Julio arderá con las giras de Osaka Monaurail y Sugar Daddy and The Cereal Killers


La primera semana de julio, al margen de por la subida natural de las temperaturas, varias de nuestras ciudades sufrirán un ardor añadido debido a las giras que en los primeros días del mes de julio realizarán Sugar Daddy and The Cereal Killers y Osaka Monuarail de la mano de la promotora All Nighters

Sugar Daddy and The Cereal Killers son una locomotora de Rhythm & Blues que en sus actuaciones no olvida el Swing ni el Boogie Woogie. Ver a estos siete italianos en directo es transportarse a la Norteamérica de los años cuarenta: elegancia sobre el escenario y gotas de sudor en la pista de baile. 

Nacidos en 2009 en la ciudad norteña de Milán, es ese año cuando Simone Caputo, conocido comúnmente como Sugar Daddy, empieza a desarrollar junto al baterista Francis Needham y al bajista Roberto Boldi una propuesta personal partiendo del Blues que ya practicaban en proyectos anteriores. Clave en su sonido será la sección de viento integrada por Luigi Napolitano, Roberto Dibitonto y Cosimo Pignataro a los que finalmente se uniría el virtuoso pianista John Bramley. Intercalando composiciones propias, incluidas en su lp "Thirteen Days", con versiones de grandes clásicos como Muddy Waters, Little Richard, Ray Charles o Louis Prima estos trabajadores músicos han compartido escenarios por toda Europa con bandas como Ray Collins Hot Club, Polecats o The Limboos. Desde el día 5 de julio y hasta el 8 recorrerán respectivamente  Madrid (Sala Clamores), Zaragoza (Slap! festival), Vallés (Asturias, AMC Boca Negra), Bilbao (Nave 9) y Logroño (Stereo)



Osaka Monaurail, por su parte, bajo un nombre proveniente del tren que llevaba a sus componentes originales de casa a la universidad, el Monorail de Osaka que decidieron escribirlo como Monaurail en homenaje al tema de 1974 de los J.B.s: "J.B.s 'Monaurail", son el primer grupo funk de Japón. Una banda de ocho miembros que desde su nacimiento en 1992 ha querido tocar funk inspirado en James Brown, Curtis Mayfield, Isaac Hayes y por supuesto los J.B.s. Liderados por el carismático Ryo Nakata a la voz, todos vestidos impecablemente con los más elegantes trajes, se mueven al unísono, mientras que la sección de vientos efectúa un deslumbrante despliegue de girar trompetas y hacer sudar al respetable. En pleno baile Nakata recuerda al gran James Brown dislocando articulaciones, moviéndose mientras toca su piano repleto de groove y lleva a la multitud al frenesí con un grito conmovedor. Se podrá disfrutar de todo ello desde el 2 julio y hasta el 6 en en la sala Clamores de Madrid, la Zentral de Pamplona, 16 toneladas de Valencia a Wamba Buluba de Barcelona y en el Slap festival de Zaragoza, respectivamente.



ZZ Top: "Live At Montreux 2013"

Por: Txema Mañeru 

Aunque esta gran actuación en Montreux de los ZZ Top apareciera en 2014, la verdad es que no había tenido el gusto de verla hasta esta económica y brillante reedición. Y la he recibido con algarabía. Esto es debido a la pequeña gran decepción que significó su última visita aquí. En el Azkena Rock Festival del 2015 sonaron realmente escasos de potencia y bastante justos de entrega y forma. Sin embargo, en este "Live At Montreux 2013" (Eagle Vision Classics / Universal) están realmente inspirados. La calidad de imagen y sonido es la habitual en los muchos volúmenes aparecidos ya de esta fantástica colección de Eagle Vision que es "Live At Montreux". Me vienen a la mente espectaculares volúmenes dedicados a artistas tan dispares como Marvin Gaye, Santana, Jamiroquai, Status Quo, George Benson o Average White Band, aunque la lista es interminable. ¡Y qué siga! Puedes darte un garbeo por www.eagle-rock.com para comprobarlo. Además ahora, a la vez que esta joya, han salido otros cinco directos que harán las delicias de los respectivos seguidores de cada propuesta. Es el caso de Gary Moore & Friends con "One Night In Dublin – A Tribute To Phil Lynott", El film del "Rock For The Rising Sun" de Aerosmith en el 2011; y no faltan los infalibles en directo The Who, con un potente "Live In Texas ‘75" o Ritchie Blackmore’s Rainbow con "Black Masquerade". Por último y menos habituales, Nazareth con "No Means Of Escape – Live At Metropolis". Como ves variedad dentro de estilos muy rockeros y aguerridos en esta tanda. 

Esta era la tercera visita a Montreux de los ZZ Top tras las de 1996 y 2003. Era muy especial por el reciente fallecimiento del fundador del Festival Claude Nobs. Hay emocionadas palabras por parte de Billy Gibbons en los jugosos extras con entrevistas. Pero también hay merecido tributo musical en forma de jazz blues con bastante improvisación junto al gran órgano Hammond de Mike Flanigin y la segunda guitarra de Van Wilks. Los cinco firman un gran "Kiko" instrumental, con brillo para el teclado, y el sonido más blues de la preciosa balada de Billy Miles y Nathaniel Nathan "I Loved The Woman".

Además de eso entre los 17 temas y casi hora y media de actuación están los mejores temas de sus discos más celebrados de los 70, "Tres Hombres" y "Fandango". Bien representado está también su pelotazo de los 80, el brutal "Eliminator". Sumado a ello, acaban de editar su único y más que celebrado disco de esta década, "La Futura", al que no hicieron ascos para satisfacción de los asistentes y también de los que lo contemplamos ahora por primera vez. Así encadenaron de dicho disco el tema inicial del mismo, "I Gotsta Get Paid", y el potente y volador "Flyin’ High", con su pegadizo estribillo combinado con sus crudas guitarras. Muy buena resulta la toma del abrasador "Chartreuse". Una pena que no hicieran esa joya que lo cierra titulada "Have a Little Mercy".

Antes de todo comienzan con una atronadora "Got me Under Pressure’", ya con sus relucientes y llamativos trajes y buenas imágenes de vídeo como suele caracterizarles. El segundo tema es un rotundo clásico, "Waitin’ for the Bus", con los riffs y punteos marca de la casa Gibbons, para llegar al blues puro y lento "Jesus Just Let Chicago". La guitarra de Billy suena densa y envolvente en su ponderosa versión del "Foxey Lady" de Jimi Hendrix. Tenemos más sonidos del Texas salvaje, pero con su cabeza en el Mississippi , en "My Head’s in Mississippi". Tras una brutal "Legs", los bises son una gozada de principio a fin con la pletórica "Tube Snake Boogie" y sus guapos vídeos. A continuación, y como casi siempre, la contagiosa y eufórica "La Grange" y una "Tush" magníficamente cantada por Dusty Hill y con Billy marcándose unos increíbles solos a la vez que se fuma un cigarrillo.

En los extras tenemos unas entrevistas breves, pero sinceras y divertidas. Además Billy habla sobre Claude Nobs y su auténtica pasión por la música y se emociona y nos emociona. Otro buen tributo a su influyente figura, además del ya comentado apartado musical. ¡Me he quedado con ganas de ver sus anteriores actuaciones en el festival para compararlas!

Wilko Johnson: "Blow Your Mind"

Por: Kepa Arbizu 

A los “mitos” musicales les adjudicamos el don de la inmortalidad debido a la capacidad que tienen sus obras para perdurar en el tiempo y en la memoria colectiva. Una capacidad simbólica que sin embargo en el caso de Wilko Johnson pareciera que se ha tornado casi en realidad, ya que si en aquel fatídico 2013 en el que fue diagnosticado de una enfermedad terminal su presencia física parecía irremediablemente llamada a desaparecer, un lustro después le seguimos teniendo entre nosotros y con dos álbumes publicados durante ese periplo. El último, recién editado bajo el nombre de "Blow Your Mind", demuestra además que el nervio rockero palpita todavía desbocado en el que fuera componente esencial de Dr. Feelgood, banda pertrechada de una desbordante personalidad convertida posteriormente en un estilo referencial. 

Vista ahora aquella colaboración, fechada hace cuatro años y que nos dejó boquiabiertos, junto a Roger Daltrey en "Going Back Home", y desde la perspectiva que nos ofrecen estas nuevas composiciones -tarea en la que no se sumergía el inglés desde hace treinta años-, se puede calificar aquel trabajo como un lujoso ensayo o paso previo para la consecución del actual. Su lógica pérdida de presencia allí, debido al necesario protagonismo compartido adoptado en la participación con el cantante de The Who, ahora se transforma en una huracanada y radical muestra de su personalidad, en la que se incluye por encima de todo sus afilados riffs de guitarra y el gusto por un sonido no exento de palpitar rítmico. Para dicha consecución, la ayuda primordial parte de los habituales componentes de su grupo, integrado por el bajista Norman Watt Roy, camarada de correrías desde los años setenta tras su encuentro en The Blockheads, y el batería Dylan Howe. Cierra la alineación Dave Eringa como productor heredado de su anterior álbum. 

Resulta imposible imaginarse un creador, sean cuales sean sus virtudes, que frente a una situación tan excepcional como la vivida por Wilko Johnson ésta no deje una huella claramente reconocible en su obra. Evitando escenas lacrimógenas baratas o sentimentalismos laxos, el disco aparece marcado por la reflexión sobre el paso del tiempo y su acechante sello, ya sea aplicado explícitamente a su propio caso reciente como esparcido en otro tipo de historias y contextos, transmitiendo globalmente un ánimo de superación pero teñido de un halo melancólico. Estado emocional que sin embargo no implica un descenso en las revoluciones ni en la contundencia de la propuesta, a pesar de que el inicio del álbum se escenifique con la tensión contenida de "Beauty", que no invisibiliza aun así esos característicos ritmos sincopados y afilados. Unos que alcanzarán toda su expresividad, remitiéndonos al legado de Dr. Feelgood pero también al de su estancia junto a Ian Dury, en la machacona "Tell Me One More Thing" o en "That's The Way I Love You", que se balancea con la adaptación del deje clásico "rockandrollero" a lo Chuck Berry. La agitación tribal, con ese copyright adscrito a Bo Diddley, con el que se comporta el tema homónimo o un rock más recogido, como adelanta su propio título "Take It Easy", pero en el que vibran esos contagiosos empeñones marca de la casa, dibujan el perfil de un Wilko Johnson claramente reconocible, moldeado con variados extractos musicales y en estado de gracia. 

La inmersión en esa faceta escorada hacia el blues que históricamente siempre ha alimentado de manera copiosa la expresión musical del británico, en esta ocasión hará las veces de camino por el que acercarse a ciertas ambientaciones más intimas y reflexivas, por mucho que eche por tierra dicha teoría una acertadísima "Marijuana", dirigida por el ímpetu absorbido de Howlin' Wolf, o el rotundísimo boogie de "I Love The Way You Do". Frente a ellas, la oscura "Low Down", armada bajo un fraseo recitativo susurrante, o "Lament", que no necesita de voz para constituir su impactante mensaje, imponen un deceso en esa pegada directa que predomina en un disco que, tal y como demuestran los tres rostros desafiantes de su portada, utiliza la presencia de la muerte y el siempre caprichoso trascurrir de los días para hacer una vindicación de la vida entendida como esa pulsión eléctrica que a veces, solo a veces, es capaz de causar el milagro, también el de reencontranos con un Wilko Johnson en su máxima expresión.

Entrevista: Fino Oyonarte

"Ahora lo que me apetece es dedicar el tiempo a mí mismo y a lo que quiero, que es este disco"

Por: Sergio Iglesias
Fotografía: Ricardo Roncero

"Sueños y tormentas" es el primer trabajo en solitario de Fino Oyonarte, un disco en el que el artista almeriense pero madrileño de adopción, muestra su lado más personal. Textos autobiográficos, melodías elaboradas y una gran cantidad de arreglos de cuerda hacen de él un disco sorprendente e imprescindible en el que descubrimos al Fino más intimista y sosegado. 

"Sueños y tormentas" es tu primer trabajo en solitario, un disco que, a primera vista, puede parecer minimalista pero en el que, sin embargo, encontramos una gran cantidad de arreglos instrumentales… 

Fino Oyonarte: Sí. Tiene un aspecto minimalista en el sentido de que en principio era muy acústico o muy básico, aunque se le fueron añadiendo una serie de pinceladas que, poco a poco, fueron enriqueciendo las canciones. Las guitarras y la voz las doblé porque a mí siempre me ha gustado ese tipo de producción, basándome un poco en Phil Spector, pero los demás arreglos son cosas que fuimos probando y, de hecho, al final hubo que restar. Fuimos probando cosas con sintes y así y veíamos que no hacían falta muchos arreglos, pero sí que es cierto que tenía algunas melodías en la cabeza con cuerdas y tuve la suerte de poder contactar con Phillip Peterson a través de Daniel Lorca de Nada Surf , que me dijo que nos iba a hacer cosas alucinantes. Esas melodías que yo tenía en la cabeza estaban un poco ambientadas en Nick Drake, en los Beatles de "I am the walrus"… imágenes que yo le contaba para que se hiciera una idea de lo que queríamos; también le tradujimos las letras para que lo entendiera y la verdad es que se hizo un gran trabajo. Después le dimos otra vuelta aquí con Ana Galletero y otra más en la sesión que tuve en Río Bravo en Valencia con Xema Fuertes y con Caio Bellveser, que no habían oído nada pero que enseguida lo pillaron todo. Desde la idea inicial que yo tenía, se fueron metiendo pequeños detalles que creo que le dan un punto orquestado muy bonito y estoy muy contento con el resultado. Realmente sí que tiene ese punto de sencillez, es un disco que no está sobrecargado, aunque haya momentos como, por ejemplo, ese final apoteósico de cuerda en "Atrapado" o la instrumentación fantástica de "Estos años", pero, si realmente lo abrimos un poco, es un disco que se mantiene absolutamente con guitarra y voz 

¿Es este el trabajo más ambicioso de tu carrera? 

Fino Oyonarte: Hombre… yo diría que es más sencillo que ambicioso. Pero sí es cierto que nunca me había atrevido a hacer algo tan personal, porque incluso en Clovis, que era un proyecto bastante personal compartido con Cris (Cristina Plaza), había alguna canción que podría ser el germen de esto como “Los pies fríos” aunque ahí había sintes y alguna guitarra eléctrica. Realmente, es un disco que parece sencillo pero que ha sido complejo, sobre todo a la hora de escribir de esa manera que puede parecer tan natural, porque ha habido que darle muchas vueltas. Imagino que todos los músicos que escriben sus letras tienen su forma de hacerlo y yo en ese sentido tenía menos experiencia. Conozco a gente que escribe maravillosamente como Josele (Santiago), que tiene un estilo muy desarrollado y hay otros que me gustan mucho y a los que me puedo acercar como Javier Sánchez de Ama, por esa forma tan sencilla de escribir, también me gusta mucho Rafa Berrio, aunque tiene mucha retórica en sus letras, y me ha sorprendido mucho José Ignacio Lapido, aunque musicalmente no esté tan cerca de él, y por supuesto, me encanta la manera de expresar las cosas de Kiko Veneno. En ese sentido, mis amigos dicen que tengo una manera muy sencilla de escribir y que no hace falta ningún manual para descifrar mis letras. 

Letras, como dices, claras, pero sobre todo, valientes, en el sentido de que no se ocultan pasajes autobiográficos… 

Fino Oyonarte: Tampoco era esa mi intención. En un principio quería ver qué me salía y tuve bastantes bloqueos, porque no sabía si escribir sobre sensaciones más externas. Pero, al fin y al cabo, tenía sentido hacerlo como finalmente lo he hecho, ya que era una necesidad que tenía de hacer esa búsqueda interna, y también era algo que tenía pendiente desde hace años, así que lo he intentado hacer y me ha salido esto. Hay cosas que realmente me daban un poco de pudor como las letras de "Atrapado" que son bastante oscuras porque estás hablando de tu enemigo interno, de tus multiegos, de que un día estás de una manera, otro de otra… Esos conflictos que, al final, se han convertido en un tema increíble que, al principio, casi no podía ni cantar, ahora lo puedo hacer y me da momentos maravillosos. Sí que en cierta manera es autobiográfico porque ha surgido así, y se ve claramente en temas como "Afortunado", una reflexión con imágenes del pasado, de cuando eres un chaval y tienes ilusión por hacer un montón de cosas, que cuenta situaciones de mi vida y de mi yo actual que se ha forjado a lo largo de los años; también es muy evidente el tema autobiográfico en "Cien pasos", donde se habla de una segunda oportunidad después del problema de salud que tuve y en el que hablo de que hay que ver lo positivo, que es que sigo vivo. 

¿Ese susto fue fundamental para pensar, recapacitar y decidir que era el momento de sacar este disco? 

Fino Oyonarte: Hace mucho tiempo que tenía en mente hacer algo más personal. Yo estoy muy contento con mi función y mis vivencias en Los Enemigos que, para mí, es una parte muy importante de mi vida. Aunque haya podido participar más o menos en la parte creativa, ya que Josele lleva el peso fundamental en ese aspecto, pienso que he tenido un peso muy importante en muchas otras facetas de la banda. Pero sí que tenía una necesidad de hacer algo propio… quizá lo tuve con Clovis y con Los Eterno en cierto modo, pero después de ese problema de salud sí que decidí que tenía que hacer eso que tenía pendiente, prácticamente desde que empecé en la música y que no había hecho, quizá porque no me había llegado el momento, porque no me había atrevido o porque siempre he dedicado mi trabajo a los demás en producciones o en grupos. No puedo ocultar lo que me costaba enfrentarme a esto y quizá podía haberlo hecho cuando era más joven, pero estoy orgulloso de todo lo que he hecho hasta ahora y en este momento más, después de haber dado este paso y de haber abierto esta puerta para el futuro. 

¿Podríamos resumir este paso con la frase de "Afortunado": "Ahora que voy más despacio dame tiempo para mí"? 

Fino Oyonarte: (Risas) Pues no lo había pensado así. La verdad es que sí, pero me cuesta porque soy un todoterreno y todo lo que hago lo vivo con mucha intensidad; eso está bien pero es que, cuando iba a hacer algunas funciones, parecía que iba a ser la última y estaba dejándome la piel de tal manera que mi cuerpo dijo "¡Basta!". Está bien hacer giras, sacar discos, editar libros… eso es lo bonito y lo mágico de esto y me di cuenta de que, a base de trabajo, de esfuerzo y de ilusión, las cosas se van consiguiendo, pero el problema es intentar disfrutar en todas las fases. Mira… por ejemplo, esta mañana me acaba de llegar el vinilo y me ha hecho una ilusión muy grande porque, para conseguirlo, ha tenido que pasar mucho tiempo, ha habido mucho trabajo, pero también muchas decepciones y quebraderos de cabeza… Por eso, en cuanto lo tienes en la mano solo piensas “¡buah!, me voy a casa a tomarme una copa de vino escuchando el vinilo, porque me lo merezco y paso de todo lo demás”. Pero después también esto pasa, no es la meta. Por eso sale en el disco el monte Alfaro, que está en Almería, porque muchas veces nos lo planteamos todo como si fuéramos a subir una montaña hasta que lo haces y te das cuenta que después hay otras 30… pues esto es igual: ya tengo el disco, pero ahora hay que plantearse hacer la promoción, tocarlo en directo… todo lo que es esa subida simbólica a la montaña hay que hacerla, pero disfrutando del paisaje, porque de nada sirve dejarse la piel y llegar sudando. A veces, a mí me cuesta disfrutar de esos momentos pero ahora estoy muy contento con este nuevo disco y estoy deseando que lo escuche la gente. Quizá cuando era más joven no me lo habría planteado así, y me he sorprendido a mí mismo porque había cosas que ya tenía pensadas, pero ha habido muchas otras que han ido surgiendo. Aunque está bien tener las cosas en la cabeza, a veces, hay que dejar un margen a la libertad. 

¿Notas mucha diferencia entre trabajar solo o como componente de una banda? 

Fino Oyonarte: La diferencia fundamental es que todas las decisiones las tengo que tomar yo y en el proceso de creación del disco he tenido muchas dudas. Por suerte, ahí he tenido a la pobre Cris martirizada en muchos aspectos, ya que ha sido la primera que me ha ayudado en todo y me ha animado a enfrentarme a esto, porque sabía que yo quería hacerlo desde hace muchísimos años. Aunque somos compañeros y pareja, ahora cada uno tiene su proyecto y ha sabido mantenerse al margen para no influirme con sus ideas y me ha forzado para que tome las decisiones. Yo puedo tener muy claro las cosas en una producción o cuando dirijo a unos chavales e intento tener ese papel, pero aquí tenía muchas incertidumbres y me tiraba días pensando que lo que iba haciendo no valía para nada… ese tipo de cosas forman parte del disco y, como te decía, las ha vivido muy de cerca Cris. Cuando estás en un grupo como Los Enemigos, Josele trae una composición y la vamos trabajando en el local entre todos, haciendo un trabajo de equipo también en los directos; con Los Eterno fue una experiencia fantástica y muy gratificante porque todo era improvisación, fue como un encuentro con la música, disfrutar por disfrutar en el salón de mi casa, que se convirtió en un local de ensayo donde quedábamos y fue un experimento muy chulo y muy en común, igual que con Clovis. La gran diferencia es que ahora quería trabajar de otra manera, coger el lápiz y la guitarra, e ir paso a paso. 

¿Qué tal ha sido la grabación en Estudio Uno? 

Fino Oyonarte: La grabación para mí es un ritual. He cogido cosas que he aprendido del pasado y también he hecho cosas que quería hacer, como grabar en un estudio como Estudio Uno con tu micro bueno, con una buena acústica… podía haberlo hecho en casa, pero era una necesidad que tenía. Como te decía, para mí la grabación es un ritual en el que reflejas un momento muy determinado de tu vida; Por ejemplo, yo grabé el primer disco de Los Planetas y, si lo hubiera grabado seis meses más tarde de lo que lo hice, habría salido totalmente distinto. Yo quería vivir esa experiencia de grabar ahí y tuve la suerte de contar con Cesar Verdú, compañero, amigo y gran profesional como técnico y productor que ha estado a mi lado dirigiendo la grabación. Se hizo en dos fases, primero las acústicas, la voz y alguna base, paramos un tiempo porque él tenía mucho lío con León Benavente y después lo terminamos en octubre. Podía haberlo hecho con otra gente y terminarlo antes, pero quería tener a mi lado una persona como él, que no fuera demasiado impulsiva y que respetara lo que yo quería decir y, en ese sentido, ha tenido un grado de implicación muy grande.

Productor de Los Planetas o Lagartija Nick, miembro de Los Eterno y Clovis, bajista y fundador de Los Enemigos… y a pesar de todo, ahora prácticamente tienes que empezar de cero. ¿Cuesta asimilar esto de volver a ser un “debutante” después de tantos años de carrera?

Fino Oyonarte: Sí, pero no es la primera vez que me pasa, y por eso me muevo entre la ilusión y la decepción, entre esos "sueños y tormentas" que dan título al disco… pero yo quiero y necesito hacer esto y expresarme de esta manera y ya está. Sé que me estoy autoeditando en mi propio sello que, aunque es algo que está muy bien porque te deja un margen de libertad muy grande, supone mucho más trabajo en otros aspectos discográficos que me quitan tiempo para la parte musical, pero cuando has tomado esa decisión, tienes que correr con todas las consecuencias. Entonces, después de todo lo que he hecho, es un aliciente iniciar una nueva fase que es la que deseaba, y lo único que deseo es que no sea algo puntual sino, como te decía antes, una puerta que he abierto para caminar por este camino, sin olvidar que Enemigos es un proyecto que en mi vida ha significado y significa mucho y, de vez en cuando, tenemos nuestro reencuentro, estamos en contacto y vamos haciendo los conciertos que nos van saliendo. Pero ahora hay que hacer las cosas con más cabeza y yo no puedo tener muchos frentes abiertos a la vez, antes no sabía decir que no a nada y podía estar con cinco cosas a la vez, pero el toque de atención que he tenido, y del que hablábamos antes, ha servido para que me relaje. Ahora lo que me apetece es dedicarme tiempo a mí y a lo que quiero, que es este disco. 

¿Cómo van a ser los directos de presentación de "Sueños y tormentas"? 

Fino Oyonarte: Estoy tan liado con la promoción que, prácticamente, ni he montado la banda, pero ya tengo en mente varios formatos. He hecho un disco que creo que se sale un poco de lo convencional, porque es un disco muy intimista y reposado, que necesita de una serie de condiciones para escucharse en directo, así que empezaré en acústico, tal vez con cuerda, en un formato que no había hecho antes. Para después de verano sí que me planteo un formato con banda más convencional, aunque todo está por diseñar… pero ten por seguro que fijo que este disco lo voy a tocar en directo. De todas formas, ahora, de momento, lo que me interesa es que la gente escuche el disco con calma e interés. 

Hablas de un disco "poco convencional", pero ¿crees que es un disco complicado de escuchar? 

Fino Oyonarte: No, simplemente hay que tener la disposición de prestar atención. Es un disco que, si lo escuchas con un poco de volumen, ves que suena bien y tiene su texto, su reflexión… es el paisaje de un tipo que lleva años en la música y que, de repente, ha dado este paso más personal, pero sí creo que hay que escucharlo de manera reposada. Está claro que, hoy en día. ha cambiado la manera de escuchar música, e incluso a mí me ha pasado alguna vez lo de escuchar una canción tras otra sin dejarlas acabar y me he mosqueado, porque parece que quieres escuchar cinco o seis cosas a la vez. Pero si escuchas un disco entero con tranquilidad, lo saboreas de una manera diferente y, si encima te gusta el vinilo como a mí, todavía mejor, porque notas unas sensaciones diferentes que, al menos yo, percibo. Entre toda esta avalancha de información en la que vivimos es complicado hacerse un hueco para que escuchen tu disco, pero yo espero que, por lo menos, sea bien acogido… al que le guste, bien, pero al que no, tiene mucha buena música para elegir.

Ronnie Spector: La dulce melancolía del pop

Sala Apolo, Barcelona. Lunes, 18 de junio del 2018

Texto y fotografías: Àlex Guimerà 

La primera visita a nuestro país de Veronica Bennett trajo la imponente sombra de su leyenda. Desde su cándida e inocente belleza adolescente de principios de los sesenta, al bombazo que fue, es y será, "Be My Baby" con su ampuloso tratamiento de producción "Wall Of Sound", pero también su tormentoso matrimonio con el controvertido a la vez que genial Phil Spector, de quien conserva su artístico apellido y legado sonoro. Pero en realidad lo que nos trajo fue a una auténtica e inigualable superviviente del pop, que ha sabido enfrentarse contra el paso del tiempo desde su amor eterno por los escenarios y por la música. Y la recompensa ha sido un reconocimiento unánime de público y crítica, materializado en su inclusión en el Salón de la Fama en el año 2009. 

Esa es a grandes trazos Ronnie Spector, quien el pasado día 18 de junio aparecía en el escenario de la Sala Apolo para repasar los éxitos de las Ronettes y algunas versiones de sus recientes álbumes y para nada despreciables "The Last Of The Rock Stars" (2009) y "English Heart" (2016). Armada con una banda de ocho músicos (cuatro de sección de viento) y unas jóvenes y lozanas Ronettes, embutidas en un traje rojo rosa ("spanish rose"), una Ronnie de 75 años desplegó su infinito encanto para llevarnos hacia un maravilloso e irrepetible pasado. Con la ayuda de unos simples y efectivos audiovisuales, el concierto presentó las dulces gemas pop aunque potenciadas por una apuesta musical soulera en la onda Stax

De los clásicos de las Ronettes la celebrativa "Baby, I Love You" abría fuego con la vocalista repartiendo sonrisas y vitalismo, luego "So Young" con imágenes de The Students y The Schoolboys en las pantallas para recordarnos a todos que un día fuimos jóvenes. Quizás el visionado de los vídeos de la propia Ronnie, frágil e inexperta a sus 18-20 años, junto a la "anciana" (dicho con todo el respeto) actual, podría parecer deprimente para algunos, aunque yo me decanto más bien por el merecido homenaje hacia su época dorada, y al poder de las canciones e imágenes para transportarnos hacia unas sensaciones adorables.

Por otro lado el presente nos mostró a una Ronnie que tras cada tema tenía que sentarse a descansar y cada dos o tres irse al back stage a reponer energía, en un formato en el que nos contó anécdotas del pasado ilustradas por la pantalla. En cualquier caso, el directo fue dinámico, entretenido, a ratos emocionante y en otros vibrante, con una banda que sonó a la perfección e hizo lucir a una diva que mantiene bastante bien la voz. 

Con mucha presencia de versiones, y protagonismo de las coristas, pero también de los desarrollos instrumentales, lo cierto es que nos hicieron disfrutar de lo lindo. Es el caso del "What I'd Say" de Ray Charles, que a todo trapo nos recordó los mejores momentos de la música negra, o al contarnos cuando conoció a Brian Wilson antes de atacar una preciosa "Don't Worry Baby", fabulosamente secundada por las Ronettes. También recordó cuando en 1964 volaron hacia Inglaterra para conquistarla, momento en el que conocieron a bandas como los Rolling Stones, Animals, Kinks o los Dave Clark Five, de los que cantó "Because". El homenaje a su etapa post-Spector llegó con la mención a Joey Ramone y Johnny Thunders, a los salvajes setenta neoyorquinos, con la interpretación de "You Can't Put Your Arms Around A Memory" del segundo, mientras que el recordatorio a su fan Amy Whinehouse se ofreció con el inmaculado cover de "Back To Black". 

Y para quienes reivindicaran más material del trío vocal no faltaron la maravilla de "Do I Love You", su favorita "Walkin' In The Rain" - según nos dijo la grabó de una sola toma -, la marchosa "(The Best Part Of) Breakin' Up" y la esperadísima e imprescindible "Be My Baby", que merece mención aparte. Desde que sonó la batería inicial el silencio, de respeto y emoción, se hizo con una sala que rindió pleitesía hacia una pieza pop llena de magia y hacia una cantante que mucho tiene que ver con su misterio y poderío encantador. 

Tras los saludos, besos y "I love Yous" al respetable, el bis con "I Can Hear Music", fabuloso himno hacia la música, fue la perfecta rúbrica a un concierto plagado de emociones, "buenas vibraciones" y mucha pero que mucha melancolía. De la dulce, eso sí. 

Marc Myers: "Anatomía de la canción. Historia oral de 45 temas que transformaron el rock, el r&b y el pop"

Por: Txema Mañeru 

El título define claramente lo que vamos a encontrarnos en este libro muy musical que se puede disfrutar por capítulos separados, según las preferencias musicales de cada uno. Pero, ojo, también su lectura seguida; con canciones ordenadas cronológicamente, dan una estructura casi novelada que proporcionan mayor interés aún a la obra de Myers. Los 45 temas hacen, lógicamente, alusión a las 45 revoluciones de los singles, destacando las canciones por encima de los discos y de los artistas. De hecho se centra en contarnos la génesis y el significado de 45 temas muy especiales para el autor. En este sentido me encanta las definiciones que hacen del libro The Guardian ("Un prodigioso anecdotario rebosante de erudición. Lease a todo volumen.") y Billboard ("Una divertidísima antología de anécdotas jugosas".) 

Si nos pasamos por www.malpasoed.com comprobaremos que hace poco más de dos años sacaron otro recomendable y gran libro muy relacionado con este y no sólo en el título. Te hablamos de "33 Revoluciones Por Minuto – Historia de la Canción Protesta". Aquellas ricas casi mil páginas llevaban la firma de otro prestigioso periodista como Dorian Lynskey. No se limitaba a examinar 33 canciones legendarias de la historia de la música, profundizaba en la personas, las ideas y los acontecimientos surgidos en torno a ellas. Son temas que se enfrentaban, y siguen haciéndolo, al racismo, las desigualdades, las dictaduras, las guerras, la pobreza o los desastres nucleares. Comenzando en el año 39 con el "Strange Fruit" de Billie Holiday y acabando en el "American Idiot" de Green Day. Por en medio grandes como The Clash, Bob Dylan, Nina Simone, Stevie Wonder, Víctor Jara, Woody Guthrie, Crosby, Stills, Nash & Young, Dead Kennedys, James Brown, Manic Street Preachers, Fela Kuti, Gil Scott-Heron, Public Enemy, Crass o el gran Linton Kwesi Johnson. ¡Si no lo disfrutaste en su momento y te gusta esta "Anatomía de la Canción" de Marc Myers, te recomiendo que te animes! 

El libro de Myers, crítico, historiador y habitual en el Wall Street Journal, se lee con mayor facilidad pues no llega a las 400 páginas llenas de anécdotas y muy buen humor. También las canciones están ordenadas, con buen criterio, cronológicamente. En este caso comienzan con el "Lawdy Miss Clawdy" de Lloyd Price, hecha en el 52. El final lo marca la legendaria, y con excelente videoclip, "Losing My Religion" de R.E.M. Luego es inevitable que te hagamos alusión a las canciones y artistas que son analizados. De tiempos más recientes tenemos a The Clash, The Neville Brothers, Blondie, Elvis Costello, Pink Floyd, y su "Another Brick in the Wall", o la preciosidad de Cyndi Lauper "Time After Time". 

De épocas más remotas y clásicas no faltan los más grandes: Led Zeppelin, Janis Joplin y su mítico "Mercedes Benz", The Kinks, The Doors, Jefferson Airplane, The Dixie Cups, Creedence Clearwater Revival, Elvis Presley, Otis Redding, Steppenwolf, The Temptations, Loretta Lynn o The Four Tops. Los únicos que repiten son The Rolling Stones y lo hacen con justicia con dos joyas como "Street Fighting Man" y la sorprendente "Moonlight Mile". El autor nos mete en la cueva cretense en la que Joni Mitchell se inspiró para "Carey" y nos habla de las luchas punk entre The Clash y Sex Pistols al hablarnos de "London Calling"; nos emociona con la historia cotidiana en un viaje de tren de Elvis Costello para crear su estremecedora balada "(The Angels Wanna Wear My) Red Shoes" o aparecen fragmentos de entrevistas realmente jugosos como la hecha con Jimmy Cliff sobre "The Harder They Come". Me llegan también muy adentro las palabras de John Sebastian, de los Lovin’ Spoonful sobre su "Darling Be Home Soon". Luego es capaz de relacionar inolvidables temas como el "Respect Youself" de The Staple Singers con acontecimientos como el triste fallecimiento de Otis Redding en un accidente de aviación. 

Tampoco es nada descabellado comparar, en cierta manera, este libro con el legendario "Alta Fidelidad" de Nick Hornby. Lo mejor de todo, tras degustarlo con pasión, es quedarte con las ganas de que se hubiera remontado a los más antiguos discos de pizarra de 78 revoluciones por minuto y que así nos hubiera destripado maravillosas historias de otras 33 canciones más. Por supuesto que la presentación de Malpaso vuelve a ser la habitual y cargada de calidad, donde hay fotos para la mayoría de los músicos que pasan por las jugosas y amenas páginas.

¡Tenemos nuevo y misterioso festival! El Secret Vida

Por: Blanca Solà 

A pocos días de celebrarse el VIDA en Vilanova i la Geltrú (del 28 de junio al 1 de julio), Sitback Produccions nos presenta un nuevo y original proyecto llamado Secret Vida. Un nuevo festival de música que tendrá lugar el 7 y 8 de diciembre de 2018 en la Finca Mas Solers (Sant Pere de Ribes, Barcelona) y que cuenta con un aforo de 1.500 personas.

El Secret Vida se basa en una premisa básica: programar un line-up secreto. El festival pretende jugar con el factor sorpresa y con la incógnita creando una programación que el público desconocerá hasta el momento en el que el artista aparezca en el escenario. ¡Las expectativas están muy altas! A pesar de ser un concepto arriesgado como punto de partida, tiene como experiencia el VIDA, que siempre ha contado con un público fiel e inquieto por descubrir nuevas propuestas culturales que, sin conocer los artistas de la programación única y cuidadosa del Secret Vida, seguro que apostarán por asistir. 

El Secret VIDA se celebrará en la Finca Mas Solers en Sant Pere de Ribes, muy cerca de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Un espacio emblemático del territorio conocido anteriormente por albergar el Gran Casino de Barcelona. De todos los espacios del recinto, las actuaciones del Secret Vida acontecerán en dos salas: la Sala Hispano Suiza y la Sala Grace. Dos preciosas salas que contextualizarán el secretismo del festival hasta el último segundo.

La experiencia del Secret Vida quedará ampliada tanto en la entrada y los entornos de la Finca como en Les Tines, un espacio donde el público podrá disfrutar de una gastronomía exquisita. 

Así que, sin dudarlo, tenemos muchas más ganas de conocer el misterio que rodea este festival y adentrarnos en la belleza, como ocurre con el VIDA, de la localización. ¿Con qué más nos sorprenderán?

Arctic Monkeys: "Tranquility Base Hotel & Casino". Se avecinan cambios.

Por: Blanca Solà 

Cinco años llenos de sucesos musicales han tenido que trasnochar para la llegada del nuevo disco de Arctic Monkeys: "Tranquility Base Hotel & Casino". Su último álbum, "AM" (2013) repleto de guitarras guerreras y ritmos marcados por la batería de Matt Helders dan paso a ritmos de soul y R&B surgidos de un casino con aires de perfección. 

El disco, grabado entre Los Ángeles, París y Londres fue producido por el músico, compositor y productor James Ford y Alex Turner, líder de la banda británica. Un álbum que, nada que ver con los anteriores, pretende escaparse de la zona de confort más habitual de la banda. Siempre sabiendo experimentar en nuevos mundos sonoros, esta vez son capaces de impulsar y permitir que el piano sea el protagonista más brillante. 

"Star Treatment" con la voz más delicada de Turner, una base de cuerda percudida y el excelente bajo de Nick O’Malley te abren las puertas de este exquisito trabajo "Tranquility Base Hotel & Casino". Para sus medidas letras, Alex se ha inspirado en todo lo que rodea, la sociedad actual, la literatura y el cine, siempre teniendo presente a los más grandes como el escritor estadounidense David Foster Wallace y su obra más reconocida "Infinite Jest". 

La banda consigue dar un paso más allá y dar a luz un disco evolutivo e infinitamente creativo. Para los fans más conservadores de Arctic Monkeys, puede parecer un gran salto, de aquellos que da pánico llevar a cabo y solo lo harías con los ojos cerrados. Pero, nada más lejos de la realidad, su esencia sigue presente y se descubre, poco a poco, cuando deleitas tus oídos con canciones como "Four out of five" o "She looks like fun". 

La canción que da nombre al disco no puede ser mejor resumen de lo qué significa y transmite esta pieza magistral. Y es que, no os guste más o menos, una banda llega a su gloria cuando experimenta, innova, se traslada a nuevos campos de conreo y, además, lo hace como nadie. Arctic Monkeys nos siguen sorprendiendo y esta vez con una inmensa boca abierta. 

Además, en poquísimas semanas, han conseguido ser, por primera vez, número 1 en ventas y en streaming en España. Un éxito aplaudible que pocas bandas pueden mencionar con tanta velocidad. Un triunfo que pudimos comprobar en el Primavera Sound de Barcelona y que podremos corroborar en el Mad Cool Festival (13 de julio, Madrid). 

¿Será qué las melodías más maduradas y cercanas al soul y jazz, con un rock & roll de trasfondo, nos seducen más? Ahora, a seguir disfrutando de esta belleza, con tiempo, con suspiro y con una buena taza de café.