En septiembre y octubre vuelve el Jägermusic Tour 2019


Jägermusic, el programa musical de Jägermeister, ha puesto en marcha una nueva edición del #JägermusicTour, cuyo objetivo es dar a conocer y apoyar al talento joven nacional y las propuestas underground, así como reivindicar el circuito de salas como hábitat natural de la música en directo. Este año serán cuatro salas en cuatro ciudades, sala X de Sevilla, sala El Sol de Madrid, sala 16 Toneladas de Valencia y sala Sidecar de Barcelona, las que acojan esta gira tan especial, con cuatro bandas del roster de Jägermusic. 

Las propuestas musicales nacionales que este año girarán en el #JägermusicTour demuestran inequívocamente el espíritu rompedor, arriesgado y moderno del programa: planteamientos variados que no atienden a géneros cerrados ni a convencionalismos. 

Las cuatro ciudades presenciarán el cóctel de tendencias urban que trae consigo la jovencísima Deva y la explosiva combinación de post-rock, electrónica y kraut sideral de Playback Maracas. El flamenco psicodélico espacial de Quentin Gas & Los Zíngaros, en cambio, se dejará sentir en todas las salas menos en la de su Sevilla natal, y en su lugar actuarán las madrileñas Hickeys con su propuesta "glitter punk", es decir: su repaso personal al rock, al punk y al lo-fi de los 90. 

27 de Septiembre - SEVILLA - Sala X PLAYBACK MARACAS + DEVA + HICKEYS 

28 de Septiembre - MADRID - Sala El Sol PLAYBACK MARACAS + DEVA + QUENTIN GAS & LOS ZÍNGAROS 

4 de Octubre - VALENCIA - Sala 16 Toneladas PLAYBACK MARACAS + DEVA + QUENTIN GAS & LOS ZÍNGAROS 

5 de Octubre - BARCELONA - Sala Sidecar PLAYBACK MARACAS + DEVA + QUENTIN GAS & LOS ZÍNGAROS QUENTIN GAS & LOS ZÍNGAROS 


Yola: "Walk Through Fire"

Por:Txema Mañeru

Qué gozada absoluta de principio a fin y qué descubrimiento. Si todavía no habías escuchado el nombre de Yola ya te lo estás apuntando. Estamos ante uno de los mejores debuts de esta década y ante uno de los mejores discos del presente año sin ninguna duda. Ha sido disco del mes en la prestigiosa Ruta 66 y eso no está al alcance ni de cualquier disco ni de cualquier artista. Pero además ya te adelanto que estará también muy arriba en sus mimadas listas de fin de año.

El caso es que esta cantante negra no es americana, sino inglesa, pero tuvo una infancia difícil, ya que allí donde residía su familia eran las únicas personas negras y tuvieron que afrontar problemáticas realmente complicadas. Ella se refugió desde niña en los discos de Aretha Franklin, Sam Cooke o James Brown y eso se aprecia en este fantástico y panorámico "Walk Through Fire" (Easy Eye Sound / Warner). Disco a por el que tienes que salir corriendo ya mismo si te gusta el más apasionado soul. Pero es que también es una gozada si te gustan los cantautores americanos clásicos, el folk o el country y todas sus derivaciones en forma de la llamada "Americana". Además dicen de ella que es un torrente de energía en directo, y eso lo podrás comprobar muy pronto en el Black Is Black Weekend del 21 y 22 de junio. Esa será su gran prueba de fuego entre nosotros pero ya te digo que no estamos ante un hype pasajero en absoluto.

Tal es su calidad que llamó la atención del gran Dan Auerbach de unos The Black Keys que regresan muy pronto, por cierto y de los que también hay ganas. La verdad es que su nuevo single y vídeo, "Go", nos ha afilado los dientes para que llegue pronto ese 28 de junio en el que sacarán su esperado "Let’s Rock", después de 5 años de ausencia. Ausencia bien ocupada en mil aventuras como la producción de este debut de Yola. Una Yola que comenzó muy joven cantando por los clubs de Bristol y que fue bendecida hasta por James Brown, que le dijo que ella tenía el soul. Auerbach fue aún más explícito: "Cuando conocí a Yola me quedé impresionado. La energía que desprendía traspasaba las paredes de la habitación, al igual que su voz… tiene la habilidad de cantar en diferentes registros y eso es un auténtico don". Pues bien, Dan no solo le ha ofrecido su brillante y rica producción, sino que ha puesto a su alcance un equipo de más de 20 músicos y cantantes, y eso se nota en los ricos resultados. Además varios de ellos tocan más de un instrumento. En esto se llevan la palma el propio Dan que se aplica con más de media docena. Ray Jacildo también toca unos cuantos y variados teclados y percusiones y el prestigioso Mike Rojas aporta también más de media docena de variados teclados. La cantidad y calidad de los guitarristas es también enorme con especial mención, además de Dan, a Rush Pahl, especialmente sembrado con su steel guitar.

Todo esto no tendría demasiado valor si no tuviéramos buenas canciones. ¡Y las hay, vaya si las hay! En todas esas composiciones participa Yola, por supuesto. En la mayoría de ellas comparte autoría con Auerbach y en bastantes participan también otros grandes músicos presentes en el disco como el también teclista Bobby Wood. En otras tenemos a Pat McLaughlin, Joe Allen y hasta al mismísimo Dan Penn en el fantástico tema titular. Abre su "Camino a través del Fuego" con el delicioso folk-soul épico "Faraway Look" que te traslada a la banda sonora de "Hair" o hasta Laura Nyro o The Fifth Dimension. Puro y delicioso soul hay en "Ride Out In The Country" con unos arreglos exquisitos que abundan por todo el trabajo. Yola en solitario es la autora de "It Ain’t Easier", una exquisita balada soul pero con muchos matices country en las guitarras que le van como anillo al dedo. Cierra la cara A con un claro single como "Rock Me Gently" en forma de embaucador soul-pop. Vuelve a retomar senderos campestres en la relajada "Deep Blue Dream" que te hace soñar de nuevo y acordarte de Sam Cooke o de Tracy Chapman. Quizás mi tema favorito sea un "Lonely The Night" que es el más extenso del trabajo aunque no llegue por poco a los cinco minutos. ¡Pero que cinco minutos! Una hermosa y épica melodía que recuerda a la época más hippy del soul a finales de los 60 y primeros 70. Las guitarras y las voces finales repitiendo el "Lonely The Night" son realmente apoteósicas. Te dan ganas de que continuara otro tanto más al menos. Pero aún quedan más momentos hermosos como esa balada sedosa titulada "Keep Me Here", que puede gustar igual a un seguidor de Aretha Franklin que a otro de Sade. También tiene un excepcional piano. Buena despedida con la esperanzadora "Love Is Light" y ganas de verla en directo y de saber qué futuros pasos nos deparará. ¡Yola es hermosa y es realmente puro y sensual fuego!

Rhiannon Giddens: "There is No Other"

Por: Jon Bilbao 

Para alguien que se dedica a la música, unir fuerzas con otros músicos supone una clara forma de salir del anquilosamiento, de expandir horizontes e incluso, en ocasiones, puede servir para descubrir que las capacidades propias son más amplias y variadas que lo que se pensaba en un principio. Colaborar puede ser muy recomendable, pero para una artista como la americana Rhiannon Giddens, esta acción se vuelve necesaria. La mencionada banjista, violinista, cantante y compositora (que lleva casi quince años en la banda de música añeja Carolina Chocolate Drops, además de haber participado en innumerables proyectos, el más reciente el muy interesante Our Native Daughters) publicó este pasado mes de mayo su tercer álbum como solista, inmejorablemente acompañada por el multiinstrumentista italiano Francesco Turrisi.

La criatura se ha llamado "There Is No Other" y está construido a base de varias versiones, algún que otro tradicional y hasta cuatro nuevas composiciones. Giddens ya nos tenía acostumbrados a su particular variedad estilística y quien conozca al italiano ya sabrá que aunque lo suyo sea principalmente el jazz, suele demostrar que es capaz de amoldarse prácticamente a cualquier estilo, sobre todo por su condición de improvisador nato. Según se reproduce el álbum en cuestión ya surge la magia. Melodías orgánicas, a veces inquietantes ("Gonna Write Me A Letter", "Black Swan"), pero siempre evocadoras e imborrables. También destacan varias canciones sustentadas sobre todo por el piano, como son "Trees On The Mountains" (original del compositor de ópera Carlisle Floyd) o el precioso cierre titulado "He Will See You Through", escrito entre el experto Dirk Powell y la propia Giddens.

A lo largo y ancho de las doce interpretaciones que contiene el álbum, sus dos creadores vuelan alto, destacando las contadas canciones propias: el evocador arranque de "Ten Thousand Voices", la vibrante canción homónima o la inigualable "I´m On My Way", compuesta entre Rhiannon Giddens y el siempre certero productor Joe Henry. Casi todo el álbum está interpretado únicamente por el dúo Giddens-Turrisi, sonando en algunas de las canciones también el violonchelo y la viola de Kate Ellis. Este trabajo ha sido producido por el mencionado Joe Henry en la ciudad de Dublín (Windmill Lane Studios), donde reside actualmente Francesco Turrisi.

Ciertos sonidos árabes se entremezclan con los africanos y americanos, añadiendo aires mediterráneos que se hacen evidentes por el bagaje de Turrisi y a través de instrumentos como el acordeón. Y es que el italiano lo toca todo (más de diez instrumentos) y todo encaja con la voz y el inseparable banjo de Rhiannon Giddens. Esto es folk en el más amplio sentido de la palabra, erigido además con mucho gusto y suscitando a cada escucha las más variadas y apasionantes sensaciones. Genuino.

Mikel Erentxun: "El Último Vuelo del Hombre Bala"

Por: Javier González

Vaya por delante que no deja de resultar paradigmático que Mikel Erentxun haya decidido llamar a su nuevo disco "El Último Vuelo del Hombre Bala", un título poético, proveniente del mundo circense, tan cercano por momentos al ambiente musical, que sin lugar a dudas invita a evocar un final cercano, pero que encierra en su interior una auténtica falacia, puesto que dudo se trate de una última apuesta, ni tan siquiera que anuncie un cambio de rumbo radical, sobre todo cuando últimamente se le escucha cantar, tocar y escribir con un acierto, sensibilidad y una sensación de libertad inusitada en toda su carrera. 

Una colección de canciones que marca el final de la trilogía iniciada años atrás en compañía de Paco Loco dejando en el recuerdo dos obras como "Corazones" y "El Hombre sin Sombra", en un maravilloso binomio que nos ha legado al Mikel más experimental, liberado y vehemente al que uno recuerda; pero dejemos la palabrería y vayamos al disco que es lo realmente interesante, ya que en él disfrutaremos de un artista reencontrando el equilibrio en su voz, que defiende una colección temas inconmensurables entre ecos de Johnny Cash, Velvet Underground, Beatles, los del álbum blanco, y de un Marc Bolan tamizado de modernidad, además de la habitual cuota de personalidad del genial Erentxun, a la que debemos sumar las genialidades, juguetitos psicodélicos y delirios de un Paco Loco que tras la mesa de mezclas, continua rompiendo esquemas y llenan los recovecos de maravillosas trampas. 

Desde la inicial jugada onírica de "Tu amor es un Nudo", con emboscada sonora muy Velvet en "Muchacha de Ojos Tristes" y "Tiempo de Descuento", que recuerda a "Loco de Atar" en su línea vocal; hasta ese ramalazo folkie de "Círculos", que le emparenta con los Duncan Dhu de "El Duelo", un trallazo en toda regla como es "Déjalo Estar", la emocional y me temo que autobiográfica "Gigante". También cabe destacar el arranque social y crítico de "Animales Heridos", acelerada y vitamínica, el aire fresco de base potente de "Amor Círcular" con su buen latigazo eléctrico, enlazada genialmente con "La Vereda", con otro arranque crítico de refugio en el amor, enfilando el final con la genial "Donde estabas tú ahora estoy yo", el aspecto lo-fi de "Tengo ganas de Ti", "Ángel en Llamas" y "Corazón de Mil Inviernos", fenomenal punto final a un minutaje intenso que bien merece cada segundo del mismo. 

Al hombre bala del corazón de acero aún le quedan muchos vuelos que realizar, respaldados por letras que nacen de las entrañas y envueltos en melodías que se mueven entre texturas cristalinas y rugosas, en los que seguir regalándonos algunos de los capítulos más disfrutables del pop-rock estatal, volando quizás no muy alto, cosa discutible si se quiere, aunque seguro que en un camino libre y solitario, renunciando a cadenas y protocolo, a la manera de un Cyrano de Bergerac moderno, quien a buen seguro podría haberle dedicado dicha frase si hubiera atendido a los geniales trabajos que anda entregando últimamente el donostiarra.

Entrevista: Anaheim

"Tenemos un concepto de banda en el que cada uno puede decir lo que le parece"

Por: David Marsé

La banda madrileña Anaheim es lo que comúnmente se suele denominar como un "supergrupo", o podemos llamarlo también una serie de talentosos amigos, procedentes de proyectos como Morgan, Wiilie B. Planas o Los Lebowski,  que se juntan para hacer lo que mejor saben: buena música. Sea como sea, tras cinco años de silencio, por fin dan continuidad a su debut, "Inertia", por medio de un trabajo homónimo que recoge otra vez de la mejor manera las raíces del sonido estadounidense, lo que va desde el rock al blues pasando por el soul o el folk. Una amalgama sonora servida con brillantez, energía y sentimiento, sobre la que hablamos con su guitarra y cantante -labor que comparte junto a Carolina de Juan- Paco López, poco tiempo antes de su presentación oficial en la sala El Sol de Madrid el jueves día 20 de junio, entradas que se pueden obtener en este link.

Habéis dicho en broma que de no estar cogido, podrías haber titulado este disco “Chinese Democracy”, ¿qué ha sucedido durante todo este trayecto hasta que ha visto la luz definitivamente? 

Paco López: Ha sido la mezcla entre los problemas de agenda que hemos tenido algunos miembros de la banda y el hecho de no tener prisa, ni fechas de entrega, ni presiones de ningún tipo. Todo eso ha hecho que se alargue de esta manera. Lo bueno es que te da tiempo a escuchar los temas en frío y eso te da perspectiva, un lujo que la mayoría de los grupos no tienen. Pero sí, dos años hemos tardado, a lo Axl.

Tituláis este segundo disco con el nombre de la propia banda, ¿significa que estamos ante lo que consideráis una representación mas clara y personal de vuestra identidad? 

Paco López: Exactamente, creo que en esta ocasión hemos conseguido representar fielmente cuál es nuestra identidad y qué es lo que queremos contar.

Siendo, en lo musical, claramente continuista respecto al anterior, creo que hayun paso adelante a la hora de haceros sonar más compactos, haciendo resaltar todas vuestras virtudes, ¿ha habido una especial dedicación en trabajar dicho aspecto? 

Paco López: En el disco anterior nos dedicamos a grabar e ir opinando, pero no se contrató un productor "per se". Para este hemos contado con Jose Nortes, que se ha encargado de cuidar todas esos detalles y hemos disfrutado mucho de ir probando cosas hasta quedarnos con aquella que considerábamos hacía crecer la canción y el disco en general.

Detalles como, por ejemplo, los potentes metales en “Take the Money”, ¿era un tema ya pensado desde un primer momento de esa manera?

Paco López: Qué va, esas son las cosas que precisamente ha aportado Nortes, de ahí su importancia. Una vez que los escuchamos, con los magníficos arreglos de Alejandro Serrano, todos lo vimos claro.

Es justo lo que buscabais en él cuando le elegisteis como productor...

Paco López: Conozco a Jose desde hace diez años y he grabado con él varios discos, teníamos muchas ganas de poder hacer algo con él con este proyecto. Su aportación es tremenda. Generalmente nos cansamos nosotros antes que él de darle vueltas a las canciones, y siempre está abierto a todo lo que pueda surgir. Es una gozada.

Aparece en este trabajo una canción, “El día”, interpretada en castellano, ¿cuál es el motivo de la utilización de ese idioma? 

Paco López: No lo pensamos en términos de idioma. La canción es de Tino, guitarrista de la banda, y él compone en español, así que un día en el local le dimos unas vueltas y nos gustó cómo sonaba. Decidimos incluirla simplemente por el hecho de que nos parecía una gran canción. Si hubiese sido en francés, también la habríamos hecho, pero obviamente el español está más presente en nuestras vidas.

Uno de vuestros puntos fuertes es el empaste entre las dos voces, la masculina y femenina. Aunque estés acostumbrado a trabajar con Carolina de Juan, ¿cómo fluye esa relación aquí?

Paco López: Hemos hecho muchas cosas a dos voces, nos lo pasamos muy bien y nos entendemos guay. En el fondo yo no hago nada, canto normal y cuando ella entra hace que parezcamos muy buenos los dos. Es lo que tiene Nina.


Vuestro sonido tiene mucho de la música negra pero también está plagado de toda la influencia del sonido americano tradicional (folk, country, rock..), ¿dirías que hay alguna de esas dos sensibilidades que se impone?

Paco López: Mmmm… Nos gustan mucho las dos, pero considero que vamos más por la parte blanca. Somos más rock que blues, sí.

Son muchos los proyectos en paralelo que sumáis los miembros de la banda, ¿los entendéis como realidades muy diferenciadaso todas ellas acaban sumando y teniendo una influencia en el resultado final que ofrece Anaheim? 

Paco López: Inevitablemente cada uno pone lo que sabe en todo lo que hace, en ese sentido habrá cosas en común. Pero cada banda es un mundo y lo vivimos como cosas distintas, de hecho nos da la oportunidad de hacer cosas diferentes, y eso es divertido.

A la hora de componer, ¿cómo se lleva ser un sexteto, es difícil llegar a un entendimiento o hay una distribución muy clara de los roles de cada uno? 

Paco López: Tenemos un concepto de banda en el que cada uno puede decir lo que le parezca, tanto de su instrumento como de cualquier otro, de la canción o de la ropa que lleva el de al lado. No es fácil llegar a ese punto, por eso sabemos que somos afortunados y lo disfrutamos mucho.

Precisamente creo que la banda transmite esa sensación de ser amigos haciendo la música que os gusta,

Paco López: Un amigo me dijo el otro día: Si hacemos música para pasarlo bien, lo peor que nos puede pasar es que lo pasemos bien. Así que sí, esa es la idea. Somos colegas, básicamente.

Una de las escenas que creo más y mejor ha crecido en España es aquella entorno a la música de raíces y de los sonidos negros, ¿sentís que cada vez estáis más y mejor acompañados tanto por compañeros como por espectadores? 

Paco López: Desde luego, hay un nivel muy alto ahora mismo, un montón de grupos haciendo cosas increíbles. Es lo mejor que nos puede pasar, se está enriqueciendo mucho esa escena y creo que estamos viviendo una época apasionante en la que se están abriendo las puertas para que en el resto del mundo se fije en lo que se hace aquí. No me cabe duda de que ese momento va a llegar.

Tal y como está hoy en día la difícil situación para los músicos a la hora de poder girar y tocar en unas condiciones dignas, ¿es todavía más complicado cuando se trata de una banda con tantos integrantes?

Paco López: Claro, girar es muy caro y cuantos más hoteles y cenas, pues más ruinoso. Pero bueno, es un oficio que no se puede medir por eso, porque entonces se extinguiría… o aún peor, solo girarían los que empiezan desde arriba por haber ganado un concurso. Creo que mucha de la música que nos ha acompañado a lo largo de nuestras vidas empezó con un grupo de cuatro o cinco personas que tenía más ganas de tocar sus temas que dinero en sus carteras.

Entrevista: Kiko Veneno

“Siempre intento reflejar asuntos universales y profundos que preocupan a la humanidad y que mueven el arte”

Por: Sergio Iglesias


"Sombrero roto" es el título del último trabajo de Kiko Veneno, un libro - disco en el que el músico demuestra que, tras más de 40 años de carrera y como decía la canción de Veneno, “los rayos pueden entrar en su cabeza”. En este caso, los rayos son los nuevos sonidos contemporáneos y la electrónica, que Kiko Veneno ha sabido adaptar perfectamente a su repertorio. El libro que acompaña este trabajo discográfico está realizado por su hijo Adán López y en él encontramos diversos escritos y reflexiones del veterano músico en torno a la música y la creatividad.

En este disco, sorprende la presencia que has dado a la electrónica, aunque ya estaba presente anteriormente en temas como “Babú”, del disco “Sensación térmica”, que grabaste con Refree… 

Kiko Veneno: Sí, de hecho en “Sensación térmica” incluso había más cosas de electrónica, lo que pasa que en este la apuesta es más radical, está más trabajado en temas como, por ejemplo, “Chamariz”, una especie de cuplé electrónico en el que se ve que la melodía es clásica y la letra tiene esa épica de la canción folclórica con un acompañamiento más actual, usando los sonidos contemporáneos. 

¿Y por qué te decides a hacer ahora esta apuesta? 

Kiko Veneno:  Simplemente me meto en el estudio a grabar mis maquetas y ahora, con el Protools, el Ableton y todo esto, te encuentras sonidos con los que te vas familiarizando y me tomo la libertad de utilizarlos. Yo intento escuchar la música de hoy y estar al día y todo eso ya estaba presente en mis maquetas. 

¿Sueles escuchar este tipo de música electrónica? 

Kiko Veneno: No mucho, pero cuando voy en el coche, que es mi sitio favorito para escuchar la radio, cuando suena algo de esto lo escucho con atención. Hay una música electrónica que me interesa, no sé decirte el estilo, pero es una música que va creciendo todo el rato; en cambio, hay otras músicas en las que, la cuarta vez que escuchas una secuencia, ya sabes lo que va a venir a continuación y eso me aburre porque, desde el punto de vista humano, las máquinas no pueden competir con las personas, porque nosotros tenemos matices y habría que humanizar mucho a las máquinas para que hagan algo parecido a la música que hacemos las personas. Eso se puede hacer, y hay gente que lo hace con mucho arte y hay que escucharlo con detenimiento para percibir los sutiles cambios que van apareciendo en la música, de forma que el asunto no se convierta en rutina. 

Después, también los hay que son muy groseros y que te machacan con la misma estructura desde el principio hasta el final… lo que yo llamo “música para gimnasio” o “música para robots”, porque los robots también tienen su corazoncito (risas). 

Pero la gente tiene que entender que, entre un ritmo hecho por una máquina, que es perfecto, y el ritmo hecho por un ser humano, hay una gran diferencia que es la emoción y el acento que transmite la persona. Hay ciertos grupos con los que disfruto mucho porque ves en su música un desarrollo con la misma calidad e interacción que un grupo de rock, de pop o de la música clásica. Las tecnologías pueden ser diferentes, pero lo común es la emoción humana de hacer y sentir música, de crear sonidos, melodías y armonías. 

¿Por qué has tardado tanto en sacar material nuevo esta vez? 

Kiko Veneno:  La verdad es que llevo trabajando en este disco prácticamente desde que saqué el anterior. Yo iba componiendo las canciones en el estudio según se me iban ocurriendo cosas y, en este tiempo, yo habría hecho tres o cuatro discos, porque soy de disparo fácil; pero en este país necesitas estar muy seguro de lo que haces y tener grandes equipos que te respalden porque, tecnológicamente, yo no habría sido capaz de hacer esto solo. Por eso necesitábamos equipos grandes a todos los niveles: producción, sonido, gente para hacer el libro, el disco… hemos tenido que optar por esperar e ir poco a poco para hacer las cosas bien, dada la estrechez del mercado. 

El disco, en realidad, estaba terminado en agosto del año pasado, pero teníamos la incertidumbre de cómo sacarlo y distribuirlo y por eso se ha demorado hasta primavera, que tampoco es mala fecha para sacar un disco. 

Realmente siento mucho tener que esperar porque, como te decía, yo haría un par de discos cada año y esto no es de ahora, sino desde que empecé; es decir, si llevo 40 años en la música, yo habría hecho ya 80 discos… si estuviera en América o si las circunstancias fueran diferentes; pero las cosas aquí están como están y no vale la pena quejarse, así que hay que acomodarse a los tiempos porque, además, es autoproducido, no trabajamos con ninguna compañía que nos lo financie. Todo es mucho más artesanal, y por eso también es todo más agradecido… sobre todo, se agradece el esfuerzo de crear un equipo, que es lo más bonito de todo esto y valoras mucho más el esfuerzo individual y la artesanía de este proyecto. A la vez, te da mucha pena que no exista una industria cultural o que exista cada vez menos y que se desentiendan de las demandas más humanistas de la gente. 

  ¿Es complicado sacar discos en este país? 

Kiko Veneno:  Tú sabes que la vida cultural pesa mucho con las nuevas políticas, el capitalismo no está por la labor de redistribuir y pagar a la gente buenos sueldos para que consuman y para que compren arte, cultura, casa y coche, que es lo que pasaba en los 60 y 70. Esa dinámica se rompe y el capitalismo ahora tiene una estructura monopolista, es una guerra de tiburones que consiste en empobrecer lo máximo, pagar lo menos posible para que circule la menor cantidad de dinero, excepto en los paraísos fiscales que ellos controlan. Desde ese punto de vista, tampoco les interesa la cultura, porque con eso la gente se vuelve más humana, más crítica, más razonable, mas empática, se comunican mejor entre ellos, se vuelve más comprensiva… 

¿…Y más peligrosa? 

Kiko Veneno: Sí, claro, para ellos sí. 

Me hablabas antes de lo agradecido que es el hecho de crear equipos, ¿Te gusta variar de gente a la hora de trabajar? 

Kiko Veneno: No me gusta variar de equipo, a mí me gusta variar de música, intentar descubrir cosas y explorar caminos nuevos. Pero, por ejemplo, con mi equipo de músicos o con mi equipo de management llevo muchos años trabajando. Crear equipos sólidos de trabajo es la única garantía que, hoy en día, tenemos los artesanos independientes para poder hacer algo que tenga un cierto peso y una cierta importancia. 

Centrándonos en las canciones, en este disco encontramos letras muy “made in Kiko Veneno” pero, como dices en el libro, “La vida es más desbordante que el arte y hay una historia a cada paso que damos”, ¿tan fácil te resulta encontrar la temática para esas letras tan cotidianas? 

Kiko Veneno: Yo no hablaría tanto de cotidianas… sino que es una historia general de las cosas que pasan. La apariencia de las canciones pueden decir que hablo de cosas cotidianas porque la contemporaneidad del asunto es palpable, pero siempre intento reflejar asuntos universales y profundos que preocupan a la humanidad y que mueven el arte: la emoción, el alma del mundo y de las personas, la comunicación, el drama, la tragedia, la alegría, la soledad… yo intento ser fiel a esos grandes temas. Lo de “cotidiano”, a veces, lo veo como querer reducirlo a algo anecdótico, es como la crítica que me han hecho en una revista en la que definen el disco como “pop populachero”… yo no sé qué han querido decir, o si han querido ser graciosos, pero a mí me ha molestado muchísimo, porque, para mí el término “populachero” es peor que populista, es hortera y desagradable y va dirigido a sentimientos muy groseros… el populachero es el “Viva España” de Manolo Escobar, tiene un aspecto despectivo y no me ha gustado esa definición. 

Siguiendo con las letras, también abordas temas sociales como en “Yo quería ser español”, donde cuentas cómo, con la complicidad de grandes empresas multinacionales, nos hemos dejado robar la libertad a cambio de una supuesta seguridad… 

Kiko Veneno: Ese es el tema, el estado y los gobiernos capitalistas no quieren que la policía se dedique a proteger a la gente, sino que dedican esos cuerpos policiales a cosas que son intolerables como a perseguir y a eliminar competidores políticos, a robar, a lucrarse en los bajos fondos y en las cloacas… Eso permite que empresas como Securitas Direct quieran tener el monopolio de la seguridad en España porque el estado no quiere darnos la seguridad que merecemos. Parece ser que los ciudadanos que no tenemos dinero para poner una alarma en casa somos ciudadanos de segunda y ese es el mensaje que el gobierno permite que se transmita. 

Hablando de esa misma canción, ¿sigues queriendo ser español? 

Kiko Veneno: (Risas) Pues esto es una frase de mi hijo Adán de cuando era chico, que es bastante absurda pero bastante graciosa. Yo la cogí, precisamente, porque era la frase de un crío de tres años que está ahí con sus juguetes investigando el lenguaje… tampoco quiere decir nada, es una forma de poner el lenguaje a un nivel más inocente y quitar un poco de drama a la expresión “español”. Yo siempre digo que me siento muy español… hasta Portugal (risas), me encanta la Península Ibérica con delirio y lo único que quería era desdramatizar todo eso de “ser español”. 

También se puede ser español sin poner banderas enormes en el balcón ¿verdad?

Kiko Veneno: Hay un refrán que dice “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces” y eso, aplicado a la política banderil, sería “Dime de qué tamaño es la bandera que tú propones y te diré cuanto estas robando”, cuanto más grande sea la bandera, más grande es el robo y el desfalco que se hace. 

¿Con el título de “Sombrero roto” intentabas conectar estos nuevos sonidos con aquellas primeras canciones que hacías con Veneno?

Kiko Veneno: El título alude precisamente a eso, a ver si, más de 40 años después, todavía el sombrero sigue roto, si sigo abierto a las nuevas tendencias… yo creo que sólo hay una forma de estar abierto y ser empático, que es procurar entender a la gente y entender algo tan básico como que, si fueras de Níger, estarías loco por atravesar el desierto o por coger una patera para irte a buscarte la vida porque no aguantarías más la miseria en la que vives… eso es para mí en lo que consiste tener el sombrero roto. 

El libro que conforma el pack “Sombrero roto” ha sido realizado por tu hijo, recopilando ideas de ambos sobre diversos temas relacionados con la música, ¿ha sido muy especial trabajar mano a mano con tu hijo? 

Kiko Veneno:  Es un regalo maravilloso que mi hijo me ha hecho y que viene acompañado por el trabajo de extraordinarias artistas plásticas como Marta Lafuente y Carmela Alvarado y se lo agradeceré toda la vida. Esto lo ha trabajado desde que empecé con las maquetas del disco y me planteó desarrollar alguna obra gráfica o algún libro que fuera paralela al proceso de grabación del disco. También me pareció muy buena idea hablar sobre el proceso creativo de toda mi vida y estoy muy contento y orgulloso de que la idea haya ido para adelante, porque es una obra de arte muy completa. 

En un pasaje del libro hablas sobre la creatividad diciendo que “a hacer canciones se aprende haciéndolas, sólo se necesita tiempo”… ¿Sólo tiempo o es necesario algo más? 

Kiko Veneno:  Mira, la canción de “Yo quería ser español” de la que hablábamos antes, era un recuerdo que yo tenía de hace años y de aquellas experiencias con el lenguaje de mi hijo y hasta ahora no se había convertido en canción… ya ves, esto es sólo un ejemplo de como las obras de arte pueden tardar mucho tiempo en desarrollarse; a las cosas hay que darles esa sazón, aliñarlas y dejar que cojan ese sabor. 00 Hay cosas muy inmediatas, pero hay otras que tardan más en prosperar y en ver hacia dónde van; hay que tener paciencia, tranquilidad y fe en la humanidad, en el arte y en la naturaleza para ver que eso, aunque sea despacio, puede ir hacia adelante. 

Ya, ¿pero cómo le dices a un chaval que está empezando que esto es cuestión de tiempo y que tiene que esperar cinco años para ver su disco publicado? 

Kiko Veneno: Sí, la verdad es que es duro, sobre todo para la gente joven que es la que se está comiendo el marrón de este callejón tan estrecho en el que nos ha metido el capitalismo. No voy a ahondar más en lo que es el mundo actual… que cada uno lo defina como lo vea pero, indudablemente, se puede definir de una manera sencilla diciendo que el dinero es lo único que importa, que las personas están muy atrás en la escala de valores, y eso se ve de manera palpable en la gente joven, que se encuentra con un futuro muy negro en el que no van a poder tener una casa o posibilidad de tener dinero para poder viajar sin tener que dormir en los aeropuertos, que no van a tener un trabajo estable con un sueldo digno y que se encuentran con 40 sin haber cotizado nada en la seguridad social… pero bueno, para lo que han conseguido sus padres y sus abuelos que ha sido llegar a los 70 años y que les hayan robado la bolsa de las pensiones… porque esa es otra, lo que ha hecho el estado con los trabajadores es innombrable. 

¿Decidir dedicarse al arte en esta situación se ha convertido casi un deporte de riesgo?

Kiko Veneno: Indudablemente. Hoy en día, lo que ellos te quieren decir es que te metas a policía o a guardia de seguridad, o a la industria de las apuestas o que te metas en política o en el aparato administrativo del estado a través de las redes clientelares… esas son las únicas posibilidades que hay para la gente joven y son posibilidades muy cerradas. En España, los temas realmente importantes no se hablan y todas las instituciones y las grandes empresas son fraudulentas, tanto las estatales, que ya hemos visto cómo roban los políticos dentro de ellas, como los bancos o las grandes empresas. Dime un nombre de una gran empresa que sea honrada ¡No hay! 

Para terminar ¿cuándo empezarás a presentar “Sombrero roto”? 

Kiko Veneno: Yo creo que, después del verano, ya estaré en disposición de armar la banda para poder reproducir estos sonidos y actualizar el repertorio. 

¿Cómo vas a llevar al directo estos sonidos? 

Kiko Veneno: Lo haremos con aparatos que disparan esos sonidos, sincronizando las bases electrónicas para tocar por encima los instrumentos y los sonidos reales… va a ser una experiencia bonita.

Stray Cats: "40"

Por: Txema Mañeru 

¡Ni los más optimistas y recalcitrantes fans pudieran haber soñado un regreso como este de los Stray Cats! Celebración doble por tanto. Regresan a los escenarios celebrando su 40 Aniversario y sacan un disco totalmente nuevo y con canciones compuestas recientemente, 26 años después de su despedida discográfica. Además tenemos al trío mágico y original compuesto por Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom, con sus respectivos instrumentos de siempre: la amplia guitarra de cuerpo hueco, el vetusto contrabajo de madera y la minimal batería con el desatado Slim Jim tocando de pie. El título del disco estaba claro, “40”,  (Surfdog / Mascot / Top Artist) y el precioso dibujo, con su gato en la portada, también. Como guinda tendremos la suerte de poderlos ver como cabeza de cartel en el Azkena

Seguro que, además de todos sus clásicos, en su actuación caerán muchas canciones de este nuevo trabajo porque valen realmente la pena. Canciones como el veloz y guitarrero arranque con "Cat Fight (Over a Dog Like Me)", con historia marca de la casa y esos contagiosos coros. ¡Todo como en los viejos tiempos! En "Rock It Off" ya queda claro que la voz de Setzer no es la misma ni de lejos. Ahora suena mucho más grave, pero lo que sí resuena de miedo es su hueca guitarra y ese ritmo básico y contundente. Brian se sale con sus punteos en "That’s Messed Up" sobre un ritmo algo más reposado de lo habitual. 

Esta bomba, que todavía araña, ha sido grabada en Nashville con la producción de Peter Collins, que ya había trabajado con la Brian Setzer Orchestra, al igual que con Rush o Bon Jovi. Las labores de ingeniero fueron para otro reputado profesional como Vance Powell ,que tiene en su currículo a Jack White o los Artic Monkeys

Otros temas que pueden caer perfectamente en Mendizabala son el instrumental "Desperado",con la exhibición guitarrera de surf de Brian a lo Link Wray o Dick Dale, o los aullidos-maullidos marca de la casa presentes en "Mean Pickin’ Mama". El final con "Devil Train" es una gozada con guitarras de aromas western cabalgando sobre un tren del diablo con aires a Ennio Morricone. ¡Gran reencuentro discográfico que esperemos corroboren en directo!

Kitty, Daisy and Lewis: Rock 'n' Roll en familia

Teatro Fernán Gómez, Madrid. Jueves, 13 de junio del 2019

Texto: Oky Aguirre 
Fotografías: Martín Larroque 

Aunque unos problemas operativos me impidieron acudir al maravilloso concierto que por lo visto dieron la Bantastic Fand en el recién creado Festival Americana Music Madrid, por donde también han pasado Steve Forbert, Phosphorescent, Frank Turner, Ryan Bingham o Scott H. Biram, mantenía intactas las ganas de volver a encontrarme con los Hermanos Durham, después del gran recuerdo dejado el pasado año en la Joy Slava, con esa mezcla y actitud tan peculiar hacia todos los estilos musicales, sobre todo americanos. 000 Kitty, Daisy & Lewis volvieron a hacer exactamente el mismo concierto que vimos hace doce meses en la famosa discoteca madrileña, presentando entonces su cuarto y último disco, "Superscope", clavando prácticamente el repertorio con las mismas ganas y sensaciones, trasladando al público esas buenas vibraciones que transmiten con sus canciones. Pero esta vez en un entorno totalmente diferente y muy acertado, el Teatro Fernán Gómez, frecuentemente utilizado para espectáculos y músicas más acordes a la comodidad de las butacas, y raramente imaginado para la Americana Music, que nos aproximó aún más a esta familia que vive de la música y para la música –recordar que su padre, que los acompañó a la guitarra, es además un gran ingeniero de sonido y su madre fue bajista en el grupo punk The Raincoats-.

De esta forma, y con uno más por venir en la familia, visto el evidente bombo que lucía Daisy, se fueron sucediendo todos esos temas que les han hecho girar sin parar –el día anterior en Escocia, de la que maldijeron su clima, dejando claro Kitty su amor por nuestro sol, y posteriormente irían hacia Madrid Bilbao, allí junto a cracks como Little Steven o Ben Harper. "Slave", "Baby, Bye Bye", "Black Van", "You´re So Fine", "The Game is On", alternándose en los instrumentos y voces con una maestría con la que desde luego han nacido. De nuevo, volvimos a ser hechizados por esta música del diablo, con los solos de guitarra del elegante Lewis, cercanos a los maravillosos años cincuenta y sesenta, el desparpajo de Daisy a la batería, siempre risueña y arrebatada, y la exuberancia de Kitty, muy al estilo de Peggy Jones "Lady Bo", la gran dama guitarrista acompañante de Bo Diddley, que nos volvió a regalar su "Just One Kiss", con ese ambiente tan "Albatross" de Peter Green.

Además de rockabilly, blues, soul, southern, funky, boggie o sonido Nueva Orleans, tuvimos otra vez ración de "positive vibrations" con la presencia del trompetista jamaicano Eddie “Tan Tan” Thornton, que con sus 88 añitos nos puso tiernos a todos, contando sus recuerdos de infancia en Spanish Town, Jamaica, levantándonos de nuestros asientos ya hasta el cierre con sus dos temazos ska, "Tomorrow" y "Turkish Delight", con sonidos de toro bravo incluido, dejando para el final la dulce "No Action", con la futura mamá en teclados y voz y un "Mean Son Of A Gun" como explosivo bis, con Kitty endemoniada a la armónica, cuya imagen y sonido nos será difícil olvidar.

Aunque estaba claro que no podía faltar el "Going Up The Country", ese clasicazo de Canned Heat que sonaba hace medio siglo allá por Woodstock y que ya han hecho suyo –y nuestro- en su particular y “pelos de punta” versión, con batería y chicas en pie, lo que se podría considerar como un himno a la Americana Music, perfecto para casi poner cierre a este Festival excelentemente gestionado, que esperemos mantenga ubicación, y que no ha hecho más que plantar su semilla, ofreciéndonos tardes tan gloriosas como tantos días ha durado.