Doctor Divago: "Complejo Alquería Frailes 13"

Por: Kepa Arbizu 

Superados, y merecidamente celebrados, ya los 25 años de historia, Doctor Divago recupera el paso presente a través de unas nuevas composiciones agrupadas bajo el nombre de "Complejo Alquería Frailes 13", el decimosegundo disco de los valencianos. Más de un cuarto de siglo al que siguen añadiendo capítulos que dibujan una trayectoria en continua definición bajo unas sugerentes y particulares características, convirtiéndoles en una especie única en el rock (y el pop) hecho en castellano. 

Constituidos firmemente por una formación que los seguidores ya son capaces de recitar de memoria (Manolo Bertrán, Antonio Chumillas “Chumi”, Asensio Ros “Wally”, Edu Cerdá y David Vie), y que incluye por derecho propio a su inseparable productor Dani Cardona, se presentan ahora con un álbum que en su título homenajea la dirección de su sempiterno local de ensayo y lleva por portada el dibujo de un átomo, representación básica y esencial de cualquier elemento. Inducidos, o no, por la simbología desprendida de dichos elementos, el contenido se manifiesta bajo una energía y un nervio que avanza imparable con espíritu lozano al mismo tiempo que se muestra detallado y cuidado en la elaboración de su sonido. 

Abrir fuego con el hedonista "Aún queda vino" se antoja toda una declaración de principios, ya sea por su mensaje vitalista como dado su contenido musical, un agitado rhythm and blues de pegadiza melodía en el que ya se visibiliza el esmero por los detalles instrumentales. La pólvora seguirá cubriendo su itinerario en diversas etapas, como por medio del atrevido punk, atravesado por la inconfundible y punzante armónica, que es "Sonámbulo"; el rockabilly de diversas frecuencias que transmite "Engáñame", cubierta de airadas fotografías de la realidad ("una vida es demasiado poco / pero puede llegar a volverte loco / en la ciudad donde trituran los recuerdos”) , o ese power pop, enigmático pero contundente y estandarte de la banda, presente en "Mi querido amigo". Incluso, pese al emocional soul-rock que practica, no resulta menos arrebatadora "Al cuarto día", incisiva e irónica diatriba contra la claudicación frente al vil metal. 

Pese al evidente tránsito que la banda ha realizado paulatinamente, y sin aspavientos, a lo largo del tiempo a la hora de desenmarañar algo el concepto de su música, todavía siguen existiendo retazos que señalan hacia esas latitudes, por ejemplo las visibles en "El gemelo malvado", que recupera su contexto más insinuante, también en el aspecto lírico. Mantienen los tonos más vaporosos en el vigoroso "El viaje largo", que se intuye construido sobre un imaginario sonoro cercano a los interminables horizontes del western, o con "Todos los cielos son la misma vida", sumergida en el lado más nostálgico y evocador de su vitaminado pop.

La extensa biografía de Doctor Divago no se sustenta únicamente en sumar capítulos por el mero hecho de avanzar en el tiempo, sino que cada uno de ellos contiene una aportación, como mínimo notable, a su legado. Siempre plegados a unas -a estas alturas- identificativas formas, sin embargo es igual de obvia su paulatina evolución hacia esa mencionada relativa clarificación -sin perder nunca valor metafórico- de su propuesta. Insistiendo en ese lugar propio en el que están instalados y que significa el reflejo de una inquebrantable y destacada identidad, estas nuevas canciones se convierten en otro ejemplo brillante para ratificar esa perfecta dicotomía entre ritmos enérgicos y melodías insinuantes, que son tanto marca de la casa como acicates para seguir disfrutando plenamente de sus creaciones.

Juanjo Ordás: "Bunbury Experimental"

Por: Javier González 

No cabe la menor duda de que se ha escrito y mucho sobre la figura de Enrique Bunbury. Quizás no sería desacertado hablar de miles y miles de páginas que han dado forma a libros, entrevistas y artículos de opinión, muchos de los cuales abundan en la red, que nos han acercado de manera muy sesuda, acertada y, sobre todo en algunos casos, de forma muy minuciosa a la figura del enorme músico zaragozano. 

Ante tanta acumulación de textos con enfoques variados, aunque casi siempre observados desde primas similares, es toda una satisfacción encontrar en ese absoluto pozo sin fondo obras como "Bunbury Experimental" -Efe Eme-, el libro firmado por Juanjo Ordás, en el que el periodista musical se aproxima a la carrera del artista aragonés de una forma muy particular y acertada, a través del análisis de aquellos de sus trabajos que tienen por común denominador la experimentación. 

Aquellos discos que en su trayectoria podríamos calificar como de búsqueda, que en algunos casos son los que menos suelen trascender en las conversaciones comunes sobre su música, quizás los grandes olvidados entre el favor del público y de la crítica, pero que en el caso de un artista hiperactivo por inquieto, tienen un peso en ocasiones mayor en su obra del que podría esperarse, al ser en muchos casos las piedras de toque que le aproximan a discos destino que sí suelen ser aplaudidos de forma rotunda por el común de los mortales. 

Es ahí donde Juanjo Ordás se sumerge, y de qué forma, en los entresijos, vicisitudes y todos los pormenores que han dado forma a obras como "Radical Sonora", "Panero", "Bushido" y "Palosanto", con atención especial a los músicos que colaboraron en las grabaciones, a los que otorga voz, a los colaboradores, que hacen sesudos análisis de los álbumes, al cuidado de los textos, que se desmenuzan en ocasiones con precisión quirúrgica, los sonidos, extrapolándolos a lo que se hacía de manera coetánea en los años en que se editaron, y en definitiva a la sinuosa búsqueda de un camino, repleto de paisajes, que nos embarca en un recorrido con un punto de partida y un final aún por escribir, que no hace sino mostrarnos a un artista con mayúsculas al nivel de tantos contemporáneos surgidos en el contexto internacional. 

Un libro sesudo y de análisis intenso que hará las delicias de los iniciados en la discografía del aragonés errante, sobre todo por la cantidad de datos que maneja, por su atrevimiento y valentía; además de por estar cargado de una sana densidad que no afecta a su poder adictivo y altamente pedagógico.

Con este "Bunbury Experimental", Juanjo Ordás nos coloca en el kilómetro cero de muchas de las encrucijadas sonoras que han definido el sonido del músico zaragozano en su carrera solista, dando voz y amplificando el sonido de aquellos discos que mantuvieron a Enrique inmerso en el recorrido, sin los que otras obras mayúsculas quizás nunca hubieran existido.

Entrevista: Lagartija Nick

"En estos momentos es fundamental huir del hedonismo salvaje que inunda la música” 

Por: Sergio Iglesias 

El último trabajo de Lagartija Nick (el primero en seis años) lleva por título "Crimen, Sabotaje y Creación". A lo largo de todo el disco notamos la presencia de Jesús Arias, cuya influencia ha sido fundamental en el resultado final de un álbum en el cual se han incluido varios temas del músico granadino fallecido en 2015. Antonio Arias y Juan Codorniu nos hablan de este trabajo que, no sólo ha servido como homenaje a la figura de Jesús Arias, sino también como una manera de reivindicar esas "múltiples Andalucías" más desconocidas, las que trabajan y luchan por sus derechos. 

Comencemos hablando de “Crimen, Sabotaje y Creación”, un disco marcado por la pérdida de Jesús Arias. ¿Fue fundamental esa pérdida para reactivar la actividad de la banda? 

Antonio Arias: En la creación del álbum fue un motor muy importante, dándonos la guía de las letras principalmente y volviendo a apreciar su música de una manera sorprendente en algunas canciones. Como decimos, en algunos momentos se pierde la tranquilidad pero se gana en lucha y no se trataba sólo de reivindicar su obra, sino también su figura y el momento social que estamos viviendo en que perdemos a los seres más valiosos en pos de mantener un sistema. Así que lo que hay es una doble reivindicación: social y artística. El hilo argumental y el que quizá le da coherencia, a pesar de ser un disco variado, son la temática de los versos de Jesús que utilizamos y a través de los cuales homenajeamos su figura, esa es la argamasa que une todos los elementos del disco. 

Después de seis años sin material nuevo de la banda, ¿habríamos tenido este disco si no hubiera sucedido el triste fallecimiento de Jesús? 

A.A.: Ya había una intención, porque estábamos juntos rememorando reediciones de álbumes anteriores y había la necesidad de crear material nuevo. Pero lo de Jesús sí que fue como una patada en el culo para decir “Vamos a hacer un disco que tenga una fuerza interior que pida vida”, por eso es un disco que tiene muchas referencias a él y a cosas que a él le gustaban. Si no hubiera sido por eso, habría salido otro disco diferente, seguramente mucho más alegre. 

¿Costó recuperar a la banda original para este álbum? 

A.A.: La verdad es que llevábamos tocando varios años con la reedición de los tres primeros discos y era la formación que ya estaba girando. La propia dinámica del grupo nos pedía renovar repertorio, aunque nos sigamos divirtiendo tocando las canciones del principio. Pero artísticamente necesitábamos tener nuevo material para seguir manteniendo ese componente lúdico necesario para motivarnos a la hora de salir al escenario. 

El título del disco es el mismo que el de una canción del que era vuestro último trabajo hasta el momento, “Zona de conflicto”. ¿Era una manera de reivindicar que comenzabais de nuevo a partir de aquel punto? 

Juan Codorniu: Ese título también se había barajado para el disco anterior, pero no tenía esa carga tan emocional, y por eso se eligió otro título más neutro. En este caso, según iba avanzando el disco, veíamos que aquel titulo reflejaba muy bien esa postura ante la vida y el arte y que crea una pregunta en cada persona. El arte creativo así lo sugiere desde la portada porque queremos que, desde el momento que coja el álbum, la gente se sitúe para disfrutar del viaje. 

En el disco, como decíamos, habéis recuperado varios temas de Jesús entre los que, tal vez, podríamos destacar ese “Europa Europa” que tú ya cantaste en su momento con su banda Qüasar… 

A.A.: Es que en Jesús se juntaba ese espíritu fancinero de los 80 y otra propuesta artística marcada por sus letras y que podíamos ver desde el primer disco de TNT, “Manifiesto Gernika”. En “Europa Europa” hemos incluido también un guiño musical fusionándola con el “Nadsat” de TNT ; era una manera de decir que el de Jesús siempre ha sido un buen camino para juntar la vanguardia con lo clásico, porque en sus letras siempre se vislumbra a Lorca…pero siempre un Lorca nuevo. Se dice mucho que a los granadinos se nos llena la boca con Lorca y otra cosa que mi hermano aportó al álbum es ese concepto nuevo de Lorca en el que nunca había profundizado de “Teatro bajo la arena”. Donde aparece él siempre hay intención poética y posición musical, y estos dos temas nos sirven como guía de letras y como centro sobre el que girar… es un disco en el que todo el que ha colaborado ha sido para aportar cosas valiosas, tanto los ausentes como los presentes. 

Hablando de eso, ¿cómo surgen las colaboraciones de gente tan diferente como Tymon Dogg (Mescaleros) o Juan Pinilla, por ejemplo? 

A.A.: Pues hablando de Tymon, el año pasado estuvimos grabando cosas con él y era una persona muy querida para mi hermano; Juan Pinilla también tenía que estar porque también había colaborado con él y, al final, una cosa fue llevando a otra porque, a través de Juan llegamos a “Charico”, la historia de los hermanos Quero… de tal forma que todas las piezas se vuelcan sobre la mesa y lo más divertido es ir juntando esas piezas, porque tienes ahí una gente que es una maravilla. En unos casos, lo de las colaboraciones, es una necesidad del grupo y en otros una necesidad de decir “esto es un homenaje para ti, y por eso vamos a llamar a algunos coleguillas que te molen y te va a gustar y lo vas a disfrutar desde donde estés”. 

¿Os ha costado mucho grabar un disco tan complejo y, en cierto modo, tan duro?

J.C.: Nos costó arrancar para empezar a maquetar, pero una vez que nos metimos en el estudio para hacer una versión de otro grupo, ya aprovechamos para empezar y, a partir de ahí, todo fue hacia adelante, nos llevamos las maquetas a otro estudio y ha sido un verano de trabajo intenso para conseguir terminarlo. 

En la temática de las canciones encontramos esas canciones de Jesús y otro bloque de letras con temáticas sociales y de reivindicación de esa otra Andalucía… 

J.C.: … De las múltiples Andalucias. 

A.A.: Como Lagartija, estos años hemos estado trabajando y colaborando con los movimientos de defensa de la Vega y apoyando presencialmente la manifestaciones de la marea amarilla y pudimos comprobar que, trabajando con la gente de tu barrio, es posible conseguir un nuevo modelo de convivencia o de ciudad. El activismo también ha marcado ese carácter que tú comentas y que no es una postura estética simplemente, sino que es algo real y contrastado. Cuando lleguemos a Granada, con todo lo que estamos presumiendo de eso, nos van a llamar de todos lados y ahora sí que ya nos vemos abocados a los movimientos sociales y a apoyar las luchas vecinales en su objetivo de cambiar el entorno más cercano para cambiar el mundo entero. 

¿Creéis que el músico está obligado a usar su palabra para estas cosas? 

A.A.: Yo creo que sí. La música no sólo es un pegamento social donde nos juntamos para disfrutar de una experiencia lúdica, sino que tiene que estar acompañada de un compromiso, y hoy en día, aunque sólo hables de música, hay que denunciar cosas como los juicios a César de Def Con Dos u otros compañeros raperos. En el disco, por ejemplo, colabora José María Carrillo que también estuvo encarcelado en el 67 por sus canciones y ves que han cambiado pocas cosas. Nosotros tenemos un gran altavoz con un volumen muy alto para dar nuestra voz a estas causas ya que, en estos momentos, es fundamental huir del hedonismo salvaje que inunda la música. La compañía también lo ha visto así y el apoyar lo distinto también puede servir como motivación para otros artistas; casi toda la gente de la que nos rodeamos dice que somos unos suicidas, pero creo que hay que salir un poco de ese miedo que nos amortaja, ese silencio por miedo a que no nos dejen tocar o a que no nos saquen discos… lo que tenemos que hacer es lo contrario: hablar más alto y así es como aprenderemos a hablar también más claro. 

En tu caso, Juan, también has colaborado en la escritura con la letra de “Nuda Vida”, un tema más personal… 

J.C.: Sí, es una letra muy personal pero que, curiosamente, ha encajado muy bien en la temática general del disco porque entronca con canciones como “La soledad es política”, que hablan de esa deshumanización a la que asistimos a diario. Conceptualmente encaja con el resto, aunque me acerco a cosas personales, influido por mis lecturas; sí quiero dejar claro que todo se hace de una manera artística y que no intento hacer ningún doctorado de esto, tan sólo son cosas que me gustan y que me sugieren y así lo plasmo en canción y lo bueno es que, como te digo, encajan con muchas de las temáticas de Lagartija.

¿Podríamos decir, hablando de estas temáticas, que os ha salido un disco muy conceptual? 

A.A.: … ¡Y mira que nosotros huimos de los discos conceptuales que tantos problemas nos han dado en la vida! (risas); pero al final parece que el álbum tiende a ir por ese camino.

J.C.: Yo más que conceptual creo que es un compendio de Lagartija con propuestas nuevas, nosotros mismos nos reconocemos en lo que hemos sido pero decimos “Aquí no está todo porque todavía hay caminos por recorrer”. 

En alguna entrevista he leído que decís que este disco debía haber sido la continuación de “Omega”, pero no consigo ver cuál puede ser la relación entre ambos trabajos, ¿podríais explicármelo? 

A.A.: Nosotros también lo hemos leído, pero lo decíamos porque es lo último que hicimos con esta formación. Parece como que decimos que sería el paso natural después de “Omega” y eso no tiene ninguna lógica. Somos dignos hijos de aquel álbum en el sentido de que seguimos indagando y descubriendo nuevas formas de acercarnos al flamenco, a la música de nuestro alrededor y a esas múltiples Andalucías que decía Juan… sí que tiene guasa esa frase y, cuando la vimos escrita, vimos que se había usado equivocadamente con ese sentido, pero está claro que sin Enrique (Morente) no se puede hacer otro “Omega”. 

Comentas que sois hijos de ese disco pero, a su vez, han salido muchos hijos de “Omega” como, por ejemplo, Exquirla, el proyecto conjunto de Toundra con El niño de Elche… 

A.A.: El otro día, precisamente, tocamos con ellos. Nos hermanamos en que todos aportamos mucho a esta forma de hacer música que, por otra parte, también tiene sus antecedentes. Pero la verdad es que se está transformando la música de este país de forma que sea reconocible fuera porque esa es la única manera de aportar música al mundo. Eso lo sabemos por Omega, con el que giramos por todo el mundo y cuyo mayor promotor fue el propio Leonard Cohen hablando de ello en las entrevistas pero, de todas formas, “Omega” es un disco que juega en otra liga. 

Terminemos hablando precisamente de “Omega”, ¿tuvisteis muchos problemas con los flamencos puros en el momento de editar el disco? 

A.A.: Pues la verdad es que no. Tomatito, Carmen Linares, Vicente Amigo…con los flamencos que estaban por allí no tuvimos problemas, e incluso colaboraron con nosotros y lo vieron como algo interesante. Los flamencos puros no se quejaban, pero sí los puristas flamencos, que aún siguen rebotados con el disco porque fue algo muy transgresor; últimamente también estamos viendo un “neofascismo flamenco” contra los que descubrieron el flamenco a través de “Omega”. Era un run run que resonaba en la cabeza de Enrique y que podía echar al traste el trabajo de meses y meses, él siempre decía “¿Por qué queréis acabar con mi carrera si somos amigos?” Ese disco tiene eso de especial: que lo que en su día fue transgresor hoy es clásico porque hoy en día se ve como algo asociado al flamenco.

Jim James: "Tribute To 2"

Por: Txema Mañeru 

Lo del amigo Jim James es ya de genio total. El líder de los indispensables My Morning Jacket se ha convertido a sí mismo, y a su grupo, como uno de los referentes máximos y de los más imprescindibles nombres del nuevo milenio. Su trayectoria con My Morning Jacket es impecable y casi siempre ascendente. De hecho sus tres últimos y muy recomendables trabajos de estudio han sido nominados a los premios Grammy. Sus aventuras paralelas con Monsters Of Folk o en esa recuperación del legado de Dylan, junto a Elvis Costello y T-Bone Burnett, que llamaron The New Basement Tapes, son igualmente canela en rama. Luego están sus contribuciones a discos de John Fogerty, The Roots, David Lynch o Brandi Carlile además de geniales producciones a Dean Wareham (Luna), Ray Lamontagne, Basia Bulat o Preservation Hall Jazz Band

Pero es que por si fuera poco lleva ya unos cuantos discos en solitario tocados por la varita mágica. Sin ir más lejos el estupendo "Eternally Even" de hace un par de años. ¡Pero es que el tipo lo borda hasta a la hora de enfrentarse a un disco con versiones de temas ajenos! Eso es lo que ha hecho ahora con esta recopilación de especiales versiones de temas favoritos personales grabado a lo largo de los años y en muy diferentes circunstancias y lugares. Algo que también logró en 2009 cuando hizo su "Tribute To" con bastantes de las mejores canciones de George Harrison en solitario y para los Beatles. Por cierto que su sello, ATO Records / PIAS, aprovecha la ocasión para reeditarlo con un guapo bonus track como es el "If not for you" que Bob Dylan regaló a su amigo George. No faltan esas preciosidades inolvidables como "All things must pass", "Love you to" o "My sweet lord". 

Ya que hemos mencionado a ATO Records conviene destacar que este sello ha sacado algunos de los más destacados y variados discos de 2017. El primero que me viene a la mente es "The Navigator" de Hurray For The Riff Raff, pero también fue uno de los debuts del año el "Green Twins" de Nick Hakim, con esos fascinantes sonidos que van de Robert Wyatt a My Bloody Valentine pasando por Wu-Tang Clan o Marvin Gaye. Todavía más reciente incluso es "Poetry In Motion", lo nuevo de Soja, octeto que con su anterior "Amid The Noise And Haste" estuvieron nominados al Best Reggae Album en los Grammy. Su combinación entre reggae, hardcore de Washington DC, latin-rock y hip-hop es obligatoria para seguidores de The Roots, Spearhead o Sublime. También acaban de publicar "The Lonely, The Lonesome & The Gone", el debut para el sello de la consagrada Lee Ann Womack. Su country soul y magnífica voz con paradas en George Jones o Lightin’ Hopkins lleva marchamo de clásico absoluto. 

Pero queremos detenernos más en "Tribute To 2", tal y como se merecen Jim James y el disco. Un trabajo que a pesar de haber ido grabándose esporádicamente da una magnífica sensación de unidad. Y eso que las canciones escogidas son muy diferentes en épocas y estilos. Pero claro, están tocadas por su especial personalidad y eso las unifica en cierta manera. Comienza con su gran versión del "I just wasn’t made for these times", de The Beach Boys, que fusiona a la perfección con el "By the time I geto to Phoenix" del "Hot Buttered Soul" de Isaac Hayes. Borda una tierna y sencilla "Baby don’t go" de Sonny & Cher con su piano, voz y unos sencillos coros. Suena espectral el "Wild honey" de Diana Izzo y clásicas al piano las dos joyitas arcaicas de Ray Noble & Al Bowlly. Te hace llorar con su revisión del "Crying in the chapel" de The Orioles, pero popularizado más por Elvis Presley. Enamora solo con su acústica y su voz y el "Funny how time slips away" de Willie Nelson. Repite con Bob Dylan con una gran voz en la mágica "I’ll be your baby tonight" y una fantástica pedal steel guitar. Incluso sorprende con el "Lucky man" de Emerson, Lake & Palmer y ensalza los noventa con "The world is falling down" de Abbey Lincoln. Te embelesarça finalmente con la breve y ligera tonada de "Blues skies" de Irving Berlin. ¡Con ese amplio gusto y esa pasional ejecución estaríamos encantado que dentro de unos años nos ofreciera otra colección similar!

Los primeros pasos de Wilco, dos décadas después

Aprovechando que Wilco acaban de volver a lanzar sus dos primeras referencias en lujoso formato analizamos sus primeros pasos y repasamos los jugosos extras que han desempolvado para la ocasión. 

Por: Artemio Payá 

Si hablamos de los inicios de la banda de Illinois es inevitable acudir al abrupto final de los seminales Uncle Tupelo, grupo universitario formado por Jeff Tweedy ( bajo, voz ), Jay Farrar ( guitarra, voz ) y Mike Heidorn ( batería ), que aunaba por igual su amor por la urgente energía del punk con la música de raíces norteamericana. La cosa funcionó bastante bien en sus dos primeros y recomendables discos ( "No Depression" y "Still Feel Gone"). A partir de ahí su calidad compositiva sube un peldaño contando con Peter Buck para la producción de su tercer disco ("March 16-20, 1992"). El resultado fue ampliamente satisfactorio a pesar de las disensiones internas ya que Tweedy quería ganar más protagonismo en una nave hasta ese momento capitaneada por Farrar, lo que supuso que cada uno compusiera por su lado en vez de conjuntamente como hasta la fecha, alimentando la fractura entre los dos. No sólo eso, sino que además propició el abandono de Heidorn y la entrada de Ken Coomer en el combo. El punto final lo puso su fichaje por una multinacional para grabar el estupendo "Anodyne" ya con nuevos miembros ( Max Johnston y John Stirratt). Después de tensar demasiado la cuerda tras las sesiones del disco, Jay Farrar anuncia que deja la banda una vez termine la presentación del disco durante el año 1994 poniendo punto y final a Uncle Tupelo.

Ese mismo año recluta a su antiguo compinche Heidorn para formar Son Volt y Jeff Tweedy se queda con el resto de la banda en unos rebautizados Wilco, que casi sin pausa se meten en el estudio con Brian Paulson ( que curiosamente también estaría tras los mandos del debut de Son Volt). A modo de refuerzo reclutan a Brian Henneman, roadie de los Tupelo y capo de Bottle Rockets que aporta nervio y saber hacer a unas canciones rebosantes de energía. Editado en 1995, "A.M" no tuvo la repercusión esperada y pasó desapercibido en las listas , a pesar de ello el álbum contiene grandísimos momentos de rock americano y sigue sonando igual de fresco más de dos décadas después. Imposible que una rodaja que contiene "I Must Be High", "Casino Queen", "Box Full of Letters", "Shouldn't Be Ashamed", "Pick up the Change", "Passenger Side" o la sentida "Blue Eyed Soul" nos pueda defraudar.

Entre el material extra que nos ofrece la reedición podemos encontrar un corte de unos casi finiquitados Uncle Tupelo, una primigenia versión de "Outtasiteque adquiere vital importancia en siguiente disco apareciendo en las dos caras, la bella "Lost Love" que Tweedy aportó para el discazo de Golden Smog y sobre todo tres grandes canciones que perfectamente podrían haber sumado en "A.M": "Those I'll Provide" y tanto "Hesitation Rocks" como la concisa "Piss it Away", que desprenden un embriagador aroma a The Faces.

Tras una extenuante gira de más de doscientas fechas se pusieron a trabajar en la continuación no sin antes descubrir que su viejo amigo y ahora competidor en Son Volt había conseguido rebasarles por la derecha en cuanto a crítica y ventas con el magnífico "Trace". La reacción no se hace esperar y la banda se encierra junto con el recién incorporado Jay Bennett, un tipo me atrevería a decir que capital para el devenir de la banda y necesario para la nueva dimensión a la que quería llegar Wilco.

La apuesta fue arriesgada porque se descolgaron ni más ni menos que con un disco doble y auto producido y que aunque por su minutaje cabía en un CD, Tweedy prefería partir en dos partes diferenciadas y no sólo eso, sino que además quería que en las tiendas estuviera a precio de disco sencillo algo que chocaba con las ideas de Reprise Records. Al final se salieron con la suya asumiendo el considerable sobrecoste.

Es difícil añadir algo nuevo sobre un trabajo sobre el que se ha hablado hasta la saciedad y que es considerada una obra maestra del rock americano. La primera parte contiene mandanga de primera y aunque de primeras nos topamos con la expansiva "Misunderstood" el resto canciones entran como la seda y por qué no, son la continuación razonable y mejorada de su predecesor. La segunda parte muestra la cara más retorcida y menos directa de Wilco, son canciones con poso que necesitan calma y cariño pero es esta segunda parte la que hace que "Being There" sea considerada una joya. Es sin duda el punto extra que lo eleva por encima de otros discos parecidos. En resumen un disco en el que prácticamente todas las composiciones rayan a una altísima altura y no sobra ni falta nada y se puede considerar como una unidad perfecta.

Quizá por eso sorprende menos el material inédito, no hay ninguna tonada que podríamos incluir en el disco sin titubear y entre tomas alternativas y esbozos lo mejor que encontramos son las ya conocidas "Capitol City",que formaría parte unos cuantos años mas tarde en "The Whole Love" y "I can't keep from talking" grabado en las mismas sesiones que Tweedy cedería para "Weird Tales" de Golden Smog. Mención aparte merecen los dos discos extras aquí incluidos con un concierto en el Troubadour dónde vemos a la banda engrasada sonando de lo lindo y presentando sobre las tablas el material recién alumbrado.

Aquí pues acabó para algunos la única época que merece la pena de Wilco ya que si en "Being There" se aflojaron el corsé, en los siguientes trabajos emprenderían nuevos caminos dejando en la estacada a un nutrido grupo de fans que querían que los de Chicago siguieran practicando rock americano. El caso es que desde mi punto de vista creo que el tiempo le ha dado la razón a Jeff Tweedy: ha conseguido superar a su colega Farrar, ha conseguido el éxito de crítica, de público y sobre todo ha conseguido seguir sacando álbumes de matricula de honor sin dejar de hacer lo que le apetece.

Mavis Staples: “If All I Was Was Black"

Por: Txema Mañeru 

La gran Mavis Staples sigue tocada por los dioses con 78 años cumplidos. En los últimos doce años no ha parado de entregarnos discos del notable para arriba. Concretamente desde que entró a formar parte del estupendo sello ANTI, en el que está hasta Tom Waits y que distribuye aquí la gente de PIAS. Comenzando hace más de una década por el estupendo "We’ll Never The Hideout" que le produjo Ry Cooder. Claro que también ha sabido respaldarse de excepcionales músicos y productores para seguir sonando viva y totalmente vigente hoy en día., tanto a nivel musical como en su mensaje revolucionario, político y social. Es triste que esta veterana activista y luchadora que comenzó siendo una niña con The Staple Singers tenga que seguir cantando contra el racismo, la discriminación policial y otras lacras de la sociedad actual. 

La verdad es que este precioso y conciso "If All I Was Was Black" (ANTI / PIAS) de rotundo título, tendría que aparecer firmado por Mavis Staples y Jeff Tweedy, al igual que los dos anteriores y grandísimos discos. De hecho con "You Are Not Alone", ya junto al líder de Wilco, ganó el Grammy al Mejor Disco de Americana y estuvo nominada con el anterior "One True Vine". Este nuevo debiera llevar la firma de Tweedy con más razón aún, pues es el primero en el que no tiran de versiones de clásicos más o menos populares y todos los temas llevan la firma del músico, aunque en algunas letras le ayuda muy bien la propia Mavis, como es el caso del buen tema titular que narra con emoción una experiencia vivida con la policía junto a su familia allá por el 64 cuando eran estrellas en el imprescindible sello Stax. Tweedy toca además un montón de instrumentos y trae a su hijo en la batería y percusiones. Junto a ellos están otros músicos de Wilco, o relacionados con ellos, como Glenn Kotche y Scott Ligon (genial con los teclados) y un excelente equipo de coristas entre las que destaca Kelly Hogan. Por último, con las excepcionales guitarras sigue el gran Rick Holmstrom, que esperemos le acompañé en su próxima visita entre nosotros. 

Porque esa es la otra fantástica noticia, es que ha sido anunciada, junto a otro veterano gigante imprescindible como Stevie Winwood, entre las primeras confirmaciones para el III BBK Music Legends Fest que se celebrará en el Centro Ola BBK de Sondika los días 29 y 30 de junio. Yo que tú ya me estaba haciendo con el económico Bono en www.musiclegendsfestival.com porque el ambiente y el sonido es inmejorable y los carteles y asistencia de público están yendo a más. 

Así podrás escuchar canciones como el excitante inicio con el single "Little bit" con su justa instrumentación y esos espléndidos coros acompañando a la todavía gran voz de Mavis. Ya te hemos hablado del excelente tema titular compuesto a medias por Mavis y Tweedy. En él sobresalen los coros, pero más aún los rockeros solos de Holmstrom. En "Ain’t no doubt about it" bordan una melodía que me recuerda mucho a la mejor Carole King. "Peaceful dream" es su canto góspel por la paz y con magníficas guitarras acústicas. También está compuesta a medias un "We go high" que de nuevo remite a góspel. Con su alegría, las buenas guitarras y las percusiones de Kotche y el pegadizo estribillo la verdad es que te lleva hacia arriba. Seguro que con ella en directo  muchos rozarán el cielo. Rezuma rock y buenas guitarras eléctricas en "Try harder" justo antes de cerrar con acústica y voz una preciosa "All over again" de tonos country. Y es que la variedad estilística es otro de los puntos fuertes de este muy buen disco. ¡Ojalá le queden unos cuantos más por hacer si siguen con esta calidad!

El "supergrupo" The Surfing Magazines inicia gira por nuestras ciudades


The Surfing Magazines es otro ejemplo de lo que se tiende a llamar un supergrupo, o lo que es lo mismo, la conjunción de variados integrantes de bandas de prestigio. En este caso la alineación la componen David Tattersall y Franic Rozycki de The Wave Pictures, la mitad de Slow Club, Charles Watson, y el batería Dominic Brider. Todos ellos forman una banda que tiene el garage-rock como base estilística y donde destacan pese a ello influencias que abarcan desde Bob Dylan, The Velvet Underground a la música surf de los 60’s. 

El cuarteto traslada ahora su gira hasta diversas ciudades de la Península, comenzando el 18 de enero en Gijón, bajo formato acústico con los dos miembros de The Wave Pictures, y terminando el mismo mes, el día 27, en Barcelona. Durante ese periplo nos demostrarán que son tanto capaces de hacernos bailar a ritmo de rock'n'roll como acurrucarnos bajo dulces melodías en toda una excitante montaña rusa. 

Fechas y lugares de la gira: 

18 de enero: Gijón, Toma 3 (David y Franic de The Wave Pictures) 

19 de enero: Oviedo, Lata de Zinc 

20 de enero: Almendralejo, Salón de Teatres 

21 de enero: Madrid, Café La Palma 

23 de enero: Donostia-San Sebastián, Dabadaba 

24 de enero: Bilbao, Kafe Antzokia 

25 de enero: Valencia, Loco Club 

26 de enero: Zaragoza, La Lata de Bombillas 

27 de enero: Barcelona, Sala Begood

Entrevista: Emilio J. López/Los Elegantes

"El Madrid que yo conocí con Los Elegantes tenía una gran creatividad y unas enormes ganas de vivir. Estaba alejado de cualquier expresión negativa y de violencia como las que veo ahora" 

Por: Javier González/ Jorge Bravo Crespo
Foto: Jorge Bravo Crespo

Si hablamos de una de las grandes bandas del movimiento mod nacional, a buen seguro que al melómano empedernido se le vendrá a la cabeza el nombre de Los Elegantes; cumbres de nuestra escena, dueños de una trayectoria impecable, repleta de grandes himnos pop que hoy en día siguen reluciendo como en primeras escuchas.

Unas canciones que ahora vuelven a estar en el candelero gracias a la edición de "¡Ponte ya a Bailar!  Mis Años de Revuelta Mod con Los Elegantes" (Ediciones Chelsea), el espectacular libro firmado por Emilio J. López, una de las caras reconocibles de la banda, que con un estilo fresco y directo, da vida a una obra que recorre parte de los pasajes más interesantes, divertidos y dolorosamente sinceros que alumbraron nuestra música en los años ochenta, todo ello contado desde el particular y divertido prisma Elegante.

Semanas atrás nos citamos con Emilio en el centro de Madrid, la ciudad que le vio nacer, para que nos hablara con total afabilidad de una obra de espectacular presentación y gran valor, que nos brindó la oportunidad de conocer más de cerca a un mito de lo más locuaz y cercano, al que quizás volvamos a ver encima de los escenarios con mayor regularidad gracias a la colaboración con Los Disparos que próximamente verá la luz de la mano de Subterfuge.

¿En qué momento y de qué forma surge la idea de elaborar "¡Ponte ya a Bailar! Mis Años de Revuelta Mod con Los Elegantes"? 

Emilio: Surgió de forma inesperada. En mi caso fue gracias a Facebook donde contactó conmigo Álex Diez, Cooper. Le conocía desde el año 1984 cuando Los Elegantes fuimos a tocar a León y él tocaba en Ópera Prima. Fue quien me tentó con la idea de un libro. En aquel momento ni me lo planteaba, ya que en ningún momento creí que hablar de todo lo sucedido a lo largo de aquellos años pudiera tener un interés real. El tema es que él me lo fue planteando de una manera muy sugerente y me enganchó. Siempre le he tenido un gran cariño personal, además se conjugó todo con un planteamiento interno muy interesante que acabó dando forma al libro. La realidad es que yo no confiaba en evocar con tanta precisión todo lo sucedido. Ha ido ocurriendo con mucha naturalidad. Ya no hablo de precisiones del recuerdo, si no que fuimos a más y hubo mucha exactitud. Tiramos desde los primeros años de nuestra música, tomando como eje “El Ponte ya a Bailar!”, para hablar de mis recuerdos. No queríamos hablar de La Movida ni de la Nueva Ola. Comenzamos, viendo qué ocurría, lo que pasa es que soy muy disciplinado y si me comprometo con algo me gusta terminarlo. Fui viendo si lo que escribía tenía interés real, ya no para nadie, si no para mí mismo. En cuanto me di cuenta de que así era, todo fue más sencillo.

Te has marcado un libro muy fresco y directo. ¿No sé si existía una premisa previa de que así fuera o surgió sin más?

Emilio: No había ninguna referencia anterior. No hubo trabajo de campo. No había un cuaderno anterior con ideas. Hubiera sido lento. Creo que hubiera perdido el tono y la frescura a la que haces referencia. Estamos ante un libro fresco, descarado, con vocación de ser directo que cuenta una historia personal. Yo no soy un súper ventas, ni estoy más allá de nada. No quería ser pesado. Sí directo y sencillo. Me he basado solo en mi memoria, sin recurrir a internet, así que creo que he salido reforzado. La memoria me ha hecho llevarme una alegría y recordar cosas que he creído interesantes y pensé que había olvidado. Me ponía frente a la hoja de texto, con la canción de cada capitulo, y dejaba que me llevara de un recuerdo a otro. En el proceso de búsqueda iba anotando todo lo que me venía de golpe. Pero no hubo un trabajo previo. Me he aprovechado de la inercia inicial escribiendo a diario. Una vez que salió el primer párrafo, el que da el tono, el foco que ilumina todo, con ese boceto, me dije ya tengo el tono. Algo confesional, directo, con humor, ya te digo, que no fuera pesado.

Rememoras casi desde el comienzo los orígenes de la banda. ¿Qué has sentido al volver a echar atrás esa mirada? 

Emilio: Echar la mirada atrás me llevó de nuevo al colegio. No pensaba ir tan atrás, pero di con ese párrafo inicial que dice “me hice mod y del Atleti, podría haber sido peor”, que me dio el tono. Creo que cualquiera que tenga familia del Atleti sabe que eso marca mucho. (Risas) Escribir éste libro ha sido una aventura, algo tremendo. Hubo momentos que me costaba desempeñar mi trabajo en Efe con regularidad. Y es que una vez que abres la puerta de los recuerdos que crees olvidados cuesta volver al día a día. Mentalmente hice vida monacal. Desde la mañana hasta la noche andaba a todas horas con esto en la cabeza. En sueños me despertaba recordando nombres de gente. No quería llamar a nadie, ni buscar en la red. En mitad de la noche cogía el boli y anotaba en el bloc los nombres que se me venían a la mente. Llegué a tal punto que añadí alguna cosa cuando creía haber terminado, pero salían tantas aventuras más que podría haber seguido. Me tiré quince días con recuerdos y anécdotas que quizás debía haber añadido. Creo que hay cosas fuera que quizás podrían haber tenido hueco, aunque el groso del relato estaba más que armado y era muy interesante tal y como ha quedado. Es un libro que se lee bien y que te hace divertir. Todos los de la colección son de ese estilo.

Hablas de un Madrid huérfano de sellos, con sus aires de libertad y de tantas otras cosas por construir hacer y construir. ¿Cómo era nuestra ciudad por aquel entonces?

Emilio: Había un gran impulso vital. Se notaba el entusiasmo, la exaltación, creíamos que todo se podía conseguir. Los primeros ochenta eran un "melting point". Había de todo: música, arte, exposiciones, fotografía, etc... Había muchas cosas interesantes. Desde el mundo grafico a la música, todo se retroalimentaba. Todo en un Madrid, que a diferencia de ahora, tenía una gran creatividad y unas enormes ganas de vivir. Estaba alejado de cualquier expresión negativa y de violencia como las que veo ahora. Recuerdo a Aviador Dro diciendo aquello de “Nuclear Sí”…ahora te mandarían al ostracismo. Había un mayor descaro, un mayor atractivo de las personalidades. Desde Alaska, Alberto García Alix, Álex de la Iglesia…un montón de gente… no había resentimiento. No te autoimponías tapones, ni odios…

En el mismo hablas de un montón de salas como Sol, El Escalón, Rock-Ola y El Penta…y un sinfín de bandas, Parálisis, Los Nikis… además de los colegios mayores ¿Eres de los que cree que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Emilio: Aquella época era increíble. Teníamos un montón de salas y programas donde la música tenía cabida. Nosotros éramos mod, la minoría dentro de la nueva ola. Había programas como La Edad de Oro, al que sabíamos que no iríamos por concepto, ya que ellos eran más de Radio Futura, pero daba igual. Teníamos Caja de Ritmos, Popgrama, había una hermandad entre las bandas. A mí las invocaciones nostálgicas no me gustan, en el libro hay nostalgia alegre, de las ganas de vivir el momento. Puedes ver que se habla de un momento único, aunque jamás he perdido las ganas de vivir el momento. Scott Fitzgerald decía que no hay momentos mediocres sino observadores mediocres. Para mí es el pre-mod de todo. Era un buen músico, escribía de maravilla. Es el modelo de delicadeza, estlio, clase, brillantez. Tuvo una vida dura y no tuvo resentimiento, jamás. Como periodista trato de vivir el momento y buscar lo que me atrae. Ahora al releer el libro me he dado cuenta de que es un homenaje de superviviente. Me he dado cuenta de que falta mucha gente, que ahora está muerta, que menciono en el libro con mucho cariño. Aquí se habla de actuaciones en directo, accidentes, comidas, cenas, drogas, música, amigos…pero por encima de todo, del anhelo de crear y de vivir.

Hablas de que como jóvenes, os daba igual el negocio y de que estabais alejados de las partes más oscuras del negocio, como la payola que hacía que los discos fueran conocidos y sonaran en las radios comerciales a cambio de la cesión de derechos.

Emilio: Es una realidad, existía la cesión de los derechos editoriales a cambio de que tu disco sonara y hasta fuera disco rojo… el dineral que habrán hecho con la mordida…Yo siempre he pensado cuánto dinero se habrán llevado. Para nosotros la cadena Ser era la cadena hortera. La Movida fue un antídoto contra la música hortera y lacrimógena de los 40. Contra el rock sinfónico, contra la trascendencia de la canción protesta. Salimos nosotros que éramos cínicos de pura ingenuidad, para luchar contra esas bandas y artistas que nos daban enorme pereza. Éramos el descaro, la frescura, la falta de prejuicios. No queríamos ser intelectuales. Da igual que fuéramos Kaka de Luxe o Ejecutivos Agresivos. Había horror hacia aquello. Creo que en la vida la elección de descartes es algo fundamental, para que el resultado que ves con los años te sea asumible a ti mismo una vez que te analizas. Todos hemos hecho descartes. Da igual que hagas la elección a los veinte años o a los setenta. Scott Fitzgerald, por ejemplo, jamás hubiera votado a Podemos. (Risas)

¿Creéis que aquella actitud hizo que Los Elegantes no fueran una banda más mediáticos? 

Emilio: Hacer ahora una valoración de qué habría ocurrido no tendría sentido. Aquello me llenó tanto que no me hacía falta nada más. Lo digo en el libro, había una sana inconsciencia, una absoluta falta de astucia, sobre todo a la hora de pulir algunas cosas que quizás nos hubieran hecho más conocidos. Los Who lo hicieron para entrar en el mercado, Pete Townshend, escribió "Substitute" para que entrara en radios. Nosotros éramos muy radicales. Quizás todo hubiera sido diferente. Ya te digo que no hubiera cambiado lo vivido. Aunque de tener más éxito también te digo que yo no hubiera sobrevivido. Mi madre al leer el libro se ha asustado al ver ciertas cosas que hacíamos. Creo que teníamos a nuestro ángel de la guarda muy quemado y haber jugado más a los dados quizás nos habría salido mal.

Había una gran relación entre Mario Tenia y Los Solitarios, Los Secretos, Nacha… y vosotros… ¿Nunca os faltaron amigos? 

Emilio: El libro transmite camaradería. Éramos muy individualistas, aunque teníamos corazón enorme que hacía que hubiera gran relación con muchos músicos de aquel momento.

Y hasta hay un pasaje que a mí me obligó a dejar de leer el libro momentáneamente, me refiero a cuando narras el fatal accidente de Canito… 

Emilio: En cierta medida me gusta que me hayas dicho eso. Es un gran elogio, por la capacidad de transmitir que me hace ver que encierra el libro. De verdad, muchas gracias. El hecho de que hayas tenido que cerrar el libro, es mucho para alguien que escribe un texto menor. En su momento fue muy bonito poder tocar el libro, venir a cosas muy puntuales a Madrid, y encontrar a gente que demuestra cariño a las canciones, al libro… De un tiempo a ésta parte, gracias a Álex, que es el canalizador de todo, me he encontrado con gente que me ha brindado la oportunidad de saber que les gusta todo aquello que no se ha desvirtuado. Gente que está hastiada de las cosas que ve en la vida y en la música. Fue bonito encontrar con gente que entronca con el espíritu auténtico de todo aquel período y de lo que se narra. Mira que a lo mejor resulta que todo esto sí tiene interés. Ten en cuenta que desde Miami lo veo en la distancia. Además he contado algo íntimo que sabía que iba a leer mi madre, que es mayor, no debía darle disgustos y he corrido el riesgo de que me diga, Hijo, te metías drogas así…Te liaste en Segovia con aquella chica y te fuiste sin pagar en el parador. (Risas)

Si hay una canción que tiene un capítulo que la lanza directamente a la eternidad, es sin duda "La Calle del Ritmo"…

Emilio: Indudablemente si tengo que elegir una canción… es "La Calle del Ritmo", es la quintaesencia de lo que éramos. De un momento feliz, de exaltación, de casi andar sin tocar el suelo. En realidad en aquellos años consumíamos anfetas y tratabas de acostarte con muchas chicas, pero creo que en realidad eran las ansias de hacer cosas, de motivarte, las que te removían. Daba igual que fuera la música, viajes, fotografías, etc... La Calle del Ritmo, me trae recuerdos de brutal felicidad. Aún recuerdo el momento en que se compuso, estaba chutado de endorfinas, no podía estar quieto. Hay un chico de Alcazar de San Juan que me dijo en una ocasión que cuando salió la canción la ponían en todos los bares, de tal manera que la calle se llama así, La Calle del Ritmo. También hay un programa que se llama así. Creo que es una canción que ha tocado a mucha gente por dentro.

En el libro salen a relucir unas cuantas curiosidades que nada tienen que ver con la música, una es que tu familia está relacionada con el restaurante Botín uno de los más antiguos de Europa. 

Emilio: Mi familia sigue ostentando la propiedad del restaurante botín que es el más antiguo del mundo, data de 1725. Ahora lo llevan dos primos míos. La verdad que lo llevo con orgullo y con muy buen apetito.

Y hay otra pasión que no es musical, pero que solo es comparable a nuestro amor por la música. Hablo del Atlético de Madrid el equipo de nuestros amores. ¿De verdad era tu padre amigo de Luis Aragonés? 

Emilio: Mi padre era amigo de Luis Aragonés y de muchos más jugadores del Atlético de Madrid. Muchas tardes quedaban en la Cava Baja con la intención de echar la partida de cartas. Ser del Atleti te curte en la vida y a la hora de formar una banda, te curte a la hora de sacar lo bueno de las situaciones adversas…Recuerdo que cuando acabábamos las galas con Los Elegantes yo siempre desaparecía, Juanma decía que la gala era una mierda y que porqué me iba. Yo le decía que si salía bien, salía a celebrar, y si salía mal a olvidar. No me quedaba en hotel. Tantas desdichas desde la perdida de la Copa de Europa en Bruselas marcan muy fuertemente a la hinchada rojiblanca. Aquella derrota obligó a mi padre a estar tres días seguidos vestido dentro de la cama sin moverse. Al tercer día se levantó y se fue a tomar algo con los amigos, algo que nos hizo ver que se encontraba bien. Creo que el Atleti es la vida. Y con sus enseñanzas, he aprendido que hay salida de casi todas las situaciones en la vida.

Me ha sorprendido ver en el libro que el nombre de Los Elegantes aparezca relacionado con el de Amador Mohedano. ¿Cómo es que era vuestro road manager? 

Emilio: Amador fue nuestro road manager. En el libro hablo de un accidente que tuvimos volviendo de una gala. El mismo día del accidente nos decía que había que pagarlo, sin preguntarnos cómo estábamos. Se había mamado y nos dejó tirados. Nos decía que no podía levantarse. Juanma y yo nos fuimos desde Punta Umbría, en pleno verano, sin dormir, hasta a Madrid y nos dimos un buen golpe. No se levantó, nos dio las llaves del coche desde la cama, sacó la zarpa y nos dio la llave. El tío no se preocupó de si estábamos bien o mal. No pegaba nada con nosotros. Estaba en la oficina que nos llevaba en el año 1984, de la que no recuerdo el nombre. El caso es que sí, era nuestro road manager. (Carcajadas)

Actualmente andas inmerso en una colaboración con Los Disparos. ¿Cómo surgió todo y en qué consistirá exactamente? 

Emilio: Para ésta vuelta a mis orígenes han tenido mucho que ver dos personas. Alex, al que ya hemos citado varias veces, y Felipe de Los Disparos, ya que alguien dijo en su día que sonaban parecidos a Los Elegantes. Un día hablé con Felipe y me dijo que me había mandado una letra y una melodía. Nos mandamos varios archivos hasta que surgió una canción. Al hacerlo, me activé y tiré de algunas melodías para hacer “Pájaros en la Cabeza”, solo letra y melodía. Más tarde le invité a que continuara, y él me mandó los acordes de guitarra. Así surgieron las dos canciones que hemos grabado para Subterfuge, que saldrán en unas semanas como parte de un single.

¿Crees que será el comienzo de una colaboración musical continuada? 

Emilio: Nunca se sabe. No soy corredor de cien metros. Me dije a mi mismo que quería hacer más canciones. Ahora tengo varias estructuras y letras. Ya veremos qué ocurre con éstas dos canciones y veremos si se puede entrar a fondo en algo más.

¿Crees que habrá ocasión de que volvamos a hablar con motivo de la continuación de éste libro? 

Emilio: Me encantaría volver a hablar con vosotros, y seguir hablando de música y de nuevos proyectos. Mientras uno escuche canciones que te toquen por dentro debe seguir haciéndolo, de la misma manera que si escribe o canta. Es algo que he aprendido que me ha servido en el periodismo. No busco el visto bueno de nadie, escribo y si me gusta, tiro para adelante. Creo que con las canciones ocurre lo mismo. Si te gusta y te emociona, no necesitas más. A veces das las gracias de que haya gente que haya escrito canciones tan bonitas y nos las haya legado. Creo que esa pasión es algo fundamental que no se debe perder. Si pones el piloto automático, todo se vuelve insípido. Estoy deseando que Álex me presente nuevas bandas a seguir de las que él tanto conoces, para mí es fundamental seguir descubriendo y sentirme vivo.