Nos vamos de vacaciones, nos volvemos a ver en septiembre!!!


Moritz Festival'Era: El indescriptible placer de ser pequeños

Masia de Can Gascons, Llagostera, Girona. 22 de julio del 2017

Texto y fotografías: Blanca Solà 

Hay festivales que te sorprenden por sus actuaciones, otros por su localización y los más auténticos por todo. Así es el Moritz Festival'Era, un festival boutique por excelencia repleto de alma. El pasado 22 de julio, en la Masia de Can Gascons, en la Llagostera (Girona), se celebró la quinta edición de este festival para seguir impregnando de ambiente bucólico tanto a artistas como asistentes. Para los melómanos, poder estar en un festival rural, de música alternativa y electrónica, en el que respirar con espacio entre cuerpos y, escuchar, ver y oler de cerca a los grupos asistentes es saborear el cielo. No siempre ocurre. De hecho, a estas dimensiones, nunca. 

El festival empezó por la tarde, cuando el sol quería presenciar la belleza acústica de las primeras bandas como Renaldo & Clara con canciones de su último disco "Els afores" (2017) o Nico Roig en el Escenario Era entonando sus características letras de su tercer disco, "Vol.71" (2016) llenas de pasión y delicadeza. Seguidamente llegó el turno del grupo catalán Barbott encabezado por Guillem Sala. Indie rock cercano que se iba arropando con la atención del reducido público que estaba presente. Algunos seguían montando sus tiendas en la zona de acampada sedientos de música.  Anímic, con su electrónica tan esencial gracias a la voz de Louise Samson, se apoderó de la tarde que iba cayendo para animar al público que empezaba a tambalearse con gracia y ritmo. Canciones como "Gem" de su último disco "Skin" (2017) engrandaban el escenario, acompañado de luces rojas, para transmitir ritmos personales y ganas de conversar melódicamente con la gente. 

Con su energía juvenil y su rock emotivo, Cala Vento, Joan y Aleix, el dueto de dos amigos de Figueres y Torroella que comparte admiración por las formaciones que utilizan solamente batería y guitarra como mínima unidad indisoluble, se entregaron con sus mejores armas. Dando todo lo que sabían y demostrando que no hace falta ser muchos para llenar de calidad sus directos con temas como "Sin apenas conocernos", "Isla desierta" o "Historias de bufanda" de su último disco "Fruto panorama" (2017). Adrenalina pura para seguir, en un ambiente inmejorable, con los conciertos más exquisitos. 

Después, uno de los grupos más esperados cabezas de cartel del Moritz Festival'Era encandiló a todos los asistentes. Eran Manel. La banda catalana consiguió mantener las sonrisas y bailes de la gente que se entregó al segundo y querían morir de amor con impaciencia. El buen rollo se palpaba en el aire y las ganas de pasarlo bien se entonaban con las canciones de su último álbum "Jo competeixo" (2017). No pudieron faltar "Al mar!", "Benvolgut" o "Teresa Rampell" de sus anteriores discos que nos recordaron que su estilo, tan característico, sigue en auge y enamorando a nuevos adeptos. "Sabotatge" y "La serotonina" fueron las ganadoras del directo ya que, sin dudarlo, todos los asistentes alzaban los brazos, ligeramente, bailándolas como si fuera la última vez que los pudieran ver. Un sinfín de emociones que se conectaban al ritmo de pop y folk. 

Para coger fuerzas y seguir disfrutando de buenas guitarras, Triángulo de amor bizarro. La banda gallega se entregó, como en todos sus conciertos, interpretando algunas de las canciones de su cuarto proyecto “Salve Discordia” (2017). Notas de punk-rock limpio en canciones como "Gallo negro se levanta" al reggae más evidente con "Desmadre estigio". También pudimos escuchar la esperada "Barca quemada" donde destacaba la dulce y fría voz de Isabel Cea. Miscelánea de buen hacer con ganas de comerse el festival. 

Y si queríamos electrónica de la buena, el festival finalizó con artistas y bandas como el dúo de Mataró Playback Maracas y su pop electrónico latino, los londinenses Dark Sky, el dueto americano Octave One y el dj catalán, Begun, para dar la bienvenida al sol. Actuaciones en directo que solo los más amantes de la música electro podían sentir y disfrutar en un paraje tan idílico y motivador. Para verlo. Un festival irrepetible, cuidado y cercano. Un festival inigualable en un entorno único. Un festival de los que no existen y se agradecen. Esperemos que siempre siga y se mantenga igual. Porque ser pequeños también es un placer indiscutible. 

Aretha Franklin: "Operation Heartbreak - The Complete 1956-1962 Singles”

Por: Txema Mañeru 

¡Para todos aquellos que admiramos la figura de Aretha Franklin este fabuloso disco es una magnífica noticia! “Lady Soul” es quizás la más grande de las cantantes de soul, pero en estos inicios palpamos que también fue una grande en góspel, blues y jazz. Y es que Aretha, como la mayoría de los gigantes del soul, comenzó haciendo góspel. Pero no lo hizo como la mayoría, sino como los mejores. Por ejemplo, como Sam Cooke, para muchos su equivalente masculino. 

 Este “Operation Heartbreak – The Complete 1956-1962 Singles” tiene todo lo que su título indica y lo tiene remasterizado digitalmente en 24 Bits. La verdad es que el sonido está más que logrado, y aunque había ciertos temas que conocíamos previamente, es un lujo tenerlos todos juntos así y con esta calidad. Además, como es norma en Soul Jam Records (sello distribuido aquí por Distrijazz) trae un libreto excepcional con textos, fotografías y créditos de 16 ricas páginas. Si te pasas por www.distrijazz.com tendrás más información de discos de este fantástico sello y otros del mismo calibre que llevan. 

Así acaban de sacar en este mismo Soul Jam Records otra joya absoluta de Odetta, la Reina de la música Folk Americana para el mismísimo Martin Luther King. Se trata de dos de sus mejores discos de siempre, ambos de 1962, al completo. En el genial “Sometimes I Feel Like Cryin’” dominan las composiciones de la propia intérprete. En “Odetta And The Blues” se adentra en potentes y populares temas tradicionales del blues y el folk. Por si fuera poco y para llegar casi hasta los 80 minutos de duración tenemos tres excelentes muestras del 56 en solitario. El poderoso góspel "Joshua", la susurrante, hasta en su voz aunque menos, "Hush little baby", y la popular "Alabama bound". Entre los grandes músicos que le acompañan en ambas grabaciones destacan el trompetista Buck Clayton y el clarinetista Buster Bailey. Aunque igual se lleva la palma el brillante pianista, muy protagonista en la mayoría de las 24 canciones de los 2 LPs, Dick Wellstood. Además aquí el fantástico libreto se va hasta las 20 páginas y recuperan hasta las ricas notas interiores de los discos originales, además de textos actuales de Eloise Moody a los que se suman palabras de elogio de Harry Belafonte o del cantante y productor de folk, Dean Gitter, que la considera heredera de Ma Rainey, Bessie Smith o de Leadbelly. Aquí hay rotundos blues compuestos por ella como "Stranger here", con gran piano, o el "Empty pocket blues", de Lee Hays y Pete Seeger. El "I’ve been living with the blues" de Brownie McGhee es llevado a terrenos góspel o el propio " I just can’t keep from cryin’" directamente góspel y con su voz rugiente que lo bordó hasta cuando hizo un popular y recomendable disco solo con canciones de Bob Dylan que ojalá nos traigan pronto desde Soul Jam Records / Distrijazz. Encontramos aquí su popular y seminal versión del "House of the rising sun". Del “Odetta And The Blues” nos quedamos con la dura y con aires jazz en la banda, "Hard, oh Lord", el "How long blues" de Leroy Carr o el cierre con el triste y precioso clásico de James Cox, "Nobody knows when you’re down and out". 

Pero ahora queremos dar merecida cancha a la joyita de los singles de Aretha. Singles ordenados cronológicamente y con las guapas caras A y las sorprendentes, y a veces hasta superiores, caras B. Varios de ellos están producidos por el gran John Hammond, que comenta que como siempre grabada en aquellos tiempos con 5 o 6 sólidos y buenos músicos de jazz, con la calidad que esto conlleva; aunque Aretha en ocasiones ya le pidió utilizar algún batería de rock. 

 Comienza ella sola con su piano y su voz y los fantásticos temas de góspel tradicionales, "Never grow old" y "You grow closer". También está la canción de Thomas A. Dorsey, "Precious Lord" en dos preciosas partes, valgan las redundancias. Pronto deja hueco al blues con el fantástico "Today I sing the blues" del 60 y la buena guitarra de Clifton “Skeeter” Best. Ese mismo año se adentró en el soul con "Love is the only thing" de John Leslie McFarland de quien interpreta varios temas más. Por ejemplo ese baladón titulado "Maybe I’m a fool" con guapos saxo y piano y su emocional voz. Fantásticos coros góspel y estribillo para el "Operation heartbreak" y una potente big band jazz con cuerdas incluidas en "Lover come back to me". No falta una buena composición de la propia Aretha como "Without the one you love" o más lentas hermosas como "Just for a thrill", con cuerdas. Suena de miedo el clásico total "Trouble in mind" y cierra magistral con la balada de Billie Holiday, "God bless the child". ¡Introducción ideal para conocer lo que luego llegó a ser y significar la gran e inmortal Aretha Franklin!

Peter Perrett: "How the West Was Won"

Por: Artemio Payá

Para la prensa especializada, el obituario de Peter Perret lleva más de dos décadas escrito y guardado en un cajón esperando para ser publicado en cualquier momento. En él, se loa por supuesto su tres fabulosos discos con The Only Ones, los cuales por cierto siguen sonando igual de vigentes casi cuarenta años después con su ajustada mezcla de rock canalla, glam, ecos de la Velvet Underground y por supuesto el regusto punk de aquellos años con la capitanía general de un hacha de la guitarra como John Perry. No sólo eso, sino que además fecundaron una de las mejores canciones de la historia: “Another Girl, Another Planet”, que unos años más tarde impulsó la vuelta de nuestro protagonista a los escenarios después de ser expuesta hasta la extenuación en un anuncio de telefonía. Estará escrito también acerca de su disfrutable disco en solitario de 1996 y sobre todo habrá muchas líneas para su azarosa vida. 

No es para menos, el bueno de Perret comenzó antes a traficar que a componer canciones y de hecho este lucrativo negocio fue el que le pagó su primera grabación. Una leyenda de indómito drogadicto que le perseguirá siempre y que ha sido la culpable de que todo el mundo esperara que a estas alturas estuviera bajo tierra acompañando a sus colegas de andanzas en vez de estar entre nosotros. Pero no, él es un superviviente y con lo que no contaba todo el mundo es conque Peter Perret se encerrara con sus hijos en los Konk estudios y demostrara que a pesar de que su turbulento pasado le haya pasado una extensa factura y se haya quedado casi sin pulmones su clase es innegociable. 

Y es que “How the West Was Won” se saborea desde el principio con Perret sonando a Lou Reed y entonando en modo irónico y combativo que si alguna vez se encuentra realmente deprimido se va a meter en la deep web, comprarse un chaleco suicida y atentar contra Wall St. para después aclararnos que Dios sabe que adora América. El caso es que esta primera toma de contacto sirve para dos cosas: la primera confirmar que lo sigue teniendo y la segunda para constatar que su hijo Jamie no es John Perry pero que tampoco anda muy lejos y que esparce certeras y selectas notas por todo el disco. 

A partir de aquí, en todos los surcos del álbum revolotea el ambiente biográfico basculando entre la declaración de amor a Zena, la que durante cuarenta años ha sido su fiel compañera tanto en los buenos como en los malos momentos y dejando preciosas tonadas como la del amor eterno en “An Epic Story” y “Troika” o el recuerdo de los momentos complicados de “Man of Extremes”; también presente está la terrible penitencia en la que el autor nos arrastra por su infierno particular, caso de “Living in my head” o de la terrible “Something in My Brain”, en la que el protagonista tiene que elegir entre comer o gastarse la pasta en crack, y por supuesto la redención del presente, siendo “Sweet Endeavour” o la Velvetiana “C Voyeurger” dos de las mejores canciones del lote. 

En definitiva, un disco que se puede colocar junto a los tres discos de The Only Ones sin miedo a desentonar y no sólo eso sino que supone el testimonio de un superviviente del lado más salvaje de la vida que ha vuelto a asomarse para recordarnos que no ha perdido su grandeza. No lo digo yo, lo dice el en uno de los cortes: “No he muerto / Por lo menos no de momento / Todavía soy capaz de un último y retador aliento”.

Entrevista: Jose Girl

“Disfruto mucho cuando las bandas cuidan su vertiente gráfica y la integran con su visión artística, ofreciendo un componente extra a la parte musical” 

Por: Javier González 
Fotos: Jose Girl

Hablar de Jose Girl es hacerlo de una las grandes fotógrafas del rock estatal, dueña de una capacidad única para transmitir y reflejar el momento concreto, lanzándolo a la eternidad, a través de unas imágenes llenas de vida, intensidad y no exentas en ocasiones de un cierto aire decadente; adjetivos que no hacen sino elevar la categoría de unos trabajos en los que han confiado buena parte de la plana mayor de nuestra música para arropar la edición de sus álbumes. 

Hoy nos ponemos en contacto con ella bajo el firme pretexto de conocer más de cerca sus comienzos en el mundo de la fotografía, su obra, el objeto de la misma, y también con la intención de que nos muestren la visión desde dentro de un panorama, el de la fotografía musical, al que no siempre se le trata con la justicia y dedicación que se debería en los medios de comunicación.

Os dejamos en la compañía de Jose Girl, una de aquellas mujeres que hacen bueno, y de qué manera, el tan manido tópico que dice que una imagen vale más que mil palabras. En su caso, toda una dulce y expresiva realidad palpable. 

Te has convertido por derecho propio en una de las grandes fotógrafas del rock estatal. Si te parece comencemos por uno de los dos elementos que hoy nos ocupa. ¿En qué momento y de qué manera entra la música en tu vida?

Jose: Provengo de una familia de circo y artistas. Desde que nací estuve rodeada de gente que hacía cosas así, subirse a un trapecio, cantar, bailar, hacer equilibrios… Así que siempre la música siempre ha estado presente. Además, viví con mucha intensidad la música en mi adolescencia, los noventa fue una época muy rock y la viví a tope.

En tu caso me temo que hablar de música y obviar la palabra fotografía suena poco menos que a sacrilegio. ¿Cuándo surge en ti la fascinación, la irremediable necesidad de rescatar el instante hasta lanzarlo a la eternidad? 

Jose: El interés muy joven, con unos catorce años. Hacía fotos con una cámara compacta y me gustaba esa sensación. La fascinación más tarde, con unos 16 o 17, ya con cámara réflex (analógica) y revelando en el cuarto oscuro. 

Me imagino que tu primera cámara, como en la mayoría de casos, sería poco menos que una utilitaria de carácter familiar. ¿Recuerdas el modelo y si ya ejerciste de artista gráfico con ella? ¿Quizás en algún concierto e incluso en alguna sesión de fotos?

Jose: La marca de la primera cámara no la recuerdo. Estaba por casa, una compacta automática normal, de color azul y negro. Tomaba fotos por el barrio y las revelaba en la tienda. Mi primera cámara réflex sí la recuerdo, y la guardo, me costó mucho esfuerzo poder comprarla. Era una réflex marca “Kinon”, como “Nikon” pero en barato. A mi hasta me daba vergüenza el nombre y recuerdo que lo traté de rascar para que no se viera, y lo acabé pintando de negro. (Risas) 

Estamos acostumbrados a ver a un montón de bandas curtirse en escenarios ínfimos y salas de mala muerte en busca de su oportunidad, sin embargo solamente los que lo hemos vivido de cerca sabemos que en el caso de los fotógrafos ocurre algo similar. ¿Tú también lo ves de esa manera? 

Jose: Todo tiene un recorrido. Es lógico que la primera sesión de fotos que hagas no sea a una gran banda y que el primer concierto para el que te acrediten no tenga unas luces maravillosas. Pero cuando demuestras que haces bien tu trabajo, las oportunidades y el poder vivir de ello debería darse como algo natural, y desafortunadamente no es así. Hay fotógrafos buenísimos ahora mismo en España, pero dudo mucho que la mitad de ellos puedan vivir bien de la profesión. 

Si la música apenas genera dinero, salvo en el caso de bandas y solistas consagrados. ¿Cuál es la alternativa para los artistas gráficos y los periodistas musicales que luchas a diario por salir adelante? 

Jose: No lo sé, la verdad. En el caso de lo periodistas musicales conozco por encima el tema y sé que está muy jodido también, pero tú lo sabrás mucho mejor. En el caso de los fotógrafos te diré que todo el mundo quiere las fotos gratis, es así de salvaje. A mí me escribe muchísima gente pidiéndome los archivos digitales de las fotos “con buena resolución” para poder imprimirlas y colgarlas en su casa. Es de locos. Ni siquiera lo piden con mala fé, es que no piensan que eso no es gratis. El trabajo que hacemos creo que se valora a nivel creativo, pero no se considera que haya que pagarlo como es debido.

Afortunadamente en nuestro panorama tenemos ejemplos como los de Alberto García Alix y Domingo J. Casas que demuestran que es posible vivir de esto y tener una trayectoria reconocible y admirable. ¿Qué valoración haces de su trabajo? ¿En algún momento sus fotografías han servido de referencia para ti? 

Jose: Alberto García Alix ha sido una referencia desde que empecé a conocer y a disfrutar la fotografía. Además es amigo y le admiro muchísimo. Él vive muy bien de la fotografía, pero no se dedica a la parte musical.

También tenemos el ejemplo más cercano en el tiempo de Juan Pérez Fajardo que pertenece a otra nueva generación. ¿Conoces su obra?

Jose: Por supuesto que conozco su obra, y le admiro muchísimo, somos amigos también. Para mí es el mejor fotógrafo musical que hay en España. Es el ejemplo más claro de que se puede vivir de la fotografía musical, él lo hace casi todo ahora mismo en España, así que quizá es la excepción que confirma la regla. Hace años cuando le conocí y él no tenía aún tanto trabajo, hablábamos de este tema de las fotos gratis, a él también le ocurría.

Y por citar casos más concretos el tuyo… eres una fotógrafa de éxito que cuenta con multitud de trabajo y cuyos libros se agotan nada más ponerse a la venta. ¿Cuál es el secreto de ese éxito? 

Jose: Hay que tener claro que los libros de fotografía son lo que son y tienen el público que tienen. En mi caso he mezclado hasta ahora la fotografía y la música y en ese caso se suman los interesados en uno y otro arte. Por un lado siempre he respetado al máximo la parte fotográfica y no he hecho concesiones en las imágenes que se incluían dentro. Ninguno de ellos es un libro “souvenir” que mezcla imágenes, entradas de conciertos, fotos divertidas casuales de camerino… Siempre he hecho libros serios, de autor, de fotógrafo. Los que a mi me gusta comprar y ver. Y por otro lado el éxito de un libro de este tipo depende sobre todo del nombre del artista que aparece en el libro. En el caso de Enrique tiene una base internacional de fans enorme que se interesan por su música y sus proyectos paralelos, así que eso ayuda muchísimo. 

Personalmente creo que parte de tu éxito radica en la personalidad que transmiten tus fotos: Vivas, carnales, intensas e incluso con un toque oscuro y decadente. ¿Cómo las definirías tu misma?

Jose: No me gusta definir mis fotos, pero sí hay mucho de todo eso que dices. 

Personalmente debo decirte que me gustan muchos los artistas que cuidan su imagen gráfica, esas primeras actuaciones de Gabinete Caligari con imágenes de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil, aportadas por Edi Clavo, y la de artistas como Bowie y The Cure, centradas en otros ámbitos aunque igual de interesantes… 

Jose: Yo también disfruto mucho cuando las bandas cuidan la parte gráfica y la integran con su visión artística, ofreciendo un componente extra a la parte musical.

¿En qué elementos te basas a la hora de elaborar una sesión/proyecto? 

Jose: Todo depende del proyecto. Si se trata de un proyecto de un músico o banda lo más importante es el disco que hayan escrito, las canciones. Después hay que combinar visiones y ver si coincidimos en la dirección del estilo. Mis proyectos personales de retrato los baso más en sentimientos e ideas que parten solo de mí. 

Has trabajado con gente de lo más diversa, siempre desde una vertiente netamente rockera, como Rulo, Bunbury, Leiva, José Manuel Casañ… ¿Qué sesión y artista recuerdas con más cariño? ¿Quién ere capaz de transmitirte más?

Jose: Con quién he trabajado y disfrutado más es con Enrique Bunbury. Es muy emocionante trabajar con él, ya que exploro las ideas casi como para un proyecto propio. Con Leiva trabajé hace unos años en una sesión para Rolling Stone y nos compenetramos muy bien. Hablamos de hacer algo más en el futuro. 

Me consta que tienes una vida nómada que supongo será todo un aliciente y una suma enorme a la hora de encontrar motivaciones y argumentos para tu obra. ¿Estoy en lo cierto? 

Jose: Sí, lo es. Viajar y relacionarte con gente diferente a lo largo del año es muy motivador y mantiene la mente despierta para pensar y crear cosas nuevas. 

¿Qué planes de futuro manejas a corto y medio plazo?

Jose: Estoy con un proyecto personal de retratos y preparando otro material relacionado con la música que todavía no te puedo contar.

Él Mató A Un Policía Motorizado: “La Síntesis O'Konor"

Por: Txema Mañeru

Desde que descubrimos este magnífico grupo argentino de indie-rock, a principios de la década y gracias al impecable sello Limbo Starr, no hemos dejado de seguir sus pasos con agrado y devoción. Fue un espléndido y especial recopilatorio titulado “El Nuevo Magnetismo” el que nos adhirió ineludiblemente a muchas de sus sublimes canciones. Por entonces los bautizamos en bastantes medios como una especie de Los Planetas, pero desde Argentina. Poco a poco fueron dándonos buenas sorpresas en forma de singles como “Chica de Oro” o LPs estupendos como “La Dinastía Scorpio”, en el que seguían desarrollando una muy interesante y propia personalidad.

Tras un largo descanso regresaron hace un par de años con un sorprendente maxi-single titulado “La Violencia”, donde ya demostraban que los muchachos de Santiago Motorizado y Niño Elefante eran otros muy distintos. Hace unos meses lo corroboraron con otro maxi titulado “El Tesoro”, que además del espléndido tema titular que abre este nuevo LP, también trae dos futuras joyas para coleccionistas como son la electrónica "Madre", con su aire a Ultravox, y la más oscura "Postales negras". Ahora, sin apenas descanso, nos llega esta maravilla de preciosa portada (mejor en vinilo de 12”) titulada “La Síntesis O’Konor” (Limbo Starr / Gran Sol), que inmediatamente nos traerán a presentar en agosto, tras una serie de conciertos por su tierra, Argentina, México y Costa Rica, por lo que llegarán a tope de revoluciones.

Comenzaron a trabajar en él hace un par de años en su estudio de La Plata, La Casa Fantasmal. Lo finalizaron este año en los estudios Texas Ranch de Texas, lugar en el que también han dado espectaculares conciertos dentro del SXSW de Austin. El disco se abre con la preciosa y romántica melodía del ya citado "El tesoro", a la que sigue otra gran melodía y un pegadizo estribillo como "Ahora imagino cosas", también con las guapas guitarras de Niño Elefante y Pantro Putö. Guitarras que casi se acercan al shoegazer en otro buen lento con guapas voces titulado "La noche eterna". Siguen de noche y noctámbulos en otro canto de amor especial como "Alguien que lo merece" antes de cerrar la cara A con la enigmática y hermosa "Las luces", que iluminan un poco la oscuridad de la primera parte del disco.

Todos los temas son de Santiago excepto el buen instrumental titular que abre la cara B, llamado como el disco. El quinteto sigue dando mucha importancia a los sintetizadores y teclados varios de Chatrán Chatrán, que reciben una importante ayuda con una dupla de percusiones muy presentes: Lucas Rossetto y un Eduardo Bergallo que también se encarga con el grupo de la producción y mete algún sintetizador más. Estas percusiones brillan especialmente en otro melódico lento como "Destrucción", que tiene relucientes guitarras. Se desnudan totalmente con la acústica "Excalibur" y acaban con otro melódico y noctámbulo tema de amor y arrepentimiento. Se titula "Fuego" y será un excelente final de hoguera en sus próximas actuaciones antes de sus bises en los que también desatarán su lado más punk o esa devoción por las distorsiones en las guitarras a caballo entre Los Planetas y Sonic Youth.

“La Síntesis O’Konor” es su disco para degustar con más calma, en la intimidad y toda una demostración de poderío compositivo. Tienes más datos en www.limbostarr.com pero te comentamos algunas las fechas por si no quieres perdértelos. A ver si en alguna de estas citas les acompaña el último fichaje de la gente del Limbo que seguro les haría ilusión a ambos. Te hablamos del cuarteto madrileño de punk sin complejos y sin pelos en la lengua Camellos. Su debut, “Embajadores”, también en vinilo de 12”, les coloca a la cabeza del inmortal y rebelde estilo junto a Biznaga o Novedades Carminha, por poner un par de ejemplos. Temas descarados como "Becaria" o "Gilipollas". Nombres como "Pantoja-ha", "Telmo y Luis" o su particular "Ernesto", que solo coincide con el de Los Nikis en el título, seguro que serán la bomba en vivo. ¡No debieras perderte ni a unos ni a otros!

11 de agosto Festival Sonorama

14 de agosto León

17 de agosto Oviedo

18 y 19 de agosto Festival V de Valarés

1 y 2 de septiembre Barcelona

Steve Earle: "So You Wannabe An Outlaw"

Por: Àlex Guimerà 

Steve Earle es ya toda una institución americana. Su fidelidad al country-folk rock y a las texturas añejas de raíz enlazan con su compromiso con su país, con las causas que defiende y con su leyenda personal que aúna múltiples matrimonios, la superación de su adicción a la heroína y sus problemas con la ley. Afortunadamente en 2017 le tenemos lozano con 61 años publicando disco casi cada año, y con una anterior referencia en "Colvin & Earle", un disco a cuatro manos (o mejor dicho a dos voces) junto con su vieja amiga y colaboradora Shawn Colvin que sonaba a las mil maravillas. 

Sin apenas descanso ahora nos regala doce nuevas canciones de este "So You Wannabe An Outlaw", grabado junto a su banda de acompañamiento The Dukes, con la que Earle decide hacer su particular homenaje al movimiento musical "Outlaw Country" y en concreto a dos de sus arquitectos: el gran Willie Nelson y Waylon Jennings (sí, el cantautor que cedió su puesto a Big Bopper en el fatídico avión en el que murieron Ritchie Valens y Buddy Holly) . Nuevo reconocimiento a sus mayores tal y como hizo con "Townes" (2009) que dedicara al inmenso Townes Van Zandt

Ya la frase que abre el nuevo vinilo "So you wannabe an outlaw, better take it from me" es toda una declaración de intenciones de Steve, pues el álbum transita por sus experiencias vividas en los contornos de la sociedad y en cómo desde la madurez pueden servir como aprendizaje a las nuevas generaciones. En el plano musical, el disco número 16 en solitario del de Texas viene cargado de mucho country, ya sea con forma de medio-tiempo como la inicial y "Lookin' For A Woman", que evoca los mejores momentos de quien fuera actor en la serie de culto The Wire; pero también con baladas de corte clásico como "The Girl on the Mountain" o " You Broke My Heart", esta última la podría haber firmado el autor de "On The Road Again".

Los momentos más enérgicos llegan con "The Firebreak Line" y "If Mama Coulda Seen Me", mientras que la pincelada folk estilo John Denver la trae "News From Colorado", el blues salvaje hace presencia con "Fixing To Die" y el pop con "Sunset Highway". El espacio para las colaboraciones lo encontramos con la balada country-pop de desamor "This Is How It Ends", al estilo Don Williams cantada a dúo con Miranda Lambert, y con "Walkin' In L.A." junto al cantante Johnny Bush. 

Para el final tenemos "Goodbye Michelangelo", una tierna despedida al recientemente fallecido songwriter Guy Clark, en palabras de Steve, uno de sus maestros. Que a nadie se le pase el hecho que el disco se ha publicado también en una imprescindible edición Deluxe que incluye cuatro bonus tracks a modo de homenaje a sus "forajidos" con las versiones de "Ain' t No God In Mexico" y "Are You Sure Hank Done it This Way" de Waylon Jennings , y "Sisters Comming Home/ Down At The Corner Beer Joint" y "Local Memory" de Willie Nelson .

Mark Lanegan Band: "Gargoyle"

Por: Sandra Sánchez 

Nuevo disco del estadounidense Mark Lanegan, un trabajo nocturno, maduro y con tintes góticos, bien reflejados en el título del álbum, extraído de la letra de una de sus canciones, "Blue Blue Sea" ("Gargoyle perche on gothic spire"), la primera que escribió el artista. Así desarrolla su trabajo, escribiendo un primer tema que es el que le indica el camino a seguir para completar un disco redondo y lleno de sentido. 

Si tuviéramos que quedarnos con una única canción sería justo esa, "Blue Blue Sea", con una instrumentalización intensísima y envolvente, ahí está todo. La voz más que rugosa cavernosa de Lanegan va perfecta con el sonido oscuro de este trabajo, muy rockero, bastante grunge y con leves toques de electrónica. Lanegan se siente cómodo en este registro, en el que cabe destacar la colaboración de su colega Rob Marshall, músico británico con quien el de Washington había trabajado anteriormente. Cuando Lanegan comenzaba a preparar este álbum recibió un email suyo ofreciéndose a echar una mano en su nuevo proyecto. El artista aceptó encantado y la conexión entre ambos fue perfecta. 

"Beehive" es estupenda, un soplo de aire fresco entre tanta nocturnidad, con una armonía que nos retrotrae al mejor rock ochentero, en la línea de The Waterboys o de The Psychedelic Furs, un sonido que siempre es un gustazo recuperar si se hace así de bien. El aire gótico regresa pronto, en "Sister", para dar paso a un guitarreo más vivo y alegre en "Emperor". La preciosa balada "Goodbye to Beauty" precede a la poderosa "Drunk On Destruction". 

Cada tema tiene personalidad propia, es un mundo en sí mismo y juntos forman un disco compacto, más que agradable de escuchar, realmente bueno. Son diez canciones y Lanegan se reserva para el final su favorita, "Old Swan". La considera la mejor por alejarse abiertamente de su seña de identidad, de lo que ha hecho hasta ahora: es todo un canto al optimismo. En definitiva, un disco de madurez, intenso, pero que llega con gran facilidad al oído y hasta el alma.