars". Su anterior trabajo en solitario de hace tres años, "Invisible Hour", también estuvo logrado pero me gustó más aún su colaboración  del pasado año firmado con Billy Bragg . En "Shine A Light" (Field Recordings From The Great American Railroad)" (Cooking Vynil / Popstock!) se marcaron por estas fechas uno de los mejores discos del pasado año. Pura y genuina música de raíces por dos monstruos de la misma que les llevó a ser nominados como dúo/grupo del año por la Asociación Americana de la Música. Recordando a Woody Guthrie, Hank Williams, Leadbelly, la Carte Family o al musicólogo John Lomax hicieron un álbum tan brillante como los que hizo Billy Bragg junto a Wilco con temas del propio Woody Guthrie. 

Pero ahora es tiempo de "Thrum", un disco que ha ido creando con calma mientras seguía con su gran labor de productor para artistas tan prestigiosos como el tristemente desaparecido Allen Toussaint, la recuperada Joan Baez o la cada vez más consagrada Lizz Wright. Está prácticamente grabado en vivo en cuatro días por Ryan Freeland y con sus prestigiosos músicos de los últimos años que incluyen a Patrick Warren al piano, Levon Henry al saxo, Jay Bellerose a la batería, David Piltch a los bajos y John Smith a las guitarras. Además cuentan con un preciosista cuarteto de cuerdas en muchos momentos para uno de sus discos más intimistas y detallistas. Un poético trabajo inspirado en poetas libres como Whitman y Rimbaud a los que admira porque a él también le encanta la libertad total. 

Henry comenzó hace más de un cuarto de siglo con trabajos relacionados con el country rock alternativo del momento y grabando con músicos tan prestigiosos como The Jayhawks. Luego comenzó a labrar un estilo cada vez más personal al igual que uno de los artistas con los que más se le compara, Tom Waits. Al igual que éste, ha creado un estilo propio, personal e intransferible. 

Comienza la cálida ascensión de "Thrum" con un íntimo, acústico y emocionante "Climb", en el que brillan ya las cuerdas. Los suaves vientos aportan también destellos jazz a los aires folk del tema, algo que le acerca, en más ocasiones, a Joni Mitchell. "Dark is light enough" comienza como una ballena varada en la costa, pero luego una estupenda melodía y buenos juegos de guitarras la devuelven al mar. Ayudan en ello el estupendo piano, la pedal steel y los vientos. Esos ambientes experimentales vuelven a darle toques jazz al final del tema. 

Hay estupendos aires góspel en "Blood of the forgotten song", mientras en "World of this room" tenemos un intrincado y hermoso ritmo con buenas guitarras y fantástico bajo. "The glorious dead" es un buen lento de aires americanos más convencionales con destacado piano y unas cuerdas que aportan mayor emoción aún. Se nos muestra todavía hambriento de creación en un "Hungry" paisajista e insinuante. Pone de relieve de nuevo su fantástica capacidad melódica en la apasionante y subyugante "River floor", con su fantástico saxo y sus aires cercanos a Tom Waits, aunque con una voz mucho menos grave, claro. 

La final "Keep us in song" vuelve a destacar por su preciosista melodía y también guarda un momento idílico para el saxo de Levon. ¡Sobresaliente una vez más y a ver si vuelve a presentar entre nosotros para defenderlo en directo como hizo con el guapo “Blood From Stars".

Entrevista: Dogo

Por: Javier González

“Aquel que venga a vernos se encontrará rock and rolles apasionados, medios tiempos intensos y baladas de rompe y rasga. En definitiva, Rock & Roll caliente” 

A mitad de camino entre el cielo y el infierno, donde solo la tenue luz de la luna alumbra los solos de una guitarra de rock, aparece la figura del maestro Juan Diego “Dogo” Fuentes, el que fuera vocalista y un sinfín de cosas más de Dogo y Los Mercenarios, aquel encomiable combo de rock sevillano que cantó con suma belleza a una ciudad y a una vida que tenía más trazos en curva, vaivenes y toxicidad de la que jamás nadie nos contó. 

Y aún así, la suya es una historia de belleza, de amor por un género que dentro de nuestro idealizado underground, legó un cadáver joven y bonito, cuyo testamento sonoro son tres discos, como tres soles, donde aún hoy es obligatorio acudir de cuando en cuando, para darnos cuenta de que sin mucho bombo en nuestra música han existido genios cuya sombra es de lo más alargada. 

Ahora Dogo sin Los Mercernarios, vuelve a los ruedos del rock ibérico, secundado por una magnífica banda, de amplio y probado pedigree, con la que volverá a desempolvar un cancionero atemporal, sumándole nuevas composiciones, que harán de cada cita una celebración de la vida que mucho nos tememos ningún amante del buen material deberá dejar pasar de largo en su ciudad.

Nos ponemos en contacto con el bueno de Dogo, quien dejando atrás su leyenda negra, se muestra cordial, cercano y de lo más atento. El mito, agrandado ante nosotros, en otra de esas entrevistas que a buen seguro nos dejarán marcados. 

Vamos a comenzar por el principio si te parece. ¿En qué momento y de qué forma surgió la oportunidad de volver a pisar los escenarios? 

Dogo: Los Mercenarios nos separamos en el año 91, recién salido “Mala Reputación”. A lo largo de los años estuve saliendo y entrando de Sevilla e hice algunos intentos de retomar la actividad musical, aunque ninguno cuajó como algo sólido. Volver a pisar los escenarios no ha sido algo meditado, sino que la vida me ha ido conduciendo a ello en uno de esos quiebros afortunados que tiene.

Tengo entendido que en esa bendita casualidad tiene mucho que ver el hecho de que ahora vivas en León. ¿Qué te lleva allí? ¿Y cómo se vuelve a meter el gusanillo de los escenarios en tu cuerpo? 

Dogo: Vivo en León desde hace cuatro años y a esta ciudad me trae el amor y una sólida relación con Cristina, mi mujer. En un principio, no tenía pensado retomar la actividad musical, pero el encuentro con algunas personas de esta ciudad muy involucradas en la vida musical a nivel nacional, léase Juancho López, él ha sido decisivo para mi regreso.

¿Cómo de difícil ha sido la elaboración de un repertorio representativo? ¿Cuál ha sido el criterio a seguir a la hora de hacer la selección de canciones? 

Dogo: En la elaboración del repertorio hemos pretendido darle cabida a determinados temas de los tres discos de Dogo y los Mercenarios, así como también hemos destinado un espacio para temas que yo había compuesto en solitario sin Juanjo Pizarro. A todo esto, le hemos añadido dos o tres versiones que siempre son un buen comodín a la hora de hacer directos. 

Como bien dices, en el cancionero que sonará en directo, habrá tanto canciones antiguas como algunas más novedosas. Ponme los dientes largos. ¿A qué suena el nuevo material? 

Dogo: Te puedo decir que el nuevo material no chirría en absoluto al lado de las canciones de toda la vida. Al fin y al cabo, todo el material procede de mi equipaje musical personal.

¿Cómo te has sentido ante el hecho de volver a enfrentarte a canciones antiguas que hablan de otros momentos de tu vida? 

Dogo: Me ha encantado retomar los temas antiguos con la nueva banda porque, aunque se respeten las estructuras y los tonos, cada uno de los músicos aporta su granito de creatividad a la hora de enfrentarse a ellas. Y eso hace que adquieran una mirada renovada. No tengo ningún problema con que esas canciones hablen de otros momentos de mi vida, porque, al fin y al cabo, esos momentos me pertenecen y los tengo superasumidos. Incluso algunas de esas letras tienen ahora segundas lecturas con el paso del tiempo. 

¿Tardasteis muchos ensayos en conseguir que la cosa sonara tal y como vosotros queríais?

Dogo: Bueno, aquí te podría colar aquello tan manido de que ensayar es de cobardes, pero la banda está formada por gente muy curtida en escenarios y todo lo que concierne a la labor musical en bandas de rock and roll, de manera que el sonido ha cogido cuerpo en una cantidad de ensayos que podríamos determinar como moderada. 

¿Qué puedes decirnos de la banda que te acompañará en directo?

Dogo: Te puedo decir que he tenido la suerte de conectar con unos músicos solventísimos y que además nos hemos convertidos en muy buenos amigos en lo personal. El que ha organizado todo el cotarro, como te dije, es Juancho López, que además de ser el bajista, se encarga de toda la gestión. De las guitarras se encargan Jorge Colldan y Xavi Señor No, ambos tocan juntos en Señor No y tienen cogido el pulso en la interacción desde hace tiempo. A la batería, Sam Malakian, que a pesar de su juventud es un músico multiinstrumentista consumado. Todos ellos están imbuidos en otros proyectos, tales como Kurt Baker Combo, Señor No, Platillos Volantes, Peralta, Salamarders, Allrighters,… y Jorge, además, regenta un estudio de grabación, Quadraphonics, en León. Para mí es un lujo tocar con todos y cada uno de ellos.

¿Afrontas esta nueva aventura con la idea de que se convierta en algo estable? ¿O es tan solo un paréntesis en tu retiro?

Dogo: La vida irá diciendo. De momento, vamos a pasarlo bien tocando, que es lo suyo, y, sí, hablamos y tenemos en mente grabar temas nuevos sin prisa, pero sin excesiva pausa.

La Leyenda de Dogo y Los Mercenarios está presente en mucha gente que ni tan siquiera os vio en directo. ¿Cómo se consigue algo así sin haber sido una banda súper ventas?

Dogo: Creo que si Dogo y los Mercenarios siguen hoy en el acervo musical de determinada gente es porque se grabaron tres discos honestos y que con el tiempo las canciones que contienen siguen teniendo algo que decir.

Unida a la trayectoria de la banda y a la tuya propia también existe una leyenda más oscura, marcada por el conflicto y las sustancias. ¿Hasta qué punto todo lo que se oía de vosotros era cierto? 

Dogo: Bueno, te diría aquella frase clásica de Ramón de Campoamor que dice «En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira». 

Sabes… cuando escucho a Dogo y Los Mercenarios, se me viene a la memoria Burning, cada uno en su estilo y con sus particularidades, y a El Ángel. ¿No sé si te sientes cercano a algunos de sus postulados? En caso de no ser así… ¿Qué bandas reconoces cercanas a tu idearios?

Dogo: Nunca he ocultado que desde que era un cachorro en la ciudad Pegaso, mis discos de cabecera fueron el “Madrid” de los Burning, “Fiebre de vivir” de Moris, “Matrícula de honor” de Tequila, la Banda Trapera del Río, y aquellas recopilaciones que sacaba Chapa de Rock del Manzanares, etc…. quiero decir con esto que creo que fui afortunado de coger este periodo que va del 77, 78 y 79 en el que el rock cantado en castellano se normalizó. Evidentemente, en el barrio se oía todo el glam rock que venía de Inglaterra, por supuesto los Stones, Alice Cooper, Bowie, Lou Reed, etc. Pero lo que más me marcó, en definitiva, fue el rock cantado en castellano. Con respecto a El Ángel, es uno de mis hermanos de la vida. Compartíamos gustos musicales y literarios, aparte de experiencias vitales. Su primer grupo, Escaparates, y mi primer grupo, Los Canijos, estaban muy conectados en ideario musical y bebíamos influencias unos de los otros. A día de hoy, siempre hago un homenaje en mis conciertos a El Ángel. 

Vienes de una ciudad con mucho arte y tronío como Sevilla. ¿Qué te llama la atención del panorama musical de la ciudad? 

Dogo: Me sigue llamando poderosamente la atención la gran cantidad de guitarristas geniales que salen de debajo de las piedras por todos los rincones de Sevilla. Me sigo llevando muy bien con muchos de los grupos que pululan por la ciudad, tales como Pájaro, Los Labios, Quentin Gas y los Zíngaros, the News, Milkyway Express, All La Glory, Freddie di Levi, Alejo y Cuatro Leguas, y tantos otros que sería imposible nombrarlos a todos… y que me disculpen si se me olvida alguien.

¿Y por extensión del rock and roll nacional?

Dogo: Del rock and roll a nivel nacional me llama la atención que tendría que dedicar gran parte del día para estar al cabo de la calle de todo lo que sale, que es mucho. Creo que hay un gran nivel una diversidad estilística muy sana en la música que se está produciendo en el país.

Ahora que vuelves. ¿Cuáles son las diferencias que observas en todo lo que rodea al panorama musical actualmente del que dejaste atrás? –Me refiero al tema medios de comunicación, salas, ausencia de discográficas, apoyo de las radios, etc…- 

Dogo: Pues mira, ahora que vuelvo, creo que hay una gran diferencia con el panorama que yo dejé atrás. Aparte de que las discográficas se han multiplicado por diez, es decir, que los pequeños sellos proporcionan cobertura a grupos que antes no hubieran tenido la oportunidad de grabar, está la cuestión de los festivales, que por un lado, cubren una demanda sobre todo en verano, si es cierto que han hecho que el público acuda menos a las salas porque hay saturación de oferta. Creo que las salas son el verdadero vivero para la generación de escenas y la cantera para la generación de nuevo público, y si estas se van a pique, todo el entramado se irá con ellas. En definitiva, los festivales están muy bien, pero a mi entender no son el mejor espacio posible para ver bandas y el público se acostumbra a una hiperoferta en la que el postureo gana la partida. 

¿Tendremos algún recuerdo en forma de disco de ésta nueva aventura sonora? 

Dogo: El tiempo lo irá diciendo, pero partimos de que hay una voluntad creativa en este proyecto. 

Al mirar atrás, con todo el bagaje acumulado y los kilómetros hechos, además de las buenas canciones facturadas. ¿Qué valoración haces de tu trayectoria? 

Dogo: Siempre he dicho que mi trayectoria se puede parangonar a la balística del mortero, es decir, la elipse es bella.

¿Qué crees que te deparará el futuro en esta nueva aventura?

Dogo: Mucha diversión sobre los escenarios y buenas vivencias con mis compañeros. 

Hay muchas ganas de verte en directo en sala El Sol ¿Qué nos encontraremos todos aquellos que nos acerquemos a veros en las presentaciones en vivo? 

Dogo: Rock and rolles apasionados, medios tiempos intensos y baladas de rompe y rasga. En definitiva, Rock & Roll caliente.

Txetxu Altube: "Tras el huracán"

Por: Sandra Sánchez 

Dos años después de la publicación de su primer disco en solitario llega "Tras el huracán". Doce canciones en las que Txetxu Altube expone su alma, temas sencillos llenos de sensibilidad que muestran un viaje interior, muy personal, en el que el artista se ha refugiado de su huracán particular. En estos temas arde, se quema, para poder renacer como un ave fénix. 

Tan íntimas son sus letras, que hasta da pudor tocarlas. Tratan fundamentalmente sobre el desamor, ese caos emocional en el que un adiós doloroso deja a quien lo sufre. Sus títulos nos dicen todo, "Dejar de luchar contra mí", "Perdedor", "Una decisión amarga", "Soltando una tormenta"… 

En cuanto a la música, acompaña perfectamente a los sentimientos y a la voz suave de Altube. Melodías tranquilas, sin estridencias, de claro acento folk. Irlanda está presente a lo largo del disco con gran protagonismo. De hecho el primer tema, probablemente también el mejor, "Érase una vez", comienza con una preciosa melodía tradicional que nos pone en situación de lo que será la línea de este trabajo. La banda Street Wings, con la que Txetxu lleva años colaborando, son los principales encargados de otorgar al disco ese aire dublinés gracias a su violín y a sus instrumentos de viento, que suenan maravillosos en cada uno de los cortes. También participan en este álbum músicos habituales en los trabajos y los conciertos de Altube, como César Pop al piano, Nacho Mur a la guitarra y Karlos Arancegui a la batería. Sólo en "Escultura de polvo" encontramos un sonido menos tradicional y más pop. 

Dentro de este disco compacto y redondo, con una temática clara, con un principio en el que una relación aún no se da por perdida, hasta que se sale adelante, pasando por el ciclón personal del medio, caben destacar dos canciones especiales, la nana "Aurtxoa Seaskan", homenaje a sus raíces euskaldunes y "La lumbre de casa", también claramente una forma de acercarse a lo más íntimo para recomponerse. El disco está producido por José Nortes y se ha grabado en Madrid, en los estudios Black Betty. Los seguidores de Altube han colaborado con el trabajo a través de un crowdfunding lanzado para la promoción del mismo. 

Aunque en una primera escucha pueda parecerlo "Tras el huracán" no es un álbum excesivamente triste. Tiene un punto de esperanza, de superación, una salida. Tras el huracán, seguro que gracias en gran medida a este disco curativo, está claro que Txetxu sobrevive.

Modelo de Respuesta Polar: "Más Movimientos"

Por: Txema Mañeru 

Cuarto y mejor disco para uno de los mejores cuartetos provenientes de la escena valenciana de la última década. Siempre con la sinceridad, la emoción, la energía, la reflexión y el disfrute por delante. Combinando todo ello con magníficas y trabajadas letras por parte de Borja Mompó con las que es muy fácil sentirse identificado. El caso es que este "Más Movimientos" (Altafonte) se ha facturado prácticamente estando de gira. Entre viajes y conciertos, pero sonando maduramente reflexivo en muchas ocasiones. El trabajo como ingeniero de sonido y mezclador de Luca Petricca resulta muy importante, pero lo es más aún la producción y los instrumentos de Ramiro Nieto y Martí Perarnau, que hacen de Modelo de Respuesta Polar un sexteto para los discos. Desde que debutaron con "Así Pasen Cinco Años", y siguieron con "El Cariño", ambos en Limbo Starr, les han llovido merecidas comparaciones con The National y siguen teniendo momentos muy intimistas y casi cercanos al sadcore de Low o Úrsula como sucede en la preciosa "Dejar ir". 

Su preciosista indie pop suena triste y "slow" con otro precioso tema relajado como el titular "Más movimientos", con su letra cargada de buenas intenciones y una música que ayuda a que la emoción siga en tonos ascendentes. Antes de ello tenemos un inicio luminoso con guitarras atractivas como las de "Siempre", con otra de sus preciosas y características melodías vocales. Tras presentar el disco por muchas FNACs del país en enero comenzará una amplia gira que en muchas ocasiones estarán enmarcadas dentro del ciclo, cada vez más consolidado, Girando Por Salas. Tienes toda la información al respecto en www.g-news.es, donde también se mueven otras propuestas tan interesantes o más como son las de los veteranos José Ignacio Lapido y Lagartija Nick u otro más jóvenes (aunque sobradamente preparados) como los Random Thinking

En "Más Movimientos" tenemos la emoción mayúscula y el romanticismo, con amor todavía vivo, para "Cerrar heridas". El final es eufórico y desprende optimismo. Las guitarras son las más enérgicas y rockeras del disco y convierten "Tu canción" en una de las mejores que han hecho hasta la fecha y seguro que será fija en sus próximos conciertos. Tiene todos los aditamentos para ser cierre de actuación y dejar luego paso a los bises con clásicos como "Miedo" y su flamante estribillo. Porque los de Borja saben también hacer magníficos estribillos además de bordar las melodías y las buenas historias. Por supuesto, las letras vienen en el libreto del digipack. ¡Más cálidos que polares!

Sharon Jones & The Dap-Kings: "Soul of a Woman"

Por: Kepa Arbizu 

Hay ciertos discos que nacen acompañados de un poder simbólico o directamente emotivo -adquirido por diferentes motivos- que supedita el análisis más racional o sencillamente centrado exclusivamente en su contenido. El álbum póstumo de Sharon Jones evidentemente contiene esa característica, no obstante emerger como (de momento) último legado de una de las voces femeninas del soul, posiblemente junto a Amy Winehouse, con la que comparte además el abrigo de estudios (Daptone) y banda (The Dap-Kings), más trascendentes de los últimos años es suficiente galardón como para ser por ello entronizado. Pero la ya tristemente desaparecida cantante lo pone todavía más fácil, obsequiándonos con un ramillete de nuevas composiciones que además de su carga emocional inherente son capaces de brillar por su capacidad musical. 

Si ya era de sobra conocida la existencia de aquel blues tradicional, popularizado por Blind Willie Johnson, titulado "Soul of a Man", ahora Sharon Jones parece mostrarnos el reverso femenino de aquel, apoyándose en una serie de canciones que, en lineas generales, priorizan una radiografía del espíritu del que hizo gala, también en sus últimos momentos, rubricando todo un alegato vital y de aprovechamiento del momento. El proceso de creación relacionado con este proyecto, debido a la endeble salud de la norteamericana, fue siempre dependiente del estado de la misma a la hora de dirimir el nivel de actividad a la que someterlo. Pese a ello, y dentro del plan para dirigir el resultado global hacia un estado más calmado y reposado, buena parte de él no pudo evitar caer en la tentación de adquirir energía y desbocar su esqueleto. 

Constantemente flanqueada por la exuberante banda The Dap-Kings , en la que ya han sobresalido con entidad propia los coros de Saun & Starr, incluso ésta parece especialmente inspirada en transmitir de manera más extensa su capacidad interpretativa, expresándose en toda su amplitud y contribuyendo decisivamente en este canto de cisne. Ese poderoso abanico instrumental comienza a dibujar sus múltiples pinceladas con una inicial "Matter of Time", donde se desarrolla con ademanes jazzísticos un soul de insinuante y elegante vigorosidad, muestra de ese arrojo heredado de otras grandes como Bettye LaVette . Más nervio se va a incorporar en Sail On!, enfocada a los terrenos rhythm and blues y alimentada con profusión de pioneras como Ruth Brown. Mientras, no cesará la aparición de variadas tonalidades, ya sea con esos ambientes de la blaxpoitation tendentes a la densidad, en "Searching for a New Day", o lo contrario en los conatos Motown de la divertida y juguetona "Rumors". 

Como ya ha quedado advertido antes, el propósito inicial de este trabajo era nutrirse casi exclusivamente de tiempos lentos, es por eso que la aparición de piezas así ni mucho menos tiene un carácter anecdótico, al contrario, se van a desarrollar también con una evidente variedad y complejidad. En dicho contexto no podían faltar esas punzadas -igual de visibles en su aspecto vocal como en la sección de metales- emocionales construidas con sobriedad ("Just Give Me Your Time") o bajo la majestuosa épica doliente de "These Tears (No Longer for You)". Junto a estos dos torbellinos, esos otros ritmos decelerados optan por marcar texturas matizadas, desde la apacible contemporaneidad de "Come and Be a Winner", sustentada sobre el rasgado de una guitarra que a su vez emanará placidez por medio del deje reggae de "Pass Me By", hasta, como anticipa su título "Call on God", añadir un halo de gospel llegado directamente de Mavis Staples o similares para confeccionar una bellísima melodía.

“Soul of a Woman” hay que tomarlo por una parte como el último regalo de alguien que ya había dejado su imborrable huella en la música negra. Sumado a ese obsequio emotivo, en su interior nos aguarda un contenido de descomunal nivel, con un excepcional y clásico, pero heterogéneo, soul. Se demuestra así que la intérprete mantuvo hasta sus últimos momentos la capacidad y fuerza para exteriorizar de forma magistral el “alma de una mujer” llamada Sharon Jones.

Joe La Reina: "Esas Nuevas Modas"

Por: Javier González

Cuatro años han pasado desde que los vascos Joe La Reina nos volaran literalmente la cabeza con las canciones de su primer larga duración, aquel genial "Bailamos por Miedo" con el que a base de rock progresivo, letanías y plegarias incisivas, pero sobre todo gracias a un conjunto soberbio de composiciones, lograron captar el foco de nuestra atención de manera casi obsesiva.

Tanto que no negaremos que ha sido habitual la vuelta una y otra vez, de manera cíclica, hacia esos cortes, al menos como bálsamo que matizara la espera hasta su nueva entrega; una continuación que por fin tenemos entre nuestras manos, de nuevo con mordaz título, "Esas Nuevas Modas", y ante el que, no negaremos la mayor, uno se enfrenta con la sombra de la duda presente, ¿será éste álbum digno sucesor de una obra inicial que brillaba con luz propia?

Enfrascados en la búsqueda de una respuesta para dicha cuestión da la sensación de que los chicos de Joe La Reina han continuado con la senda de la experimentación que ha marcado cada paso de su carrera, en la búsqueda de nuevos arreglos, quizás también de una mayor instrumentación, pero sobre todo con un juego de ambientaciones más ampuloso y un novedoso lenguaje de lo más incendiario, que se enmarca en la fórmula, más urbana, cercana al hip hop, del fraseo en algunos de los cortes, que buscan enfatizar un discurso crítico, sarcástico y voluntariamente basado en la denuncia de una sociedad claramente en crisis.

Entre semejantes paisajes es donde emergen desde la más profunda oscuridad la luz de cortes como "Nadie me Representa", sobran las explicaciones, la sobrecogedora "No me Temas", los toques callejeros de "Soy Uno Más", la sofisticación electro de "Chico" y "Chaveas", hasta desembocar en la casi bailable "Sitios Bajos" y en "Otro Día", con su mensaje antialienación y amoroso.

La casi instrumental "Nada Me Falta" con sus arranques vertiginosos nos acerca al final del minutaje, representado por "Leonor", uno de los cortes más bellos, con arreglos realmente notables y con los fraseos más poéticos del álbum, y el cierre marca de la casa en "Neón", quizás el nexo de unión más franco entre los dos discos de la banda con un toque más futurista.

Respondiendo a la pregunta anteriormente formulada, debemos confesar que "Esas Nuevas Modas" nos parece un digno heredero de la obra que lo precedió. No se trata de un trabajo fácil ni accesible, pero es una colección valiente, arriesgada y que se juega el todo por el todo, encerrando en su interior pasajes de lo más disfrutables, así como auténticas joyas que merecen variadas escuchas hasta ser saboreadas en toda su enorme dimensión.

No es un álbum inmediato, ni de estribillos fácilmente coreables, aunque sí es un disco cargado de matices y cohesión que nos trae de vuelta a uno de los fenómenos más fiables de nuestra escena. Toca celebrarlo.

Ian Hunter Feat. Mick Ronson: "Live At Rockpalast"

Por: Txema Mañeru 

Para el que esto subscribe el concierto reciente de Ian Hunter & The Rant Band ha sido mi particular "Concierto del Año", y uno de los más recordados de los últimos tiempos. Por eso ha sido un placer mayor aún encontrarse de repente con este fantástico "Live At Rockpalast" que le capturó en plena forma en 1980 con un septeto de lujo, encabezado por ese fantástico guitarrista que fue Mick Ronson. Mano derecha de David Bowie en su mejor época y hombre clave en todo el glam-rock.

Aquella noche en el Kafe Antzokia fue realmente mágica y emotiva. Estaba dentro de ese magnífico ciclo que son las "WOP Special Nights", que aprovechamos para invitarte a que te pases por www.walkonproject.org para conseguir, antes de que se agoten, tus entradas para el inminente WOP Festival del 16 de diciembre en la Sala Santana. El cartel de ensueño lo componen en esta 7ª edición los remozados Backyard Babies, el siempre potentísimo Jim Jones & The Righteous Minds y los kamikazes del blues más arcaico Guadalupe Plata.

Tan mágica o más resultaron estas dos noches en Essen, en abril de 1980. Como siempre tenemos un guapo y triple digipack en blanco y negro y un buen libreto informativo, además del DVD con la velada completa de regalo. ¿O es el concierto en compacto lo que viene de regalo? Noches que comenzaron, ambas, con un trepidante instrumental como "FBI", en el que ya comienza a salirse Ronson. Pronto llega el primer y espectacular himno con una "Angeline" con brillo para Ronson, pero también para la armónica de Hunter y el órgano de Tom Mandel, aunque añade buenos teclados en la actuación un George Meyer que introduce algún detallista saxofón. La preciosa balada "Irene Wilde" goza de ese juego entre teclados y punteos de Mick, bien secundado en las guitarras por el propio Hunter y Tom Morrongiello. Le sigue otro precioso clásico lento como es "I wish I was your mother" y otro de sus clásicos más rock’n’roll, un pegadizo "Just another night" que corea el público con unos fantásticos punteos y hasta con potente solo de batería de Eric Parker.

La última media hora es una gozada absoluta como lo fue su reciente paso por el Antzokia. Comienza con un "Bastard" de 8 minutos (fue más largo aquí aún) realmente agresivo, con guitarras y teclados totalmente "bastardos", y de ahí continuaron con clásicos himnos como "All the way from Memphis" y la pegadiza, otra vez, "Cleveland Rocks". Luego el colofón lo puso con la joya que le compuso David Bowie, la siempre emocionante "All the Young dudes", que se funde con otro gran final instrumental con "Slaughter on 10th Avenue". ¡Pasote total! Pero lo mejor es recordar como casi 40 años después y con 78 años de edad (y sin Mick Ronson, por desgracia) Hunter nos demostró que sigue igual de vivo y rock’n’roll.

Pero no queremos dejar pasar esta oportunidad sin recomendar como se merece también la reciente aparición de otros guapos volúmenes de esta fantástico colección. Tenemos la suerte de descubrir a muchas formaciones de rock clásico de los 60 hasta los 80. Algunas son alemanas y bastantes desconocidas para nosotros, como los Epitaph y su rock duro con destellos progresivos, o Peter Pankas Jane con su rock más clásico. Otras son sorpresas como los poco conocidos Mother's Finest y su potente funk-rock que, a veces, recuerda hasta a Ike & Tina Turner. Luego hay nombres más grandes, ahí caben George Thorogood & The Destroyers, Blue Cheer, Michael Schenker Group, Tito & Tarantula o los divertidísimos Kid Creole & The Coconuts.

Pero las últimas joyas de la corona, si pasas por www.mig-music.de, son el doble compacto y doble DVD de John Cale & Band, que ya desmenuzamos merecidamente en estas páginas, y la última bomba aparecida, a la vez que el de Ian Hunter, se trata, ni más ni menos, de Richard Thompson Band en el que vuelve a venir en un genial volumen con un triple compacto y dos DVDS de 200 minutos del mejor folk-rock que se haya hecho nunca, aunque sea demasiado limitado circunscribir a este estilo la gran y libérrima música del fundador de los Fairport Convention. Tenemos dos conciertos completos muy cercanos en el tiempo (finales del 83 en Hamburgo y comienzos del 84 en Cannes). Le acompañan bandas similares y excelentes con compañeros que estuvieron en los Fairport Convention. Buenos ejemplos son Simon Nicol o Dave Pegg, que solo está en el primero de ellos porque luego ingresó en los Jethro Tull. Si lo escuchas comprobarás de primerísima mano porque está considerado como uno de los mejores y más personales guitarristas de la historia. Las extensas versiones del lento "Night comes in" con momentos que recuerdan al ya citado John Cale son una gozada. La melodía excelente y aires de himno de "Wall of death" se repiten en ambos sets. La emoción y las excelentes guitarras se desbordan también en ambas versiones de esa preciosidad relajada titulada "How I wanted you". Lo diremos claro. Si sólo puedes hacerte con 3 de estos "Live At Rockpalast", los obligatorios, además del de Ian Hunter Feat. Mick Ronson, son el John Cale & Band y este de Richard Thompson Band.

Entrevista: The Kleejoss Band

"No se puede vivir del rock and roll de estadios"

Por: Sergio Iglesias 

Cuatro discos en cuatro años, algo que está al alcance de muy pocos hoy en día. Pues eso es lo que ha hecho esta banda de Zaragoza: facturar cuatro discos prácticamente perfectos sin dejar de aprender en ningún momento e incorporando diferentes ritmos huyendo del encasillamiento pero creando un sello propio y reconocible. The Kleejoss band, una de las muchas buenas bandas (¿cuántas van ya?), que hacen que nuestra escena estatal actual no tenga nada que envidiar a ninguna otra. 

Cuatro discos en cuatro años, ¿cómo es posible mantener ese ritmo? 

Luis Kleiser: Pues trabajando mucho y tomándote la banda como algo serio y no como un pasatiempo. Nosotros nos ponemos metas y retos y siempre tenemos que estar trabajando y pensando en música y en sacar proyectos adelante. Cuando terminamos un disco ya estamos dando vueltas al siguiente porque esa es la manera de mantener las cosas vivas. En el momento que nos retiremos y dejemos esta movida miraremos hacia atrás y veremos lo que hemos hecho, pero ahora mismo "Inception" está en la calle y yo ya tengo la cabeza en el siguiente, este disco ya está ahí, así que hay que moverse y pensar en la próxima aventura. 

¿Es una cuestión, entonces, de ser profesionales de la música, de alguna manera? 

Luis Kleiser: Por lo menos intentarlo. No somos profesionales de la música porque tenemos otros empleos, pero, aunque sea tu hobby, la gente que se gasta el dinero en un disco o en una entrada para verte, se merecen que te lo tomes en serio y que no sea una cosa pachanguera de unos colegas que se juntan para tocar y, de vez en cuando, sacar un disco. Lo que queremos es hacer algo serio y que la gente vea que merece la pena invertir su dinero en vernos y en escucharnos. 

¿Y de dónde sacáis tiempo para componer estando siempre metidos en la vorágine de disco-gira-disco-gira…? 

Luis Kleiser: Pues esto nos lo preguntan mucho. Yo, por ejemplo, he buscado un método de trabajo: si salgo a la calle a dar un paseo, me pongo unos cascos y voy escuchando música y siempre llevo una libreta o un teléfono donde apuntar las cosas que crea que me puedan servir de inspiración; aparte de esto, el fin de semana me levanto temprano y me pongo a enredar con la guitarra y, sin buscar nada en concreto, a veces salen cosas. A partir de ahí, con las notas de la libreta voy creando el esqueleto y luego me junto con Joss, el batería, y construimos los temas. Yo siempre estoy buscando la inspiración y pensando en cómo hacer cosas y en cómo mejorarlas para crear una canción; luego igual tiro la mitad o más, pero el tener esa ilusión de escribir algo nuevo es la manera de conseguirlo. También hemos probado otros métodos de composición juntando a todos los músicos, pero es muy complicado que a todos nos pille en el mismo punto y con la misma vibración para que eso camine. Así que hemos encontrado nuestra fórmula y nos funciona. 

A pesar de ser muy prolíficos, no os habéis quedado estancados ni habéis hecho cuatro veces el mismo disco, sino que, tal y como se puede comprobar en este "Inception", parece que siempre estáis innovando y evolucionando… 

Luis Kleiser: Ese era uno de los objetivos; había cosas que ya sabíamos que podíamos hacer, como todo el rollo del soul n´rock que ya teníamos controlado, y con este disco buscábamos ampliar nuestros horizontes en varias direcciones, pero intentando que siguiera sonando a The Kleejos: hacer, por ejemplo, un tema muy lento o muy country, pero que siguiera siendo fiel a lo que somos, o ponernos muy duros con distorsiones muy bestias, pero que el carácter de la banda estuviera por encima de los estilos. Al final, creo que hemos conseguido un disco variado que, sin embargo, sigue sonando a nosotros… te puedes poner stoner o country o incluso góspel, pero sigue siendo la misma banda intentando abrir caminos y saliendo un poco de esa camisa de fuerza que puede ser la que te encasille. 

En las letras, al igual que en la música podemos encontrarnos con una gran variedad pasando de tonos muy oscuros a momentos plenos de esperanza… 

Luis Kleiser: Sí los dos últimos discos los hemos hechos conceptuales. "River sound…" ya tenía una temática concreta y este también porque queríamos que fuera como un viaje, empezando desde esa oscuridad de "Switch the lights on", con la imagen de estar encerrado en ti mismo, hasta terminar en algo alegre acompañado de gente… tratamos de buscar diferentes aspectos del ser humano: las emociones, el enfado, la ira, la nostalgia, la felicidad y, sobre todo, el amor para ser felices que es lo que acaba salvándonos a todos… y ya siento ponerme tan moñas pero es así (risas). 

Ya lo cantas en "Meet my heroes" que, al final, se necesita muy poco para ser feliz ¿no? 

Luis Kleiser: Claro. Y en realidad los héroes de tu vida acaban siendo tu abuelo, tu padre, tu primo… al final acabas admirando a la gente que consigue lo que quiere en la vida, que no es otra cosa que ser feliz. Eso es lo que estás buscando: gente que se levanta por la mañana y va a currar como un cabrón para sacar adelante su vida o su familia, o para pagarse esas vacaciones que le apetecen… no sé, necesitas referentes asequibles más que cosas imposibles que no hacen otra cosa que acabar frustrándote. 

Continuando con las letras, permíteme que te pregunte por dos de ellas en las que ahondas en ciertos problemas sociales como "Inception", en el que hablas de este mundo en el que todo va tan rápido… 

Luis Kleiser: Sí, es una sensación que creo que hemos tenido todas las personas que curramos y que es que parece que nunca llegas y que todo es para ya: "termina ya", "dámelo ya", "pásame esto ya"… Es algo que sucede incluso en las relaciones sociales, porque tardas dos horas en contestar un whatsapp y ya está la gente "Contéstame tío", "¿dónde te has metido…?" parece como que no te da tiempo a sentarte y pensar dónde estás, dónde vas y qué quieres. Me vino esa idea un día de esos horribles de estrés y pensé que, a veces, estaría muy bien sentarte en el sofá, cerrar los ojos y decir "¿pero dónde voy?". Porque muchas veces no nos damos cuenta de que tu vida te lleva a ti y no tú a tu vida. 

La segunda canción sobre la que me gustaría preguntarte es "Son of a bitch", donde parece haber una crítica a esa realidad virtual de las redes sociales… 

Luis Kleiser: Yo no pensé en las redes sociales en sí a la hora de escribirla, sino en todos estos gurús que te dicen lo que tienes que comer, lo que tienes que decir, o incluso lo que tienes que escuchar, porque en la música hay muchos de estos. Toda esta gente que está todo el día diciéndote lo que te conviene y que acaba haciéndote pensar que eres un desgraciado. La canción es un poco irónica y dice eso "Vale vale, yo soy un hijo puta pero deja de darme lecciones", porque, claro… es gente que parece que nunca ha roto un plato y que nunca ha hecho nada mal y acabas sintiéndote un poco pequeño a su lado… y no, yo me rebelo contra eso. También podía estar relacionado con lo que dices de las redes sociales, que tienen ese poder de hacerte pensar que la vida de los demás es maravillosa y la tuya una mierda porque, cuando te metes en Facebook o Instagram, todo el mundo cuelga sus fotos de momentos de puta madre, dan una imagen super ficticia de la realidad y, si miras eso, puedes acabar pensando "¿qué estoy haciendo yo con mi vida si está viviendo todo el mundo que te cagas?”. Pero tampoco es una felicidad real porque, aunque tengan problemas como todo el mundo, sólo te dejan ver lo que ellos quieren y hay que tener mucho cuidado con eso. 

¿Habéis hecho las canciones pensando, sobre todo en el directo? 

Luis Kleiser: Siempre procuramos hacer música que luego seamos capaces de defender en directo. Casi todo lo que hemos escrito en nuestros discos se puede tocar en directo sin problema, porque en el estudio se pueden hacer miles de trampas y yo no creo en esos discos tan producidos que luego no puedes sacar adelante en concierto. En este trabajo, además, hemos intentado meter muy pocos arreglos para que todo fuera como muy real. 

A pesar de esos cuatro fantásticos discos que habéis facturado en cuatro años, ¿os consideráis una banda de directo más que de estudio? 

Luis Kleiser: El directo siempre es mejor y es por lo que lo haces todo ya que el motivo por el que haces música es juntarte con gente para tocar. Las grabaciones también son interesantes pero tienen otro perfil, yo me acabo cansando de la grabación porque, cuando llevas muchos días en el estudio, pierdes la perspectiva y te empiezas a hartar. En cambio en directo sabes que vas a estar encima del escenario dos horas y que siempre van a ser geniales. 

En esta ocasión os habéis encargado vosotros mismos de la producción, ¿a qué se ha debido esta decisión? 

Luis Kleiser: Este último disco lo hemos producido entre todos, porque los anteriores los había hecho Guillermo, el bajista, pero en este ya estaba cansado porque veía que ya empezaba a perder recursos y, por eso, en este ha tomado un papel más secundario limitándose casi a mezclar. El dueño del estudio donde grabamos, Rafa Domínguez, también aportó muchas ideas. Cuando entramos a grabar ya teníamos una idea muy clara del sonido que queríamos y luego nos fuimos dejando sorprender con las cosas que pasaban en el estudio, y yo creo que ha quedado muy bien. 

En las dedicatorias del libreto aparece un mensaje de agradecimiento a toda esa gente que todavía cree en la música. ¿Parece casi un acto de fe creer en el rock and roll en estos tiempos?

Luis Kleiser: ¡Hombre!... Y más todavía bandas como nosotros, que metemos a 40 ó 50 personas en una sala. La verdad es que hay días que te va muy bien, pero hay que darle las gracias a mucha gente de que esto se mantenga vivo. Esto es en realidad la cultura de base, porque no se puede crear cultura ni se puede vivir del rock and roll de estadios; al final esto empieza en los bares, en un chiquillo que está en una sala viendo algo, en un chaval de 16 años que se compra una guitarra y va a un bolo… ahí es donde está todo y hay mucha gente involucrada en ello que no saca un duro de esto: periodistas como vosotros que lo hacen por amor al arte, promotores de salas que acaban palmando dinero en muchas ocasiones, gente que te pincha en una radio pequeña… por eso queríamos dejar ese mensaje ahí y nos parecía importante decir que todo esto es el origen y nos hace felices. 

También os acordáis de grupos como Los Brazos Uncle Sal, Los Deltonos, The Northaguirres, Mama Kin… ¿Cómo ves la escena musical actual? 

Luis Kleiser: ¡Es brutal! A ver si la gente se entera. Y eso que sólo hemos puesto nombres de gente con la que hemos trabajado o con la que tenemos alguna relación, pero se me ocurren muchos otros nombres como Imperial Jade, Electric Alley, The Soul Jacket, Empty Bottles… hay un montón de bandas buenísimas y hay que dar gracias a toda la gente con la que te cruzas por el camino porque de todo aprendes y se crean relaciones muy buenas de amistad que son maravillosas. En el libreto también aparece nuestro lema, "Support your local music scene", que es algo que llevamos reivindicando desde el principio; nosotros intentamos colaborar con las bandas de Zaragoza y montamos un "Christmas show" todos los años el 25 de diciembre al que invitamos a un montón de músicos de la ciudad a que toquen con nosotros; crear escena da una sensación de que hay movimiento y eso hace que la gente empiece a interesarse por ello. La unión hace la fuerza y nos mola ese rollo.