Capsula: "Santa Rosa"

Por: Kepa Arbizu

En ocasiones uno ni quiere, ni incluso puede, evitar mostrar la especial admiración personal que siente por ciertas bandas. Así sucede con el caso de Capsula. Los vasco-argentinos encarnan a la perfección esas denominadas, muchas veces con más retórica que cargadas de hechos contrastados, carreras construidas paso a paso y en las que cada uno dado supone la ratificación para los ya convencidos y un nuevo impulso para atraer adeptos. Todo ello ejercido desde un espíritu underground, entendido como sinónimo de una expresión libre y personal, que impide manchar su camino con estridencias o ansias desmesuradas por alcanzar la meta.

“Santa Rosa” es de momento el último, el número once, de esos escalones pertenecientes a un desarrollo que esperemos, y así lo hace sospechar un nuevo trabajo otra vez de altísimo nivel, todavía no nos haya llegado  a enseñar su tope creativo. Y es que la banda ha logrado por una parte crear una actitud, también aplicable a sus incendiarios directos, claramente reconocible como alcanzar la capacidad de en cada nueva grabación añadir matices y/o elementos identificativos particulares.

Acompañados siempre por un espíritu onírico, no obstante el título hace referencia tanto a ese inexplicable fenómeno de tormenta eléctrica que se produce en Latinoamérica como a un lugar imaginario, que suele encontrar su manifestación sonora en la presencia de elementos relacionados con la psicodelia, en esta ocasión nos encontramos con un trabajo que se decanta por mostrar una cara algo más directa y sintética. Dejando atrás la colaboración exógena en la producción del mítico Tony Visconti, ahora son sus manos (las de Martín Guevara), y el estudio propio ubicado en Bilbao Silver Recordings, las que dirigen estos recientes estallidos eléctricos. 

El trío (Martín Guevara-Coni Duchess-Guantxe) tiene en su genealogía una amplia nómina de influencias setenteras, y al igual que es evidente el rastro que dejan en ellos, lo es igualmente la forma enérgica y visceral que desarrollan para trasladarlas hasta su propia concepción. Por eso no debe de extrañar que el disco se inicie con “Dirty Rat” , una onomatopéyica canción que recoge toda la suciedad del blues-rock, abarcando desde MC5 hasta representaciones llegadas desde Australia. Es solo el inicio de todo un abanico de trallazos que igual beben del psychobilly de The Cramps (“No contestás”) que del robusto hard rock (“Hikikomori”). La tensión punk se abrirá paso en canciones como “Dali’s Face”, e incluso la profusión de electricidad no será suficiente para esconder los ritmos pegadizos que se atisban en “They Are New Models”. Nombres icónicos como los de su adorado David Bowie o Bob Dylan se fusionarán para aparecerse en “Past Lives”. 

Como ya ha quedado dicho, las ambientaciones entre lo psicodélico, lo irreal y embriagador, siempre a base de cantidades ingentes de distorsión, son una marca de la casa , sea cual sea su cantidad y formulación a la horade presentarse. En esta ocasión tendrán sus representaciones más patentes en la envolvente "Tierra Girando”; con esa tenebrosa agresividad de L7 (“Candle Candle”) o insufladas de melodías, a lo PJ Harvey, en el tema homónimo. Incluso en el bonus track que representa su adaptación de un tema mítico del rock radical vasco como “Ikusi eta ikasi” de Delirium Tremens parece caída en una marmita alucinógena.

No se trata de seguir enumerando (halagadores) calificativos sobre Capsula, su música escenifica,y principalmente transmite, con tal profusión esa fuerza y sentimiento que no necesita ningún apoyo externo más. "Santa Rosa" es un (no)lugar donde las guitarras imponen un lenguaje electrizante y directo, un microcosmos imaginario plagado de una propuesta sonora tan real que nadie debería dejar de visitar, y quedarse en él.

Entrevista: Los Zigarros

“Nuestras letras las entiende cualquiera porque son historias contadas con sencillez” 

Por: Sergio Iglesias

Los Zigarros lo han vuelto a hacer. Tras haber girado con gente como Fito o MClan, con “A todo que sí” los hermanos Ovidi y Álvaro Tormo quieren demostrar que van en serio y que lo suyo es el rock and roll en castellano sin complicaciones. Para esta reválida, los valencianos han contado con otro sospechoso habitual en la producción, Carlos Raya, quien también estuvo a los mandos en su disco debut. Para saber más cosas sobre la banda de la que todo el mundo habla, nos hemos puesto en contacto con Ovidi, cantante, guitarra y piano de Los Zigarros

Para comenzar cuéntanos cuáles son las diferencias más claras entre “A todo que sí” y vuestro anterior disco.

Ovidi Tormo: La diferencia es que lo hemos hecho más cañero, los temas son mejores, los textos también, es más rápido… todo mejor. Básicamente es rock and roll, que es lo que nos gusta, y está mejor hecho porque es lo que había que hacer. A pesar de ser más cañero suena más limpio… suena de puta madre, de verdad. 

También se nota que habéis abierto mucho más el abanico de estilos, metiendo una variedad más amplia de sonidos.

Ovidi Tormo: Puede ser. Queríamos que fuera muy cañero y no queremos bajar la guardia en ningún momento. Por eso también hemos abierto las miras a otras cosas. 

Incluso pasáis por el punk rock en “Suena Rock & roll”...

Ovidi Tormo: Queríamos hacer un tema de esos porque nos gusta mucho ese palo y también nos apetecía hablar de la carretera y así salió esto muy a lo Green day pero con el espíritu de Los Ramones. 

Repetís con Carlos Raya en la producción. ¿Qué influencia ha tenido su trabajo en el resultado final?  

Ovidi Tormo: Carlos Se ha convertido en una tercera pata de la mesa. En el primer disco fue de puta madre pero ahora nos conocemos mucho más y él sabe perfectamente lo que queremos. Les dimos manga ancha para que hiciera lo que quisiera con el sonido porque queríamos sonar más cañeros y él tiene un oído espectacular para seleccionar lo que de verdad es bueno, gasta tiempo en lo que al final va a tener chicha, ve las canciones que van a funcionar, las que no suenan tan bien… hay que fiarse de él y, lo que te decía, es uno más, es el tercer zigarro. 

En las letras de las canciones huís de temas profundos para centraros en cosas divertidas y con las que cualquiera puede verse identificado. Pero eso también es el espíritu del rock and roll ¿no? 

Ovidi Tormo: Yo creo que “eso” es el rock and roll. Lo que pasa que, como hay tan poco, parece que nos olvidamos que de eso es de lo que habla el rock and roll… y punto. Todos sabemos de qué estamos hablando en nuestras canciones y las letras las entiende cualquier persona porque son historias y experiencias contadas con sencillez. 

Me decías que en la actualidad, tal y como cantaban Platero y tú, hay poco rock and roll… 

Ovidi Tormo: No quiero decir que haya poco, sino que se da poco a conocer porque los medios de comunicación no lo programan, lo único que ponen en la radio es puta mierda. En los 80 y en los 90 se programaba más y ahora no hay más que DJs y mierdas que ni siquiera venden discos. Luego hay grupos como La Raíz, por ejemplo, que llenan pabellones y que metieron 10.000 personas en Valencia…hay un montón de grupos que venden discos, entradas y generan movimiento cultural y, sin embargo, esa actividad no se ve reflejada en los medios. 

¿Por qué crees que suceden estas cosas? 

Ovidi Tormo: No les conviene. Es una música antigua que parece pasada de moda, de naturaleza rebelde, que va en contra del poder, tocada por unos “melenudos”… vivimos en una época en que eso no tiene cabida, hay un conservadurismo en el ambiente y, además, la gente no está acostumbrada a ver conciertos en los bares de los barrios como sucede en otras ciudades como Londres. Aparte de esto, es una música anglosajona…hay muchos factores, pero lo más importante es que el gran público escucha lo que le ponen en la radio y hoy en día no ponen nada de rock and roll. 

Y a pesar de todo, en los primeros puestos de las listas de ventas de discos encontramos a gente como Fito, Quique González… 

Ovidi Tormo: Justo a eso es a lo que me refiero. Quique González aquí no se ve reflejado y en otro país sería Dylan, es un tío que tendría que salir en el puto telediario. Fito ha tenido la suerte, totalmente merecida por supuesto, de poder llegar al super mega gran público, desde niños hasta mayores. Eso es la hostia pero debería pasar con muchos más grupos, que la gente pueda tener acceso a más cosas, que haya más presencia de bandas y de cultura de verdad porque por la tele ya no sale nada rompedor o que suponga un atisbo de cultura. Es todo una puta mierda, eso es conservadurismo general y hace que la gente piense que sólo hay una manera de pensar, de vestir, una manera de vivir o una manera de funcionar y eso es una basura porque están pasando muchas más cosas. 

Pero, por suerte, el fan del rock and roll se mantiene fiel… 

Ovidi Tormo: Eso es. El fan sigue escuchando aunque no se lo pongan en la radio. Los festivales están llenos y los locales de ensayo también…eso siempre estará ahí y es lo más importante. 

Después de años de foguearos en bandas conseguís el éxito de la mano de Carlos Tarque, lo que os permite tocar con gente muy importante. Supongo que eso también supondría un plus de responsabilidad… 

Ovidi Tormo: La suerte que hemos tenido es que no hemos tenido que forzar la situación y todo ha ido saliendo de manera natural. Cuando las cosas salen de esta manera siempre salen bien. Tarque y yo nos conocimos hace tiempo y conectamos enseguida. Él era mi amigo y le gustaba lo que hacía y por eso me presenta a sus conocidos. Como todos sabemos que hay poco rock and roll se va creando una red de ayuda de unos a otros porque todos nos admiramos y nos queremos. Al principio sí que era un poco raro tocar con gente tan importante pero, al final, yo me he hecho un par de bandas con Tarque, salimos juntos, vivimos en el mismo pueblo, es de mi pandilla y se ha convertido en algo normal…como tiene que ser. Pero con Fito pasó algo parecido, nosotros compartimos manager con El Drogas, con Fito, con MClan y con Quique (González) y le gustaba nuestra música antes de hacer la gira con él. Nos conocíamos y también fue algo natural, nadie le rogó a Fito que nos llevara en su gira, al contrario él lo hacía encantado.

Hablando de giras, acabáis de sacar el disco y ya tenéis cerradas un montón de fechas. 

Ovidi Tormo: Así es. Ahora tenemos la gira de presentación que son como 30 bolos y luego viene la segunda parte que será…¿quién sabe? Hasta navidad tocaremos casi todos los fines de semana y esperamos estar girando también todo el año que viene pero, ¿quién sabe lo que va a pasar? A lo mejor tenemos doce temas y decidimos grabar, pero creo que esta gira sí será larguísima como la otra. 

¿Teníais ganas de volver a la carretera? 

Ovidi Tormo: ¡Claro! Al final necesitas parar porque, si no, te vuelves loco. Pero en casa también parece que te duele todo, te empiezas a emparanoiar, a pensar que tu sitio es estar fuera tocando… Pero de momento las sensaciones están siendo muy buenas. Un ambiente de puta madre y mucha gente en todos los bolos. La peña se sabe las canciones de los dos discos y eso te anima mucho. 

En verano también tendréis conciertos en festivales. ¿Os sentís bien en estos bolos o todavía seguís siendo animales de garito? 

Ovidi Tormo: Nosotros preferimos tocar en garitos siempre. El festi es un poco complicado. Mola porque hay mucha peña y es todo muy loco pero no puedes probar, no tienes tu equipo, va todo muy rápido… en el garito decides todo tú y lo más importante: tocas ante tu público. 

Volviendo al disco y para terminar, una curiosidad: ¿“Odiar me gusta” está dirigida a alguien en concreto? 

Ovidi Tormo: No, la verdad es que esa letra se me ocurrió de repente. ¿Qué piensas cuando te metes en el ascensor con tres vecinos? Te agobias ¿verdad? Pues ese tipo de sensaciones cotidianas, que te dan por el culo y que hay un montón, son las que quería recopilar y hablar un poco de que todos tenemos nuestras pequeñas debilidades, rencores, odios…esa parte terrible que todos tenemos.

Audacity: "Hyper Vessels"

Por: Txema Mañeru 

El cuarteto de California llega a su cuarto disco y lo hace en plenitud de facultades. Llevan ya una década de trayectoria y siguen fieros, punks y garajeros como el primer día. Sus primeros dos trabajos llevaron la firma del prestigioso sello Burger Records. Ya el tercero, "Butter Knife", salió en Suicide Squeeze Records que aquí son distribuidos por Everlasting / Popstock. Por cierto, que en este recomendable sello acaba de aparecer también lo nuevo de las Coathangers, otras punks y rrriott girrrls de armas tomar que han firmado un agresivo y juerguista "Nosebleed Weekend" como indica su título. 

Regresando a los Audacity se les ha relacionado a lo largo de su trayectoria con bandas como los Dead Kennedys, Fidlar, , Adolescents, The Black Lips o Angry Samoans. y por ahí siguen audaces en este fresco "Hyper Vessels" que cuenta con la prestigiosísima producción en este tipo de sonidos de Ty Segall. Además vendrán a presentarlo este mismo mes de mayo al GetMAD! Festival y parece que tendrán alguna otra fecha de la que te puedes informar en www.suicidesqueeze.net. 

Pero vayamos ya con el disco que tiene miga y que arranca con energía y rabia en "Counting the days". Por momentos también se acercan al power-pop y en canciones como "Umbrellas" o "Previous cast" con sus espléndidas melodías también pueden llegar con facilidad a seguidores de Redd Kroos, The Replacements o Real Kids. El primer single es "Dirty boy" y mantiene su pulsión punk-rock característica y hasta le aprecio un guapo aire a los Buzzcocks. Te despiertan con su vena más rock en "Awake" y en general te dan un repaso vitamínico que te proporciona energía para el día. ¡Tiene que ser una gozada y una sudada verlos en directo en sus inminentes conciertos!

El Azkena Rock Festival recorrerá el rock de todas las tendencias y épocas un año más


Un año más, y van ya quince ediciones, el Azkena Rock Festival, que se celebrará entre el 17 y 18 de junio en el recinto Mendizabala de Vitoria-Gasteiz, se reafirma como la gran apuesta netamente rockera. en lo que a este tipo de eventos se refiere, Como ya es habitual en su historia, su cartel acogerá desde bandas míticas a otras ya establecidas pasando por estrellas en ciernes.

Dentro de esa primera categoría de grupos que tiene ya un hueco en la historia hay que hacer mención especial a la presencia de los míticos The Who, capitaneada por Roger Daltrey y Pete Townshend. No menos importante , en lo que supondrá su única actuación en Europa. es la participación de Glenn Danzig, quien fuera cantante de The Misfits. Otro frontman carismático que visitará la capital vasca será Bobby Gillespie y sus Primal Scream y su excitante conexión entre el rock y la psicodelia.  Aunque a una escala diferente, en cuanto a repercusión internacional, la vuelta de la célebre banda granadina 091 también se presenta como a uno de los momentos estelares. 

Como viendo siendo norma habitual desde su nacimiento, el festival contará con una buena representación de los sonidos americanos más tradicionales, ambiente en el que sobresaldrá con seguridad la actuación de Lucinda Williams, con disco nuevo reciente bajo el brazo. Imelda May, inspirada por grandes como Billy Holiday o Wanda Jackson, y poseedora de una de las mejores voces del rockabilly, conformará junto a la elegante mezcla de Luke Winslow-King y el country clásico del joven canadiense Daniel Romano grandes aportaciones en este terreno. 

Los aficionados a las guitarras potentes tendrán su cota bien saciada con propuestas como las llegadas desde Australia de la mano de The Scientists , que han vuelto a reunirse para actuar este año en directo. o del punk-rock de Radio Birdman . Los suecos Refused son una leyenda del underground y Blackberry Smoke un referente para entender el rock clásico americano de los últimos años. 

Pero no solo de estrellas llegadas desde lejos se abastece el festival.También ejercerá una mirada más cercana que en este caso alcanzará a, por ejemplo, los locales Sumisión City Blues y su fusión particular de estilos, el potente hard rock de los bilbaínos Los Brazos, el personal rock sureño The Milkyway Express o el metalcore de The Flying Scarecrow.

Toda la información en: http://azkenarockfestival.com/


Chucho: "Los años luz"

Por: J.J. Caballero 

 Que pasen doce años desde la publicación de tu último disco solo puede indicar dos cosas: Una, que tu banda se disolviera sin fecha definida de retorno; u otra, que la historia quedara así, sin solución oficial de continuidad pero sin cierre definitivo declarado. Ambas se podrían unir en el devenir reciente, gira de reunión incluida, de un grupo que nos dio sobradas alegrías a lo largo de cuatro discos esenciales para asimilar la evolución del rock español en la transición al nuevo siglo. Unos músicos que aglutinan las enseñanzas de algunas de las grandes bandas británicas de los noventa y las renuevan en un laboratorio sonoro lleno de aristas y esquinas mucho más envenenadas que las de la mayoría. Todo obedeció siempre a los dictados de una mente atormentada –creativamente hablando, se entiende- como la de Fernando Alfaro, que hace doblete en apenas un año con dos discos de altura, tras la edición de su fantástico "Saint Malo", con el que aún sigue girando en una espiral de creatividad que esperemos no le vuelva aún más loco. Aunque en esa locura radica gran parte de su talento. 

  Paco Loco recibió en su estudio del Puerto de Santa María al manchego y el resto de la banda para grabar unas canciones que quizá llevaban esperando en la nevera durante demasiado tiempo. De si se podía esperar más o no de un regreso cantado a voces depende la hilazón de unos temas a los que une el nexo de siempre: anti melodías caracterizadas por la rudeza generalizada, las letras agresivas y las referencias habituales de su autor. Con todo, en "Los años luz" hay destellos de ternura y en "Cosas hermosas" y "Las chicas del calendario" pesa más lo inesperado del optimismo que lo obvio de las bases musicales. Apetece mucho escuchar el resto de un disco que empieza sampleando la histórica intro de Thames TV para las series de los 80, de ahí que "Esto es un error" suene a todo menos a eso mismo. Puede que sea el momento, junto a "Nadie es inocente", más cercano a Surfin Bichos de todo el álbum, unos ataques sonoros directos y con marchamo de clásicos, equilibrados después por "Flores sobre el estiércol", a medio camino entre ese flamenco-rock al que Alfaro parece sentirse afín últimamente y un psycho surf inventado de urgencia para la ocasión y la calma perecedera de "Desidia". Recordamos a medio camino que "Koniec" fue el anterior y a menudo minusvalorado trabajo de Chucho, y escuchando "Predicar en el desierto" pensamos qué habría sido de él si hubiera entrado en la selección para aquel disco, y refrescamos con todo el grupo nuestra memoria de la música de los setenta y, por qué no, de la época dorada de la rumba catalana, porque "¡Viva Peret!" descoloca y cambia el ritmo sin avisarnos del golpe de timón. Evolución o aprendizaje, tanto monta. 

 Para que las aguas vuelvan a su cauce debemos apelar al poderío de un tema como "Banderas negras", sin duda un corte distintivo de lo que siempre ha sido la banda, un ente que podría entenderse como un "Oso bipolar" que vira lo mismo hacia la preciosa época de "Tejido de felicidad" ("Un inmenso placer" también formaría parte de esa mirada al pasado, que es presente) que a la tremenda épica de "Los diarios de petróleo", donde se aclararon a ellos mismos y al resto del mundo que son capaces de reventar cualquier prejuicio con una reserva marciana de guitarras, bajos, percusiones y programaciones completamente personal e intransferible. El sello de calidad permanece tantos años después, con bastante menos frescura pero con igual brillo, y eso es algo realmente importante cuando hablamos de una banda tan vital. Tampoco sabemos si hacía falta en verdad un retorno de estas características pero lo disfrutamos en la misma medida, y cualesquiera sean las consecuencias, seguirán estando a años luz de muchísima gente.

Especial 50 aniversario “Pet Sounds”, The Beach Boys

Por: Alejandro Guimerà 

50 años ya de este disco fundamental para entender la evolución de la música moderna. Un trabajo que ha envejecido a las mil maravillas y que se seguirá escuchando cuando la mayoría de nosotros ya no estemos por aquí. Surgido de una de las mentes más maravillosas e indescriptibles del rock, capaz de imaginar cada uno de los sonidos, notas, matices y arreglos antes de grabarlo. Un disco que surgió de la obsesión de querer ser el mejor, de superar el legado de Phil Spector y de no quedarse atrás de los nuevos genios venidos de la vieja Inglaterra, The Beatles. El disco que transformó la música pop de entretenimiento para adolescentes a Arte en mayúsculas. Maravilloso. 

Los hermanos Wilson (Brian, Dennis y Carl), su primo Mike Love y Al Jardine eran unos auténticos mitos en la América efervescente post- Kennedy. Sus discos se contaban en éxitos, singles en las primeras posiciones de las listas de ventas, discos de oro, conciertos a lo largo del país y una aceptación del stablishment que los veían como los buenos chicos del vecindario. La fórmula era infalible: grandes voces armonizadas, instrumentación rock de inspiración chuckberriana y letras que hablaban del amor juvenil, las maravillas del verano en California, los coches y el surf. Todo era perfecto y tenían crédito para rato. Pero no todo el mundo andaba satisfecho... 

El joven Brian Wilson, víctima de ataques de ansiedad, decidió hacer un parón de las incesantes giras para dedicarse a lo que más le gustaba: la composición. Fue entonces cuando, recluido en su casa, dio rienda suelta a su mundo interior e ilimitada creatividad para visualizar en su cabeza un universo de sonoridades y melodías. Poco a poco fue componiendo unas canciones que empezó a plasmar con la ayuda de unos contrastados músicos clásicos conocidos como The Wrecking Crew, quienes fueron recibiendo las concretas y constantes indicaciones del rockero. La idea de Brian era la de incluir junto con las habituales guitarras, teclados, baterías y trabajadas armonías vocales de la formación, instrumentos clásicos pero también efectos sonoros e instrumentos no convencionales como timbres de bicis, campanas, botellas de coca-cola, ladridos de perro (de allí el título del disco) aunque al final también introdujo instrumentos africanos y por primera vez en el rock el electroteremín. 

No hay que dejar de lado en la narración de esta obra magna la participación del publicista Tony Asher en las letras, pues el publicista trabajó codo a codo con el mayor de los Wilson para dar con la poesía perfecta para tanto fervor sonoro. Un fervor que arranca al poner la aguja al comienzo del vinilo cuando escuchamos los arpegios de una excelsa "Would'nt It Be Nice" que se eleva a través de una amalgama sonora no falta de acordeones, arpas o timbales. Luego la espectral y algo mística "You Still Believe In Me" con un piano que marca el tono a pesar de las bocinas que se intercalan. 

"That' s Not Me" se asemeja a los Beach Boys anteriores por su menos compleja producción y por contar con la voz principal de Mike Love aunque no por la estructura variable de su composición y por su onírico órgano. "Don’t talk (put your head on my shoulder)" es pura orfebrería sentimental. Envolvente y delicada gira alrededor de la voz de Brian mientras los etéreos instrumentos van apareciendo, violines, flautas, metales, tambores y un bajo que emula los latidos del corazón. Otra de las locuras magistrales que arroja el disco es "I' m Waiting For The Day" . Grabada en distintos cortes que luego se unieron, unas flautas y violines clásicos que entroncan con toda la artillería rítmica en los crecendos de una canción sin límites. En cambio la tradicional "Sloop John B", propuesta insistentemente por Al Jardine, fue la preferida del resto de la banda (a excepción de su cerebro, claro está) y la que mayor proyección comercial tuvo. Un buen final a una cara A letal. 

La segunda parte del álbum se abre con una de sus joyas de la corona: "God Only Knows", con un inspirado trabajo vocal de Carl Wilson en estado de gracia. Favorita de muchos músicos de la época (McCartney entre ellos), ligera a la vez que infinita, hace de la sencillez la genialidad para llegar directa al alma sin filtros. La experimental "I Know There’s an Answer" conecta con la psicodelia a través del juego y la combinación de instrumentos que rompieron moldes en su época. Para componer "Here Today" Brian tomó prestado de Bach su cambio de melodía a media canción, luego la llenó de saxos, un piano que suena como un clavicémbalo, el trombón, pandereta,.... El broche de oro lo pone la jazzística y tenue "Caroline No", lánguida y de preciosa percusión ambiental hasta los ruidos de trenes y perros, son los sonidos del vecindario de Inglewood (L.A.) en dónde vivieron sus primeros años los hermanos Wilson .

La puesta a la venta del álbum coincidió con las largas sesiones de grabación de "Good Vibrations" (de febrero a septiembre de ese año), por lo que el tema quedó fuera y acabó publicándose como sencillo. Solo imaginar su inclusión en el "Pet Sounds" pone la piel de punta ya que hablamos de una de las mejores piezas del rock que jamás se haya publicado, apodada como "pocket symphony" y sin duda alguna la cota mas alta de talento a la que llegaron los hermanos Wilson y compañía. 

Tanto el disco como el single cosecharon un gran éxito pero sobre todo causaron un gran impacto entre los rockeros de la época que lo vieron como una fuente de inspiración y un aliciente para superarse. Años después el tiempo lo ha encumbrado como uno de los elepés más completos y decisivos jamás hechos y como uno de los hitos de la evolución de la música moderna del siglo XX. Lo asombroso de la historia es que todo comenzó en la tormentosa cabeza de un chico introvertido encerrado en su habitación que ya tenía el mundo a sus pies.


Niña Coyote eta Chico Tornado: "Eate"

Por: Txema Mañeru 

 ¡Ya están aquí de nuevo como un tornado furioso y veloz como el Correcaminos! Son nuestro aguerrido dúo formados por Niña Coyote Eta Chico Tornado. Batería-guitarra y voz, respectivamente, para crear un rock actual y potente que se acerca más al stoner que al blues reconstruido de White Stripes o The Black Keys. Además siguen manteniendo su imprescindible label euskaldun que les emparenta con formaciones como Dut o Anestesia

Koldo Soret, con pasado interesante en Mugatik y Surfin Kaos, y Úrsula Strong (Zuloak, LasCulebras) debutaron con un bien recibido disco homónimo hace 3 años. Con dicho disco se habló con lógica de los Black Sabbath, Kyuss, Dut o Rage Against The Machine El pasado año se fueron a San Francisco, de casualidad, a grabar el Ep “Lainoland”. Ahora han regresado a Usurbil con Haritz Harreguy a mejorar los resultados de su debut financiado por crowfunding. 

 Así han creado un “Eate” (Pozoi Records) que trae bastantes novedades. Sí es cierto que vuelven a repartir a medias los temas instrumentales y los cantados por Koldo. En total son 14 nuevas andanadas entre las que cabe mencionar algunos de ellos. Arrancan contundentes y poderosos con la crítica "Diana & Sebastian" con riffs impecables y gritos para jalear a lo AC/DC. Vuelven a aportar dosis habituales de temas cantados e instrumentales y así continúan con un "Magid edo,  sin palabras puro stoner. Siguen por esa onda con otro tema del estilo pero a cámara lenta como "Asteroide". De mis temas favoritos es "Ariñau" con un misterioso y oscuro arranque que luego deja paso a uno de los mejores temas con la voz de Koldo. Por cierto, que también vuelven a repetir colaboradores de su entorno más cercano como Fermín Muguruza o las Zuloak. Pero ahora se añaden los omnipresentes Belako tras haber compartido gira con ellos, presentes, por ejemplo, con la voz de LoreNe en este single que es “Ariñau”. 

Siempre les ha gustado hacer algunas versiones en directo tan dispares como las de los Stooges de Iggy Pop, Dut o Jimi Hendrix. Ahora han ido más allá aún al versionar con acierto el "Earthquake” de un experto bajista (ellos no lo usan) como Larry Graham. Claro que Koldo anteriormente fue bajista y además, en los últimos tiempos ha incorporado pedales y amplificadores para lograr eficaces sonidos de bajo y de órgano hammond que les dan un mayor juego sonoro tanto en el disco como en los directos, su indudable punto más fuerte. Así el tema adquiere cierto toque Hendrix y de power-blues. 

El heavy oscuro casi a lo Black Sabbath ruge en "Bide galaktikoa" y no falta un estupendo tema lento instrumental como "Flor de la muerte". También está bien seleccionado el título, “Eate”, nombre de la mitología vasca que simboliza al genio de los desastres naturales. Se dice que Eate provocaba los incendios, las riadas y, cómo no, las tormentas. Su voz es, además, la del trueno y todo esta simbología les viene de miedo al dúo para su arrollador, minimal e impactante sonido. De hecho superan ya de largo el centenar de actuaciones y esperan dar muchas más con este atronador y calentito “Eate”.

Immaculate Fools, Elliot Murphy o La Bien Querida en un renovado In-Somni


A pesar de que Festival In-Somni cumple este año su edición número 13, hay algunas novedades relevantes en ella: primero el cambio de fechas, en esta ocasión del 8 al 12 de Junio,; por otro lado el de los espacios para la celebración de los conciertos, que serán: La Mirona, Platea, Yeah! Indie Club, Auditorio de La Mercè, la plaza Calbet y Rubalcaba (la popular plaza del Lleó) y el Museo del Cine. En ellos tendrán lugar los conciertos más multitudinarios y serán de pago, pero habrán también espacios -como en la plaza del Lleó o el Museo del Cine- abiertos y gratuitos. 

Todos estos cambios responden a un nuevo plan estratégico, tanto de comunicación como a la vez para incentivar la asistencia de público y revalorizar un festival único en propuestas independientes, internacionales y de presentación de novedades. Es tiempo de un nuevo impulso, de un nuevo In-Somni. 

 Además de la programación musical, que en esta año seguirá apostando por una apuesta variada, como demuestran los nombres que formarán un cartel en el que se encuentran entre otros de The Saurs, Xebi SF, Capsula, La Bien Querida, Adrià Puntí, Immaculate Fools o Elliot Murphy, el festival presentará en exclusiva en Girona el film que el director Jorge Arenilla ha dedicado al propio Elliott Murphy. Se trata del documental " The Second Act Of Elliott Murphy ", que se estrenó a principios de año, con gran acogida por parte del público en el prestigioso festival InEdit Beefeater, especializado en el documental musical. 

Junto a ello también se proyectará un audivisual producido por el propio festival, bajo el explícito título de "Rock Contra La Guerra'" "Canciones de Amor y Muerte". Se trata de un montaje audiovisual que pone de manifiesto el impacto de los conflictos bélicos y, como consecuencia, el legado musical que han generado y/o generan, con unas canciones unidas por el trasfondo bélico. Se podrá ver en el Museo del Cine de Girona. 

Para más información: http://www.in-somni.info/