"Bob Marley: Wake Up & Live! La Novela Gráfica del Rock", Jim McCarthy y Benito Gallego

Por: Txema Mañeru 

¡Qué preciosidad visual absoluta de obra! Además otra vez con los cuidados textos del experto Jim McCarthy que le saca mucho partido a la apasionante vida de un Bob Marley que fue mucho más que "El Rey del Reggae". La mística a su alrededor, la filosofía rasta y sus inolvidables canciones de amor, también de lucha y rebeldía, le han convertido en un ícono histórico casi a la altura del Ché Guevara o Martin Luther King. Ya celebramos a comienzos del año pasado la creación, dentro de la magnífica editorial Redbook Ediciones y dentro de su colección Ma Non Troppo, de una nueva serie llamada "La Novela Gráfica Del Rock". Un intento, que ha fructificado, de unir cómics y música para enganchar a estos grandes de la historia del rock’n’roll con los aficionados al cómic y de paso poder llegar a más jóvenes que no pudieron vivir en su momento las carreras de estos clásicos.

No se trata de una idea nueva, ya comenzó décadas atrás con una de las bandas más visuales de la historia como son los Kiss. Si te pasas por www.redbookediciones.com comprobarás que ya nos trajeron primero los libros de Metallica y Ramones (éste último también lo reseñamos muy positivamente en estas páginas). Ambos contaban con los cuidados textos de Jim McCarthy y los buenos dibujos en blanco y negro de Brian Williamson. Meses después llegó "Guns ‘N Roses: Reckless Life – La Novela Gráfica", en la que los dibujos pasaron a las manos de Marc Ollivent.En los cuidados textos continuó un Jim Mc Carthy que ha colaborado en "Bad Company", "Juez Dredd", "Bix Barton" o "Kyd Cyborg", además de haber hecho libros musicales como "Voices Of Latin Rock", que ha devenido en el ciclo de conciertos para recaudar fondos a favor del autismo y con participaciones de Santana o Los Lobos, entre otros grandes. También con Williamson, además de los volúmenes de Metallica y Ramones, ha firmado "Neverland: The Life and Death of Michael Jackson", que, esperemos, tengan a bien publicar próximamente la gente de Redbook.

Ahora, en esta gozada que es "Bob Marley: Wake Up & Live", quien colabora con los fantásticos dibujos es Benito Gallego. Con él llega, por primera vez, una magnífica utilización del color, lo que hace este nuevo volumen aún mucho más espectacular y vistoso. Gallego es un especialista en cómics de espada y brujería, pero ha destacado a su vez dibujando sensuales pin-ups. Ha trabajado en DC Cómics, Marvel o Upper Deck y actualmente trabaja en APAMA The Undiscovered Animal, serie creada por Ted Sikora y Milo Miller que ganó el premio S.P.A.C.E. 2015 a la mejor novela gráfica. 

Se suma así su nombre en Redbook a la de otros muchos reputados escritores españoles  que están protagonizando muchos de sus últimos libros musicales. Es el caso de la última Guia del Rock & Roll, "El Punk", firmada por Eloy Pérez Ladaga y Eduardo Izquierdo, que ya pasó recientemente por El Giradiscos. Pero están calentitos además  "Los Rolling Stones, Una Crónica Espectacular, Completa y Actual del Interminable Viaje de sus Satánicas Majestades", con la firma de Borja Figuerola, o "Todo Blues", con la obligatoria firma de un Manuel López Poy, también con varios libros más en la editorial, y, quizás, el mayor experto en blues de este país. José Luis Martín, que ya nos trajo en la colección Mitos del Rock & Roll "Queen & Freddie Mercury" y, más recientemente, un completísimo "Deep Purple – Historia de La Saga", se nos destapa ahora con un divertidísimo "Leyendas Urbanas Del Rock", que recomendamos encarecidamente. 

Regresando a "Bob Marley" conviene destacar como se merece la espectacular introducción de cuatro páginas a cargo de John Masouri, autor de "Steppin’ Razos: The Story of Peter Tosh" y reputado especialista de la música reggae en general. Su equiparación con iconos musicales de mucha más larga vida como Johnny Cash o Willie Nelson es realmente emocionante… y certera. Luego otro acierto del libro es la utilización del dialecto jamaicano por parte de Jim McCarthy. No se mantiene del todo en la buena traducción, pero sí tenemos ejemplos de ello. 

Por supuesto el libro comienza con la dura infancia de Bob en los suburbios de Trenchtown. y enfrentándose a los fantasmas de esa niñez y a los "gorilas" que deambulaban por esos barrios. Hay momentos mágicos como su participación en el festival Smile, del año 76, tan solo dos días después de que intentaran asesinarle. No lo dudó, pues estaba luchando porque su gente no tuviera miedo en Jamaica. Su música sigue siendo grande y "Legend" continúa siendo el disco reggae más vendido de todos los tiempos. Eso es gracias a que Marley es un símbolo mundial de la libertad y de la esperanza. Eso lo logró escribiendo sobre la humanidad y enfrentándose en sus canciones a temas como la guerra, la pobreza, la avaricia o la injusticia, además del amor o la marihuana. ¡Esta preciosidad de libro debiera leerse con los niños en nuestras escuelas!

Sharon Van Etten: "Remind Me Tomorrow"

Por: Àlex Guimerà 

Para muchos el transitar por la treintena conlleva muchos de los grandes cambios de la vida. Este es el caso de Sharon Van Etten, la cantautora de New Jersey que en 2013 rompió con su pareja de los últimos 10 años, a la vez salió de gira como telonera de Nick Cave, colaboró con John Cale en el disco homenaje a Nico y dio el salto a la interpretación con un papel en la serie de ciencia ficción "The OA" (Netlfix) tras ser descubierta por su director de casting en un concierto del australiano. Luego se emparejó con su batería y ahora mánager Zeke Hutchins, con quien tuvo un hijo en el año 2017. 

Atrás ha quedado esa frágil chica autora de canciones folk-rock que encandiló a los adalides del indie neoyorquino The National - al margen de poner voces en un tema suyo, Aaron Dessner le produjo el disco "Tramp" de 2012 - y que recibió las inevitables comparaciones con PJ Harvey. Más segura de sí misma y madura, la actual Sharon propone unos textos más reflexivos y una música que hace un viraje de noventa grados al mirar hacia los sonidos electrónicos, el krautrock, los sintes y los ambientes "made in Brian Eno" (y del "Skeleton Tree" de Cave), más que al sentimentalismo juvenil guitarrero con el que nos tenía acostumbrados. Los tres singles avanzados a finales del año pasado nos lo anunciaban a todas luces.

"Remind Me Tomorrow" ha llegado con una colorida portada que evoca el caos de la maternidad (paternidad), reflejando un desorden y un descontrol que acaban siendo harmónicos y luminosos. Bajo la producción de un especialista en voces femeninas, John Cogleton (Angel Olsen, St. Vincent y Alvvays), el disco se gestó a partir de grabaciones caseras que Sharon fue arrojando en su grabadora en los primeros tiempos de su hijo Denver y que fueron posteriormente grabadas en estudio por su banda habitual, pero también por unos invitados de lujo como son Zakch Dawes (bajista de The Last Shadow Puppets), Brian Reitzell (ex Redd Kross), Joey Waronker (batería de Beck, REM y Roger Waters, entre otros), y Stella Mozgawa (batería de Warpaint). 

Pianos solemnes, percusiones lentas, voces susurrantes, y los omnipresentes sintetizadores capitanean ya desde los inicios en "I Told You Everything". Más adelante entra el sentimentalismo a raudales de "No One' s Easy To Love", los espectros de "Memorial Day" y "Jupiter 4" que emparientan a Sharon con los Portishead, la energía de "Comeback Kid" con su despliegue de sintetizadores o la ternura pop entre efectos inquietantes de "Malibu". De "Seventeen" solo decir que debería de aparecer entre los mejores temas del curso desde ya, eufórica y de estribillo perfecto, da entrada a la cara B del álbum plagada de influencias pop: "You Shadow" (Beach House) , "Hands"(Bjork) y "Stay" (Lana Del Rey). 

Arrancamos bien el año con el que es el quinto álbum de estudio de Sharon Van Etten , un trabajo en el que el magnetismo de su autora ha mutado hacia unos terrenos que, hay que reconocerlo, le sientan de fábula.

Extensa gira en marzo de Kim Lenz y su poderoso rockabilly


"Si Elvis hubiera sido mujer, probablemente habría sonado como Kim Lenz." Palabras de la edición estadounidense de Rolling Stone que ignoran lo cerca que la compositora, cantante y guitarrista ha estado siempre de las pioneras del rockabilly. Así hay que recordar que Kim Lenz ha compartido escenario con Wanda Jackson y Janis Martin, ha recuperado gemas oscuras de la SUN como el "Ten Cats Down" de The Miller Sisters y ha compuesto y producido casi la totalidad de su repertorio demostrando un basto conocimiento de la música de raíces americana.

De esta manera, escuchar su quinto álbum recién publicado "Slowly Speeding" nos acerca también al blues y al country sin olvidar el rockabilly por el que en 2015 The Ameripolitan Music Awards le otorgó el galardón a la mejor artista femenina del género. Enganchada a componer canciones desde que debutó siendo una veinteañera con su grupo Rocket Rocket, Kim Lenz no tardó el publicar su primer Ep con la ayuda de Deke Dickerson. Un artefacto que llamó la atención de HighTone Records no dudando su presidente en ficharla. Compartiendo escudería con Dale Watson ya como Kim Lenz & The Jaguars la banda giró por toda Europa y Estado Unidos formando parte del cartel de festivales fundamentales de la escena como el Viva Las Vegas o la Rockin Race Jamboree.

Fechas de la gira:

Miércoles, 6 marzo - Ponferrada (Cocodrilo Negro)

Jueves, 7 marzo - León (Espacio Vías)

Viernes,  8 marzo - Cáceres (Boogaloo)

Sábado, 9 marzo - Tomelloso (Sala Beat)

Domingo, 10 marzo - Córdoba (Ambigú Axerquía)

Martes, 12 marzo - Sevilla (Sala X)

Miércoles, 13 marzo - Granada (Planta Baja)

Jueves,  14 marzo - Cox (TNT Blues)

Viernes, 15 marzo - Valencia (16 Toneladas)

Sábado, 16 marzo - Zaragoza (Las Armas)

Domingo, 17 marzo - Tarragona (Mister Mojo) *vermú

Martes, 19 marzo - Madrid (El Sol)

Miércoles, 20 marzo - Donosti (Dabadaba)

Jueves,  21 marzo - Bilbao (Kafe Antzokia)

Viernes, 22 marzo - Pamplona (Zentral)

Sábado, 23 marzo - Valladolid (Porta Caeli)

Domingo, 24 marzo - Avilés (Rock In Town) *vermú

Viernes, 29 marzo –Badalona (Blues I Ritmes)

 

Massive Attack: Reinterpretando el pasado

Palacio de Vista Alegre, Madrid. Domingo, 17 de Febrero de 2019

Texto y fotografías: Jesús Elorriaga 

Todavía retumbaban en las gradas del madrileño Palacio de Vistalegre los ecos del fiasco que supuso la cancelación del concierto que iban a dar en el pasado Mad Cool, sobre todo cuando salieron con casi veinte minutos de retraso ante más de seis mil almas dispuestas a (re)encontrarse con un punto de inflexión en la historia de la música, parido en una ciudad costera al sudoeste de Inglaterra: Bristol, y al que todos bautizaron con la etiqueta de trip hop. Un estilo que recuperaba los sonidos hipnóticos de aquellos bailes lejanos en el tiempo y el espacio, sacados de oscuros rituales imposibles de encontrar en los mapas, pero contenidos de energía y mucho más calmados de revoluciones que las frenéticas amalgamas químicas y sonoras de gentes, estilos y BPMs acelerados que ofrecían las coloridas raves de principios de los noventa. 

"Mezzanine" fue el disco que, en la primavera de 1998, situó a Massive Attack en los altares de la música electrónica, vendiendo más de dos millones de copias por todo el planeta. Los de Bristol ya llevaban unos cuantos años en la escena (desde el 90) y este era ya su tercer disco. Aún así, supieron darle una vuelta a la etiqueta con la que les habían marcado y quisieron reivindicarse como una banda de rock experimental con una manera muy particular de entender los sonidos sintéticos, las guitarras distorsionadas y las bases rítmicas minimalistas y pesadas, juntándolas con melodías repletas de luz y delicadeza dentro de esa oscuridad de la que emergían. En el concierto que dieron en Madrid, dentro de la gira que celebraba el 21 aniversario del lanzamiento de "Mezzanine", quedó bastante claro desde el principio que el concepto de banda de rock estaba más que presente y supieron transmitir a un público devoto (nueve años después de su última visita a la capital) en condiciones técnicas actuales aquellas mismas atmósferas del 98, acompañadas de un espectáculo audiovisual reivindicativo cuyos mensajes y estética bien podían haber firmado un tal Bansky, al que más de uno hizo mención apócrifa aquella noche.

En Vistalegre aparecieron dos componentes del trío original, Grant Marshall y (sobre todo) Robert del Naja, junto a seis músicos más (con doble ración de guitarras y baterías/percusión además de un omnipresente bajo que marcaba el camino rítmico de cada tema). En el escenario también entraban y salían dos voces que participaron en aquel disco, el venerable cantante jamaicano Horace Andy, brillante en "Man next door" o "Angel", y la vocalista de Cocteau Twins, Elizabeth Fraser, provocando la excitación del público en su primera intervención, "Black milk" y, cómo no, en la conocida "Teardrop", entre otras. El dominio escénico de Marshall y Del Naja fue absoluto y, a pesar de la imagen fría y el gesto distante que saben cuidadosamente administrar, hasta se les pudo ver disfrutar en algunas versiones que hicieron como "Rockwork" de Ultravox o "Bela Lugosi’s dead", de Bauhaus (apoteósica).

No fueron las únicas versiones de la noche, también cayeron "I found a reason", de la Velvet, con la que arrancaron el concierto y ya nos dejaron boquiabiertos, "See a man's face", del propio Horace Andy, "10:15 Saturday Night" de The Cure y "Where have all the flowers gone?", de Pete Seeger (contrastando la belleza e intimismo de la voz de Fraser con una sucesión de imágenes emocionalmente explícitas de los horrores de la guerra). El resto de los temas fueron exclusivamente de "Mezzanine", como"Risingson", "Dissolved girl" (con la voz de Sara Jay sampleada y sincronizada perfectamente en un video proyectado), "Exchange" o "Inertia Creeps", una de las que mejor ha aguantado el paso del tiempo, mientras Robert Del Naja se venía arriba, contagiado por la energía penetrante que trasmitía entre sus susurros ("She comes, moving up slowly / Inertia creeps, moving up slowly") y el contundente acompañamiento musical que hechizaba a los presentes. 

Mientras la música que sonaba en el escenario expandía progresivamente esa atmósfera hipnótica, en una especie de "efecto de distanciamiento", bombardeaban en las pantallas mensajes continuos en varios idiomas con imágenes icónicas de estos últimos veinte años, desde un Tony Blair tocando la guitarra, Sadam Husein saludando a niños o una Britney Sprears perdida ante el acoso de fotógrafos, hasta otras más actuales de Putin o Donald Trump. Quizás el gran mérito de esta banda reside en que, veintiún años después, le habría bastado tan solo con su música para atraparnos desde el primer minuto hasta los coletazos finales, como sucedió con las mencionadas "Angel", "Teardrop", con Elisabeth Fraiser repitiendo al micrófono, y "Group four", con la que dejaron caer el telón en un concierto inolvidable cuya espera, esta vez, no fue en vano.

Dan Wilson & The Counterfactuals: "Victims"

Por: Txema Mañeru

Tenía el listón demasiado alto, y tras unas cuantas escuchas, me jode decirlo, pero creo que no lo ha superado. Eso no me impide afirmar que "Victims" (FOLC Records) será uno de los mejores discos de este año que comienza. Pero es que el estremecedor "All Love Is Blind" fue para mí el mejor trabajo del 2015. En él se desnudaba musical y personalmente dejando un poco más al margen el lado garage-rock de su gran primer proyecto, The Cubical. A cambio, con su áspera y cruda, pero sensible, voz se adentraba en terrenos más soul y blues con algunos resultados cercanos al primer Joe Cocker o a Eric Burdon al frente de The Animals. La sonoridad de muchos temas, sin embargo, con una rica instrumentación que traía destacada slide guitar, cuerdas varias, trombón y piano, se acercaba en bastantes ocasiones a Leonard Cohen, The Gun Club, WovenHand o Nick Cave & The Bad Seeds. El cotizado productor de Primal Scream u Oasis, Dave Sardy, lo definió como como “un británico Johnny Cash”. ¡Casi nada!

Dan también tiene el interesante proyecto Los Separatistas, junto a Rober! de Atom Rhumba entre bastantes músicos más. Compone además música para cine y obras teatrales. Para este "Victims" aparece muy bien acompañado de los espléndidos y numerosos The Counterfactuals., provenientes de The Cubical y de otros proyectos, habiendo tocado con Kevin Ayers, Super Furry Animals, Automatic Sam, Wizards of Twiddly, apareciendo incluso Siofra Ward de la Liverpool Mozart Orchestra, con un chelo protagonista en bastantes temas del disco.

Es muy difícil, si no imposible, quedarse impasible ante la belleza supina de temas como ese arranque con "Leave My Baby Alone". Su voz se ha hecho más grave y rasgada aún. Reluce también su estribillo y luego las guitarras del propio Dan y la slide de Ville Leppanen. Tiene hasta un punto del John Cale del "Sabotage – Live". Aires country y rock’n’roll de los cincuenta para "So It Goes" y un estremecedor lento marca ya de la casa con "As I Went Out". Aquí ya empieza a hacer de las suyas el chelo de Ward. También brilla este instrumento, junto al trombón de Andy Frizell, en un "Leave Me" que tiene un punto intermedio entre Elvis Presley y otros crooners incluso más antiguos. La cara A se cierra con una magistral "Everywhere Is Nowhere" que es muy Nick Cave en "The Boatman’s Call" o "Skeleton Tree". Preciosa la mandola de Simon James.

La cara B comienza con otro fascinante lento de aires country casi en plan Kriss Kristofferson. Ahora destaca el piano de Mat Leppanen y el riff repetitivo de guitarra de su hermano. Su título, "Trained Myself". Otro momento demoledor es el protagonizado por "Only The City". Aquí sale su lado Leonard Cohen con esa parsimonia característica y ese estribillo casi a modo de vals. También tenemos aquí el buen clarinete de Frizell. Otra gozada es el aire trotón y alegre, más los coros de "20 Greatest Hits". El final es para "Lay Thee Down", otro tema de gozosos aires country y de contagioso ritmo. ¡Joder, ya no estoy tan seguro de "All Love Is Blind" sea mejor!



Entrevista X Aniversario El Giradiscos: Carlos H. Vázquez (Periodista)

"Si es bueno, un texto no necesita venderse"

Por: El Giradiscos
Fotografías: Patricia J. Garcinuño

A la hora de celebrar los diez años de existencia de esta web, teníamos claro que queríamos celebrarlo, como mínimo, hablando con todos aquellos "agentes" del contexto musical que han sido especiales, de un modo u otro, en nuestro recorrido. Entre ellos, sin duda, también se encuentran compañeros de "profesión", y que inauguremos dicho colectivo con Carlos H. Vázquez no es una cuestión arbitraria sino consecuencia de una sincera admiración por su trabajo, marcado por la la profesionalidad y el respeto por el propio lector. Sus escritos se pueden leer en diversidad de medios, ya sea en Efe Eme, Popular 1, JotDown o en su más reciente proyecto Man on the Moon, por citar algunos. Desarrollado en el ámbito musical, su evolución le ha llamado también a adentrarse en otro tipo de terrenos, lo que todavía hace más interesante acercarnos a él para hablar con el bajo la franqueza y rotundidad que le caracteriza...

Igual que se pregunta si vinilo o CD, y en tu papel de profesional del gremio, ¿que virtudes, y lo contrario, encuentras en la prensa digital y en la escrita? 

Carlos H. Vázquez: Creo que un factor importante de la prensa escrita es el romanticismo del papel, de lo físico (igual que sucedería con el vinilo frente al archivo digital). Pero, claro, en el papel hay un límite de espacio que, a priori, no existe en la prensa digital. A veces creo, en este sentido, que no tenemos término medio con esto: o volcamos todo el esfuerzo en el papel o nos ponemos a tope con la parte digital, sin que haya un equilibrio entre las dos cosas. En la versión digital de Jot Down hay artículos y entrevistas muy extensas que también puedes encontrar en la edición papel, como la entrevista a Andrés Calamaro. Otra cosa es el tema económico, la publicidad y los costes de producción. Recientemente hemos podido saber que se ha “roto” la relación entre Jot Down y El País. Creo que Jot Down no tiene publicidad, ergo no entra dinero de marcas (no obstante, en la web hay banners de museos y exposiciones). Desconozco la manera que tienen de mantenerse (económicamente hablando) y no puedo aportar más información al respecto. A pesar de todo, Jot Down ya ha conseguido hacer mucho: tener un nombre. Los suscriptores son su aval. En resumen: las virtudes de uno y otro formato pueden complementarse con sus respectivos defectos o contras. Otra cosa es que todavía no hayamos entendido que la cantidad no es igual a la calidad. O sea, que no me vale de nada que publiques un reportaje de 40.000 caracteres si lo que cuentas está vacío de contenido. Por eso es importante cuidar la base de todo, que es el rigor, el contenido de calidad y la pasión por escribir sin importar cuánta gente te vaya a leer. ¿Que ha quedado muy largo? Bueno, puedes seguir leyéndolo más tarde. Si te fijas, hay medios digitales que muestran el icono de un cronómetro –y una barra de tiempo- con los minutos aproximados que necesitas para leer la pieza en cuestión. La web del New York Times también es otro ejemplo de contenido extenso. 

En los últimos años ha habido una enorme proliferación de todo tipo de webs, blogs, de temática musical, ¿la irrupción de tanta oferta es algo siempre positivo o tiene algunas desventajas esa posible saturación? 

Carlos H. Vázquez:  Que haya variedad y se abran las puertas de la comunicación siempre es bueno, pero también es cierto –como hablábamos antes- que mucha cantidad no siempre es igual a calidad. La irrupción de tanta oferta ha contribuido a que se abaraten los costes de las publicaciones para que cualquiera pueda abrirse una cuenta en Blogger o Wordpress y empezar a contar qué le parece éste u otro disco que ha escuchado recientemente. ¿Qué sucede? Que hay quien se piensa que por tener un blog ya le van a enviar discos a casa o que le van a acreditar en el Primavera Sound. Un blog es barato, sobre todo al principio. También se ha desdibujado la figura del prescriptor. Antes de la aparición de los blogs y demás, la gente acudía a revistas especializadas –como Popular 1, Ruta 66, Rockdelux o Efe Eme (en su edición de papel)- para leer las reseñas de los últimos discos y hacerse una idea de lo que había antes de comprarse el elepé. Ahora no, porque te encuentras con opiniones muy dispares sobre un mismo disco y puedes ir a Spotify para escucharlo sin necesidad de comprártelo. Puede haber saturación, desde luego, y de hecho la hay (el mejor ejemplo es ‘El mal querer’ de Rosalía, un disco sobresaliente que nos han vendido hasta la saciedad). Un disco, si es bueno, se vende solo, pero la industria no vive de los gustos subjetivos. 

Y en ese mundo donde la manera de escuchar música es mucho más atomizada y el disco ha desaparecido casi como concepto, ¿qué papel crees que debe de jugar el periodista/crítico musical en la actualidad? 

Carlos H. Vázquez:  Sinceramente, no lo sé. Esto no significa que en la actualidad el periodista o crítico musical tenga menos importancia (lo que Fernando Navarro publica en El País va a misa), pero sí es cierto que su figura no está tan presente en los medios generalistas como hace veinte años, tanto en papel como en digital. Por supervivencia, el periodista o crítico musical, en general, tiene que diversificar su temática y abrirse a otros campos para poder subsistir, tanto en lo económico como en lo literario. 

Dada esa evidente falta de relevo generacional en el interés por la prensa musical, ¿crees que se trata de una cuestión cultural por parte del lector o existe un desapego de la prensa por los intereses más populares? 

Carlos H. Vázquez:  Yo creo que es un poco las dos cosas. Se lee poco y cada vez menos, y encima nos quedamos con el titular y no con el cuerpo del contenido. No me atrevería a decir que en España se lee poco, pero es una realidad (hace nada, el ministro de Cultura y Deportes, José Guirao, dijo que “es un problema muy grave que haya un 32,8 % de lectores que nunca lee”). Además, cada vez, la comprensión lectora es peor, se cierran librerías (por la aparición de la compra on-line en Amazon, etcétera), los títulos que salen a la venta son de éxito rápido o efímero y no se suele cuidar al lector que no compra tanto (porque no puede o no quiere). Ya no hay lectores, sino fans. A mi parecer, la industria del libro está repitiendo más o menos los mismos errores que la industria discográfica. Se trata de una cuestión cultural. Por último, y para no dejarme el tema del desapego de la prensa por los intereses más populares, creo que también se ha marginado mucho a las páginas de cultura en los medios generalistas, tratando estos temas como algo menor. 

¿Y cuál es tu percepción respecto al espacio, y al contenido, que se le otorga a la cuestión musical en esos medios generalistas? 

Carlos H. Vázquez:  Parece que está teniendo más importancia, pero creo que sigue siendo un poco insuficiente. Si no es un evento gigante, como puede ser un festi o la visita de los Stones al país, puede pasar desapercibida una gira de teatros pequeña pero con el derecho a aparecer en las páginas de cultura, en los informativos... Pero bueno, para eso hay otros canales. Tú decides cuál escoger y cómo informarte.

¿Dónde situarías tus primeros recuerdos en los que pensabas que te gustaría ser quien firmara tal o cual artículo? 

Carlos H. Vázquez:  Entiendo que te refieres a mi trabajo. Cuando empecé a escribir en Orpheo, el fanzine de Carlos Molina, lo hice porque me gustaba hacer entrevistas de temática musical. Después pensaba que sería genial hacer lo mismo en Efe Eme o en Esquire. Las cosas, después de todo, llegan solas si le pones empeño y te sacrificas, porque aquí, salvo que tengas padrino, no valen las intenciones, sino el esfuerzo. Escribir es duro de por sí, porque requiere de tu tiempo casi a jornada completa, pero te reporta satisfacciones increíbles cuando las cosas salen bien. 

Y dentro de esa ya larga carrera en diferentes medios, ¿cuál es el momento, el comentario o la situación, que con más cariño y/o emoción recuerdas? 

Carlos H. Vázquez:  Hace muy poco, con la publicación del reportaje en Jot Down sobre los veinte años de ‘El milagro de P. Tinto’, recibí un bonito y esperanzador e-mail de Javier Fesser (director de la película) felicitándome por la publicación. Ya está, no necesito más; he llegado a donde yo quería llegar. 

¿Y el momento o situación que siempre has soñado que te gustaría que se produjese? 

Carlos H. Vázquez:  Soy de los que piensan que si cuento algo ya no se va a cumplir, pero te diré que ese momento soñado tiene que ver con Bob Dylan. De hecho, tengo las preguntas preparadas para cuando toque entrevistarlo. No sé si eso sucederá, (lo dudo, al menos conmigo), pero quiero estar listo por si se alinean los astros. 

Si se puede contar, ¿cuál ha sido ese personaje (del ámbito musical) con el que te has topado que sin esperarlo te haya sorprendido gratamente y por qué? 

Carlos H. Vázquez:  Till Lindemann (Rammstein). Lo estaba entrevistando en una terraza de la plaza de Santa Ana justo cuando el señor que toca el saxofón se acercó a las mesas a tocar. Claro, no había manera de oírse. Estuvimos haciéndolo así durante un rato hasta que el bueno de Till me dijo que parase la entrevista. Llamó al tipo del saxo, pero no se acercaba (Till Lindemann ronda los dos metros y pesa cerca de noventa kilos). Yo creía que lo iba a matar. Volvió a llamarlo, pero el otro se iba alejando disimuladamente tocando su instrumento. Till se levantó. “Ya está, lo mata”, pensé. Le vuelve a llamar. Nada. Till decide echar a andar hacia él y acabó enganchándolo del hombro. Al hombre del saxofón no le quedó más remedio que atender al gigante alemán, que además esa mañana iba de negro. Echó mano del bolsillo mientras le hablaba amablemente y le entregó varias monedas (no alcancé a verlas bien). “Está haciendo su trabajo y hay que pagarle por ello, aunque no nos guste”, me dijo Till Lindemann para continuar con la charla. El del saxo se fue en silencio, no volvió a aparecer a lo largo de la entrevista. No sé si regresó al lugar el resto del día. 

Otro aspecto consustancial, por la propia esencia del aspecto musical, es el factor social, las amistades… ¿crees que a veces en la forma de realizar la tarea informativa se impone demasiado ese aspecto frente a una mirada más profesional, más objetiva? 

Carlos H. Vázquez:  Está claro. Uno de los motivos por los que la crítica se ha banalizado han sido las reseñas amables de los discos para no molestar al músico o a la disquera, pues temes que te cierren el grifo y dejen de invitarte a conciertos, mandarte discos a casa o tener un trato preferencial a la hora de concederte entrevistas. Y eso es debido a que cualquier persona -como he comentado antes- puede autoproclamarse crítico musical con solo abrir un blog. Y de hecho diría que no es culpa ni de la gente, porque antes de los blogs estaban los fanzines y otras publicaciones más minoritarias o “caseras”. En internet nos comunicamos al instante y con un tuit ya puedo decir, por ejemplo, que el último de Springsteen es aburrido o que Paul McCartney lo ha bordado con un nuevo disco. No deja de ser una crítica (otra cosa es la importancia que se le dé). Pero volviendo al tema principal, creo que sí se impone esa condición a la hora de realizar la tarea informativa. El mamoneo es constante, ¿pero dónde no lo es? Que cada uno lo haga lo mejor y más sincero que pueda (la crítica, no el mamoneo).

No trabajas solo en el ámbito musical, también realizas entrevistas a gente relacionada con el mundo del cine, actualidad, política.., ¿qué diferencias sustanciales has percibido en la manera de trabajar entre el entorno musical y el resto? 

Carlos H. Vázquez:  El trato es un poco diferente, pero tienen muchas similitudes. La forma de las entrevistas sigue siendo la misma (una conversación), sólo que cambia la temática. Las agencias, representantes, comerciales y demás me parecen más “profesionales” en comparación con el funcionamiento que tiene en la música (es una percepción mía). Quizá conozca más el entorno musical que el del cine, por ejemplo, donde puedes entrevistar a Juliette Binoche en la suite del Hotel de las Letras o a Ernesto Sevilla en un cuarto que sirve de almacén en unas oficinas. Eso mismo te puede pasar también en la música o en el mundo editorial, así que prácticamente son lo mismo. Yo creo que la diferencia sustancial está en que son nombres, rostros y entornos diferentes. Recomiendo ver a Paquita Salas. Es una parodia genial. 

Hoy en día, todos sabemos, creo, qué tipo de artículos son los más leídos o los que tienen más repercusión, ¿de qué manera lidias con esa corriente que propugna por encima de cualquier otra consideración la polémica, el ruido en redes; la imposición del clickbait, en definitiva? 

Carlos H. Vázquez:  Sobre esto, tengo que citar el artículo que publicó Rafa Cervera hace varios días: “Hubo un tiempo en que el efecto que tenía mi trabajo era una especie de misterio. Las ocasiones en las que hice radio me dieron la oportunidad de hablar y conocer a algunos oyentes. Obtenía algo de eso que llaman feedback y que a mí siempre me suena raro porque no es un término que asocie con las relaciones personales sino con el ruido”. Creo que esto responde a tu pregunta. En lo que a mí respecta, te diré que llevo un poco mal el ruido y los ofendidos. Cualquier cosa levanta polémica y esto es aprovechado por algunos medios que se dedican a fomentar el hype con titulares tipo “no te vas a creer lo que sucedió a continuación”. Si es bueno, un texto no necesita venderse. Cervera dice en esa misma opinión que acabado de citar que él no escribe para molar a nadie, y tiene razón. Hay que leerle a él, a Álvaro Corazón Rural, Fernando Navarro, Karina Sainz Borgo, Juan Soto Ivars, Víctor Lenore, María Mercromina, Manu Jabois, Borja Terán... Pueden gustar o ser odiados, pero son opiniones muy interesantes (por diferentes) y te mantienen alejado del clickbait durante un rato. No necesitan molar a nadie. 

"Big Shot", segundo adelanto del inminente nuevo disco de The Limboos


"Big Shot" es el segundo adelanto que The Limboos nos presenta de lo que será su nuevo álbum, "Baía", que verá la luz el uno de marzo. Se trata de otra muestra de su nuevo sonido: fresco y directo, sin límites, con un ritmo palpitante y embriagador que engrandece el significado de ‘cool’. Si con su anterior anticipo, "Where Did She Go", mostraron un sonido sin prejuicios ni fronteras; este nuevo paso lo deja cristalino. 

Su nuevo disco —producido por Mike Mariconda y con un cien por cien de canciones propias—nos ofrecerá una nueva lección de clase, de sudorosa elegancia donde consiguen que bailemos y caigamos, extenuados, en sus hipnóticas redes. Por el camino, nos enseñan que dentro de este podrido mundo posmoderno, existe otro, un territorio "limbootico" en el que habitan los que guardan los secretos de la buena música y donde todo es real, caliente y excitante.

 

Echo & The Bunnymen: Oscuro sello "british"

Sala Razzmatazz (Room Festival), Barcelona. Jueves, 14 de febrero del 2019

Por Àlex Guimerà 

La segunda parada en nuestras tierras de Echo & The Bunnymen, tras el concierto en San Sebastián (12 de febrero en el Teatro Victoria) y antes del de Madrid (15 de febrero en La Riviera), tuvo lugar el pasado día 14 en la Sala 1 de Razzmatazz. Venían presentando su nuevo álbum "The Stars, The Ocean & The Moon"(18), con el que han retocado, sin gran fortuna, trece de sus grandes éxitos, por lo que el viaje por sus clásicos venía garantizado. Y es que los de Liverpool tienen en sus cinco álbumes de estudio de los ochenta- "Crocodiles", "Heaven Up Here", "Porcupine", "Ocean Rain" y su homónimo- sus mejores credenciales, con su particular y oscuro post-punk y pop de pegada. 

Supervivientes de aquella época únicamente aguantan el carismático vocalista Ian McCulloch - con ese estilo ante el micro que luego heredarían otro Ian (Brown) y Liam (Gallagher)- y el habilidoso guitarrista Will Sergeant, fundador y compositor de muchos de los éxitos de los Bunymmen. La formación en directo la completan unos solventes músicos como son el guitarrista acústico Kelley Stoltz, el bajista Stephen Brannan, el teclista Jez Wing y Nick Kilroe a las baquetas. Así, el sexteto abordó un repertorio cuya primera (y grata) sorpresa fue que no sonaba como la reciente revisión efectuada en el disco del año pasado sino buscando el sonido original. La pega, quizás, estuvo en que con los problemas vocales de Ian, a quien le cuesta abordar los tempos bajos pero que suena poderoso en los altos, el control del sonido y la instrumentación en demasiadas ocasiones pusieron en el centro de las canciones la irregular voz en detrimento de la música, mientras que cuando hicieron lo contrario la cosa funcionó.

Pero de lo que no hay duda es que nadie salió del breve concierto (apenas hora y media) sin gozar de lo mejor de un cancionero que tuvo en su tercer corte "Rescue" la primera de las ovaciones; luego llegarían también los gritos de "Over The Wall", la deliciosa e hipnótica "Seven Seas", el himno "Bring On The Dancing Horses", la aclamadísima y exigida "The Killing Moon" y el brutal cierre "The Cutter", con todo el desarrollo final épico a toda castaña para nuestro deleite. Entre medio también hubo versiones de sus admirados The Doors (blueseros con "Roadhouse Blues" metida en "Villiers Terrace") y de Lou Reed (malotes en "Walk On The Wild Side" tras "Nothing Lasts Forever"), bromas de Ian hacia Barcelona como cuando cantó "Take a Barcelona on The Mersey Side" en clara referencia al río y sonido "liverpooliano", o sus parlamentos en un castellano, aunque esforzado, inteligible. 

Para los bises guardaron la esperada "Lips Like Sugar", coreada al unísono por la audiencia, y una sentida "Ocean Rain" que hizo enmudecer la algarabía. Con la salida una segunda ocasión pusieron el broche de oro al directo a toda caña con "Do It Clean", que para ser post-punk sonó muy punkarra. Fueron los mejores momentos de un directo que con matices estuvo genial de esta banda puro sello british que marcó época en los ya lejanos ochenta.