New Moon Jelly Roll Freedom Rockers: “Volume 2”




Por: Txema Mañeru 

Ya nos hicimos eco en El Giradiscos de la aparición el pasado año del “Volumen 1” de este auténtico súper grupo que son New Moon Jelly Roll Freedom Rockers. Una maravillosa aventura que surgió en 2007 con Jim Dickinson todavía vivo. Entonces ya dijimos que hubiera sido una gran pena que se hubiera perdido esta música y ahora este “Volume 2” (Stony Plain Records / Karonte) no hace más que corroborarlo. Los hijos de Jim están ahí, pero también esa combinación entre veteranía y algo más de juventud que aportan Charlie Musselwhite, Alvin Youngblood Hart y quien fuera líder de los recomendables Squirrel Nut Zipper, Jimbo Mathus.

Este segundo volumen está mucho más enfocado directamente hacia el blues y repite la preciosa portada y vuelve a traernos un estupendo triple digipack con emotivas palabras a cargo de Jim Dickinson en él. Ya en el colorista libreto las notas las firman Luther Dickinson y Ernest Suarez. Comienza con el single de adelanto "Blues For Yesterday", de Charlie Musselwhite, que es una auténtica gozada. Habrá espacio para algo de rhythm and blues debido a la presencia de la composición de Doug Sahm, "She’s About A Mover", donde se hace protagonista Alvin Youngblood Hart y su voz y un gran solo de guitarra. Más blues eléctrico obtenemos de la mano de Jimbo Mathus en "Searchlight". "Oh Lord Don’t Let Drop That Atomic Bomb On Me", de Charle Mingus es un precioso lento entre el jazz y el góspel con el piano de Jim Dickinson como protagonista y con la presencia de la guitarra de Luther. 

Matus protagoniza también su propio tema, "Greens And Ham", y Jim hace lo propio con el clásico "Messin’ With The Kid", de Junior Wells pero que popularizó aún más Rory Gallagher. Destaca en él una armónica que lo volverá a hacer en el siguiente tema de Musselwhite, un "Black Water" que nos sumerge en el pantano del swamp blues más oscuro y no solo por su título. Continúa la fiesta con el arcaico blues acústico de Alvin y el clásico de Jimmy Reed, "Can’t Stand To See You Go", con Jim mandando al piano. "Blue Guitar" es el clásico instrumental de Earl Hooker elegido por Luther para lucirse aún más. Para la despedida, ¡cómo no!, vuelven a dejar protagonismo al difunto Jim con el estupendo blues lento "Blues Is A Mighty Bad Feeling", del gran Mississippi Sheiks. La conclusión final del disco resulta muy fácil: ojalá tengan guardadas por ahí grabaciones para más volúmenes si tienen la categoría y clase de estos dos primeros.

Squid: “Bright Green Field”



Por: Skar P.D.

La distopía reinante está pasando factura a la escena británica o al menos eso parece. En realidad la distopia británica no es producto de la pandemia, viene de antes, desde que decidieron dispararse un tiro al pie con eso que se llama Brexit; desde que decidieron andar cojeando pero que, al menos, el único pie sano lo movieran ellos a su antojo. La pandemia en realidad lo que ha hecho ha sido mostrarles que la carretera está llena de baches. La denuncia ya no viene de los barrios obreros que es desde donde el rock ha levantado la voz desde sus inicios. Ahora la denuncia es más intelectual y en vez de rock se llama post punk. Que ya se sabe, todo aquello que suene experimental, que reniegue de los tres minutos suficientes para hacer una buena y directa canción, y que suene agónico, chirriante y se olvide de melodías candorosas se le llama post punk y se apaña. El post punk actual sigue siendo intelectual y, además, millenial. No reniega de los barrios pero los gentrifica. Son capaces de admitir las influencias de obras literarias como "The Wind in the Willows", pero eso ya lo hicieron Pink Floyd.

Squid es una banda experimental, muy influenciada por el math rock y que anda emparentada con colegas de generación como Fontaines D.C., Black County, New Road, Black Midi o Protomartyr, y después de un par de EPs y algunos singles, son la nueva sensación británica, pero eso, lo de la nueva sensación, tampoco es revolucionario, ocurre con cierta asiduidad.  Que además su debut en la larga duración, "Bright Green Field", coincidiera en su gestación con la firma en el sello Warp, casi dedicado en exclusiva a la música electrónica y experimental, no hace sino reafirmar los parámetros de intelectualidad que adornan en una primera impresión todo el entorno por el que se mueve el quinteto de Brighton: “Eso es lo que nos atrajo de ellos. Queríamos un hogar donde pudiéramos experimentar, según los deseos de nuestro corazón" dice Laurie Nankivell (bajo, vientos).  Y en la producción, Dan Carey que parece el soporte en la sombra, o no tanto, de todo este movimiento.

"Resolutión Square" es la corta e instrumental pista que abre el disco y, extravagancias al margen, parece la carta de presentación que enfatiza el sentido de la experimentación propuesto. "Suena como los coches que pasan zumbando en el paso elevado, pero todo está hecho con sonidos de la naturaleza. Así que está jugando con ese tira y afloja entre los espacios rurales y urbanos", Ollie Judge (voz, batería). Sin solución de continuidad suena "GSK", que pareciera incidir en el universo inquietante de las secuelas del coronavirus a través de las compañías farmacéuticas ("mosquiteras, cubren los edificios"). GSK son las iniciales de GlaxoSmithKline una compañía de investigación bioquímica...también de vacunas. Las letras de Ollie Judge no rehúyen la confrontación precisamente.

"Narrator", primer single del álbum dura ocho minutos nada menos, ocho minutos de guitarras a caballo entre el punk, el funk y de sonidos sintetizados. O sea que el concepto de single radio-edit no está presente en su concepción. El influjo del David Byrne más esquizofrénico parece revolotear en esta historia de vindicación femenina narrada a dúo con Martha Skye Murphy (Nick Cave), alternando la histérica voz del batería con la suavidad aparente de la voz femenina y que pelea por ser escuchada hasta que sus gritos desgarradores explotan en un final de sonoridades terroríficas.

"Boy Racers" responde a estructuras deudores del math rock con las guitarras de Louis Borlase y Anton Pearson que suenan a contrapelo una de otra hasta que el noise se adueña de la segunda parte del tema y sirve como introducción a los ritmos galopantes de "Padding", el segundo single, y su emparentamiento con los sonidos que King Gizzard desarrolló en "Nonagon Infinity".

"Documentary Filmmaker" pone de relieve la sutileza de los metales presentes en todo el disco, quizás en un segundo plano, pero no por ello casi invisiblemente presentes en los momentos de tranquilidad, más aparente que real, pero presentes en los rincones más insospechados. Como la engañosa "2010", que explota las contradicciones sónicas, si es que se puede hablar de contradicciones en un tema que desde la inicial tranquilidad te va arrastrando al caos sonoro que se intuye pero que no acaba de explotar. Los destellos jazzísticos se apoderan del interludio de poco más de un minuto que es lo que es "The Flyover", y que funciona a modo de respiro. 

La visión apocalíptica que la escritora Anna Kavan reflejó en su libro "Ice" es la base inspiradora para "Peel St". "¿Dónde estabas cuando apareció el hielo?"  No, no va de calentamiento global, va de supervivencia ante un futuro que se presenta aterrador, y la estructura de la canción, por momentos relajada y por momentos acelerada, no da descanso.

Como una mezcla entre King Crimson y Miles Davies en "Sketches of Spain" suena "Global Groove", con una guitarra que suena herida respaldando las armonías de los vientos que, aunque no de forma explícita, vuelven a demostrar la importancia que tienen en la concepción del disco. Lewis Evans de Black Country, New Road y la multinstrumentista Emma-Jean Thackeray aportan calidad en sus intervenciones, sin duda.

La propaganda buzoneada y la rebeldía ante ella es lo que se refleja en "Pamphlets" y en la letra de Ollie Judge, que la canta, o grita para ser más exactos, en una composición frenética y por momentos danzarina, cosa que no resulta extraña a lo largo de este disco y que descansa sobre los teclados de Arthur Leadbetter que construyen un lecho armónico aunque claustrofóbico e inquietante.

"Bright Green Field" está construido sobre una innegable base de competencia instrumental y está producido de una manera que contribuye claramente a resaltar las habilidades del quinteto formado en la universidad de Brighton. Es un disco que muestra el componente evolutivo de una banda en la que el carácter experimental juega un papel decisivo en el desarrollo de las canciones, complejas en su intención, muy al estilo de bandas como Battles, pero efectivas en unas confluencias rítmicas vibrantes y emparentadas con los patrones del krautrock a los que Talking Heads les añadió colorido. Que haya sido bendecido por la crítica no tiene por qué resultarle particularmente beneficioso, pero es un disco que indudablemente crece con las escuchas y al que la precisión en su ejecución, sonando todo exactamente donde debe sonar, le dota de un atractivo especial. No ocurre esto habitualmente y tampoco es habitual que la distopía se transforme en utopía, y esto juega a favor de la propuesta ofrecida por Squid.


Axolotes Mexicanos: ":3"


Por: Txema Mañeru

Ya el título nos indica que este, en principio, divertimento llamado Axolotes Mexicanos parece que va a ser algo más que eso y tiene muchos visos de permanecer en el tiempo. Más aún dados los buenos resultados artísticos y la cada vez mayor repercusión a nivel popular. Está claro que Carolina Durante es el grupo que mayor explosión ha tenido en los últimos tres años entre todos los que aportan músicos a esta divertida y consolidada aventura, que también cuenta con representantes de Confeti De Odio, Stephen Please, No Fucks o Temerario Mario, con lo cual se hace cada vez más difícil organizar los asuntos para poder grabar y, no digamos ya, tocar todos a la vez.

Pero lo han vuelto a hacer, y la energía desparramada se nota entre ellos al igual que la sentimos nosotros al escuchar estas radiante y poderosas canciones. Comenzando por el potente single y videoclip "Verano En Espiral", con el que se adelantan de estación. Punk veloz y contagioso que, por su urgencia, no tiene tiempo de capturar rehenes. Será por el deseo que tienen de que este verano se pueda ya tocar en festivales al aire libre y por el desparrame y desahogo que nos puede traer a todos. ¡Y cómo lo necesitamos! Quizás pequen de optimistas y puede que nos cueste un poco más salir de esta espiral de desgracias encadenadas y acrecentadas por las nefastas labores de los diferentes gobiernos. Ojalá no se les quede "Cara De Idiota’, título de otro más que factible single de puro y mayúsculo pop, que figura en “:3” (Elefant Records) y que tiene un pizpireto estribillo.

Es normal que se hable de Juanita Y Los Feos por esos temas más punk como la citada "Verano En Espiral" o ese otro genial adelanto que fue "Que Te Pires" y que suena también veloz y pegadizo. Está claro que les gustan Los Punsetes, Triángulo de Amor Bizarro, Parquet Courts o sus compañeros en Elefant Juniper Moon. Por cierto que si te pasas por www.elefant.com te podrás hacer con alguna de las cotizadas copias en edición limitada en vinilo de color azul eléctrico. No obstante también vuelve a estar muy cuidada la edición en compacto con sus ya habituales digipacks cuádruples.

El disco se abre con un "Opening" que ya muestra bien a las claras lo que son capaces de hacer los Axolotes. Les gustan los dibujos animados, de Hanna-Barbera y otros, pero también los “openings” japoneses y las fanfarrias alocadas, festivas y veraniegas, y todo eso nos lo traen sin pudor alguno. El J-Pop por ejemplo está presente en la destacada "Oshare Kei", mientras que es un pegadizo pop de guitarras quien se pone al frente en "Cuando_Estoy_Contigo.mp3". Un dulce y romántico lento nos regalan en un "Te Quiero"con aire a los citados Juniper Moon o a los Stereolab más orgánicos y "Quiero Que Vengas" es otro pegadizo y alegre tema con destacados teclados y guitarras, además de un estribillo genial, lo que hace se pueda citar hasta a los mágicos Pizzicato Five. "De Aquí A Un Año" es otro genial ritmo pausado trufado de elegantes sintetizadores. Olaya canta de miedo a lo largo del disco y, junto a su hermano, Juan, son los principales compositores y artífices de un grupo en claro y meteórico ascenso. Seguirán en esta línea rompedora y actual y son mucho más que el punk-pop con el que les catalogan en la portada de su nuevo disco. Sonido, prestaciones y hasta historias ligadas totalmente a este 2021.

Entrevista: Heiser


"Creemos que hemos logrado un sonido personal y bastante reconocible"

Por: David Marsé

El hecho de debutar con un disco largo por parte de una banda siempre resulta una prueba de toque y la responsabilidad a la hora de asentar las bases de su propuesta. Los extremeños Heiser asumen ese reto con un trabajo, "Futuro Imperfecto", que haciendo honor al nombre de la formación se propulsa con fuerza pero también con una intención claramente melódica. Con nervio irredento y poso lírico en sus letras, su apuesta recoge la tradición de ese rock guitarrero hecho en nuestras fronteras en las últimas décadas pero aderezado de una diversidad de acentos, del pop al metal, que les confiere una estimable personalidad. Hablamos sobre todo ello con uno de los encargados de sacar chispas a las seis cuerdas, Emilio Vázquez.

”Futuro imperfecto” es vuestro disco debut, ¿dónde está el origen en el tiempo de las canciones que componen este trabajo?

Emilio: "Futuro Imperfecto" es una colección de canciones que, con distintos caminos, han acabado teniendo un mismo destino.  Hay un poco de todo en cuanto al origen de los temas, pero todos han tomado forma a partir de 2019, cuando se formó Heiser.

A pesar de ser debutantes con este proyecto sois músicos que venís de diferentes aventuras pasadas, ¿de qué manera os juntáis para dar forma a Heiser y qué tiene este proyecto de especial que os ha seducido para estar en él?

Emilio: Efectivamente, todos tenemos cierta trayectoria en la música extremeña. Heiser surge de la reestructuración de un grupo llamado Overlook, del que formábamos parte algunos de los miembros del actual grupo. Al incluir a Jose, nuestro cantante, y empezar los ensayos, todos notamos que está formación tenía algo especial. 

Es difícil definir con una palabra el sonido de este álbum, porque hay mucho rock clásico, pero también hay  melodías e incluso esa contundente épica del metal. ¿Es esa variedad consecuencia de los diferentes gustos de los ingredientes de la banda o una declaración de intenciones para no encasillaros en un estilo?

Emilio:  Pues podríamos decir que es ambas cosas. Está claro que las diferentes influencias musicales de los miembros del grupo hacen que el sonido sea así de variado, pero también hay una intención de ser muy eclécticos en cuanto al sonido y la necesidad de evitar las etiquetas.

A pesar de esa heterogeneidad de influencias que manejáis el disco transmite un sonido muy compacto y muy reconocible, ¿habéis buscado con ese primer disco priorizar el hecho de ofrecer una voz como grupo personal e identificativa?

Emilio:  La verdad es que esto podemos decir que ha surgido de forma natural sin pretenderlo, pero estamos satisfechos con el resultado obtenido. Creemos que hemos logrado un sonido personal y bastante reconocible.

Dentro de esa parte más potente que destila el grupo, llama la atención la presencia muy contundente de las guitarras, ¿os planteasteis desde el primer momento que tenias que ser por encima de todo una banda de guitarras?

Emilio:  Sinceramente no nos planteamos nada en un principio. Simplemente en los ensayos surgieron las canciones, los arreglos, las guitarras, los coros... de forma natural, y el sonido se fue conformando hasta llegar a tener una identidad propia. 

Eso no quita para que uno pueda encontrarse momentos donde prima el tono más melódico y pegadizo,  como en “Sigo vivo” o “Levitar”,  ¿es esa pasión por las melodías parte del ADN también de la banda?

Emilio: Eso sí que lo hemos tenido claro desde el principio. Queríamos que Heiser fuera un grupo que cuidara en especial la composición. Las letras y las melodías están muy cuidadas y queremos que sea parte de nuestra esencia. 

Desde luego las letras es uno de vuestros puntos fuertes, conteniendo el punto justo de rabia pero a la vez resultando muy simbólicas, parece que no os gusta ser nada obvios en la forma de contar historias…

Emilio:  Efectivamente, creo que es una buena descripción de lo que hemos pretendido con las letras del disco. Hemos querido contar historias reales sin ser demasiado evidentes pero con mucha honestidad y sinceridad. 

A pesar de que hay una clara mirada en esas letras hacia el exterior, hacia la relación con la sociedad, ésta convive con un enfoque más intimista y personal, ¿cuánto tiene el disco de mirar hacia lo que os rodea y cuánto de observaros a vosotros mismos y a vuestras experiencias?

Emilio: La temática de las canciones está en la frontera entre lo íntimo y la relación con el entorno. En gran parte de las canciones se habla de las frustraciones, miedos y dudas que todos tenemos en nuestra relación con el mundo que nos rodea. 

Lo que sí parece descubrirse en ellas es la sensación de enfrentamiento a un mundo en el que es difícil ser como uno quiere, ¿ha sido un poco la idea sobre la que se ha armado el disco?

Emilio: Pues aunque no haya sido premeditado, la temática de las canciones que forman el disco ha tendido a girar en torno a esta temática. 

A pesar de ello incluso cerráis el disco con “Sigo vivo”, dejando espacio para el optimismo o por lo menos para la determinación de seguir adelante, para no perder la esperanza, ¿era algo queríais resaltar cerrando el disco con esa sensación?

Emilio: "Sigo vivo" es la canción más optimista del disco, que aunque lo sea, lo es partiendo de una necesidad de cambio. Cuando conformamos el orden de las canciones nos pareció que claramente tenía que ser la canción que cerrara el disco. 

El título del disco es muy significativo, sobre todo para estos tiempos, ¿buscasteis en él hacer referencia a todo lo que  está pasando actualmente o era una idea que ya teníais y que definía un sentimiento más atemporal?

Emilio: "Futuro imperfecto" es la primera canción del disco. Esta canción fue escrita antes de la pandemia y teníamos claro desde el principio que sería la que daría nombre al álbum. Pero en este disco se han dado circunstancias bastante curiosas. Hay canciones como "Futuro Imperfecto"" y Sigo Vivo", que habiendo sido escritas antes de la pandemia parece que tienen más sentido tras todo lo que hemos vivido este año. 

Creo que la grabación del disco fue interrumpida por el confinamiento consecuencia de la pandemia, ¿en algún momento se os pasó por la mente parar y dejar el disco para mejor momento, o incuso con todo lo que estaba pasando darle otro enfoque al contenido?

Emilio: En ningún momento pensamos en dejar el disco para otra ocasión. De hecho era una de las grandes motivaciones a la hora de salir del confinamiento, estábamos deseando terminar el trabajo.

Y ahora el difícil tema de la presentación, ¿cómo afrontáis el futuro de la banda de cara a sus directos?

Emilio: Pues teniendo en cuenta la época en la que estamos inmersos y lo complicado que está hacer conciertos actualmente, podemos decir que en breve anunciaremos varias fechas y que podremos presentar el disco como se merece. 

Dinosaur Jr: “Sweep It Into Space”




Por: Txema Mañeru 

En mi opinión nunca debieran haberse ido porque son una de las bandas más importantes del indie-rock o del rock alternativo de todos los tiempos. No tienen ni un solo trabajo por debajo del notable. Bien es cierto que J Mascis ha firmado también algunas joyitas en solitario como “Several Shades Of Why”, por citar uno no demasiado alejando en el tiempo. Eso sin olvidarnos de los discos de Sebadoh o The Folk Implosion.

Mi pasión por ellos se reactivó cuando regresaron de nuevo con la formación original a comienzos del nuevo milenio. Desde entonces habían caído otros tres buenos discos, siendo el último de ellos “Give A Glimpse Of What Yer Not”, del que ya han transcurrido cinco años desde que salió. Bien es cierto que hace un par de años reeditaron algunos de sus discos clásicos con joyitas como “Green Mind” o “Where You Been”, en los que además venían con algunas buenas canciones adicionales.

Pero había ganas de canciones nuevas, más aún al contar Mascis con la ayuda en la producción de Kurt Vile, que también ha medito voces y guitarras en bastantes temas para redondear otro disco clásico que crece a cada escucha. Comienza con una pletórica "I Ain’t", entrañable y una vez más cercana al mejor Neil Young. Melodía deliciosa y guapos coros de Barlow encontramos en "To Be Waiting", con uno de esos punteos en los que la guitarra de Mascis parecen llorar. "I Ran Away" es uno de los singles elegidos con toda la razón, otra vez con esos punteos que emocionan como fuera la primera vez que los escucharas. Éste es otro de los temas en los que Kurt Vile mete voces y guitarra.

Como viene siendo habitual siempre entran algunas canciones de Barlow. En este caso "Garden" es un melancólico y romántico lento que te cautiva. También lo hace en la despedida con una entrañable "You Wonder", en la que cantan el propio Barlow y que parece sacada del “Bakesale” de los Sebadoh. Tampoco faltan algunos buenos estribillos como los de "Hide Another Round" o los de otro destacado single como "Take It Back". No pararán las buenas guitarras y otro logrado estribillo en "N Say", en la que se notan, mucho y para bien, la voz y las seis cuerdas de Vile. No descubren nada nuevo pero tiene unos cuantos temas que estarán entre mis favoritos de este año y el conjunto es más que sólido y con gran calidad, una vez más.

The Soul Jacket: "Let Me Stand"



Por: Kepa Arbizu

Cada vez que la banda gallega The Soul Jacket hace acto de aparición en forma de novedad discográfica, es sinónimo, o así debería de serlo, de que el radar de todos aquellos seguidores -como mínimo- del rock and roll y sus diferentes parentescos debe ponerse a funcionar en su máxima expresión. No se trata de un comentario sujeto a ningún motivo aleatorio ni a cualquier tipo de afinidad -fuera de la artística- que uno sienta por este sexteto, ellos son los únicos culpables de haberse construido un currículum sin mácula con el que consagrarse como actores esenciales por estos pagos a la hora de acercarse a los sonidos de raíces. Y para los descreídos, o los simplemente desconocedores, de quedar alguno todavía, de las capacidades y atributos de la formación, simplemente bastaría con elegir al azar cualquiera de sus trabajos publicados hasta la fecha, incluido el recién editado, para engrosar las filas de sus seguidores.

Si fácil resulta basándonos en antecedentes previos conocer, o intuir, la calidad del material al que nos vamos a enfrentar, lo contrario sucede con el marco estilístico en el que éste se va a desarrollar. Porque si bien es cierto que la banda ha creado su propio espacio tejiendo una sólida y fértil hermandad entre los sonidos rockeros y aquellos de herencia negra, igual de obvio es que a cada uno de sus trabajos han decidido otorgarle una singularidad a base de conjugar en diferentes proporciones sus habituales ingredientes, convirtiendo de esta manera su discografía en un rico y personal glosario de la mejor tradición americana. 

Todo eso se traduce en que si veníamos de un trabajo, “Plastic Jail”, donde reflejaban su faceta más contundente y directa, con “Let Me Stand” la opción escogida se dirige hacia una propuesta donde predominan desarrollos más complejos y expansivos, poniendo al soul como eje de rotación sobre el que girar. Un género que si bien da claras muestras de ejercer un papel prioritario lo hace esparcido sobre una paleta de tonalidades realmente amplia. De algunas de ellas ya éramos conocedores de la exultante maestría con la que habían sido tratadas en episodios pasados, lo que no impide que siga siendo fascinante la manera en que reflejan esa calidez y elegante melancolía que desprendían los esenciales The Band, quienes parecen hacer de guía en una “What Should Be Change” aderezada con repuntes épicos o en la imponente “Count on Me”. Siempre avaladas por la excelente voz de Toño, capaz de encontrar la tesitura idónea en cada pieza, ambas canciones contienen además dos de las variables sobre la que se sustenta el álbum en su esfera conceptual: la necesidad de encarar el cambio y el ofrecimiento de un hombro en el que apoyarse con la llegada de las adversidades. Porque sí, frente al paisaje, interno y externo, cada vez más desolador al que este tiempo nos empuja, The Soul Jacket nos ofrecen su abrigo en forma de energía musical.

El repertorio de registros emparentados con esa raíz afroamericana encontrarán un recorrido muy amplio entre los cortes de este álbum, construyendo poco a poco un itinerario repleto de variados acentos. De ahí que “Writers” aparezca bajo ese paso grácil y contagioso asociado al Van Morrison más entonado, que decorarán con interludios oníricos, o un tema como el que da nombre al trabajo se convierta en una jam session comandada por un funk vibrante y sudoroso. Mucho más sosegados y entregados a una interpretación melódica y cálidamente coral, lo que hace sobrevolar la firma de la Motown, presentan su “Declaration of Intentions”, en la que, contando con la harmónica invitada de John Nemeth, nos advierten sobre las simbólicas fauces que cada vez nos acechan más amenazantes.

Más allá de unas representaciones alineadas con la faceta clásica o convencional del género, éste seguirá excavando senderos en el álbum para buscar diferentes maneras de salir a la luz, como por ejemplo los poderosos riffs, de innegable ADN "hardrockero", desencadenantes en “No Regrets” de una tormenta eléctrica, o incluso a través de una puesta en escena enigmática y tribal, tan asociada a algunos momentos de Traffic, de “Don’t Tell”, convertida en toda una epopeya instrumental. Alejados ya por completo de esas coordenadas, todavía quedan piezas que se comportan como si de versos libres se trataran, y optando por el formato instrumental, tienen la suficiente potestad para reivindicar su ascendencia en el evocador folk británico, a lo Pentangle, en “Ballad of Mister” o presentarse como una auténtica rareza, la que constituye la robótica pero enormemente sugerente, como salida del imaginario de "Blade Runner", “Zeit Im Tiefen Wald”.

Llegados a este punto no es exagerado plantear que The Soul Jacket se ha convertido en la banda a desbancar de ese puesto privilegiado que por méritos propios ocupan dentro del mapa del rock and roll de genuina raíz estadounidense hecho en nuestras fronteras. Consecución de un puesto de honor en la que por supuesto tiene influencia un nuevo disco que insuflado de ánimo y espíritu solidario destapa, que no descubre, su pasión por los sonidos negros y su vocación por la creación de ambientes y territorios de brillante improvisación. Podría pensarse que con la reiteración de parabienes y grandes críticas que acumula el grupo estas alabanzas pierden significado, pero al contrario, porque mantener una línea que parece estar perennemente en su punto álgido es una virtud de la que muy pocos pueden presumir, y estos gallegos lo logran realizando con cada nuevo disco el difícil ejercicio de mostrarnos su variedad de virtudes y al mismo tiempo consolidar su inalcanzable nivel.

Entrevista: Los Fusiles


“Hacemos canciones con alma, historia y cuerpo, barnizadas de nuestro sonido rockandrolero”
 

Por: Javier González

Sus canciones tienen alma y corazón, una innegable pulsión chuleta, castiza y un macarrismo de noble corazón. Son Los Fusiles y vienen desde Sevilla, siguiendo la tradición del mejor rock con denominación de origen español, han sabido llevar tan noble esencia a un terreno único para firmar dos trabajazos de obligada escucha que llevan por título “¿Quién Le Escribe al Coronel?” y su continuación “Victoriosa”, un álbum recién salido del horno, donde confirman la grandeza de este cuarteto al que llevamos tiempo siguiendo muy de cerca. 

Nos pusimos en contacto con Pablo Cuevas, guitarra y vocalista de Los Fusiles, para conocer los secretos de una banda que si el rock and roll no estuviera actualmente en franco retroceso, debería conocer las mieles de un público mucho más mayoritario, aunque bien mirado, ellos se lo pierden porque estos tíos son enormes como bien podrá comprobar el público madrileño el próximo día 15 de Mayo en la Sala Fun House en doble sesión, con casi la totalidad del aforo vendido para dar fe de que su nombre bien merece estar en lo más alto del cartel. 

¿Cómo va todo? ¿Qué tal estáis pasando este año tan concreto? 

Pablo: Al principio como a todo el mundo nos pilló con el carrito del helado. Los conciertos se suspendieron, no sabíamos qué iba a pasar. En Febrero de 2020 teníamos ya grabadas las bases de cinco canciones de “Victoriosa”, la mitad casi. Lo primero que pensé es que tocaba encerrarse en casa para rematar los textos de las otras canciones pendientes. Me pasaba horas pasándole mensajes vía móvil a Quique, el guitarrista de la banda, propietario del estudio donde hemos maquetado el disco. En verano volvimos al local para apuntalar composiciones y acabar de grabar al final del verano. Pensamos que el virus no podía marcar nuestra agenda de cosas que hacer y que no hacer. En el verano pasado se nos quedaron colgados dos festivales, hicimos un par de cosillas en Diciembre con aforo reducido. Ahora hemos llenado dos aforos reducidos y en teoría en Madrid estaremos el día 15 de Mayo. 

Voy a ser muy directo… Vaya discazo os habéis vuelto a marcar con “Victoriosa”. ¿Cuál es la fórmula secreta para hacer semejantes canciones? 

Pablo: Se suele decir que “somos los que comemos”, no me considero personalmente un músico virtuoso, para ese tema están el resto de Los Fusiles, quienes más que virtuosos son eficientes. Pablo Guinea es un reloj suizo, Quique es un instrumentista de puta madre y Juanlu al bajo es un máquina. Ellos se encargan de la parte instrumental. Soy un artesano de canciones, las hago con la acústica en casa. Me gusta cuidar las letras que son el alma de las canciones. Es como ser un cronista del tiempo que te toca vivir. Me fijo en lo que pasa a mi alrededor, me gusta leer, aunque no soy un lector voraz tampoco. Me gustan mucho escritores como Pérez Galdós y Jaime Urrutia, centrarme en la historia de los personajes perdedores. Esos ingredientes al final, gustando más o menos, no dejan indiferentes. Hacemos canciones con alma, historia y cuerpo, barnizadas de nuestro sonido rockandrolero. 

Para el que no lo sepa venís de facturar un larga duración de aúpa llamado “¿Quién le escribe al Coronel?”. ¿Os esperabais el buen recibimiento de la crítica para aquel disco? 

Pablo: La verdad es que cada reseña, ya fuera en blogs o “Ruta 66” sorprendía mucho y nos hacía mucha ilusión. Hoy en día lo de la música no se hace por dinero, el ecosistema musical está cómo está. La satisfacción te la dan las reseñas. Todos veníamos de otras bandas así que tenemos experiencia en que no ocurra nada. Yo pensaba que iba a ser un disco más para la colección, que una vez editado lo almacenas en casa en cajas de cartón, sin repercusión para acabar regalándolo. También es verdad que era consciente que había un salto de calidad con respecto a anteriores grupos y proyectos. Tenía la certeza de que podía funcionar. 

¿Había temor a no estar a la altura en esta continuación? 

Pablo: No tenía ese temor, la verdad. Dicen que el primer disco es un grandes éxitos desde el anonimato, ya que tienes muchas canciones no editadas al entrar a grabar. Eliges las mejores, como ocurrió en “¿Quién le Escribe al Coronel?”. Sabíamos que tenían potencial, porque surgir surgen muchas pero la mitad de las veces no pasan el control de calidad. Cuando las llevo al local y damos matices, ya van sobre seguro. En este caso, las canciones iban a funcionar, eran buenas y tenían el rollo del disco anterior. Creemos que puede tener más reconocimiento que “El Coronel”. De hecho, ya andamos preparando el tercero. 

El disco llama la atención desde su portada con la “Victoria de Samotracia”. ¿A quién corresponde tan buen gusto para ilustrarla? ¿Queríais que la imagen tuviera algo de alegórica? 

Pablo: El diseño, la portada y también la contraportada, ha sido cosa de Manolo Ortega que es diseñador gráfico. Le comenté la idea que tenía, luego él puso de su cosecha propia. Es algo precioso. “Victoriosa” en grande y Los Fusiles en pequeño. La idea es genial porque resalta a La Victoria de Samotracia en consonancia al nombre del disco. Hay una canción, la que abre, “Victoriosa”, que es como una alegoría a una mujer de la que uno está febrilmente enamorado. Es una idealización. Al final todos somos terrenales y se nos acaba por joder el invento. La canción es la más profunda del disco. También creo el nombre elegido es muy potente. Es una Victoria embarrada, como si quisiera salir de una prisión o celda, viene a significar, según me dijo Manolo, la forma de superar la depresión, que la victoria, la diosa alada, supere los obstáculos. Es un doble sentido en toda regla. 

“En “Victoriosa” hay medios tiempos acelerados con macarreo, sin perder el rollo chulesco y castizo” 

En lo puramente musical, veo continuidad y un paso más en vuestro sonido, inequívocamente rockero, repleto de cotidianeidad, pero quizás dotándole de un mayor sello “fusilero”. ¿No sé si estáis de acuerdo? 

Pablo: Sí, sí, sí. El disco es continuista del anterior, aunque hay registros nuevos, nos lo dicen nuestros amigos. El público comenta que hay cierta distinción de un sonido fusilero. Es representativo. Escuchas una ráfaga y sabes que somos Los Fusiles, hay medios tiempos acelerados con macarreo, sin perder el rollo chulesco y castizo. Algo que tiene que ver con los grupos con los que nos comparan. Al principio no me hacía tanta gracia que dijeran Los Enemigos y Tequila al hablar de nosotros, pero es que es la realidad. 

Se cita hasta la saciedad la influencia en vuestra música de Burning, Los Enemigos y Gabinete Caligari, pero creo que en general hacéis una música muy de aquí. Rockera, sin desdeñar influencias stonianas, del rockabilly e incluso de bandas como T.Rex, o Los Rebeldes y hasta ramalazos a lo Willy Deville que son capaces de robarnos los corazones.

Pablo: Nuestro sello consiste en diversificar todos los estilos que son cerrados, pero que son rock and roll. Unas son más modernas, otras más de pub… al final creo que sí suenan homogéneas. Es algo que miramos mucho. No queremos que sea repetitivo. Creo que sí debe haber uniformidad en los trabajos. Hay que tener un abanico de registros pero dentro de unos parámetros concretos. 

“Victoriosa” para mí es la canción de amor del año en nuestro país… 

Pablo: Muchas gracias. Te veo generoso en tus afirmaciones. 

“Pasen” me ha hecho mucha gracia, me ha recordado a una banda que tenía destellos muy chulos, no sé los conociste, se llamaban Circodelia.

Pablo: Recuerdo a Circodelia, tenían algunas canciones chulas. Llegaron, pero no se mantuvieron que es lo complicado del asunto. Este es un tema stoniano que se quedó fuera del otro disco, para este lo hemos metido de cabeza. Aquí Quique se luce. Es un rock and roll por los cuatro costados. Solemos usarla para abrir los conciertos. 

En “El Olvidado”, donde colabora Álvaro Suite, os metéis en cuestiones casi políticas, algo noveodoso en vuestra música. 

Pablo: Es una ridiculización repleta de verdad, como todas nuestras canciones, están basadas en hechos reales. Recuerdo que estaba sentado en la peña sevillista de mi pueblo, a mi lado había dos señores hablando de que un político había dejando en paro a su hijo, así que le decía a su amigo que contara con cuatro votos menos, los de toda su familia. Son las miserias de la política municipal. Es un poco enfrentar las necesidades del jefe y del lacayo, algo de lo que hablaba Galdós, aquello de conseguir el trabajo por recomendación de alguien, algo que ciento y pico años después sigue ocurriendo. “El Olvidado” habla de la lealtad y honor del lacayo para que se coloque a su hijo, en el tema amenaza hasta con levantar un escándalo absoluto. 

El hit del álbum es “María Dolores”, muy Willy Deville y con esos aires a los Rebeldes de “Un Español en Nueva York”, personalmente pienso que así debería sonar el rock en español. 

Pablo: Aquí nos estrenamos en un asunto a desarrollar en un futuro. Me lanzo a cantar en el dialecto andaluz, ya me estás escuchando mientras hablamos que hablo así. Si estoy en mi pueblo, a siete kilómetros de Sevilla, ceceo, pero en Sevilla seseo de una forma natural. En las canciones me ocurre igual. Unas me piden cantarlas más en andaluz porque son más creíbles y nada forzadas al hacerlo así. Musicalmente en el tema contamos con Lorenzo Cortés que es de los mejores de la guitarra flamenca y eléctrica de Sevilla, es de la escuela de Pata Negra. Le metimos finalmente unos arreglos de castañuelas en los que hubo dudas, pero finalmente hemos quedado contentos exagerando la atmósfera. Nos ha encantado. 

En “Primero Izquierdo”, demostráis saber hacer un pop de calidad, sonando a unos Suede a la española, cosa muy sorprendente. 

Pablo: No me lo había planteado así. A ti que eres Gabinetista, te diré que me recuerda a “Más Dura Será la Caída”, tiene cierta similitud, no en los acordes, pero sí en los tiempos, cuando rompe el estribillo y la estrofa.

“Chaqueta de Piel” es pura pillería y un hibrido imposible entre Marc Bolan, La Orquesta Mondragón y los Stones. 

Pablo: La letra habla de un caradura que vive a cuerpo de rey con una deuda que nunca paga. El que canta le dice que a ver cuándo resuelve la deuda porque vive mejor que él. Volvemos a la pillería que son esos personajes que nos gusta fotografiar. 

¿Vamos a poder escuchar a “El Coronel” y “Victoriosa” en vivo? 

Pablo: Creo que esta primavera y verano va a estar la cosa complicada. El treinta de Abril tocamos en la Sala X con dos llenos, como he dicho antes, en una capacidad de ochenta personas. El día 15 de Mayo vamos a la Fun House en Madrid con aforo reducido también y en dos pases. Y tenemos dos o tres festivales aparcados, veremos a ver si salen más posibilidades de girar. Las seguras son Sevilla y Madrid. Este año va a estar difícil. 

¿Qué darías por volver a ver a Gabinete Caligari una vez más en directo? 

Pablo: Según nos dicen los protagonistas está complicada la cosa. Hay un posicionamiento antagónico entre Ferni, Edi y Jaime. Nos apañamos con Jaime Urrutia al que es un placer verlo de vez en cuando. Nunca tuve oportunidad de ver a Gabinete en directo, pero estaría encantado. Desde aquí, si nos leen, que sabemos que sí, nos harían muy felices en una hipotética reunión. Es el grupo que más feliz me haría ver en directo.

James Gang: “Thirds”


Por: Albert Barrios

Pocos álbumes como “Thirds” representaron de mejor manera el abrazo de las jóvenes bandas americanas al eclecticismo y exuberante variedad que surcaban las ondas radiofónicas de los USA. Un recorrido por la mayoría de palos de la música americana con el rock como eje fundamental. Con este disco cerraron una impoluta trilogía (con Joe Walsh entre sus filas) de tres discos en tres años: al fresco “Yer' Album” (1969) le siguió el bombazo de “Rides Again” (1970) coronado por el más accesible y diversificado “Thirds” (1971).

Después del éxito de “Rides Again”, Walsh aprieta a Jim Fox (batería y teclados) y Dale Peters (bajo) para que le ayuden con la composición, ya que llegan justos de canciones. La banda se nota tan fuerte y sobrada que después de iniciar las sesiones de grabación del nuevo disco con el omnipresente y prodigioso  Bill Szymczyk deciden que lo producirán ellos mismos. Pero el agotamiento de la vida en la carretera, el lidiar con el sello discográfico y el darse cuenta de que no están lo suficientemente preparados para encarar tal misión, hacen que le pidan a Szymczyk que acabe y haga las mezclas, firmando finalmente la producción del álbum el crack de Bill y los mismos James Gang.

Durante la citada gira coinciden con Little Richard, que les propone hacer un disco juntos. Después de la sorpresa inicial, los tres jóvenes se citan con Mr Richard Penniman en Cleveland y alumbran más de tres horas de material. La banda se plantea entonces realizar un álbum  doble, juntando las canciones que ya tienen con parte del material con Little Richard. Pero la compañía se muestra reacia y problemas contractuales sepultarán las grabaciones durante décadas hasta su rescate parcial por parte de Walsh en la canción "But I Try" de su  álbum “Analog Man” (2012).

"Walk Away" funciona perfectamente como heredero del  espíritu funk/RnR de "Funk #49", no como mera copia. El toque relajadamente jazz que otorga el vibráfono de Peters a "Yadig?" nos da pistas de la variedad estilística que surca todo el conjunto, seguida de la pantanosa "Things I Could Be”, el country rural de  "Dreamin' In The Country" y los ecos de los Beatles en "It's All The Same".

La segunda cara abre con  las voces de Bob Webb y Mary Sterpka envolviendo la guitarra psicodélica de Walsh, retoman la ayuda de una orquesta (como en la genial última pista de “Rides Again”, "Ashes the Rain and I") en “Again”, se empapan de blues con The Sweet Inspirations en "White Man/Black Man" y se despiden con el crepuscular piano de Fox en "Live My Life Again".

A pesar del éxito en listas de "Walk Away" y el buen recibimiento del álbum por parte de  crítica y  público, a finales de año Walsh les comunica a sus compañeros que deja la banda, ya que se siente encorsetado por el restrictivo formato de power trio. Desde ese momento se erigió como uno de los grandes talentos creadores de los años setenta, no solo como fichaje estrella de los Eagles, sino también con una discografía en solitario que nada tiene que envidiar al legado con sus dos principales grupos. Por su parte, Peters y Fox continuaron bajo el nombre de James Gang con varias formaciones, dando cobijo a emergentes guitarristas como Domenic Troiano o el extraterrestre  Tommy Bolin. Discos súper  disfrutables, pero en los que se echa de menos la química original. Qué noche la de aquel día…